{"id":4128,"date":"2022-04-10T19:57:21","date_gmt":"2022-04-10T19:57:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4128"},"modified":"2023-11-24T18:31:57","modified_gmt":"2023-11-24T18:31:57","slug":"copla-errante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/copla-errante\/","title":{"rendered":"La copla errante"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">R\u00f3mulo Gallegos<\/h4>\n<p>La sabana arranca del pie de la cordillera andina, se extiende anchurosa, en silencio acompa\u00f1a el curso pausado de los grandes r\u00edos solitarios que se deslizan hacia el Orinoco, salta al otro lado de \u00e9ste y en tristes planicies sembradas de rocas err\u00e1tiles languidece y se entrega a la selva, Pero quien dice la sabana, dice el caballo y la copia. La copla errante.<\/p>\n<p>Todos los caminos la oyeron pasar. \u00a1Y mire que hay caminos en el llano!&#8230; All\u00e1 va por delante de la punta de ganado, a trav\u00e9s de la muda soledad de los bancos y a veces se quita las palabras y le queda en cueros de tonada, silbido l\u00e1nguido y tendido. All\u00e1 viene, compa\u00f1era del caminante solitario con varios soles a cuesta. All\u00ed entona galerones y corridos al son del arpa y las maracas. Aqu\u00ed llega, rasgueando el cuatro, a la porf\u00eda de los cantadores alardosos<\/p>\n<p><em>Desde el llano adentro vengo <\/em><\/p>\n<p><em>tramoliando este cantar. <\/em><\/p>\n<p><em>Cantaclaro me han llamado. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n se atreve a replicar? <\/em><\/p>\n<p>Desde las galeras del Gu\u00e1rico hasta el fondo del Apure, desde el pie de los Andes hasta el Orinoco \u00a1y m\u00e1s all\u00e1!, por todos esos llanos de bancos y palmares, mesas y mochales, cuando se oye cantar una copla que exprese bien los sentimientos llaneros, inmediatamente se afirma:<\/p>\n<p>\u2014Esa es de Cantaclaro.<\/p>\n<p>Pero son tantas las coplas que se entonan por all\u00ed, todas con el alma llanera extendida entre los cuatro versos, como el cuero estacado- por las cuatro puntas. Si en oyendo estas trovas, alguien preguntase-<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde naci\u00f3 Cantaclaro?<\/p>\n<p>Sin vacilar le responder\u00edan:<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed en el llano.<\/p>\n<p>Pero el llano es ancho, inmenso&#8230; y de los Cantaclaros ya se ha perdido la cuenta.<\/p>\n<p>&#8211; o &#8211;<\/p>\n<p>Esta vez se llamaba Florentino y \u00e9l se a\u00f1ad\u00eda Quitapesares.<\/p>\n<p>Esp\u00edritu errabundo, naturaleza fantaseadora, desmedido amor a la libertad, la suerte siempre en la mano, dispuesto a jug\u00e1rsela, lo de andar siempre a caballo y de querer decirlo todo con los cuatro versos de una copla, eso era Florentino, el tarambana de los Coronados de la Concepci\u00f3n de Arauca, que siempre fueron hombres de asiento fijo y cabeza bien puesta en lo positivo del negocio de criar y vender ganados<\/p>\n<p>Eso y lo de andar siempre con una muchacha enredada en sus coplas, que s\u00f3lo para tales cargas de amores y no para descanso de su retinto parec\u00eda llevar remonta. Pero as\u00ed como las tomaba, as\u00ed las iba dejando, cuando el amor que le pusieran amenazara maniatar su albedr\u00edo, porque:<\/p>\n<p><em>Hoy te quiero y hoy te olvido <\/em><\/p>\n<p><em>pa recordarte ma\u00f1ana. <\/em><\/p>\n<p><em>Que si me quedo contigo <\/em><\/p>\n<p><em>yo pierdo y t\u00fa nada ganas. <\/em><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s todo proviniese de que Manuel Coronado, cuando los recogi\u00f3 a su amparo, a \u00e9l y a su hermano Jos\u00e9 Luis, ya hu\u00e9rfanos de padre, al querer educarlos como lo hab\u00edan sido todos los hombres de la familia, mientras que a Jos\u00e9 Luis, ya zagalet\u00f3n, pudo darle un caballo y un chaparro y decirle, mostr\u00e1ndole la sabana:<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed tienes la escuela donde se forman los hombres y \u00e9stos son los instrumentos. Arrea y que Dios te ayude.<\/p>\n<p>A Florentino, que s\u00f3lo para becerrero pod\u00eda entonces servir, tuvo que ense\u00f1arle:<\/p>\n<p>\u2014Este es el corral de las vacas y \u00e9se el de los becerros. T\u00fa te encaramas en el tranquero y te fijas en la copla que cante el orde\u00f1ador. Si, por ejemplo, mienta algo de luceros, es porque va a orde\u00f1ar la vaca de ese nombre, que es aquella de la mancha blanca en la frente, y te est\u00e1 pidiendo el becerro, que es \u00e9ste. Tu trabajo es abrirle la puerta al mamant\u00f3n.<\/p>\n<p>Y su aprendizaje fueron las coplas, que bien pronto supo completarlas, pues si el orde\u00f1ador dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u00a1Ah, madrugada m\u00e1s fr\u00eda,<\/p>\n<p>cuajadita de luceros.<\/p>\n<p>El no tardaba en agregar:<\/p>\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n vendr\u00e1 por all\u00e1 arriba, <\/em><\/p>\n<p><em>levantando ese polvero? <\/em><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Luis se maravillaba de aquel don extraordinario y \u00e9l le explicaba:<\/p>\n<p>\u2014Es muy f\u00e1cil, hermano. Los versos est\u00e1n en las cosas de la sabana; t\u00fa te la quedas mirando y ella te los va diciendo.<\/p>\n<p>\u2014No me venga con eso, hermano \u2014replicaba el otro\u2014. H\u00e1blame en positivo. \u00a1Qu\u00e9 va a decirle a uno nada la sabana!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, caramba, chico! T\u00fa est\u00e1s perdiendo la mitad de tu tiempo. Eso es lo mismo que los caminos, que tambi\u00e9n cuentan cosas y son m\u00e1s de los que se miran, pues si uno se fija en la yerba descubre que por debajo de ella van muchos otros.<\/p>\n<p>\u2014Los caminos del a\u00f1o pasado, que les naci\u00f3 arest\u00edn \u2014replicaba el positivista\u2014. Porque el ganado los abri\u00f3 por otras partes, a la bajada de las aguas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo te digo, hermano? T\u00fa no conoces bien la sabana. Yo, que la miro y la escucho desde el tranquero de la corraleja, podr\u00eda ense\u00f1arte muchas cosas que todav\u00eda no has aprendido. Y ahora que hablamos de eso, esc\u00fachame esta copla, que es todita m\u00eda, a ver qu\u00e9 te parece:<\/p>\n<p><em>La ma\u00f1ana est\u00e1 saliendo, <\/em><\/p>\n<p><em>los caminos van andando <\/em><\/p>\n<p><em>y Florentino est\u00e1 oyendo <\/em><\/p>\n<p><em>sin que le est\u00e9n conversando<\/em><\/p>\n<p>Ya estaban formadas la propensi\u00f3n fantaseosa y la inquietud aventurera. Lo dem\u00e1s lo har\u00edan los viajes, que comenzaron bien pronto. Del primero que hizo en compa\u00f1\u00eda del t\u00edo, fue cuento de nunca acabar el que- hubo de o\u00edrle Jos\u00e9 Luis.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jame empezar por el principio, como la semana por el lunes y el corrido por el jah, caramba! T\u00fa recuerdas que t\u00edo Manuel me puso entre los punteros para que fuera aprendiendo a cabrestear, y ya debes de saber que en los viajes de ganado el que va delante camina m\u00e1s y menos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo es eso, hermano? Ya le he dicho que me hable en positivo. O es m\u00e1s o es menos.<\/p>\n<p>\u2014Agu\u00e1rdate. Ya te lo voy a explicar. M\u00e1s, porque va mirando lo que despu\u00e9s caminar\u00e1 y son como dos viajes; menos, porque quien sabe lo que falta para llegar al sesteadero no se lo anda preguntando, que es lo que cansa m\u00e1s y porque como lleva el canto y el silbido con ellos les va quitando a las jornadas los pedazos fastidiosos.<\/p>\n<p>\u00a1Que les dicen as\u00ed! Porque de m\u00ed te aseguro que no hay cosa m\u00e1s sabrosa que un camino largo por delante y en la sabana silencia, \u00a1ese canto del cabrestero que se acuesta y se estira!<\/p>\n<p><em>\u00a1Despide tu comedero&#8230; <\/em><\/p>\n<p><em>Que te llevan pa Caracas <\/em><\/p>\n<p><em>a cambiarte por dinero! <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Juy jillo! <\/em><\/p>\n<p>Ah, cosa buena, hermano!<\/p>\n<p>\u2014No te digo que no lo sea; pero eso ya lo he visto yo, aunque no haya sido sino hasta el paso del Apure. \u00c9chame m\u00e1s bien el pasaje de Corozo Pando, que ya me ha dicho el t\u00edo que fue famoso.<\/p>\n<p>\u2014iQue si lo fuel Nosotros que estamos dentro de la pulper\u00eda, cuando de pronto sentimos que en el corredor se forma un alboroto de los llaneros. Guarique\u00f1os de oriente y de occidente y apure\u00f1os de todas partes que all\u00ed se iban reuniendo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bb\u00bfQu\u00e9 pasa?\u201d\u2014 pregunta t\u00edo Manuel, creyendo que fuera caso de alg\u00fan barajuste del ganado encorralado, Y le contestan: \u2014\u201cNada, don. Rochelas de los muchachos. Un viejito, que acababa de llegar, dando l\u00e1stima de puro parecer que no pod\u00eda con su alma, y como los muchachos quisieron divertirse con \u00e9l y le tiraron una punta de. garrote, de la barajustada que se dio tramoliando el suyo, abri\u00f3 un claro en el corredor\u201d. \u2014As\u00ed hab\u00eda sido y el viejito dec\u00eda plantado en guardia y buscando pelea: \u2014\u201cA m\u00ed no me falten al respeto ustedes, llaneros aguachinaos, porque yo soy llanero de antes y ustedes lo vienen a s\u00e9 de ahora. S\u00e1lgame Uno a uno para que aprendan a jugar garrote, que jah, malhaya fuera lanza encab\u00e1l, como mi taita me ense\u00f1\u00f3 a manejarla, lo mismo que \u00e9l lo aprendi\u00f3 del suyo aquel a quien todav\u00eda se le est\u00e1 escuchando el grito de Queseras del Medio. Yo a nadie le ando diciendo qui\u00e9n fue mi abuelo cuando no me dan motivo, m\u00e1s para que otra vuelta no se equivoquen conmigo, aqu\u00ed les voy a dejar mi apelativo: yo soy Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez. Asma, pata en el suelo y arriando ganado, como me aguaitan\u201d. \u2014No hab\u00eda terminado de decirlo cuando yo me abr\u00eda paso entre los llaneros que lo rodeaban y me le plantaba por delante, con mi garrotico en la mano y dici\u00e9ndole: \u2014\u00bbYo no vengo a faltarle al respeto, don; pero quiero aprender a taparme una punta de las de su abuelo de usted\u201d. \u2014Se qued\u00f3 mir\u00e1ndome de arriba abajo y me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa qui\u00e9n eres, muchacho?<\/p>\n<p>\u2014Florentino Coronado, para servirle.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfDe los Coronados de la Concepci\u00f3n de Arauca?<\/p>\n<p>\u2014De all\u00e1 mismo, don.<\/p>\n<p>\u2014Pues s\u00ed mereces que te ense\u00f1e, porque ya se de qui\u00e9n eres hijo. T\u00e1pate esta punta.<\/p>\n<p>\u2014Ya est\u00e1 \u2014le dije, quit\u00e1ndome de encima la que me hab\u00eda zumbado, muy suavecita, como para muchacho.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY esta otra?<\/p>\n<p>\u2014Tampoco me alcanz\u00f3 \u2014le respond\u00ed<\/p>\n<p>\u2014Al\u00e1 va. Vamos a ver si te la tapas.<\/p>\n<p>Z\u00fambeme otra m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n<p>\u2014Esa s\u00ed me toc\u00f3 \u2014tuve que decirle.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMuy duro? \u2014me pregunt\u00f3. Y yo, contest\u00e1ndole:<\/p>\n<p>\u2014No se preocupe, don, que as\u00ed es como se aprende.<\/p>\n<p>As\u00ed hab\u00eda sucedido, y aquella noche, ya en su chinchorro, pero sin poder conciliar el sue\u00f1o con los deseos de continuar despierto para disfrutar de sus fantas\u00edas, Florentino le pregunt\u00f3 al t\u00edo:<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfSer\u00e1 verdad que ese viejito de esta tarde es nieto del general P\u00e1ez?<\/p>\n<p>\u2014 As\u00ed dicen y \u00e9l lo afirma. Nada tiene de imposible.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfQuiere decir que yo me he tapado dos puntas de la primera lanza del mundo? Porque si el general P\u00e1ez se las ense\u00f1\u00f3 a su hijo y \u00e9ste al viejito, desde all\u00e1 vienen.<\/p>\n<p>A lo que respondi\u00f3 el t\u00edo, llanamente:<\/p>\n<p>\u2014Pero tal vez mermando por el camino, como ganado en viaje.<\/p>\n<p>\u2014El ganado vuelve a su peso en cuanto lo empotreran donde haya buen pasto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quieres decir con eso, muchacho? \u00bfEs que te imaginas que t\u00fa vas a repetir la historia?<\/p>\n<p>\u2014Nada, t\u00edo, Cosas que se me van ocurriendo cuando me voy quedando dormido.<\/p>\n<p>&#8211; o &#8211;<\/p>\n<p>Fuese o no de tan heroico abolengo aquella lecci\u00f3n, de mucho le vali\u00f3 a Florentino haberla aprendido, pues varias veces, a consecuencia de las porf\u00edas con los cantadores celosos de su fama o en represalias de novias quitadas y hermanas burladas, fueron de lanza las puntas que no pudieron alcanzarlo.<\/p>\n<p>Por ello viv\u00eda en zozobras la madre, y el hermano le dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Alg\u00fan d\u00eda menguado te clavan<\/p>\n<p>Pero \u00e9l replicaba, fatalista:<\/p>\n<p><em>De lanza o cacho e ganao<\/em><\/p>\n<p><em>seg\u00fan y como barruntas,<\/em><\/p>\n<p><em>o de punt\u00e1 de costao,<\/em><\/p>\n<p><em>siempre se muere de puntas.<\/em><\/p>\n<p>Y continuaba su vida errante en busca de aventuras.<\/p>\n<p>All\u00e1 va, esguazando los esteros del Gu\u00e1rico, con el agua a la coraza de la silla, levantando el bullicioso revuelo de las bandadas de patos y de garzas, adormecido por el chapoteo interminable de la bestia en las bombas de fango. All\u00e1 cabalga hacia el Alto Apure a trav\u00e9s de la verde inmensidad de los bancos, Sali\u00f3 con la sombra por delante, larga sobre el camino, le pas\u00f3 por encima y ya la lleva a la espalda, larga sobre el camino.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l siempre est\u00e1 en el centro del llano, c\u00edrculo de espejismos donde se funde la sabana caldeada por el sol antes de convertirse en cielo. All\u00e1 atraviesa los palmares profundos, los verdes morichales, cuyas claras aguas duplican el alba de oro y el crep\u00fasculo de p\u00farpura. All\u00e1 cruza las mesas de las desolaciones, p\u00e1ramos de hierbas raqu\u00edticas que el sol retuesta y consume&#8230;<\/p>\n<p>Un grito melanc\u00f3lico, de encaminador de ganados imaginarios, se le convierte en copla, y la copla vuelve al grito y \u00e9ste se tiende y se extingue en el ancho silencio y as\u00ed va distrayendo su soledad bajo la obsesi\u00f3n del panorama, siempre igual y siempre interesante.<\/p>\n<p>Por all\u00e1 viene el viento peinando el pajonal. Pasa de largo junto al viajero y le arrebata el sol que lleva encima<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Gracias, compa\u00f1ero!<\/p>\n<p>Y el viento sigue su carrera, peinando el pajonal.<\/p>\n<p>Por all\u00e1 van huyendo las tolvaneras, como duendes medrosos.<\/p>\n<p>\u2014Pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el ganado? \u00bfCu\u00e1ndo se ver\u00e1 u\u00f1a casa? \u00a1Qu\u00e9 s\u00f3lo te vas quedando, viejo Llano! \u00bfQu\u00e9 te pasa?<\/p>\n<p>Y como le han resultado versos, tiende el canto como un lazo:<\/p>\n<p><em>\u00a1Ah, caramba, compa\u00f1ero!<\/em><\/p>\n<p><em>No le puedo remediar,<\/em><\/p>\n<p><em>que acabe diciendo en versos <\/em><\/p>\n<p><em>lo que empiece a conversar.<\/em><\/p>\n<p>Y as\u00ed, con la comez\u00f3n del canto en los labios llegaba a un hato, aunque tambi\u00e9n con la soga a los tientos para arrimarla al trabajo que all\u00ed se estuviere haciendo, y eran corridos y galerones hasta el hilo de medianoche, los tiempos de vaquer\u00edas.<\/p>\n<p>Pasaba por un pueblo, y eran parrandas y joropos, hasta que las autoridades, a quienes satirizaba en sus coplas, optaban por decirle:<\/p>\n<p>\u2014Sigue tu marcha, Florentino. No me alborotes el avispero.<\/p>\n<p>Se acercaba a un caser\u00edo y ya no ten\u00edan sosiego las muchachas. Una manotada de agua a la cara, otra al tiesto para prenderse la flor en el mo\u00f1o, otra al clavo para descolgar el traje m\u00e1s presentable.<\/p>\n<p>El se met\u00eda de casa en casa, preguntando:<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Rosa? \u00bfPor d\u00f3nde anda Romanita?<\/p>\n<p>\u2014Ya te van a salir \u2014respond\u00edanle las madres\u2014. Se est\u00e1n vistiendo.<\/p>\n<p>Y empezaban las malicias, alcahuetas de sus amores:<\/p>\n<p>\u2014D\u00edgales que mucho m\u00e1s me gustan entre el quitarse por los pies el camis\u00f3n de los d\u00edas de trabajo y el ponerse por la cabeza el dominguero. Pues no vengo a ver trapos, que para eso est\u00e1n las tiendas.<\/p>\n<p>\u2014Y para carne fresca las pesas, relamb\u00edo \u2014replic\u00e1banle por all\u00e1 adentro, con protestas que reventaban en risas.<\/p>\n<p>\u2014Ese es mi oficio, precisamente.<\/p>\n<p>Carnicero me llaman por ah\u00ed, de tanta came bonita como me han visto cargando en peso. S\u00f3lo que yo no mato para pesar. Ni nadie se muere de penas conmigo, pues por algo me llaman tambi\u00e9n: Florentino Quitapesares.<\/p>\n<p>A lo que replicaba una:<\/p>\n<p>\u2014Que le pregunten a Ermelinda si mereces que asina te mienten. Y a Mar\u00eda de la O, la del Mal Paso, que fue la \u00faltima&#8230; \u00a1Qu\u00e9 se sepa!<\/p>\n<p>A tiempo que otra protestaba:<\/p>\n<p>\u2014No hables de oficio, \u00a1hombre de Dios! Que el tuyo es quitarla a una del que est\u00e9 haciendo en su casa.<\/p>\n<p>\u2014Con no salirme tienes, que ya entrar\u00e9 a saludarte cuando est\u00e9s sola en el cuarto.<\/p>\n<p>Y haciendo suya la copla de todos:<\/p>\n<p>Ah, malhaya si me viera<\/p>\n<p>contigo en el aposento,<\/p>\n<p>que se perdiera la llave<\/p>\n<p>y el herrero hubiera muerto!<\/p>\n<p>Y a las enojadas, si le sal\u00edan con amenazas de rompimiento de amores, las desbravaba cant\u00e1ndoles:<\/p>\n<p><em>Ah\u00ed te mando tus sortijas,<\/em><\/p>\n<p><em>tus cartas y tus pa\u00f1uelos.<\/em><\/p>\n<p><em>Esp\u00e9rame en los chaparros<\/em><\/p>\n<p><em>pa devolverte tus besos.<\/em><\/p>\n<p>Pues si estas coplas no eran suyas, tambi\u00e9n se las atribu\u00edan, por ser de aquellas de alma llanera extendida, como cuero estacado. Para ganarse la vida que as\u00ed de continuo arriesgaba, dejando al hermano todo el producto de El Aposento, prefer\u00eda el trabajo errante del revendedor de ganados.<\/p>\n<p>Mulas del Caura para las haciendas de los valles de Aragua y del Tuy; caballos del Gu\u00e1rico para los hatos del Arauca donde el ganado brav\u00edo malograba el bestiaje; reses del Apure para los pueblos de la Cordillera, por la monta\u00f1a de San Camilo&#8230; Madrinas y puntas de ganado conducidas de un extremo a otro de la vasta regi\u00f3n de sus andanzas, produc\u00edanle el placer de las jornadas lentas a trav\u00e9s de la desierta inmensidad de la sabana, de los pacientes reposos en los sesteaderos, de las noches a la intemperie de las majadas, con coplas y contrapunteos de cuentos inveros\u00edmiles entre los peones que lo acompa\u00f1aban. En cuanto al dinero que le produc\u00eda su comercio ambulante, apenas lo cobraba cuando ya estaba derroch\u00e1ndolo, jugador temerario, parrandero espl\u00e9ndido, amigo generoso, porque:<\/p>\n<p><em>Dos cosas hay en el mundo<\/em><\/p>\n<p><em>que no sirven pa viajar:<\/em><\/p>\n<p><em>la plata, por lo que pesa,<\/em><\/p>\n<p><em>y el no quererla gastar.<\/em><\/p>\n<p>Y varias veces, como le saliera al paso alguna aventura amorosa, se dio el caso de que dijese a sus peones:<\/p>\n<p>\u2014Sigan ustedes, muchachos. Yo me quedo aqu\u00ed. Ven dan el ganado a como se lo paguen y c\u00f3janse la plata para ustedes.<\/p>\n<p>Por temporadas complac\u00eda a la madre qued\u00e1ndose en casa -y compart\u00eda con el hermano las recias faenas del hato, no habiendo entonces dificultades que no se allanasen pronto, pues ninguno m\u00e1s empe\u00f1oso en el trabajo cuando estaba en vena de meterle el hombro, ni nadie como \u00e9l para bregar, a pecho de caballo cimarronero, con el ganado brav\u00edo, ni hab\u00eda por todo aquello quien se atreviese a tanto cuando fuere menester hacerle frente a un enemigo.<\/p>\n<p>Pero as\u00ed como le ven\u00edan ganas de asentarse, as\u00ed se le iban de pronto y por cualquier cosa Porque oy\u00f3 decir que en tal parte hab\u00eda una muchacha bonita que no atend\u00eda a requiebros de amores. Porque le oy\u00f3 cantar a un vaquero una copla de otros lados, obra de un cantador que se reputaba invencible.<\/p>\n<p>Ensillaba su retinto, rabiataba la remonta, por si acaso de aventuras, met\u00eda el cuatro en la funda y lo amarraba a los tientos junto con las maracas y la soga, y se pon\u00eda en camino, despu\u00e9s de decirle a la madre:<\/p>\n<p>\u2014Bend\u00edgame, vieja. Que la sabana me llama otra vuelta.<\/p>\n<p>Y al hermano:<\/p>\n<p>\u2014Hasta la vista, Jos\u00e9 Luis. Que si no vuelvo es porque en alguna parte una mala punta me ha clavado para siempre.<\/p>\n<p><em>De lanza o cuerno de toro<\/em><\/p>\n<p><em>En alevosas derrotas.<\/em><\/p>\n<p><em>Que para puntas de amores <\/em><\/p>\n<p><em>Cantaclaro tiene contras.<\/em><\/p>\n<p>Porque una tarde, encaramado en el tranquero de la corraleja como en sus tiempos de becerro, se qued\u00f3 con templando la sabana, camino de largas jornadas y raros encuentro y se sorprendi\u00f3 a s\u00ed mismo murmurando, con un sentimiento que por primera vez lo visitaba:<\/p>\n<p><em>\u00a1Ah, malhaya un trotecito<\/em><\/p>\n<p><em>Que no terminara nunca! <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Ah, malhaya qui\u00e9n hallara<\/em><\/p>\n<p><em>aquello que nadie busca!<\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gallegos-romulo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Cantaclaro (primera parte)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>R\u00f3mulo Gallegos La sabana arranca del pie de la cordillera andina, se extiende anchurosa, en silencio acompa\u00f1a el curso pausado de los grandes r\u00edos solitarios que se deslizan hacia el Orinoco, salta al otro lado de \u00e9ste y en tristes planicies sembradas de rocas err\u00e1tiles languidece y se entrega a la selva, Pero quien dice [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4129,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[3,45],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4128"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4128"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4128\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7275,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4128\/revisions\/7275"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4129"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4128"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4128"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4128"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}