{"id":4676,"date":"2022-06-04T00:00:02","date_gmt":"2022-06-04T00:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4676"},"modified":"2023-11-24T18:30:16","modified_gmt":"2023-11-24T18:30:16","slug":"la-materia-tragica-del-paisaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-materia-tragica-del-paisaje\/","title":{"rendered":"La materia tr\u00e1gica del paisaje"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Francisco Ardiles<\/h4>\n<p>Al final de la d\u00e9cada de los cuarenta un grupo de entusiastas escritores mostraron una verdadera atracci\u00f3n por la vanguardia europea y la literatura norteamericana moderna. Estos j\u00f3venes terminaron formando un movimiento intelectual llamado Contrapunto. Uno de sus integrantes el escritor H\u00e9ctor Mujica cuenta en una de sus notas publicadas en el peri\u00f3dico El Nacional, que todo surgi\u00f3 de unas reuniones caraque\u00f1as en las que despu\u00e9s de caminar en pos de la bohemia de los tragos, Pedro Diaz Seijas, Pineda, Ernesto Mayz, Ricardo Arpur\u00faa y Antonio M\u00e1rquez Salas, empezaron a surgir los nombres de nuevos autores, personajes inusuales y libros que hab\u00edan sido o estaban siendo le\u00eddos por ellos con apetito voraz.<\/p>\n<p>Cuenta Mujica que hablaban de William Faulkner, la Sexton y Hans Cartop como si se tratara de familiares o amigos muy cercanos. En su art\u00edculo testimonial hace lo siguiente confidencia: \u201cBaudelaire nos asustaba con su olor a ajenjo, mientras la generaci\u00f3n perdida norteamericana nos ense\u00f1aba una manera de narrar, los rusos del siglo diecinueve nos enfermaron definitivamente con sus narraciones desde adentro, los novelistas y cuentistas hispanoamericanos nos advert\u00edan acerca de la existencia de este continente, mientras los espa\u00f1oles, sobre todo los del 98, nos recordaban la existencia de Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, uno de los integrantes de este grupo de amigos, empez\u00f3 a fraguar una obra narrativa que poco tiempo despu\u00e9s empezar\u00eda a dictar una pauta en el referente venezolano. Esta cadena de influencias confirmar\u00eda el secreto de sus razones cuando se gest\u00f3 la aparici\u00f3n del cuento de Antonio M\u00e1rquez Salas, <strong><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-antonio-marquez-salas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El hombre y su verde caballo<\/a>.<\/strong> Sorpresiva novedad ficcional que se destacar\u00eda en el contexto literario de la \u00e9poca por la audacia de un dise\u00f1o relacional de los hechos narrados basado en los principios cinematogr\u00e1ficos. Exaltaci\u00f3n primigenia del sesgo visual en una propuesta argumentativa afiliada a un surrealismo que naci\u00f3 de las derivaciones po\u00e9ticas impresas en la teor\u00eda del inconsciente. Propuesta cuent\u00edstica v\u00e1lida para reinterpretar y reavivar los sinsabores de la realidad. Esta perspectiva del tratamiento del relato le otorg\u00f3 al autor de este cuento la posibilidad de aborda su tesitura preestablecida desde un enfoque m\u00e1s profundo, ambivalente, desprejuiciado e imprevisible.<\/p>\n<p>Juan Liscano nos explica en su famoso libro sobre literatura venezolana que estos j\u00f3venes narradores del grupo, representaron sin saberlo la generaci\u00f3n de escritores m\u00e1s destacada de los a\u00f1os cincuenta. Todos a su manera buscaron interiorizar las pautas de la graf\u00eda ficcional de corto aliento a partir de una visi\u00f3n del relato basada en el aprovechamiento de las garant\u00edas naturales e incontaminadas que descansan en las complejidades latentes del inconsciente y los misterios latentes de los sue\u00f1os. Este sustrato discursivo les dio a estos escritores la posibilidad de poetizar los rigores circunstanciales de la realidad manteniendo vinculaciones con el mundo tel\u00farico y la problem\u00e1tica social de un pa\u00eds que entraba y sal\u00eda una crisis pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si nos fijamos bien en la motivaci\u00f3n principal de esta tentativa ficcional, podemos distinguir una idea fija, la de contravenir la exigencia modulares de la tradici\u00f3n est\u00e9tica de la narrativa costumbrista precedente. Una cuent\u00edstica que estaba concentrada y fundada sobre los pormenores populares de las formas de vida del paisaje. Esta materia prima del relato literario adolec\u00eda de una exagerada interferencia del autor en el curso natural de las descripciones del contexto y por tal intromisi\u00f3n, de una cargada dosis de localismos innecesarios que le daban al relato un tono arquetipal sobredimensionado. La narraciones hab\u00edan perdido su naturalidad, su vitalidad, constre\u00f1idas por la fijaci\u00f3n del estereotipo concensuado del g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Con M\u00e1rquez Salas sobrevino una reinvenci\u00f3n, los efectos de una droga po\u00e9tica, la materia tr\u00e1gica del paisaje, su desolaci\u00f3n, su idealismo invertido. Una nueva manera de abordar el tema del encuentro del hombre con la naturaleza. Una mirada redimensionada basada en la exposici\u00f3n de la crueldad indolente, insensible, cruda, brutal y al mismo tiempo hermosa, de la inmensidad maravillosa de la provincia. Esta versi\u00f3n desoladora de la vida del campo nos deja mirando lejos y reconceptualizando todo lo que se nos hab\u00eda dicho acerca de los idilios de la Arcadia. Esta facultad espesa y desolada de los cuentos de M\u00e1rquez salas nos lleva a experimentar la sensaci\u00f3n de una autonom\u00eda espont\u00e1nea de los hechos que se desatan alrededor de nuestra vida.<\/p>\n<p>Los primeros cr\u00edticos que leyeron los cuentos de M\u00e1rquez Salas quedaron boquiabiertos con su nuevo c\u00f3digo art\u00edstico, con su devoradora manera de tragarse el mundo, con su perturbadora manera de representarlo. El gusto de la \u00e9poca estaba m\u00e1s que adaptado a la tradicional manera lineal de decir las cosas y sobre todo de presentarlas. No era lo mismo decir por ejemplo, que la pierna\u00a0 reci\u00e9n cercenada del indio daba\u00a0 pena, que \u201cEl mu\u00f1\u00f3n podrido es como el ojo absurdo de Dios\u201d. El lector estaba acostumbrado a encontrarse con frases planes, que describiera desde la rigidez de la mimesis el paisaje. El narrador de esta materia narrativa viviente se atreve a decir acerca de la lentitud de un r\u00edo de los llanos lo siguiente: \u201cel r\u00edo lento es como un buey inservible que baja\u00a0 pegado a las costras de la tierra\u201d.<\/p>\n<p>Para el a\u00f1o 1947 esa metaforizaci\u00f3n de los fen\u00f3menos era toda una novedad. En el contexto de la literatura venezolana esa manera a anunciar los referentes redefini\u00e9ndolos sin prejuicios, era fascinante e in\u00e9dita. Lo que m\u00e1s destaca de este decir es sobre todo los recursos utilizados para modular las frases e implantar las im\u00e1genes po\u00e9ticas, acomodar las palabras en una sintaxis apretada que respond\u00eda a un discurrir narrativo que nunca deja de lado la an\u00e9cdota.<\/p>\n<p>Antonio M\u00e1rquez Salas, ese escritor que naci\u00f3 en un pueblito de M\u00e9rida en 1919, sin tener conciencia plena de la que hac\u00eda, fue el fundador de la nueva cuent\u00edstica venezolana. Sus narraciones cebaron el trasfondo dram\u00e1tico de la realidad de nuestro pa\u00eds. Sus temas fueron los mismos que los de sus antecesores costumbristas pero su manera sent\u00f3 las bases de una postura est\u00e9tica., Se alzo sobre la bases de las alucinaciones que produce el h\u00e1bito de mirar el paisaje por mucho tiempo, para darnos un cuento cargado de un pesimismo con revuelos est\u00e9ticos. Aspereza del espacio circundante y revelaci\u00f3n po\u00e9tica de las entra\u00f1as del paisaje son dos de sus m\u00e1s notorias caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>En sus cuentos la tragedia de la pobreza y una atm\u00f3sfera que emana im\u00e1genes insinuantes reverberan la vitalidad escondida de un espacio indecente. En ese sentido redefine la relaci\u00f3n del hombre con el paisaje. Lo hace parte integral de todo el drama del universo, del calor, del devenir absurdo de las faenas cotidianas y de la desintegraci\u00f3n del verano. De la pobreza del campo este maestro del arte del contar, con inteligencia y sensibilidad, nos otorga un bajorrelieve de la pobreza de provincias en el que naturaleza y hombre son una misma cosa imbricada en la sensorialidad. La escritura de M\u00e1quez Salas, salpicada de aciertos visuales, sublima el aspecto corrosivo del destino del hombre pobre desmintiendo la realidad, es decir, erosion\u00e1ndola mediante la metaforizaci\u00f3n, o como el mismo autor lo dijera en uno de sus cuentos, deform\u00e1ndola en las palabras y en lo que \u00e9stas aspiren a significar.<\/p>\n<p>Para tratar de ejemplificar el sentido de estas palabras, voy a usar un extracto de su cuento <strong>\u00a1Como Dios\u00a1<\/strong> con el fin de observar el procedimiento de\u00a0 analog\u00edas concatenadas que practica nuestro autor, para llenar de significaciones inusitadas sus relatos. Leamos lo siguiente \u201cDesde entonces ha transcurrido bastante tiempo, un tiempo largo como un r\u00edo que no termina de pasar, un tiempo tan extenso y sin medida como el aire. Tiempo que apenas es un segundo, un breve aletazo, un golpe, algo que pasa, cruza, nos enmudece por dentro, y luego nos ciega con cien veranos juntos, con cien veranos echados sobre nuestras espaldas, hasta reducirnos a un pedazo de tierra rojiza, veteada. S\u00f3lo un pedazo de tierra.\u201d Este par\u00e9ntesis reflexivo que interpone el narrador en el proceso del relato y le carga el ambiente y el espacio ficcional de un maderaje que puede ser catalogado de po\u00e9tico-filos\u00f3fico. De esta manera, nos resume el tema de la fragilidad del hombre frente a la infinitud del tiempo y frente, por supuesto, a la inmensidad de la naturaleza. Este car\u00e1cter antropofilos\u00f3fico que define al paisaje de estos relatos,\u00a0 nos habla de la\u00a0 presencia de la conciencia de un autor que estaba interesado en contar significativamente una an\u00e9cdota cotidiana, con el barniz de ese punto de vista de los hechos que aspira la universalidad.<\/p>\n<p>Esta escritura que reivindica la preocupaci\u00f3n por el sentido universal de la imagen de un caballo que se oculta detr\u00e1s de un \u00e1rbol, nos se\u00f1ala\u00a0 que la aspiraci\u00f3n de M\u00e1rquez Salas era la decir lo no dicho, lo\u00a0 que descansa en las entrepiernas de lo dicho. Lo hizo explotando, socavando, desenterrando, resucitando, las im\u00e1genes que respiraban con un pulso herido debajo del paisaje. Por eso sus narraciones son pasajes profundamente po\u00e9ticos. El resultado de una concepci\u00f3n faulknerianamente personal de la literatura. Una concepci\u00f3n que puso y todav\u00eda pone a prueba todas las capacidades sensitivas y racionales del lector. Acostumbrado al falso realismo que le ense\u00f1aron en la escuela. El realismo de nuestro autor es un realismo vaciado en el molde del surrealismo que nos induce a pensar en un precedente del gran Rulfo. Juan Liscano compara los cuentos de M\u00e1quez Salas con los cuadros del Bosco porque en ambos hormiguean monstruos, \u00abcrep\u00fasculos, sombras amenazantes, aguas desbordadas, objetos dispersos, animales deformes, naturaleza agresiva. \u00ab1984,105.<\/p>\n<p>M\u00e1rquez Salas escribi\u00f3 treinta de cuentos que al parecer se parecen mucho, relatos que reiteran sus obsesiones, su pesimismo y que forman una unidad tem\u00e1tica y formal tan indiferenciada que lo convierten en un escritor de una sola pieza.\u00a0 En su lenguaje metaf\u00f3rico se confunden los planos narrativos, donde todo est\u00e1 a punto de gritar, estallar, descomponerse, desbordar los limites de la p\u00e1gina que clama por un poco de compasi\u00f3n. En el mundo desolador de estos textos, las entidades opuestas est\u00e1n confundidas en un gran marasmo de pus y barro espeso que colinda con el amor de una familia desvalida, el hambre de sus d\u00edas, el sol abrasador de sus fatigas, el hostigamiento de las moscas y las gotas de un sudor de acidez que incesantemente recae, trasmutando todo ese caos en pura materia significativa. La sabidur\u00eda que evidencia la escritura de este se\u00f1or nos habla de un narrador que escrib\u00eda sin un plan preconcebido. Tal sabidur\u00eda innata es propia de autores indispensables, eso que han sido tocados por el milagro de compararse con Dios. Un Dios imperfecto que as\u00ed como nos levanta de nuestra catalepsia nos deja mudos.<\/p>\n<p>Eso es lo \u00fanico que no le perdono a este escritor que haya callado la voz del hombre con el tejido sonoro de la voz del paisaje, que haya dejado hablar s\u00f3lo al paisaje y haya hecho del destino del hombre una pura desgracia muda. En su cuento el hombre sigue siendo un t\u00edtere sin libertad de movimientos dejado a la suerte de su desgracia. En sus cuentos el \u00fanico que reflexiona es el narrador, el narrador montado, no ya en su pulpito de consejero, pero si en su gr\u00faa de director de cine mudo. Una cinematograf\u00eda silente, que olvida al verdadero emisor de la palabra, el hombre. Un hombre que solamente observa su destino. Ese sentido los cuentos de M\u00e1rquez Salas se parecen a unos documentales profusamente po\u00e9ticos\u00a0 en los cuales el hombre no tiene injerencia, ni participaci\u00f3n, ni derecho a voto\u00a0 y comentarios a ras del suelo, ni pensamientos trascendentales propios, salvo los que le endilgue la eterna voz en off del narrador m\u00e1s que presente, displicente y extremadamente autosuficiente.<\/p>\n<p>Eso es lo \u00fanico que lo diferencia de Rulfo. Autor fundamental en cuyos cuentos el hombre deja de ser sagrado porque puede hablar y as\u00ed se puede narrar a s\u00ed mismo. Juan Rulfo deja narrar al otro desde la mirada de la subjetividad sin la intromisi\u00f3n forzada del narrador. M\u00e1rquez sala no deja que hable el otro porque \u00e9l se considera como el otro. Eso le resta eficacia. La falta de coloquialidad dial\u00f3gica fue su gran falla. Eso es lo \u00fanico que oscurece su gran poder de iluminaci\u00f3n narrativa situada en los lindes de una nueva visi\u00f3n po\u00e9tica que forj\u00f3 una renovada manera de mirar la realidad en la que se narra poetizando. Tal singularidad estil\u00edstica lo ubic\u00f3 en su momento en un lugar aparte de la tradici\u00f3n narrativa venezolana. Desde su centro pudo realzar lo de afuera, pudo resumir vanguardia y tradici\u00f3n en una sola mano de barajas. Heidegger afirm\u00f3 una vez que la poes\u00eda es la fundaci\u00f3n del ser por la palabra. En este mismo sentido la narrativa de M\u00e1rquez Salas refund\u00f3 el paisaje nacional tambi\u00e9n por la palabra que aparece del borde oscuro que oculta la sombra de lo real.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Barrera Linares, Luis,1992, <strong>Del cuento y sus alrededores<\/strong>. Monte \u00c1vila Editores, Caracas.<\/p>\n<p>Liscano, Juan,1984, <strong>Literatura venezolana actual<\/strong>. Alfadil, Caracas.<\/p>\n<p>Lukacs, George y Otros, 1982, <strong>Pol\u00e9mica sobre el realismo<\/strong>, Ediciones Buenos Aires, Barcelona.<\/p>\n<p>Medina, Jos\u00e9 Ram\u00f3n,1991, <strong>Noventa a\u00f1os de literatura venezolana<\/strong>, Monte Avila Editores, Caracas.<\/p>\n<p>Prado Oropeza, Renato, 1999, <strong>Literatura y Realidad<\/strong>. Fondo de cultura econ\u00f3mica. M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas, Mariano,1987, <strong>Suma de Venezuela<\/strong>.\u00a0 Monte Avila Editores, Caracas.<\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas, Mariano,1984, <strong>Formaci\u00f3n y proceso de la literatura<\/strong> <strong>venezolana<\/strong>, Monte Avila Editores, Caracas.<\/p>\n<p>Varios Autores, 1992, <strong>Narradores de El Nacional<\/strong>. Monte Avila Editores Latinoamericana, Caracas.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/francisco-javier-ardiles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Atardecer: Cuadro del pintor espa\u00f1ol hom\u00f3nimo Antonio M\u00e1rquez Salas<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Ardiles Al final de la d\u00e9cada de los cuarenta un grupo de entusiastas escritores mostraron una verdadera atracci\u00f3n por la vanguardia europea y la literatura norteamericana moderna. 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