{"id":4276,"date":"2022-04-24T23:33:06","date_gmt":"2022-04-24T23:33:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4276"},"modified":"2023-11-24T18:31:38","modified_gmt":"2023-11-24T18:31:38","slug":"en-torno-a-la-poesia-de-lugar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/en-torno-a-la-poesia-de-lugar\/","title":{"rendered":"En torno a la poes\u00eda de lugar"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Arnaldo Jim\u00e9nez<\/h4>\n<p><strong>La mirada y la escritura externa<\/strong><\/p>\n<p>No es una novedad decir que las estructuras de la realidad se le presentan al hombre en forma de texto o de escritura, tampoco lo es el decir que cada cual lee en esas estructuras lo que espera o lo que desea leer, d\u00e1ndose as\u00ed una serie de lecturas ordinarias y otra serie de lecturas extraordinarias, dependiendo en cada caso de qui\u00e9n sea el lector. Cuando ese lector es un poeta entonces se expresa la demarcaci\u00f3n que realiza una mirada de m\u00e1s, un penetrar en la escritura externa y hacerla significar sus posibilidades.<\/p>\n<p>El positivismo, ya sea por su desuso ante las metodolog\u00edas cualitativas, por su lectura ingenua de lo externo, ha llegado a ser una lectura ordinaria de la realidad: como bien es sabido, este movimiento cient\u00edfico surgido en los albores de la modernidad parte del dualismo cartesiano o de la creencia de que el objeto posee una existencia acabada y separada del sujeto (1). Esta creencia es al mismo tiempo una condici\u00f3n de conocimiento. Pero el conocimiento de la realidad es exclusivamente racional. La equiparaci\u00f3n entre realidad, raz\u00f3n y conocimiento ha envuelto todo intento de lectura y ha impregnado el mundo de vida cotidiano porque la ciencia es al mismo tiempo una estrategia econ\u00f3mica y una t\u00e1ctica pol\u00edtica y hasta militar. A trav\u00e9s de ella el terror de la omnipotencia de los imperios se ha velado con los disfraces del confort y el pragmatismo utilitario. Pero a pesar de que trabajan con la misma realidad, la ciencia y la poes\u00eda exponen verdades diferentes sobre la misma. La primera ha devenido en pr\u00e1ctica de dominio colectivo al liberar al hombre de las ataduras de sus necesidades e imponerle un cauce, que podr\u00edamos llamar ideol\u00f3gico, al modo de ver la realidad y de asumir los valores que ella hace circular, como dir\u00eda Foucault, por los cuerpos y por todo el tejido microf\u00edsico de la malla social. Este cauce es esencialmente una proyecci\u00f3n hacia el futuro, las necesidades se postergan y son causas de malestares ps\u00edquicos y perturbaciones culturales, pues una gran parte de la poblaci\u00f3n s\u00f3lo tiene acceso a la manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica del tener sin tener. La segunda, sin bien es cierto que tambi\u00e9n, (sobre todo la literatura) ha tratado de \u201ccompetir\u201d en el monopolio de las verdades ocup\u00e1ndose de la forma de c\u00f3mo lo real sociocultural impresiona los sentidos del ser cotidiano, as\u00ed como de las respuestas que en un momento dado pueda \u00e9ste expresar ante aqu\u00e9lla; tambi\u00e9n es cierto que, al menos en poes\u00eda, se ha alejado de esas verdades de uso cotidiano y se ha sumergido en el alma de los seres tratando de darle respuestas a las angustias que generan los mansos tormentos de la soledad. Para Ra\u00fal Gustavo Aguirre, as\u00ed como para Saint J. Perse, la ciencia y la poes\u00eda coinciden en cavar en el mismo misterio, pero utilizan metodolog\u00edas diferentes. A nosotros nos interesa m\u00e1s el rasgo hist\u00f3rico que est\u00e1 en juego en la forma de percibir lo real, adentr\u00e1ndonos en las relaciones que el hombre establece con el espacio.<\/p>\n<p>A pesar de lo dicho anteriormente, as\u00ed como de lo que vamos a tratar m\u00e1s adelante, es importante se\u00f1alar que las diferencias entre ciencia y poes\u00eda no son del todo insalvables. En los \u00faltimos a\u00f1os podemos constatar c\u00f3mo el lenguaje de la ciencia f\u00edsica se ha tornado po\u00e9tico hasta el extremo, no le ha quedado otra salida pues algunas de las conclusiones que ha arrojado comprenden a la realidad como un conjunto ficcional de realidades: campos de energ\u00edas, modelos de la realidad que tienen una sinton\u00eda en las cuerdas que subyacen m\u00e1s all\u00e1 de la constituci\u00f3n de las part\u00edculas primordiales, danzas de elementos subat\u00f3micos con sus antipart\u00edculas; el hecho de que la materia est\u00e9 compuesta por partes invisibles, al igual que el universo, que sean m\u00e1s las partes que no se ven ni se tocan que aquellas que se pueden observar, crea un puente con la tradici\u00f3n del romanticismo que buscaba en lo real aquello que se manten\u00eda invisible, su otra parte o su m\u00e1s all\u00e1. La imaginaci\u00f3n ocupa el lugar de la visi\u00f3n, etc. Todas estas \u201cverdades\u201d permiten el acercamiento de la ciencia a las fronteras de la poes\u00eda y del misticismo, pudi\u00e9ramos decir que toda realidad no puede no ser po\u00e9tica, en el sentido de que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las comprensiones exclusivamente racionales. De tal manera que la realidad puede ser comprendida por la carga de irrealidad que porta con ella como algo que le es esencial. Lo irreal debe ser comprendido como una potencia de lo posible.<\/p>\n<p>El poeta no lee de la misma manera que el cient\u00edfico, pienso que las razones no estriban solamente en el tipo de l\u00f3gica con que este \u00faltimo intenta comprender el texto de lo externo, sino tambi\u00e9n en el tipo de sensibilidad. El poeta no se presupone exterior ni a su propia percepci\u00f3n ni al objeto en que aquella est\u00e1 inmersa. Recordemos que para Merleau Ponty la percepci\u00f3n es ya un sistema de juicios que ignora, aunque las contengan, sus propias razones. Es decir que el objeto forma parte de la percepci\u00f3n; pero hay diferencias entre la percepci\u00f3n ordinaria y la percepci\u00f3n po\u00e9tica, no se excluyen y una no es superior a la otra, s\u00f3lo son formas diferentes de percibir el mismo mundo.<\/p>\n<p>Las posiciones tanto del sujeto como del objeto son vac\u00edos matem\u00e1ticos, variables susceptibles de ser pasadas por la prueba de la cuantificaci\u00f3n y generalizaci\u00f3n estad\u00edstica, lo que supone que esos lugares pueden ser allanados por cualquier sujeto, dado que son universales. El supuesto general del que parte la ciencia positivista se basa en la creencia narcisista que coloca al hombre como diferencia. La pretendida destrucci\u00f3n del objeto a partir de la relatividad del tiempo y del espacio es una m\u00e1xima con las mismas pretensiones de universalidad.<\/p>\n<p>Si algo puede destruir al sujeto en tanto que soporte de la relaci\u00f3n de conocimiento es lo otro a lo cual conoce, el objeto. Esta destrucci\u00f3n podr\u00eda ocurrir introduciendo lo que la ciencia tradicional deja afuera, el afecto, la emoci\u00f3n, la subjetividad extrema.<\/p>\n<p>Debe haber entonces una parte del quehacer humano donde la generalizaci\u00f3n no pueda obtener ox\u00edgeno. Una lectura en la que tanto lo le\u00eddo como el lector est\u00e9n implicados en relaciones que no sean exclusivamente causales, relaciones particulares que no nieguen la existencia de otros seres en el sujeto. Cuando un tal sujeto se muestra as\u00ed, se niega. Pienso que ello se cumple en la relaci\u00f3n de los poetas con los lugares. Esta relaci\u00f3n es el zumo de lo hist\u00f3rico mismo. Los griegos lo comprendieron bien cuando vincularon las narraciones hist\u00f3ricas al lenguaje simb\u00f3lico y aleg\u00f3rico de la poes\u00eda.<\/p>\n<p>Partiremos de lo obvio. La percepci\u00f3n se encuentra inmediatamente en un lugar, no puede no ser de otra manera, pero ello no nos autoriza para decir que el sujeto perceptor es ya el lugar. Comprender que la realidad es po\u00e9tica es asirla m\u00e1s all\u00e1 de las dualidades y las diferencias, y a pesar de la multiplicidad de vectores interrelacionados, obtener la claridad de visi\u00f3n en el deslinde de lo espec\u00edfico.<\/p>\n<p>Ser\u00eda interesante, entonces, que trat\u00e1ramos de o\u00edr lo que el lugar es seg\u00fan el poeta en cuesti\u00f3n, pues el lugar est\u00e1 hecho de significaciones vividas.<\/p>\n<p>En una segunda aproximaci\u00f3n diremos que el lugar es la garant\u00eda de continuidad entre el poeta y el poema, consecuentemente, el poema ser\u00eda la expresi\u00f3n escrituraria de aquella continuidad. Octavio Paz no cre\u00eda que el poema fuera una expresi\u00f3n del mundo del poeta. Paz consideraba que en el poema el poeta inventa su mundo, no est\u00e1 supeditado a una vinculaci\u00f3n \u00e9tica entre lo escrito y el lugar vivido. Una afirmaci\u00f3n semejante, pero en relaci\u00f3n a la narrativa, ha sido dicha pro Carlos Fuentes, para quien el escritor es aquel cuya misi\u00f3n es crear mundos posibles. Obviamente, no Paz ni Fuentes, deslindan las experiencias y el pasado como partes del sustrato del cual se alimentan el poeta y el novelista.<\/p>\n<p>El lugar es el escenario donde la presencia y la ausencia de la palabra concretizan sus funciones de atrapar la realidad, o, mejor dicho, sus cualidades, sus sustancias, su movimiento interno; donde el poeta se sumerge en su vida explic\u00e1ndosela sin explicarla, orden\u00e1ndola sin ordenarla. Ser y palabra, poeta y lugar se sit\u00faan en otro plano de la percepci\u00f3n, aquel en el que el mundo est\u00e1 vivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>-El sentido del lugar.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Volvamos a lo obvio. El poeta parte de un lugar particular a otro lugar particular: de la forma de su cuerpo al cuerpo de las formas, por supuesto, estas formas son de cosas, de acontecimientos, unidas en y por la percepci\u00f3n po\u00e9tica que las convierte en otras, \u00bfpor qu\u00e9?, porque hay un acto de conquista afectiva por parte del poeta. Un tal acto no es otra cosa que el tejido po\u00e9tico que contiene el n\u00facleo de lo vivido.<\/p>\n<p>Deleuze afirma en su \u201cL\u00f3gica del Sentido\u201d que el sentido es la expresi\u00f3n, existiendo por y en el lenguaje. En poes\u00eda de lugar, este es la expresi\u00f3n y lo expresado sin ser por ello el sentido. El sentido es lo hist\u00f3rico que se registra en el poema, la ilaci\u00f3n de un decir que sucede en un lugar, de esta manera, en el poema se puede encontrar una racionalidad sem\u00e1ntica cerrada en s\u00ed misma, es decir, que no necesita de otro discurso para ser entendida (Aguirre,G.1970 ), y una racionalidad hist\u00f3rica que por expresar el tramado de la subjetividad en la aprehensi\u00f3n de la realidad adquiere un valor colectivo, pero no de generalizaci\u00f3n en tanto que abstracci\u00f3n, sino de posibilidad de que cualquier persona pueda leer y leerse en ella. Cuando en un poema no leemos la continuidad lugar-poeta-poema, continuidad que hace c\u00edrculos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os hacia un n\u00facleo, podemos estar seguro de que ese poema no es de lugar sino de lenguaje, lo cual constituye una enfermedad: la poes\u00eda de lenguaje tambi\u00e9n expresa algo, expresa a un sujeto que desea ser poeta, y como carece de aquello que hay que decir se deja ocultar por el lenguaje (2). Tambi\u00e9n expresa a un poeta que ha tomado al lenguaje por el lenguaje mismo y se obsesiona tratando de buscar otra manera de escribirlo, de deformarlo o inventarlo. Para nosotros, el poema vendr\u00eda a ser otro modo de registrar lo hist\u00f3rico, y el lenguaje tomado como objeto de s\u00ed mismo es portador de locura, el loco, bueno es recordarlo, es aquel que ha desterrado al significado del significante. En el loco se ha soltado el lenguaje y se erige frente a \u00e9l como un demonio o un genio que lo domina, el lenguaje habla solo, sin sujeto ni referente, por tanto, es a-hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En poes\u00eda de lenguaje las palabras est\u00e1n vac\u00edas, no tienen la relaci\u00f3n de lo afectivo con el objeto, hay, como en el positivismo, una realidad separada, objetiva. La imposibilidad de que el lenguaje se separe del que lo habla o lo escribe no permite la afirmaci\u00f3n de que sea tomado como un lugar. Si convenimos en que el lugar pre-existe al poema, y que toda realidad externa al sujeto es inmediatamente lenguaje o texto en constante interrelaci\u00f3n con su lector, entonces el sentido debe y puede rebasar al lenguaje en tanto que propiedad del que habla.<\/p>\n<p>Pronto avizoramos el punto en que nos alejamos de Deleuze, el lugar, no es una estructura. M\u00e1s propiamente, la relaci\u00f3n entre el poeta y el lugar no es de subordinaci\u00f3n del primero ante el car\u00e1cter estructural del lenguaje y la <em>externidad<\/em>, a menos que estemos en presencia de una poes\u00eda de lenguaje o del significante, es decir, de la c\u00e1scara de la palabra, carente de significado, de gravedad. Para Soph\u00eda de Mello Andresen, la relaci\u00f3n del poeta con el lugar posee una justa medida y posibilita la producci\u00f3n de una moral, es decir, la prolongaci\u00f3n de esa justicia a las relaciones humanas. Para Bachelard, en cambio, la relaci\u00f3n del poeta con el espacio inmediato de vida, con los lugares \u00edntimos de la voluntad de morar y habitar, destilan libertad, libertad de estar y de ser. Es importante que atendamos a lo que resulta de la conjunci\u00f3n del poeta con los lugares, porque esa relaci\u00f3n no excluye a lo desconocido, al misterio, a lo que no se puede tocar o ver, c\u00f3mo podr\u00eda excluir todo esto si ella, la poes\u00eda, es una forma de indagar el misterio que es la vida. Elicura Chihuailaf, poeta de la etnia Mapuche de Chile, afirma que la poes\u00eda en su comunidad forma parte de la vida, se vive, no se escribe, se habla, porque es una convivencia con el entorno, y sin embargo, va m\u00e1s all\u00e1, pues el entorno est\u00e1 tocado por la gracia del esp\u00edritu. En una entrevista ofrecida para la revista Poes\u00eda de Venezuela, dice: \u201cTodav\u00eda creo que el lenguaje, la palabra, es el instrumento m\u00e1s extraordinario y m\u00e1s revelador del misterio que es la vida, que es posible nombrar lo innombrado\u2026\u201d (Poes\u00eda, n: 134,2003). No olvidemos que esta posibilidad era un hecho en Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, la poes\u00eda era para \u00e9l un medio de unir lo evidente con lo imaginado, lo real que est\u00e1 frente a los ojos con aquello que se nos oculta.<\/p>\n<p>Cuando decimos realidad, generalmente estamos pensando en una entidad acabada susceptible de ser conocida de una vez y para siempre, y bien sabemos que la realidad es un gran pez escurridizo, que no se deja atrapar por la red de palabras que le lanzamos porque estas constituyen el mar por donde aqu\u00e9l se desliza.<\/p>\n<p>La multiplicidad de lecturas que tiene lo real se evidencia en la existencia de la literatura y la coexistencia de esta con otras formas de lecturas como la ciencia, el resto de las artes, la historia. Cada momento, cada instante, cada \u00e9poca, cada situaci\u00f3n, posee significaciones ciertas y falsas, cada verdad es al mismo tiempo una ilusi\u00f3n que se expresa, se alude, se figura, se imagina, se concretiza. Niels Bohr ha dicho que lo contrario de la verdad es tambi\u00e9n verdad. La literatura, como hecho realizado por el hombre, como gran archivo de sus disertaciones, especulaciones, asombros, obsesiones en su relaci\u00f3n con el mundo que le toc\u00f3 vivir, posee las mismas substancias de realidad y de irrealidad. Pero si esto mismo es compartido por la ciencia y por la historia, entonces \u00bfpor qu\u00e9 no son incluidas como ramificaciones de la literatura? Es en la primac\u00eda del significante donde los formalistas se han regodeado y los estructuralistas han desaparecido al sujeto como actor de la historia. Contrariamente, en poes\u00eda de lugar, el poeta suelta sus historias, las cuenta y las canta, domina al lenguaje porque lo usa para ver y para verse.<\/p>\n<p>El lugar no es espacio, aunque todo espacio est\u00e9 lleno de lugares. La historia colectiva transcurre en los espacios, pero la subjetiva, la local, la que algunos llaman microhistoria, sucede en los lugares. El lugar es tal por un darme cuenta de todo lo que me constituye como humano. Para que se entienda mejor esto lo tomaremos por el atajo de la continuidad. Entendemos por continuidad no a la que est\u00e1 referida a la estructura poem\u00e1tica, sino al n\u00facleo del decir que surge del n\u00facleo de lo vivido. No importa si el poema es corto o es largo, si en \u00e9l el vac\u00edo (en el sentido oriental del t\u00e9rmino: aquello que permite la distribuci\u00f3n de lo lleno, de lo escrito o creado) reparte o no los versos. Lo que importa es que haya reciprocidad entre lo que se dice y lo que se vivi\u00f3. Aunque indudablemente esta reciprocidad no es absoluta ni carece de deformaci\u00f3n. Por medio de la percepci\u00f3n po\u00e9tica el poeta excava en s\u00ed mismo, al hacerlo, se muestra la relaci\u00f3n dentro- fuera en lo que tiene de verdad y de ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las significaciones del poema constituyen el sentido del lugar, su terredad, como dir\u00eda Montejo. La poes\u00eda de lugar no tiene como referente al lenguaje, sino a la relaci\u00f3n de este con lo externo. El sentido siempre apunta en dos direcciones: por un lado, a aquello que le precede y motiv\u00f3 su inmersi\u00f3n en el lenguaje, y por otro, a lo que se dej\u00f3 de escribir, pero se percibe como un m\u00e1s all\u00e1. En poes\u00eda de lugar este m\u00e1s all\u00e1 no es un velo enigm\u00e1tico signado por las proyecciones patol\u00f3gicas de la psique, es m\u00e1s bien una pluralidad de significaciones en la que el lenguaje se llena de vida, de intensidades, de movilidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>-Poes\u00eda del lugar y poes\u00eda del lenguaje.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una especie de vacuidad se ha apoderado del lenguaje po\u00e9tico y la poes\u00eda ha comenzado a doblarse sobre s\u00ed como una serpiente que se muerde la cola. No se trata de la herencia rom\u00e1ntica de poema-tizar al poema y al poeta, se trata de poema-tizar al lenguaje, que el lenguaje sea lo expresado. Los poetas, queriendo huir del sentido megal\u00f3mano del romanticismo han arribado a la destrucci\u00f3n de la percepci\u00f3n po\u00e9tica como m\u00e9dula del oficio. A este reinado del significante han contribuido corrientes te\u00f3ricas como la ling\u00fc\u00edstica estructural, el psicoan\u00e1lisis lacaniano y el formalismo ruso, as\u00ed como tambi\u00e9n, y es lo m\u00e1s peligroso, los propios poetas, quienes utilizan a los poemas como escenarios cr\u00edticos en los que exponen sus reflexiones sobre la manera de c\u00f3mo ellos lo entienden, lo hacen funcionar o c\u00f3mo creen que deber\u00edan ser las relaciones del lenguaje con sus referentes, y con algo m\u00e1s intangible a\u00fan, con los no lugares. Es justo tambi\u00e9n se\u00f1alar que esta poes\u00eda, que pretende superar la representaci\u00f3n y la expresi\u00f3n, representa y expresa el deterioro del alma humana, la pobreza del esp\u00edritu creativo inducida por un tiempo de crisis m\u00faltiple. Con ello la poes\u00eda se ha tornado demasiado moderna, ya que la tradici\u00f3n de la cr\u00edtica que invad\u00eda casi todos los recovecos del arte, la literatura, la ciencia y la filosof\u00eda, no hab\u00eda contaminado a la poes\u00eda que se manten\u00eda trasgrediendo a la modernidad (Octavio Paz) es decir, que la poes\u00eda se erige como cr\u00edtica del lenguaje. Pero esta cr\u00edtica es la que deber\u00eda ser alusiva, no metaforizada en el poema sino indirecta, dibujada, tomada por otros atajos y otros sesgos. El poema deber\u00eda encargarse de devolver la vitalidad que las palabras han perdido, esto no se logra, pensamos, inventando un lenguaje, desconociendo sus l\u00edmites, sino profundizando sus v\u00ednculos con lo externo, sus relaciones con el misterio.<\/p>\n<p>Si al escribir poemas s\u00f3lo tomamos en cuenta la sonoridad de las palabras, la experimentaci\u00f3n, y ellas, las palabras, fluyen sin que tengan ninguna resonancia con lo externo, ninguna implicaci\u00f3n con la vida, con los afectos, entonces estaremos escribiendo un poema de lenguaje (3). Un lenguaje carente de esp\u00edritu, precisamente aquello que faculta para explorar las realidades e internarse en sus correspondencias y armon\u00edas y tender puentes comunicativos con otras almas que quieren y desean estas lecturas, o sea, con los lectores.<\/p>\n<p>Metaforizar por el simple juego que le permite al lenguaje decorarse a s\u00ed mismo, seguir persiguiendo los modelos europeos, pero enmascarados con sustancias aut\u00f3ctonas, algunos ritos, la vida convulsionada de las urbes, son manifestaciones de un yo personal, buscador de posturas exitosas, disfrazado de po\u00e9tico a trav\u00e9s de efectismos hermosos e imitaciones del mirar for\u00e1neo. Esta imitaci\u00f3n ha constituido una tradici\u00f3n en Hispanoam\u00e9rica, pero tambi\u00e9n ha existido una tradici\u00f3n de la independencia con respecto a los movimientos literarios euro-norteamericanos, la tendencia ha sido la de asimilar el producto y la de elaborar a partir de \u00e9l otros productos con rasgos propios, este proceso, que irriga otras manifestaciones culturales, se podr\u00eda llamar \u201cmestizaje literario hispanoamericano\u201d similar al mestizaje ling\u00fc\u00edstico mencionado por \u00c1ngel Rosemblat. As\u00ed ocurri\u00f3 con el \u201cRunrunismo\u201d en Chile, el \u201cManifiesto postumista\u201d en Rep\u00fablica Dominicana y, entre nosotros, la publicaci\u00f3n del manifiesto \u201cSomos\u201d en la revista V\u00e1lvula en cuyo \u00fanico n\u00famero la llamada generaci\u00f3n del 28 dej\u00f3 plasmada su voluntad de independizarse de los movimientos literarios europeos.<\/p>\n<p>No hay continuidad entre lenguaje puro y lugar, por m\u00e1s que mencione cosas que sabemos est\u00e1n presentes en la realidad. El lenguaje es infecci\u00f3n, barro, impureza, sujeto pre\u00f1ado de objeto. El poeta utiliza una \u201cmateria\u201d exageradamente com\u00fan e intangible, la palabra. Los poemas contienen las mismas palabras que utilizamos a diario para comunicarnos; pero estas palabras est\u00e1n ordenadas de manera diferentes, no tienen como objetivo principal un acto de comunicaci\u00f3n, sino, como dice Celso Medina, de expresi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 expresa? Creemos que un v\u00ednculo entre el ser humano y su lugar.<\/p>\n<p>Al mencionar al yo personal y al yo po\u00e9tico entramos a navegar aguas m\u00e1s turbulentas. Por eso nos iremos por otro derrotero, el de las caracter\u00edsticas de la poes\u00eda de lugar: la pasi\u00f3n por lo concreto y la humanizaci\u00f3n, ellas nos servir\u00e1n de balsa para ir tocando las diferencias entre el yo personal, que igualamos a sujeto, y el yo po\u00e9tico. Vayamos en pro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>-La pasi\u00f3n por lo concreto y la humanizaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por concreto no entendemos solamente la tendencia a economizar los recursos del lenguaje y la cantidad de palabras contenidas en los poemas, tampoco aquella tendencia de la poes\u00eda a nombrar lo concreto por oposici\u00f3n a la poes\u00eda subjetiva, lo entendemos, como una imposibilidad de ligar el quehacer po\u00e9tico a una pretendida identidad nacional. Que un poeta universalice a un sitio, como ocurre en el caso de Ram\u00f3n Palomares con Escuque, no es una meta del poeta, sino una funci\u00f3n de los cr\u00edticos y de los lectores. Un sitio se vuelve un lugar porque es corporeizado, porque el poeta lo trata como el movimiento cambiante de su cuerpo en otros cuerpos. Ser\u00eda err\u00f3neo afirmar que ello conforma una nacionalidad o la definici\u00f3n de una poes\u00eda propiamente venezolana. Todav\u00eda resultar\u00eda una abstracci\u00f3n vincular la identidad con el sitio a una identidad planetaria como lo hace Edgar Mor\u00edn en \u201cTierra patria\u201d; aunque esta apropiaci\u00f3n por lo externo sea necesaria para tratar al planeta con ternura y apostar por su conservaci\u00f3n en el curso del misterio del universo y de la vida humana. En el a\u00f1o 1993, el narrador Jos\u00e9 Balza public\u00f3 en una revista llamada Tierra Adentro, unos aforismos relativos a la novela: \u201cLa novela como el mundo\u201d los llam\u00f3, entre esos aforismos hay uno revelador en cuanto a la imposibilidad de que lo abstracto pueda ser vivido como tal, el hombre necesita volverlo manejable, narrable, necesita tocarlo, verse, dice Balza: \u201cEl mundo \u00fanicamente puede ser vivido como lugar. De all\u00ed la intensidad con que recibimos su presencia: un sitio nuevo nos estrena, un lugar conocido nos convierte en coherencia y comparaci\u00f3n. No resultar\u00eda equivocado asumir que el secreto de nuestra alma es guardado por lo exterior. Pensar en los sitios amados u odiados: reconocerse\u201d. Pero la pasi\u00f3n por lo concreto refiere a algo m\u00e1s. Lo concreto nos va a llevar fuera de la interiorizaci\u00f3n del espacio externo, lo que algunos denominan paisaje \u00edntimo, y fuera de la descripci\u00f3n ajena, separada. Nos va a llevar al doble movimiento que va del poeta al lugar y de este a aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de lugar no alude a un cantarle al sitio porque este haya resistido y conformado nuestras vidas, aunque ello sea de primer\u00edsima importancia, no solamente por eso, pues es fundamental que tal vida haya desplegado los v\u00ednculos afectivos, las impresiones y las experiencias necesarias para que la necesidad del canto surja. Es preciso que, al verbalizar a un lugar, las cosas del mundo de vida no pierdan la cualidad de ser parte de la experiencia po\u00e9tica. En Luis Alberto Crespo, por ejemplo, es esa experiencia la que recorre todo su decir: \u201cNo me agarres m\u00e1s la cabeza \/ que se suelte \/que se le caigan sus cosas \/ sus bojotes \/ que bote esos nombres, esos pedazos \/ T\u00edralas lejos, lejos \/ donde no la vean, donde nadie sepa lo que se vuelve \/ una cara \/ con los corotos de Carora salidos.\u201d (Crespo. A. Luis, 1977, p. 154). Una conciencia sentida, llena de partes del lugar, del significado afectivo de los nombres del sitio. Si nos fijamos bien, veremos que el poema alude a algo m\u00e1s, expresa una tensi\u00f3n: la persona a quien va dirigido el poema es diferente al yo po\u00e9tico que lo escribi\u00f3, pero no est\u00e1 separado de este, es otra forma de percepci\u00f3n no orientada por la racionalidad cartesiana que afirma que lo externo est\u00e1 realmente separado de nosotros. En el poema pues est\u00e1n presentes el yo que hemos denominado personal o sujeto, y el yo po\u00e9tico, quien nunca se circunscribe a un cuerpo sin lugar, sin cosas, sin otros nombres. No queremos que se nos confunda con el doble que Jorge Luis Borges tanto utiliz\u00f3 en su obra, para este autor, el escritor era una m\u00e1scara, un personaje ficticio que se relacionaba con su yo, el cual sal\u00eda destruido de la relaci\u00f3n pues tambi\u00e9n est\u00e1 constituido de ilusi\u00f3n, de imaginaci\u00f3n. Para nosotros el yo personal y el po\u00e9tico existen fuera de la obra misma, forcejean en la realidad socio cultural e hist\u00f3rica, establecen cruentas luchas de usurpaciones y de falsas humildades y vanidades, en muchos poemas se recogen esas tensiones, se puede palpar que el sujeto se entromete de alguna manera, queda como escucha de lo moral que est\u00e1 en juego, como o\u00eddo t\u00e1cito de las reglas sociales, de la mirada del vecino que vigila; alguien que est\u00e1 pr\u00f3ximo a emitir un juicio. Toda poes\u00eda nombra al espacio, a lo que la llena, a lo que sucede en \u00e9l. El poeta desmembr\u00e1ndose en ese espacio crea sus lugares. Lo interesante es que ese algo nombrado no muera por abuso en las met\u00e1foras o en la utilizaci\u00f3n de las im\u00e1genes o en la adjetivaci\u00f3n enajenante, para que as\u00ed los lugares concretos de la experiencia sean lugares po\u00e9ticos en el poema. Si el poeta inventa el espacio, imagina experiencias, si nombra cosas con las que no tiene una relaci\u00f3n de belleza, es decir, de conquista de su ser, la poes\u00eda que resulta es una abstracci\u00f3n. La poes\u00eda de lenguaje es un resultado, una consecuencia, no existe previamente, sino a posteriori. La poes\u00eda de lenguaje oculta la vida.<\/p>\n<p>Lo peculiar en la poes\u00eda de lugar es que el ser, a\u00fan afirm\u00e1ndose expl\u00edcitamente, es una destrucci\u00f3n por y en el lugar. Palomares tambi\u00e9n expresa la tensi\u00f3n entre el yo personal y el yo po\u00e9tico, esta tensi\u00f3n, es bueno aclararlo, no es una caracter\u00edstica de la poes\u00eda de lugar, sino un contenido en algunos poemas de lugares (tambi\u00e9n est\u00e1n presentes en los poemas que hemos llamado de lenguaje, pero en estos es demasiado evidente el triunfo de la m\u00e1scara sujeto, el triunfo de una postura que quiere impresionar utilizando el decorado puro de los significantes). En el poema \u201cEl Patiecito\u201d el yo personal se hace presente cuando se afirma el incumplimiento del deseo del padre (entonces \/ no fuiste lo que so\u00f1\u00e9\u201d) tambi\u00e9n en el hecho de que el padre es doctor mientras que el hijo es s\u00f3lo un hombre que limpia un patio. Pudi\u00e9ramos decir que desyerbar el patio y escribir son actos de afirmaci\u00f3n del ser, as\u00ed se lo hace saber el poeta a su padre, \u201csoy escribiente, padre, escribiente\u201d. Otro ejemplo lo tenemos en el poemario de Adhely Rivero \u201cLos poemas del viejo\u201d (2002), en \u00e9l las implicaciones entre el yo po\u00e9tico y el sujeto son tales que los poemas se ofrecen como confesiones que se cuentan uno a otro. El poeta ha usado el habla del padre, pero en ambos es el lugar el que se dice, el punto de uni\u00f3n entre los dos lenguajes, el lugar los conjuga: \u201c\u2026A d\u00f3nde va uno despu\u00e9s de tanto llano\/ animales de d\u00eda y de noche\/ Si me ponen a pedir un deseo\/voy a pedir que me dejen en lo m\u00edo\/ All\u00ed es donde puedo estar bien\u201d.\u00a0 La uni\u00f3n de las dos voces nos permite afirmar que comparten el mismo deseo.<\/p>\n<p>Lo antes dicho nos ha ido arrimando a lo que ser\u00eda la segunda caracter\u00edstica de la poes\u00eda de lugar, la humanizaci\u00f3n. No se trata del traslado de las cualidades humanas a las cosas o los lugares, la animaci\u00f3n m\u00e1gica e infantil como la fabulaci\u00f3n en Palomares, se trata del crecimiento hacia lo externo, del acicalamiento del alma que no es una entelequia, sino una relaci\u00f3n emp\u00edrica de pertenencia y de conquista de nuestro propio ser, pero fuera de \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Llamamos yo po\u00e9tico a la salida a trav\u00e9s de la percepci\u00f3n y del ejercicio poem\u00e1tico, del molde del yo personal, y esto en dos acepciones: primero, y valga redundar en ello, por la percepci\u00f3n po\u00e9tica con la que aquel l\u00edmite se trata de romper y la doble continuidad entre lo interno y lo externo pueda tener lugar (la base de la percepci\u00f3n po\u00e9tica es la inexistencia de fronteras para el cuerpo) y segundo, por el dominio del lenguaje, que este diga el n\u00facleo de lo vivido, y no que patine sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Ese proceso de cambios, mutaciones, rupturas y amoldamientos, esa tensi\u00f3n que explora lo externo en lo que tiene y no tiene de lenguaje, diciendo la particular relaci\u00f3n entre los poetas y los lugares, es lo que denominamos humanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La humanizaci\u00f3n procede por deformaci\u00f3n del cuerpo, parad\u00f3jicamente, por deshumanizaci\u00f3n. Dice P\u00e9rez S\u00f3: \u201cmi tierra \/ tiene mi forma \/ soy mi cuarto \/ mi cobija\u201d. (Reclamo, 1992, p. 83). \u00bfQu\u00e9 hay en este poema de nacional? En apariencia, nada. Las implicaciones que transforman lo subjetivo en una forma de acercarse a lo colectivo, no nos interesa en este momento, nuestro inter\u00e9s est\u00e1 centrado en ver c\u00f3mo la experiencia del poeta le concede una gravedad a su cuerpo en un lugar determinado, un lugar que \u00e9l ha conquistado con todo su ser; por tanto, estamos hablando de una experiencia intr\u00ednsecamente subjetiva.\u00a0 Y entonces, \u00bfqu\u00e9 es lo que busca el poeta? De ning\u00fan modo una identidad con un espacio abstracto, ni siquiera podemos estar seguros que su relaci\u00f3n con su cuarto y su cobija se pueda reducir al t\u00e9rmino identidad manejado com\u00fanmente, a pesar de que utilice el verbo ser. Pienso que el poeta busca trazar un territorio para en \u00e9l forjar su individualidad. Adhely Rivero lo expresa con estas palabras m\u00e1s all\u00e1 de toda duda: \u201cse cae el ombligo\/ y lo entierran\/ Me plantan cara al camino\/el altar se va en humo\/este suelo me da pie\/vengo a vivir la tierra\/Un orden en el tiempo\/trae la morada\u201d. (En sol de sed, 1990, p.15). Esta es una verdad subjetiva, una identidad entre lugar y poeta donde la adecuaci\u00f3n es doble; el lugar vive en la palabra po\u00e9tica, y la palabra po\u00e9tica es en primer t\u00e9rmino, individual e individualizadora y, por tanto, posee la marca del lugar en tanto es parte del poeta que la escribi\u00f3. El ser se conjuga con un hacer estando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>-Poes\u00eda de lugar: territorio de lo individual.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La individualidad es la voluntad de no querer ser solamente un sujeto, en el sentido cartesiano que ya hemos mencionado. Es curioso que el movimiento postmoderno asuma este mismo principio, pero en sentido inverso: si en Descartes el deslinde, la divisi\u00f3n, sirve para que el sujeto se recorte, en el postmodernismo la conversi\u00f3n del espacio en simulacro, sirve para que el sujeto crea ser. El postmodernismo lleva al extremo la funci\u00f3n que tiene el valor de cambio para transformar cualquier mercanc\u00eda en fetiche, como sabemos, el dinero en tanto que es la mercanc\u00eda universal reduce el uso de las dem\u00e1s mercanc\u00edas a la cualidad de ser cambiada por otra, abstrae el uso personal por el del mercado, lo concreto se torna virtual, lo virtual se comporta como una extensi\u00f3n de la psique, y, por \u00faltimo, convierte a los lugares en no lugares o hiperespacios.<\/p>\n<p>El poeta de lugar, queri\u00e9ndolo o no, lucha contra esa transformaci\u00f3n y no aspira otra cosa que llevar a palabra escrita ese forcejeo por salirse del molde masa, del sujeto. No se crea que no hay sufrimientos ni sacrificios, pues en toda religi\u00f3n se sufre y se sacrifica algo. El poeta narra su propio ser como parte sensible del lugar, en este sentido la poes\u00eda de lugar es una manera de realizar la individualidad que el movimiento postmoderno pretende llenar con nada, es pues una anti-pol\u00edtica, una oposici\u00f3n a la producci\u00f3n en serie de las subjetividades.<\/p>\n<p>El poeta de lugar no tiene fronteras en la piel, pero ello lo consigue trabajando por sus continuidades. S\u00f3lo quien est\u00e1 acostumbrado a o\u00edr otros lenguajes, a hablar con otras partes de s\u00ed, a mirarse afuera, sabe que no se trata de un imaginario m\u00edtico que existe nada m\u00e1s en el poema escrito. En la poes\u00eda de Palomares vemos que el poeta concibe al mundo como un gran ser que habla y siente, como un organismo para ser medido con la talla del hombre y con el cual este \u00faltimo rompe su talla. No es naturaleza animada sin ser antes vivida y sentida, de tal manera que hasta los objetos pueden ser lugares donde el humano se constituye siendo. Para Soph\u00eda De Mello Andresen las palabras que usa el poeta son utilizadas porque establecen una asociaci\u00f3n entre \u00e9l y el mundo vivido, lo ayudan a plasmar su particular visi\u00f3n de la realidad: \u201cPorque la poes\u00eda es mi explicaci\u00f3n con el universo, mi convivencia con las cosas, mi participaci\u00f3n en lo real, mi encuentro con las voces y las im\u00e1genes. Por eso el poema no habla de una vida ideal sino de una vida concreta: \u00e1ngulo de la ventana, resonancia de las calles, de las ciudades y de los cuartos, sombra de los muros\u2026\u201d\u00a0 En la atenci\u00f3n que el poeta invierte en sus particulares relaciones con los objetos de su mundo inmediato de vida, en el despliegue \u00e9tico y moral que surge de esas relaciones, el poeta conquista su ser, un ser que est\u00e1 repartido en lo externo, que no obedece a la identidad aristot\u00e9lica, m\u00e1s bien, la niega, es una identidad por inmersi\u00f3n en el estar y en el hacer, una identidad que precisa del juego meton\u00edmico de los significantes y los significados para darle contornos de palabras al rostro. La expresi\u00f3n en los poetas de lugares es una explicaci\u00f3n de sus hallazgos, una comprensi\u00f3n vivida y luego pasada a la escritura.<\/p>\n<p>La individualidad consiste en el recorte de un lugar para el cuerpo, en la proliferaci\u00f3n de significaciones para el cuerpo. Crespo lo dice de muy distintas maneras, cuando rememora su infancia, cuando desentierra a los personajes de Carora, a su familia, cuando se nombra tuna, sequedad, polvo, cuando mira a su nombre arrastrado por los techos y las esquinas. En la f\u00edsica po\u00e9tica que explayan los poetas de lugares, estos son conocidos espec\u00edfica y absolutamente, pues se ponen en juego y en coexistencias todas las formas del conocer y del percibir: los sentidos, la racionalidad l\u00f3gica, la dial\u00e9ctica, la supersticiosa, la contemplativa&#8230; Un poeta como Berroeta pareciera tocar tambi\u00e9n con las palabras las cosas dichas y las emociones vividas. En su conocido poema \u201cPadre Nuestro\u201d adem\u00e1s de mostrar su deseo de no ser un sujeto medido por el deseo de poseer, sino de ser un hombre con otras pertenencias, afirma, seg\u00fan nuestra lectura, que una tal desposesi\u00f3n se debe a una individualidad labrada en su doble relaci\u00f3n con el lugar, una parte del poema dice: \u201c&#8230;Me he decidido por lo que eleg\u00ed\/ no quiero nada que se parezca al mundo \/no quiero nada de esta miseria misteriosa\/ hecha soledad por el hombre\/ mi coraz\u00f3n llega a la vida por la carne muerta\/ carne rural, de hierba \/ de orde\u00f1ador\/ carne silenciosa y de musgo \/ me he decidido por lo que eleg\u00ed \/ no deseo poseer&#8230;\u201d\u00a0\u00a0 (Revista Poes\u00eda, n: 102-103, p. 3). El poeta busca trazar un territorio en el que el poema es s\u00f3lo una expresi\u00f3n. Esta b\u00fasqueda parece esencial en todo animal humano, pero los procesos socio- hist\u00f3ricos lo han te\u00f1ido de poder y posesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Casi todas las sociedades ind\u00edgenas ten\u00edan y\/ o tienen ese saber del cuerpo que busca su sentido en el lugar. Los Wayuu se llaman \u201clos hijos de la tierra\u201d pero no de cualquier tierra, sino de la que ellos est\u00e1n hechos, pues casi todos sus rituales de muerte y de vida, sus sue\u00f1os, est\u00e1n girando en torno a la conversi\u00f3n de sus miembros en los elementos naturales, c\u00f3smicos y m\u00edticos que fuera del lugar dejan de tener cohesi\u00f3n y gravedad. En los Yanomamis tanto el hombre como la mujer consiguen sus \u201cim\u00e1genes\u201d en alg\u00fan animal o planta. La tierra no s\u00f3lo produce fauna y flora, sino esp\u00edritus y sue\u00f1os, mitos y cuentos. La misma pertenencia se puede leer en el poeta de la guajira colombiana Miguel\u00e1ngel L\u00f3pez, en un hermoso poema nos comenta c\u00f3mo mientras se realizan las labores cotidianas la vida trascendente hace su aparici\u00f3n: \u201cSomos pastores\u2026\/ somos los hombres que viven en el mundo de las sendas\/ Nosotros tambi\u00e9n apacentamos\u2026\/tambi\u00e9n regresamos a un redil\u2026y nos amamantan. \/Y somos leche del sue\u00f1o, carne de la fiesta\u2026sangre del adi\u00f3s. Aqu\u00ed, en nuestro entorno, la vida nos pastorea\u201d. (Revista Poes\u00eda, n: 135, p. 25). La comunidad habla por su palabra po\u00e9tica, ellos, son seres del reba\u00f1o, han asimilado el car\u00e1cter de sus vidas en la de los animales, y saben que son alimentos del instante, instantes en las sendas, fugacidades de la fiesta; marcas de la despedida. Y van encarrill\u00e1ndose al canto del paso de la vida.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista hist\u00f3rico se trata de otra manera de forjar la identidad en lo local, o de una nueva dimensi\u00f3n de lo local que forma parte de la identidad del hombre: cincelar una forma para el cuerpo que tiene que ver con una conquista simb\u00f3lica y afectiva del lugar. (4)<\/p>\n<p>El lugar entonces lo que hace es darle sentido y profundidad al cuerpo. Una continuidad que no tiene porque ser atribuible a la modernidad. El despliegue de lo afectivo en el lugar parece alcanzar el rango de condici\u00f3n humana. Es esta condici\u00f3n la que pretende destruir la desorientaci\u00f3n esquizofr\u00e9nica de la postmodernidad, sobre todo a trav\u00e9s del uso de los signos y la supremac\u00eda de la imagen sobre la palabra en las llamadas redes sociales.<\/p>\n<p>Un tal sentido no encaja con las finalidades, no teleol\u00f3gicas, sino inmediatas de la sociedad industrial y post industrial: la enajenaci\u00f3n del significado, el desgarramiento del sentido con relaci\u00f3n al lugar, la implosi\u00f3n del espacio inmediato de vida por su transformaci\u00f3n en un espacio p\u00fablico convertido en mercanc\u00eda pol\u00edtica y comercial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CONCLUSIONES.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo instrumento poem\u00e1tico debe tener el trasfondo de lo vivido. Un poema de lugar no tiene significantes sin pre-existencia en el poeta y en el espacio, sin expresar sensaciones.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre el hombre y el espacio es el sustrato de lo hist\u00f3rico, pues condiciona y particulariza el tiempo vivido, la profundidad de la vida se torna hist\u00f3rica en la medida en que el cuerpo adquiere las condiciones de las formas espaciales del lugar. El lugar es un compendio de significaciones viv\u00e9nciales de las que surge una moral y una \u00e9tica.<\/p>\n<p>El sentido po\u00e9tico del lugar no es un fiel reflejo de la realidad, pero tampoco es una desfiguraci\u00f3n de las biograf\u00edas de los poetas.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de lenguaje no existe y no existir\u00e1, hay de hecho poemas de lenguaje, pero poes\u00eda no. Toda poes\u00eda es de lugar y no puede no serlo. Hay que ser radical en este aspecto, pues el derrotero del lenguaje puro amenaza con matar a la poes\u00eda, quiz\u00e1s el tiempo de la experimentaci\u00f3n tipo Huidobro est\u00e1 felizmente pasando, y si no, habr\u00e1 la necesidad de hacerlo pasar, permanecer entre el poema de lenguaje y poema de lugar, pienso que muri\u00f3 con Octavio Paz. Es hora de elegir por la poes\u00eda y no por el egocentrismo de los poetas negros (Ren\u00e9 Daumal) quien antepone la m\u00e1scara poeta ante la fragua de un sentido humano de individualidad. En los poemas de lenguaje s\u00ed se pierde la noci\u00f3n de temporalidad y de espacialidad, el lenguaje mismo se vuelve un escenario, un espacio imaginario, espacio, pero no lugar.<\/p>\n<p><strong style=\"text-align: right;\">NOTAS<\/strong><\/p>\n<p>1-Un punto en com\u00fan entre la ciencia y la poes\u00eda es la constante referencia a la visi\u00f3n. En ciencia, la observaci\u00f3n es la funci\u00f3n perceptiva m\u00e1s privilegiada, es lo que sirve de base a todo el andamiaje del m\u00e9todo cient\u00edfico, se pretende que la observaci\u00f3n sea lo m\u00e1s objetiva posible, es lo que se conoce con el nombre de dualismo cartesiano, que pretende la separaci\u00f3n absoluta entre el observador y la realidad externa. De tal manera que ni los intereses ni los gustos ni los compromisos del investigador deformen al objeto estudiado.<\/p>\n<p>Igualmente, la generalidad de los cr\u00edticos en poes\u00eda, as\u00ed como un sin fin de poetas, coinciden en afirmar que la poes\u00eda es por esencia un tipo espec\u00edfico de visi\u00f3n sobre la realidad. Sin embargo, el poeta no percibe de la misma forma que el sujeto cient\u00edfico, el poeta engulle al objeto, lo asimila y lo destruye, no por una labor exeg\u00e9tica, sino por un principio perceptivo contrario al de la ciencia, sobre todo positivista: la imposibilidad de desligar el afecto del sujeto, y no s\u00f3lo de \u00e9ste, sino del objeto. Por otra parte, el o\u00eddo tiene la misma importancia que la visi\u00f3n, el poeta es un escuchador de la m\u00fasica de la existencia.<\/p>\n<p>2-El sentido no existe fuera del lenguaje, se le encuentra en las dos caras del mismo, por la l\u00ednea de los significantes y por la l\u00ednea de los significados. Pero, \u00bfqu\u00e9 es el sentido? En una primera instancia diremos que direcci\u00f3n, la orientaci\u00f3n que tienen las proposiciones, la manera de c\u00f3mo son construidas, sumado a esto, diremos que las vivencias designadas por las expresiones. Ahora, si las proposiciones no expresan estas vivencias, podemos estar en presencia de varias alternativas a saber: que la proposici\u00f3n no tenga sentido, que la proposici\u00f3n contenga una verdad simb\u00f3lica o haya convertido a lo externo en s\u00edmbolo, es decir en una s\u00edntesis de muchas expresiones, aunque no est\u00e9 l\u00f3gicamente construida, y que el sentido quede encerrado en la proposici\u00f3n y no sea continuidad de la percepci\u00f3n. En lo que ata\u00f1e a la poes\u00eda de lugar, \u00e9ste es el que distribuye de una vez a los cuerpos con sus lenguajes.<\/p>\n<p>3-Para Octavio Paz el sentido no precede al poema, sino que se construye junto con \u00e9l. A la literatura que, como nosotros, sostiene que el sentido es anterior al poema se le califica de \u201cexpresiva\u201d. Seg\u00fan Guillermo Sucre (1975) la poes\u00eda de Paz es alusiva porque construye, inventa el mundo directamente en el poema y produce figuraciones de lo real. No creemos que esos estilos o tipos de escrituras se excluyan, de hecho, Octavio Paz tiene algunos poemas que desmienten esta apreciaci\u00f3n de Guillermo Sucre. Para nosotros, decir sentido es decir el sentido de lo vivido, y este no es simult\u00e1neo al poema, sino a lo po\u00e9tico, a la percepci\u00f3n po\u00e9tica. Un poema de lugar no a\u00edsla al esp\u00edritu de las cosas y de los seres, hacerlo ser\u00eda una especie de congelamiento del lugar.<\/p>\n<p>4-Desde hace muchos a\u00f1os he venido trabajando con la identidad local en algunas comunidades de Puerto Cabello (Edo. Carabobo, Venezuela), y he establecido una diferencia entre comunidad y localidad, brevemente: en la localidad existen continuidades reciprocas entre el morador y el espacio, un espacio geogr\u00e1fico que se ha constituido en parte del ser del morador porque \u00e9ste ha decidido conquistarlo, narrarlo, contarle y cantarle, rezarle y danzarle, y al hacerlo, se ha encontrado a s\u00ed mismo. En la primera la dispersi\u00f3n y la escasa participaci\u00f3n en ritos y acciones de pertenencia, la debilidad de los lazos que ligan, la voluntad de no preservar el pasado en el presente que es una de las funciones del folclore, permiten que la identidad transcurra m\u00e1s en las abstracciones, m\u00e1s en el ser que en el estar. Pero en este trabajo sobre la poes\u00eda de lugar, me he visto en la necesidad de diferenciar las nociones de espacio y lugar, sin embargo, yo ya avizoraba esta diferencia en un ensayo que me publicaron \u201cLa honda superficie de los espejos\u201d (Casa de Bello,2007) con base a relatos orales, escrib\u00ed: \u201cLo trascendente es vivido en un lugar concreto a trav\u00e9s de ritos y afectos\u201d. (Jim\u00e9nez, A.2007, p.101) Frase que resume la importancia del lugar en poes\u00eda. Aunque lo escrib\u00ed pensando que espacio y lugar son sin\u00f3nimos, ahora me doy cuenta de que es m\u00e1s caracter\u00edstico del lugar que del espacio. Es indudable que el espacio es poliformidad de vida, todo lo que transcurre en \u00e9l, la recurrencia de los acontecimientos, los objetos que se vuelven parte de las tradiciones, etc. Lo local forma parte del espacio, un foco, una parte conquistada por un grupo de seres, una acci\u00f3n pol\u00edtica; el lugar en cambio es una conquista del ser, es una voluntad de encontrarse, pero siempre es una decisi\u00f3n individual, es una relaci\u00f3n con las cosas o con un sitio muy particular, signada por la belleza y la verdad po\u00e9tica que emana de ella.<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>Aguirre, G. 1970. Problemas de la literatura contempor\u00e1nea. Valencia.<\/p>\n<p>Ediciones de la Direcci\u00f3n de cultura de la Universidad de Carabobo.<\/p>\n<p>Compagnon, A. 1990. Las cinco paradojas de la modernidad. Caracas. Monte \u00c1vila Editores.<\/p>\n<p>Crespo, A. 1977. Costumbre de sequ\u00eda. Caracas. Monte \u00c1vila Editores.<\/p>\n<p>Descartes, R. 1980. El discurso del m\u00e9todo. Madrid. Editorial Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>Deleuze, G.1985. L\u00f3gica del sentido. Barcelona Editorial Piados.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez, M. 1989.Comportamiento Humano. Nuevos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n. M\u00e9xico. Editorial Trillas.<\/p>\n<p>Sucre, G. 1975. La m\u00e1scara, la transparencia. Caracas. Monte Avila Editores.<\/p>\n<p>Jim\u00e9nez, A. 2007. La honda superficie de los espejos. Caracas. Casa de Bello.<\/p>\n<p>Paz, O. 1990. La otra voz. Poes\u00eda y fin de siglo. M\u00e9xico. Seix Barral Editores.<\/p>\n<p>Perse, J. 1991. Canto para un equinoccio. Caracas. Monte \u00c1vila Editores.<\/p>\n<p>Palomares, R. 1990.Trilog\u00eda. Madrid. Ediciones de Cultura Hisp\u00e1nica.<\/p>\n<p>Rivero, A. 1990.\u00a0 En sol de sed. Valencia. Editorial Amazonia.<\/p>\n<p>Rivero, A. 2002. Los poemas del viejo. Valencia. Editorial Gad\u00edn.<\/p>\n<p>Revista Albor, n\u00famero 2, Aproupel, Barquisimeto, 2002.<\/p>\n<p>Revista Poes\u00eda, n\u00famero: 102- 103, Gr\u00e1ficas Gloria, Caracas 1983.<\/p>\n<p>Revista Poes\u00eda, n\u00famero: 135, La gran publicidad, Valencia, 2003.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/arnaldo-jimenez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arnaldo Jim\u00e9nez La mirada y la escritura externa No es una novedad decir que las estructuras de la realidad se le presentan al hombre en forma de texto o de escritura, tampoco lo es el decir que cada cual lee en esas estructuras lo que espera o lo que desea leer, d\u00e1ndose as\u00ed una serie [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":668,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4276"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4276"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4280,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4276\/revisions\/4280"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/668"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}