{"id":405,"date":"2021-08-03T01:32:57","date_gmt":"2021-08-03T01:32:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=405"},"modified":"2023-11-24T18:40:51","modified_gmt":"2023-11-24T18:40:51","slug":"la-hamaca-de-bolivar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-hamaca-de-bolivar\/","title":{"rendered":"La hamaca de Bol\u00edvar"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Arturo Uslar Pietri<\/h4>\n<p>En una de las vitrinas del Museo Bolivariano de Caracas hay una vieja hamaca desflecada, con los colores que fueron vivos, amortecidos por el tiempo. Es una hamaca de <a href=\"https:\/\/bibliofep.fundacionempresaspolar.org\/dhv\/entradas\/b\/bolivar-simon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Bol\u00edvar<\/a>. Fue una de las que \u00e9l us\u00f3 durante los largos a\u00f1os de aquellas campa\u00f1as inagotables, de aquella andanza sin tregua que se teji\u00f3 y reteji\u00f3 como el hilo del destino, por entre selvas, cumbres, ci\u00e9nagas y llanuras, desde la boca del Orinoco hasta las riveras del Titicaca.<\/p>\n<p>Esa hamaca colg\u00f3 en la sala r\u00fastica de la casa del pueblo: Entre dos \u00e1rboles a la intemperie para acampar por la noche. Durante los tiempos m\u00e1s dif\u00edciles y agitados de su lucha Bol\u00edvar no tuvo otro lecho. Era su cama, su silla de trabajo. Por la noche en tierra caliente, se tend\u00eda en ella a dormir su breve sue\u00f1o nervioso. Al llegar, lo primero que hac\u00eda el asistente era tenderla. Ven\u00edan los secretarios y los ayudantes y se pon\u00edan alrededor. Mientras \u00e9l se mec\u00eda y se levantaba sin cesar, dictaba cartas y dispon\u00eda operaciones.<\/p>\n<p>Alguno de los europeos que menos lo entendieron no dejaron de escribir profusamente aquel uso de la hamaca. Les parec\u00eda que era la se\u00f1al de su inferioridad y de su barbarie. Hippisley y Ducoudray Holstein, por ejemplo, que escribieron amargos libelos contra \u00e9l, hablaban con insistencia de la hamaca. Les parec\u00eda degradante.<\/p>\n<p>La hamaca era el lecho del indio. Del indio pas\u00f3 al mestizo criollo. Es cama y el sill\u00f3n del hombre del pueblo. Viene de la m\u00e1s remota y profunda Am\u00e9rica. Forma parte esencial de una manera de vivir y por ello mismo tambi\u00e9n de una filosof\u00eda de la vida. Para quienes no entienden esa hamaca de Bol\u00edvar les ha de resultar dif\u00edcil o imposible entender aquel hombre extraordinario y tan complejo. Que es precisamente lo que le pas\u00f3 a Hippisley y Ducoudray Holstein. Y a tantos de ayer y de hoy.<\/p>\n<p>Esa hamaca es manifestaci\u00f3n de la americanidad fundamental de Bol\u00edvar. Hab\u00eda aprendido, probablemente a usarla y a amarla, en la casa paterna. Los esclavos que le ense\u00f1aron su uso debieron transmitirle tambi\u00e9n los m\u00e1s vivos valores tradicionales de la cultura popular de su pa\u00eds. Cantares, leyendas, m\u00fasica, consejas, proverbios, de indios, de negros, de mestizos. Que en su alma se mezclaban a la otra tradici\u00f3n, igualmente viva y vieja, que recib\u00eda de padres, maestros y mayores.<\/p>\n<p>Sobre ese esp\u00edritu nutrido as\u00ed de vivas ra\u00edces criollas y espa\u00f1olas vino a depositarse la cultura europea. Los libros de los enciclopedistas franceses y racionalistas ingleses, el arte po\u00e9tico de Boileau, el Emilio del gibelino, el lujo y el refinamiento del Madrid de Godoy, del Par\u00eds del consulado y del Imperio, y del Londres del final de Jorge III.<\/p>\n<p>De esa \u00e9poca son sus dispendiosas aventuras del Palais Royal y tal vez aquel retrato del joven dandy que pudo pintar Gill en un taller londinense en 1810. Exterior y superficialmente deb\u00eda parecer un joven rico de la aristocracia europea. Pero en lo profundo segu\u00eda vivo lo otro. A ratos afloraba con poderoso impulso. Con vehemente pasi\u00f3n que lo llevaba a renegar de aquella vida f\u00e1cil y grata en que parec\u00eda complacerse. As\u00ed debi\u00f3 ocurrir en sus conversaciones en Par\u00eds con el <a href=\"https:\/\/bibliofep.fundacionempresaspolar.org\/dhv\/entradas\/h\/humboldt-alejandro-de\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Bar\u00f3n de Humboldt<\/a>. Humboldt hablaba con pasi\u00f3n de aquella Am\u00e9rica de grandes r\u00edos y selvas tropicales y de helados p\u00e1ramos y de sus pobladores. De una naturaleza de misterios y poderosa en creaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de la que Europa sab\u00eda poco, y de unas gentes no menos conocidas, pero llenas de destino y deseosas de encontrar su camino en la historia.<\/p>\n<p>Con Sim\u00f3n Rodr\u00edguez tambi\u00e9n hubo de volver muchas veces al tema americano. Su antiguo maestro de primeras letras en Caracas le sirvi\u00f3 de gu\u00eda por el mundo del racionalismo en sus dos visitas a Francia. Juntos hicieron a pie el viaje Par\u00eds a Italia divagando libremente por los reinos de la cultura y de la curiosidad. Rodr\u00edguez hab\u00eda partido de Rousseau en busca de una pedagog\u00eda que pudiera realizar el destino americano. Tanto debieron hablar de su Am\u00e9rica criolla en acuerdo y en contradicci\u00f3n con las ideas europeas que al t\u00e9rmino de la andanza, entre ruinosos m\u00e1rmoles de una colina romana, el joven hizo el exaltado juramento, digno de un h\u00e9roe de Byron, de consagrar su vida a alcanzar la independencia para la Am\u00e9rica espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Su vuelta a Am\u00e9rica en 1807 es vuelta y regreso en m\u00e1s de un sentido. Regresa no solo a dedicarse a la causa exterior de lograr la independencia de su Am\u00e9rica, sino a la causa profunda de entender y realizar aquel mundo tan lleno de oscuras posibilidades.<\/p>\n<p>Para muchos hombres de aquel tiempo el proceso de la independencia parec\u00eda poder reducirse a una simple amputaci\u00f3n. Cortar la dependencia que los ataba a la corona de Espa\u00f1a, sin que ocurrieran conmociones o \u00abpeligrosas novedades\u00bb, sin contaminaci\u00f3n de afrancesamiento subversivo. Para \u00e9stos, la ruptura de la dinast\u00eda espa\u00f1ola con la invasi\u00f3n napole\u00f3nica pareci\u00f3 ofrecer la oportunidad ideal.<\/p>\n<p>Otros, gente m\u00e1s cosmopolita y enamorada del progreso, conceb\u00edan la independencia como una oportunidad de poner en pr\u00e1ctica las instituciones y los ideales de la rep\u00fablica democr\u00e1tica tal como se hab\u00eda visto en los Estados Unidos y en Francia.<\/p>\n<p>Bol\u00edvar advierte desde el primer momento que el problema es otro, mucho m\u00e1s complejo y arduo. No es el de satisfacer los intereses materiales de quienes no tienen sino intereses, ni el de realizar delirios ideol\u00f3gicos de quienes no tienen sino teor\u00edas. Habr\u00e1 primero que ganar la independencia en los campos de batalla y no en meras actas de asambleas, y habr\u00e1 luego que buscar las instituciones estables que correspondan a la realidad econ\u00f3mica y social de la Am\u00e9rica hispana.<\/p>\n<p>Bol\u00edvar ve fracasar la primera rep\u00fablica de Venezuela en 1812. Hab\u00eda sido proclamada y creada sin sangre y sin tropiezos. La hab\u00edan dotado de una constituci\u00f3n donde hab\u00edan acomunado todas las perfecciones te\u00f3ricas de una rep\u00fablica ideal. Y sin embargo se derrumb\u00f3 r\u00e1pida y dolorosamente ante la marcha de un soldado afortunado.<\/p>\n<p>En medio de aquella primera cat\u00e1strofe Bol\u00edvar revela algunos rastros esenciales de su extraordinario car\u00e1cter. Su capacidad de comprender la realidad y su fe indomable. Desde el primer momento manifiesta la convicci\u00f3n de que nada est\u00e1 perdido y que el triunfo final habr\u00e1 de pertenecer a los patriotas. En su <a href=\"http:\/\/www.quintadebolivar.gov.co\/exposicion\/Documents\/Manifiesto%20de%20Cartagena.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Manifiesto de Cartagena<\/a> de 1812 y en su <a href=\"https:\/\/albaciudad.org\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/08072015-Carta-de-Jamaica-WEB.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Carta de Jamaica<\/a> de 1815 no s\u00f3lo aparece esa convicci\u00f3n en el tono m\u00e1s en\u00e9rgico y persuasivo, sino que tambi\u00e9n plantea el problema de la organizaci\u00f3n de los nuevos estados americanos en los t\u00e9rminos m\u00e1s penetrantes y exactos en que nadie lo hab\u00eda hecho hasta entonces.<\/p>\n<p>Lo que Bol\u00edvar concibe claramente desde el comienzo, y que se convierte en la norma directa y fundamental de su pensamiento y de su acci\u00f3n, es la idea de la peculiaridad del mundo americano. Las concepciones y las teor\u00edas aprendidas en Europa o en los Estados Unidos deben adaptarse a las caracter\u00edsticas de los nuevos pa\u00edses. La geograf\u00eda, la historia, las antiguas leyes, los usos tradicionales de esos pueblos deben ser tenidos en cuenta de manera primordial. Sobre esos hechos deben meditar los legisladores para concebir las instituciones adecuadas.<\/p>\n<p>En 1819, en su <a href=\"https:\/\/bancodelalba.org\/wp-content\/uploads\/BA-Discurso-Angostura-2020-ESPANOL.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Discurso de Angostura<\/a>, que es acaso la m\u00e1s luminosa de sus piezas escritas, plantea claramente el problema de que las nuevas naciones necesitan hallar instituciones propias. Sus ideas de entonces vienen a ser como la consecuencia y el desarrollo de las que hab\u00eda expresado con tanta clarividencia en 1815, desde el destierro de Jamaica, en su famosa carta dirigida a un caballero ingl\u00e9s: \u00abNosotros somos un peque\u00f1o g\u00e9nero humano; poseemos un mundo aparte, cercado de dilatados mares; nuevos en casi todas las artes y las ciencias, aunque en cierto modo viejos en los usos de la sociedad civil\u00bb.<\/p>\n<p>La intuici\u00f3n genial de esa realidad es la que dicta su acci\u00f3n de guerrero y su obra de pol\u00edtico. La creaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito capaz de ganar y asegurar la independencia de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola durante quince a\u00f1os de guerra hubiera sido empresa suficientemente colosal para asegurar su gloria. Bol\u00edvar sabe hallar el ej\u00e9rcito espont\u00e1neo que estaba en el esp\u00edritu de su pueblo. Su t\u00e1ctica es que la geograf\u00eda y la psicolog\u00eda popular le dictan. \u00c9l sabe hallar el profundo minero de energ\u00eda que estaba como dormido debajo de aquellas pieles morenas y de aquellos ojos que hab\u00edan parecido sumisos durante tres siglos.<\/p>\n<p>\u00c9l va hacer del ej\u00e9rcito \u00abel pueblo activo\u00bb. Con ese ej\u00e9rcito de campesinos que toma las armas sin abandonar sus ropas de labranza, los m\u00e1s descalzos, los m\u00e1s durante los primeros tiempos s\u00f3lo con armas blancas, sin intendencia, sin soldada, casi sin medicinas. Con ese ej\u00e9rcito, en m\u00e1s de cuatrocientas acciones de armas y en un teatro de operaciones de m\u00e1s de cinco millones de kil\u00f3metros cuadrados, Bol\u00edvar gana la independencia para los pa\u00edses que hoy son Venezuela, Colombia, Ecuador, Per\u00fa, Bolivia y Panam\u00e1 y pone fin al dominio espa\u00f1ol en la Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>Esta es la obra de su tenacidad, de su voluntad heroica pero tambi\u00e9n de su medio, de su hora y del genio de su pueblo. Uno de sus m\u00e1s notables contrincantes, el General espa\u00f1ol Pablo Morillo, quien vino a combatirlo a Venezuela al frente de la mejor y m\u00e1s numerosa expedici\u00f3n de tropas peninsulares que nunca vino a Am\u00e9rica, dijo de \u00e9l: \u00abAlma indomable, a quien le basta un triunfo, el m\u00e1s peque\u00f1o, para adue\u00f1arse de quinientas leguas de territorio&#8230; Bol\u00edvar es el jefe de m\u00e1s recursos y no hallo c\u00f3mo ponderar su actividad. Mucha fuerza se necesita para vencer a estos rebeldes que no desmayan con ninguna derrota y que est\u00e1n resueltos a morir antes que someterse&#8230; Nada es comparable a la incansable actividad de este caudillo&#8230; Su arrojo y su talento son sus t\u00edtulos para mantenerse a la cabeza de la revoluci\u00f3n y de la guerra\u00bb.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente con la guerra se le va planteando el problema de la organizaci\u00f3n de los nuevos estados. Su ideal pol\u00edtico interno es el de la libertad sin anarqu\u00eda, el del orden sin la injusticia, el de la \u00abmayor suma de felicidad posible\u00bb para todos. En Angostura lo expres\u00f3 con toda claridad: \u00abUn Gobierno Republicano ha sido, es y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberan\u00eda del pueblo: la divisi\u00f3n de los poderes, la libertad civil, la proscripci\u00f3n de la esclavitud, la abolici\u00f3n de la monarqu\u00eda y de los privilegios\u00bb. A ese objeto han de ir encaminados sus pasos durante toda la larga pugna por establecer un orden pol\u00edtico estable en las nuevas naciones. Las circunstancias y los medios var\u00edan en ocasiones. Pero el fin se mantiene el mismo hasta su \u00faltima hora.<\/p>\n<p>Para la pol\u00edtica exterior concibe desde los comienzos de la revoluci\u00f3n la necesidad de que la Am\u00e9rica hispana se organice como un todo o por lo menos como un conjunto de grandes estados y confederaciones. Ya desde 1813 habla de la necesidad de unir a la Nueva Granada y Venezuela. M\u00e1s tarde se lanza a la empresa de convocar el Congreso de Panam\u00e1 de 1826 para establecer una organizaci\u00f3n americana que pudiera ser el punto de partida de una organizaci\u00f3n internacional ecum\u00e9nica. Su Am\u00e9rica debe organizarse para convertirse en uno de los polos del equilibrio universal. En 1813 hab\u00eda hecho publicar en Caracas lo siguiente: \u00abLa ambici\u00f3n de las naciones de Europa lleva el yugo de la esclavitud a las dem\u00e1s partes del mundo; y todas estas partes del mundo deb\u00edan establecer el equilibrio entre ellas y la Europa, para destruir la preponderancia de la \u00faltima. Yo llamo a esto equilibrio del Universo y debe entrar en los c\u00e1lculos de la pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l se hace el supremo interprete del alma criolla en trance de creaci\u00f3n. Nadie cal\u00f3 m\u00e1s hondo en la naturaleza de su pueblo y mir\u00f3 con m\u00e1s anticipaci\u00f3n los peligros del porvenir. Ten\u00eda en la cabeza todo lo que pod\u00edan tener las gentes m\u00e1s cultas de su tiempo. Pero solo como antecedente, como complemento o como punto de partida. Para la interpretaci\u00f3n del destino de aquel \u00abpeque\u00f1o g\u00e9nero humano\u00bb era poco lo que pod\u00edan servirle las concepciones europeas. Am\u00e9rica era cosa distinta y deb\u00eda dar sus propias soluciones. Su Rousseau, su Montesquieu, su Bentham estaban en \u00e9l balanceados por su poderosa comprensi\u00f3n del instinto del llanero a caballo, del andino de ruana, del boga de los grandes r\u00edos. Hab\u00eda sabido macerar lo europeo en la vigilia de la hamaca criolla. Lo que iba a surgir en acci\u00f3n y en pensamiento era cosa distinta: la concepci\u00f3n americana de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Aquella hamaca resulta as\u00ed de un gran simb\u00f3lico. Es el legado visible y pintoresco del mundo criollo donde est\u00e1n clavadas sus m\u00e1s hondas ra\u00edces. Menudo, nervioso, iluminado, impulsivo, resonante, la vida de Bol\u00edvar parece consumirse en una angustiosa fiebre de creaci\u00f3n. Sus problemas no fueron nunca solamente los del general de un ej\u00e9rcito, ni los de gobernante de un pa\u00eds. \u00c9l se sent\u00eda cargado con la responsabilidad del destino americano. De realizarlo \u00e9l, o de que quedara irrealizable durante generaciones. Las batallas, las marchas, los problemas administrativos, las combinaciones pol\u00edticas ven\u00edan a reducirse a fragmentos o etapas de aquella inagotable empresa sobre humana a la que se hab\u00eda sentido consagrado. \u00abYo soy el hombre de las dificultades\u00bb dijo en alguna ocasi\u00f3n, y en otra dijo tambi\u00e9n que era uno de los mayores majaderos de la humanidad. Con lo que declaraba el car\u00e1cter desesperado y extraordinario de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su grandeza y su tragedia arrancan de esa compleja comprensi\u00f3n de su misi\u00f3n. Si hubiera sido un mero ide\u00f3logo imbuido de ideas aprendidas de Europa, republicanas o mon\u00e1rquicas, como abundaron tantos en su tiempo, habr\u00eda encontrado satisfacci\u00f3n y derivativo en la proclamaci\u00f3n de principios te\u00f3ricos. Si hubiera sido tan solo un oportunista, apegado a las circunstancias se habr\u00eda dedicado a disfrutar de su bot\u00edn de autoridad sobre el inmenso territorio capturado. A hacer en grande lo que despu\u00e9s hicieron todos los caudillos locales.<\/p>\n<p>Pero \u00e9l no quiere ni lo uno ni lo otro y ambas formas le parecen males abominables. Detesta a los ide\u00f3logos tanto como a los hombres de presa. La independencia no le parece el fin sino un paso previo. Lo m\u00e1s importante es lo que ha de venir despu\u00e9s: la organizaci\u00f3n del mundo de Col\u00f3n en una poderosa estructura pol\u00edtica, donde quepan las realidades y las esperanzas sin da\u00f1o y sin enga\u00f1o.<\/p>\n<p>Por eso mismo, al final de su vida se siente agobiado por el desenga\u00f1o: \u00abLa independencia es el \u00fanico bien que hemos alcanzado, a costa de todos los dem\u00e1s\u00bb, dir\u00e1 con desolaci\u00f3n. Porque para \u00e9l es dolor y desenga\u00f1o ver caer a aquellos pa\u00edses reci\u00e9n libertados al precio de tantos sacrificios en las variadas formas de caudillismo dictatorial. Ese buscar sin tregua, que es tambi\u00e9n constante revelaci\u00f3n, es lo que lo mantiene vivo y v\u00e1lido para la empresa todav\u00eda abierta de realizar la Am\u00e9rica en la que \u00e9l estaba empe\u00f1ado. Bol\u00edvar no encarna solo un gran acontecimiento hist\u00f3rico. Es tambi\u00e9n una causa y un camino. Tanto como en el glorioso pasado, est\u00e1 el porvenir de los pueblos a los que se dio.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/uslar-pietri-arturo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo Uslar Pietri En una de las vitrinas del Museo Bolivariano de Caracas hay una vieja hamaca desflecada, con los colores que fueron vivos, amortecidos por el tiempo. Es una hamaca de Bol\u00edvar. Fue una de las que \u00e9l us\u00f3 durante los largos a\u00f1os de aquellas campa\u00f1as inagotables, de aquella andanza sin tregua que se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":406,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=405"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":895,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/405\/revisions\/895"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/406"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}