{"id":4604,"date":"2022-06-01T18:43:34","date_gmt":"2022-06-01T18:43:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4604"},"modified":"2023-11-24T18:30:34","modified_gmt":"2023-11-24T18:30:34","slug":"el-ojo-de-consuelo-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-ojo-de-consuelo-primera-parte\/","title":{"rendered":"El ojo de consuelo (primera parte)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Alberto Hern\u00e1ndez<\/h4>\n<p><strong>Un agujero en el cr\u00e1neo<\/strong><\/p>\n<p>El perfil afilado de Consuelo Morillo no distrajo la atenci\u00f3n de quien examin\u00f3 con delicada curiosidad la trayectoria de la bala, que penetr\u00f3 por el ojo derecho y sali\u00f3 por el occipital de la mujer que a\u00fan reposa sobre una cama de peri\u00f3dicas sospechas. El proyectil luego se incrust\u00f3 en el logo de la almohada del Hotel Las Tres Rosas donde fue localizado por los forenses encargados del caso.<\/p>\n<p>La masa encef\u00e1lica cubri\u00f3 la cabellera postiza del cuerpo que permanec\u00eda con el otro ojo abierto como quien busca una mancha siniestra en el techo. De la boca emergi\u00f3 un v\u00f3mito sanguinolento que se desliz\u00f3 hasta el cuello. Los pechos extremaban el silencio de su due\u00f1a. La atm\u00f3sfera de la habitaci\u00f3n tambi\u00e9n formaba parte de un suceso a punto de desatar una tragicomedia en la que no faltar\u00edan absurdos y quebrantos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Los primeros en llegar al sitio fueron los polic\u00edas de la zona, quienes recibieron una llamada del gerente del hotel. Despu\u00e9s se presentaron los detectives del CICPC, un fiscal del Ministerio P\u00fablico y el investigador Arturo D\u00edaz Grey, personaje que suele hablar en voz muy baja con alguien que \u00e9l identifica como Ricardo Lorca, interlocutor que nadie ha visto.<\/p>\n<p>\u201cHermosa figura. Si se la ve de perfil a cuerpo entero parece una escultura antigua. Los pechos erectos, a\u00fan vivos en el extremo de los pezones, dan la impresi\u00f3n de dos pir\u00e1mides perfectas. La marea dormida de su vientre. El ombligo en medio de tanta belleza. Las costillas como arcos destacan la hondonada de una piel p\u00e1lida, azulada. Su vulva llora. Una l\u00e1grima ha quedado detenida a la orilla del sexo depilado. Caramba, hasta esa hendija sufre a la hora de la muerte\u201d, pens\u00f3 con una media sonrisa.<\/p>\n<p>\u201cEl erotismo necrof\u00edlico no te viene bien. No te hagas el poeta. Eres un curioso que busca evidencias en medio de un reguero de sangre. Parece un simulacro, la escenograf\u00eda de una pel\u00edcula mala\u201d, le susurr\u00f3 en la conciencia Ricardo Lorca.<\/p>\n<p>Mientras la polic\u00eda cient\u00edfica revisaba el cuerpo de la mujer, Arturo D\u00edaz Grey husmeaba, a disgusto de los oficiales (no era muy querido entre los uniformados por la manera de abordar cada caso), por los alrededores de la cama donde a\u00fan estaba el cad\u00e1ver. Hurgaba con la punta de un bol\u00edgrafo en cada lugar donde le parec\u00eda podr\u00eda encontrar algo que lo llevara hasta alg\u00fan indicio. Intentaba ubicar a un sujeto en el sitio del crimen. Una sombra, un olor. Un culpable. O un inocente que lo condujera a una revelaci\u00f3n. Su nariz de sabueso no le dec\u00eda nada. Hasta que Ricardo Lorca lo interrumpi\u00f3 en sus pensamientos:<\/p>\n<p>\u201cMe da la impresi\u00f3n de que quien cometi\u00f3 este crimen sab\u00eda mucho de la mujer. No se llev\u00f3 nada. No rompi\u00f3 nada y aparentemente tuvo sexo con ella. Esa l\u00e1grima que has pensado parece semen. No hay violencia corporal, excepto, por supuesto, el tiro en la cara. No presenta rasgu\u00f1os ni escoriaciones en los nudillos ni restos de piel u otro elemento en las u\u00f1as. Sin embargo, me llama la atenci\u00f3n que haya querido viajar a Londres\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Carajo, ya viste todo eso. Eres muy eficiente. Bueno, como ectoplasma lo haces bien. \u00bfViajas a Londres?\u201d<\/p>\n<p>\u201cNo se trata de eso. Son mis viejos estudios de criminolog\u00eda en la Universidad Complutense. Eso fue en la otra vida, as\u00ed que no te molestes en preguntar mucho. Estudios frustrados, pero algo qued\u00f3 de mi poco inter\u00e9s cient\u00edfico. S\u00ed, mira debajo de la cama: London Tours\u2026 \u00bfNo te parece curioso? Ay, Arturo, recuerda que soy parte de lo que jam\u00e1s podr\u00e1s ser t\u00fa\u201d.<\/p>\n<p>-\u00a1C\u00e1llate, no me jodas!, dijo en voz alta Arturo D\u00edaz Grey.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>-Todav\u00eda siento la mirada de esa mujer en mis ojos. Siento que la muerte le encarg\u00f3 que me viera directamente por el \u00fanico ojo que le qued\u00f3 visible, dijo Ricardo Lorca.<\/p>\n<p>-As\u00ed es la muerte. Un encargo. Un mensaje. No es extra\u00f1o que te haya mirado fijamente. Acababa de morir y todav\u00eda la luz estaba en su cerebro. La muerte a veces se hace esperar all\u00e1 adentro. El ojo que te mir\u00f3 es el de la muerte. No el de ella, a\u00f1adi\u00f3 Arturo D\u00edaz Grey.<\/p>\n<p>-La muerte va y viene, como en un columpio. Tantas son las miradas que se producen en el momento de la muerte, tantas, ironiz\u00f3 Ricardo Lorca mientras se limpiaba las sombras de los ojos.<\/p>\n<p>-Como investigadores debemos estar pendientes. Dejarnos de romanticismos y laconismos sentimentales. No perder un momento de sensatez, no quejarnos de los males de la sociedad y desenredarlos, mostrarlos con todas sus costuras. Nada resolvemos con decir que vivimos en una morgue. Es necesario barrerla, sacar la suciedad y confirmar qui\u00e9n mat\u00f3 a qui\u00e9n. Sin embargo, hay una relaci\u00f3n estrecha entre la muerte y la poes\u00eda, entre el crimen y la ficci\u00f3n, entre la investigaci\u00f3n policial y los sue\u00f1os, reflexion\u00f3 D\u00edaz Grey.<\/p>\n<p>&#8211; No estamos en las p\u00e1ginas de El caso de los suicidios constantes. John Dickson Carr desencaden\u00f3 otros asuntos. Consuelo muri\u00f3 asesinada. No sabemos la hora exacta del Big Ben, pero s\u00ed tenemos el sitio, la escena del crimen, dijo Ricardo Lorca con los ojos entornados.<\/p>\n<p>-Por supuesto que s\u00ed, todo un pa\u00eds. Este pa\u00eds es un motel, una pensi\u00f3n de intrigas. Una cinta de \u201cNo pase, los muertos hablan\u201d. De modo que debemos fijar bien la escena del crimen y ajustarnos a lo que nos dicen las evidencias. Y mientras el columpio va y viene, la sangre mancha el escenario pol\u00edtico\u2026, perfil\u00f3 Lorca al tiempo que su interlocutor se rascaba la pelambre del ment\u00f3n.<\/p>\n<p>-Verga vale, no hables de pol\u00edtica. Esa per\u00edfrasis no queda bien para quien no ve con claridad. No ensucies m\u00e1s la cuesti\u00f3n. Ya estamos agotados de eso. Hablemos de nuestro caso, intent\u00f3 cerrar Arturo D\u00edaz Grey.<\/p>\n<p>-Vaya \u00bfTenemos uno? En todo caso ser\u00e1 Gideon Fell quien nos d\u00e9 la clave. Un lugar cerrado. La habitaci\u00f3n de un hotel. Las campanadas de un viejo reloj de catedral. Muy inglesa esta historia. \u00bfSaldremos de esto con el m\u00e9todo deductivo?, chasque\u00f3 la lengua Lorca.<\/p>\n<p>-Un disparo en la cabeza\u2026una mujer desnuda para m\u00e1s se\u00f1as, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s quieres?, escupi\u00f3 D\u00edaz Grey.<\/p>\n<p>-Y la polic\u00eda jode que jode. Enredando el asunto porque debe haber un chivo pesado involucrado en el crimen. No debes olvidar al poderoso fiscal que mira al testigo a los ojos y ya sabe de su inocencia, mascull\u00f3 Lorca.<\/p>\n<p>-Y no es expiatorio. Este no ser\u00e1 un caso literario. Estamos comprometidos con la realidad, D\u00edaz Grey.<\/p>\n<p>-Que do\u00f1a Agatha Christie nos ilumine, se persign\u00f3 Lorca.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 Papa la canoniz\u00f3?, sonri\u00f3 D\u00edaz Grey.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alberto-hernandez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Hern\u00e1ndez Un agujero en el cr\u00e1neo El perfil afilado de Consuelo Morillo no distrajo la atenci\u00f3n de quien examin\u00f3 con delicada curiosidad la trayectoria de la bala, que penetr\u00f3 por el ojo derecho y sali\u00f3 por el occipital de la mujer que a\u00fan reposa sobre una cama de peri\u00f3dicas sospechas. 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