{"id":4121,"date":"2022-04-04T22:53:17","date_gmt":"2022-04-04T22:53:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=4121"},"modified":"2023-11-24T18:31:58","modified_gmt":"2023-11-24T18:31:58","slug":"nunca-conoceras-a-hanni-ossot","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/nunca-conoceras-a-hanni-ossot\/","title":{"rendered":"Nunca conocer\u00e1s a Hanni Ossot"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Pulido<\/h4>\n<p>A veces iba al apartamento de Manuel Caballero, a beber caf\u00e9 y conversar con \u00e9l sobre autores inquietantes y tan distintos como Michel Houellebecq, John le Carre, Virginia Woolf o el poeta John Ashbery. Nos uni\u00f3 mucho un amigo com\u00fan: Salvador Garmendia. El humor y la conciencia cr\u00edtica de Manuel y Salvador eran ingredientes poderosos de sus escrituras y de sus personas.<\/p>\n<p>Salvador Garmendia, Manuel Caballero y Rafael Cadenas, formaron el tr\u00edo de barquisimetanos que conquist\u00f3 a Caracas con las armas de la palabra y la autenticidad. Eran amigos que parec\u00edan hermanos. Ellos tres, aparte de ser historia de la literatura, del ensayo y de la poes\u00eda, son un sentimiento. Un sentimiento clase media. Y eso define la tragedia de quienes no conocen a estos hombres porque hace que Venezuela siga siendo cumbre y barranco o dos orillas que no se miran, (para que no parezca discriminatorio el comentario).<\/p>\n<p>Un d\u00eda Manuel me cont\u00f3 que naci\u00f3 en Caracas y as\u00ed, reci\u00e9n nacido, sus padres se lo llevaron a Barquisimeto metido en una ponchera. Eso lo convirti\u00f3 en un humorista natural.<\/p>\n<p>En fin. Hubo una temporada apacible en cuyas madrugadas yo caminaba con Salvador y Manuel y otros amigos por el Parque del Este y siempre nos alegr\u00e1bamos de la misma manera y con los mismos comentarios, a la hora exacta en que los pericos se alborotaban con el sol.<\/p>\n<p>Cuando Manuel dejaba abierta la posibilidad de visitarlo no la desperdiciaba porque era como agarrarlo en su cueva, en su h\u00e1bitat \u00edntimo.<\/p>\n<p>De paso, cultivaba la ilusi\u00f3n de poder conversar con su esposa, que no era, por supuesto, una esposa com\u00fan y corriente. S\u00ed: parec\u00eda atrapada en una bata casera. S\u00ed: ten\u00eda en el bello y marchito rostro la marca del aburrimiento y la soledad que las esposas perfeccionan. S\u00ed: fumaba como si deambulara dentro del laberinto de su propio ser. A veces parec\u00eda fumar solitaria en una infinita estaci\u00f3n de trenes sin trenes, donde no se llegaba y no se part\u00eda.<\/p>\n<p>S\u00ed: era una esposa. Pero se llamaba Hanni Ossot y escrib\u00eda poemas como este:<\/p>\n<p>POR SALIR DEL CHARCO<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar del mundo<\/p>\n<p>una mujer se sentaba todas las ma\u00f1anas<\/p>\n<p>a contemplar un viejo edificio.<\/p>\n<p>Y hab\u00eda ventanas, s\u00ed<\/p>\n<p>plenas de sombras<\/p>\n<p>hombres, mujeres, monstruos.<\/p>\n<p>Esa casa estaba deshabitada<\/p>\n<p>no hab\u00eda amantes, no.<\/p>\n<p>S\u00f3lo aves que a veces cruzaban el horrendo paisaje.<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar del mundo<\/p>\n<p>hab\u00eda una l\u00e1mpara rota<\/p>\n<p>que no era de ella.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n un diccionario.<\/p>\n<p>Eso no pod\u00eda resolver su soledad.<\/p>\n<p>Hab\u00eda tres \u00e1rboles, cuatro \u00e1rboles<\/p>\n<p>y ruidos, la calle, los autom\u00f3viles.<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar del mundo ella<\/p>\n<p>no pudo hablar con quien podr\u00eda<\/p>\n<p>ser su amante.<\/p>\n<p>El placer estaba vedado.<\/p>\n<p>Las ambulancias pasaban<\/p>\n<p>El fastidio cund\u00eda.<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar del mundo<\/p>\n<p>ella se deten\u00eda<\/p>\n<p>a ver un enchufe<\/p>\n<p>un sof\u00e1<\/p>\n<p>una mesa repleta de libros y de centavos<\/p>\n<p>y al marido: mustio, callado, leyendo&#8230;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hab\u00eda pastillas, muchas pastillas<\/p>\n<p>y un avi\u00f3n que pasaba.<\/p>\n<p>Llevando a gente que s\u00ed ten\u00eda lugar.<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar del mundo<\/p>\n<p>ella rezaba<\/p>\n<p>por salir<\/p>\n<p>por salir<\/p>\n<p>del charco.<\/p>\n<p>Cada verso ha sido vertido por un alma sometida a certezas in\u00fatiles y a dudas rozagantes; un alma que est\u00e1 harta de perseguir d\u00edas y decide hibernar a la espera de una primavera nocturna. Un alma que necesita aferrarse a la sacralidad como refugio contra la intemperie.<\/p>\n<p>Por eso no es de extra\u00f1ar que sus versos sacudan el alma ajena \u00bfno es as\u00ed?. Yo quer\u00eda comentarle lo que sent\u00eda ante sus poemas y confesar toda la obsesi\u00f3n por Rilke que me hab\u00eda originado su traducci\u00f3n de Las eleg\u00edas de Duino. Una traducci\u00f3n que ni siquiera fue superada por la que hizo Juan Rulfo, de quien esper\u00e9 una mayor cercan\u00eda con la sensibilidad rilkeana.<\/p>\n<p>S\u00e9 que tener una conversaci\u00f3n con alguien sobre tales temas carec\u00eda de importancia para ella, si ese alguien no la conmov\u00eda hasta los huesos. A veces intercambi\u00e1bamos palabras en torno a un autor o a un suceso aislado, pero al terminar su caf\u00e9, se alejaba. Nunca pude decirle con sinceridad cu\u00e1nto me interesaba lo que escrib\u00eda y tal vez enterarla de que yo tambi\u00e9n me enfrascaba en esos torbellinos.<\/p>\n<p>Puedes decirle a alguien \u201cMira: estoy vendiendo una bicicleta\u201d y algo responder\u00e1. Porque no albergar\u00e1 dudas de que vendes una bicicleta. Es m\u00e1s cuesta arriba decir: \u201cMira: soy poeta. Hablemos de poes\u00eda\u201d. O algo as\u00ed como \u201cmire, se\u00f1ora, usted me ha enviciado con las eleg\u00edas de Duino\u201d o \u201cmire, se\u00f1ora, usted me ha echado a perder las emociones simples con esos poemas suyos\u201d.<\/p>\n<p>Cualquiera se cree poeta pero eso es algo que solo se comprueba largando los pedazos de a\u00f1os y de sue\u00f1os en una sucesi\u00f3n de hirientes bellezas. El alma es como una guitarra cuyas cuerdas son las palabras. Es un instrumento que se afina viviendo y muriendo intensamente al mismo tiempo. Si no sabes afinar ese instrumento es probable que tampoco lo sepas ejecutar con propiedad. Y lo m\u00e1s importante es tener conciencia de alegr\u00eda. Identidad de alegr\u00eda. Alegrarse porque la vida se deja vivir y revivir aun siendo tan misteriosa.<\/p>\n<p>Quer\u00eda entablar con ella largas conversaciones y saber m\u00e1s de su interioridad. Una ambici\u00f3n desmedida de parte de cualquier hombre, de cualquier persona. Porque Hanni Ossot vivi\u00f3 cada minuto de su vida macer\u00e1ndose, curti\u00e9ndose, destil\u00e1ndose en poes\u00eda. Ella se entreg\u00f3 toda al sonido del sentido, a la hondura del conocimiento. El deseo de decir algo que la conmoviera m\u00e1s de lo que estaba conmovida la motivaba y la agotaba \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda ser f\u00e1cil enhebrarla y conocerla?<\/p>\n<p>Nunca ocurri\u00f3 el intenso y prolongado di\u00e1logo que anhelaba con ella: Hanni beb\u00eda unos instantes el caf\u00e9 con nosotros, yo notaba angustiado que pon\u00eda poco caf\u00e9 en su taza. \u201cVa a desaparecer en dos sorbos\u201d pensaba. Y en efecto: demasiado pronto la taza descend\u00eda despu\u00e9s de haber convertido su boca en una herida. La Poeta se iba a otra parte de la vivienda a continuar con sus soledades y sus lecturas.<\/p>\n<p>S\u00e9 que ella ley\u00f3 Eleg\u00edas de Duino con m\u00e1s emoci\u00f3n y detenimiento que nadie. Yo, que me he dado cabezazos contra los muros de esa mansi\u00f3n celestial nunca me empecin\u00e9 tanto con las eleg\u00edas de Rilke, aunque s\u00e9 que esa es la altura, la elevaci\u00f3n, la poes\u00eda que viaja como el humo.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n, pues, si yo gritara, me oir\u00eda entre la jerarqu\u00eda<\/p>\n<p>de los \u00e1ngeles?, y si repentinamente uno me llevara<\/p>\n<p>hacia su coraz\u00f3n, yo me desvanecer\u00eda ante su m\u00e1s fuerte<\/p>\n<p>existencia. Porque lo bello no es m\u00e1s<\/p>\n<p>que el inicio de lo terrible, que todav\u00eda apenas<\/p>\n<p>soportamos,<\/p>\n<p>Y lo admiramos tanto porque serenamente<\/p>\n<p>reh\u00fasa destruirnos. Todo \u00e1ngel es terrible.<\/p>\n<p>As\u00ed fluye su traducci\u00f3n en la primera eleg\u00eda y s\u00e9 que ese es Rilke, un Rilke completo vertido en perfecto espa\u00f1ol. En el pr\u00f3logo de su traducci\u00f3n Hanni escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cEl tono de las Eleg\u00edas es lento as\u00ed como lo es tambi\u00e9n aquello que Rilke exige de nosotros. Se trata de una paciencia convertida en transformaci\u00f3n. Esta transformaci\u00f3n es profundamente religiosa, no al modo de la religi\u00f3n cristiana, sino al modo del hombre desasistido existencialmente que decide desde el morir toda fundaci\u00f3n. No hay para nosotros madres que nos amparen ni amores sino una profunda soledad. Rilke entiende la muerte no solo como un desfallecer sino como aquello por cuyo contacto llegamos a ser, como si la vida se reafirmara a partir de la muerte\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante completa la idea:<\/p>\n<p>\u201cA esta preparaci\u00f3n frente a la muerte Rilke opone la prisa del h\u00e9roe y de los amantes; ellos son siempre los urgidos y la pena en el desgastarse. Ellos son los que andan como si no hubiese lugar. Para Rilke se trata de hacer lugar, de hacer pertenencia y casa. La modernidad de Rilke radica en esto, en saber que el hombre carece de lugar\u201d<\/p>\n<p>La segunda eleg\u00eda, en cualquiera de sus versos, muestra c\u00f3mo la magia de Rilke se llev\u00f3 en sus garras doradas los restos de una temblorosa y sublime Hanni:<\/p>\n<p>\u00bfSabe pues a nosotros el espacio del universo<\/p>\n<p>En el que nos disolvemos? \u00bfCapturan los \u00e1ngeles,<\/p>\n<p>realmente, solo lo suyo, su propio desbordamiento,<\/p>\n<p>o se encuentra a veces en ello, como por error, un poco<\/p>\n<p>de nuestras naturalezas? \u00bfEstamos nosotros tan solo<\/p>\n<p>mezclados a sus rasgos como la vaguedad en los rostros<\/p>\n<p>de las mujeres embarazadas? Ellos no lo advierten<\/p>\n<p>durante el remolino del regreso hacia s\u00ed mismos. (\u00bfC\u00f3mo podr\u00edan notarlo?)<\/p>\n<p>ARR\u00c1IZ LUCCA<\/p>\n<p>El poeta Rafael Arr\u00e1iz Lucca era un gran amigo de Manuel y de Hanni. \u00c9l la entrevist\u00f3 y la escuch\u00f3 con devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Rafael opinaba: \u201c\u2026uno de los m\u00e1s intensos, tr\u00e1gicos y profundos poemas que se han escrito en Venezuela es \u201cDel pa\u00eds de la pena\u201d, contenido en el libro El reino donde la noche se abre. De \u00e9l he afirmado: \u201cEs un poema metaf\u00edsico en la medida en que trasciende a partir de su particularidad, haciendo que la materia nombrada se esfumine ante la preponderancia de ese otro que subyace en su b\u00fasqueda. Es un poema de angustia religiosa en tanto que es plegaria del perplejo, del que padece la incertidumbre. Es poema polif\u00f3nico porque a trav\u00e9s de esa \u00fanica voz, \u00edngrima e implorante, hablan muchas de sus voces interiores, su multitud secreta\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn una entrevista que sostuve con Hanni para la revista Imagen en 1986, con motivo de la aparici\u00f3n del libro, se\u00f1al\u00f3: \u201cEse poema fue escrito una noche de noviembre de 1985 entre las diez de la noche y las cuatro de la madrugada. Aquello fue terrible: escrib\u00eda, me levantaba, me asomaba por la ventana, me sentaba otra vez. Ha sido el poema m\u00e1s largo, intenso y complicado que he escrito en mi vida\u201d. Y as\u00ed fue, nunca m\u00e1s fue m\u00e9dium de un poema de tal longitud ni tan estremecedora vivencia. Debo decir, para que no quede ning\u00fan g\u00e9nero de duda, que su obra no se reduce a ese poema excepcional, pero tampoco puedo dejar de se\u00f1alar su radical importancia para nuestra historia de la poes\u00eda. Ossott alcanza en esta segunda etapa a darle expresi\u00f3n a sus voces interiores, y estas voces se articulan a partir de la experiencia de la exterioridad. Un paisaje, un sonido, un acontecimiento gustativo puede servir de puente para la aparici\u00f3n de esa voz profunda. De modo que esa voz no surge descontextualizada, abstracta, sino interpelada por alguna circunstancia exterior\u201d.<\/p>\n<p>MANUEL TAMBI\u00c9N LO SINTI\u00d3<\/p>\n<p>Manuel Caballero, quien la apoy\u00f3 con amor y nobleza y vivi\u00f3 todo su proceso de elevaci\u00f3n y de angustias, escribi\u00f3 para Arquitrave, la revista del poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio, una introducci\u00f3n para una selecci\u00f3n de poemas:<\/p>\n<p>\u201cPuedo decir que Hanni no escrib\u00eda poemas sino que los viv\u00eda con una intensidad que rara vez he encontrado en otro artista. Puedo dar un testimonio, pues siempre me hab\u00eda burlado de la idea rom\u00e1ntica de que un poema pod\u00eda surgir completamente armado de la cabeza y el coraz\u00f3n del poeta (estoy consciente de lo rampl\u00f3n de la vieja comparaci\u00f3n jupiterina, pero no se olvide que no soy poeta, y que a la prosa de prisa la visita el lugar com\u00fan con mayor frecuencia que al resto de la escritura). Nunca me hab\u00eda tragado aquella leyenda de Samuel Taylor Cooleridge visitado por el demonio de la inspiraci\u00f3n para escribir su Kublai Khan.<\/p>\n<p>Una noche tuve la prueba de que me equivocaba en mi escepticismo. Hab\u00edamos bebido un trago de ron para cenar, pero Hanni apart\u00f3 su plato, y se encerr\u00f3 a escribir sin interrupci\u00f3n hasta la alta madrugada, cuando se ech\u00f3 a mi lado, todav\u00eda temblorosa y sin poder dormir: acababa de escribir El pa\u00eds de la pena, tal vez su texto m\u00e1s emblem\u00e1tico, incluido en El reino donde la noche se abre\u201d.<\/p>\n<p>Ah, Manuel. Estando en Chile con Salvador Garmendia alguien le pregunt\u00f3 \u201c\u00bfUsted es poeta?\u201d y \u00e9l respondi\u00f3: \u201cNo. Yo soy poeta consorte\u201d.<\/p>\n<p>Ella lo alude en varios poemas y le dedic\u00f3 uno que titul\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n<p>MI AMOR YACE EN UN POZO<\/p>\n<p>D\u00e9jame escribir<\/p>\n<p>al menos escribir<\/p>\n<p>es lo m\u00ednimo que se puede pedir<\/p>\n<p>La noche est\u00e1 fresca<\/p>\n<p>y no hay casi carros por las calles<\/p>\n<p>Las flores est\u00e1n floreciendo a su manera pero es de noche<\/p>\n<p>y las flores tambi\u00e9n tienen un modo de florecer al anochecer<\/p>\n<p>tambi\u00e9n<\/p>\n<p>\u2013me imagino<\/p>\n<p>que \u201chay amores que matan\u201d<\/p>\n<p>pasiones, grandes pasiones.<\/p>\n<p>Mi amor, mi gran amor, yace en un pozo<\/p>\n<p>all\u00ed florecen raras flores<\/p>\n<p>flores que no saben cantar ni bailar<\/p>\n<p>todo es mustio all\u00ed<\/p>\n<p>Me he entregado a un amor raro<\/p>\n<p>sin nervios<\/p>\n<p>sin locura<\/p>\n<p>sin gritos<\/p>\n<p>ni pasi\u00f3n<\/p>\n<p>puro intelecto<\/p>\n<p>al menos d\u00e9jame escribir<\/p>\n<p>esta noche<\/p>\n<p>un poema<\/p>\n<p>al menos se trata de una pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Manuel fue afortunado y ella tambi\u00e9n. \u00c9l la conoci\u00f3 leyendo a solas y en voz sincera sus poemas. Rebotando su cuerpo y sus palabras en las paredes de arena y cemento y en las paredes de su casa perdida, el hogar en donde su alma fue infantil y fue adolescente. Manuel Caballero me orientaba respecto a la historia, me clarificaba el pa\u00eds. Su amada Hanni destru\u00eda mis clich\u00e9s:<\/p>\n<p>LA MORDIDA PROFUNDA<\/p>\n<p>Hay una mordida profunda<\/p>\n<p>incisiva<\/p>\n<p>en el centro de mi sexo<\/p>\n<p>por la cual yo me erijo como yo misma<\/p>\n<p>y soy,<\/p>\n<p>y poseo y dono.<\/p>\n<p>Regalo mi cuerpo y mi ansia.<\/p>\n<p>Hay una mordida en m\u00ed<\/p>\n<p>que doblega al otro<\/p>\n<p>lo arrodilla, lo inclina<\/p>\n<p>por esa mordida se abre un vasto mar de vac\u00edos<\/p>\n<p>v\u00e9rtigos<\/p>\n<p>precipitaciones<\/p>\n<p>abismos<\/p>\n<p>Me cruza una pendiente<\/p>\n<p>me traza un precipicio<\/p>\n<p>en el amor&#8230;<\/p>\n<p>y en todas mis secretas junturas<\/p>\n<p>con cuido, con recelo, t\u00fa te avienes a m\u00ed<\/p>\n<p>y no me sabes.<\/p>\n<p>AMABA A BORGES<\/p>\n<p>Hanni era una poeta para leer como quien limpia el piso con la frente, buscando la hondura, el tu\u00e9tano. Era necesario leerla de una manera honesta y amorosa. Ella sab\u00eda que la poes\u00eda y su sangre eran lo mismo. Repito unas palabras suyas que han sido citadas muchas veces:<\/p>\n<p>\u201cDescender all\u00ed, desde las alturas diurnas de la conciencia a esa zona mediana y crepuscular, otorga alegr\u00eda al poeta. Habr\u00e1 entonces para \u00e9l un fest\u00edn. Los dioses porque no puede ser de otro modo le otorgan el beneficio de probar riquezas. No importa cu\u00e1n fuerte pueda ser el plato. Horror, dicha, hast\u00edo, pasi\u00f3n. Frente a ello debe conservar el pie en la frontera para no sucumbir. Amarrado al m\u00e1stil debe rezar la Letan\u00eda que lo mantiene al barco. Y es que la poes\u00eda es tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de un ritual. El mismo sitio, el mismo escritorio, la misma pluma. El mismo miedo que nos invita a separarnos del papel, lo que no queremos hablar con los otros ese d\u00eda para que no nos disturbe. Lo que no queremos escuchar de la poes\u00eda misma&#8230; porque hiere\u201d.<\/p>\n<p>Aparte de Rilke, Jorge Luis Borges era otro autor que captaba su inter\u00e9s. Como infinidad de personas ella le\u00eda a Borges pero con m\u00e1s pasi\u00f3n. Y lo escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cDurante la larga noche en que muri\u00f3 Borges yo estaba en mi estudio. Revisaba qu\u00e9 libro de poemas podr\u00eda leer en ese momento. Recorr\u00ed toda mi biblioteca y me detuve ante sus Obras completas editadas por Emec\u00e9 Editores. Las coloqu\u00e9 sobre mi mesa de trabajo y me dirig\u00ed a la ventana para ver la Noche. En ese instante sent\u00ed que una gran bola de fuego cruzaba el Universo, de manera el\u00edptica, para encontrarse con otra gran bola de fuego, en una suerte de beso de amor.<\/p>\n<p>Me dije: \u00e9se es Borges, ha muerto y va a encontrarse con Her\u00e1clito. Un\u00ed mis manos en actitud de rezo y recit\u00e9:<\/p>\n<p>\u201cNadie lo vio desembarcar en la un\u00e1nime noche, nadie vio la canoa de bamb\u00fa sumi\u00e9ndose en el fango sagrado\u2026\u201d<\/p>\n<p>Hanni cuenta que despu\u00e9s escogi\u00f3 al azar un poema de Borges y le sali\u00f3 El tango.<\/p>\n<p>\u201cRec\u00e9 El Tango, con voz ronca y con ritmo. Mi marido se despert\u00f3. Me dijo: \u00bfQu\u00e9 haces Hanni? Leo a Borges\u2014le contest\u00e9. No le dije que Borges hab\u00eda muerto, ni que yo rezaba. Recib\u00ed su rega\u00f1o con pasividad\u201d.<\/p>\n<p>Hanni le puso continuaci\u00f3n a esa historia:<\/p>\n<p>\u201cNo puedo explicarme este hecho sino por la palabra consustanciaci\u00f3n\u2026 \u00a1He amado tanto a Borges! Recuerdo que una vez casada, con mi primer marido, \u00e9l me manifestaba sus celos de Borges. Y es que le\u00eda en la cama una y cien veces Las Ruinas Circulares\u201d.<\/p>\n<p>APROVECHO LO DE BORGES<\/p>\n<p>Creo que una mayor\u00eda de lectores admiramos y queremos a Borges. Yo cito a Borges hasta cuando hago la declaraci\u00f3n del impuesto sobre la renta. Y pude hablar con \u00e9l y decirle \u201csoy un lector suyo\u201d. Pero tambi\u00e9n he admirado y querido a Hanni Ossot y no pude expresarle esto que hoy escribo.<\/p>\n<p>Y aferrado a esa raz\u00f3n, ya que nunca pude hablar con ella lo suficiente, lo necesario para ser un mejor lector de su desgarrado y sublime esfuerzo po\u00e9tico, me pregunto, antes que cualquier procacidad insensible lo haga: \u00bfha sido acaso una tonter\u00eda escribir sobre su poes\u00eda en tales t\u00e9rminos? \u00bfUna palabrer\u00eda in\u00fatil?<\/p>\n<p>Y dejo que sea la poeta Hanni Ossot quien responda, aprovechando la posibilidad de tomar sus palabras y colocarlas aqu\u00ed con la alegr\u00eda que me proporciona fingir que estoy conversando con ella.<\/p>\n<p>\u201cLa poes\u00eda es riesgo puesto que es alma. Desde el alma vivimos en el riesgo. Todo en ella es aparentemente inconcluso, provisional, equ\u00edvoco, sombr\u00edo. La moralidad no entra en ella. Por eso la poes\u00eda es amoral, carnal, sangrante, doliente. Ni el alma ni la poes\u00eda est\u00e1n hechas para los acomodados. Pocos pol\u00edticos acuden a ella, apenas recitan versos en recepciones y espect\u00e1culos. Quienes se entregan al alma y a la poes\u00eda trabajan desde la imagen del marinero que lucha en el mar. Adivinando, profiriendo invocaciones, escuchando la caracola\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1FUERA EL LEXOTANIL!<\/p>\n<p>CIAO BAMBINO\u2026<\/p>\n<p>Y entonces invento que le comunico, para terminar de una vez con esto:<\/p>\n<p>-Hanni: eres una casa habitada por emociones nuevas y sentimientos antiguos. Hanni: eres un torbellino de emociones y sentimientos atrapados en una casa sagrada. Hanni: tu cuerpo todo es un pensamiento.<\/p>\n<p>Y ella, magn\u00edfica se\u00f1ora poeta, responde, usando algunas l\u00edneas de un poema suyo:<\/p>\n<p>\u201cAunque es inevitable que alguien llegue. Por la ventana entra la luz, el viento, el ladr\u00f3n, el amante, la naturaleza&#8230; A veces se ans\u00eda compartir, a veces no. No siempre est\u00e1n las puertas o las ventanas abiertas\u201d.<\/p>\n<p>Y murmuro, pensando tambi\u00e9n en Manuel, quien se hizo merecedor del extra\u00f1o amor de una flor de c\u00faspide:<\/p>\n<p>-Gracias, Hanni.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-pulido\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Foto de Vasco Szinetar<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Pulido A veces iba al apartamento de Manuel Caballero, a beber caf\u00e9 y conversar con \u00e9l sobre autores inquietantes y tan distintos como Michel Houellebecq, John le Carre, Virginia Woolf o el poeta John Ashbery. Nos uni\u00f3 mucho un amigo com\u00fan: Salvador Garmendia. 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