{"id":4256,"date":"2022-06-27T00:29:50","date_gmt":"2022-06-27T04:59:50","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4256"},"modified":"2024-11-29T16:31:18","modified_gmt":"2024-11-29T21:01:18","slug":"luis-barrera-linares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/luis-barrera-linares\/","title":{"rendered":"Luis Barrera Linares"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por: <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alirio-fernandez-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez<\/a><\/h4>\n<p><strong>Luis Barrera Linares (Maracaibo, 1951)<\/strong> es un escritor, profesor, cr\u00edtico y editor venezolano. Hizo estudios de pregrado y postgrado en el \u00e1rea de lengua y literatura. Es Doctor en Letras por la Universidad Sim\u00f3n Bol\u00edvar (1993) y ha sido profesor en varias universidades, en Venezuela y fuera de su pa\u00eds. Es un destacado investigador en los \u00e1mbitos de la narrativa y la ling\u00fc\u00edstica, y es un\u00e1nime el reconocimiento a su trabajo cr\u00edtico. En cuanto a sus or\u00edgenes, Barrera Linares se autodenomina como un maragocho que hizo su vida en Caracas. Sigue siendo profesor desde Chile, su actual lugar de residencia. Es un hombre que \u2014a todo riesgo\u2014 ha decidido vivir sin imposturas, rodeado de su peque\u00f1a y valiosa familia, siendo eterno deudor de su madre, quien le dio todo lo que \u00e9l es hoy.<\/p>\n<p><strong>Soy un coctel de \u201cnacionalidades locales\u201d y siento franco orgullo por ello.<\/strong> Este es el curioso modo que tiene Luis Barrea Linares para nombrar su lugar de procedencia; nacido en Maracaibo, tambi\u00e9n vivi\u00f3 en Los Andes venezolanos y entreg\u00f3 el resto de su vida a esa ciudad imposible del valle de los toromaimas: Caracas. \u00abDe mi querida Caracas, \u2014cuenta el escritor\u2014 los espacios me cautivaron, desde que a ella llegu\u00e9 un d\u00eda de terremoto, creo que era s\u00e1bado o domingo: a decir verdad, apenas puse los pies en ella y sal\u00ed espantado; pero volv\u00ed pronto, a las tres semanas y all\u00ed he permanecido desde agosto de 1967, porque, aunque de momento estoy fuera, no me he ido, ni me ir\u00e9 jam\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>A Barrera Linares el tiempo le ha concedido cierta cortes\u00eda, la de ver hacia el pasado y poder conservar testimonios de sus or\u00edgenes, signos de aquellas vidas que hoy confluyen en su presente. El comienzo ocurrir\u00eda en Maracaibo, el 3 de junio de 1951, cuando un marabino y una andina iban a celebrar la llegada de uno de sus muchos hijos: la de Luis Guillermo. El peque\u00f1o crecer\u00eda, hasta muy jovencito, en Los Puertos de Altagracia. \u00abEl Macondo zuliano, al sureste del lago de Maracaibo, con su atm\u00f3sfera de permanente misterio. Al menos en mi \u00e9poca, a cada paso nac\u00eda un personaje, de verdad\u00bb, recuerda Luis Barrera Linares.<\/p>\n<blockquote><p><em>En <\/em><em>los Puertos de Altagracia, el Macondo zuliano al sureste del lago de Maracaibo, con su atm\u00f3sfera de permanente misterio, al menos en mi \u00e9poca, a cada paso nac\u00eda un personaje.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Pero a la vida del hoy escritor, el autodenominado maragocho, hay que sumar los a\u00f1os de estancia andina, lugar de origen de su amorosa madre. \u00c9l no presume de esa combinaci\u00f3n de espacios vitales, pero est\u00e1 orgulloso de llevarla consigo. \u00bfUn recuerdo poderoso? \u00abDe Trujillo, sus fabulosos y enigm\u00e1ticos escenarios e historias: mitos y leyendas por doquier; una provinciana ciudad de f\u00e1bula\u00bb, rememora Barrera Linares, hoy desde tierras m\u00e1s fr\u00edas, m\u00e1s lejanas.<\/p>\n<p><strong>La literatura est\u00e1 siempre repleta de las experiencias de la ni\u00f1ez y la adolescencia,<\/strong> me dice Luis Barrera Linares. La fuente de esa rebeld\u00eda que lo caracteriza, no s\u00f3lo como cr\u00edtico, sino como un hombre que ha asumido la literatura como una actitud de vida, le viene de la infancia y la juventud. Y, contrario a lo que pueda pensarse, en \u00e9l la rebeld\u00eda no se ha diluido con los a\u00f1os, parece m\u00e1s bien avivarse para impulsarlo cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00abTodo lo que he escrito \u2014cuenta Barrera Linares\u2014 ya estaba \u201credactado\u201d en mi etapa juvenil: cada cosa comenz\u00f3 all\u00ed y, claro, luego se ha prolongado hasta este setent\u00f3n adolescente que ya voy siendo. Lo que haces luego es, sencillamente, darle forma a aquella herencia, extraerla de tu arquitectura mental, darle forma y complementarla con lecturas y otras experiencias posteriores\u00bb.<\/p>\n<p>La literatura no es un artificio para Barrera Linares, no es una decisi\u00f3n, ni siquiera un golpe de suerte, aunque los haya. Para el hombre que es hoy Luis Barrera Linares ser\u00eda imposible escribir una sola l\u00ednea sin la carga valiosa de aquellos a\u00f1os mozos \u2014a veces crudos y dolorosos, pero nutritivos\u2014 que permanecen vivos todav\u00eda.\u00a0 \u00abDif\u00edcilmente podr\u00e1 contar historias, redactar ensayos, perge\u00f1ar poemas o cr\u00f3nicas quien no tiene materia previa para hacerlo; no \u201cmateria gris\u201d: materia vital. Parece un edicto sagrado, un ritual, una predestinaci\u00f3n\u00bb, agrega el escritor.<\/p>\n<blockquote><p><em>Dif\u00edcilmente podr\u00e1 contar historias, redactar ensayos, perge\u00f1ar poemas o cr\u00f3nicas quien no tiene materia previa para hacerlo; no \u201cmateria gris\u201d: materia vital<\/em>.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>M<\/strong><strong>i acercamiento a la lectura y escritura siempre fue enigm\u00e1tico,<\/strong> \u2014dice Barrera Linares\u2014 me refiero a la lectura voluntaria, espont\u00e1nea, no a la que luego habr\u00eda de hacer como parte de mis clases, como lector profesional. Confiesa, adem\u00e1s, que siempre se ha preguntado qu\u00e9 fue primero, la lectura o la escritura. Suponiendo que primero se hizo lector, pues, la verdad es que no se lo debe a los cl\u00e1sicos o a los grandes libros que andaban en boca de todos y eso no lo averg\u00fcenza. Lo que s\u00ed recuerda es que le\u00eda de todo, desde peri\u00f3dicos y revistas hasta las etiquetas de los productos.<\/p>\n<p>Sobre el lector que empez\u00f3 a ser el peque\u00f1o Luis Guillermo, sobre las lecturas de formaci\u00f3n, me confiesa que \u00ablo m\u00e1s cercano a ello era la revista <em>Selecciones<\/em> y un volumen porno con el que s\u00ed me aficion\u00e9: se titulaba <em>Tierna era mi carne<\/em> y todo en \u00e9l era sexo del duro, perverso, fuerte; pero era lo que hab\u00eda. Ya puedes imaginar lo que podr\u00eda salir de ah\u00ed. El profesor de Castellano de ese momento me lo decomis\u00f3 cuando me descubri\u00f3 pas\u00e1ndolo por debajo del pupitre a un compa\u00f1ero para que lo leyera. Trataba \u2014contin\u00faa Barrera Linares\u2014 de una joven que practicaba el sexo en todas las modalidades y estilos posibles, sin importar con qui\u00e9n o con qu\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>Pero para que germinara el escritor en Luis Barrera Linares tendr\u00eda que llegar a la \u00abescritura tensa de <em>24 horas de la vida de una mujer<\/em>, de Stefan Sweig, libro que no citaba nadie. Lo le\u00ed \u2014cuenta el escritor\u2014 casi llegando yo a los quince y creo que esa vez s\u00ed decid\u00ed asumir la posibilidad de escribir en serio, cosa que no har\u00eda hasta algunos a\u00f1os despu\u00e9s\u00bb. Antes, cuando estaba en primero de Bachillerato, ocurri\u00f3 el primer intento de escritura de un cuento. Aquel joven confiaba en el portento de su relato; pero todo acab\u00f3 en desastre cuando el profesor de Castellano crey\u00f3 que el jovencito Luis Barrera se estaba burlando de su hija.<\/p>\n<p>As\u00ed que, a modo de balance, para Luis Barrera Linares, bueno es que se sepa, \u00abaparte de aquellos autores \u2014dice\u2014 que alguna vez le\u00ed en bachillerato, a los que tal vez podr\u00eda haber agregado a Andr\u00e9s Eloy Blanco y Aquiles Nazoa (porque me gustaban), mi limitado inventario se reduc\u00eda a las colecciones de Agatha Christie y Marcial Lafuente Estefan\u00eda\u00bb. No obstante, ya adulto Luis Barrera Linares se encontr\u00f3 con lo que \u00e9l considera la cima de la literatura, pero no por convencionalismos sino porque lleg\u00f3 a esa cima sin forzar la barra. Se trata de el Quijote, \u00ablo asimil\u00e9 \u2014cuenta el escritor\u2014 ya siendo casi adulto. Obligado a resumir cada cap\u00edtulo, termin\u00e9 con el s\u00edndrome de Estocolmo; me autodeclar\u00e9 cautivo del libro y termin\u00f3 gust\u00e1ndome. Me agrad\u00f3, porque descubr\u00ed yo mismo que ah\u00ed est\u00e1 todo y creo que, por mucho que se haya intentado, nadie ha logrado todav\u00eda crear alguna t\u00e9cnica narrativa ausente en ese libro repleto de maravillas\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a la escritura, reconoce como fallidos sus primeros intentos, y me cuenta sobre una novela que public\u00f3 \u00abpara rendir culto al lugar com\u00fan (<em>Parto de caballeros<\/em>) y a una reputada periodista y poeta, adicta a la met\u00e1fora sutil, sugerente, y al \u201cbuen gusto\u201d, casi le da un infarto al rese\u00f1arla. Menos mal, dir\u00eda mi t\u00eda Elo\u00edna, que logr\u00e9 despu\u00e9s entrar en el carril, aunque todav\u00eda puedo confesar ignorancias: as\u00ed como no soporto a Tchaikovsky, me sigue aburriendo Proust y me parece que se burlan de m\u00ed los poetas que escriben vainas como \u201cla soledad, mi mejor estado de supervivencia, yo que vengo de una comarca de fumadores de tabaco y caracolas ilusionadas por la cornucopia\u201d\u00bb, termina agregando Barrera Linares.<\/p>\n<p><strong>Mi propia vida vulgar dar\u00eda para una novela<\/strong><strong>, <\/strong>me cuenta Barrera Linares parafraseando a Panini. No se ruboriza al mostrar la que le toc\u00f3, sin imposturas o fines biogr\u00e1ficos, exagerados con astucia literaria. Pero a Barrera Linares no le interesa la \u00e9pica o romantizada del escritor que \u00e9l no es, sino la vida verdadera que ha alimentado su \u00abegoteca\u00bb.<\/p>\n<p>De esa vida real, el autor recuerda su primer trabajo, muy peque\u00f1o todav\u00eda, como ayudante de limpiabotas; y era un trabajo porque su jefe le pagaba el 25% de los ingresos. \u00abSer un ni\u00f1o de seis a\u00f1os y ver desde abajo el rostro de un hombre trajeado cuyo pie reposa en el soporte del caj\u00f3n es una experiencia que nunca he olvidado; aunque pagaban, aquellos tipos me parec\u00edan ejercer el poder absoluto sobre nosotros\u2026\u00bb, cuenta el escritor. Ese \u201cnosotros\u201d inclu\u00eda al jefe, el que recaudaba lo hecho durante el d\u00eda y le pagaba su jornada laboral por la noche en el calor del hogar, se trataba de su hermano.<\/p>\n<p>Luego, cuando vivi\u00f3 en Los Puertos de Altagracia, trabajo como \u201clotero\u201d, es decir, vendedor de loter\u00eda, misma que se anunciaba por la radio. \u00abEn esa \u00e9poca, \u2014cuenta Barrera Linares\u2014 medio pueblo viv\u00eda de quienes la compraban y la jerarqu\u00eda de los vendedores se infer\u00eda con base en el sistema de movilizaci\u00f3n: a pie (uno), en bicicleta com\u00fan (dos), en bicicleta con motor (tres), en motocicleta (cuatro: \u00a1la crema y nata!)\u00bb. No olvida que siempre fue vendedor de categor\u00eda uno e incluso descendi\u00f3 como ayudante de un joven amigo al que, por sus prematuras canas, apodaban El viejito.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, aun estando en primaria, fue vendedor de dupletas del 5 y 6 en los caballos, aunque tambi\u00e9n pod\u00eda hacer de sellador de los cuadros en las carreras de s\u00e1bados y domingos. En el ni\u00f1o Luis Guillermo no hab\u00eda m\u00e1s limitaciones para ganarse el dinero que la voluntad de hacer algo, aunque la labor le fuera desconocida. No obstante, \u00abtal vez mi mejor oficio de la \u00e9poca \u2014cuenta el escritor\u2014 fue el de recadero o mandadero de las habitantes de la \u201czona de tolerancia\u201d: las prostitutas de los distintos botiquines (as\u00ed se dec\u00eda a los bares) me pagaban por hacerles los mandados o llevar recados a sus \u201cclientes\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras fue creciendo, el jovencito Berrera Linares tuvo que seguir trabajando para poder comprar uniforme o libros. Entre otros trabajos curiosos, ya en bachillerato, hizo de vendedor de productos de higiene personal. \u00abParte de la estrategia de ventas requer\u00eda contar chistes con los productos: algunos ten\u00edan nombres simp\u00e1ticos como \u201csacabollitos\u201d y \u201csegundo marido\u201d, por ejemplo\u00bb, recuerda el escritor. Luego intent\u00f3 de nuevo como vendedor, esta vez a domicilio, de diccionarios de la editorial Gonz\u00e1lez Porto, pero en casi tres meses no vendi\u00f3 ni uno; aunque los ley\u00f3 y estudi\u00f3 con af\u00e1n.<\/p>\n<p>Ya cuando estaba por graduarse de bachiller, en el centro de Caracas, trabaj\u00f3 como recepcionista nocturno en varios hoteles; en uno de ellos coincidi\u00f3 con un compa\u00f1ero que luego ser\u00eda rector de la UCV. De esta \u00e9poca, fue clave su trabajo en el hotel Capitol, justo frente al Capitolio. \u00abPodr\u00eda decir que all\u00ed, en sus habitaciones y en su restaurante, \u2014cuenta Barrera Linares\u2014se escribi\u00f3 o se vivi\u00f3 buena parte de la historia del pa\u00eds de esos d\u00edas (finales de los sesenta) y esto, por una raz\u00f3n muy sencilla: era el sitio de hospedaje y reuni\u00f3n preferido de los diputados y senadores. Muchos de ellos ven\u00edan del interior y all\u00ed conflu\u00eda todo lo que se pueda imaginar: reuniones pol\u00edticas, amantes ocasionales o fijas, acuerdos y desacuerdos de fracciones y facciones, borracheras, juergas, discusiones, en fin\u2026\u00bb<\/p>\n<p>En medio de este mundo en el que el poder hac\u00eda de la suyas, pero tambi\u00e9n se deformaba, donde las vidas de la gente com\u00fan aparec\u00edan como testigos silenciosos, ah\u00ed el joven Luis Barrera Linares se vio envuelto en una situaci\u00f3n grav\u00edsima, de la que lo salv\u00f3 su inocencia. Sobre esa gente y lo que pas\u00f3, me dice que \u00ablos hubo buenos, generosos, bondadosos y tambi\u00e9n los hubo hijos de su puta madre; por culpa de uno de ellos (de la fracci\u00f3n perezjimenista), casi me culpan del robo de un rev\u00f3lver, me las vi negras con unos suspicaces \u201cpetejotas\u201d de la \u00e9poca que, por obvias razones de chupamedismo ante el m\u00e1s poderoso, le cre\u00edan m\u00e1s a \u00e9l que a m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>Para su fortuna, un protector suyo intervino y, al fin, se supo que una amante del pol\u00edtico perezjimenista se hab\u00eda llevado el arma. Este mismo benefactor del joven que estaba ya por graduarse del bachillerato, le dijo: \u00abVete de esta ratonera, Luisito, aqu\u00ed no hay futuro. Yo te ayudo\u00bb. Y este amigo, al que Barrera Linares todav\u00eda hoy le agradece, lo ayud\u00f3 a comenzar sus estudios universitarios.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed sucede el gran cambio en su vida, pues, empezar\u00eda as\u00ed su carrera acad\u00e9mica y docente. Luis Barrera Linares ve en todo esto, me dice, no un fracaso y un cuadro pesimista, sino el panorama de obst\u00e1culos que un hombre de vida com\u00fan tiene sortear para ir creciendo, madurando. Como testimonio de esta \u00e9poca dif\u00edcil, \u2014dice el escritor\u2014 escrib\u00ed <em>Sin partida de yacimiento<\/em> con la correspondiente dosis ficcional.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Nunca aspir\u00e9 a vivir de la literatura, pero s\u00ed a vivir en la literatura<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Nunca aspir\u00e9 a vivir de la literatura, pero s\u00ed a vivir en la literatura<\/strong>, \u2014afirma Barrera Linares\u2014 por eso cre\u00e9 y crie como personaje a mi alter ego, la t\u00eda Elo\u00edna, y ella se ha encargado de lo dem\u00e1s. Es maga, mal hablada, jocosa, humor\u00edstica, perversa, confusa, absurda, pat\u00e9tica, reflexiva\u2026 Tiene vida propia y si ella me sobrevive, ese ser\u00e1 el mejor logro en mi modesta literatura.<\/p>\n<p>Barrera Linares no guarda en su trabajo literario pretensiones ocultas, en \u00e9l est\u00e1 mostrada su vida con la ayuda de algunas astucias que la literatura le ha concedido. No quiere fama ni inmortalidad alguna, mucho menos le angustian los premios y le espanta la idea de deber favores a alg\u00fan poderoso, s\u00f3lo para que su \u00abtrabajo sea visibilizado\u00bb. Me dice que si una persona, s\u00f3lo una se anima a compartir algo de su trabajo, pues, se da por bien retribuido.<\/p>\n<p>\u00bfSobre la literatura que hace Barrera Linares?, le pregunto; \u00abpara limpiarse de oscuridades, \u2014me responde\u2014 hacerse libre en la medida en que eso sea posible. Para eso la he practicado siempre, para ejercer sana venganza sobre malas o muy duras e impactantes experiencias, personas o situaciones\u00bb.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Como la entend\u00edamos hasta hace poco, la literatura pas\u00f3 de moda<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Como la entend\u00edamos hasta hace poco, la literatura pas\u00f3 de moda,<\/strong> \u2014afirma Barrera Linares y explica que\u2014 guste o no, hay un nuevo esquema de lo literario. Los derechos de autor y las estancias p\u00fablicas en pasarelas, como divas o divos, ser\u00e1n en poco tiempo cosa del pasado, no porque el libro vaya a desaparecer, sino debido a que el mundo de la comunicaci\u00f3n es otro; lo que antes era ficci\u00f3n es ahora la realidad; el metaverso se impondr\u00e1 y ya cualquiera podr\u00e1 ser escritor-lector si lo desea.<\/p>\n<p>Contra esta nueva realidad, Barrera Linares ve (y detesta) cierta man\u00eda de los escritores contempor\u00e1neos, y eso incluye a la literatura venezolana, de \u00abdifundir lo que escriben a fuerza de empujoncitos\u00bb. Para \u00e9l no es que est\u00e9 mal ayudarse, pero est\u00e1 mal en lo que parecen terminar esas pr\u00e1cticas: \u00aben grupusculitos que se convierten en circulillitos\u2026 Es un t\u00fa-me-ayudas-yo-te-ayudo-nos-ayudamos y a veces eso define premios, becas, publicaciones, rese\u00f1as, alabanzas superficiales vestidas de lenguaje cr\u00edtico\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a la literatura venezolana de la actualidad, Luis Barrera Linares afirma que \u00abest\u00e1 viviendo sus pasos iniciales, volando sola, aut\u00f3nomamente, con una fortaleza admirable; ha comenzado a enraizarse con voz propia, pero, cuidado, requiere acoplamiento, mesura, reflexi\u00f3n, para no seguir en el ombliguismo que la caracteriz\u00f3 mientras se escond\u00eda en su propio cascar\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<blockquote><p>La literatura venezolana se liber\u00f3 del yugo de lo local, lo nativo; pero hay otros peligros<\/p><\/blockquote>\n<p>Barrera Linares reconoce que la literatura venezolana se liber\u00f3 del yugo de lo local, lo nativo; pero hay otros peligros que su t\u00eda Elo\u00edna advierte, como el de escritores venezolanos que parecen seguir \u00abanclados en el modelo literario convencional: yo escribo, publico y mis libros de papel van a los lectores, quienes se admirar\u00e1n de mi temprana genialidad y lo manifestar\u00e1n a trav\u00e9s de Twitter o Facebook, mientras dos o tres compa\u00f1eros de secta me rese\u00f1an y argumentan que soy la verga de Triana\u00bb. En este dif\u00edcil asunto, cree el escritor, hay que asumir los cambios de la literatura de hoy.<\/p>\n<p><strong>La actualidad de Barrera Linares desde tierras australes<\/strong> est\u00e1 marcada por el oficio de escritor. \u00abNo he dejado de escribir, porque un escritor, si de verdad lo es, nunca abandona el h\u00e1bito; escribe incluso cuando duerme, en el ba\u00f1o, mientras est\u00e1 con otros; debes haber pasado por eso. La escritura es una actitud de vida. De manera que escribo cada d\u00eda, pero de diversas cosas\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre sus proyectos literarios y la lectura, me responde: \u00abAlguna vez concluir\u00e9 la segunda parte de <em>Sin partida de yacimiento<\/em>, que pienso poner a deambular por Internet, para que quienes quieran lo reajusten o hagan con eso otras cosas. Por supuesto, leo en la medida en que puedo, casi siempre libros en formatos digitales, a veces alg\u00fan libro f\u00edsico que me prestan un par de vecinas y escritoras venezolanas que aqu\u00ed hacen de hadas madrinas nuestras, porque ya no adquiero libros f\u00edsicos, no quiero pesos adicionales para mi equipaje\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a la vida, all\u00e1 en Chile, y el pasado, aqu\u00ed en Venezuela, me dice \u00abc\u00f3mo negarlo, pienso, pienso excesivamente en mi pa\u00eds; en su futuro, en lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos. Leo de nuestra historia para entender algo que todav\u00eda me carcome: \u00bfc\u00f3mo llegamos al abismo?\u00bb. No obstante, me confiesa que no ha querido escribir sobre este asunto, al menos, no ahora mismo, porque para \u00e9l la cercan\u00eda de los hechos no es buena consejera del buen juicio.<\/p>\n<p>Y sobre los afectos en la vida de un hombre del tama\u00f1o de Luis Barrera Linares, pues, para nadie es secreto que su vida gira en torno a su esposa, con quien ya tiene casi cincuenta a\u00f1os compartiendo, e hijos. Ahora tambi\u00e9n se suma su nieta, de quien me dice que le regala siempre un rostro feliz. Tambi\u00e9n se siente afortunado de otros hijos que la docencia le ha regalado, porque esto tambi\u00e9n es compromiso para Luis Barrera Linares.<\/p>\n<p>\u00abEn otro momento \u2014me dice Barrera Linares\u2014 habr\u00eda hablado de esa otra luminosidad que hubo en mi vida, mi querida madre, pero falleci\u00f3 hace ya bastante tiempo y solo me quedan su memoria y sus ense\u00f1anzas; su mano tomando la m\u00eda para que aprendiera a delinear las vocales. Por ella he sido lo que soy\u00bb, me dice despidi\u00e9ndose, dejando entre \u00e9l y yo: un silencio y dos gargantas anudadas.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En la mochila,<\/strong> Luis Barrera Linares tiene entre otras publicaciones: <em>En el bar la vida es m\u00e1s sabrosa<\/em> (cuentos, 1980), <em>Beberes de un ciudadano<\/em> (cuentos, 1985), <em>Parto de caballeros<\/em> (novela, 1991, 2002), <em>Cuentos de humor de locura y de suerte<\/em> (1993), <em>Sobre h\u00e9roes y tombos<\/em> (novela, 1999), <em>Cuentos en-red-@-dos<\/em> (2003), <em>Del cuento y sus alrededores<\/em> (teor\u00eda literaria,1993, 1997, con Carlos Pacheco), <em>Psicoling\u00fc\u00edstica y desarrollo del espa\u00f1ol<\/em> (Vols. I y II, 1991, 2004, con Luc\u00eda Fraca) <em>Discurso y literatura<\/em> (teor\u00eda literaria, 1995, 2000, 2004), <em>La negaci\u00f3n del rostro. Apuntes para una egoteca de la narrativa masculina venezolana<\/em> (cr\u00edtica, 2005), <em>Naci\u00f3n y Literatura<\/em> (con Carlos Pacheco y Beatriz Gonz\u00e1lez S., Caracas: Fundaci\u00f3n Bigott-Equinoccio-Banesco, 2006), <em>Cuentos en-red-@-dos\/Sobre h\u00e9roes y tombos<\/em> (reedici\u00f3n corregida y ampliada, 2007), <em>Sin partida de yacimiento<\/em> (novela, 2009), <em>Habla p\u00fablica, Internet y otros enredos literarios<\/em> (ensayo y cr\u00edtica, 2009).<\/p>\n<p><strong>OTROS DATOS<\/strong><\/p>\n<p>Miembro fundador de la Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED), de la que fue su primer Delegado Regional por Venezuela. Exgerente de Ediciones de FEDUPEL. Coordinador de la colecci\u00f3n de autores venezolanos de Alfaguara (2005-2011). Miembro correspondiente de la Real Academia Espa\u00f1ola. Premio \u201cArmas Alfonzo (1982), Premio CONAC de narrativa (1986), Premio Municipal de Investigaci\u00f3n Literaria (1990, 1994). Integrante del Programa Venezolano de Promoci\u00f3n del Investigador (1990-2011, PPI, nivel IV).<\/p>\n<h4>Ensayo<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-critica-literaria-en-venezuela-decalogo-para-el-suicidio\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La cr\u00edtica literaria en Venezuela: Dec\u00e1logo para el suicidio<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/venganza-literaria-autoritarismo-y-corrupcion-politica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Venganza literaria, autoritarismo y corrupci\u00f3n pol\u00edtica<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/costumbrismo-modernismo-y-criollismo-en-el-cuento-venezolano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Costumbrismo, modernismo y criollismo en el cuento venezolano<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-narrativa-breve-de-oswaldo-trejo-mas-alla-del-textualismo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La narrativa breve de Oswaldo Trejo: m\u00e1s all\u00e1 del textualismo<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuento-como-metafora-total\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Pedro Emilio Coll: el cuento como met\u00e1fora total<\/a><\/p>\n<h4>Cr\u00f3nica<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-bautismo-de-un-libro-es-un-parto-social\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El bautismo de un libro es un parto social<\/a><\/p>\n<h4>Cuento<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-luis-barrera-linares\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Secuestro y Resumen curricular<\/a> (dos cuentos)<\/p>\n<h4>Novela<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/parto-de-caballeros-cap-8\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Parto de caballero (cap. 8)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/sin-partida-de-yacimiento\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sin partida de yacimiento (cap. 16)<\/a><\/p>\n<h4>En Biblioteca<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/desacralizacion-y-parodia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Desacralizaci\u00f3n y parodia<\/a><\/p>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la foto: Jos\u00e9 Rodr\u00edguez<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez Luis Barrera Linares (Maracaibo, 1951) es un escritor, profesor, cr\u00edtico y editor venezolano. Hizo estudios de pregrado y postgrado en el \u00e1rea de lengua y literatura. Es Doctor en Letras por la Universidad Sim\u00f3n Bol\u00edvar (1993) y ha sido profesor en varias universidades, en Venezuela y fuera de su pa\u00eds. Es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5000,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[46,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4256"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4256"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17526,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4256\/revisions\/17526"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}