{"id":4438,"date":"2022-05-18T18:17:24","date_gmt":"2022-05-18T18:17:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4438"},"modified":"2023-11-24T18:31:01","modified_gmt":"2023-11-24T18:31:01","slug":"uno-se-acostumbra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/uno-se-acostumbra\/","title":{"rendered":"Uno se acostumbra"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Entramos en la dimensi\u00f3n de una nueva literatura venezolana, muy lejana al cl\u00e1sico acontecer<\/p><\/blockquote>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Por: Jos\u00e9 Antonio Parra<\/h4>\n<p>Entrar en la dimensi\u00f3n de Arnoldo Rosas es un viaje donde la hip\u00e9rbole temporal juega un importante papel. No en balde este escritor apela a una cierta r\u00edtmica narrativa que alude, de alguna manera, al discurso cinematogr\u00e1fico. Los planos son suaves y en la figura del protagonista, Antonio Mart\u00ednez, va sumiendo al lector en un delicad\u00edsimo juego donde la corriente de la conciencia juega un rol predominante.<\/p>\n<p>Su b\u00fasqueda de una otredad en la figura del ser amado pasa incluso por la referencia de un Ulises moderno, uno que aborda aeropuertos y que de alg\u00fan modo me ha hecho pensar en el hermos\u00edsimo filme de Sof\u00eda Coppola, Lost in translation. Sin duda alguna, entramos en la dimensi\u00f3n de una nueva literatura venezolana, muy lejana al cl\u00e1sico acontecer basado en el comienzo, nudo y desenlace. Aqu\u00ed estamos en presencia de lo soft, de la hechura de un alma que se hace en el otro y en el mismo.<\/p>\n<p>H\u00e1bilmente el autor elabora una arquitectura basada en lo sugerente de cinco t\u00edtulos; a saber de \u00ab\u00a1Vamos a volar!\u00bb, como fase inici\u00e1tica del viaje;\u00bbPara cosechar nalgas de catorce quilates\u00bb, donde ya se intuye la aparici\u00f3n del otro y en donde la tensi\u00f3n va in crescendo;\u00bbLet\u2019sfall in love\u00bb; \u00abJuguemos en el bosque&#8230; Lobo, \u00bfest\u00e1s?\u00bb y \u00abRezo por voz\u00bb, suerte de plegaria que cierra el ciclo de la totalidad.<\/p>\n<p>De alguna manera, pienso en otras experiencias literarias de gran actualidad, como ser\u00eda el caso de Chuck Palahniuk, en lo que es esa suerte de humor negro que intercala el autor cuando dispara su trama contra el vac\u00edo del solo contra solo, cuando lanza a su protagonista en el tr\u00e1nsito del desierto de la urbe actual, del objeto personificado y de los aeropuertos.<\/p>\n<p>Es decir, que la voz narradora va en un vaiv\u00e9n que en ning\u00fan momento se hace vertiginoso, sino seductor, que envuelve en tenues atm\u00f3sferas que se diluyen en esa suavidad a la que he aludido antes. De igual manera, las relaciones laborales se dan en esa est\u00e9tica de lo Palahniuk, donde el propio jefe de Mart\u00ednez le da un consejo &#8211;no s\u00e9 si bueno o malo&#8211; de que se busque una novia, y as\u00ed la tarea comienza; esa nueva tarea que pertenece a la emoci\u00f3n pero desde la m\u00e1scara del trabajo. En ese instante y ya en el despegue del viaje hacia la mujer ideal y hacia el imago, el ritmo se torna er\u00f3tico, acompasado; el mundo laboral da lugar a una nueva realidad que en cierto modo es compatible con la hiperaceleraci\u00f3n de los hechos y la era de la amnesia de la que los postestructuralistas nos han hablado hasta la saciedad. \u00bfEstaremos acaso ante una nueva hibridez? No obstante, uno de los aspectos m\u00e1s resonantes resulta ser ese \u00abLet\u2019sfall in love\u00bb, donde irrumpe la voz femenina frente al amante inerte, al amante que es s\u00f3lo escucha. Es una mirada femenil que narra, no s\u00f3lo el avatar femenino de la mujer contempor\u00e1nea que se ve en el azar mete\u00f3rico de la familia que crece sobre el fracaso, sino tambi\u00e9n en la necesidad de huir de un marido hecho representaci\u00f3n pura; parapeto,en otras palabras. Su encuentro con Antonio Mart\u00ednez se da desde la simbolog\u00eda de los nombres y desde la vivencia encarnada de la mujer en su huida para hallarse en una suerte de modernlove. El instante y la an\u00e9cdota de cama se construyen sobre un intimismo sutil, aun cuando el relato deja entrever el rotundo fracaso de un padre que m\u00e1s que educar a los hijos, los violenta.<\/p>\n<p>Esa misma voz femenina a la que me he referido antes encierra una verosimilitud abismal, hecha mundo que se construye en el d\u00eda a d\u00eda y sobre la situaci\u00f3n de un estatus que pone en clara denuncia al tan nocivo nuevo riquismo al que nos hemos visto sometidos en tanto sociedad.<\/p>\n<p>Ese acostumbrarse es el viaje mismo del ser, un ser extraviado en su propia circunstancialidad. Mart\u00ednez no est\u00e1 s\u00f3lo, \u00bfpero esa no r\u00e9plica en el discurso amoroso de la otra no dejara acaso entrever un matiz lacaniano del eco inexistente; del sujeto amputado? Pero de tanto acostumbrarse a la vida con su expareja, Myriam &#8211;la contraparte femenina-termin\u00f3 en uno de esos fracasos, que m\u00e1s que ello, son liberadores. En una suerte de viaje pautado para Miami, la protagonista hizo todo para que las cosas salieran mal, y en efecto as\u00ed ocurri\u00f3. Lo que devino no puede sino ser categorizado como una psicod\u00e9lica danza de aeropuertos; con padres e hijos colapsados, sin saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado y qu\u00e9 rumbo tomar\u00edan las cosas. Las escenas se agrietan y de este modo se hacen crudas, vagamente irreales, y con la sospecha de lo inevitable. Myriam hab\u00eda dejado todo por su nuevo amor; \u00e9se fue el giro aglutinante de la costumbre y de los sucesos de una mujer que escapa vertiginosa del fracaso.<\/p>\n<p>As\u00ed, en una suerte de ritmo que se acent\u00faa, la liberaci\u00f3n toma lugar en el caos de los afectos y de la familia en disoluci\u00f3n. Quiz\u00e1 de la familia artificial que nunca existi\u00f3. \u00bfQui\u00e9n puede decirlo? El desplome emocional del padre abusivo lo sume en la depresi\u00f3n ilimitada, en el caos de lo interminable y la secuencia de los abogados, cuya acci\u00f3n, ya es tard\u00eda.<\/p>\n<p>Y es que para finalizar este drama donde el desconcierto se apodera del momento cl\u00edmax, el Se\u00f1or Gamboa, jefe de la corporaci\u00f3n en la que labora Mart\u00ednez, se ve ante lo pr\u00f3ximo de la ausencia. Bajo el leitmotiv de un San Agust\u00edn, el lector se halla a s\u00ed mismo ante la identificaci\u00f3n de una realidad humana, trepidante y demoledora; la realidad de la hecatombe.<\/p>\n<p>Ese \u00abRezo por voz\u00bb, como ep\u00edlogo desdoblado, es no s\u00f3lo costumbre sino viaje; la franqueza de un texto bajo el tono propio de la prosa y del lenguaje exuberante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entramos en la dimensi\u00f3n de una nueva literatura venezolana, muy lejana al cl\u00e1sico acontecer Por: Jos\u00e9 Antonio Parra Entrar en la dimensi\u00f3n de Arnoldo Rosas es un viaje donde la hip\u00e9rbole temporal juega un importante papel. No en balde este escritor apela a una cierta r\u00edtmica narrativa que alude, de alguna manera, al discurso cinematogr\u00e1fico. 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