{"id":4693,"date":"2022-06-04T21:04:38","date_gmt":"2022-06-04T21:04:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4693"},"modified":"2023-11-24T18:30:16","modified_gmt":"2023-11-24T18:30:16","slug":"el-ultimo-gallo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-ultimo-gallo\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo gallo"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Golcar Rojas<\/h4>\n<p>El anciano pintor, todas las tardes a eso de las cinco, se ba\u00f1aba, se vest\u00eda, sal\u00eda de su estudio en el fondo de la inmensa casa y se apoltronaba en el sal\u00f3n, frente al televisor encendido, a esperar con impaciencia la llegada de Giancarlo, el joven pretendiente de su sobrina, quien una que otra tarde se dejaba caer para visitar a su amiga.<\/p>\n<p>Con sus gruesos lentes de culo de botella, fing\u00eda ver televisi\u00f3n y cada vez que sonaba el timbre sent\u00eda un peque\u00f1o vac\u00edo en la boca del est\u00f3mago. Miraba hacia la entrada del sal\u00f3n estirando el cuello todo lo que sus artr\u00edticas cervicales le permit\u00edan y, con el tono m\u00e1s indiferente que consegu\u00eda, le preguntaba a su hermana Rosal\u00eda:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQui\u00e9n es?<\/p>\n<p>\u2013 La vecina, que dice que si le podemos prestar el peri\u00f3dico de hoy, que necesita revisar una informaci\u00f3n que sali\u00f3.<\/p>\n<p>En la penumbra, trata de enfocar la esfera de su reloj de pulsera. \u00abLas seis y media \u2013piensa, y suspira\u2013 ya no viene hoy tampoco\u00bb.<\/p>\n<p>\u2013Rosal\u00eda, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la ni\u00f1a?<\/p>\n<p>\u2013Sali\u00f3 desde las cuatro a casa de una amiga porque tienen que entregar ma\u00f1ana el trabajo de historia en la universidad.<\/p>\n<p>\u2013Ah, entiendo.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 las paredes del sal\u00f3n y vio que estaban cubiertas por sus pinturas. Era casi que una muestra retrospectiva de las diferentes etapas de su creaci\u00f3n. Torci\u00f3 la boca en un gesto de aburrimiento e impotencia y pens\u00f3: \u00abNunca tuve el valor de pintar las cosas que en verdad quer\u00eda pintar. Estos cuadros son espantosos, no dicen nada de m\u00ed. Son pura t\u00e9cnica y perfecci\u00f3n pero carentes del m\u00e1s m\u00ednimo sentimiento\u00bb.<\/p>\n<p>Con la espalda dolorida de tanto estar sentado en la poltrona, se levant\u00f3, fue al comedor y le dijo a Belkis que le sirviera la cena.<\/p>\n<p>Mientras esperaba, vio los dos bodegones que pint\u00f3 cuando estuvo en Italia. Los mir\u00f3 y no pudo reconocerse en ellos. Los volvi\u00f3 a mirar y le dijo a su hermana, que acababa de sentarse a la mesa:<\/p>\n<p>\u2013Esos cuadros deber\u00edamos quitarlos. Son espantosos. Deber\u00edamos cambiarlos por algo m\u00e1s bonito, con m\u00e1s vida.<\/p>\n<p>\u2013\u00daltimamente, siempre tienes que estar echando broma con los cuadros de la casa. \u00bfC\u00f3mo que espantosos? Si son bellos, coloridos y las frutas se ven tan reales y frescas que provoca com\u00e9rselas. Aquel, \u2015se\u00f1alando a la derecha\u2015 fue ganador del primer premio en el Sal\u00f3n Regional, \u00bfte acuerdas?<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Bah, son una porquer\u00eda!<\/p>\n<p>Terminaron de comer en silencio y el pintor se fue a su cuarto a leer un poco antes de dormir.<\/p>\n<p>\u00abHoy es viernes. Hoy s\u00ed debe venir el muchacho\u00bb \u2013pens\u00f3 el viejo, mientras le daba unas cuantas pinceladas al cuadro de los palomos que estaba a punto de terminar, \u2013\u00abMe ba\u00f1o y me visto y salgo a esperarlo\u00bb.<\/p>\n<p>Al rato de estar sentado frente al televisor, inquieto, son\u00f3 el timbre. Ang\u00e9lica, su sobrina, fue a abrir. \u00abTiene que ser \u00e9l, si no, no habr\u00eda salido la ni\u00f1a a abrir\u00bb. Mira por sobre las gafas hacia la entrada, trata de agudizar el o\u00eddo para ver si identifica la voz del muchacho, se alisa la camisa y suspira al ver entrar al sal\u00f3n al joven.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfC\u00f3mo le va, se\u00f1or Ezequiel? \u2013Dijo el muchacho extendi\u00e9ndole la mano.<\/p>\n<p>El viejo le estrech\u00f3 la mano cubri\u00e9ndola con las dos suyas. Las sostuvo por un rato \u00ab\u00a1Qu\u00e9 calentitas est\u00e1n siempre!\u00bb.<\/p>\n<p>\u2013Si\u00e9ntese aqu\u00ed \u2013le dijo se\u00f1alando con una mano la silla que estaba junto a su poltrona, mientras apretaba, con la otra, la mano del chico que no quer\u00eda soltar.<\/p>\n<p>\u2013Ese cuadro de all\u00e1, el de la calle mojada y la gente con los paraguas, siempre me ha gustado. \u2013dijo el muchacho mientras se desprend\u00eda de la mano del viejo.<\/p>\n<p>\u2013Ese lo pint\u00e9 en Par\u00eds. Gan\u00f3 un Sal\u00f3n Nacional de pintura hace como mil a\u00f1os. A m\u00ed me gustaba mucho por eso nunca quise venderlo. Muchos coleccionistas lo quer\u00edan pero yo me empe\u00f1aba en no venderlo. Ahora ya no me gusta. Creo que pude haber pintado cosas mejores durante esos dos a\u00f1os que estuve en Par\u00eds.<\/p>\n<p>\u2013A \u00e9l ahora no le gusta ninguno de sus cuadros \u2013terci\u00f3 Rosal\u00eda, que iba entrando al sal\u00f3n y continu\u00f3 mientras tomaba asiento \u2013Le ha dado por ah\u00ed, porque quiere que los quitemos todos y los guardemos porque dice que no sirven para nada. Imag\u00ednate, si justamente nos hemos quedado con casi todos los cuadros que han ganado premios y \u00e9l dice que son espantosos. Ya est\u00e1 chocho.<\/p>\n<p>\u2013Si van a regalar o botar el de la lluvia, me avisan que con gusto me lo llevo \u2013dijo riendo Giancarlo.<\/p>\n<p>El viejo sonri\u00f3, le puso la mano en la pierna, justo en el borde de la bermuda y la piel, la apret\u00f3 y le dijo, mientras le gui\u00f1aba el ojo:<\/p>\n<p>\u2013Lo tendr\u00e9 en cuenta.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 calientica tiene la piel! Es suave, firme. Sin vellos. Una piel hecha para la caricia. Eso es lo que yo he debido pintar. J\u00f3venes hermosos, atl\u00e9ticos, llenos de vida. Y no esos paisajes, esas naturalezas muertas, esas monta\u00f1as fr\u00edas, esos animales insulsos\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>\u2013T\u00edo, hoy volvi\u00f3 a llamar N\u00e9stor, dijo que necesita hablar urgentemente contigo. Yo le dije que t\u00fa estabas para el banco, cobrando la pensi\u00f3n, y que ya lo llamar\u00edas.<\/p>\n<p>La voz de Ang\u00e9lica y el nombre del hombre le causaron un sobresalto que lo sac\u00f3 de su ensue\u00f1o. Quit\u00f3 la mano de la pierna del joven, tosi\u00f3 y dijo: \u00abBueno, ya lo llamar\u00e9 yo. Voy a cenar y a leer un rato. Hasta pronto, amigo. Dios te bendiga, sobrina. Chao Rosal\u00eda\u00bb. Y se fue arrastrando los pies m\u00e1s de lo acostumbrado, como si le hubieran lanzado sobre los hombros un pesado bulto.<\/p>\n<p>\u2013Cada vez que ese hombre aparece, Ezequiel se queda p\u00e1lido y nervioso \u2013coment\u00f3 Rosal\u00eda\u2013. No s\u00e9 qu\u00e9 poder tiene para sacarlo de sus casillas. Ezequiel dice que es su hijo, pero no s\u00e9 por qu\u00e9 nunca lo reconoci\u00f3 y por qu\u00e9 aparece despu\u00e9s de tanto tiempo a desencajarlo. Un d\u00eda le va a dar una broma. No me gusta que se ponga tan nervioso cuando el tipo llama.<\/p>\n<p>Esa noche, el viejo durmi\u00f3 inc\u00f3modo. Se despertaba sobresaltado y luego le costaba conciliar de nuevo el sue\u00f1o. Siempre le pasaba lo mismo cuando N\u00e9stor aparec\u00eda y lo que m\u00e1s le disgustaba era que cada vez eran m\u00e1s frecuentes las llamadas.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, se levant\u00f3. Se sent\u00eda malhumorado. Llam\u00f3 a N\u00e9stor por tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2013\u2026 \u00a1Pero ahorita no tengo tanto!\u2026 Si, ayer cobr\u00e9 la pensi\u00f3n pero sabes que eso no alcanza para nada, se va casi toda en mis medicinas\u2026 \u00a1No! \u00a1No vengas! \u2026 Si, ya ver\u00e9 que puedo hacer\u2026<\/p>\n<p>Colg\u00f3. Se restreg\u00f3 las manos sobre el rostro y, cuando abri\u00f3 los ojos, vio que Rosal\u00eda estaba en frente con mirada de censura.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 pasa ahora? \u00bfOtra vez te est\u00e1 pidiendo plata?<\/p>\n<p>\u2013Dice que su mam\u00e1 est\u00e1 muy enferma, que debe hacerle unos ex\u00e1menes urgentes y que son muy caros.<\/p>\n<p>Ezequiel tom\u00f3 el tel\u00e9fono, marc\u00f3 un n\u00famero y habl\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfFederico?\u2026 S\u00ed, Ezequiel, \u00bftodav\u00eda est\u00e1s interesado en aquel cuadro que te gust\u00f3, el de las azucenas? \u2026 Bueno, \u00bfcu\u00e1nto me puedes dar?\u2026 \u00a1Co\u00f1o, es mucho menos de lo que yo esperaba! \u2026 Est\u00e1 bien, trato hecho, es que tengo una emergencia. Voy para all\u00e1.<\/p>\n<p>\u2013Siempre la misma historia, Ezequiel. Por ese hombre, terminas regalando tu trabajo. \u00bfEs que \u00e9l no puede trabajar para mantener a su mam\u00e1? Cada vez es m\u00e1s frecuente la pedidera de plata y no entiendo por qu\u00e9 no le dices de una buena vez que no, que t\u00fa tienes apenas para medio vivir. \u00a1Que se busque \u00e9l la vida, que ya tiene cerca de 50 a\u00f1os\u2026!<\/p>\n<p>Ezequiel la dej\u00f3 hablando sola, fue a su estudio, tom\u00f3 el cuadro, lo embal\u00f3 en papel kraft y, antes de salir, llam\u00f3 una vez m\u00e1s por tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2013Listo. Ya consegu\u00ed el dinero\u2026 Vend\u00ed un cuadro por mucho menos de su valor\u2026 \u00a1No! \u00a1No vengas! Nos vemos en hora y media en la plaza\u2026<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfT\u00fa est\u00e1s seguro que ese N\u00e9stor es hijo tuyo, Ezequiel? \u2013 Pregunt\u00f3 Rosal\u00eda cuando colg\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfYa vas a empezar otra vez con la preguntadera? No te cansas de meterte en la vida de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 el cuadro, apresur\u00f3 el paso hacia la puerta de la calle e hizo caso omiso a la perorata que Rosal\u00eda segu\u00eda recitando. Quer\u00eda salir lo m\u00e1s pronto posible de todo eso. Era uno de esos d\u00edas cuando sus 68 a\u00f1os pesaban como si fueran 100.<\/p>\n<p>Regres\u00f3 cerca de las 3 de la tarde. Ya estaba m\u00e1s tranquilo. Almorz\u00f3 en la calle, camin\u00f3 un rato por la ciudad y cuando ya estaba m\u00e1s sosegado, sinti\u00f3 que estaba listo para regresar a casa.<\/p>\n<p>Al entrar, Rosal\u00eda lo mir\u00f3 con cara de reproche. Aunque ella era quince a\u00f1os menor que \u00e9l, siempre hab\u00eda sido m\u00e1s dominante y, desde que su marido falleci\u00f3, era quien llevaba las riendas de la casa porque Ezequiel nunca quer\u00eda enterarse de nada que tuviera que ver con la cotidianidad del hogar.<\/p>\n<p>\u2013Disc\u00falpame Rosalita, esta ma\u00f1ana te trat\u00e9 horrible. Es que pas\u00e9 muy mala noche.<\/p>\n<p>\u2013Cada vez que ese hombre aparece, es lo mismo. Te transformas. Me da miedo que alg\u00fan d\u00eda haga que te d\u00e9 una vaina\u2026<\/p>\n<p>Ezequiel le dio un beso en la frente y le dijo:<\/p>\n<p>\u2013No te preocupes. Ya est\u00e1 arreglado. Por un tiempo no aparecer\u00e1.<\/p>\n<p>\u2013Ese es el problema, que desaparece solo por un tiempo. \u00bfPero por cu\u00e1nto tiempo? \u00bfYa comiste? Te esper\u00e9 pero como tardabas tanto, termin\u00e9 por almorzar con Belkis.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, me com\u00ed un s\u00e1ndwich en el cafet\u00edn de la plaza. Voy a descansar, estoy muerto.<\/p>\n<p>Le dio otro beso y se fue a su cuarto. Luego de unas cuantas vueltas logr\u00f3 conciliar el sue\u00f1o. Cuando despert\u00f3, ya eran las siete de la noche. Sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n, se encontr\u00f3 con que estaban ya todos sentados a la mesa y, con alegr\u00eda, descubri\u00f3 que a Giancarlo lo hab\u00edan invitado a cenar.<\/p>\n<p>A pesar de que se sent\u00eda contento con la presencia del muchacho, Ezequiel no ten\u00eda mucho \u00e1nimo para hablar esa noche. Salud\u00f3 a todos y se sent\u00f3 para cenar. Comi\u00f3 en silencio. De vez en cuando respond\u00eda con monos\u00edlabos a lo que le preguntaban. Ang\u00e9lica le contaba a Giancarlo que obtuvo siempre las mejores calificaciones en bachillerato, en las materias que ten\u00edan que ver con arte, historia e idiomas. Gracias a su t\u00edo Ezequiel, que la ayudaba con los trabajos y le daba clases particulares, cuando sent\u00eda que alg\u00fan tema no se le daba con facilidad, siempre exim\u00eda las materias humanistas.<\/p>\n<p>Ezequiel, aunque estaba a gusto, no ten\u00eda mucha disposici\u00f3n al di\u00e1logo. Miraba a su sobrina sin escucharla y se extasiaba contemplando al joven\u2026<\/p>\n<p>\u00abDefinitivamente, nac\u00ed miles de a\u00f1os despu\u00e9s de lo que deb\u00eda. He debido nacer en la antigua Grecia, en esa \u00e9poca, y a esta edad, \u00e9l habr\u00eda sido mi disc\u00edpulo, y yo su maestro. Yo le ense\u00f1ar\u00eda todo lo que s\u00e9 y \u00e9l me compensar\u00eda con su hermosura, su amor y su compa\u00f1\u00eda. Pero nac\u00ed en esta tierra y en esta \u00e9poca, donde se nos estigmatiza sin contemplaci\u00f3n llegando a ser muy crueles a la hora de se\u00f1alarnos y hacernos burla. S\u00f3lo en Par\u00eds pude tener mis d\u00edas de felicidad. All\u00ed me olvid\u00e9 por un tiempo de pintar flores, paisajes y animales. L\u00e1stima que el resultado fue tan mediocre. No permit\u00ed nunca que la pasi\u00f3n se trasladara al lienzo. Ni siquiera pintando a San Sebasti\u00e1n logr\u00e9 plasmar el \u00e9xtasis sensual de su martirio. El pudor no me dej\u00f3 pintar m\u00e1s que un remedo del santo, sin sentimiento ni pasi\u00f3n. Pero Par\u00eds me dio la oportunidad de vivir el amor como nunca m\u00e1s pude, aunque, al final, sal\u00ed con las tablas en la cabeza\u00bb.<\/p>\n<p>A los 32 a\u00f1os, y en plena crisis existencial de la edad, sintiendo que hab\u00eda empezado a vivir la segunda mitad de su vida sin haber vivido o, por lo menos, sin haberlo hecho c\u00f3mo quer\u00eda hacerlo, decepcionado y sinti\u00e9ndose un perfecto fracasado a pesar del dinero y los premios alcanzados con sus obras, decidi\u00f3, en un arrebato que lo pon\u00eda ante el dilema del suicidio o irse del pa\u00eds, embarcarse a Par\u00eds.<\/p>\n<p>Agarr\u00f3 todos sus ahorros de los premios y las ventas de los cuadros \u2013para ese entonces era uno de los pintores mejor cotizados en su pa\u00eds\u2013, tom\u00f3 un barco y al mes y medio se encontraba instalado en Montmartre, lugar en el que consigui\u00f3\u00a0 una magia especial y donde pens\u00f3 que podr\u00eda vivir el resto de su vida.<\/p>\n<p>Un d\u00eda fue a la catedral de Saint Denis y all\u00ed, en el sitio atestado de turistas, se prometi\u00f3 ante las tumbas de los reyes que nunca m\u00e1s regresar\u00eda a Venezuela. Su pa\u00eds se le hab\u00eda convertido en una c\u00e1rcel y, aunque frente a \u00e9l la gente no dijera nada, sab\u00eda que murmuraban a sus espaldas y se burlaban de sus amaneramientos.<\/p>\n<p>Justo al terminar su juramento, cuando se dispon\u00eda a salir de la iglesia, al levantar la mirada al contraluz producido por la claridad que entraba de la calle, distingui\u00f3 la alta figura de un hombre. Se movi\u00f3 a un lado para evitar el resplandor, esper\u00f3 a que su retina se acostumbrase a la penumbra, y pudo ver que el hombre lo miraba fijamente y sonre\u00eda.<\/p>\n<p>Ten\u00eda el cabello ondulado, casta\u00f1o claro y prominente nariz que, a pesar del tama\u00f1o, encajaba perfectamente con las facciones. Lo salud\u00f3 en italiano.<\/p>\n<p>Ezequiel contest\u00f3 en un italiano casi perfecto \u2015que aprendi\u00f3 a hablar cuando vivi\u00f3 en Roma por a\u00f1o y medio mientras estudiaba una maestr\u00eda en artes pl\u00e1sticas\u2015, le extendi\u00f3 la mano y le sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Ricardo, se llamaba el italiano, y desde ese mismo instante se hicieron inseparables.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era pintor, pero a \u00e9l le atra\u00eda m\u00e1s el arte abstracto mientras que Ezequiel le aclar\u00f3 que, aunque no era su pasi\u00f3n, la vida lo hab\u00eda llevado por el costumbrismo y, especialmente por el naturalismo, aunque era una camisa de fuerza de la que esperaba poder zafarse en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Ricardo era vivaz, parlanch\u00edn y ocurrente. Ezequiel sent\u00eda que le daba energ\u00eda y lo impulsaba a hacer cosas inimaginables.<\/p>\n<p>Poco m\u00e1s de un a\u00f1o dur\u00f3 esa relaci\u00f3n, la alegr\u00eda de Ricardo fue disminuyendo en la misma medida que lo hac\u00edan los ahorros de Ezequiel. A ambos se les hac\u00eda cada vez m\u00e1s dif\u00edcil vender un cuadro y el dinero de Ezequiel se agotaba. Las discusiones se hicieron m\u00e1s frecuentes hasta que Ezequiel, con dos meses de renta atrasados, logr\u00f3 reunir justo lo necesario para regresar a su pa\u00eds y, una ma\u00f1ana, despu\u00e9s de una acalorada discusi\u00f3n con Ricardo, tom\u00f3 sus pertenencias y regres\u00f3 con su familia.\u00a0 Nunca m\u00e1s supo de Ricardo, tampoco se interes\u00f3 por saber.<\/p>\n<p>Para la gente de su pa\u00eds, la historia fue muy diferente.\u00a0 Luego de casi a\u00f1o y medio en la ciudad luz, Ezequiel no soport\u00f3 m\u00e1s la soledad y la frialdad de los parisinos. Extra\u00f1aba el calor de la gente del tr\u00f3pico y, sobre todo, se le hac\u00eda indispensable la luz, la incomparable luz de su pa\u00eds natal para poder desarrollar sus pinturas, para poder plasmar los paisajes buc\u00f3licos que le gustaba pintar, para contrastar luz y color en su lienzo.<\/p>\n<p>La historia col\u00f3 a la perfecci\u00f3n. Ezequiel se deshizo en Par\u00eds de los bocetos de desnudos y los cuadros de j\u00f3venes atl\u00e9ticos que hab\u00eda realizado y que lo avergonzaban y volvi\u00f3 a los paisajes, a las naturalezas muertas, a las flores y a los animales. De esa \u00e9poca s\u00f3lo conserv\u00f3 el San Sebasti\u00e1n, aunque nunca lo mont\u00f3 ni lo mostr\u00f3 a nadie. El lienzo permaneci\u00f3 enrollado en su estuche forrado en cuero color vino, tal y como lo trajo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Toda esta historia la revivi\u00f3 Ezequiel mientras contemplaba a Giancarlo en la cena, hasta que la voz insistente de Ang\u00e9lica, lo sac\u00f3 de su enso\u00f1aci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013T\u00edo, \u00a1t\u00edo, que te estoy hablando!<\/p>\n<p>\u2013Dime, mamita.<\/p>\n<p>\u2013Que hoy llam\u00f3 otra vez N\u00e9stor. Estaba muy alterado, como agitado, e insist\u00eda en que necesitaba hablar urgentemente contigo.<\/p>\n<p>\u2013Bueno, ma\u00f1ana lo llamo. Hoy no quiero tener disgustos. Ya para ma\u00f1ana ver\u00e9 que es lo que le pasa ahora a ese. Me voy al cuarto, estoy muy cansado. Buenas noches.<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Co\u00f1o, N\u00e9stor, pero que es demasiado dinero! \u00a1Que no tengo! \u2026 Pero no me insultes, es que es materialmente imposible que yo te re\u00fana ese dineral de un d\u00eda para otro\u2026 \u00bfAhora soy un viejo verde asqueroso? \u00bfDespu\u00e9s de todo lo que te di y te quise? \u00bfCon eso me pagas? Hasta de la c\u00e1rcel tuve que sacarte\u2026 \u00bfC\u00f3mo pude quererte tanto como te quise?\u2026 \u00a1Que no lo tengo, co\u00f1o!\u2026 No me insultes m\u00e1s\u2026 No, no vayas a aparecerte por ac\u00e1. \u00bfPara qu\u00e9 darle un mal rato a mi familia? \u2026 A veces me provoca mandarlo todo a la mierda contigo y que vengas y se sepa todo de una buena vez\u2026 No, no, no, no vayas a venir. Dame una semana para reunirte la plata. Diles a esos mafiosos con los que juegas que en una semana les pagar\u00e1s, ya ver\u00e9 yo c\u00f3mo hago para tenerte esa cantidad pero, alg\u00fan d\u00eda, yo no voy a poder o no voy a estar y t\u00fa vas a amanecer con el mosquero en la boca por estar apostando con esos mafiosos.<\/p>\n<p>Ezequiel colg\u00f3 y trat\u00f3 de recomponerse pero estaba demasiado excitado tras la conversaci\u00f3n y se le dificultaba aparentar normalidad. Fue a la cocina, le dio un abrazo a Rosal\u00eda y le dijo:<\/p>\n<p>\u2013Ay, hermanita. Muy pronto tendr\u00e9 que contarte muchas cosas. Ojal\u00e1 que no te causen un disgusto.<\/p>\n<p>Rosal\u00eda guard\u00f3 silencio. Lo mir\u00f3 con compasi\u00f3n, le dio un beso y continu\u00f3 cocinando con Belkis.<\/p>\n<p>Ese tema no se volvi\u00f3 a tocar. Pasaron tres d\u00edas y, una tarde, cuando Ezequiel sali\u00f3 de su estudio se le ilumin\u00f3 el rostro. Giancarlo estaba de visita y se quedar\u00eda a cenar. El viejo sinti\u00f3 que volv\u00eda a respirar con tranquilidad, como no lo hac\u00eda desde la nefasta conversaci\u00f3n con N\u00e9stor.<\/p>\n<p>Se sentaron a la mesa y mientras com\u00edan, la conversaci\u00f3n flu\u00eda con normalidad. Ezequiel encontraba esa noche particularmente encantador a Giancarlo. No sab\u00eda si era el color de la camisa o el nuevo corte de pelo pero apenas lograba contener las ganas de tocarlo, de acariciarle las mejillas, de palparle los muslos. Lo ve\u00eda y su mente comenzaba a divagar por caminos insondables. El coraz\u00f3n se le aceleraba y sent\u00eda que le costaba pasar el bocado de comida.<\/p>\n<p>Andaba en esas el viejo cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono. Es\u00a0 N\u00e9stor \u2013dijo Ang\u00e9lica susurrando y tapando la bocina con una mano\u2013. Est\u00e1 como borracho.<\/p>\n<p>\u2013Dile que no estoy, que ya estoy durmiendo, que me dar\u00e1s el mensaje.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hizo Ang\u00e9lica, colg\u00f3, pero la cena ya no volvi\u00f3 a tener la alegr\u00eda y la armon\u00eda que ten\u00eda para el pintor. Se revolv\u00eda en la silla. Miraba a Giancarlo y sent\u00eda profundos deseos de tomarlo de la mano y llev\u00e1rselo lejos de all\u00ed. Entonces recordaba la \u00faltima conversaci\u00f3n con N\u00e9stor por tel\u00e9fono y la comida le sab\u00eda amarga. No aguant\u00f3 m\u00e1s. Se levant\u00f3 y se despidi\u00f3 sin dar mayores explicaciones.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a su estudio decidido a pintar a Giancarlo y por fin dar rienda suelta a su creaci\u00f3n. Pintar al joven muchacho en toda su hermosura y esplendor. Lo pintar\u00eda, y al tener el cuadro terminado,\u00a0 le contar\u00eda a Rosal\u00eda y a Ang\u00e9lica toda la verdad y se acabar\u00eda esa historia de tapaderas, sufrimientos y chantajes.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 el lienzo que ten\u00eda preparado para pintar un gallo, con un fondo azul profundo como los atardeceres de Macuto, lo mont\u00f3 en el caballete, se puso su delantal, cogi\u00f3 los \u00f3leos y el pincel y pens\u00f3: \u00abPa\u2019l carajo con el gallo, no vuelvo a pintar un gallo, una paloma o un turpial ni ning\u00fan pajarraco nunca m\u00e1s en mi vida. Ya los conozco al caletre a esos bichos, los puedo pintar con los ojos cerrados. De ahora en adelante solo pintar\u00e9 a Giancarlo\u00bb.<\/p>\n<p>El pincel se deslizaba fren\u00e9ticamente sobre la tela. Ezequiel estaba a mil revoluciones por minuto. Parec\u00eda como si conociera de memoria el cuerpo del joven. Pint\u00f3 su rostro de p\u00f3mulos salientes, sus labios rosados y carnosos, deseosos de estrenar besos, su nariz respingada como la de una virgen. Se extasi\u00f3 en la definici\u00f3n de su pecho delineado y terso con una suave sombra en sus pezones. Las musculosas piernas parec\u00edan no tener fin, sus pies huesudos y de venas marcadas, las tibias y m\u00f3rbidas manos de largos dedos que tantas veces hab\u00eda sostenido entre las suyas. Y su pubis, con una sombra de vello que le hac\u00eda el perfecto marco a un miembro viril a medio camino entre el reposo y la erecci\u00f3n, como imagin\u00f3 correspond\u00eda a la edad del joven pretendiente de su sobrina.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 horas pintando. Esa noche no durmi\u00f3. Una fuerza oculta le imped\u00eda detenerse. Sent\u00eda que no pod\u00eda parar hasta ver terminado su cuadro. Hasta ver, por fin, una obra suya que lo definiera, que lo explicara.<\/p>\n<p>Dio los \u00faltimos retoques. Se alej\u00f3 un poco del caballete para contemplar. Sus ojos se humedecieron ante la perfecci\u00f3n de la imagen de su amado. Ve\u00eda a Tadzio en los cabellos rojizos del muchacho, al David en la mirada que lo observaba a \u00e9l a su vez, a Antinoo en la suave, firme y tersa piel lampi\u00f1a, a Hefesti\u00f3n en sus blancas manos. Suspir\u00f3\u2026<\/p>\n<p>\u00abListo. Esto es lo que siempre quise hacer. Ma\u00f1ana lo firmo y se lo regalo a Giancarlo con una dedicatoria\u00bb.<\/p>\n<p>Dio una \u00faltima mirada a la obra y, satisfecho, se acost\u00f3 sin desvestirse. Esa noche so\u00f1\u00f3 un sue\u00f1o feliz, tranquilo. Al Giancarlo del cuadro le sal\u00edan alas y lo alzaba en peso y se lo llevaba lejos, volando m\u00e1s all\u00e1 de la atm\u00f3sfera hasta llegar a la antigua Grecia.<\/p>\n<p>Belkis fue de prisa a la habitaci\u00f3n de Rosal\u00eda. Hab\u00eda ido a llevarle el caf\u00e9 a Ezequiel y se asust\u00f3 al encontrarlo vestido con la ropa de trabajo, sobre la cama, boca arriba y como sonriendo. Lo llam\u00f3 varias veces y no le respondi\u00f3. Lo sacudi\u00f3 y al ver que no se mov\u00eda, se aterr\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Se\u00f1ora Rosal\u00eda. \u00a1Se\u00f1ora!- dec\u00eda Belkis muy quedo mientras golpeaba suavecito la puerta del cuarto.<\/p>\n<p>\u2013Entra, Belkis.<\/p>\n<p>La mujer encontr\u00f3 a Rosal\u00eda sentada en la cama con el rosario en la mano. \u00c9sta levant\u00f3 los ojos hacia Belkis para escuchar lo que ya sab\u00eda.<\/p>\n<p>\u2013Se\u00f1ora, el se\u00f1or Ezequiel est\u00e1 muy raro. Esta boca arriba en su cama, con su ropa de trabajo, sonriendo. Le hablo y no me dice nada\u2026<\/p>\n<p>\u2013Se muri\u00f3 Belkis. Anoche, en sue\u00f1os, vino a despedirse, como mam\u00e1. Fue el mismo sue\u00f1o que tuve cuando se muri\u00f3 mam\u00e1. Volaban felices y desde el aire sonre\u00edan y me dec\u00edan adi\u00f3s. Ya voy para all\u00e1.<\/p>\n<p>Rosal\u00eda entr\u00f3 al cuarto, le dio un beso a Ezequiel en la frente, le hizo la se\u00f1al de la cruz en el pecho y murmur\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013Ya descansas, hermanito.<\/p>\n<p>Fue al estudio y el coraz\u00f3n le dio un vuelco. El aliento se le detuvo por un instante al contemplar el cuadro que estaba en el caballete de Ezequiel. Se le anegaron los ojos por la emoci\u00f3n ante la belleza que ten\u00eda enfrente. Se llev\u00f3 las manos al pecho y, tras las l\u00e1grimas,\u00a0 se asombraba por los tonos cobrizos de las plumas, el intenso rojo pasi\u00f3n de la cresta, el pecho henchido, la actitud de las alas como empezando a desplegarse, la penetrante mirada que le dirig\u00eda, imponente, el animal a ella.<\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 hermosura! Es el gallo m\u00e1s bello de todos los gallos que haya pintado Ezequiel.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/golcar-rojas-por-golcar-rojas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Imagen: El gallo, por Carlos Rivero. Fuente: http:\/\/www.vgagaleria.com\/artistas\/carlos-rivero<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Golcar Rojas El anciano pintor, todas las tardes a eso de las cinco, se ba\u00f1aba, se vest\u00eda, sal\u00eda de su estudio en el fondo de la inmensa casa y se apoltronaba en el sal\u00f3n, frente al televisor encendido, a esperar con impaciencia la llegada de Giancarlo, el joven pretendiente de su sobrina, quien una que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4694,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4693"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4693"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4693\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4697,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4693\/revisions\/4697"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4694"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}