{"id":3995,"date":"2022-03-27T13:17:39","date_gmt":"2022-03-27T13:17:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3995"},"modified":"2023-11-24T18:32:17","modified_gmt":"2023-11-24T18:32:17","slug":"la-mascara-en-la-mano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-mascara-en-la-mano\/","title":{"rendered":"La m\u00e1scara en la mano"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Lucila Palacios<\/h4>\n<p>(Obra en dos actos)<\/p>\n<p>Personajes:<\/p>\n<p>ELENA<\/p>\n<p>ROBERTO<\/p>\n<p>CARLOTA<\/p>\n<p>DON ANSELMO<\/p>\n<p>MARTA<\/p>\n<p>JORGE<\/p>\n<p>JUSTINA<\/p>\n<p><strong>Acto Primero<\/strong><\/p>\n<p>(Sala de recibir. \u00c9poca: mitad del siglo XX)<\/p>\n<p>MARTA.- Son las tres. Faltan apenas dos horas.<\/p>\n<p>ELENA.- Parece que se te alarga el tiempo.<\/p>\n<p>MARTA.- Se me alarga. Sabes lo que quiero, que hoy es el d\u00eda definitivo. \u00c9l viene para conocer a pap\u00e1. Le hablar\u00e1 de nuestros amores.<\/p>\n<p>ELENA.- Y ma\u00f1ana ser\u00e1n ustedes novios formales. Yo estar\u00e9 muy contenta.<\/p>\n<p>MARTA.- Todos estaremos contentos. Despu\u00e9s, vendr\u00e1 la boda.<\/p>\n<p>ELENA.- Mi marido y yo seremos padrinos sin duda alguna.<\/p>\n<p>MARTA.- \u00a1Claro que s\u00ed!<\/p>\n<p>ELENA.- Tengo curiosidad de conocer a ese novio tuyo. \u00a1Lo ten\u00edas tan escondido!<\/p>\n<p>MARTA.- \u00a1Es un encanto de hombre! Te gustar\u00e1 much\u00edsimo.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Muy gracioso! \u00a1Me gusta\u2026 y te lo quito!<\/p>\n<p>MARTA.- Me lo quitar\u00e1s a medias. Me sentir\u00eda feliz si te quisiera. Si \u00e9l fuese contigo como un buen hermano.<\/p>\n<p>ELENA.- Creo que lo lograremos. Ya lo estoy queriendo.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- (Que ha entrado y las escucha) \u00a1Ah! \u00bfCon que hablando del novio? En esta casa no hay otro tema. Creo anunci\u00f3 su visita para las 5.<\/p>\n<p>MARTA.- As\u00ed es, pap\u00e1, y yo voy a vestirme.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Ponte bonita, lo m\u00e1s bonita que puedas. As\u00ed mismo lo hac\u00eda Elena cuando conquistaba a Arturo.<\/p>\n<p>MARTA.- \u00a1Y mam\u00e1 cuando te conquistaba a ti, no lo niegues!<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- No lo niego.<\/p>\n<p>MARTA.- Entonces, hasta ahora. Elena, ya lo sabes, espero que me arregles la casa.<\/p>\n<p>ELENA.- No te preocupes.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Me han sorprendido esos amores. Era Marta una muchacha retra\u00edda, y de pronto se volvi\u00f3 alegre y animosa. Creo que el amor la ha transfigurado.<\/p>\n<p>ELENA.- As\u00ed es, don Anselmo.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Y a ti te ha transformado tambi\u00e9n. Pero a la inversa.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfEso cree usted?<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00bfAcaso no te observo? Te observo y creo comprender lo que te pasa. Tu marido\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- Mejor es no hablar de eso. Vive lejos, vive adonde yo no puedo llegar. Un buque, un buque no es el hogar apropiado para una mujer. En \u00e9l habitan los hombres que gustan del mar y de los tiempos variables.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Me parece estar oyendo a una mujer celosa.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfCelos? Tal vez los conoc\u00ed reci\u00e9n casada. Ahora ya es tarde para celar.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- No me gusta que hables as\u00ed. Es el lenguaje de una mujer desgraciada. Y yo deseo tu felicidad que es la de mi hijo.<\/p>\n<p>ELENA.- No se preocupe, don Anselmo, son explosiones.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Comprendo. Hace varios meses que se fue Arturo\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- Pero me escribe, telegraf\u00eda, manda regalos.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Peor ser\u00eda si guardara silencio, si se mostrara indiferente.<\/p>\n<p>ELENA.- Tiene usted raz\u00f3n. Tal vez soy muy inconforme.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- No, inconforme no, tu queja es normal, te sientes sola.<\/p>\n<p>(Suena un timbre)<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Es el timbre de la puerta.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Dios m\u00edo! Es capaz de ser el pretendiente. \u00a1Y yo aqu\u00ed conversando y la sala sin arreglar! \u00a1Ay\u00fademe usted, don Anselmo!<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00a1R\u00e1pido! Las flores en su puesto, el div\u00e1n, los adornos\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- Y yo sin vestir.<\/p>\n<p>(Vuelve a sonar el timbre)<\/p>\n<p>MARTA.- (Entrando) \u00a1Llega gente, tal vez sea \u00e9l! Voy a llamar a Justina.<\/p>\n<p>JUSTINA.- (Entrando) All\u00ed est\u00e1 un se\u00f1or. Pregunta por usted, se\u00f1orita Marta.<\/p>\n<p>MARTA.- Dile que pase.<\/p>\n<p>ELENA.- Voy a arreglarme. Rec\u00edbanlo ustedes. (Sale)<\/p>\n<p>MARTA.- Tengo las manos fr\u00edas, pap\u00e1.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Serenidad, muchacha.<\/p>\n<p>ROBERTO.- (Entrando) Buenas tardes.<\/p>\n<p>MARTA.- \u00a1Adelante! \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s? Te esper\u00e1bamos\u2026 Mi pap\u00e1\u2026<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Tengo mucho gusto en conocerlo.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Gracias.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Bien, puede sentarse. Perdone, pero\u2026 \u00bfel nombre de usted?<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfMi nombre? \u00bfC\u00f3mo\u2026 Marta no se lo ha dicho?<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Marta es un poco rara.<\/p>\n<p>MARTA.- Quer\u00eda sorprender a pap\u00e1, quer\u00eda sorprender a Elena. Oye, padre, \u00e9l es\u2026 Roberto Castel.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00a1Castel, ah! El escritor\u2026 \u00a1el ensayista!<\/p>\n<p>ROBERTO.- El mismo.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Es un honor.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1No, no! Nada de cumplimientos. Me gusta Marta y\u2026<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00bfLe gusta nada m\u00e1s?<\/p>\n<p>MARTA.- \u00a1Por Dios, padre!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Quiero tratarla, conocerla, quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda\u2026<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Es hija m\u00eda y no puedo recomendarla. Pero, Elena, mi nuera, ha hecho una buena elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1Ah! s\u00ed, s\u00ed, es cierto.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Tiene usted mi autorizaci\u00f3n para visitar a Marta. Vendr\u00e1 cuando quiera, y puede que se entiendan.<\/p>\n<p>MARTA.- As\u00ed lo espero.<\/p>\n<p>ELENA.- (Entrando) Buenas tardes. (Con sorpresa) \u00a1Oh!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Elena, tanto placer en verla. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 usted?<\/p>\n<p>ELENA.- Bien, Roberto, \u00bfy usted?<\/p>\n<p>MARTA.- \u00bfRoberto? \u00bfLo conoc\u00edas?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Por supuesto! \u00bfQui\u00e9n no lo conoce? Gran escritor, gran ensayista, hombre de mundo.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Ha mencionado usted todas mis condiciones menos una\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfCu\u00e1l?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Hombre ca\u00eddo.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00bfCa\u00eddo? \u00a1Pero si est\u00e1 usted en la cumbre de la fama!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Ca\u00eddo, rendido a los encantos de una mujer.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Marta, no te ruborices, eso lo decimos los hombres con frecuencia.<\/p>\n<p>MARTA.- Pap\u00e1, con las cosas serias no se juega.<\/p>\n<p>ELENA.- Yo apoyo a Marta en lo que ha dicho. Jugar, jugar con el coraz\u00f3n es un pecado.<\/p>\n<p>ROBERTO.-\u00a0 Tiene usted raz\u00f3n, Elena.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Los escritores saben de esas cosas tanto como los hombres corrientes.<\/p>\n<p>ELENA.- Como los hombres y las mujeres, don Anselmo.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00a1Ah, no! no te incluyas en el drama. T\u00fa no sabes nada de la vida ni de las grandes pasiones. Te casaste muy joven, tu marido te ha querido mucho, tienes un hijo precioso, te dedicas al arte, \u00a1empiezas a pintar y triunfas!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Un triunfo pleno. Derrot\u00f3 a muchos nombres c\u00e9lebres. Elena, me gustar\u00eda conocer su estudio.<\/p>\n<p>MARTA.- \u00a1Magn\u00edfico! \u00bfPor qu\u00e9 no? \u00a1Vamos en seguida!<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1No, hoy no! Necesito preparar el ambiente.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Entonces podr\u00edamos salir un rato. Lo invito, Castel.<\/p>\n<p>MARTA.- Ir\u00e9 sin sombrero.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Claro, veremos una pel\u00edcula.<\/p>\n<p>MARTA.- Vamos, Elena.<\/p>\n<p>ELENA.- No, yo no puedo ir, me duele la cabeza. Vayan ustedes.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Lo sentimos. Hasta luego, Elena.<\/p>\n<p>ELENA.- Adi\u00f3s, Roberto.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Hasta luego, hija.<\/p>\n<p>ELENA.- Que les vaya bien\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- (Entrando) \u00a1Caramba! El timbre de ustedes no sirve, lo toqu\u00e9 in\u00fatilmente durante media hora. Por fortuna encontr\u00e9 a Justina cuando ven\u00eda de hacer una compra. Pero, qu\u00e9 sorpresa, \u00bfno es Roberto Castel?<\/p>\n<p>ROBERTO.- El mismo, Carlota.<\/p>\n<p>MARTA.- \u00bfConque tambi\u00e9n lo conoc\u00edas? \u00a1Vamos, entonces no es tan grande la sorpresa!<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1S\u00ed que es grande! Verlo en esta casa.<\/p>\n<p>MARTA.- Carlota es de la familia.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Prima hermana de Elena.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Por lo visto conoce todos los antecedentes familiares. Pero se est\u00e1 perdiendo el tiempo, el teatro est\u00e1 lejos y no sabemos los inconvenientes del camino. V\u00e1monos.<\/p>\n<p>MARTA.- Me alegro de que hayas venido, Carlota, para que Elena no quede tan sola.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Hasta luego, muchachas.<\/p>\n<p>ELENA.- Hasta luego.<\/p>\n<p>(Sale el grupo, encabezado por don Anselmo)<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfQu\u00e9 significa esto?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Una cosa horrible, una cosa horrible, Carlota! Roberto pretende casarse con Marta.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfCon Marta? \u00bfEs posible? \u00bfCu\u00e1ndo se conocieron?<\/p>\n<p>ELENA.- No lo s\u00e9, pero ella lo quiere. Est\u00e1 loca por \u00e9l. Nunca hab\u00eda conocido el amor. Nunca hab\u00eda querido a nadie. Y ahora, se enamora de \u00e9l.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Te digo que no tengo cabeza para pensar. Cuando lo vi en tu casa cre\u00ed que estaba so\u00f1ando.<\/p>\n<p>ELENA.- Imag\u00ednate lo que pasar\u00eda por m\u00ed, esta tarde, al entrar a la sala, y encontrarme con \u00e9l.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfY qu\u00e9 hizo Roberto al verte?<\/p>\n<p>ELENA.- Nada, permaneci\u00f3 tranquilo, inalterable, \u00a1sonri\u00f3 y habl\u00f3 como si tal cosa!<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfY t\u00fa?<\/p>\n<p>ELENA.- Yo hice lo mismo, pero no pod\u00eda ni respirar. La sala se me iba estrechando poco a poco. Los rostros se me desfiguraban. Hubo un momento en que estuve a punto de gritar. Pero aquello hubiera sido un esc\u00e1ndalo. Tuve que reprimirme, que ahogar mis impulsos, que callar, como siempre.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Cre\u00ed que lo hab\u00edas olvidado!<\/p>\n<p>ELENA.- Yo tambi\u00e9n. Pero siempre me ha sucedido lo mismo. Mi vida es un v\u00e9rtigo. Trabajo, creo, me doy en una obra de arte. Me llaman de todas partes y acudo al llamamiento. Soy buena esposa y buena madre, quiero a mi suegro y a mi cu\u00f1ada, doy cumplimiento a todos mis deberes. A veces no tengo tiempo ni para m\u00ed misma. \u00bfY todo por qu\u00e9 y para qu\u00e9? Quiero olvidar. \u00a1Olvido es lo que he pedido al tiempo, Carlota! Y cuando creo lograrlo, cuando pienso que todo ha pasado, que es mi pasi\u00f3n un pu\u00f1ado de cenizas, aparece otra vez ese hombre.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Y termina con todos tus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>ELENA.- Siento que lo quiero, que lo quiero con m\u00e1s intensidad que nunca.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Pobre Elena! Es una tortura.<\/p>\n<p>ELENA.- Una tortura, bien lo dice.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfDesde cu\u00e1ndo no lo ve\u00edas?<\/p>\n<p>ELENA.- Tres a\u00f1os por lo menos. He huido siempre de \u00e9l. Era una forma de huir de m\u00ed misma, de evitar la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Lo que no entiendo es ese noviazgo de Roberto con Marta.<\/p>\n<p>ELENA.- Yo tampoco.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Sin embargo, no tiene nada de extra\u00f1o. \u00a1Marta es tan bonita!<\/p>\n<p>ELENA.- Eso pens\u00e9. Pero al mismo tiempo\u2026 Carlota, todo lo que Roberto dijo esta tarde era para m\u00ed. Vi en sus ojos el fuego de siempre, cuando me estrech\u00f3 la mano sent\u00ed que era el mismo.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfTe dijo alguna vez que te quer\u00eda?<\/p>\n<p>ELENA.- Me lo ha dicho y no me la ha dicho.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfQuieres explicarte mejor?<\/p>\n<p>ELENA.- Lo sabes bien, Carlota. Nos conocimos cuando gan\u00e9 aquel premio\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- Un cuadro tuyo, formidable\u2026 \u201cIndecisi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>ELENA.- Al vernos comprendimos los dos que algo nos ataba para siempre. Yo entonces, escap\u00e9\u2026 Tuve miedo, te lo confieso. Miedo de Arturo, de mi suegro, de Marta, de mi hijo que acababa de nacer. Tuve miedo de todo, hasta de mi soledad.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Pens\u00e9 que hab\u00edas llenado tu soledad con triunfos!<\/p>\n<p>ELENA.- No la he llenado con nada. Sigo siendo una mujer que lleva un desierto interior\u2026 Y \u00e9l\u2026 en la lejan\u00eda.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfCu\u00e1l de los dos?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Responde, cu\u00e1l de los dos, \u00bftu marido o el otro? \u00bfNo estar\u00e1s confundiendo a los dos hombres en uno solo?<\/p>\n<p>ELENA.- No s\u00e9, no s\u00e9\u2026 Pero viene Arturo y yo soy en sus brazos un instrumento, d\u00f3cil, sin incentivos, sin voluntad de amar. En cambio ante Roberto se levanta todo mi ser. Me invade el \u00e9xtasis, me transporta y reclama.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Reclama, \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n<p>ELENA.- Lo que no tengo, lo que me falta, lo que nadie me ha dado, \u00a1lo que jam\u00e1s he concedido!<\/p>\n<p>CARLOTA.- Estoy convencida. Amas a Roberto, Elena.<\/p>\n<p>ELENA.- Y Roberto se va a casar con Marta, con mi hermana pol\u00edtica.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfQu\u00e9 puedo hacer por ti, c\u00f3mo ayudarte?<\/p>\n<p>ELENA.- Hasta ahora me siento confundida. No puedo coordinar mis pensamientos.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Hablar\u00e9 con \u00e9l.<\/p>\n<p>ELENA.- Hablaremos las dos.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Pero, \u00bfd\u00f3nde?<\/p>\n<p>ELENA.- En mi estudio. Prepara la cita.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Trataremos de saber si quiere a Marta.<\/p>\n<p>ELENA.- Si no la quiere, peor para ella Si no me quiere, peor para m\u00ed. En ese caso\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfQu\u00e9 har\u00edas?<\/p>\n<p>ELENA.- Reaccionar\u00e9, estoy segura que reaccionar\u00e9 con dignidad. Tendr\u00e9 un amor para m\u00ed sola, y en ese amor mi obra y en mi obra lo que soy.<\/p>\n<p>CUADRO II<\/p>\n<p>Hora nocturna. Un bar impregnado de licor, de humo y voces de juerguistas. Roberto apura vaso tras vaso frente a una mesa. Lo acompa\u00f1a Jorge.<\/p>\n<p>JORGE.-Te vi esta tarde. \u00bfQui\u00e9n es la muchacha?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Una mujer bonita.<\/p>\n<p>JORGE.- \u00bfNada m\u00e1s que eso? Cre\u00ed que se trataba de tu novia.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Puede que lo sea.<\/p>\n<p>JORGE.- Me pareci\u00f3 encantadora. Pero la otra, la novia del a\u00f1o pasado tambi\u00e9n lo era.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Y no me cas\u00e9 con ella. Ni me casar\u00e9 con nadie.<\/p>\n<p>JORGE.- \u00a1Mentira! Un d\u00eda de estos encuentras a la mujer de tus sue\u00f1os y \u00a1matrimonio hecho!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Ya la he encontrado.<\/p>\n<p>JORGE.- \u00bfEs la de hoy?<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1No!<\/p>\n<p>JORGE.- \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Tal vez en el fondo de ese vaso.<\/p>\n<p>JORGE.- En el fondo de tu vaso no hay sino licor.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Licor que ahoga los recuerdos, \u00bfcomprendes? As\u00ed logro perderla de vista. Se me va borrando, se me va borrando entre los vapores del alcohol que nublan mi cerebro. Queda entonces lejos, lejos de la realidad\u2026 Se diluye, y hasta en los contornos de mi vaso desaparece.<\/p>\n<p>JORGE.- Siempre has evocado el mismo tema en mi presencia, pero no le he dado importancia. Cre\u00ed que eran cosas de borracho.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Para los que me leen soy un gran escritor, un gran ensayista. Para los que me tratan de cerca soy\u2026 un perdido, un hombre de juerga.<\/p>\n<p>JORGE.- Es que siempre andas ebrio.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Al principio fue una embriaguez divina. Tuve a esa mujer casi al alcance de mis manos. En aquellos d\u00edas de su triunfo, donde todo giraba en torno de su talento y de su belleza, yo le quise, la quise locamente, y ella me quiso tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>JORGE.- \u00bfTe lo dijo?<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfPara qu\u00e9? Lo supimos sin hablarnos, con solo sonre\u00edr y ver.<\/p>\n<p>JORGE.- \u00bfQu\u00e9 ve\u00edas?<\/p>\n<p>ROBERTO.- El fondo de sus pupilas. Entonces pensaba que era mi salvaci\u00f3n. Pero despu\u00e9s se convirtieron en dos abismos. Dos abismos donde me he hundido irremediablemente.<\/p>\n<p>JORGE.- Creo que estoy borracho tambi\u00e9n pero no tanto como t\u00fa. Lo que me est\u00e1s diciendo es todo un drama.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Hoy la encontr\u00e9. Estuvimos cerca el uno del otro. Nos fuimos y la dejamos sola. Todo se hundi\u00f3 en m\u00ed junto con ella. \u00bfQu\u00e9 habl\u00e9?, \u00bfqu\u00e9 dije durante la tarde? Palabras vac\u00edas, promesas huecas. Por eso me he venido hasta ac\u00e1, a beber de nuevo, a buscar algo con qu\u00e9 llenar mi vida sin objeto.<\/p>\n<p>JORGE.- \u00bfSin objeto? \u00bfY tu obra literaria?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Es \u00e1rida, sombr\u00eda, desorientada como yo.<\/p>\n<p>(Suena el tel\u00e9fono. Un mozo atiende y regresa a la mesa de los dos amigos)<\/p>\n<p>MOZO.- Llaman al se\u00f1or Roberto Castel.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Con permiso\u2026 (Toma el aparato telef\u00f3nico) \u00a1Anj\u00e1! Carlota, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1? Celebro o\u00edrla de nuevo. \u00bfQuiere hablar conmigo? \u00bfElla tambi\u00e9n? Bueno, ma\u00f1ana en la tarde. Asistir\u00e9 sin falta.<\/p>\n<p>JORGE.- \u00a1Citas, siempre citas con mujeres! Es el complemento de tu vida viciosa.<\/p>\n<p>ROBERTO.-\u00a0\u00a1Calla! \u00a1No digas eso en este momento! Es tan grande lo que me pasa, tan loca mi esperanza, que si la pierdo\u00a0entonces ya no hab\u00eda remedio. \u00a1Hombre, obra y todo nos hundiremos en el fondo de lo que pudo ser! \u00a1y no ha sido!<\/p>\n<p>Fin del primer acto.<\/p>\n<p><strong>Acto segundo<\/strong><\/p>\n<p>(Estudio de Elena.\u00a0Hay refinamiento y sencillez. All\u00ed se han encontrado Roberto y Carlota.- Hablan.)<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfDe manera que no vino?<\/p>\n<p>CARLOTA.- No quiso venir. Pens\u00f3 que yo podr\u00eda tratar con usted el asunto que nos oblig\u00f3 a darle una cita.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Hemos gastado varios minutos en cumplidos. \u00bfPor qu\u00e9 no enfocar el tema de una vez?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Usted sabe de lo que se trata.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Lo adivino: Marta.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Eso es.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfQu\u00e9 quiere saber Elena?<\/p>\n<p>CARLOTA.- La verdad. \u00bfPor qu\u00e9 la ha enamorado usted?<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfY eso le interesa a\u2026 su prima?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Mucho.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Se trata de la felicidad de su hermana pol\u00edtica.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfNada m\u00e1s que eso?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Es lo que me ha dicho.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1Miente ella y miente usted!<\/p>\n<p>CARLOTA.- Roberto, \u00a1observe que me est\u00e1 ofendiendo!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Pues no retiro mis palabras. Mienten las dos.<\/p>\n<p>CARLOTA.- No he venido a o\u00edr injurias sino a hacer preguntas.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Preguntas que no contestar\u00e9. Se\u00f1orita, una sola persona tiene derecho a interrogarme. Y no est\u00e1 aqu\u00ed.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Pues sepa usted que no vendr\u00e1.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Entonces, \u00bfpara qu\u00e9 me dio esta cita?<\/p>\n<p>CARLOTA.- No fue ella. Fui yo.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Fue ella, fue Elena la que me hizo llamar. En aquel momento, al verme junto a Marta, estaba enloquecida por la sorpresa. Era capaz de cualquier cosa. Despu\u00e9s empez\u00f3 a meditar.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Bien, supongamos que sea as\u00ed. Como resultado de esa meditaci\u00f3n estoy yo sola en su presencia.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Y a usted, no le dir\u00e9 nada, absolutamente nada. Es mi \u00faltima palabra.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Entonces, no s\u00e9 lo que suceder\u00e1.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Suceder\u00e1 que me casar\u00e9 con Marta y en Elena habr\u00e1 siempre una duda que no me encargar\u00e9 de disipar.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Roberto, no sea cruel! Hablemos claro. \u00bfPor qu\u00e9 se empe\u00f1a usted en torturar a esa infeliz?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Infeliz. \u00bfY yo no lo soy?<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Qui\u00e9n sabe! Pero mientras tanto, necesitamos saber la verdad. \u00bfQu\u00e9 fin persigue usted al enamorar a Marta? \u00bfLa quiere, no la quiere, lo hace para acercarse a Elena o pretende despertar sus celos? \u00bfQu\u00e9 trama usted con ese noviazgo?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Esto es precisamente lo que no puedo explicarle. Tan solo ante su prima podr\u00e9 ser sincero.<\/p>\n<p>CARLOTA.- En \u00faltimo caso, sino quiere usted dar explicaciones\u2026<\/p>\n<p>ROBERTO.- Contin\u00fae, nada de reticencias.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Elena y yo estamos resueltas a hablar con Marta, a decirle la verdad.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Es dif\u00edcil. Marta es la hermana del esposo de Elena. Adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 le dir\u00e1n ustedes?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Pues\u2026<\/p>\n<p>ROBERTO.- Nada, no podr\u00e1n decirle nada porque no hay pruebas que nos comprometan. Elena y yo ni siquiera hemos cruzado palabras de amor. Nos hemos querido de un modo inmaterial y las huellas de ese sentimiento no han ido m\u00e1s all\u00e1 del coraz\u00f3n. Yo podr\u00eda destruir las palabras de ustedes. Podr\u00eda crear dudas en Marta acerca de su veracidad, darle otro sentido. Marta ante los obst\u00e1culos, orgullosa de ser la preferida, de suscitar envidia, me querr\u00e1 m\u00e1s. Yo propondr\u00eda una fuga, cualquier cosa.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Cualquier cosa digna de un\u2026 canalla!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Ll\u00e1melo usted como quiera. Digna de un hombre desesperado, de un hombre en decadencia. \u00bfNo lo sabe usted? \u00bfNo ha le\u00eddo los peri\u00f3dicos, no ha visto lo que dicen?<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1No!<\/p>\n<p>ROBERTO.- Pues dicen eso mismo. Roberto Castel, el escritor, el ensayista, se derrumba.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Nada tiene que ver su obra literaria con su tragedia \u00edntima.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Carlota, \u00a1llame a Elena, d\u00edgale que venga!<\/p>\n<p>CARLOTA.- No es posible.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Carlota, ll\u00e1mela, antes de que sea tarde.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfQu\u00e9 har\u00eda usted si no viniera?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Lo que ella teme, casarme con Marta enseguida.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Lo impedir\u00edamos.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1Nadie podr\u00eda impedirlo! Si es necesario que me apodere de Marta por la fuerza lo har\u00e9 a despecho de todo. Ella creer\u00e1 que esta locura es obra del amor.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Roberto, creo que usted verdaderamente est\u00e1 loco.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Llame a Elena.<\/p>\n<p>CARLOTA.- La llamar\u00e9. \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1 el tel\u00e9fono?<\/p>\n<p>ROBERTO.- All\u00ed en ese rinc\u00f3n.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Ah!, es verdad, estoy tan nerviosa que ni me daba cuenta. El n\u00famero, hasta he olvidado el n\u00famero.<\/p>\n<p>ROBERTO.- 53271<\/p>\n<p>CARLOTA.- Gracias. (Llamando) \u00a1Aj\u00e1! \u00bfEs Elena? \u00bfS\u00ed? Soy yo, Carlota. Ven enseguida. No se podr\u00e1 lograr nada si no vienes. Te digo que es urgente, que es necesario. Entonces\u2026 te esperamos.<\/p>\n<p>ROBERTO.- La esperar\u00e9 yo. En presencia de usted no dar\u00e9 explicaciones.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Es el colmo! Logra usted que la llame y despu\u00e9s impone condiciones.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Es la \u00fanica forma de hablar a solas con ella.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfY si Elena se negara?<\/p>\n<p>ROBERTO.- No se negar\u00e1. Recu\u00e9rdelo. Se trata de Marta.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Nos ha atrapado usted! Es algo inesperado y despreciable.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Economice las frases injuriosas, no me hacen mella.<\/p>\n<p>(Suena la puerta de la entrada)<\/p>\n<p>CARLOTA.- Han abierto la puerta.<\/p>\n<p>ROBERTO.- All\u00ed esta, all\u00ed est\u00e1, adivino su presencia en el zagu\u00e1n, creo sentir sus pasos, el peso de su cuerpo sobre la escalera. Dentro de poco se hallar\u00e1 aqu\u00ed, mi amor, mi \u00fanico amor.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 pasi\u00f3n! Es algo que me da miedo. Hasta me remuerde la conciencia. Tal vez no he debido llamarla. No puedo dejarla sola con usted.<\/p>\n<p>ELENA.- (Entrando) Carlota, \u00bfme he demorado mucho?<\/p>\n<p>CARLOTA.- No, no, pero\u2026<\/p>\n<p>ROBERTO.- Ella se tiene que ir, Elena.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfIrse? \u00bfDejarme sola\u2026 aqu\u00ed?<\/p>\n<p>ROBERTO.- En su Estudio, Elena, y conmigo.<\/p>\n<p>ELENA.- No me dejes, Carlota.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Es la condici\u00f3n que impone Roberto. De otro modo no hablar\u00e1. Y mientras tanto, Marta\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- Vete, pues, pero no te alejes mucho.<\/p>\n<p>CARLOTA.- No tengas cuidado. (Se va)<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfY bien?<\/p>\n<p>ROBERTO.- Es lo de siempre. Quiero hablarte y no puedo. Pienso decirte tantas cosas y cuando llegas\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- No dices nada.<\/p>\n<p>ROBERTO.- No te digo nada. Y en eso se me ha pasado el tiempo, en pensar en ti \u00fanicamente. Tal vez no he tenido fuerzas para conquistarte.<\/p>\n<p>ELENA.- Pero hoy es necesario que hablemos.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfQuieres saber el sentimiento que me une a Marta?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1S\u00ed!<\/p>\n<p>ROBERTO.- La he buscado, la he solicitado para acercarme a ti.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Ah!, lo sospechaba.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Estando junto a ella estar\u00e9 contigo.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfConmigo? \u00bfSabes lo que intentas? Soy la mujer de su hermano.<\/p>\n<p>ROBERTO.- En una vida de farsa.<\/p>\n<p>ELENA.- En la realidad, Roberto.<\/p>\n<p>ROBERTO.- En la realidad monstruosa, porque t\u00fa no quieres a Arturo.<\/p>\n<p>ELENA.- Ni t\u00fa a Marta.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Nos queremos t\u00fa y yo, esa es nuestra verdad. Una verdad ahogada por los convencionalismos.<\/p>\n<p>ELENA.- Convencionalismos que debemos respetar.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1Maldita organizaci\u00f3n social, esa, donde t\u00fa y yo estamos aprisionados!<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfY c\u00f3mo intentas liberarte?<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1Mintiendo! En el mundo de la mentira, no hay otras armas\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- No, no, Roberto, no hables as\u00ed, no digas esas cosas. Busca otra f\u00f3rmula de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>ROBERTO.- F\u00f3rmula, \u00bfacaso existe en mi drama? Mira como estoy. Me tiemblan las manos. Me arden las pupilas con resplandores de locura. Todo mi cuerpo se halla convulso. Te amo, te deseo, y odio cuanto nos separa. Pero, \u00bfcrees que es amor \u00fanicamente lo que me agita? Para ahogar ese amor he recurrido al vicio. Bebo, juego, voy hasta la org\u00eda y en brazos de otras mujeres intento encontrar tu forma corporal. Es una vida de enga\u00f1o a m\u00ed mismo. Una vida de asco, peque\u00f1o, miserable, de decaimiento moral y material. S\u00f3lo t\u00fa podr\u00edas salvarme de ella y te has negado. \u00a1Y te sigues negando, Elena!<\/p>\n<p>ELENA.- Es que yo he encontrado mi propia f\u00f3rmula salvadora. Escucha bien, escucha, para que sepas lo que significas en mi vida.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Nada, \u00a1no significo nada!<\/p>\n<p>ELENA.- Tanto, \u00a1que al renunciar a ti me he sacrificado!<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfTienes derecho a arrastrarme a tu sacrificio?<\/p>\n<p>ELENA.- Se trata de algo sagrado. Un hombre que me dio su nombre y su confianza, un ni\u00f1o que tom\u00f3 cuerpo y alma en mis entra\u00f1as.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfLo ves? Al lado de ellos, \u00bfqu\u00e9 soy, Elena?<\/p>\n<p>ELENA.- Todo, lo eres todo para m\u00ed. Pero en otro sentido. Eres el hombre de mis sue\u00f1os. No quiero al otro, te quiero, y he renunciado a ti por deber. Pero ya que no puedo ser tuya en la vida real, te he hecho m\u00edo en una forma m\u00e1s pura. T\u00fa eres quien anima mi obra. T\u00fa eres el aliento vital de cuanto hago. En cada uno de mis momentos art\u00edsticos, en cada una de mis expresiones de superaci\u00f3n est\u00e1s presente. Por eso, cuando te oigo hablar como has hablado hace un momento, no doy cr\u00e9dito a mis o\u00eddos. Me parece que no eres t\u00fa, sino otro. Un hombre que no es el de mis sue\u00f1os. Un sue\u00f1o que deja de pertenecerme.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfPor qu\u00e9 eres as\u00ed? Precisamente, \u00a1esa fuerza tuya, ese esp\u00edritu que posees es lo que busco en otra mujer! \u00a1y no lo encuentro!<\/p>\n<p>ELENA.- S\u00e9 due\u00f1o de tu propio yo. Forja tu destino, pero un destino de altura. \u00bfAcaso es necesario que una pasi\u00f3n te domine y te rebaje? Cada vez que desciendes est\u00e1s lejos de m\u00ed. No quiero, no, que el hombre de quien he hecho un culto demuestre que estoy en un error, que es un \u00eddolo falso. Quiero ser para ti lo que t\u00fa eres para m\u00ed. Vivir en tu obra como t\u00fa vives en la m\u00eda para que nuestro amor no muera nunca.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00bfNuestro amor?<\/p>\n<p>ELENA.- Nuestro, as\u00ed como lo oyes. Te lo estoy diciendo por primera y \u00faltima vez. No trates de que yo descienda. Sube. Subamos juntos.<\/p>\n<p>ROBERTO.- \u00a1Eres capaz de convencerme, Elena!<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfQu\u00e9 monstruosidad ibas a hacer? Casarte con Marta para aguijonearme a diario con tu presencia. Provocar mi envidia, tentar mi resistencia con tus besos para la otra.<\/p>\n<p>ROBERTO.- Elena, en este momento tu emoci\u00f3n se parece a la m\u00eda.<\/p>\n<p>ELENA.- Es lo que necesitamos, Roberto. Vencernos. Para darle una raz\u00f3n y un sentido al mundo en que vivimos.<\/p>\n<p>Cuadro II<\/p>\n<p>(En la casa de Elena. Justina limpia los muebles. Arregla las gavetas, abre las ventanas)<\/p>\n<p>CARLOTA.- (Entrando) Buenos d\u00edas, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1n por aqu\u00ed?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Se\u00f1orita Carlota, cuanto me alegro de verla. Todos en la casa se contentar\u00e1n al saber que ha regresado.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Vine ayer. Y despu\u00e9s de tantos meses de ausencia me he sentido como un forastero. Todo me parece distinto, las casas, las calles\u2026<\/p>\n<p>JUSTINA.- Hasta cierto punto, muchas cosas han cambiado, se\u00f1orita.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Llama a Elena, a Marta, a don Anselmo. \u00bfPor qu\u00e9 no les has avisado mi llegada?<\/p>\n<p>JUSTINA.- No hay nadie en la casa.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1n?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Pues mire, se\u00f1orita, es largo de contar. En seguida que usted se ausent\u00f3 vino la enfermedad de la se\u00f1orita Marta.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfMarta enferma? \u00bfY qu\u00e9 ha tenido?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Se puso muy nerviosa con lo del novio. No hac\u00eda m\u00e1s que llorar. Hubo un momento en que todos pensamos que se hab\u00eda vuelto loca.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Bueno, pero \u00bfqu\u00e9 hizo \u00e9l?<\/p>\n<p>JUSTINA.- No volvi\u00f3 por aqu\u00ed, ni siquiera la llamaba por tel\u00e9fono. Un d\u00eda la encontr\u00f3 en la calle y volvi\u00f3 la cabeza para no saludarla. Esto la afect\u00f3 mucho, much\u00edsimo. No hablaba de otra cosa.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfY con qui\u00e9n hablaba?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Con su pap\u00e1, conmigo, con todos. Do\u00f1a Elena no pod\u00eda ni pintar. Se iba al Estudio y la ni\u00f1a Marta la llamaba en seguida. Entonces do\u00f1a Elena se trajo sus lienzos, sus pinceles, y se instal\u00f3 en la casa.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfY ahora en qu\u00e9 est\u00e1n?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Pues\u2026 se la llevaron para el Sanatorio.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Pobre Marta!<\/p>\n<p>JUSTINA.- Do\u00f1a Elena va a verla cada dos d\u00edas. Hoy est\u00e1 all\u00e1.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Pobre Elena!<\/p>\n<p>JUSTINA.- Ha sufrido much\u00edsimo la se\u00f1ora. Y don Anselmo \u00a1sup\u00f3ngase que el Sanatorio es car\u00edsimo! Don Anselmo le escribi\u00f3 a su hijo.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfArturo no ha venido por aqu\u00ed?<\/p>\n<p>JUSTINA.- S\u00ed, s\u00ed ha venido. Y el ni\u00f1ito tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Ah! es verdad. Me olvidaba del chico. \u00bfTodav\u00eda se halla interno en el colegio?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Todav\u00eda. Pero debo seguirle contando lo de la ni\u00f1a Marta. El se\u00f1or Arturo no pod\u00eda costear en tratamiento de su hermana. Y entonces do\u00f1a Elena vendi\u00f3 muchos cuadros.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Cuadros, sus cuadros, \u00bflos ha vendido Elena?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Los solicitan much\u00edsimo y se los pagan bien. Ella ha cargado con todos los gastos de su cu\u00f1ada. Creo que traer\u00e1n pronto a la ni\u00f1a Marta pues est\u00e1 casi bien. Aunque\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfHay algo nuevo?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Hoy llamaron del Sanatorio, llamada de urgencia.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Ojal\u00e1 que no se trate de algo desagradable!<\/p>\n<p>JUSTINA.- \u00a1Ojal\u00e1! \u00a1Y pensar que todo esto es por culpa de ese hombre!<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Qu\u00e9 fatalidad!<\/p>\n<p>JUSTINA.- Aqu\u00ed esconden todos los peri\u00f3dicos para que la ni\u00f1a Marta no lea ni se entere.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfDe qu\u00e9?<\/p>\n<p>JUSTINA.- Lo nombran todos los d\u00edas. Est\u00e1 escribiendo mucho. Seg\u00fan le he o\u00eddo a don Anselmo es un hombre de gran porvenir.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Pobre Castel!<\/p>\n<p>JUSTINA.- \u00bfQu\u00e9 ha dicho usted, se\u00f1orita Carlota? \u00bfPor qu\u00e9 le tiene l\u00e1stima? Ese hombre es el causante de todo.<\/p>\n<p>CARLOTA.- No sabemos, Justina, no sabemos qu\u00e9 desgracia se le ha evitado a Marta con la ruptura de ese compromiso. Lo mejor es lo que sucede.<\/p>\n<p>JUSTINA.- A usted no le impresion\u00f3 mucho el rompimiento.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Pues la verdad es que no me impresion\u00f3 mucho. Sucede todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>(Entra Elena y don Anselmo)<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Carlota, querida, has llegado a tiempo.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 don Anselmo? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s Elena?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfDesde cu\u00e1ndo est\u00e1s en Caracas?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Llegu\u00e9\u00a0 ayer. Y esta ma\u00f1ana, al levantarme, pens\u00e9 en ustedes y decid\u00ed venir a verlos. He lamentado mucho lo que ha sucedido durante mi ausencia.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- S\u00ed, hemos pasado horas de angustia con la enfermedad de mi pobre hija. Pero ahora todo ha cambiado. Venimos de all\u00e1. Nos llamaron para hablar sobre su caso. El alma de Marta se encontraba enferma. Nunca hab\u00eda sufrido y la aptitud de Castel, su rompimiento, fue un golpe muy duro para ella. En el Sanatorio tuvo paz desde el primer d\u00eda. Despu\u00e9s le fue cobrando amor a la vida, a las cosas que le rodeaban. Hoy nos anuncian\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- Se ha enamorado de nuevo. De uno de los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Se casar\u00e1n en seguida. Por eso le dije al entrar: has llegado a tiempo Carlota. Ayudar\u00e1s a Elena a los preparativos de la boda.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Con mucho gusto.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- La cosa es r\u00e1pida, cuesti\u00f3n de d\u00edas. No es lo usual, pero tenemos que aceptarlo.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Marta es m\u00e1s joven. Siempre fue distinta a nosotras. Un poco rara, dec\u00eda usted. Un poco a lo moderno, dir\u00eda yo, que he seguido de cerca sus pasos.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Arturo est\u00e1 a punto de llegar. Vendr\u00e1 tambi\u00e9n el nieto. \u00a1Oh, qu\u00e9 feliz me siento! Nos reuniremos todos aqu\u00ed, no habr\u00e1 una cara triste.<\/p>\n<p>CARLOTA.- No, no la habr\u00e1, don Anselmo. Todos nos sentiremos descargados de un gran peso. T\u00fa tambi\u00e9n, \u00bfverdad Elena?<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00bfElena? A ella se lo debemos todo. No hay duda, Arturo, mi hijo, \u00a1se cas\u00f3 con una gran mujer! \u00a1Ha sido tan buena con nosotros! Yo no s\u00e9 c\u00f3mo agradecer el comportamiento de mi nuera. Aunque tal vez en lo que hace no exista gran m\u00e9rito. Presumo que todo eso es por Arturo, por amor al marido.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Sin duda alguna, sin duda alguna, don Anselmo.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Voy a telegrafiar a Arturo. Y de paso ir\u00e9 al colegio por el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>ELENA.- No tan de prisa, don Anselmo, habr\u00e1 que fijar la fecha.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- \u00a1Dentro de 15 d\u00edas! Me lo dijo Marta. A penas lo necesario para las amonestaciones.<\/p>\n<p>ELENA.- Entonces vaya usted y haga lo que quiera.<\/p>\n<p>DON ANSELMO.- Hasta luego, muchachas.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Hasta luego, don Anselmo.<\/p>\n<p>(Don Anselmo sale)<\/p>\n<p>ELENA.- (Reparando en Justina que ha permanecido en la estancia y limpia los muebles). Justina, \u00a1cuidado con mi cuadro! \u00a1No le quites la tela con que lo he envuelto!<\/p>\n<p>JUSTINA.- No, se\u00f1ora, ni siquiera lo he tocado. Pero ya la limpieza de hoy termin\u00f3. Tengo que hacer otra cosa.<\/p>\n<p>(Se va).<\/p>\n<p>ELENA.- Y bien, \u00bfqu\u00e9 te parece?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Debes estar contenta.<\/p>\n<p>ELENA.- Hasta cierto punto. \u00bfNo sabes que destru\u00ed mi Estudio?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Ya lo s\u00e9.<\/p>\n<p>ELENA.- No pod\u00eda soportarlo. Mi Estudio estaba henchido con su voz, con sus palabras de amor, con su desesperaci\u00f3n. All\u00ed tuvo lugar nuestra primera y \u00faltima entrevista, a solas. Entrar all\u00ed era como llegar otra vez junto a Roberto. Sentirlo junto a m\u00ed. Desear que volviera.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfLo llamaste de nuevo\u2026 alguna vez?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1No! Pero estuve a punto de llamarlo. Y para evitar eso, por romper de una vez con todos los lazos que me sujetaban a ese hombre, cerr\u00e9 el Estudio, me traje los pinceles, me traje los cuadros.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Y los vendiste para sostener a Marta en el Sanatorio.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Era lo menos que pod\u00eda hacer por ella!<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Has debido sufrir lo indecible!<\/p>\n<p>ELENA.- Fig\u00farate a Marta desesperada, a Marta loca por Roberto, a Marta odiando a una mujer imaginaria.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Has podido cometer una imprudencia, Elena!<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Me parec\u00eda un crimen callar! Hubo un momento en que la verdad quiso abrirse paso entre ambas. Pero era in\u00fatil explicar la situaci\u00f3n. Marta, en sus celos, me hubiera considerado culpable de faltas que no he cometido.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Tienes raz\u00f3n. Pasaste por momentos muy dif\u00edciles.<\/p>\n<p>ELENA.- Muy dif\u00edciles, momentos de vacilaci\u00f3n y de flaqueza. Sin embargo, ten\u00eda un est\u00edmulo.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfCu\u00e1l Elena?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfNo sabes nada? Castel ha reaccionado favorablemente. Su vida licenciosa ha sufrido una gran transformaci\u00f3n. Ha crecido su nombre, su prestigio. Ha crecido su obra.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfY en la tuya qu\u00e9 hay?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Ven y mira! (Descorre el velo que cubre el cuadro)<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Oh!, \u00a1qu\u00e9 hermosa! \u00a1Es un cuadro que deslumbra! No obstante\u2026 de \u00e9l emana una gran tristeza. Y algo as\u00ed como un grito de rebeld\u00eda.<\/p>\n<p>ELENA.- Pero, \u00bfno ves que en ese cuadro estamos \u00e9l y yo juntos? Es nuestra tragedia la que se proyecta en el lienzo. Ignoro si los dem\u00e1s lo entienden. Pero yo s\u00e9 que grito, me retuerzo y sollozo en cada color que escapa de mis pinceles. Pinto lo irremediable. Y en contraste, un anhelo de superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Es hermoso lo que haces, pero tu obra, tu gran obra no es \u00e9sta, Elena.<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Me la han premiado!<\/p>\n<p>CARLOTA.- Gran Premio Nacional. Se lo merece. Pero no has entendido mis palabras. No me refiero a tu labor art\u00edstica, sino a tu labor humana.<\/p>\n<p>ELENA.- Sigue, Carlota\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- Has hecho feliz a los que te rodean. Por ti hay alegr\u00eda en esta casa. Don Anselmo, Arturo, Marta, el hijo tuyo, no saben lo que te deben.<\/p>\n<p>ELENA.- No lo niego.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Castel pasar\u00e1 a la inmortalidad contigo. \u00bfTe has dado cuenta de eso? \u00a1Es grande tu obra!<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Grandeza! He aqu\u00ed una palabra turbadora. Las palabras aturden. Suenan tanto y hacen tanto ruido que impiden escuchar cuando algo se desmorona detr\u00e1s de ellas.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfA qu\u00e9 te refieres? \u00a1Expl\u00edcate, Elena!<\/p>\n<p>ELENA.- Yo tambi\u00e9n como t\u00fa, quiz\u00e1s m\u00e1s que otros, he admirado las acciones nobles y hermosas.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfAdmirarlas tan solo? Has puesto en pr\u00e1ctica esas acciones. \u00a1Debes estar orgullosa!<\/p>\n<p>ELENA.- (En movimiento desesperado coloca ambas manos sobre sus o\u00eddos) \u00a1No quiero o\u00edrlo! \u00a1No quiero o\u00edrlo! Y sin embargo\u2026 me lo estoy diciendo a m\u00ed misma todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Es la primera vez que no te entiendo.<\/p>\n<p>ELENA.- Me he negado a profundizar en el efecto que me causan esas palabras. Est\u00e1n en tus labios, en los ojos agradecidos de Marta, en la expresi\u00f3n del rostro de don Anselmo, en mi propio silencio de aprobaci\u00f3n. Quiz\u00e1s por miedo de no o\u00edrlas nunca, por miedo de no escuchar esas frases de elogio con que se me rodea, he hecho a\u00f1icos mi vida interior.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1\u00d3yeme! Te lo confieso; sigo sin entender.<\/p>\n<p>ELENA.- Roberto me ha comprendido. \u00c9l sabe que por no dejar de o\u00edr esa m\u00fasica halagadora, somos dos, cien, mil y m\u00e1s criaturas que hemos preferido renunciar a nosotros mismos antes que renunciar a su arrullo.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfHasta d\u00f3nde, Elena, hasta d\u00f3nde llegar\u00e1s con tu desvar\u00edo?<\/p>\n<p>ELENA.- Quiz\u00e1s \u00e9l y yo seamos los \u00fanicos soportes.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfSoportes? \u00bfDe qu\u00e9?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00a1Nuestro mundo se derrumba, Carlota! Ya lo ves en Marta, veleta de hoy. Despu\u00e9s vendr\u00e1n los otros.<\/p>\n<p>CARLOTA.- Cada vez se ensombrece m\u00e1s tu rostro. Es como si estuvieras presenciando un cataclismo.<\/p>\n<p>ELENA.- Los otros no nos entender\u00e1n\u2026 Pero lo grave es\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfLo grave?<\/p>\n<p>ELENA.- Ellos ser\u00e1n halagados por otras palabras distintas y no podr\u00e1n escapar de su influencia. Yo la veo venir, voz de vendaval, tormenta, torbellino, alarido, protesta. Y los seres humanos arrebatados por la vor\u00e1gine\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00a1Ah! solo eso faltaba (Burlona) lo del tono prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>ELENA.- Los \u00faltimos soportes de una \u00e9poca que se est\u00e1 destruyendo, repito\u2026<\/p>\n<p>CARLOTA.- Nada se destruye\u2026 nada se desploma. Al contrario, todo empieza a crecer, las construcciones, las ciudades y su movimiento, el aire cruzado por motores, las ideas nuevas. Y los seres humanos\u2026<\/p>\n<p>ELENA.- Ruinas.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfInsisto en discutirlo?<\/p>\n<p>ELENA.- \u00bfQu\u00e9 sabes de los otros? \u00bfAcaso los has visto por dentro?<\/p>\n<p>CARLOTA.- Ruinas\u2026 \u00a1D\u00f3nde est\u00e1n, por favor, d\u00edmelo!<\/p>\n<p>ELENA.- Te rodean sin que lo adviertas a pesar de que algunos restos se hallan en tu presencia.<\/p>\n<p>CARLOTA.- \u00bfEn mi presencia?<\/p>\n<p>ELENA.- Arturo, Marta, Don Anselmo, su felicidad, todo y todos est\u00e1n pisando sobre ellas. Los \u00faltimos soportes. Una mujer, un hombre. \u00c9l y yo.<\/p>\n<p><strong>TEL\u00d3N<\/strong><\/p>\n<h6>*Tomado de: https:\/\/tintateatrobibliotecavirtual.blogspot.com\/<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lucila Palacios (Obra en dos actos) Personajes: ELENA ROBERTO CARLOTA DON ANSELMO MARTA JORGE JUSTINA Acto Primero (Sala de recibir. \u00c9poca: mitad del siglo XX) MARTA.- Son las tres. Faltan apenas dos horas. 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[&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3996,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3995"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3995"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3995\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3998,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3995\/revisions\/3998"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3996"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}