{"id":4194,"date":"2022-04-17T18:48:00","date_gmt":"2022-04-17T18:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4194"},"modified":"2023-11-24T18:31:41","modified_gmt":"2023-11-24T18:31:41","slug":"si-me-hubieran-dado-a-escoger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/si-me-hubieran-dado-a-escoger\/","title":{"rendered":"Si me hubieran dado a escoger"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Francisco Ardiles<\/h4>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Euronews<\/strong><\/p>\n<p>Los que sirven caf\u00e9 en el centro<\/p>\n<p>de alguna ciudad de Europa<\/p>\n<p>se mueren de aburrimiento<\/p>\n<p>los que atienden en los bares<\/p>\n<p>y nos regalan la tapa o el bocadillo<\/p>\n<p>los conductores de autobuses<\/p>\n<p>los meseros<\/p>\n<p>los recepcionistas de hoteles y<\/p>\n<p>los hoteles mismos<\/p>\n<p>todos<\/p>\n<p>hasta los \u00e1rboles fumadores que platican<\/p>\n<p>en esas ventanas que hierven de fr\u00edo<\/p>\n<p>y miran como se cuela la tibieza latente de las puertas<\/p>\n<p>tambi\u00e9n se mueren de aburrimiento<\/p>\n<p>Los que estudian y los que dan clases<\/p>\n<p>con l\u00e1mparas de verde granizado<\/p>\n<p>los que escarban la basura de los automercados<\/p>\n<p>y apilan el calor de sus cuerpos<\/p>\n<p>frente a la autonom\u00eda indolente de los autos<\/p>\n<p>los que beben esos vinos de Bierzo tan exquisitos<\/p>\n<p>tambi\u00e9n<\/p>\n<p>todos ellos<\/p>\n<p>se mueren de paulatino aburrimiento<\/p>\n<p>se dir\u00eda que en Europa<\/p>\n<p>por lo menos en la que yo vi<\/p>\n<p>tan pobre de azotes y rarezas<\/p>\n<p>tan falta de huelgas y mayos humeantes<\/p>\n<p>anda como insatisfecha<\/p>\n<p>perdida por las calles<\/p>\n<p>ensimismada en la humedad de las alambradas<\/p>\n<p>cansada y menop\u00e1usica<\/p>\n<p>cavilando recuerdos en la entrada de los museos<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si me hubieran dado a escoger un destino<\/strong><\/p>\n<p>Si me hubieran dado a escoger un destino<\/p>\n<p>cosa que es completamente absurda por supuesto<\/p>\n<p>y s\u00f3lo se puede concebir en la ausencia imaginaria<\/p>\n<p>de estos tragos<\/p>\n<p>me hubiese gustado ser Thelonius Monk<\/p>\n<p>y tocar junto a John Coltrane <em>sweet and lovely<\/em> dos veces por semana<\/p>\n<p>con la gracia concentrada de un sublime vagabundo<\/p>\n<p>que lleva encima la fragancia del humo blando macizo y espeso<\/p>\n<p>que levantan los ceniceros de los bares del centro<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si me hubiese topado con este destino de segunda mano<\/p>\n<p>algunos de mis amigos me hubieran visto caminar<\/p>\n<p>con cierto dejo de prepotencia<\/p>\n<p>por los alrededores del Lincon Center<\/p>\n<p>con una se\u00f1ora a punto del suicidio<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Supongo que en estas condiciones<\/p>\n<p>hubiera perdido la cordura en los d\u00edas m\u00e1s lluviosos<\/p>\n<p>de tanto tocar con las manos el cuerpo de un trasatl\u00e1ntico<\/p>\n<p>para salvar la innombrable fatiga de las tardes<\/p>\n<p>y atravesar a la hora pico<\/p>\n<p>la gratuita desnudez de las ventanas del metro<\/p>\n<p>supongo que todo eso hubiera significado<\/p>\n<p>lo digo sin duda alguna<\/p>\n<p>hablar menos que un \u00e1rbol<\/p>\n<p>Si me hubieran permitido escoger ese destino<\/p>\n<p>les aseguro que me habr\u00eda ido mucho mejor<\/p>\n<p>pero no fue as\u00ed<\/p>\n<p>lamentablemente<\/p>\n<p>no fue as\u00ed<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Efecto Placebo<\/strong><\/p>\n<p>Escribo sobre m\u00ed porque no tengo otro tema<\/p>\n<p>m\u00e1s interesante que mi pobre destino<\/p>\n<p>porque s\u00e9 que los delitos del pr\u00f3jimo s\u00f3lo se fraguan<\/p>\n<p>bajo la tutela de los jueces<\/p>\n<p>escribo sobre m\u00ed porque ya el papel no le hace tanta falta<\/p>\n<p>a los escribas<\/p>\n<p>y a la prensa amarillista que sacude los extintos paisajes<\/p>\n<p>del Amazonas<\/p>\n<p>Ahora se derriten los polos y nadie los llora<\/p>\n<p>y en algunos caser\u00edos todav\u00eda hay gente<\/p>\n<p>que se alumbra con el fulgor de las velas<\/p>\n<p>para espantar las almas en pena<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como yo vengo de unos de esos pueblos<\/p>\n<p>en los que el ba\u00f1o quedaba al final de las puertas<\/p>\n<p>me toca espantar las m\u00edas<\/p>\n<p>con el artilugio de este delirio alfabetizado de los solitarios<\/p>\n<p>yo s\u00e9 que eso de escribir sobre uno mismo<\/p>\n<p>no es una verdadera forma de literatura<\/p>\n<p>pero me da igual<\/p>\n<p>me sirve para conciliar el sue\u00f1o<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>as\u00ed que tendr\u00e1n que disculparme<\/p>\n<p>si por cuesti\u00f3n de estilo o de psiquiatr\u00eda<\/p>\n<p>me la pase escribiendo sobre m\u00ed<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Hasta el Infierno<\/strong><\/p>\n<p>Durante treinta a\u00f1os viv\u00ed en un manicomio<\/p>\n<p>ese hospital psiqui\u00e1trico es la casa donde nac\u00ed<\/p>\n<p>poco aseada pero de amplios y aireados corredores<\/p>\n<p>en los que gravitaba la vista insomne de una nana trinitaria<\/p>\n<p>misteriosa y de espalda resplandeciente<\/p>\n<p>que cuando se iba la luz<\/p>\n<p>nos aterraba con las historias de unos fantasmas isle\u00f1os<\/p>\n<p>con las que ella ten\u00eda un pacto vud\u00fa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>all\u00ed rodaban de cuarto en cuarto<\/p>\n<p>junto a sus ancestros<\/p>\n<p>las p\u00e1ginas amarillentas de algunos libros de Verne,<\/p>\n<p>y las hojas sueltas de la Historia de Venezuela de un tal Guillermo Mor\u00f3n<\/p>\n<p>tambi\u00e9n colgaba de un rinc\u00f3n de la sala<\/p>\n<p>una solitaria talla en madera de la virgen de la Pastora<\/p>\n<p>a la que mi mam\u00e1 le prend\u00eda una vela nueva todas las semanas<\/p>\n<p>y le adjudicaba sus respectivos arrepentimientos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue en aquel sanatorio mental que ol\u00eda a helechos y pecado venial<\/p>\n<p>donde aprendimos a volvernos locos de a poquito<\/p>\n<p>a andar de puntillas por las zonas prohibidas de la noche<\/p>\n<p>guiados por la misteriosa termodin\u00e1mica del deseo<\/p>\n<p>a decirnos cosas horribles con la complicidad de los vecinos<\/p>\n<p>a tomar caf\u00e9 negro, a fumar en el ba\u00f1o,<\/p>\n<p>y a dejarnos guiar por cualquier desconocido<\/p>\n<p>hasta el infierno<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Post mortem<\/strong><\/p>\n<p>A mi mam\u00e1 la invitaron una vez a unos quince a\u00f1os<\/p>\n<p>pero no pudo ir poque ten\u00eda el vestido sucio<\/p>\n<p>a la fiesta no pod\u00eda llegar en blue jean y guarda camisa<\/p>\n<p>ella sab\u00eda que si osaba presentarse con semejante facha<\/p>\n<p>el muchacho de quinto que le gustaba\u00a0se iba a morir de la risa<\/p>\n<p>Nunca pudo terminar de graduarse de bachiller<\/p>\n<p>porque no entend\u00eda matem\u00e1ticas<\/p>\n<p>y todos los a\u00f1os la aplazaban<\/p>\n<p>por esa raz\u00f3n tuvo que conformarse con estudiar para secretar\u00eda<\/p>\n<p>Mis abuelos sab\u00edan que era bonita<\/p>\n<p>as\u00ed que decidieron que lo mejor<\/p>\n<p>que pod\u00eda hacer para asegurarse un futuro sin pasar hambre<\/p>\n<p>era casarse<\/p>\n<p>por eso se busc\u00f3 un marido en el juzgado<\/p>\n<p>y se dej\u00f3 embarazar en el asiento de atr\u00e1s de un carro<\/p>\n<p>por ese se\u00f1or tan raro de traje marr\u00f3n oscuro<\/p>\n<p>que la invit\u00f3 a salir en el despacho de abogados<\/p>\n<p>Mi mam\u00e1 odiaba cocinar<\/p>\n<p>y cre\u00eda que la vida se hab\u00eda burlado de ella<\/p>\n<p>pero no se quejaba<\/p>\n<p>nunca aprendi\u00f3 a hacer caf\u00e9\u00a0ni huevos fritos en su punto<\/p>\n<p>ni a planchar camisas y a pegar los botones a tiempo<\/p>\n<p>esa fue la \u00fanica manera que encontr\u00f3 de rebelarse<\/p>\n<p>a veces fue feliz<\/p>\n<p>creo que sobre todo en las noches<\/p>\n<p>en que su cuerpo se abrazaba al silencio de otro cuerpo<\/p>\n<p>el d\u00eda que me avisaron que la \u00edbamos a tener que enterrar<\/p>\n<p>frente a una laguna artificial repleta de patos y renacuajos<\/p>\n<p>dej\u00e9 de guardarle rencor por tanto silencio<\/p>\n<p>nunca tuve el valor de decirle nada<\/p>\n<p>ni siquiera adi\u00f3s en la cl\u00ednica donde falleci\u00f3<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En silencio<\/strong><\/p>\n<p>Las grandes decisiones hay que tomarlas en silencio<\/p>\n<p>las grandes<\/p>\n<p>las definitivas decisiones<\/p>\n<p>hay que tomarlas a solas<\/p>\n<p>a cuenta gotas<\/p>\n<p>con la misma mansedumbre de los jabillos<\/p>\n<p>atentos al eco persistente de las horas<\/p>\n<p>y las goteras de los inodoros<\/p>\n<p>puede que rodeado de an\u00f3nimos comensales y una cerveza de medio litro<\/p>\n<p>pero metaf\u00edsicamente solos<\/p>\n<p>libres de humo y aliento mentolado<\/p>\n<p>asilados<\/p>\n<p>en uno de esos par\u00e9ntesis del tiempo<\/p>\n<p>que se dibuja en algunas de las playas de Tucacas<\/p>\n<p>en esas orillas donde todav\u00eda nos sorprende<\/p>\n<p>el aroma intangible del viento<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cuerpo<\/strong><\/p>\n<p>El cuerpo tropieza<\/p>\n<p>se desviste<\/p>\n<p>usa trajes<\/p>\n<p>pendientes<\/p>\n<p>zapatos de cuero<\/p>\n<p>botas altas<\/p>\n<p>medias de nylon<\/p>\n<p>a veces<\/p>\n<p>ropa interior de fino encaje<\/p>\n<p>y gomina para el cabello crespo<\/p>\n<p>El cuerpo sufre<\/p>\n<p>se enferma<\/p>\n<p>suda las inesperadas fiebres del tr\u00f3pico<\/p>\n<p>y se reconcilia con el l\u00e1nguido humo del tabaco<\/p>\n<p>advierte el fr\u00edo incipiente de las calles<\/p>\n<p>y el olor a sexo<\/p>\n<p>que a veces<\/p>\n<p>se cuela por el claro tamiz de las ma\u00f1anas<\/p>\n<p>disfruta del sabor de las cremas humectantes<\/p>\n<p>y el yogur de fresa<\/p>\n<p>extra\u00f1a las manos de otro cuerpo<\/p>\n<p>y sue\u00f1a entre piernas y barrotes<\/p>\n<p>con la blanda complacencia de las piletas<\/p>\n<p>se aburre tiembla hiere<\/p>\n<p>y se solaza en la suavidad de ciertos cojines<\/p>\n<p>Habla sin verbo<\/p>\n<p>se deprime hasta los l\u00edmites de las terrazas y los balcones<\/p>\n<p>de los pisos m\u00e1s altos<\/p>\n<p>absorbe el jugoso olor de los tomates frescos<\/p>\n<p>se divorcia corre y se libera de ciertos olores anisados<\/p>\n<p>muerde maldice traiciona se levanta<\/p>\n<p>Rompe a diario las reglas gramaticales de los abecedarios<\/p>\n<p>se encoje con la sal de los a\u00f1os secos<\/p>\n<p>y resiste resiste y resiste<\/p>\n<p>mientras repasa las p\u00e1ginas de la Odisea<\/p>\n<p>que se deshacen en el multiforme aliento<\/p>\n<p>del horizonte.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Te hicieron mal<\/strong><\/p>\n<p><strong>Te<\/strong> hicieron mal y lo sabes<\/p>\n<p>ya no hay remedio<\/p>\n<p>con demasiada menta, vainilla<\/p>\n<p>y cloro de piscina<\/p>\n<p>todo superpuesto<\/p>\n<p>con el aliento indispuesto de los ahogados<\/p>\n<p>a esa hora en la que se pierden los ni\u00f1os ciegos<\/p>\n<p>debajo de los puentes<\/p>\n<p>Te hicieron como a medias lo sabes<\/p>\n<p>con el mal gusto y la rabia del sexo involuntario<\/p>\n<p>una medianoche en que no cantaban los grillos<\/p>\n<p>mientras dos amantes o\u00edan extasiados<\/p>\n<p>una de esas canciones horribles de Jos\u00e9 Luis Perales<\/p>\n<p>ac\u00e9ptalo de una vez por toda<\/p>\n<p>sin miramientos<\/p>\n<p>fue un asunto de mal gusto<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las playas<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las playas<\/strong> est\u00e1n siempre llenas<\/p>\n<p>de mujeres solas<\/p>\n<p>mujeres que han dejado atr\u00e1s<\/p>\n<p>la juventud<\/p>\n<p>y que se sientan meticulosas<\/p>\n<p>a mirar el cielo<\/p>\n<p>a escuchar lo que les dice el mar<\/p>\n<p>Todos los domingos<\/p>\n<p>acomodan sus cosas<\/p>\n<p>y se vienen a sostener el firmamento<\/p>\n<p>con su madurez<\/p>\n<p>a medias aceptada,<\/p>\n<p>piezas de bisuter\u00eda<\/p>\n<p>toallas floreadas<\/p>\n<p>bronceadores<\/p>\n<p>y una cesta de frutas ex\u00f3ticas<\/p>\n<p>acomodan con recelo sobre la arena<\/p>\n<p>pero nadie las mira<\/p>\n<p>ni con urgencia<\/p>\n<p>ni agitaci\u00f3n<\/p>\n<p>desde que fueron envejeciendo<\/p>\n<p>nadie aspira a seducirlas<\/p>\n<p>nadie les toma el pelo<\/p>\n<p>s\u00f3lo el viento<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Hasta el eco<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A Lucia Ardiles<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n<p>Crec\u00ed rodeado de gallos<\/p>\n<p>que cantaban a todas horas<\/p>\n<p>Gallos medio anarquistas<\/p>\n<p>almizcleros<\/p>\n<p>que rayaban la intermitencia la noche<\/p>\n<p>con sus destellos<\/p>\n<p>Gallos irresponsables<\/p>\n<p>que hac\u00edan de sus jornadas amorosas<\/p>\n<p>un relajo<\/p>\n<p>y que parec\u00edan<\/p>\n<p>viejos adornos de cocina destronados<\/p>\n<p>plumeros lujuriosos<\/p>\n<p>aleluyas desafinados<\/p>\n<p>se jugaban los dados de la tarde<\/p>\n<p>en los rincones de la noche<\/p>\n<p>eran buenos gallos<\/p>\n<p>pero mi abuela se cans\u00f3 de o\u00edrlos<\/p>\n<p>y nos mando a comernos<\/p>\n<p>hasta el eco<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de los cincuenta<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los cincuenta<\/p>\n<p>le lleg\u00f3 a mi t\u00eda Alecia la premonici\u00f3n del desastre<\/p>\n<p>perd\u00f3n<\/p>\n<p>del desgaste definitivo<\/p>\n<p>y entonces ella<\/p>\n<p>que fue cuatro veces reina del pueblo<\/p>\n<p>hizo todo lo que estuvo a su alcance<\/p>\n<p>para aplazar el tiempo<\/p>\n<p>y postergar lo irremediable<\/p>\n<p>pero no pudo<\/p>\n<p>como tampoco pudo Greta Garbo<\/p>\n<p>ni Blanca Rosa Gil<\/p>\n<p>ni Madona<\/p>\n<p>\u00bfiba poder ella?<\/p>\n<p>Ahora<\/p>\n<p>qu\u00e9 triste se le ve<\/p>\n<p>Igualada a sus desabridas amigas<\/p>\n<p>de la cuadra<\/p>\n<p>que antes le hac\u00edan venias<\/p>\n<p>y las tareas<\/p>\n<p>Qu\u00e9 triste y qu\u00e9 sola se ve<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Le\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>No puedo dejar de lamentar<\/p>\n<p>esta agon\u00eda de \u00e1rboles sin hojas en Le\u00f3n<\/p>\n<p>dejar la sed a un lado del vaso de agua<\/p>\n<p>con fr\u00edo de calefacci\u00f3n<\/p>\n<p>y rumores de alcoba intraducibles<\/p>\n<p>no puedo apagar la televisi\u00f3n<\/p>\n<p>para dejar atr\u00e1s la luz de un carro<\/p>\n<p>que sigue al destino<\/p>\n<p>no puedo dejar todo eso atr\u00e1s<\/p>\n<p>e intercambiarlo por esta venganza de muebles vac\u00edos<\/p>\n<p>tan poco elegante<\/p>\n<p>Te aseguro que no puedo dejarle hablar al viento<\/p>\n<p>as\u00ed como as\u00ed<\/p>\n<p>con las enmudecidas campanas de las iglesias del centro<\/p>\n<p>que por estos d\u00edas est\u00e1n tan solas<\/p>\n<p>tan medievales<\/p>\n<p>so\u00f1ando con los moribundos feligreses<\/p>\n<p>que se han quedado atr\u00e1s<\/p>\n<p>muy atr\u00e1s de los sem\u00e1foros<\/p>\n<p>de las monta\u00f1as<\/p>\n<p>y de las aceras del frente<\/p>\n<p>sin un bocado de lamento<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Biblioteca de la UCV<\/strong><\/p>\n<p>En la bibliot\u00e9ca central de la UCV<\/p>\n<p>a pesar del clima de octubre<\/p>\n<p>y la rabia de los pisos mal encerados<\/p>\n<p>el tr\u00e1fico la lluvia \u00e1cida<\/p>\n<p>y la disputa sin fin de las guacamayas<\/p>\n<p>hay balcones donde todav\u00eda es posible pasar un buen rato<\/p>\n<p>lugares donde al amparo de los chaguaramos<\/p>\n<p>y la simetr\u00eda del paisaje<\/p>\n<p>se aprecia el discreto resplandor de las palabras impresas<\/p>\n<p>Ciertamente pareciera que algo del atardecer<\/p>\n<p>que pende de la tenue levedad de estos ventanales<\/p>\n<p>mantiene a flote el desconsolado fajo de minutos<\/p>\n<p>en el que todav\u00eda subsisten las secretas formas del consuelo<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autorretrato<\/strong><\/p>\n<p>Yo era el ni\u00f1o que sonre\u00eda en esa foto<\/p>\n<p>con ese disfraz del llanero solitario<\/p>\n<p>el que nunca tuvo un caballo<\/p>\n<p>el que perdi\u00f3 el sombrero<\/p>\n<p>el d\u00eda que hizo mucho viento<\/p>\n<p>ese soy yo<\/p>\n<p>el bobo de la cuadra<\/p>\n<p>el que nadie quiso ver<\/p>\n<p>en la pantalla del autocinema<\/p>\n<p>el hijo de Marisol<\/p>\n<p>la de Valera<\/p>\n<p>la coja, la chismosa<\/p>\n<p>la desatenta<\/p>\n<p>el heredero de los estupefacientes<\/p>\n<p>el anhelante<\/p>\n<p>el bobo de las cervecer\u00edas<\/p>\n<p>el ni\u00f1o enfermo<\/p>\n<p>el amante ocasional de la mucama del colegio<\/p>\n<p>el psic\u00f3pata del ministerio<\/p>\n<p>el enemigo del sosiego<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estado de conciencia<\/strong><\/p>\n<p>ya entend\u00ed que las horas est\u00e1n hechas<\/p>\n<p>de puro salitre<\/p>\n<p>y que las entradas de los cines<\/p>\n<p>siempre se agotan los lunes<\/p>\n<p>ya por fin me he dado cuenta<\/p>\n<p>de que la ecolog\u00eda<\/p>\n<p>la queja de los manat\u00edes<\/p>\n<p>el silencio de los caimanes<\/p>\n<p>y las cr\u00f3nicas policiales<\/p>\n<p>caben en la misma p\u00e1gina de internet<\/p>\n<p>ya por fin he aceptado<\/p>\n<p>sin batirme a duelo con los vecinos<\/p>\n<p>que a nadie le interesa en realidad<\/p>\n<p>si una cosa pega con la otra<\/p>\n<p>pues la divinidad del orgasmo radica<\/p>\n<p>en dejarse llevar sin chistar<\/p>\n<p>por la tierna<\/p>\n<p>agon\u00eda<\/p>\n<p>de los espejos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A media ma\u00f1ana<\/strong><\/p>\n<p>Cuando veo a matilda<\/p>\n<p>jugar con sus juguetes a media ma\u00f1ana<\/p>\n<p>me siento bueno<\/p>\n<p>y descanso un rato la vista<\/p>\n<p>Cuando veo a esta ni\u00f1a de tres a\u00f1os y medio<\/p>\n<p>inclinar toda su atenci\u00f3n<\/p>\n<p>sobre la inveros\u00edmil gravedad de sus mu\u00f1ecas de goma<\/p>\n<p>y el elegante paso de los caballos el\u00e1sticos que las llevan al cine<\/p>\n<p>vestidas de seda<\/p>\n<p>entiendo que la perfecci\u00f3n no s\u00f3lo le pertenece a las estatuas de las plazas<\/p>\n<p>y al firmamento<\/p>\n<p>por eso cada tanto le agradezco a los dioses griegos<\/p>\n<p>este breve y an\u00f3nimo momento<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Puertas adentro<\/strong><\/p>\n<p>Me he dado cuanto que algunas ma\u00f1anas de agosto<\/p>\n<p>algunos vecinos se levantan muy temprano<\/p>\n<p>a la misma hora en que sol\u00edan cantar los gallos<\/p>\n<p>toman sus herramientas del rinc\u00f3n m\u00e1s oscuro del patio<\/p>\n<p>encienden su carro<\/p>\n<p>y se van a visitar sus muertos en el cementerio<\/p>\n<p>saben que nadie les va ofrecer ayuda<\/p>\n<p>ni a dar las gracias<\/p>\n<p>por semejante esfuerzo<\/p>\n<p>pero hacen lo que hacen porque piensan<\/p>\n<p>que todo el mundo merece de vez en cuando una visita<\/p>\n<p>al menos por respeto<\/p>\n<p>Si uno los ve desde la autopista a esa hora<\/p>\n<p>de seguro pensar\u00eda que son arbustos<\/p>\n<p>que se mueven sin el menor desconcierto por el jard\u00edn<\/p>\n<p>Unos recortan la grama de las tumbas<\/p>\n<p>otros demarcan los bordes de lo que parecen ser<\/p>\n<p>las \u00fanicas puertas del cielo que conocemos<\/p>\n<p>otros simplemente le cambian el agua a los floreros<\/p>\n<p>y desempolvan del m\u00e1rmol el firmamento<\/p>\n<p>luego se sientan en una silla plegable a leer<\/p>\n<p>todos trabajan tranquilos y serenos algunas horas<\/p>\n<p>se dir\u00eda que cuando terminan<\/p>\n<p>oyen que alguien a lo lejos les da las gracias<\/p>\n<p>pero no responden<\/p>\n<p>guardan de nuevo todo lo que trajeron<\/p>\n<p>en absoluto silencio<\/p>\n<p>y se van por donde vinieron<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Vengo<\/strong><\/p>\n<p>Vengo de la tierra del cansancio<\/p>\n<p>donde la gente que conoc\u00ed pas\u00f3 sus d\u00edas m\u00e1s afortunados<\/p>\n<p>esperando un tren que nunca ech\u00f3 a andar<\/p>\n<p>vengo de un pueblo rodeado de monta\u00f1as<\/p>\n<p>que se consume a fuego lento<\/p>\n<p>vengo de un manto de piedras calinas<\/p>\n<p>y sin promesas<\/p>\n<p>de una sala de esperas interminables<\/p>\n<p>donde los parientes ya olvidaron sus nombres<\/p>\n<p>y se baten a duelo<\/p>\n<p>vengo de una calle donde nadie barre las hojas de los \u00e1rboles<\/p>\n<p>que se han acumulado durante semanas en las aceras<\/p>\n<p>ni nadie riega los alica\u00eddos y sedientos helechos<\/p>\n<p>vengo sumido en un silencio<\/p>\n<p>de una Semana Santa sin nazareno<\/p>\n<p>de una casa donde las sombras de los cuerpos cautivos<\/p>\n<p>se apilan detr\u00e1s de los balcones<\/p>\n<p>vengo de un caser\u00edo donde ni las \u00e1nimas en pena<\/p>\n<p>se mantienen en pie<\/p>\n<p>de ah\u00ed vengo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El ausente<\/strong><\/p>\n<p>En mis sue\u00f1os aun estamos juntos<\/p>\n<p>metidos en un destartalado vag\u00f3n del metro<\/p>\n<p>que avanza con la lentitud de los minutos m\u00e1s calurosos del mediod\u00eda<\/p>\n<p>en esos recortes de videoclip que son y no son m\u00e1s que nada<\/p>\n<p>todav\u00eda puedo conversar contigo<\/p>\n<p>Hoy s\u00e9 que matar\u00edamos juntos la fiebre de los gusanos<\/p>\n<p>frente al \u00e1spero dulzor de los ojos del abuelo<\/p>\n<p>pero s\u00e9 que no naciste<\/p>\n<p>y te fuiste sin llegar<\/p>\n<p>con los ojos abiertos<\/p>\n<p>como diciendo que no val\u00eda la pena<\/p>\n<p>que perdi\u00e9ramos juntos el tiempo<\/p>\n<p>en este menester de calor y corredores<\/p>\n<p>que s\u00f3lo les reconforta a los jubilados<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Aqu\u00ed<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed es a donde perteneces<\/p>\n<p>a la sombra de esa puerta<\/p>\n<p>que a veces se abre en las noches ventiladas<\/p>\n<p>a la sospecha que duerme debajo de la escalera<\/p>\n<p>a la dura soledad de los perros que se lamentan<\/p>\n<p>detr\u00e1s de los portones<\/p>\n<p>al polvo que se acumula sin tedio debajo de las camas<\/p>\n<p>al humo sofocante del dormitorio de la abuela<\/p>\n<p>a ese linaje de fotos que guardas en el gavetero<\/p>\n<p>a ese ropero sudado<\/p>\n<p>que siempre dejas abierto por las ma\u00f1anas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fin<\/strong><\/p>\n<p>Cuando te levantas sobresaltado<\/p>\n<p>en la lentitud de la noche<\/p>\n<p>alguien te se\u00f1ala un cuadro de aceras altivas<\/p>\n<p>y casas de ca\u00f1a<\/p>\n<p>dos retratos de una familia seca por los olores dispersos del incienso<\/p>\n<p>una marina craquelada por el polvo de la sala<\/p>\n<p>y el temblor vertiginoso y quebradizo de las lluvias de agosto<\/p>\n<p>que todav\u00eda maltratan los tejados donde descansan las enredaderas<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n otras cosas que no se logran distinguir<\/p>\n<p>la imagen borrosa de algunas postales viej\u00edsimas<\/p>\n<p>el recuerdo de una ciudad europea<\/p>\n<p>que nunca fue tuya<\/p>\n<p>y que a cada tanto regresa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En la casa de un poeta<\/strong><\/p>\n<p>En la casa de un poeta<\/p>\n<p>siempre hay un ni\u00f1o solitario<\/p>\n<p>una alacena repleta de objetos in\u00fatiles<\/p>\n<p>un abuelo ya mayor y malhumorado<\/p>\n<p>postrado en su mecedora<\/p>\n<p>rezongando por las penurias del presente<\/p>\n<p>y alg\u00fan libro viejo sin lectores ni espejos<\/p>\n<p>unas t\u00edas preciosas y divorciadas<\/p>\n<p>de senos alica\u00eddos<\/p>\n<p>que esperan en la sala<\/p>\n<p>un apellido arruinado por las tierras secas del andaluz<\/p>\n<p>las voces de un pueblo deshabitado que siempre se recuerda<\/p>\n<p>el polvillo de la v\u00eda l\u00e1ctea rondando las aceras<\/p>\n<p>y los recuerdos ausentes de alguien<\/p>\n<p>que nunca tuvo la dicha del ver el mar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La casa invita<\/strong><\/p>\n<p>Todo en esta vida caduca<\/p>\n<p>uno u otro d\u00eda<\/p>\n<p>lleva impresa su fecha de vencimiento<\/p>\n<p>El at\u00fan en lata<\/p>\n<p>El pan artesanal<\/p>\n<p>La salsa vermicelli<\/p>\n<p>Y hasta los deliciosos melocotones en alm\u00edbar<\/p>\n<p>Que venden en los supermercados<\/p>\n<p>Todo se decanta en su obsolescencia<\/p>\n<p>Eso es lo triste<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de este d\u00eda a d\u00eda sin novedades<\/p>\n<p>Ni expectativas<\/p>\n<p>En esta sala de espera<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Soliloquio del vampiro<\/strong><\/p>\n<p>Lo \u00fanico que me retiene aqu\u00ed es la sangre<\/p>\n<p>la sangre de las bocas y de los intestinos<\/p>\n<p>de las heridas por arma de fuego y de las cl\u00ednicas<\/p>\n<p>la sangre de los que viven olvidados en los manicomios<\/p>\n<p>la sangre clara que se oscurece en el desorden de la morgue<\/p>\n<p>y salta alegre con las primeras de las afeitadas de los adolescentes<\/p>\n<p>la sangre gratuita de los accidentes del jard\u00edn de infantes<\/p>\n<p>que viaja de un cerebro a otro y circula con esfuerzo en los corazones<\/p>\n<p>la sangre caliente del deseo e impaciente de los amores furtivos<\/p>\n<p>que con tanto placer bebemos los vampiros<\/p>\n<p>la sangre que de repente aparece sin dramatismos<\/p>\n<p>renovada viva y l\u00edquida en los accidentes de tr\u00e1nsito<\/p>\n<p>la sangre exclamativa de los viejos esgrimistas<\/p>\n<p>de las pel\u00edculas de guerra y los atracos bancarios<\/p>\n<p>la comprometida sangre de los donantes<\/p>\n<p>que gota a gota va llenando las bolsas de las casas de empe\u00f1o<\/p>\n<p>la sangre saludable y acalorada que se desnuda en las playas<\/p>\n<p>se apaga con la tristeza de la leucemia<\/p>\n<p>y la palidez amarillenta de los celos<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/francisco-javier-ardiles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Ardiles \u00a0 Euronews Los que sirven caf\u00e9 en el centro de alguna ciudad de Europa se mueren de aburrimiento los que atienden en los bares y nos regalan la tapa o el bocadillo los conductores de autobuses los meseros los recepcionistas de hoteles y los hoteles mismos todos hasta los \u00e1rboles fumadores que platican 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