{"id":451,"date":"2021-08-04T12:28:59","date_gmt":"2021-08-04T12:28:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=451"},"modified":"2023-11-24T18:40:50","modified_gmt":"2023-11-24T18:40:50","slug":"poema-de-las-cosas-y-las-voces-sencillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poema-de-las-cosas-y-las-voces-sencillas\/","title":{"rendered":"Poemas de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Heredia"},"content":{"rendered":"<h4>Poema de las cosas y las voces sencillas<\/h4>\n<p>Yo no s\u00e9 si vosotros, amigos, alguna vez en las noches de cielos met\u00e1licos<\/p>\n<p>y estrellas l\u00edmpidas y luna derramada,<\/p>\n<p>hab\u00e9is subido a las altas azoteas donde duerme el olvido de las casas, entre cuerdas y alambres tendidos como abstrusas telegraf\u00edas<\/p>\n<p>y lavadas colgantes ropas \u2014entre las cuales las camisas, sin su caliente coraz\u00f3n,<\/p>\n<p>hacen signos y ademanes vac\u00edos, mutilados e inexpresivos\u2014y uno que otro trasto viejo de silenciosa y est\u00e1tica ruindad que cobran como humano dolor y triste resignaci\u00f3n de abandonados,<\/p>\n<p>(por ejemplo \u2014aqu\u00ed\u2014, una cama nupcial con su historia de amores y de sue\u00f1os<\/p>\n<p>y sus resortes, antes de deleitoso hundirse, desatados y rotos y una pata inv\u00e1lida que la hace inclinar de costado como nav\u00edo destimonado<\/p>\n<p>o como nido descendido y tirado a un lado sin calor y sin vida)<\/p>\n<p>y alguna aljofaina con el agua olvidada en el fondo, a donde baja la luna<\/p>\n<p>y se hace humilde, casera y cotidiana como una paloma aclocada,<\/p>\n<p>y se muestra tan sumisa y cercana que la vemos en trance de poder llev\u00e1rnosla dentro<\/p>\n<p>y guardarla en nuestra alcoba como una gran flor nocturna.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 si vosotros hab\u00e9is llegado hasta all\u00ed, desterrados de los espejos,<\/p>\n<p>de los mullidos sof\u00e1s y las l\u00e1mparas de rosada pantalla, fugitivos del radio y del libro aplazado<\/p>\n<p>y os hab\u00e9is acodado en el muro y puesto a mirar la ciudad por arriba y por dentro<\/p>\n<p>en su geograf\u00eda de tejados, de terrazas, de torres, de balcones y c\u00fapulas,<\/p>\n<p>de rascacielos alucinados con sus cientos de ventanas abiertas a la noche;<\/p>\n<p>en su jardiner\u00eda de luces titilantes, de sem\u00e1foros y avisos luminosos<\/p>\n<p>parpadeando intermitentemente sus m\u00e1gicos colores.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 si hab\u00e9is visto entonces cruzar por las entra\u00f1as de las casas,<\/p>\n<p>por las galer\u00edas, por los balcones descubiertos y las ventanas desprevenidas,<\/p>\n<p>mujeres presurosas de extra\u00f1os y despreocupados quehaceres,<\/p>\n<p>con movimiento de sombras esmeriladas o de siluetas de antiguas linternas m\u00e1gicas;<\/p>\n<p>y si hab\u00e9is o\u00eddo variados y familiares ruidos,<\/p>\n<p>entre los que no falta el rumor sibilante del grifo de agua abierto y detenido,<\/p>\n<p>el chirrido de los escaparates que echan afuera sus guardadas galas nocturnas,<\/p>\n<p>la catarata tintineante de tenedores y cuchillos precipitados, y el canto de campana de la sart\u00e9n golpeada para su dom\u00e9stico brillo del d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 si hab\u00e9is mirado desde all\u00ed, a\u00e9reos y atalayantes, hacia abajo,<\/p>\n<p>hacia las calles que corren como r\u00edos de luz,<\/p>\n<p>y visto pasar los autom\u00f3viles en largas colas, como gigantescos cole\u00f3pteros,<\/p>\n<p>en cuyos dorsos met\u00e1licos se quiebran las luces en caprichosos reflejos,<\/p>\n<p>y los tranv\u00edas con sus cargas humanas engalanadas y alegres y sus perchas rozando los cables y haciendo saltar de ellos a intervalos<\/p>\n<p>luminosos meteoros y cometas de fugaz par\u00e1bola que mueren con su azul rel\u00e1mpago,<\/p>\n<p>y gentes que van y vienen buscando afanosamente su pedazo de noche aventurera.<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 si vosotros hab\u00e9is visto y o\u00eddo todo eso, como yo ahora solitario y absorto.<\/p>\n<p>Dejo vagar mi vista por la ciudad tendida, la detengo en un punto y digo:<\/p>\n<p>aquella es la Estaci\u00f3n del Este,<\/p>\n<p>de donde parten en la ma\u00f1ana los trenes musicales corriendo hacia la aurora<\/p>\n<p>y adonde regresan en el crep\u00fasculo, todos encendidos del rojizo cobre del sol poniente,<\/p>\n<p>con sus alegres pitos y sus humos y su olor a alquitr\u00e1n y su pasaje de d\u00eda de vacaciones.<\/p>\n<p>Y aquella otra (la que m\u00e1s nos inquieta) es la de los trenes que parten hacia el mar,<\/p>\n<p>hacia los anchos puertos convergidos de invitadoras rutas.<\/p>\n<p>Y aqu\u00e9l es el hip\u00f3dromo, donde sueltan sus nervios los caballos en su galope el\u00edptico.<\/p>\n<p>Y ese otro el aeropuerto, del que despegan como palomas mensajeras los aviones<\/p>\n<p>para su ancha aventura de viento y cielo y nubes y espejismos.<\/p>\n<p>Y aquel resplandor rojo que incendia el horizonte es el Coney Island,<\/p>\n<p>bullente y bullicioso con sus caballitos y su m\u00fasica antigua y su rueda de v\u00e9rtigos y su monta\u00f1a rusa, y su humilde secreto de tornarnos pueriles.<\/p>\n<p>Y aquella mancha verde de \u00e1rboles copudos y de enlunados pinos es el gran parque,<\/p>\n<p>por donde debe andar ahora la luna deshilvanando sus blancos algodones<\/p>\n<p>sobre las huellas de los ni\u00f1os que esta tarde fatigaron su alegr\u00eda candorosa.<\/p>\n<p>Y aquellas son las torres de radio, con sus estrellas rojas en la punta,<\/p>\n<p>por donde pasa el mundo hecho sonido y m\u00fasica en un minuto de ondas milagrosas.<\/p>\n<p>Y aquella es la chimenea de una gran f\u00e1brica, que todav\u00eda fuma su retrasada pipa,<\/p>\n<p>y su humo, gris y lento, me gu\u00eda la mirada hacia el espacio abierto.<\/p>\n<p>Y veo colgar del cielo la noche innumerable, misteriosa y solemne corno la eternidad.<\/p>\n<p>Me embarga entonces un misticismo c\u00f3smico y un viento sideral sopla sobre mis sienes.<\/p>\n<p>S\u00famome como en un \u00e9xtasis de abismos azules y de constelaciones fulgurantes.<\/p>\n<p>Se me dilata el alma como un aire ligero, o como un perfume de su vaso escapado.<\/p>\n<p>Ingr\u00e1vido me siento y corno desprendido del terrestre calor, del humano coloquio,<\/p>\n<p>sumado al Universo, diluido en el Cosmos magn\u00edfico y grandioso.<\/p>\n<p>All\u00e1 est\u00e1 la Osa Mayor (digo ahora); all\u00e1 la Cruz del Sur relumbrante y suspensa.<\/p>\n<p>Ori\u00f3n caminadora, El Toro, la Corona, la brillante Cabellera de Berenice.<\/p>\n<p>All\u00e1 est\u00e1 la estrella Polar vigilante y eterna sobre la cabeza del mundo;<\/p>\n<p>all\u00e1 est\u00e1 la flor azulosa de Sirio, fulgurando su inmarcesible aut\u00f3geno;<\/p>\n<p>all\u00e1 va la V\u00eda L\u00e1ctea, r\u00edo celeste donde hierven los mundos como en el mar los peces.<\/p>\n<p>S\u00f3lo \u00e1tomo es la tierra. S\u00f3lo grano de arena. Part\u00edcula. Mentira. Germen de polvo. Nada.<\/p>\n<p>La inmensidad nos hace perder en sus oc\u00e9anos, su incomprensible enigma despliega el infinito.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se hizo mi tibio mundo, con sus mares azules, sus grandes continentes;<\/p>\n<p>sus islas con palmeras, exuberante flora, y p\u00e1jaros y ciervos; sus pa\u00edses donde los pueblos viven, luchan, trabajan, sufren, y se alegran y cantan;<\/p>\n<p>sus ciudades de ensue\u00f1o y de placeres; sus puertos de ida y vuelta?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n mis amigos con sus buenas palabras, con su pan, con su vino, sus cigarros cordiales;<\/p>\n<p>mis mujeres amadas, con sus ojos profundos, sus cabelleras frescas, sus amorosas manos,<\/p>\n<p>sus labios perfumados, y esa sabidur\u00eda de embellecer las horas;<\/p>\n<p>mi alcoba con mi lecho abrigador, puerto de mis cansancios con su barca de sue\u00f1o;<\/p>\n<p>mis libros, mis papeles, mi l\u00e1piz fugitivo, juguet\u00f3n y maligno;<\/p>\n<p>mis espadas antiguas, mi bast\u00f3n y pistola, mi clavel cotidiano, mi corbata celeste,<\/p>\n<p>mi atrevido sombrero de las 12 meridiem, mis sencillos zapatos inquietos y andariegos,<\/p>\n<p>con su forma tan m\u00eda, sus herrados tacones y su polvo terrestre?<\/p>\n<p>Una m\u00fasica gira en su dulce aire, desenvuelve sus ondas y sube de la tierra,<\/p>\n<p>de esta tierra de la sangre y el pulso, del reloj y el cuadrado, amorosa y caliente;<\/p>\n<p>de la ciudad tendida bajo el cielo, de la calle corriendo hacia su ocaso,<\/p>\n<p>y quiz\u00e1s de esta casa con su azotea elevada.<\/p>\n<p>Vuelvo ahora a mirar la ciudad y en ella los colores en que se enciende el lienzo.<\/p>\n<p>Una mujer que surge de su recreada piedra me hace un signo hondo y mudo.<\/p>\n<p>Como lluvia celeste empieza blandamente a gotear el poema.<\/p>\n<p>S\u00e9 entonces que existimos, que somos verdad cierta, sustancia ilimitada,<\/p>\n<p>parte precisa, exacta, del Cosmos infinito,<\/p>\n<p>acorde imprescindible de la gran sinfon\u00eda que se mueve bajo la varilla de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Mi poema a los ni\u00f1os muertos en la guerra de Espa\u00f1a<\/h4>\n<p><em>a Vicente Gerbasi<\/em><\/p>\n<p>Como si cayesen podridas todas las estrellas,<br \/>\ncomo si asquerosos insectos deshojasen todas las flores,<br \/>\ncomo si peludas manos retorcieran las gargantas de todos<br \/>\nlos p\u00e1jaros,<\/p>\n<p>como si fuesen machacadas todas las hormigas,<br \/>\ny arrancados los ojos de todos los munecos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como si quedaran sin alas todas las abejas,<\/p>\n<p>como si fuesen devorados todos los peces,<\/p>\n<p>como si fuesen triturados todos los caracoles,<\/p>\n<p>como si rabiosos hacheros derribasen todos los \u00e1rboles,<\/p>\n<p>y se apagasen todas las canciones<\/p>\n<p>y se quedara mudo el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como si en absurdos almanaques fuesen borradas todas<\/p>\n<p>las Navidades,<br \/>\ncomo si se incendiaran todos los arbolitos,<br \/>\ny se perdiera el Tio Nicol\u00e1s,<br \/>\ny se quedaran solos, tristemente solos,<br \/>\ndebajo de las cunas vac\u00edas, todos los zapatitos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ah! entre terrones y cenizas y hediondos humos, est\u00e1n \u00e9llos!<\/p>\n<p>sin bombones, sin mieles, sin teteros,<\/p>\n<p>ni estampas, ni barajas, ni pelotas, ni azules bombas,<\/p>\n<p>ni inconexas palabras\u2014tan conexas!\u2014<\/p>\n<p>sin violines de llantos y de risas,<\/p>\n<p>junto a caballitos despanzurrados,<\/p>\n<p>munecos mutilados y desesperadas madres<\/p>\n<p>que desflecan en el viento angustiado su doloroso grito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que un pedazo de noche se nos cuaje en los ojos,<br \/>\nque pesadas cortinas nos tumben la mirada,<br \/>\nque anchas puertas de piorno se cierren tras nosotros,<br \/>\nque algodones de muerte nos tapen los o\u00eddos,<br \/>\npara no ver ni o\u00edr ese romperse de alas inaudito,<br \/>\nese abatirse de \u00e1ngeles<\/p>\n<p>bajo cielos at\u00f3nitos y estupefactas lunas doloridas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que no les veamos nunca las caras, \u00a1No, Dios mio!<br \/>\nsignadas de alacranes y murci\u00e9lagos,<br \/>\na esos trituradores de huesos,<br \/>\nque con furiosas unas retorcidas<\/p>\n<p>ara\u00f1an a la tierra reseca, que les salta a los ojos inyectados,<\/p>\n<p>que chirr\u00edan sus desesperadas mand\u00edbulas,<\/p>\n<p>y con anchos carrillos soplan fr\u00edo sobre el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Oh! no, Dios mio! d\u00e9janos lejos, lejos!<\/p>\n<p>con este viento helado sobre el pecho,<\/p>\n<p>y esta piedra metida en la garganta,<\/p>\n<p>llorar por los idiomas de az\u00facar ya perdidos,<\/p>\n<p>llorar por las violetas arrancadas,<\/p>\n<p>llorar por tantas cuerdas destrozadas,<\/p>\n<p>llorar por todo aquello, roto, irremediablemente roto.<\/p>\n<p>D\u00e9janos, Dios mio, entre bosques de pinos,<\/p>\n<p>diciendo para \u00e9llos<\/p>\n<p>bajo estrellas humildes nuestros himnos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><strong><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-ramon-heredia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00a0Sobre el autor<\/a><br \/>\n<\/strong><\/h4>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la foto: Yuri Valecillo<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poema de las cosas y las voces sencillas Yo no s\u00e9 si vosotros, amigos, alguna vez en las noches de cielos met\u00e1licos y estrellas l\u00edmpidas y luna derramada, hab\u00e9is subido a las altas azoteas donde duerme el olvido de las casas, entre cuerdas y alambres tendidos como abstrusas telegraf\u00edas y lavadas colgantes ropas \u2014entre las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2132,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[3,22],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/451"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=451"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/451\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5192,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/451\/revisions\/5192"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2132"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=451"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=451"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=451"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}