{"id":473,"date":"2021-08-04T23:11:15","date_gmt":"2021-08-04T23:11:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=473"},"modified":"2023-11-24T18:40:49","modified_gmt":"2023-11-24T18:40:49","slug":"mi-padre-el-inmigrante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/mi-padre-el-inmigrante\/","title":{"rendered":"Mi padre el inmigrante"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Vicente Gerbasi<\/h4>\n<p>I<\/p>\n<p>Venimos de la noche y hacia la noche vamos.<br \/>\nAtr\u00e1s queda la tierra envuelta en sus vapores,<br \/>\ndonde vive el almendro, el ni\u00f1o y el leopardo.<br \/>\nAtr\u00e1s quedan los d\u00edas, con lagos, nieves, renos,<br \/>\ncon volcanes adustos, con selvas hechizadas<br \/>\ndonde moran las sombras azules del espanto.<br \/>\nAtr\u00e1s quedan las tumbas al pie de los cipreses,<br \/>\nsolos en la tristeza de lejanas estrellas.<br \/>\nAtr\u00e1s quedan las glorias como antorchas que apagan<br \/>\nr\u00e1fagas seculares.<br \/>\nAtr\u00e1s quedan las puertas quej\u00e1ndose en el viento.<br \/>\nAtr\u00e1s queda la angustia con espejos celestes.<br \/>\nAtr\u00e1s el tiempo queda como drama en el hombre:<br \/>\nengendrador de vida, engendrador de muerte.<br \/>\nEl tiempo que levanta y desgasta columnas,<br \/>\ny murmura en las olas milenarias del mar.<br \/>\nAtr\u00e1s queda la luz ba\u00f1ando las monta\u00f1as,<br \/>\nlos parques de los ni\u00f1os y los blancos altares.<br \/>\nPero tambi\u00e9n la noche con ciudades dolientes,<br \/>\nla noche cotidiana, la que no es noche a\u00fan,<br \/>\nsino descanso breve que tiembla en las luci\u00e9rnagas<br \/>\no pasa por las almas con golpes de agon\u00eda.<br \/>\nLa noche que desciende de nuevo hacia la luz,<br \/>\ndespertando las flores en valles taciturnos,<br \/>\nrefrescando el regazo del agua en las monta\u00f1as,<br \/>\nlanzando los caballos hacia azules riberas,<br \/>\nmientras la eternidad, entre luces de oro,<br \/>\navanza silenciosa por prados siderales.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Venimos de la noche y hacia la noche vamos.<br \/>\nLos pasos en el polvo, el fuego de la sangre,<br \/>\nel sudor de la frente, la mano sobre el hombro,<br \/>\nel llanto en la memoria,<br \/>\ntodo queda cerrado por anillos de sombra.<br \/>\nCon c\u00edmbalos antiguos el tiempo nos levanta.<br \/>\nCon c\u00edmbalos, con vino, con ramos de laureles.<br \/>\nMas en el alma caen acordes penumbrosos.<br \/>\nLa pesadumbre cava con pezu\u00f1as de lobo.<br \/>\nEscuchad hacia adentro los ecos infinitos,<br \/>\nlos cornos del enigma en vuestras lejan\u00edas.<br \/>\nEn el hierro oxidado hay brillos en que el alma<br \/>\ndesesperada cae,<br \/>\ny piedras que han pasado por la mano del hombre,<br \/>\ny arenas solitarias,<br \/>\ny lamentos del agua en cauces penumbrosos.<br \/>\n\u00a1Reclamad, gritando hacia el abismo,<br \/>\nel mirar interior que hacia la muerte avanza!<br \/>\nEn nuestras horas yacen reflejos de heliotropos,<br \/>\nmanos apasionadas, rel\u00e1mpagos del sue\u00f1o.<br \/>\n\u00a1Venid a los desiertos y escuchad vuestra voz!<br \/>\n\u00a1Venid a los desiertos y gritad a los cielos!<br \/>\nEl coraz\u00f3n es una secreta soledad.<br \/>\nS\u00f3lo el amor descansa entre dos manos,<br \/>\ny baja en la simiente con un rumor oscuro,<br \/>\ncomo torrente negro, como aerolito azul,<br \/>\ncon temblor de luci\u00e9rnagas volando en un espejo,<br \/>\no con gritos de bestias que se rompen las venas<br \/>\nen las calientes noches de insomnes soledades.<br \/>\nMas la simiente trae a la visible e invisible muerte.<br \/>\n\u00a1Llamad, llamad, llamad vuestro rostro perdido<br \/>\na orillas de la gran sombra!<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Rel\u00e1mpago extasiado entre dos noches,<br \/>\npez que nada entre nubes vespertinas,<br \/>\npalpitaci\u00f3n del brillo, memoria aprisionada,<br \/>\ntembloroso nen\u00fafar sobre la oscura nada,<br \/>\nsue\u00f1o frente a la sombra: eso somos.<br \/>\nPor el agua estancada va taciturno el d\u00eda,<br \/>\ndoblegando los juncos hacia barcas de olvido.<br \/>\nEl alma silenciosa en las violetas tiembla.<br \/>\n\u00bfNo somos un secreto guardado por las horas?<br \/>\nMirad c\u00f3mo en el c\u00e9sped de la tarde<br \/>\nla mirada es un brillo de azahares,<br \/>\nc\u00f3mo se esconde el ser<br \/>\nen el suspiro leve de las frondas.<br \/>\nAlgo se cierra siempre en torno a nuestra frente.<br \/>\nEl fr\u00edo de las piedras corre por nuestra sangre.<br \/>\nUn susurrar de nardo desciende por los valles.<br \/>\nY siempre el hombre solo, bajo el sol y los truenos,<br \/>\nperseguido por voces y l\u00e1tigos y dientes.<br \/>\nEl hombre siempre solo, con su mirada, suya,<br \/>\ncon sus recuerdos, suyos, y con sus manos, suyas.<br \/>\nEl hombre interrogando a sus calladas sombras.<br \/>\nEscucha: yo te llamo desde mis soledades,<br \/>\ndesde mis suspirantes comarcas de palmeras,<br \/>\nabiertas a los signos luminosos del cielo.<br \/>\nEl viento se te enreda con nieblas siderales,<br \/>\ny te detiene al pie de negros abedules.<br \/>\nVenados de la luna van corriendo<br \/>\npor la antigua memoria,<br \/>\ny en tu silencio caen llamas del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Lo que siento en mi sangre como un reloj de arena,<br \/>\ncerca de alg\u00fan retrato, del hilo y del salero;<br \/>\nlo que escucho en mi sangre como un rumor del d\u00eda,<br \/>\ncuando una mariposa de la noche<br \/>\nviene a besar la sombra de nuestro coraz\u00f3n;<br \/>\nlo que escucho en mi sangre como acordes de luto,<br \/>\ncuando todo se apaga y todo es un ayer,<br \/>\ncon rostros, con cenizas y manos en la sombra;<br \/>\nlo que escucho en mi sangre como grano que cae<br \/>\nen la penumbra de los aposentos,<br \/>\ndonde el espejo de hundida confidencia<br \/>\ndestruye vanamente las m\u00e1scaras del hombre:<br \/>\nlo que escucho en mi sangre como flautas del sol,<br \/>\ncuando mis hijos danzan en torno a mi existencia<br \/>\ncomo en una lejana colina de vendimias;<br \/>\ncuando el pensamiento transforma mis secretos<br \/>\nen abismos de yedras,<br \/>\ny reclino mi frente sobre el vino nocturno;<br \/>\ncuando siento mis pasos en la tierra,<br \/>\ny cuando digo: tierra,<br \/>\ny s\u00e9 que estoy aqu\u00ed ilumin\u00e1ndome,<br \/>\nam\u00e1ndola y oyendo su mandato, que es el existir,<br \/>\nes lo que desciende en secreto hacia mi muerte:<br \/>\nrumor que me sostiene y me dibuja<br \/>\nen mi retrato antiguo,<br \/>\ncon un halc\u00f3n sobre el hombro,<br \/>\nen la penumbra de tus olivares:<br \/>\nmarco de la conciencia,<br \/>\nenigma de viejos muros,<br \/>\nca\u00edda de la luz en la tristeza,<br \/>\nheno en la tarde, nubes de soledad,<br \/>\nhigueras de la noche en forma de esqueletos,<br \/>\nmirada hacia la sombra del jaguar.<br \/>\nNo somos habitantes de la luz.<br \/>\nHay lenguas de tiniebla y signos ardorosos<br \/>\ndanzando en torno nuestro.<br \/>\nSe nos cae la mirada en anillos de luto,<br \/>\nen juncales de miedo, en estrellas de plata.<br \/>\nLa frente va perdida, como r\u00e1faga fr\u00eda<br \/>\npor la humedad nocturna de los espantap\u00e1jaros.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1ndo sale de ti mi oscuro andar?<br \/>\nAtr\u00e1s quedan abismos en que mis ojos caen.<br \/>\nEl hombre es de la noche que lo sigue,<br \/>\nsue\u00f1o que el sol defiende,<br \/>\npar\u00e9ntesis de incierta maravilla,<br \/>\nimagen que derriba la tiniebla.<br \/>\nA\u00fan mi madre contempla tu retrato<br \/>\ny en su cabello blanco se hace un lejano resplandor.<br \/>\nAqu\u00ed en la tierra estoy, aqu\u00ed en la tierra,<br \/>\ny en tu muerte, disperso en mis sentidos.<br \/>\nY persisten los ojos, las brasas del peligro<br \/>\ny el h\u00e1bito de andar por los sonidos,<br \/>\npor la humedad, la risa, las tinieblas,<br \/>\ndonde las lumbres danzan<br \/>\ncomo reminiscencias de muertos familiares.<br \/>\nY todo avanza en m\u00ed y todo cae, y todo es un rumor,<br \/>\nun acercarse y amar, y un sufrir por lo amado,<br \/>\ny un llevarlo todo al sue\u00f1o<br \/>\ny hacer de la tierra un sue\u00f1o.<br \/>\nY es lo que viene ardiendo, sonando como un trueno<br \/>\nsobre un ni\u00f1o,<br \/>\ndesde tu vida dura, desde tu muerte sola,<br \/>\ntu muerte semejante a una llanura,<br \/>\ndonde curva la noche su lentitud de estrellas,<br \/>\ncon un rumor de cascos, de piedras, de esqueletos,<br \/>\ncon guitarras ca\u00eddas junto al coraz\u00f3n,<br \/>\ncon una copla del diablo,<br \/>\ncon el azufre del Tirano Aguirre<br \/>\ndanzando en las colinas,<br \/>\ny lejanos rel\u00e1mpagos antiguos<br \/>\nen un denso horizonte con sombras de diluvio,<br \/>\ny el viento que resuena sobre el sordo tambor<br \/>\nde la tierra caliente,<br \/>\ndel agua del caim\u00e1n y el venenoso diente.<br \/>\nPadre m\u00edo, padre de mi hurac\u00e1n. Y de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>A veces caigo en m\u00ed, como viniendo de ti,<br \/>\ny me recojo en una tristeza inm\u00f3vil;<br \/>\ncomo una bandera que ha olvidado el viento.<br \/>\nPor mis sentidos pasan \u00e1ngeles del crep\u00fasculo<br \/>\ny lentos me aprisionan los c\u00edrculos nocturnos.<br \/>\nVenimos de la noche y hacia la noche vamos.<br \/>\nEscucha. Yo te llamo desde un reloj de piedra,<br \/>\ndonde caen las sombras, donde el silencio cae.<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>El velero lustroso de la muerte<br \/>\npasea tu silencio por mis mares sombr\u00edos,<br \/>\nentre brillos de un agua negra en ondas,<br \/>\ndonde cantan marinos de otro tiempo,<br \/>\nahogados en la noche, rendidos a las algas<br \/>\nque transportan las sombras.<br \/>\nY siempre vienes a m\u00ed desde el olvido,<br \/>\naventurero terrestre de barbas seculares.<br \/>\nTus zapatos a\u00fan suenan sobre los ladrillos<br \/>\ny sobre las arenas de bah\u00edas desiertas,<br \/>\ncon ba\u00fales desenterrados y monedas,<br \/>\ny con rocas lejanas donde los astros caen,<br \/>\ndonde avanzan temblando las auroras,<br \/>\nen medio de las sombras de los fr\u00edos,<br \/>\ny de pinos del mar,<br \/>\ny signos y colores espectrales,<br \/>\ny las sombras de madres de barqueros,<br \/>\nllamando entre sus pa\u00f1os y sus cabellos,<br \/>\ny sus voces confundidas,<br \/>\ny sus l\u00e1grimas perdi\u00e9ndose en la arena,<br \/>\ny gaviotas en fila, volando hacia otro mundo,<br \/>\nhacia distancias c\u00e1rdenas y negras,<br \/>\nhacia un d\u00eda del misterio,<br \/>\ndonde grita el hombre a su muerte.<br \/>\nTe sigue un perro grande,<br \/>\nel perro fiel y lento de nuestra lejan\u00eda.<br \/>\nEn tu penumbra brillan barcas abandonadas.<br \/>\nCon las r\u00e1fagas gimen tus hondas soledades<br \/>\ny entre las algas tiembla el grave amanecer.<br \/>\nTe alejas en tu viaje como llovizna leve,<br \/>\ncomo el rumor del finar en los caracoles.<br \/>\nEn mi soledad guardo tus hondas soledades.<br \/>\nDe ti vienen los d\u00edas<br \/>\nsonando en las guitarras del olvido.<br \/>\nPor ti yo soy el hombre, el portador del fuego.<br \/>\nPor ti mi mano levanta el espejo que refleja la monta\u00f1a.<br \/>\nHacia m\u00ed ven\u00edan tus huellas, tu f\u00e1bula y tu clima,<br \/>\ny a\u00fan te veo llegar desde la muerte,<br \/>\npadre del remo, padre del pesado saco,<br \/>\npadre de la c\u00f3lera y el canto.<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p>Tu aldea en la colina redonda bajo el aire del trigo,<br \/>\nfrente al mar con pescadores en la aurora,<br \/>\nlevantaba torres y olivos plateados.<br \/>\nBajaban por el c\u00e9sped los almendros de la primavera,<br \/>\nel labrador como un profeta joven,<br \/>\ny la peque\u00f1a pastora con su rostro en medio de un pa\u00f1uelo.<br \/>\nY sub\u00eda la mujer del mar con una fresca cesta de sardinas.<br \/>\nEra una pobreza alegre bajo el azul eterno,<br \/>\ncon los peque\u00f1os vendedores de cerezas en las plazoletas,<br \/>\ncon las doncellas en torno a las fuentes<br \/>\nmovidas rumorosamente por la brisa de los casta\u00f1os,<br \/>\nen la penumbra con chispas del herrero,<br \/>\nentre las canciones del carpintero,<br \/>\nentre los fuertes zapatos claveteados,<br \/>\ny en las callejuelas de gastadas piedras,<br \/>\ndonde deambulan sombras del purgatorio.<br \/>\nTu aldea iba sola bajo la luz del d\u00eda,<br \/>\ncon nogales antiguos de sombra taciturna,<br \/>\na orillas del cerezo, del olmo y de la higuera.<br \/>\nEn sus muros de piedra las horas deten\u00edan<br \/>\nsus secretos reflejos vespertinos,<br \/>\ny al alma se acercaban las flautas del poniente.<br \/>\nEntre el sol y sus techos volaban las palomas.<br \/>\nEntre el ser y el oto\u00f1o pasaba la tristeza.<br \/>\nTu aldea estaba sola como en la luz de un cuento,<br \/>\ncon puentes, con gitanos y hogueras en las noches<br \/>\nde silenciosa nieve.<br \/>\nDesde el azul sereno llamaban las estrellas,<br \/>\ny al fuego familiar, rodeado de leyendas,<br \/>\nven\u00edan las navidades,<br \/>\ncon pan y miel y vino,<br \/>\ncon fuertes monta\u00f1eses, cabreros, le\u00f1adores.<br \/>\nTu aldea se acercaba a los coros del cielo,<br \/>\ny sus campanas iban hacia las soledades,<br \/>\ndonde gimen los pinos en el viento del hielo,<br \/>\ny el tren silbaba en lontananza, hacia los t\u00faneles,<br \/>\nhacia las llanuras con b\u00fafalos,<br \/>\nhacia las ciudades olorosas a frutas, hacia los puertos,<br \/>\nmientras el mar daba sus brillos lunares,<br \/>\nir\u00e1s all\u00e1 de las mandolinas,<br \/>\ndonde comienzan a perderse las aves migratorias.<br \/>\nY el mundo palpitaba en tu coraz\u00f3n.<br \/>\nT\u00fa ven\u00edas de una colina de la Biblia,<br \/>\ndesde las ovejas, desde las vendimias,<br \/>\npadre m\u00edo, padre del trigo, padre de la pobreza.<br \/>\nY de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>Cuando t\u00fa ven\u00edas, ven\u00edas hacia la muerte,<br \/>\nporque as\u00ed son nuestros pasos en los d\u00edas:<br \/>\nhacia las monta\u00f1as detenidas en los crep\u00fasculos;<br \/>\nhacia las ciudades que esperan la noche con luto y alegr\u00eda,<br \/>\ntostando el pan, preparando dramas en los aposentos,<br \/>\nderramando rojo vino en las penumbras;<br \/>\nhacia los puertos donde las barcas dan descanso a los vagabundos;<br \/>\nhacia los peque\u00f1os caminos rojos,<br \/>\ndonde nos duele el cuerpo del asno,<br \/>\ndonde nos duelen los pies del mendigo,<br \/>\ndonde nos duele el canto de la triste quinquina;<br \/>\nhacia nuestra futura vivienda,<br \/>\ncon el susurro leve del naranjo<br \/>\na cuya sombra estaremos en la mirada del hijo,<br \/>\ncomo en una hora del cielo,<br \/>\ndel presentimiento y de la angustia.<br \/>\nT\u00fa ven\u00edas, y el mundo estaba debajo de tus pasos,<br \/>\ny debajo de tus noches, y debajo de tus soledades.<br \/>\nS\u00ed, tu existencia hab\u00eda creado sus cielos huracanados<br \/>\nsus aguas tumultuosas, sus nubladas lejan\u00edas,<br \/>\ny las tempestades agitaban los mares de tu coraz\u00f3n<br \/>\ncon truenos y estrellas ca\u00eddas<br \/>\nen las oscuras soledades del alma,<br \/>\ncon naufragios y voces de mujeres<br \/>\nperdidas en la extensi\u00f3n de las olas y los pa\u00edses.<br \/>\nSo\u00f1abas con fantasmales buques en la sombra,<br \/>\nesos que llevan banderas de luto<br \/>\ny viajan hacia los puertos de podridos aceites<br \/>\ny antiguos desperdicios.<br \/>\nY la furia levantaba ondas en la oscuridad de tu muerte,<br \/>\nperseguida por brillos lunares,<br \/>\ncomo una oleaginosa superficie negra<br \/>\ncon vuelos de lentas aves relucientes,<br \/>\nah\u00ed donde los astros gotean sus azules licores,<br \/>\nen ese espacio del misterio devorador,<br \/>\ncon islas iluminadas en nuestra soledad.<br \/>\nTu juventud llamaba a las ciudades del mundo,<br \/>\na los vientos que soplan contra viejas murallas,<br \/>\na la gente que vive en las oscuras minas,<br \/>\na marinos que yacen bajo cruces del mar.<br \/>\nT\u00fa, el viajero, el insomne, el descontento,<br \/>\nel que levantaba las manos hacia los rel\u00e1mpagos,<br \/>\nel que ve\u00eda pasar las bah\u00edas<br \/>\ncomo la orilla serena y brumosa de la tristeza.<br \/>\nSab\u00edas soportar las lejan\u00edas, siempre tan del coraz\u00f3n.<br \/>\nSab\u00edas llegar.<br \/>\nY eras ah\u00ed el an\u00f3nimo, el oscuro, el devorado,<br \/>\ntendido en las noches calientes,<br \/>\ncomo los sacos, como los barriles,<br \/>\na la orilla de los grandes nav\u00edos.<br \/>\nUn campesino te daba una copa de aguardiente.<br \/>\nY a\u00fan era la noche oscura como un tambor,<br \/>\nsalvaje como las patas, las m\u00edas y los dientes del tigre.<br \/>\nLa noche, la noche llena de rumores de tamarindos,<br \/>\nde cocoteros movidos por una brisa<br \/>\nque te devolv\u00eda a otro tiempo,<br \/>\nal tiempo de tu aldea con campanas,<br \/>\nde tus mares del verano<br \/>\ncon barcarolas cerca del amanecer.<br \/>\nT\u00fa estabas dormido bajo las estrellas de otro mundo.<br \/>\nPadre m\u00edo, padre de mi universal angustia.<br \/>\nY de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>IX<\/p>\n<p>Dejaste en mi existencia la nostalgia del mundo.<br \/>\nAdoro las ventanas que ti\u00f1en los crep\u00fasculos,<br \/>\ncontemplo las estampas de alg\u00fan campo del norte,<br \/>\nelevo las aldeas a nevadas del cielo<br \/>\ny un reno silencioso se yergue en mi silencio.<br \/>\nMuero contra los pinos por r\u00e1fagas heladas,<br \/>\na mis manos se acercan p\u00e1jaros del invierno,<br \/>\ny un aire de mendigos difunde coros tristes.<br \/>\nNo s\u00e9 si alguna hora de copos solitarios,<br \/>\nesos que a veces caen en grises cementerios,<br \/>\nsobre harapientas sombras, en plazas vespertinas,<br \/>\nme espera en alg\u00fan sitio lejano de la tierra.<br \/>\nPor ti, que caminabas con tus ropas pesadas,<br \/>\nentre los esqueletos vegetales del fr\u00edo,<br \/>\nyo vago por la orilla de un lago taciturno,<br \/>\noyendo una campana de antiguos molineros.<\/p>\n<p>X<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fuego de tiniebla, qu\u00e9 c\u00edrculo de trueno,<br \/>\ncay\u00f3 sobre tu frente cuando viste esta tierra?<br \/>\nPasaron costas negras, arbustos inflamados,<br \/>\nbarcas con pi\u00f1as, cocos, bananas, chirimoyas,<br \/>\nsobre un mar tenebroso con medusas y an\u00e9monas.<br \/>\nY pasaron caminos, zamuros, caser\u00edos,<br \/>\ny viste un asno ciego atado a tina ventana,<br \/>\ny un ni\u00f1o sin parientes pasar por la llanura,<br \/>\ny un vaquero llamando la sombra del ganado.<br \/>\nUna puerta caliente se abri\u00f3 para tu vida.<br \/>\nTe llamaron las aguas con sus lenguas oscuras,<br \/>\nlos p\u00e1jaros con gritos, y animales dolientes<br \/>\nque lloran largamente en el alto follaje.<br \/>\nY llegaste a la puerta de la casa del brujo,<br \/>\nde cuyo tecleo cuelgan gruesas hojas moradas,<br \/>\nsemillas venenosas, corazones de p\u00e1jaros.<br \/>\nY viste la melaza correr en los trapiches.<br \/>\nY el toro que en la tarde avanza hacia la muerte,<br \/>\natado a dos caballos.<br \/>\nY viste la serpiente de agua, retorcida,<br \/>\nque en la penumbra ahoga a la vaca sedienta.<br \/>\nY anduviste de noche entre las mariposas<br \/>\nde luto, que visitan los ranchos tenebrosos,<br \/>\ndonde habita la fiebre de labios amarillos.<br \/>\nY viste danzar llamas, las llamas del Tirano,<br \/>\nseguido por el canto del aguaitacamino,<br \/>\nque avanza, misterioso, junto al paso del hombre.<br \/>\nY dormiste entre hormigas, ara\u00f1as y escorpiones.<br \/>\nY grandes flores lilas, con brillos siderales,<br \/>\nse abrieron en tu sue\u00f1o de encendidos diamantes.<\/p>\n<p>XI<\/p>\n<p>Por ti s\u00e9 que el remo que regresa del horizonte,<br \/>\ny el hacha que al contacto del \u00e1rbol<br \/>\nllena de resonancia el d\u00eda,<br \/>\ny el martillo que aplasta el hierro<br \/>\ny lo moldea como una llama densa, 5<br \/>\ny la mano que amasa el barro para la vivienda,<br \/>\ny amasa la harina para los hijos,<br \/>\ny para los hijos de nuestros hijos,<br \/>\ny el escalpelo que transmite sangre a la piedra,<br \/>\nelevando su suave gesto en la penumbra,<br \/>\ny la frente inclinada sobre la maravilla,<br \/>\nhacen la conclusi\u00f3n de la jornada.<br \/>\nPor ti s\u00e9 que el paso de cada uno es solitario,<br \/>\ncomo un recuerdo, como un instante,<br \/>\ncomo la muerte de cada uno.<br \/>\nPor ti s\u00e9 que el amigo es sagrado,<br \/>\ny que m\u00e1s vale un \u00e1rbol con frutos<br \/>\nque brillantes monedas de oro.<br \/>\nPero aqu\u00ed estoy debati\u00e9ndome con sangre, imagen y lamento,<br \/>\nrecogido en mi gesto como habitante que sale de la noche.<br \/>\nPor ti me alejo de las ruedas del lujo,<br \/>\nde la serpiente de oro, de la ara\u00f1a de cristal pulido,<br \/>\nde la cortina de azules mariposas.<br \/>\nLa tierra nos reclama m\u00e1s cerca de s\u00ed misma,<br \/>\nm\u00e1s cerca del sue\u00f1o en que la vemos.<br \/>\nR\u00e1fagas solitarias se acercan a mi frente,<br \/>\ndonde la noche mora temblando en los jazmines.<br \/>\nFugaces resplandores pasan entre mis huesos,<br \/>\nmientras voy escuchando mis pasos en el polvo.<br \/>\nAvanzo, clamo, caigo, y yo mismo levanto<br \/>\nmi cuerpo abandonado.<br \/>\nAg\u00edtanse las sombras al golpe de la sangre,<br \/>\ncon el trueno que enluta barrancos y monta\u00f1as,<br \/>\ny en la humedad enciende cuchillos, ojos, cuerpos<br \/>\ny manos que socavan la soledad oscura.<br \/>\nCamino por escombros, recojo un ni\u00f1o herido<br \/>\nque interminablemente llama hacia las paredes.<br \/>\nBusco un pan, me persiguen<br \/>\ny mis rodillas sangran por largas madrugadas.<br \/>\nPadre de mis huellas,<br \/>\npadre de mi tristeza nocturna.<br \/>\nY de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>XII<\/p>\n<p>Siempre te encuentro, oigo tu voz,<br \/>\nen mi hora m\u00e1s secreta, cuando refulgen las gemas del alma,<br \/>\ncomo heridas por la luz de los sentidos,<br \/>\ncuando el tiempo me convoca a los acordes del d\u00eda,<br \/>\ny enciende en torno a mi ser flores silvestres;<br \/>\ncuando la noche viene impulsando colores densos por el cielo,<br \/>\ncomo batallas del para\u00edso o anunciaciones sagradas;<br \/>\ncuando el campo se lamenta en sus animales;<br \/>\ncuando la madre llora y sobre su cabeza<br \/>\nla noche derrama su pesadumbre y el querer estar a solas;<br \/>\ncuando siento entrar por la ventana,<br \/>\na la quieta soledad de la tristeza,<br \/>\nel aire de los \u00e1rboles cercanos.<br \/>\nTu vida y tu muerte, tuyas para siempre,<br \/>\ncomo es para s\u00ed el ni\u00f1o que se ahoga en un pozo perdido,<br \/>\nen m\u00ed se juntan y me difunden en la tierra,<br \/>\nen ese instante que se detiene iluminando la memoria,<br \/>\nigual al rel\u00e1mpago que enciende un horizonte sagrado,<br \/>\nen el momento en que el d\u00eda y la noche se juntan,<br \/>\nplenos de profundidades de lo eterno,<br \/>\nen una densa agitaci\u00f3n de oscuros caballos celestes<br \/>\nque se agigantan para el engendro de un poderoso enigma,<br \/>\nsobre las monta\u00f1as, sobre las ciudades<br \/>\ny las frentes pensativas.<br \/>\nPadre de mi soledad.<br \/>\nY de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>XIII<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n me llama, qui\u00e9n me enciende ojos de leopardos<br \/>\nen la noche de los tamarindos?<br \/>\nCallan las guitarras al soplo misterioso de la muerte,<br \/>\ny las voces callan, y s\u00f3lo los ni\u00f1os a\u00fan no pueden descansar.<br \/>\nEllos son los habitantes de la noche,<br \/>\ncuando el silencio se difunde en las estrellas,<br \/>\ny el animal dom\u00e9stico se mueve por los corredores,<br \/>\ny los p\u00e1jaros nocturnos visitan la iglesia de la aldea,<br \/>\npor donde pasan todos los muertos,<br \/>\ndonde moran santos ensangrentados.<br \/>\nPor las sombras corren caballos sin cabeza,<br \/>\ny las arenas de la calle van hasta el conf\u00edn,<br \/>\ndonde el espanto re\u00fane sus animales de fuego.<br \/>\nY es la noche que ampara la existencia a solas,<br \/>\nen el ni\u00f1o insomne, en el buey cansado,<br \/>\nen el insecto que se defiende en la hojarasca,<br \/>\nen la curva de las colinas, en los resplandores<br \/>\nde las rocas y los helechos frente a los astros,<br \/>\nen el misterio en que te escucho<br \/>\ncomo una vasta soledad de mi coraz\u00f3n.<br \/>\nPadre m\u00edo, padre de mis sombras.<br \/>\nY de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>XIV<\/p>\n<p>\u00c1spero cuero de tigre,<br \/>\nestrellada lentitud de arqueado lomo,<br \/>\nfuerte cabeza insomne,<br \/>\ndientes detenidos en la sombra.<br \/>\nUn viento vegetal lame las pe\u00f1as,<br \/>\nh\u00famedas lumbres vagan por el r\u00edo,<br \/>\ny tensos pasos hunden<br \/>\nlas flores de la noche en la memoria.<\/p>\n<p>XV<\/p>\n<p>S\u00ed, la noche sostenida en las grandes hojas espesas,<br \/>\nen las lianas que bajan hasta las aguas negras,<br \/>\ncomo lentas serpientes encantadas por los brujos,<br \/>\nen los brillos que huyen como soplos azules,<br \/>\ndando un temblor fugaz a las ocultas flores,<br \/>\nte dio el secreto antiguo de mi ardorosa tierra.<br \/>\nTocaste las ra\u00edces, las piedras y las frutas,<br \/>\nabrazaste los \u00e1rboles, corriste por pantanos,<br \/>\npenetraste en las cuevas, heriste el armadillo,<br \/>\nque semeja un cruzado de bru\u00f1idas corazas,<br \/>\nperdido en la penumbra de la selva y el r\u00edo.<br \/>\nViste las madrugadas de las lluvias calientes<br \/>\ny o\u00edste el murmurar de \u00e1rboles y animales,<br \/>\nese reclamo eterno de la tierra en la noche<br \/>\nque a veces llora y grita y ronca en la pantera.<br \/>\nY viste el estallido de las grandes semillas,<br \/>\ny el nacer de la hoja y el abrir de la flor.<br \/>\nY hablaste, circundado por venados at\u00f3nitos:<br \/>\n\u201c\u00a1Amp\u00e1rame, oh tierra maravillosa!<br \/>\nYo me estar\u00e9 contigo adorando tus pe\u00f1as<br \/>\nque en la penumbra tienen rostros de nuevos dioses.<br \/>\nYo vengo de los puertos, de las casas oscuras,<br \/>\ndonde el viento de enero destruye ni\u00f1os pobres,<br \/>\ndonde el pan ha dejado de ser para los hombres.<br \/>\nYo vengo de la guerra, del llanto y de la cruz.<br \/>\n\u00a1Amp\u00e1rame, oh tierra maravillosa!\u201d<\/p>\n<p>XVI<\/p>\n<p>Todas las colinas ondulaban hacia el sitio que buscabas.<br \/>\nLos \u00e1rboles ondulaban, ondulaban en la soledad de tu alma,<br \/>\ncomo un recuerdo de los siglos en el viento,<br \/>\ncomo un recuerdo de las soledades del mundo,<br \/>\ncuando el fuego bajaba por el pecho de las monta\u00f1as<br \/>\ny los reptiles miraban las flores sudorosas.<br \/>\nOndulaban, ondulaban en el silencio de tu alma.<br \/>\nOndulaban, ondulaban en el silencio de la tierra roja,<br \/>\ndonde el hombre se esconde<br \/>\npara dar muerte al t\u00edmido animal.<br \/>\nOndulaban, ondulaban en la atm\u00f3sfera ardiente del colibr\u00ed,<br \/>\nque gira, y gira, y huye y gira en su vuelo tornasol.<br \/>\nOndulaban, ondulaban, murmurantes,<br \/>\nen las anchas soledades,<br \/>\ndonde canta la guacharaca anunciando la lluvia.<br \/>\nOndulaban, ondulaban, y corr\u00edan los toros y los caballos,<br \/>\nespantados por el resonante viento del fuego,<br \/>\nhacia un desolado atardecer.<br \/>\nOndulaban, ondulaban, y ca\u00edan reflejos rojos<br \/>\nen las oscuras aguas de la selva,<br \/>\ndonde beben la ardilla, la lapa y el tapir.<br \/>\nOndulaban, ondulaban, los \u00e1rboles en tu vida,<br \/>\naqu\u00ed, en la tierra, aqu\u00ed, en tu af\u00e1n,<br \/>\naqu\u00ed, donde alg\u00fan hombre solitario,<br \/>\nentre carbones de \u00e1rboles incendiados,<br \/>\nsiembra la yuca y el banano,<br \/>\nbusca el veneno en la hojarasca,<br \/>\ny conoce el misterio de los vegetales.<br \/>\nY era un lento ondular el d\u00eda,<br \/>\nun ondular hacia las m\u00e1rgenes de los r\u00edos<br \/>\ncon lentas barcas y caimanes en las aguas amarillas.<br \/>\nUn lento ondular hacia el horizonte,<br \/>\ndonde la noche congrega a los hombres con sus guitarras,<br \/>\nentre sus viviendas de ennegrecida palma,<br \/>\nbajo el silencio solitario de las estrellas.<\/p>\n<p>XVII<\/p>\n<p>Ah\u00ed te acog\u00edan, y ah\u00ed estaba tu noche.<br \/>\nT\u00fa ven\u00edas, ven\u00edas con tu vida y tus recuerdos,<br \/>\ncon tu voz y tus peque\u00f1os papeles amarillos,<br \/>\ncon tu alegr\u00eda y tus angustias,<br \/>\npero nadie sab\u00eda de d\u00f3nde ven\u00edas.<br \/>\nSonaban las guitarras en la sombra de tu coraz\u00f3n,<br \/>\ny hab\u00eda aguardiente en conchas de fuertes frutas,<br \/>\nel aguardiente que incendia las venas<br \/>\ncon forma de rel\u00e1mpago sobre un turbio galopar de caballos.<br \/>\nY el joropo en el arpa te agitaba una nueva melod\u00eda,<br \/>\ny hab\u00eda una nueva tristeza para ti, y una nueva alegr\u00eda.<br \/>\nAquella gente era tu gente.<br \/>\nUn d\u00eda te ibas con ella en el fragor de una guerra civil.<\/p>\n<p>XVIII<\/p>\n<p>Llegaba el d\u00eda del agua verde,<br \/>\nespesa como un lienzo oscuro con flores.<br \/>\nEl agua estancada con g\u00e9rmenes de fiebre,<br \/>\nel agua solitaria, perdida, abandonada,<br \/>\ndonde la garza inm\u00f3vil se mira en su tristeza.<br \/>\nY era el d\u00eda sin pan, el d\u00eda sin respuesta.<br \/>\nEl d\u00eda de los campesinos muertos sobre la yerba reseca.<br \/>\nY tu vida era de nuevo un regresar,<br \/>\nun regresar hacia d\u00edas y noches,<br \/>\nhacia el sitio que buscabas en tu desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>XIX<\/p>\n<p>Te se\u00f1alo en el mediod\u00eda de la angustia,<br \/>\nentre \u00e1rboles y espinas y cigarras,<br \/>\nentre lenguas de fuego bajo el sol,<br \/>\nah\u00ed donde un caballo anda por nuestra tristeza,<br \/>\ny cae, y muere, con los ojos abiertos hacia el cielo.<br \/>\nTe se\u00f1alo en la soledad de danzas ilusorias,<br \/>\nde corrientes perdidas, de sutiles serpientes,<br \/>\ncuando la hora tritura sus cristales y espejos,<br \/>\ny las aves huyen del gran pozo de fuego,<br \/>\ndonde estalla la fruta, la espiga, la corteza,<br \/>\ndonde la calavera brilla sonoramente<br \/>\nen su amarilla frente<br \/>\nque lamen aguas tibias,<br \/>\nque llaman voces roncas,<br \/>\necos de las cavernas.<br \/>\nY todo cae en el silencio de la tierra,<br \/>\nde la tierra roja con grandes hormigas rojas,<br \/>\nque lentamente avanzan por sus claras ciudades,<br \/>\ncon su pesada carga de circulares hojas.<br \/>\nY todo es un temblor de l\u00e1minas livianas,<br \/>\nde mercurio caliente,<br \/>\ny la curva de las colinas se hace adusta,<br \/>\ngrave, resplandeciente,<br \/>\nbajo el vuelo circular de los gavilanes,<br \/>\nlentos, casi inm\u00f3viles en la atm\u00f3sfera caliente,<br \/>\ncomo sostenidos por el viento de los siglos.<br \/>\nTe se\u00f1alo en la hora del canto de la paloma torcaz,<br \/>\nescondida en la extensi\u00f3n reverberante,<br \/>\ncuando el toro muge en medio de nuestra lejana melancol\u00eda,<br \/>\ncuando nos interrogamos: \u201c\u00bfqui\u00e9n me responde ahora?\u201d,<br \/>\ncuando en la vivienda de barro y palmas<br \/>\nla gente calla cabizbaja en el humo del tabaco,<br \/>\nen el sopor de su oscura pobreza<br \/>\nentre tinajas, cenizas y cucharas de palo.<br \/>\nCuando junto a nosotros el r\u00edo arrastra vegetales sombr\u00edos,<br \/>\ncomo residuos de nuestros sue\u00f1os luctuosos,<br \/>\nen que negras barcas atraviesan luces, ondas, gritos.<br \/>\nTe se\u00f1alo sobre la tierra, en medio de tu propia voluntad.<br \/>\nLa hoja aceitosa y morada del t\u00e1rtago,<br \/>\nla flor amarilla y espesa del guan\u00e1bano,<br \/>\nla fruta velluda del guamo,<br \/>\nla ara\u00f1a cobriza y lenta,<br \/>\nel insecto de plata y de veneno,<br \/>\nest\u00e1n aqu\u00ed en tu silencio,<br \/>\nen tu silencio profundo como el d\u00eda,<br \/>\ndonde posan los valles<br \/>\ncomo en la reminiscencia de una leyenda.<br \/>\nEst\u00e1 aqu\u00ed lo que t\u00fa quer\u00edas all\u00e1 entre los pastores,<br \/>\ncuando los deshielos daban m\u00fasica y espuma a los riachuelos,<br \/>\ny florec\u00edan las violetas y maduraban las fresas en torno tuyo,<br \/>\nalrededor de tu aldea con muros medioevales<br \/>\ny vuelo de palomas en las tardes.<br \/>\nEst\u00e1 aqu\u00ed el fuego lamiendo la tierra,<br \/>\nel agua lamiendo las ra\u00edces,<br \/>\nlos animales lamiendo a los animales.<br \/>\nY t\u00fa estabas aqu\u00ed con el sudor de tu frente,<br \/>\nel solitario, el vestido de pa\u00f1o de hilo,<br \/>\nel erguido en medio de la comarca de las tempestades,<br \/>\nel que iba gritando hacia adentro,<br \/>\nbusc\u00e1ndose las manos y la frente en su existencia,<br \/>\nbuscando el sitio donde poder decir:<br \/>\n\u201cAqu\u00ed yo vivo, aqu\u00ed yo soy el hombre\u201d.<br \/>\nS\u00ed, t\u00fa ibas, paso a paso, con tus pies pesados,<br \/>\ntus pies que hac\u00edan correr los animales,<br \/>\nvolar las aves hacia celestes puentes crepusculares.<br \/>\nT\u00fa eras el que contestaba sin que nadie te llamara.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n te llamaba? \u00bfAcaso ibas entre fantasmas?<br \/>\n\u00bfO estaba tu memoria poblada de fantasmas?<br \/>\n\u00bfO hu\u00edas de algo tuyo, de algo que dentro de ti aborrec\u00edas?<br \/>\nInsectos peludos se acercaban a tus piernas,<br \/>\nv\u00edboras, escorpiones, gusanos como p\u00e1jaros<br \/>\nreci\u00e9n salidos del huevo,<br \/>\nanimales con llanto, dientes con fuego.<br \/>\nPero eras el que marchaba, el resistente,<br \/>\nmudo en la nostalgia de susurrantes olivares,<br \/>\nde serenas colinas con manzanos que iban hasta el atardecer,<br \/>\nhasta los \u00faltimos c\u00e9spedes, donde una luz ang\u00e9lica se fuga,<br \/>\nmoviendo brillos del para\u00edso en las frondas lejanas del alma.<br \/>\nEstabas aqu\u00ed en medio del vaho caliente<br \/>\nque asciende de las hirvientes aguas estancadas,<br \/>\ndel espeso limo verde con ranas<br \/>\ny redondas flores lilas entreabiertas,<br \/>\nde la fruta y de la hoja que se pudren<br \/>\ncon huevos de insectos y reptiles.<br \/>\nEn medio del vaho que asciende entre los juncos,<br \/>\nentre las lianas y las amarillas frutas de la fiebre.<br \/>\nEn medio del vaho que humedece nuestras espaldas<br \/>\nnuestros hombros y nuestra frente.<br \/>\nEn medio del vaho que aguarda la noche<br \/>\npara mover sus visitantes azules,<br \/>\nentre los ojos del leopardo y del b\u00faho.<br \/>\nT\u00fa estabas aqu\u00ed, solo, devorado, mudo,<br \/>\ncon tu garrafa de aguardiente para la noche,<br \/>\ncon tu perro y tus estrellas de otro mundo.<br \/>\nPadre m\u00edo, padre de mi sangre.<br \/>\nY de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>XX<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la noche deja los juncales<br \/>\ncon sangrientos reflejos,<br \/>\ncon ondas purpurinas en penumbra<br \/>\ny escamas aceradas.<br \/>\nUn profundo combate<br \/>\nhiere cuerpos perdidos en la sombra.<br \/>\nEs un agua de olvido, jadeante,<br \/>\nde limpio cielo ardiente,<br \/>\nque descansa en rel\u00e1mpagos hundidos<br \/>\nsobre babosas ramas de tembloroso limo.<br \/>\nEs un agua de lentos c\u00edrculos de agon\u00eda,<br \/>\ncon ojos en el sue\u00f1o,<br \/>\nde flor amarga abierta entre las piedras.<br \/>\nEs el agua de alma solitaria,<br \/>\ndel hombre que soporta los confines,<br \/>\ndando a la tierra huellas, brasas del coraz\u00f3n,<br \/>\nvoces a la llanura donde un demonio canta,<br \/>\npor donde avanza el d\u00eda con humedad caliente,<br \/>\ncon altas y sonoras geometr\u00edas<br \/>\nde p\u00e1jaros acu\u00e1ticos,<br \/>\nque figurando van rojas costas celestes.<br \/>\nEn el canto lejano del turpial,<br \/>\nentre las flores de cercano brillo,<br \/>\nentre las ranas que semejan hojas<br \/>\ny cierran en la luz sus ojos verdes,<br \/>\nvaga un humo tenaz; y se oye que alguien dice:<br \/>\n\u201cLas sombras incendiaron el ma\u00edz\u201d.<br \/>\nY a lo lejos ulula la monta\u00f1a de un dios.<br \/>\nAqu\u00ed el hombre ve el a\u00f1o<br \/>\ncomo una lenta furia de colinas,<br \/>\ndonde el arbusto esconde su fruto y su veneno.<br \/>\nAqu\u00ed la vida pasa cual un turbio verano,<br \/>\nmientras el cielo lanza arc\u00e1ngeles de fuego<br \/>\nsobre los yerbazales,<br \/>\ndonde el toro olfatea y resopla en la tierra,<br \/>\ny la escarba y se yergue como potente enigma,<br \/>\nque muge contra el c\u00e1lido resplandor de la roca.<br \/>\nAqu\u00ed la luz congrega las hormigas<br \/>\nque llevan bajo el sol granos de oro<br \/>\npara dar brillo a los antiguos t\u00famulos.<br \/>\nAqu\u00ed levanta el d\u00eda convulsas arboledas,<br \/>\nreclamos funerarios,<br \/>\nbarrancos como templos, humos lentos de tumbas.<br \/>\nPasa pesado un viento de oscuros gavilanes<br \/>\ny en las viviendas arden<br \/>\nramas de alg\u00fan boscaje misterioso.<br \/>\nEn la selva Canaima huye en un denso soplo<br \/>\nde tiniebla y de azufre, de p\u00e1jaros negruzcos,<br \/>\ny cuelga de las ramas como caucho quemado,<br \/>\ny aprisiona a los hombres<br \/>\nen sus brazos quemantes de lianas malolientes,<br \/>\ny grita con la muerte como una ara\u00f1a-mona.<br \/>\nNi el asno, ni el anciano, ni el ni\u00f1o, ni el conejo,<br \/>\nsaben aqu\u00ed el camino m\u00e1s leve hacia la tarde.<br \/>\nAqu\u00ed el hombre soporta su frente, su mirada,<br \/>\nsus manos incendiadas,<br \/>\ny entierra un gallo vivo hasta las alas,<br \/>\npara decapitarlo con los ojos vendados<br \/>\ny manchar con su sangre los muros del crep\u00fasculo.<br \/>\nAs\u00ed t\u00fa viste el cielo abrazado a la tierra,<br \/>\nen un grave misterio de rojo resplandor,<br \/>\ndonde un jinete enlaza el toro de la muerte.<br \/>\nY fuiste interrogando en silencio los d\u00edas,<br \/>\ny una voz que sal\u00eda del fuego de la tierra,<br \/>\nte dijo:<br \/>\n\u201cDestruye tus venablos contra el sol,<br \/>\nhaz que tu cuerpo sangre sobre la roza oscura,<br \/>\ny entr\u00e9gate a las llamas que surgen de las huellas,<br \/>\nde la pira que Am\u00e9rica enciende noche y d\u00eda<br \/>\nal pie de la visi\u00f3n abismal de sus h\u00e9roes\u201d.<\/p>\n<p>XXI<\/p>\n<p>Y siempre fue un nuevo regresar,<br \/>\nun lento aproximarse de la noche,<br \/>\nun duro avanzar de la existencia,<br \/>\nun recobrarse a solas, un decirle a las sombras:<br \/>\n\u201cEsperad, esperad al hombre.<br \/>\nNo le rechac\u00e9is, guardadle bien, que es vuestro hijo\u2026\u201d.<br \/>\nSuave lumbre de oro iluminaba tus tardes,<br \/>\ny \u00e1rboles redondos iban basta el conf\u00edn,<br \/>\nhacia brumas azules con reflejos ardientes,<br \/>\nhacia el conf\u00edn del toro y la nube de fuego.<br \/>\nEra la tierra roja, con pe\u00f1as, con tardones,<br \/>\ndonde crece el tabaco<br \/>\nde blancas flores como peque\u00f1os c\u00e1lices.<br \/>\nDos mujeres hab\u00eda, dos mujeres junto al pil\u00f3n.<br \/>\nHab\u00eda brisa caliente y las dos pilaban con los mazos del pil\u00f3n.<br \/>\nPilaban el ma\u00edz para el pan,<br \/>\ncomo si tocaran un tambor,<br \/>\nun gran tambor,<br \/>\nen la tarde de tu inflamado coraz\u00f3n.<br \/>\nTemblaban sus pechos al golpe del pil\u00f3n,<br \/>\ny la brisa remov\u00eda sus negras y ondulantes cabelleras,<br \/>\ny levantaba las flores de su falda<br \/>\ny ellas re\u00edan, re\u00edan, entre los golpes del pil\u00f3n,<br \/>\nre\u00edan hasta la noche,<br \/>\ndonde los venados corren por un delirio de oro.<\/p>\n<p>XXII<\/p>\n<p>\u00bfHab\u00edas visto, acaso, c\u00f3mo ard\u00eda la soledad de tu sangre,<br \/>\nen medio del ancho mundo con oc\u00e9anos, llanuras y monta\u00f1as?<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l era tu angustia, y tu af\u00e1n y tu oscuro descontento?<br \/>\n\u00bfNo sab\u00edas, acaso, que deambulabas en tu propio drama,<br \/>\ncon tus harapos incendiados, huyendo a trav\u00e9s de las sombras,<br \/>\ncon tu boca, tus manos y tus sienes en el fuego,<br \/>\nen la sombra, en la soledad, en la existencia,<br \/>\ncomo aquel que se debate en su sue\u00f1o an\u00f3nimo y sombr\u00edo?<br \/>\nHab\u00eda una hora en las tabernas para ti,<br \/>\njunto al marinero, y al beodo, y al abandonado, y al triste,<br \/>\ny junto a la prostituta<br \/>\nque lucha con su coraz\u00f3n y sus recuerdos,<br \/>\ny quiebra copas contra los muros del mundo,<br \/>\ny r\u00ede y canta, y r\u00ede en la tristeza,<br \/>\ny siempre ama con su extra\u00f1o coraz\u00f3n.<br \/>\nY hab\u00eda una hora a la sombra de un gran ceibo para ti.<br \/>\nY hab\u00eda una hora que no era de ning\u00fan sitio para ti.<br \/>\nT\u00fa eras un hijo de la tierra,<br \/>\nmovi\u00e9ndote en la tierra, en las ciudades,<br \/>\nen los campos, hundido en tus solitarios recuerdos,<br \/>\nbajo los vientos que barren los anchos arenales del crep\u00fasculo.<\/p>\n<p>XXIII<\/p>\n<p>Yo vengo de esa hora que soporta la tierra,<br \/>\ndonde estaba tu vida contra los huracanes,<br \/>\nfrente a las puertas selladas ante las bocas mudas.<br \/>\n\u00bfAcaso, lloraste a veces bajo la medianoche,<br \/>\ncuando las estrellas te llevaban a tu cielo?<br \/>\n\u00bfAcaso te arrepent\u00edas?<br \/>\n\u00a1Ah, pero tus manos pod\u00edan soportar toda tu soledad<br \/>\ny te daban el pan!<br \/>\nY entonces miraste en los ojos de los pobres,<br \/>\nde los mendigos que guardan en los rincones de las ciudades.<br \/>\n\u00a1Ah, los mendigos!\u2026 \u00a1Ellos, los mendigos!\u2026<br \/>\nTan parecidos a los viejos muros y a los santos\u2026<\/p>\n<p>XXIV<\/p>\n<p>De todo tu andar de antiguo caminante,<br \/>\nde todo tu sufrir en desamparo,<br \/>\nde soportar el peso del hacha o del saco,<br \/>\nde asistir al herido y repartir el pan,<br \/>\ns\u00f3lo te qued\u00f3 una casa,<br \/>\na cuya puerta escribiste algunas palabras de la Biblia.<br \/>\nAquella casa fue mi casa.<br \/>\nMi casa pintada de cal, all\u00e1 en mi aldea,<br \/>\nescondida entre el caf\u00e9 y el cacao.<br \/>\nOtras casas hab\u00eda, rojas, azules, verdes, amarillas,<br \/>\nen mi aldea, que entre \u00e1rboles<br \/>\njugaba con ni\u00f1os y caballos.<br \/>\nHab\u00eda una plaza con cabras y almendrones de apacible sombra,<br \/>\ny una iglesia de donde sal\u00eda un Cristo,<br \/>\nen una urna de cristal, cuando la Semana Santa.<br \/>\nYo nac\u00ed en tu casa con palabras de la Biblia,<br \/>\ny all\u00ed estabas callado, con tus libros,<br \/>\njunto a mi madre y a mis peque\u00f1os hermanos.<br \/>\nAll\u00ed estaban tus noches,<br \/>\ntodav\u00eda con las estrellas de otro mundo,<br \/>\ny all\u00ed tu amorosa soledad, tu vida, tus recuerdos.<br \/>\nY all\u00ed estaba yo como una angustia para ti,<br \/>\ny tu trabajo y el sudor de tu frente;<br \/>\ny el canto de los sapos en las sombras,<br \/>\ny el tinajero en el corredor de la medianoche,<br \/>\ny las lluvias nocturnas que nos lanzaban a un oscuro amanecer.<br \/>\n\u00a1Est\u00e1bamos tan cerca de los \u00e1rboles, del r\u00edo y la monta\u00f1a!\u2026<br \/>\nYo con mi alegr\u00eda donde cantaba el cristofu\u00e9,<br \/>\nt\u00fa con tu vida dura, con golpes y nostalgias,<br \/>\nde pie ante los d\u00edas de mi infancia.<\/p>\n<p>XXV<\/p>\n<p>Est\u00e1n en ti mis or\u00edgenes,<br \/>\nmis dioses, mis resinas, mis sue\u00f1os.<br \/>\nEn tu vida de ayer y en tu muerte de hoy,<br \/>\nen el grave silencio que te guarda<br \/>\nen un bosque de flores de elevados tallos,<br \/>\nen la penumbra de la m\u00fasica y las luci\u00e9rnagas.<br \/>\nVas por comarcas de iluminadas grutas,<br \/>\nde reflejos violetas y de truenos azules,<br \/>\nsin haber interrumpido la ascensi\u00f3n de tu ser,<br \/>\nporque la muerte nos acoge en sus leyendas<br \/>\ny en sus graves dominios de cerezos en flor.<br \/>\nElla\u2026 Ella\u2026 La que nos devuelve la memoria<br \/>\ndoliente de la esposa, del hijo, del amigo,<br \/>\ny acerca los perros a las tumbas,<br \/>\ny agita mariposas en torno a nuestra frente,<br \/>\ny da suaves movimientos a los retratos en los aposentos.<br \/>\nElla\u2026 Ella\u2026 La que tan ardorosamente ignoramos.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo he de aguardarla yo en mi angustia?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 anuncian los coros que a veces o\u00edmos<br \/>\nm\u00e1s all\u00e1 de las arboledas vespertinas?<br \/>\n\u00bfEn cu\u00e1l de nuestros oscuros sobresaltos<br \/>\nha estado junto a nosotros, mir\u00e1ndonos,<br \/>\ndesde su ventana de fr\u00edo e inolvidables pinos,<br \/>\ncomo en un espejo de sufrimientos<br \/>\ny de hundido son de campanas,<br \/>\nen ese momento en que nos miramos el rostro con indiferencia,<br \/>\ncon recuerdos, y pensamos en el pan de todos los d\u00edas?<br \/>\nVenimos de la noche y hacia la noche vamos.<br \/>\nT\u00fa eres ya el habitante de los reflejos y los ecos,<br \/>\npero a\u00fan oigo tu voz y tu coraz\u00f3n y veo tu sonrisa<br \/>\ny tu barba blanca y tu mano fuerte.<br \/>\nTu mano, que un d\u00eda, tuyo, y con palabras tuyas,<br \/>\nde alguien se desped\u00eda desde un golfo perdido,<br \/>\nen ese momento en que aprend\u00edas a estar solo,<br \/>\nviendo los distantes nav\u00edos, los amantes en las playas,<br \/>\nlos pescadores moviendo sus barcas hacia las olas.<br \/>\nEras el que sab\u00eda avanzar con su vida,<br \/>\nentre las cosas que est\u00e1n aqu\u00ed,<br \/>\npara el hombre, para el que vive, para el que se debate.<br \/>\nLas cosas que est\u00e1n aqu\u00ed sobre la tierra,<br \/>\ny pasan junto a nosotros para habitar en la memoria<br \/>\ny edificar nuestra existencia resonante.<br \/>\nVienen de ti mi af\u00e1n y mis palabras,<br \/>\ny es tu sangre la que dice con mis labios:<br \/>\nhierro, pan, campana, frente, piedra, flor, caballo,<br \/>\ncasa, sart\u00e9n, naranjo, c\u00e9sped vespertino,<br \/>\nromero, yerba, clavo, cayena y astromelia.<br \/>\nY est\u00e1 aqu\u00ed mi existencia con hijos en las horas,<br \/>\ncon hijos que me llaman en las horas,<br \/>\nbusc\u00e1ndose a s\u00ed mismos en las horas.<br \/>\nY estoy aqu\u00ed para llevarles pan,<br \/>\ny andar por la ciudad con mi destino,<br \/>\ncorrer entre relojes con mi angustia,<br \/>\ny contemplar los astros, y mirarme las u\u00f1as,<br \/>\ny gritar hacia adentro y hacia el mar,<br \/>\ny hacia la noche, y hacia mi madre,<br \/>\ny hacia los grandes estremecimientos del mundo.<br \/>\nY estoy aqu\u00ed buscando las respuestas de mi sangre,<br \/>\nlos signos solitarios que me hieren,<br \/>\nmis huellas que me siguen en la tierra,<br \/>\nmis huellas que vienen de tu vida,<br \/>\npadre m\u00edo, padre de mi pesadumbre.<br \/>\nY de mi poes\u00eda.<\/p>\n<p>XXVI<\/p>\n<p>Aqu\u00ed donde el caballo le da un trono al mendigo<br \/>\nentre los tapices c\u00e1rdenos de la tarde,<br \/>\naqu\u00ed donde la hora sella labios malditos,<br \/>\nlevantando humaredas, viviendas fantasmales,<br \/>\naqu\u00ed los gritos caen, las blasfemias, los llantos.<br \/>\n\u00bfQuer\u00e9is ser los arrepentidos?<br \/>\nAqu\u00ed ni la palabra ni el gesto nos sostienen,<br \/>\ny los huesos encuentran su tenebroso espejo.<br \/>\nAqu\u00ed s\u00f3lo el misterio puede encender su lumbre<br \/>\ny acoger nuestro fin con brillos de azucenas.<br \/>\nMirad aqu\u00ed los cr\u00e1neos,<br \/>\nlas blancas calaveras que se enturbian,<br \/>\nlas frentes bajo los d\u00edas de lluvia,<br \/>\nlas frentes rodando,<br \/>\nesperando las guitarras y la danza.<br \/>\nSe apoyan a las piedras con su re\u00edr eterno.<br \/>\nMiradlas. Tan parecidas a vosotros.<br \/>\n\u00bfRecord\u00e1is vuestro aposento,<br \/>\nvuestras oscuridades, vuestras monedas,<br \/>\nvuestras manos ensangrentadas?<br \/>\nMiradlas con sus frentes de fr\u00edo y de tiniebla.<br \/>\nBajo la noche.<br \/>\nEllas nos esperan en el temblor de la sagrada sombra,<br \/>\nante el que pasa indiferente al lado del mendigo.<\/p>\n<p>XXVII<\/p>\n<p>Hijo desencadenado soy,<br \/>\nfuria reconquistada,<br \/>\nenso\u00f1aci\u00f3n ante las puertas sagradas.<br \/>\nEl resplandor ha coronado mi frente,<br \/>\ny la cumbre derrama sus hielos bajo el sol.<br \/>\nOye mi soledad cuando te llamo<br \/>\ndesde los precipicios.<br \/>\nEscucha las campanas siderales<br \/>\ndoblando sobre las aldeas crepusculares.<\/p>\n<p>XXVIII<\/p>\n<p>T\u00fa, que me lanzaste sobre la tierra y hacia la nada,<br \/>\ndesde el c\u00edrculo incendiado de tus experiencias,<br \/>\ndesde todas las puertas cerradas,<br \/>\ndesde la calles perdidas,<br \/>\ndesde los perros que a\u00fallan frente a los cad\u00e1veres,<br \/>\ndesde los puertos que inflaman<br \/>\nsus alcoholes en la noche,<br \/>\ndesde la pobreza que va huyendo por las callejuelas,<br \/>\ndesde las ma\u00f1anas, desde aquel cielo de samaritanas,<br \/>\ndesde aquellos cerezos temblorosos,<br \/>\na cuya sombra mi madre<br \/>\nesper\u00f3 que yo viniese de ti<br \/>\ncomo el sencillo regalo de un pobre;<br \/>\nt\u00fa, junto a ella, levantas mi sombra<br \/>\nen los valles de mi propio coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>XXIX<\/p>\n<p>Arden puertas oscuras hacia el fondo<br \/>\nde muros solitarios,<br \/>\nhacia la escala antigua de Jacob.<br \/>\nResbalan las maderas, los metales,<br \/>\ncayendo en las tinieblas como lenguas,<br \/>\nen la sangre que hierve,<br \/>\nhacia rostros oscuros,<br \/>\ny aqu\u00ed, junto a mi alma,<br \/>\nse abren flores azules<br \/>\nen medio al resplandor.<br \/>\nDetr\u00e1s est\u00e1n las llamas saliendo de la madera,<br \/>\ndetr\u00e1s est\u00e1n los vientos de las constelaciones.<br \/>\nUna espada, una espada, una espada que brilla<br \/>\nderriba un \u00e1rbol negro.<br \/>\nAh\u00ed va como un r\u00edo el m\u00e1rmol por la noche,<br \/>\ny resuenan las voces<br \/>\nde las almas que llegan al pante\u00f3n nocturno.<\/p>\n<p>XXX<\/p>\n<p>Venimos hacia la noche y hacia la noche vamos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/vicente-gerbasi\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vicente Gerbasi I Venimos de la noche y hacia la noche vamos. Atr\u00e1s queda la tierra envuelta en sus vapores, donde vive el almendro, el ni\u00f1o y el leopardo. Atr\u00e1s quedan los d\u00edas, con lagos, nieves, renos, con volcanes adustos, con selvas hechizadas donde moran las sombras azules del espanto. 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