{"id":4381,"date":"2022-05-07T19:10:20","date_gmt":"2022-05-07T19:10:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4381"},"modified":"2023-11-24T18:31:20","modified_gmt":"2023-11-24T18:31:20","slug":"memorias-de-altagracia-la-infancia-y-la-busqueda-de-lo-absoluto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/memorias-de-altagracia-la-infancia-y-la-busqueda-de-lo-absoluto\/","title":{"rendered":"Memorias de Altagracia: la infancia y la b\u00fasqueda de lo absoluto"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Mar\u00eda Elena Delgado D<\/h4>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Salvador Garmendia (Barquisimeto, 1928) es el autor de una extensa obra narrativa donde explora las capacidades expresivas del lenguaje en correspondencia con la indagaci\u00f3n de aquellos temas que lo preocupan, lo atormentan y lo seducen.<\/p>\n<p>Escritor realista, informalista y monotem\u00e1tico\u2014como lo ha definido la cr\u00edtica\u2014 Garmendia ha construido una estructura narrativa que lo singulariza y que, sin negar la influencia de toda una tradici\u00f3n literaria, ha sido producto de un tesonero trabajo de artesano del lenguaje y de su identificaci\u00f3n y relaci\u00f3n amorosa con la realidad que escoge para escribir.<\/p>\n<p>Todo escritor, pensamos, es realista, pues parte de una realidad con la cual mantiene relaciones de identidad y diferencia para construir esa otra realidad que es la obra literaria. As\u00ed, la primera indagaci\u00f3n del escritor se centra en su realidad profunda que es el lenguaje, para a partir de ella plantearse la exploraci\u00f3n de la realidad total en sus m\u00faltiples manifestaciones.<\/p>\n<p>En este sentido Garmendia es un escritor moderno y realista en la significaci\u00f3n m\u00e1s amplia de la palabra, pues su realismo no es mim\u00e9tico sino exploratorio y cuestionador. Su realismo, como \u00e9l mismo lo ha observado \u00abNo es un realismo ingenuo. Es una exploraci\u00f3n de la realidad que tiende a encontrar o descubrir capas no visibles de esa realidad\u201d.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Atendiendo a la realidad explorada por Garmendia en su obra, podemos dividir su producci\u00f3n en dos ciclos narrativos: uno que va desde su primera novela Los Peque\u00f1os Seres (1959) hasta Los Pies de Barro (1973) y otro que se abre con Memorias de Altagracia (1974) y parece continuarse en su obra posterior.<\/p>\n<p>En el primer per\u00edodo la preocupaci\u00f3n fundamental del autor est\u00e1 centrada en la indagaci\u00f3n de la realidad cotidiana de esos peque\u00f1os seres, habitantes alienados de una ciudad en constante transformaci\u00f3n, que parecieran estar destinados a vivir una mala vida sin ninguna esperanza de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta exploraci\u00f3n es realizada apelando, fundamentalmente, como lo ha se\u00f1alado \u00c1ngel Rama, \u00ab&#8230;a una aproximaci\u00f3n detallada de la realidad&#8230; y a un r\u00e9gimen de comparaciones \u2014transmutaciones\u2014 que permite las formas triviales a perspectivas alucinantes&#8230;\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, a trav\u00e9s de un lenguaje realista y descriptivo que a veces colinda con lo grotesco.<\/p>\n<p>En el segundo per\u00edodo, el narrador se propone transitar ese universo siempre perseguido por \u00e9l, ya anunciado en Los Pies de Barro, que es el mundo m\u00edtico de la infancia, mediante la utilizaci\u00f3n de un lenguaje mucho m\u00e1s refinado, fantasioso y po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Este cambio de tem\u00e1tica, se corresponde con un cambio de la concepci\u00f3n de la existencia del hombre en el mundo, presentado en los primeros textos como un ser totalmente desdichado que en algunos momentos intenta escapar de su situaci\u00f3n a trav\u00e9s del recuerdo de la infancia, pero que finalmente termina vencido por el pesimismo dej\u00e1ndose morir definitivamente.<\/p>\n<p>En Memorias de Altagrac\u00eda, esa ventana que en las obras anteriores s\u00f3lo nos mostraba un leve destello de claridad se abre de par en par y penetramos alborozados a ese mundo po\u00e9tico y fant\u00e1stico de la infancia que se constituye en una tabla de salvaci\u00f3n para el ser inmerso en la rutina de un trabajo burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En el presente trabajo intentaremos un acercamiento al tratamiento de la infancia, fundament\u00e1ndonos te\u00f3ricamente en los planteamientos de Gast\u00f3n Bachelard sobre el tema. Luego haremos un breve recorrido por esos \u00abotros\u00bb mundos puestos en escena en el texto y la forma de producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico en algunos relatos seleccionados.<\/p>\n<p><strong>El recuerdo de la infancia como posibilidad de un porvenir esperanzador<\/strong><\/p>\n<p>Para un ser sensible cuya existencia est\u00e1 marcada por la normativa de un mundo mecanizado y hostil, el recuerdo viene a constituir\u00a0 la posibilidad de crear otro mundo paralelo dominado por la imaginaci\u00f3n que le permita revivir el esp\u00edritu y sobrellevar la monoton\u00eda de cada d\u00eda.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del recuerdo penetramos a la memoria y de\u00a0 ese imaginario que\u00a0 durante alg\u00fan tiempo ha sido protegido por el olvido,\u00a0 entendiendo que el olvido como se\u00f1ala Blanchot es \u00ab&#8230; la vigilancia misma de la memoria, la potencia tutelar mediante la cual se preserva lo oculto de las cosas.. .\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, rescatamos aquellas im\u00e1genes solidarias con nuestro estado de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>En este recorrido por la memoria, las im\u00e1genes que con m\u00e1s frecuencia nos salen al paso son aquellas referidas a la infancia, a ese para\u00edso perdido donde pod\u00edamos so\u00f1ar libremente, desde donde domin\u00e1bamos el universo y acced\u00edamos a esa libertad espiritual tan a\u00f1orada en el presente.<\/p>\n<p>La infancia ha sido tema constante en la literatura de todos\u00a0 los tiempos, ella expresa un sentimiento universal, permanente a lo largo de nuestra existencia. As\u00ed lo se\u00f1ala Bachelard:<\/p>\n<p><em>Por algunos de sus rasgos, la infancia dura toda la vida. Vuelve a animar largos sectores de la vida adulta. En primer lugar, la infancia no abandona nunca sus moradas nocturnas. A veces un ni\u00f1o viene a velar en nuestro sue\u00f1o, pero en la vida de la vigilia, cuando la enso\u00f1aci\u00f3n trabaja sobre nuestra historia, la infancia que conservamos nos proporciona sus beneficios. Es necesario vivir y a veces es bueno vivir con el ni\u00f1o que hemos sido.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Cada escritor tiene su manera de vivir y hacernos vivir la infancia. Basta la imagen de un poema para revivir mundos fabulosos dormidos en las profundidades de nuestro ser. Cuando vamos al pasado y evocamos nuestra infancia, memoria e imaginaci\u00f3n se entremezclan produciendo lo que Bachelard llama un \u00abestado de enso\u00f1aci\u00f3n\u00bb que nos comunica con nuestros or\u00edgenes y nos coloca m\u00e1s all\u00e1 de la realidad concreta, fuera de las limitaciones del tiempo cronol\u00f3gico y del espacio cerrado de las ocupaciones cotidianas.<\/p>\n<p>Para que se produzca este fen\u00f3meno de enso\u00f1aci\u00f3n es necesario encontrarse en estado de soledad, estado de soledad creadora. Es en estos momentos cuando todas las im\u00e1genes de los recuerdos m\u00e1s queridos confluyen para proporcionarnos la alegr\u00eda de vivir, la paz espiritual siempre buscada y nunca encontrada dentro de los l\u00edmites de la sociedad. Por esto el escritor siempre ser\u00e1 un ser solitario, incomprendido; pues el trabajo de escritura es un trabajo de enso\u00f1aci\u00f3n solitaria.<\/p>\n<p>En los recuerdos que surgen en estos momentos de soledad, la infancia se manifiesta como centro del pensamiento; pero es que cuando ni\u00f1os tambi\u00e9n hemos sido seres solitarios e incomprendidos por los adultos quienes siempre est\u00e1n imponiendo normas. El ni\u00f1o tambi\u00e9n se encierra en su soledad y busca un escape a trav\u00e9s de la imaginaci\u00f3n. En sus enso\u00f1aciones solitarias el ni\u00f1o construye su propio mundo de libertad y desde el centro mismo de su hallazgo domina todo el universo. De all\u00ed que el poeta siempre ser\u00e1 un ni\u00f1o, un peque\u00f1o dios. El tiene la capacidad de crear su propio universo, de revivir ese pasado maravilloso como una forma de habitar un presente que no le pertenece.<\/p>\n<p><strong>En esta soledad vivida cuando ni\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p><em>..<\/em>. <em>encontramos el n\u00facleo de infancia que permanece en el centro de la psiquis humana. All\u00ed es donde m\u00e1s cerradamente se anudan la imaginaci\u00f3n y la memoria. Es all\u00ed donde el ser de la infancia anuda lo real y lo imaginario, viviendo con toda su imaginaci\u00f3n las im\u00e1genes de la realidad<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><strong>[5]<\/strong><\/a>. <\/em><\/p>\n<p>En una sociedad mecanizada donde el hombre ha perdido la perspectiva de su existencia convirti\u00e9ndose en un ser enajenado, una posibilidad es revivir los valores del pasado y para ello es necesario so\u00f1ar, recurrir a ese ba\u00fal de recuerdos que es la memoria para regresar al origen, a ese estado primigenio donde reposa la esencia del ser.<\/p>\n<p>El escritor venezolano Salvador Garmendia ha intentado esa vuelta al origen, pensamos, por medio de dos v\u00edas: por una vuelta al estado primigenio de la materia a trav\u00e9s de la exploraci\u00f3n minuciosa\u00a0 de\u00a0 la realidad cotidiana, lo cual se observa en sus primeras obras desde Los Peque\u00f1os Seres hasta Los Pies de Barro y, por un regreso a la infancia a trav\u00e9s del recuerdo, \u00e9sta parece ser su preocupaci\u00f3n central a partir de Memorias de Altagracia.<\/p>\n<p>Si es cierto que sentimos una profunda necesidad de imaginar nuestra infancia, tambi\u00e9n es cierto que en el contexto de la sociedad\u00a0 moderna donde el trabajo productivo es prioritario, dedicarse a la actividad \u00abno productiva\u00bb del recuerdo nos coloca en una posici\u00f3n de inadecuaci\u00f3n al sistema. Entonces alejarse de las ocupaciones cotidianas parece constituir para el escritor la \u00fanica posibilidad de realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero este alejarse es tambi\u00e9n un acercarse. La lejan\u00eda tanto temporal como espacial de lo que m\u00e1s amamos posibilita la escritura. La nostalgia por lo lejano ilumina la memoria.<\/p>\n<p>Garmendia est\u00e1 consciente de esto, por eso al referirse a la escritura de Memorias de Altagracia se\u00f1ala:<\/p>\n<p><em>Ten\u00eda todo el material, pero la \u00abpasta\u00bb, la materia moldeable no se me daba. Bast\u00f3 que yo me sintiera lejos, muy lejos de todo eso, en el otro continente, para que se me iluminara todo y consegu\u00ed perfectamente la forma de hacerlo. No tuve ning\u00fan inconveniente y lo escrib\u00ed de corrido.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>En Memorias de Altagracia Garmendia penetra a las profundidades del mundo infantil. Ese mundo que ya hab\u00eda sido insinuado en sus novelas anteriores se concretiza en esta obra. Con\u00a0 un\u00a0 lenguaje\u00a0 novedoso\u00a0 y po\u00e9tico, el escritor nos hace revivir nuestra infancia, que es\u00a0 tambi\u00e9n la suya, no por una identificaci\u00f3n personal sino por el sentimiento infantil universal que prevalece en todos los seres humanos.<\/p>\n<p>El mismo t\u00edtulo de la obra nos ubica dentro del marco de evocaci\u00f3n po\u00e9tica predominante. Son las memorias o recuerdos de\u00a0 un\u00a0 adolescente que vivi\u00f3 su \u00e9poca de m\u00e1s \u00abalta gracia\u00bb en un barrio de Barquisimeto que lleva este nombre.<\/p>\n<p>El texto est\u00e1 conformado por 18 relatos independientes que conforman una totalidad, de tal forma que podemos realizar la lectura por\u00a0 el comienzo o por el final del mismo. El tiempo de la obra es circular, es el tiempo del recuerdo que pasa del presente al pasado y del pasado al presente.<\/p>\n<p>Si nos ubicamos en el \u00faltimo relato nos encontramos con un adolescente, personaje narrador, que desde el\u00a0 presente\u00a0 intenta\u00a0 escapar\u00a0 del mundo uniforme y rutinario de un trabajo burocr\u00e1tico. Para ello recurre a la memoria y explora en ella los recuerdos de su pasado que van desde los sucesos m\u00e1s recientes que lo colocaron en el sitio\u00a0 donde\u00a0 ahora\u00a0 se encuentra hasta las im\u00e1genes m\u00e1s lejanas de su infancia, presentadas en los relatos anteriores.<\/p>\n<p>Si comenzamos la lectura por el primer relato nos encontramos con un ni\u00f1o, personaje narrador, que nos cuenta las historias vividas, presenciadas o escuchadas por \u00e9l durante su\u00a0 infancia.\u00a0 Estos\u00a0 relatos, aunque algunos son narrados desde\u00a0 el\u00a0 presente,\u00a0 constituyen\u00a0 el\u00a0 pasado con respecto al \u00faltimo donde el narrador ya no es un ni\u00f1o sino un adolescente que siente la necesidad de regresar a esos espacios deslumbrantes de sus im\u00e1genes primeras.<\/p>\n<p>Los recuerdos de infancia del personaje narrador est\u00e1n enmarcados dentro de per\u00edodos de tiempo que proporcionan amplitud a la imaginaci\u00f3n: \u00abEn esos d\u00edas de julio\u00bb, \u00abAl mediod\u00eda\u00bb, \u00abLlegaban los d\u00edas claros de abril\u00bb, \u00abEl tiempo de aguas se aparec\u00eda de golpe\u00bb. No hay en ellos referencia a fechas concretas, pues como se\u00f1ala Bachelard:<\/p>\n<p><em>El recuerdo puro carece de fecha. Tiene una estaci\u00f3n. La estaci\u00f3n es la marca fundamental de los recuerdos \u00bfQu\u00e9 sol o qu\u00e9 viento hacia en ese d\u00eda memorable? Esa es la pregunta que da la tensi\u00f3n justa de reminiscencia. Entonces los recuerdos se convierten en grandes im\u00e1genes, agrandadas, agrandadoras.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Los primeros recuerdos, y quiz\u00e1s los m\u00e1s lejanos, que nos presenta el narrador est\u00e1n referidos a sus vivencias durante las vacaciones escolares. Este es el tiempo propicio para la actividad \u00abno productiva\u00bb del recuerdo, el juego, la enso\u00f1aci\u00f3n, pues la escuela, ese organismo institucionalizado que impone normas, est\u00e1 \u00abmisteriosamente cerrada\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nos ubicamos en un lugar espec\u00edfico: la casa de la infancia; pero esta no es una casa com\u00fan y corriente, es un \u00abcuerpo grande y lastimado\u00bb que vive angustiosamente, es la casa de la memoria que al penetrarla se va expandiendo e invadiendo todo el relato. Esta casa, por ser de la memoria, puede ser transportada por el ni\u00f1o personaje narrador en un continuo viaje que va del presente indeseado al pasado siempre a\u00f1orado:<\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n se puede llevar por la calle toda la casa con sus ruidos, las caras distra\u00eddas que parecen ir de viaje a lugares de mucha gente donde hay gritos y m\u00fasica, el patio encandilado lleno de ponzo\u00f1as y hojas velludas, el susto en una ventana entre abierta y llevarla as\u00ed, del diestro, como un caballo grande y huesudo.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><strong>[8]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Los p\u00e1rrafos iniciales del primer relato nos ubican dentro de la variedad narrativa que va a predominar a lo largo de la obra. Todos los relatos, como ya se\u00f1alamos, son distintos e independientes, pues en la memoria no hay un s\u00f3lo recuerdo sino una variedad de im\u00e1genes y con frecuencia evocamos aquellas vividas con mayor intensidad en nuestra infancia, en un estado de enso\u00f1aci\u00f3n sin l\u00edmites de tiempo y espacio.<\/p>\n<p><em>Si uno hunde all\u00ed las manos y las retira un momento despu\u00e9s, las hallar\u00e1 manchadas de un polvo negruzco como sangre enmohecida, como si acabara de sacarlas de adentro mismo de unos cuerpos ya muertos aunque todav\u00eda h\u00famedos por dentro, tal vez de recuerdos y cosas queridas; entonces un c\u00edrculo que se desprende comenzar\u00e1 a moverse y uno es arrastrado hasta\u00a0 el fondo, donde podr\u00eda permanecer no sabe cu\u00e1nto tiempo (p. 16).<\/em><\/p>\n<p>En este viaje por la memoria el personaje narrador de Memorias de Altagracia revive recuerdos de su infancia pueblerina y solitaria extendi\u00e9ndose hasta el l\u00edmite de lo irreal.<\/p>\n<p><strong>Posici\u00f3n del narrador frente a los hechos<\/strong><\/p>\n<p>Atendiendo a la posici\u00f3n del narrador frente a los hechos, podemos clasificar los relatos de Memorias de Altagracia en tres grupos:<\/p>\n<ol>\n<li>&#8211; Relatos de hechos vividos por el ni\u00f1o personaje narrador. Son los referidos a: la relaci\u00f3n especial del ni\u00f1o con el t\u00edo Gilbert, quien lo hace participar en actos fant\u00e1sticos como atravesar las paredes y poner a girar a las personas a grandes velocidades; el descubrimiento del mar desde los techos de Altagracia ayudado por Marinfer\u00ednfero el castrador de chivos, los hechos fant\u00e1sticos suscitados por la imagen de Abelito el fot\u00f3grafo y las ilustraciones de un libro de ferrocarriles, la visi\u00f3n fant\u00e1stica de la aparici\u00f3n y desaparici\u00f3n de las mujeres largas de la lluvia, la aventura imaginaria vivida junto a Fritz el alem\u00e1n del bombardino, la \u00abola de asesinatos\u00bb ocurrida durante la siesta, las aventuras vividas ante las pantallas del cine Arenas y los juegos imaginativos con el primo Al\u00ed basados en la lectura de un libro de aventuras.<\/li>\n<li>Relatos de hechos presenciados y\/o escuchados por el personaje narrador. Son los referidos a: el vuelo realizado por Mr. Boland en su avioneta ante el asombro del pueblo y el posterior vuelo fant\u00e1stico de Absal\u00f3n Olavarrieta, las historias sobre andarines llegados al pueblo, la historia de un supuesto mago llamado Eddie El Garantizado, La historia de Segunda La Chamusquina, una bruja del pueblo y la misteriosa historia de la \u00abepidemia de locura\u00bb ocurrida en El Tocuyo.<\/li>\n<li>Relatos de historias escuchadas, contadas desde afuera por el personaje narrador. Son los que se refieren a: la historia sobre el Padre Azuela enterrando los muertos de la guerra ayudado por las prostitutas, el extenso relato referido al Coronel Belisario Ter\u00e1n y la cr\u00f3nica sobre los sucesos hist\u00f3ricos del 4 de julio de 1890 y, por \u00faltimo, la historia de Canela y su \u00abpeligro amarillo\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Estos textos, algunos de los cuales podr\u00edamos definir como enso\u00f1aciones de enso\u00f1aciones infantiles, conforman el pasado del personaje narrador, recuperado a trav\u00e9s del recuerdo y que al ser enso\u00f1ado se nos presenta con grandes potencialidades imaginativas.<\/p>\n<p>Luego de este per\u00edodo de enso\u00f1aci\u00f3n, el personaje narrador, ahora adolescente, toma conciencia de su presente (\u00faltimo relato) y se encuentra con que el mundo se ha endurecido a su alrededor \u00abde una manera repentina e inexplicable\u00bb. Y es que por no querer estudiar, los adultos lo han castigado coloc\u00e1ndolo de escribiente en la Oficina de Registro y Sorteo Militar. No pod\u00eda haber peor castigo para un ni\u00f1o so\u00f1ador a quien de repente se le cierran todas las salidas en ese mundo \u00abplano y uniforme\u00bb donde ha sido colocado sin su consentimiento.<\/p>\n<p>Sin embargo, en un intento desesperado por no perderse, igual que su primo Al\u00ed, en esas \u00abcalles rectas de Barquisimeto\u00bb, el adolescente se aferra a ese ruido todav\u00eda imperfecto que a\u00fan resuena en su memoria y que seguramente lo llevar\u00e1 de nuevo a su infancia. Esta ser\u00e1 su esperanza en el porvenir y a ella se aferra:<\/p>\n<p>S\u00e9 <em>muy bien que aquel ruido imperfecto que resuena en el fondo debe esperarme en alg\u00fan sitio, lejos de todo esto, bien lejos de seguro de aquel t\u00fanel podrido donde fui colocado no s\u00e9 c\u00f3mo, y entonces el murmullo crecer\u00e1 de alg\u00fan modo: ser\u00e1n calles, lugares, gente, tal vez una ciudad ruidosa, d\u00edas febriles, resplandecientes y activos, multitud de deseos y encuentros que formar\u00e1n madejas intrincadas, mientras el tiempo se estremece, se dilata, revienta descubriendo formas impensadas, espacios deslumbrantes sin una huella que hubiera antecedido a las nuestras (p. 220).<\/em><\/p>\n<p>Este relato tiene un final abierto (\u00abDebo marcharme entonces, debo irme de aqu\u00ed, debo marcharme ahora, lejos\u00bb) que nos deja la posibilidad de que, en efecto, el personaje haya emprendido la marcha\u00a0 hacia\u00a0 los recuerdos m\u00e1s lejanos de su pasado y que en su carrera haya ido a parar a la botica del t\u00edo Gilberto, lo cual dar\u00eda un car\u00e1cter circular a la obra.<\/p>\n<p><strong>La alteridad y lo fant\u00e1stico en Memorias de Altagracia<\/strong><\/p>\n<p>Todo sistema est\u00e1 organizado en funci\u00f3n de un orden que es necesario mantener para conservar el equilibrio, pero existen elementos opuestos a ese orden que amenazan continuamente con destruirlo. Estos elementos constituyen lo que se ha llamado alteridad.<\/p>\n<p>La literatura es una expresi\u00f3n de la alteridad en que se mueve el mundo. Ella encarna la construcci\u00f3n de otro mundo, de otra realidad con leyes propias y distintas a las de la realidad concreta.<\/p>\n<p>En la estructura de la obra literaria la puesta en escena de la alteridad se manifiesta en primer lugar en el nivel del discurso: el lenguaje literario constituye otro lenguaje distinto al comunicacional y, en segundo lugar en el relato: el mundo de la ficci\u00f3n es distinto al mundo real aunque este haya sido su referente.<\/p>\n<p>El hecho literario se construye, entonces, en funci\u00f3n de su identidad y su diferencia con lo real. Como identidad intenta acercarse a los referentes del mundo, como diferencia se presenta como otro universo con sus propias leyes de construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La conciencia de que la obra literaria constituye otro universo que mantiene relaciones complejas de identidad y diferencia con la realidad y que por lo tanto posee autonom\u00eda relativa es lo que se ha denominado modernidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, la literatura moderna, esa que se inicia, como lo ha se\u00f1alado V\u00edctor Bravo, en el Renacimiento, configura su est\u00e1tica a partir del romanticismo y se contin\u00faa hasta la actualidad, \u00ab&#8230;nace cuando el hecho literario toma conciencia del dualismo que se pone en escena como una de las complejidades y de las razones de su producci\u00f3n\u00bb.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>Una de las v\u00edas de expresi\u00f3n de la alteridad en el relato es la producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico. Lo fant\u00e1stico en la obra literaria se produce cuando en el relato hay la puesta en escena de dos \u00e1mbitos distintos separados por un l\u00edmite y \u00ab&#8230; uno de los \u00e1mbitos, transgrediendo el l\u00edmite, invade al otro para perturbarlo, negarlo, tacharlo o aniquilarlo\u00bb.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n indagaremos la puesta en escena de la alteridad en Memorias do Altagracia y la posterior producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico en algunos relatos seleccionados de la obra.<\/p>\n<p>Memorias de Altagracia se mueve en un mundo de alteridades expresadas por la presencia de dos tiempos y dos espacios distintos que son: el pasado, que es el tiempo de la infancia, de la\u00a0 imaginaci\u00f3n,\u00a0 del juego, de la felicidad del personaje narrador, es el tiempo vivido en el espacio de la casa, del pueblo, de la naturaleza (este es el contexto de los diecisiete primeros relatos); y el tiempo presente, que es el tiempo de la adolescencia, de la necesidad material de trabajar, de la angustia, es el tiempo vivido en el espacio de la oficina, del trabajo burocr\u00e1tico, de las calles rectas de Barquisimeto (este es el contexto del \u00faltimo relato).<\/p>\n<p>Entre estos dos espacios est\u00e1 la memoria como elemento mediador. La memoria acerca el pasado al presente a trav\u00e9s de la\u00a0 enso\u00f1aci\u00f3n\u00a0 del recuerdo y constituye para el personaje\u00a0 narrador\u00a0 la\u00a0 tabla\u00a0 de\u00a0 salvaci\u00f3n para no convertirse en un ser alienado y\u00a0 desdichado\u00a0 totalmente;\u00a0 el recuerdo le permite recuperar ese para\u00edso perdido de la infancia y le da la posibilidad de escapar de ese mundo mecanizado y \u00abpodrido\u00bb que es el presente donde se encuentra.<\/p>\n<p>En cada uno de los relatos, la alteridad se manifiesta a trav\u00e9s de la puesta en escena de distintos espacios (lo objetivo\/lo subjetivo, lo individual\/lo colectivo, la vigilia\/el sue\u00f1o, la realidad\/la imaginaci\u00f3n) que mantienen un constante juego de transgresi\u00f3n y restituci\u00f3n del l\u00edmite que los separa dando lugar, en la mayor\u00eda de los relatos, a la producci\u00f3n de hechos fant\u00e1sticos.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico en Memorias de Altagracia ha sido estudiada por V\u00edctor Bravo, quien ha se\u00f1alado que lo fant\u00e1stico en esta obra tiene tres formas de producci\u00f3n: la visi\u00f3n infantil (el hecho fant\u00e1stico se produce en la subjetividad del ni\u00f1o narrador), la visi\u00f3n colectiva (el hecho fant\u00e1stico es producto de la ingenuidad del pueblo) y lo fant\u00e1stico ilusorio (lo fant\u00e1stico es un espect\u00e1culo montado por un ilusionista).<\/p>\n<p>Siguiendo esta perspectiva, exploraremos la forma de producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico en los siguientes relatos seleccionados: el relato sobre el t\u00edo Gilberto, el de las mujeres largas de la lluvia, el del vuelo de Mr. Boland v el de Eddie El Garantizado.<\/p>\n<p>En el relato referido al t\u00edo Gilberto, lo fant\u00e1stico se produce en la subjetividad del ni\u00f1o personaje, narrador (visi\u00f3n infantil). Los \u00e1mbitos puestos en escena son el de la realidad y el de la imaginaci\u00f3n. Aqu\u00ed lo fant\u00e1stico tiene lugar cuando el ni\u00f1o, ante la imaginaci\u00f3n del t\u00edo Gilberto (con quien mantiene una relaci\u00f3n signada por un lenguaje fragmentado, el juego y la complicidad), se coloca en un estado de enso\u00f1aci\u00f3n convirtiendo el espacio de lo real (la casa y sus habitantes) en un espacio imaginario donde el t\u00edo Gilberto realiza hechos ins\u00f3litos como alargar el brazo extraordinariamente hasta tocar las vigas del techo, atravesar las paredes sin dejar huellas en la superficie y poner a girar a las personas a grandes velocidades.<\/p>\n<p>De este modo, el ni\u00f1o narrador permanecer\u00e1 en el \u00e1mbito de la imaginaci\u00f3n hasta que alg\u00fan elemento externo lo coloque de nuevo en el espacio de lo real: \u00abDespu\u00e9s, no s\u00e9 cu\u00e1ndo, alguien me llamaba desde lejos y yo sal\u00eda ensordecido de alg\u00fan agujero, con la piel dormida. T\u00edo Gilberto se hab\u00eda ido hac\u00eda rato\u00bb (p. 22).<\/p>\n<p>En este texto, lo fant\u00e1stico es posible gracias a la complicidad y el juego del t\u00edo Gilberto (\u00bb \u2014 Cach\u00fan cap\u00fa de monel\u00edn \u2014 me dec\u00eda en nuestro idioma y yo me pon\u00eda delante a observarlo. El me gui\u00f1aba un ojo o sonre\u00eda para darme confianza\u00bb, p. 19), es secundado desde cierta lejan\u00eda por la t\u00eda Augusta (\u00abTambi\u00e9n ella mostraba en ciertas ocasiones un modo picaro y nervioso de mirarme\u00bb, p. 20) y es reducido por el t\u00edo Luis, quien restituye el orden y anuncia la muerte de lo fant\u00e1stico (\u00abT\u00edo Luis regres\u00f3 de la calle con los ojos en ascuas, diciendo que el hermano se le hab\u00eda muerto de repente en el mismo mostrador de la botica y que era necesario enterrarlo\u00bb p. 22).<\/p>\n<p>Otro de los relatos donde lo fant\u00e1stico es producto de una visi\u00f3n individual (infantil) es el referido a las mujeres largas de la lluvia.<\/p>\n<p>En este texto, el clima para la producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico est\u00e1 dado por la llegada intempestiva de las lluvias (\u00abel tiempo de aguas aparec\u00eda de golpe\u00bb) que rompe con la monoton\u00eda del verano. Este hecho novedoso y repentino despierta la euforia y la imaginaci\u00f3n en aquellos seres que no se resignan a vivir en un mundo plano; ellos son el ni\u00f1o narrador y Adelmo, el tonto que \u00abten\u00eda el cerebro suelto\u00bb y a quien \u00ab&#8230;la aparici\u00f3n de la l l u v i a le transmit\u00eda aquel entusiasmo disparejo, cuando \u00e9sta se produc\u00eda, como era habitual, de una manera repentina..\u201d p. 46.<\/p>\n<p>Pasado el primer sobresalto de la lluvia, el tiempo recobra su monoton\u00eda ahora acentuada por el encierro que implica tales condiciones clim\u00e1ticas; \u00abEn tales condiciones era necesario vivir continuamente dentro de la casa, pues el espacio de los \u00e1rboles o de las calles y los laberintos de la sabana, quedaba temporalmente vedado\u00bb, p. 47.<\/p>\n<p>Se hace necesario, entonces, para el ni\u00f1o so\u00f1ador construir otro mundo que rompa con la rutina de ese tiempo uniforme. Es as\u00ed como la casa va a ser invadida poco a poco como en un sue\u00f1o por las fant\u00e1sticas mujeres largas de la lluvia:<\/p>\n<p>No deb\u00eda pasar mucho tiempo sin que aparecieran las mujeres largas de la lluvia. Eran unas criaturas livianas, m\u00e1s altas que el com\u00fan de la gente, con las caras ajiladas y p\u00e1lidas y los cabellos tersos recogidos detr\u00e1s. Estaban en toda la casa. Alguna sal\u00eda por una puerta, otras se cruzaban en un corredor, volv\u00edan de la cocina con sus pasos menudos y r\u00e1pidos o pasaban de un dormitorio a otro en el mayor silencio (p. 18.)<\/p>\n<p>Estos seres alados tienen como \u00fanico objetivo romper con la rutina del encierro causado por las lluvias a trav\u00e9s de sus juegos excitantes y sus apariciones y desapariciones repentinas:<\/p>\n<p><em>Sus apariciones eran breves y no se obten\u00eda ning\u00fan provecho seguirle los pasos, pues habitualmente desaparec\u00edan del todo al perderlas de vista en un cruce. Sin embargo, se prestaban a un juego que ten\u00eda sus notas excitantes (p. 48).<\/em><\/p>\n<p>Terminan las lluvias y con ellas el encierro y aparece el viento trayendo el verano y l lev\u00e1ndose en su fant\u00e1stico remolino a las mujeres largas de la lluvia, quienes no volver\u00e1n a aparecer sino \u00abhasta el pr\u00f3ximo a\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que en este texto lo fant\u00e1stico dura una estaci\u00f3n (el invierno) y el paso de un \u00e1mbito a otro (realidad\/ficci\u00f3n) se corresponde con el paso de una estaci\u00f3n a otra (verano\/invierno). El l\u00edmite entre ambos espacios es marcado por ese per\u00edodo de tiempo intermedio en que el viento expulsa la ficci\u00f3n de la realidad restituyendo el orden.<\/p>\n<p>En el relato del vuelo de Mr. Boland se escenifica, en forma magistral, la visi\u00f3n colectiva y la visi\u00f3n infantil del hecho fant\u00e1stico. En este texto hay en realidad dos relatos distintos: el referido al vuelo de\u00a0 Mr.\u00a0 Boland\u00a0 y\u00a0 el referido al vuelo de Absal\u00f3n Olavarrieta.<\/p>\n<p>En el primero lo fant\u00e1stico es producto de la ingenuidad del pueblo frente a un hecho real como lo es el vuelo de una avioneta, y ocurre cuando un ser de otro mundo (el ingl\u00e9s Mr. Boland) invade el pueblo de Altagracia trayendo consigo un\u00a0 avi\u00f3n desarmado\u00a0 que\u00a0 reh\u00edzo\u00a0 \u00ab&#8230;a\u00a0 la\u00a0 vista de\u00a0 una m u l t i t u d que lo observaba desde doscientos metros de distancia&#8230;\u00bb (p. 52) y con el cual realiz\u00f3 el espect\u00e1culo m\u00e1s asombroso y extraordinario:<\/p>\n<p><em>&#8230;apenas La armaz\u00f3n de alambre estuvo terminada, subi\u00f3 de un salto \u00e1gil al asiento, manipul\u00f3 algunas palancas y el cerebro mec\u00e1nico se puso en movimiento. Segundos m\u00e1s tarde, la h\u00e9lice quedaba convertida en el halo de una zaranda. Luego, las grandes ruedas del triciclo giraron en un despegue lento, que detuvo los pulsos y expandi\u00f3 alrededor el aura del milagro, como podr\u00eda ocurrir con los primeros intentos de un tullido que va a recuperar el movimiento a La vista de todos (p. 52).<\/em><\/p>\n<p>Pasada la primera impresi\u00f3n de lo fant\u00e1stico, Mr. Boland, ese personaje de otro mundo, es reducido a los t\u00e9rminos de lo real cuando, en su intento por seguir asombrando al p\u00fablico, incurre en actos vulgares y comunes disminuyendo ante los ojos del colectivo su car\u00e1cter de ser extraordinario y el \u00e1mbito de la realidad, que hasta los momentos hab\u00eda conservado los l\u00edmites, penetra al espacio de lo \u00abotro\u00bb y lo fant\u00e1stico se evapora ante la expectativa y el asombro de todos:<\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 iba a ocurrir si aquella mano golpeaba de veras la figura electrizada, magn\u00e9tica y llena de sangre\u00a0 de aquel ser de otro mundo, detr\u00e1s del cual rug\u00edan las m\u00e1quinas m\u00e1s ensordecedoras, los astros del hierro y del fuego? Alguien vislumbr\u00f3 un gran estallido de chispas seguido de un estruendo en el que todo desapareci\u00f3 en un instante. Sin embargo, la mano golpe\u00f3 la mejilla de Boland; \u00e9ste permaneci\u00f3 r\u00edgido, en el momento exacto en que el piso habr\u00eda de hundirse bajo los pies de los presentes, y despu\u00e9s de unas breves vacilaciones, se derrumb\u00f3 de espaldas y comenz\u00f3 a roncar ruidosamente (p. 55).<\/em><\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que este relato constituye el pre\u00e1mbulo para la producci\u00f3n de lo verdaderamente fant\u00e1stico ocurrido en la segunda parte del texto: el vuelo realizado por Absal\u00f3n Olavarrieta en su \u00abavioneta\u00bb.<\/p>\n<p>La referencia, en la primera parte, a la sabana de la Ruesga como un campo de pruebas y a la haza\u00f1a realizada por Mr. Boland, proporciona el clima propicio para la posterior producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico. Esto sirve de motivo al ni\u00f1o narrador para recorrer en su imaginaci\u00f3n el camino que lo lleva a la casa de su amigo Absal\u00f3n, personaje peculiar poseedor de una urna a la que llamaba \u00abla avioneta\u00bb, pues ten\u00eda la certeza de que en cualquier momento pod\u00eda irse volando en ella:<\/p>\n<p><em>\u00bfSabe por qu\u00e9 la llamo la avioneta? Porque as\u00ed es como me voy a ir en ella, volando, y no va a haber nadie que me pare, carajo, volando, \u00a1volando voy, carajo, p\u2019arriba, ay Dios m\u00edo! \u00a1Ya van a ver si no! (p. 59).<\/em><\/p>\n<p>Este hecho anunciado por Absal\u00f3n, imposible para el colectivo, es posible para el ni\u00f1o so\u00f1ador, quien en la realidad de su imaginaci\u00f3n asiste a la producci\u00f3n del referido hecho fant\u00e1stico:<\/p>\n<p><em>Un domingo en que volv\u00eda de misa con mi t\u00eda Augusta, o\u00ed una algarab\u00eda confusa que se iba\u00a0 aproximando sobre los tejados. Protegi\u00e9ndome con una mano, mir\u00e9 al cielo y de pronto vi que por encima del naranjillo de la plaza sal\u00eda la avioneta de Absal\u00f3n a unos pocos metros de la copa del \u00e1rbol (p. 60).<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed lo fant\u00e1stico es reducido por un personaje de la realidad que restituye los l\u00edmites: \u00abMi t\u00eda volvi\u00f3 despu\u00e9s y se sent\u00f3, cansada, como siempre&#8230; las cosas alrededor volv\u00edan a estar en sus lugares, duras, padeciendo cien a\u00f1os de vigilancia, como siempre\u00bb (p. 61).<\/p>\n<p>En el relato de Eddie El Garantizado, lo fant\u00e1stico es una comedia montada por un supuesto mago quien se hab\u00eda anunciado con anticipaci\u00f3n creando la expectativa en el pueblo.<\/p>\n<p>Desde el primer momento lo fant\u00e1stico se presenta como un hecho ilusorio, pues contrario a lo que se esperaba (\u00ab&#8230;Eddie deb\u00eda hacer su entrada de un momento a otro. Arrastrando una caravana de vagones repletos de objetos complicados\u00bb (p. 75), el ilusionista se presenta con un simple cat\u00e1logo donde aparecen fotografiados los objetos que hab\u00edan sido anunciados y que por lo dem\u00e1s eran bastante corrientes.<\/p>\n<p>As\u00ed, los hechos que desde alguna perspectiva pudieran considerarse como fant\u00e1sticos, se reducen a ciertas habilidades del ilusionista para ejecutar n\u00fameros aprendidos y asombrar al p\u00fablico; y su reducci\u00f3n total al espacio de la realidad se produce cuando el personaje incurre en actos propios del com\u00fan de la gente, retomando su nombre verdadero: \u00abEddie se llamaba Manuel Vicente Perdig\u00f3n y aquel nombre le hab\u00eda ca\u00eddo encima como un monto de piedras\u00bb (p. 82).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los relatos comentados, pertenecen a la visi\u00f3n infantil los siguientes textos: el de Marinfer\u00ednfero, el de Fritz y el de la siesta del pueblo; y a la visi\u00f3n colectiva: el del andar\u00edn y el de Segunda La Chamusquina.<\/p>\n<p>Luego de este breve recorrido por algunos relatos de Memorias de Altagracia, podemos hacer una caracterizaci\u00f3n general de la visi\u00f3n infantil y la visi\u00f3n colectiva como formas de producci\u00f3n de lo fant\u00e1stico en esta obra.<\/p>\n<p>Visi\u00f3n infantil:<\/p>\n<ul>\n<li>Los hechos fant\u00e1sticos \u00bfse producen en la imaginaci\u00f3n del ni\u00f1o personaje narrador; por \u00a0este \u00a0motivo, \u00a0tanto \u00e9l \u00a0como \u00a0los \u00a0dem\u00e1s \u00a0personajes participantes no son entes concretos sino im\u00e1genes enso\u00f1adas.<\/li>\n<li>Los personajes participan pero no viven el hecho fant\u00e1stico, pues \u00e9ste ocurre en un mundo no visible para ellos: el cerebro del ni\u00f1o.<\/li>\n<li>En esta visi\u00f3n h a y plena conciencia\u00a0 de\u00a0 los\u00a0 l\u00edmites: el\u00a0 ni\u00f1o\u00a0 puede penetrar al \u00e1mbito de la imaginaci\u00f3n y salir de \u00e9l cuando lo desee.<\/li>\n<li>Lo fant\u00e1stico no tiene espectadores. A excepci\u00f3n del ni\u00f1o, nadie m\u00e1s puede dar u n a explicaci\u00f3n del hecho fant\u00e1stico.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Visi\u00f3n \u00a0colectiva:<\/p>\n<ul>\n<li>Lo fant\u00e1stico es producto de la ingenuidad y la superstici\u00f3n de un colectivo.<\/li>\n<li>Lo fant\u00e1stico es un espect\u00e1culo, los personajes no toman participaci\u00f3n directa en su producci\u00f3n.<\/li>\n<li>Los personajes v i v e n hechos reales como fant\u00e1sticos. \u00a1No tienen conciencia de los l\u00edmites.<\/li>\n<li>Los hechos considerados como fant\u00e1sticos\u00a0 pueden\u00a0 ser\u00a0 explicados\u00a0 y reducidos a t\u00e9rminos de la realidad desde la perspectiva del ni\u00f1o narrador o del lector.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>BACHELARD, Gast\u00f3n. La Po\u00e9tica de la Enso\u00f1aci\u00f3n, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1982.<\/p>\n<p>BLANCHOT, Maurice. El Di\u00e1logo Inconcluso, Caracas, Monte \u00c1vila Editores, S.A., 1970.<\/p>\n<p>BRAVO, V\u00edctor. Los Poderes de\u00a0 la Ficci\u00f3n, Caracas, Monte \u00c1vila Editores, S.A., 1987.<\/p>\n<p>GARMENDIA, Salvador. Memorias de Altagracia, Caracas, Monte \u00c1vila Editores, S.A., 1991.<\/p>\n<p>LLEBOT, Amaya, Salvador Garmendia. Conversaci\u00f3n \u00a0formal \u00a0con \u00a0un escritor informal, Caracas, Ediciones de la Facultad de Humanidades y Educaci\u00f3n de la U.C.V., 1978.<\/p>\n<p>RAMA, \u00c1ngel. Salvador Garmendia y\u00a0 la \u00a0Narrativa \u00a0Informalista, Caracas, Ediciones de la Biblioteca de la U.C.V., 1985.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> LLEBOT, Amaya. Salvador Garmendia. Conversaci\u00f3n formal con un escritor informal, Caracas, Ediciones de la Facultad de Humanidades y Educaci\u00f3n de la U.C.V.,1978. P.31<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> RAMA, \u00c1ngel. Salvador Garmendia y la Narrativa informalista, Caracas, Ediciones de la Biblioteca de la U.C.V.1975, p 24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> BLANCHOT, Maurice. El Di\u00e1logo Inconcluso, Caracas, Monte \u00c1vila Editores S.A., 1970, p. 490.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> BACHELARD, Gast\u00f3n. La Po\u00e9tica de la Enso\u00f1aci\u00f3n, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1982, p. 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Ibid.,p. 164.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> LLEBOT, Amaya. Salvador Garmendia. Conversaci\u00f3n formal con un escritor informal, Caracas, Ediciones de la Facultad de Humanidades y Educaci\u00f3n, U.C.V., 1978, p. 21.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> BACHELARD, Gast\u00f3n, ob. cit. p. 177.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>GARMENDIA, Salvador, Memorias de Altagracia, Caracas, Monte \u00c1vila Editores C.A., 1991, p. 10. (Todas las citas sobre la obra correspondiente a esta edici\u00f3n).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> BRAVO, V\u00edctor. Los Poderes de la Ficci\u00f3n, Caracas, Monte \u00c1vila Editores S.A., 1985, p. 36.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> \u00cdbid, p. 40.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Elena Delgado D Introducci\u00f3n Salvador Garmendia (Barquisimeto, 1928) es el autor de una extensa obra narrativa donde explora las capacidades expresivas del lenguaje en correspondencia con la indagaci\u00f3n de aquellos temas que lo preocupan, lo atormentan y lo seducen. 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