{"id":4420,"date":"2022-05-14T11:47:18","date_gmt":"2022-05-14T16:17:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4420"},"modified":"2025-05-06T17:01:10","modified_gmt":"2025-05-06T21:31:10","slug":"juan-carlos-mendez-guedez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/juan-carlos-mendez-guedez\/","title":{"rendered":"Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alirio-fernandez-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez<\/a><\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez (Barquisimeto, 1967)<\/strong>, escritor residenciado en Espa\u00f1a desde 1996, es un novelista y cuentista destacado dentro la narrativa venezolana de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Es tambi\u00e9n un madrile\u00f1o con acento venezolano intacto, que mantiene su conexi\u00f3n con el pa\u00eds, a trav\u00e9s de las noticas y los afectos. M\u00e9ndez Gu\u00e9dez ha sido publicado en varios pa\u00edses, sus cuentos son infaltables en antolog\u00edas venezolanas contempor\u00e1neas y tambi\u00e9n ha sido traducido al franc\u00e9s. Este escritor no puede ser un solo hombre, porque tanto sus or\u00edgenes como lo que \u00e9l es hoy, pertenecen a Barquisimeto, Caracas y Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Yo soy de las curvas de Nirgua,<\/strong> esa es una zona boscosa, lluviosa y verde de la carretera que comunica a Caracas con Barquisimeto. Esas curvas me indicaban que estaba cerca de llegar a Barquisimeto (desde Caracas) y, esas mismas curvas, me indicaban que me estaba alejando del lugar donde nac\u00ed, cuenta Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez sobre sus or\u00edgenes. Y es que desde muy ni\u00f1o el escritor venezolano se fue configurando en esa dualidad: Barquisimeto, el lugar de la familia y la alegr\u00eda; Caracas, el lugar de la cotidianidad y de una soledad que no lo lastimaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El ni\u00f1o y el joven que se juntaron en Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez hicieron del barquisimetano, un caraque\u00f1o que supo adaptar el acento \u2014sin sospechas\u2014 a ambas ciudades, atesorando en una extra\u00f1a armon\u00eda ambas pertenencias. Pero el tiempo iba a dictarle al hombre, a ese escritor que ya empezaba a ser conocido por todos, un destino lejano\u2026 fuera de su tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo nuevo estar\u00eda marcado por dos \u201cno lugares\u201d: el Aeropuerto Internacional de Maiquet\u00eda (Venezuela) y el de Barajas en Madrid, espacios convertidos para \u00e9l en signo del movimiento. Hoy, para que el escritor pueda decirnos algo del hombre que \u00e9l es, ambos tienen fundirse y desnudarse: \u00abSoy de Madrid y soy de esas otras dos ciudades venezolanas, soy de tres ciudades. Por eso siempre hay un parte m\u00eda que est\u00e1 en el otro lugar, aunque est\u00e9 satisfecho y feliz en una ciudad, estoy extra\u00f1ando la otra. Pero eso lo resolvi\u00f3 la escritura; con ella puedo ser de muchos lugares y muchos tiempos, a la vez\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Con la escritura puedo ser de muchos lugares y muchos tiempos, a la vez<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>La \u00e9poca juvenil fue el universo de muchos de mis libros<\/strong> y pienso que lo seguir\u00e1 siendo, \u2014cuenta M\u00e9ndez Gu\u00e9dez\u2014 porque fue una \u00e9poca dorada y magn\u00edfica; en el liceo Urbaneja Achelpohl viv\u00ed la amistad y el encuentro con muchas personas diferentes. Fue ese momento en el que me percat\u00e9 de que mi manera de ver el mundo era tan s\u00f3lo una de las muchas posibles. El escritor reconoce su deuda con los a\u00f1os de juventud, pues criado como fue en un hogar cat\u00f3lico y conservador, iba a ser clave para el lice\u00edsta que \u00e9l era conocer las diferencias sociales: hijos de profesionales acomodados, de militantes del Partido Comunista y hasta de algunos que fueron miembros de la guerrilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero de esa \u00e9poca de mi adolescencia tengo que destacar la biblioteca en la casa de mi amigo Julio Vivas<em>,<\/em> un amigo muy querido; esa biblioteca fue important\u00edsima porque me ampli\u00f3 much\u00edsimo el universo de lecturas que ya yo ten\u00eda, cuenta Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez. El autor nombra una \u00e9poca en la que abundaba el alcohol, la m\u00fasica, los amigos y \u00abla evidencia de la fragilidad que te dan esos a\u00f1os y que est\u00e1 en mi escritura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, al escritor \u2014en medio de lo que dice\u2014 la memoria lo asalta con un recuerdo que es reclamo. <em>El recuerdo<\/em>: \u00abpertenec\u00ed a un grupo de rock mal\u00edsimo y maravilloso que se llam\u00f3 RR, que tocaba las canciones en el \u00fanico tono que sab\u00edamos: re mayor; debimos m\u00e1s bien llamarnos as\u00ed Remayor. De esa \u00e9poca, recuerdo haber asistido a incontables conciertos de rock nacional: <em>Resistencia, La misma gente, Aditus, T\u00e9mpano, Alta frecuencia<\/em>, se me escapan otros\u00bb. <em>El reclamo<\/em>: \u00ab\u2026me doy cuenta que esto es algo que no he trabajado demasiado en mis libros y que tiene que aparecer; s\u00ed, quiero recuperarlo\u00bb. M\u00e9ndez Gu\u00e9dez sabe que esa adolescencia le dio un universo particular al escritor, el de una \u00abVenezuela que se asomaba al abismo, pero donde todav\u00eda hab\u00eda cierto sosiego\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El hecho que defini\u00f3 mi mundo lector ocurri\u00f3 a los once o doce a\u00f1os,<\/strong> pero es verdad que la memoria es solo una versi\u00f3n de los hechos, dice M\u00e9ndez Gu\u00e9dez. Iba a ocurrir un d\u00eda que el ni\u00f1o Juan Carlos ascender\u00eda hasta la peque\u00f1a cima de un escaparate y aunque desconoc\u00eda el contenido de la caja que hab\u00eda captado su atenci\u00f3n, all\u00ed estaba por encontrar m\u00e1s que cosas viejas y olvidadas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>La memoria es solo una versi\u00f3n de los hechos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Encontr\u00e9 \u2014cuenta M\u00e9ndez Gu\u00e9dez\u2014 un recorte de peri\u00f3dico sobre la muerte de una chica que yo hab\u00eda conocido, algo que nunca me hab\u00edan contado y que ah\u00ed descubr\u00ed; tambi\u00e9n encontr\u00e9 varios libros que eran de mi madre, les limpi\u00e9 el polvo y los marqu\u00e9 como si fueran m\u00edos, entre otros estaban: las <em>Novelas ejemplares<\/em> de Cervantes, <em>Ifigenia<\/em> de Teresa de la Parra, <em>Puros hombres<\/em> de Antonio Arr\u00e1iz, <em>T\u00edo Tigre y T\u00edo Conejo<\/em>; lecturas espl\u00e9ndidas y maravillosas\u2026 siento que ah\u00ed se dio un rito de paso: tuve que ascender, buscar un secreto oculto, abrir un espacio protegido como lo era ese escaparate y conseguir un tesoro. Era algo que hab\u00eda colocado all\u00ed mi madre \u2014quiero pensar\u2014 para que yo accediera a ese peque\u00f1o tesoro. F\u00edjate que cuando pienso en mi vida lectora, ese es el momento importante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mi madre ten\u00eda que llevarme a su oficina, porque no hab\u00eda con quien dejarme; <\/strong>as\u00ed fue muchas veces \u2014cuenta el escritor\u2014. Ella trabajaba en el Consejo Nacional de la Cultura; yo tendr\u00eda unos cinco a\u00f1os y, quiz\u00e1 para recompensarme por lo aburrido que pod\u00eda estar yo ah\u00ed, ella accedi\u00f3 a teclear en la m\u00e1quina de escribir una historia que yo le iba dictando. Era sobre <em>El zorro<\/em>, la serie de televisi\u00f3n, y yo lo transform\u00e9 todo; eso convirti\u00f3 la escritura en un h\u00e1bito y creo que define un poco lo que es escribir: tomar la realidad, transformarla, corregirla y convertirla en algo m\u00e1s pr\u00f3ximo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>La escritura es el h\u00e1bito de tomar la realidad, transformarla, corregirla y convertirla en algo m\u00e1s pr\u00f3ximo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>As\u00ed fue como el narrador venezolano entr\u00f3 al universo de la escritura antes de poder escribir, con la compa\u00f1\u00eda fiel de una madre que pas\u00f3 al papel lo que la imaginaci\u00f3n inquieta del peque\u00f1o Juan Carlos empezaba a producir antes de descifrar el lenguaje escrito. De hecho, ya en los a\u00f1os del liceo iba a ganar varias veces el primer lugar de concursos de cuentos, aviso silencioso de lo que iba a venir con los a\u00f1os. M\u00e9ndez Gu\u00e9dez recuerda a un amigo que todav\u00eda le dice que, al final, se convirti\u00f3 en lo que siempre dijo que iba a ser: <em>un<\/em> <em>escritor<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>He sido gestor cultural desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os,<\/strong> \u2014explica M\u00e9ndez Gu\u00e9dez\u2014; tambi\u00e9n tuve otras experiencias de trabajo, pero breves: fui encuestador de una empresa, y aunque lo hice una vez nada m\u00e1s, tuve que moverme por muchos sitios de Caracas. Recuerdo que mucha gente me lanzaba la puerta en la cara o no respond\u00eda bien la encuesta, aunque recuerdo tambi\u00e9n un ranchito muy humilde: me hicieron pasar, me sent\u00e9 en la cama (que hac\u00eda de sof\u00e1), me dieron caf\u00e9 y me respondieron con mucha amabilidad. Recuerdo que sub\u00ed hacia los barrios m\u00e1s peligrosos de El Valle a hacer las encuestas y llegu\u00e9 a ver ese momento en que llegaba la polic\u00eda y el cerro entero parec\u00eda replegarse. La gente corr\u00eda y yo ah\u00ed con mi absurda encuesta sobre la intenci\u00f3n de voto, creo que eso fue en 1983.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez tambi\u00e9n trabaj\u00f3 como locutor en un par de programas de radio, recuerda que estos eran sobre m\u00fasica criolla y ah\u00ed contaba an\u00e9cdotas sobre las ciudades del pa\u00eds. Luego, cuando el escritor se instala en Espa\u00f1a, el comienzo se hizo dif\u00edcil y un d\u00eda se qued\u00f3 sin ahorros, as\u00ed que busc\u00f3 empleo con urgencia y lo contrataron de teleoperador. Yo trabajaba \u2014cuenta el escritor\u2014 atendiendo quejas de los usuarios de los celulares, o m\u00f3viles como los llaman aqu\u00ed, pero yo no ten\u00eda celular y, pues, no me enteraba de lo que me ped\u00edan; ah\u00ed aguant\u00e9 un mes y luego me sugirieron con relativa amabilidad que me marchase.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curioso de ese empleo es que me sent\u00eda muy fr\u00e1gil, muy inseguro, encerrado horas y horas en un cub\u00edculo, sin hablar con nadie m\u00e1s; s\u00f3lo cuando me retiraba a comer sent\u00eda una profunda paz. Ah\u00ed pasaron cosas en mi vida \u2014contin\u00faa M\u00e9ndez Gu\u00e9dez\u2014 que espero que alg\u00fan d\u00eda se conviertan en escritura. Tambi\u00e9n me cuenta que trabaj\u00f3 escribiendo manuales de instrucciones para manejar aparatos tecnol\u00f3gicos; pero \u00e9l, que siempre ha sido torpe con la tecnolog\u00eda, ni siquiera sab\u00eda de qu\u00e9 iban esos aparatos y, partiendo de una mala traducci\u00f3n del texto, ten\u00eda que escribir el manual en perfecto espa\u00f1ol, de un aparato que \u00e9l \u201cno sab\u00eda si serv\u00eda para escuchar m\u00fasica, ver pel\u00edculas o llamar por tel\u00e9fono\u201d. F\u00edjate \u2014agrega el escritor\u2014 que todos estos trabajos fueron breves, pero singulares y de ah\u00ed seguramente han salido y saldr\u00e1n algunas historias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mundo de muchachos de ciudad, cuyos padres vienen del mundo rural,<\/strong> eso es lo que est\u00e1 en mis libros, es el mundo de mi generaci\u00f3n, de una Venezuela saudita, explica M\u00e9ndez Gu\u00e9dez acerca de lo que caracteriza su literatura. El autor sabe que su literatura tiene esa carga distintiva del muchacho que ven\u00eda del interior del pa\u00eds, como la <em>religiosidad marialioncera<\/em>, por ejemplo, cuesti\u00f3n que \u00e9l hered\u00f3 y ha trabajado est\u00e9tica y literariamente. Pero a esto tambi\u00e9n hay que sumarle la mirada de un joven que viv\u00eda en una zona humilde de Caracas.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una ciudad muy particular \u2014cuenta el escritor\u2014 donde pod\u00edas levantarte muy temprano y saltar sobre un charco de aguas negras, salir de tu <em>superbloque<\/em> y en unos minutos estar en un museo contemplando un maravilloso Picasso. Luego escuchar Beethoven en la Universidad Central de Venezuela y luego tener acceso a esos libros maravillosos que publicaba aquella editorial: Monte \u00c1vila. Entonces, est\u00e1n esos dos universos y puede que eso tenga algo de particular en mi escritura, si la comparas con otras experiencias literarias, apunta el narrador.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre su literatura, M\u00e9ndez Gu\u00e9dez me confiesa que le es dif\u00edcil desdoblarse como lector para juzgarla, pero le han dicho que el tema de los espacios es un asunto importante en su obra. Y eso lo lleva a \u00abpensar en la ciudad Barquisimeto y esa casa en medio del inmenso calor\u00bb. Yo te confieso que me emociona much\u00edsimo ahora que una de mis novelas ha salido en Francia y escucho hablar en franc\u00e9s que dicen \u00abberquesimet\u00f3\u00bb o \u00abmarria lionz\u00e1\u00bb, eso me causa una ternura infinita, me dice M\u00e9ndez Gu\u00e9dez.<\/p>\n\n\n\n<p>Y junto a eso, no puede dejar de lado, en cuanto a espacios importantes en su obra, lugares de Caracas como El Valle, \u00abde donde surgen Ferm\u00edn Toro o algunos como Eduardo Liendo, donde escriben y viven otros como \u00c1ngel Gustavo Infante o Mario Morenza, por s\u00f3lo nombrar algunos. \u00bfSabes? conservo un peque\u00f1o e inofensivo orgullo por ese espacio caraque\u00f1o\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hablar del estado de la literatura para un escritor es complejo, <\/strong>pero creo \u2014dice M\u00e9ndez Gu\u00e9dez\u2014 que las letras siguen ah\u00ed, resistiendo, como espacio de intimidad, de palabra refulgente, de espacio de la imaginaci\u00f3n que es insustituible; se ve cada vez m\u00e1s fuerte en su espacio. Aunque \u2014contin\u00faa\u2014 me preocupa un poco el asunto de la correcci\u00f3n pol\u00edtica, de una escritura con programa \u00bfsabes? Eso me desconsuela un poco, pero la maravillosa literatura sigue ah\u00ed sumergida y lo que hay que hacer es hundir bien las manos para llegar a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la literatura venezolana, Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez dice que \u00abdesde hace a\u00f1os ha habido mucha gente con gran pesimismo, dec\u00edan que la literatura venezolana era invisible y que estaba en el \u00faltimo vag\u00f3n; en cierto momento yo dej\u00e9 de participar en esas pol\u00e9micas porque me quitaba tiempo para lo que yo quer\u00eda, que era escribir\u00bb. El narrador piensa que la literatura venezolana \u2014internamente\u2014 siempre tuvo excelentes escritores y ahora \u00abla tragedia que vivimos con esta miserable dictadura militar que tenemos ha dejado una dispersi\u00f3n de escritores venezolanos por el mundo y eso ha permitido consolidar su presencia en escenarios internacionales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para M\u00e9ndez Gu\u00e9dez lo que sucede ahora con la literatura venezolana es que tiene mayor proyecci\u00f3n que en los a\u00f1os sesenta o setenta, por ejemplo. Piensa y nombra algunos casos importantes \u00abcomo el de Karina Sainz Borgo, Rodrigo Blanco o Alberto Barrera Tiszka\u2026 Liliana Lara, Juan Carlos Chirinos, Miguel Gomes, Enza Garc\u00eda Arreaza, Israel Centeno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego \u2014contin\u00faa diciendo\u2014 dentro del pa\u00eds tienes a Rubi Guerra, Mario Morenza, Krina Ber, y hay muchos m\u00e1s; y los poetas, mira ah\u00ed est\u00e1 consolidado Eugenio Montejo y su memoria, pero tambi\u00e9n la obra presente de Rafael Cadenas, Yolanda Pantin, Igor Barreto, Leonardo Padr\u00f3n; tambi\u00e9n la obra particular de Santos L\u00f3pez, una obra de primera y que ojal\u00e1 los lectores internaciones del futuro descubran que ah\u00ed hay una de las grandes voces de la poes\u00eda en espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Y se me quedan algunos por fuera, \u2014termina diciendo el escritor\u2014 pero creo que ya nadie se acuerda de los que dec\u00edan cosas contra la literatura venezolana, que es tan buena y tan mala como otras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo que llena mi vida en este momento,<\/strong> pues, la escritura por supuesto \u2014dice M\u00e9ndez Gu\u00e9dez\u2014 y alimentar los gatos de la calle aqu\u00ed en Madrid, eso es algo que me gusta hacer, proteger a estos animales fr\u00e1giles, no s\u00e9 pero me produce una inmensa ternura alimentarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora mismo el autor venezolano est\u00e1 trabajando en unos libros de miscel\u00e1neas en los que se condensan fragmentos de diario, cuentos, microcuentos, ensayos, conferencias, di\u00e1logos, f\u00e1bulas y hasta una teogon\u00eda. Ya termin\u00e9 uno \u2014me dice el escritor\u2014 que se titula <em>Jardines y deleites del antiguo reino<\/em> y estoy trabajando en otro. En estos libros \u2014me explica\u2014 pretendo variar el tono, el registro de la escritura porque me dan mucha libertad y placer. La literatura actual tiene eso de que los libros se parecen mucho y los libros de miscel\u00e1neas te dan una libertad en la cual puedes evitar ese riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>De estos dos libros de miscel\u00e1neas que ahora mismo ocupan a Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez, uno est\u00e1 inspirado en esos espacios de Los Jardines de El Valle; el otro, <em>Las piedras del ali\u00f1o<\/em>, tiene en Barquisimeto su motivo. Esto me tiene especialmente contento, me tiene feliz y, bueno, la escritura es felicidad, termina dici\u00e9ndome M\u00e9ndez Gu\u00e9dez; ese hombre y escritor que le pertenece ahora a tres ciudades: Barquisimeto, Caracas y Madrid.<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la mochila<\/strong> de Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez, entre otros libros, se cuentan: <em>Retrato de Abel con isla volc\u00e1nica al fondo <\/em>(1997), <em>El libro de Esther <\/em>(1999), <em>\u00c1rbol de luna <\/em>(2000), <em>Una tarde con campanas<\/em> (2004), <em>Chulapos Mambo <\/em>(2011), <em>Arena negra <\/em>(2013), <em>Los maletines <\/em>(2014), <em>El baile de madame Kalal\u00fa<\/em> (2016), <em>La noche y yo<\/em> (2016), &nbsp;<em>Veinte merengues de amor y una bachata desesperada <\/em>(2016), <em>La ola detenida <\/em>(2017), <em>El vals de Amoreira <\/em>(2019), <em>La diosa de agua <\/em>(2020), <em>Round 15 <\/em>(2021), <em>Roman de la Isla Bararida <\/em>(2024).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Novela<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-ola-detenida\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La ola detenida<\/a> (Fragmentos)<\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/los-maletines-fragmentos\/\" target=\"_blank\">Los maletines<\/a> (fragmentos)<\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/chulapos-mambo\/\" target=\"_blank\">Chulapos mambo<\/a> (cap\u00edtulo 1)<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cuento<\/h4>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-juan-carlos-mendez-guedez\/\" target=\"_blank\">Hasta luego, M\u00edster Salinger\/La bicicleta de Bruno<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-diosa-del-agua\/\" target=\"_blank\">La diosa del agua<\/a> (selecci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ideogramas-seleccion\/\" target=\"_blank\">Ideogramas<\/a> (selecci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">En Biblioteca<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-vals-de-amoreira\/\">El vals de Amoreira<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cr\u00f3nica<\/h4>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/breve-biografia-de-ramon-mendez\/\" target=\"_blank\">Breve biograf\u00eda de Ram\u00f3n M\u00e9ndez, alias \u201cmi padre\u201d<\/a><\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Foto: Raquel M\u00e9ndez Roperti<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez (Barquisimeto, 1967), escritor residenciado en Espa\u00f1a desde 1996, es un novelista y cuentista destacado dentro la narrativa venezolana de las \u00faltimas d\u00e9cadas. 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