{"id":4430,"date":"2022-05-17T00:02:42","date_gmt":"2022-05-17T00:02:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4430"},"modified":"2023-11-24T18:31:02","modified_gmt":"2023-11-24T18:31:02","slug":"dos-cronicas-de-octavio-sisco-ricciardi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cronicas-de-octavio-sisco-ricciardi\/","title":{"rendered":"Dos cr\u00f3nicas de Octavio Sisco Ricciardi"},"content":{"rendered":"<h3>El primer <em>skyline <\/em>de Caracas<\/h3>\n<p>El skyline (del ingl\u00e9s, \u201cl\u00ednea de cielo\u201d) o por influencia del franc\u00e9s panorama urbain, (panorama urbano) es el perfil o la visi\u00f3n total o parcial de las edificaciones m\u00e1s altas (en especial los rascacielos) de una ciudad, representa pues el horizonte artificial creado por la estructura total de la misma. Los panoramas urbanos constituyen una especie de huella dactilar de las urbes, ya que no hay dos iguales. Antes de la fotograf\u00eda, las pinturas eran los medios pl\u00e1sticos por excelencia para plasmar los horizontes citadinos.<\/p>\n<p>En la Galer\u00eda de Arte Nacional, en Caracas, podemos apreciar un \u00f3leo sobre tela del pintor, escultor y dorador caraque\u00f1o del per\u00edodo colonial, Juan Pedro L\u00f3pez (1724-1787), que representa la primera instant\u00e1nea conocida de la ciudad de mediados del siglo XVIII vista desde la peque\u00f1a colina de El Calvario en direcci\u00f3n oeste-este. En diversas fuentes consultadas esta obra se le atribuye a un pintor desconocido. En todo caso, debido a la t\u00e9cnica y estilo si bien podr\u00eda no ser de la mano de L\u00f3pez, al menos es de su escuela o taller.<\/p>\n<p>En el cuadro aparece Nuestra Se\u00f1ora de Caracas, advocaci\u00f3n impulsada por el entonces obispo Diego Antonio Diez Madro\u00f1ero para dotar a Caracas de una patrona, acompa\u00f1ada de una corte santoral mayormente femenina, pudi\u00e9ndose afirmar que hasta en los cielos caraque\u00f1os el matriarcado se hac\u00eda presente. En su parte superior y central destaca la Virgen coronada por dos \u00e1ngeles; a la derecha de Mar\u00eda, Santa Ana, su madre, patrona de la Metropolitana de Caracas; y un poco m\u00e1s abajo el Ap\u00f3stol Santiago, patrono de la ciudad. A la izquierda de la Virgen, se observan a Santa Rosa de Lima y a Santa Rosal\u00eda; la primera, representante de los estudios eclesi\u00e1sticos, al fundarse, bajo su advocaci\u00f3n, el Seminario de Santa Rosa en 1673; y la segunda, abogada contra la peste, por haber salvado de ella a la capital en 1696. En medio de los \u00e1ngeles, aparece un querub\u00edn que presenta a la Reina de los Cielos el escudo de armas concedido por Felipe II a Caracas en 1591: una venera sostenida por un le\u00f3n rampante coronado, en la cual figura la cruz de Santiago. Laureando el grupo celestial, una cinta con la estampa que dice: Ave Mar\u00eda Sant\u00edsima, para recordar la concesi\u00f3n hecha por Carlos III a la ciudad mediante Real C\u00e9dula firmada en San Lorenzo de El Escorial el 6 de noviembre de 1763.<\/p>\n<p>Debajo de este conjunto est\u00e1 el skyline de Caracas. Al centro, est\u00e1 la Plaza Mayor (hoy Plaza Bol\u00edvar) con los arcos y equipamiento para el mercado, construidos por \u00f3rdenes del gobernador Felipe Ricardos en 1755; al frente, la Catedral con su torre alta de cuatro cuerpos que luego del fat\u00eddico terremoto de 1812 con la posterior reconstrucci\u00f3n, se redujo a tres. Frente a la plaza, a la derecha del observador, se aprecia la cuadra donde estaba el palacio del obispo (hoy Palacio Arzobispal) y en la esquina, con una peque\u00f1a c\u00fapula, la Universidad (la capilla de Santa Rosa de Lima, recinto que acogi\u00f3 a los firmantes del Acta de Independencia en 1811). Al fondo a la derecha, la torre que pertenec\u00eda a la Iglesia de La Candelaria y la m\u00e1s cercana a la Catedral (a la izquierda del espectador) la de San Mauricio (hoy Santa Capilla), sitio donde de acuerdo a una at\u00e1vica tradici\u00f3n se celebr\u00f3 la primera misa fundacional la ciudad. Casi extraviada al fondo a la derecha, se aprecia la c\u00fapula del templo de San Pablo Ermita\u00f1o, lugar original del culto y veneraci\u00f3n del Nazareno que lleva su nombre, posteriormente demolido en tiempos de Guzm\u00e1n Blanco para levantar el Teatro Municipal.<\/p>\n<p>El autor pint\u00f3 minuciosamente, y \u201ccon escueto linealismo de top\u00f3grafo\u201d, a decir de Pic\u00f3n Salas, dos procesiones que salen simult\u00e1neamente hacia la Catedral, tal como se ve\u00eda en aquellos tiempos en que las fiestas religiosas eran importantes \u2013si no, las \u00fanicos\u2013 eventos de recreaci\u00f3n de los caraque\u00f1os.<\/p>\n<p>El \u00f3leo original, ejecutado en 1766, estuvo expuesto al aire libre desde aquel a\u00f1o hasta 1876 en la esquina de La Torre (Catedral), la m\u00e1s c\u00e9ntrica de aquella Caracas hasta que fue trasladada al Museo Nacional por \u00f3rdenes de Guzm\u00e1n Blanco, como lo refiere Ar\u00edstides Rojas en sus \u201cLeyendas Hist\u00f3ricas\u201d. Otra copia se conserva en el Palacio Municipal de Caracas.<\/p>\n<p>A la par pareciera competir con esta primera ilustraci\u00f3n panor\u00e1mica de la ciudad otra pintura de la Virgen de Caracas, que podemos admirar en el sal\u00f3n n\u00famero uno del Museo de la Fundaci\u00f3n Boulton, atribuida por Alfredo Boulton a la escuela de los Landaeta, cuya data aproximada es de 1760, es decir, seis a\u00f1os antes que la de L\u00f3pez. En esta pintura el punto de observaci\u00f3n cambia al norte, mientras el grupo celestial colma casi toda la composici\u00f3n, casi tres cuartas partes, dejando una peque\u00f1a franja en la parte inferior donde se muestra una perspectiva menos detallada de la ciudad. Sin embargo, lo destacable es que en ambas pinturas se observan la distribuci\u00f3n cuadriculada y regular de las calles, siguiendo las pautas de los protocolos urbanos de la conquista as\u00ed como la regular y modesta volumetr\u00eda, donde sobresale el cuerpo de la Metropolitana, revelando los cuatro cuerpos originarios de su torre.<\/p>\n<p>Son muestras de la ciudad desde su G\u00f3lgota, con aspecto de pueblo buc\u00f3lico, que tanto fascinara a los visitantes extranjeros agobiados por las tensiones de sus grandes urbes, con la armon\u00eda y unidad de conjunto que caracterizaba a la Caracas colonial. Es esa misma armon\u00eda que, en los cuadros de la cr\u00f3nica, recrear\u00edan despu\u00e9s Ar\u00edstides Rojas o Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, entre otros cronistas de la ciudad, la de \u201csus techos rojos, su blanca torre, sus azules lomas, y sus bandas de t\u00edmidas palomas\u201d, lema l\u00edrico que inmortalizara nuestro poeta rom\u00e1ntico por antonomasia Juan Antonio P\u00e9rez Bonalde, en \u201cVuelta a la Patria\u201d entre alegr\u00eda y eleg\u00eda.<\/p>\n<p><strong>FUENTES<\/strong><\/p>\n<p>Boulton, A. (1987). La Pintura en Venezuela. Caracas: Macanao Ediciones.<\/p>\n<p>Bravo, Carola. (2008). \u201cTres visiones de Caracas: La ciudad decimon\u00f3nica a trav\u00e9s de sus testimonios pict\u00f3ricos y gr\u00e1ficos\u201d. Argos, 25 (48), 44-69. Recuperado en 22 de abril de 2020, de http:\/\/ve.scielo.org\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0254-16372008000100004&amp;lng=es&amp;tlng=es.<\/p>\n<p>N\u00fa\u00f1ez, E.B. (1988) La cuidad de los techos rojos. Caracas: Monte \u00c1vila Editores<\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas, M. (1988). Suma de Venezuela. Caracas: Monte \u00c1vila.<\/p>\n<p>Rojas, A. (1946). Cr\u00f3nica de Caracas. Caracas: Biblioteca Popular Venezolana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone  wp-image-4432\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/DSC00025-247x300.jpg\" alt=\"\" width=\"605\" height=\"735\" srcset=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/DSC00025-247x300.jpg 247w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/DSC00025.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 605px) 100vw, 605px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Una arepa de certamen: la reina pepiada<\/strong><\/h3>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se puede decir de la arepa que no se sepa? Parece de Perogrullo hablar sobre el pan de ma\u00edz que nos acompa\u00f1a sola o rellena en la mesa venezolana. Las arepas rellenas desaf\u00edan la genialidad culinaria de quienes las preparan: las hay desde las m\u00e1s simples, como aquellas con un n\u00famero variado de tipos de quesos (llanero, de a\u00f1o, guayan\u00e9s, telita, amarillo), las pel\u00faas con carne mechada hasta las \u201cdomin\u00f3\u201d con caraotas negras. Las hay tambi\u00e9n con un sinn\u00famero de ingredientes embutidos que parecen retar la abertura bucal de quienes osan com\u00e9rselas pero hay una que destaca entre todas ellas de bella inspiraci\u00f3n que tiene nombre y apellido: Reina Pepiada.<\/p>\n<p>El relleno de la Reina Pepiada consiste en una combinaci\u00f3n de ensalada de pollo (o simplemente mezclando pollo asado o cocido, mayonesa y ceboll\u00edn, tambi\u00e9n con un poco de cilantro pero no tanto) y rebanadas de aguacate. Aunque ha sido muy versionada, su receta original es una tostada rellena de pollo guisado, luego horneado, acompa\u00f1ado de lonjas de aguacate y granos de petit-pois (guisantes). Su creaci\u00f3n que tiene un poco m\u00e1s de seis d\u00e9cadas proviene del ingenio de un trujillano de Las Araujas, Heriberto \u00c1lvarez. Su negocio de arepas y empanadas que regentaba junto a su madre y hermano, estaba inicialmente en la esquina Cola \u2018e Pato, El Guarataro, en la caraque\u00f1\u00edsima parroquia de San Juan.<\/p>\n<p>Eran tan famosas que la gente iba de todas partes de Caracas expresamente a probarlas. Aquellos que se acercaban por curiosidad a preguntar qu\u00e9 eran las tostadas (porque en Trujillo se llama as\u00ed a las arepas rellenas) nunca se marchaban sin probar alguna. Con los a\u00f1os fueron creciendo y llegaron a tener un local en la Gran Avenida que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande, la arepera \u201cEl Zorro\u201d donde los mesoneros emulaban con su vestimenta al espadach\u00edn enmascarado de Baja California.<\/p>\n<p>Llegamos a la mitad de la d\u00e9cada de los 50, 1955. Una se\u00f1orita oriental, m\u00e1s precisamente de Aragua de Barcelona, gana el certamen mundial de la belleza en Londres. Era Carmen Susana Dujim Zubillaga, conocida como Susana Dujim. Viv\u00eda en la urbanizaci\u00f3n Bello Monte y se desempe\u00f1aba como oficinista cuando gan\u00f3 el concurso de Miss Venezuela 1955, realizado en el Sal\u00f3n Naiguat\u00e1 del hotel Tamanaco de Caracas, el s\u00e1bado 9 de julio de 1955, que le permiti\u00f3 representar al pa\u00eds en aquel evento mundial. Con su cabello negro, ojos caf\u00e9 oscuro y 1,74 m de estatura, impact\u00f3 al jurado del Miss Mundo ante el acostumbrado desfile de mujeres n\u00f3rdicas, rubias, de ojos azules. Susana no solo fue la primera venezolana en lograr esa distinci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la primera Latinoamericana.<\/p>\n<p>Como era de esperarse esa noticia caus\u00f3 algarab\u00eda en la sociedad de aquel tiempo, debido a la primicia y novedad. Es as\u00ed que el se\u00f1or \u00c1lvarez, en honor al logro de Susana, visti\u00f3 a una ni\u00f1a de reina. Esto atrajo la atenci\u00f3n del padre de Susana Dujim que por casualidad pasaba frente al negocio y curioso pregunt\u00f3 qu\u00e9 hacia la ni\u00f1a ah\u00ed. Al enterarse, dijo que \u00e9l era el padre de Susana y que llevar\u00eda a su hija a comer en el negocio de los \u00c1lvarez. Al presentarle la arepa tostada con el relleno de pollo y aguacate ensu honor la llamaron la reina pero era tan bella que requer\u00eda un adjetivo que le diera distinci\u00f3n, entonces le a\u00f1adi\u00f3 pepiada.<\/p>\n<p>Seg\u00fan nos refiere \u00c1ngel Rosenblat, esa palabra, propia del cal\u00e9 de los j\u00f3venes, equivale a ch\u00e9vere, es decir, algo o alguien que est\u00e1 bueno, bonito. \u201cEso est\u00e1 pepeado\u201d o \u201cEst\u00e1 pepi\u00e1\u201d. Tambi\u00e9n se desambigua a pepiado\/pepiada o pepito para g\u00e9nero neutro. (De ah\u00ed el nombre de una conocida marca de pasapalos, bocadillos o snacks de palitos de ma\u00edz horneados con sabor a queso). Curiosamente para la \u00e9poca estaba en boga los vestidos de faldas plisadas con lunares, llenos de pepas generalmente negras sobre fondo blanco, aunque tambi\u00e9n las hab\u00eda de colores, por tanto las damas andaban todas pepi\u00e1, a la moda. La Reina Pepiada es un Bien de Inter\u00e9s Cultural reconocido por el Instituto del Patrimonio Cultural desde 2005.<\/p>\n<p><strong>FUENTES<\/strong><\/p>\n<p>Cat\u00e1logo del Patrimonio Cultural Venezolano (2007) Municipio Libertador, Caracas: Instituto del Patrimonio Cultural<\/p>\n<p>Rosenblat, A. (1984) Estudios sobre el habla de Venezuela. Buenas y malas palabras. Tomo II. Caracas: Monte \u00c1vila Editores<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>*Textos tomados del libro: Caracas: 20 historias 20, Centro de Estudios de Caracas. 1\u00aa Edici\u00f3n, noviembre de 2020<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer skyline de Caracas El skyline (del ingl\u00e9s, \u201cl\u00ednea de cielo\u201d) o por influencia del franc\u00e9s panorama urbain, (panorama urbano) es el perfil o la visi\u00f3n total o parcial de las edificaciones m\u00e1s altas (en especial los rascacielos) de una ciudad, representa pues el horizonte artificial creado por la estructura total de la misma. 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