{"id":3964,"date":"2022-03-25T23:38:29","date_gmt":"2022-03-25T23:38:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3964"},"modified":"2023-11-24T18:32:19","modified_gmt":"2023-11-24T18:32:19","slug":"anabasis-y-salvoconducto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/anabasis-y-salvoconducto\/","title":{"rendered":"An\u00e1basis y Salvoconducto (y otros poemas)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Adalber Salas Hern\u00e1ndez<\/h4>\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 es esto que te pronuncia en el azar de mis venas,<\/p>\n<p>esto que descubre tu caligraf\u00eda marcando las paredes de mi respiraci\u00f3n,<\/p>\n<p>esto que me llama a hurgar bajo la blanca ceguera que te cubre.<\/p>\n<p>Padre, no s\u00e9 qu\u00e9 es esto que sorprende en mis manos las ruinas impares de tu sombra.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Tu muerte,<\/p>\n<p>esa tierra amarga que hallaste un d\u00eda aferrada a tus pies,<\/p>\n<p>eso callado que hace lentamente su rostro en el tuyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00bfY de qu\u00e9 vale ahora, dime, esa desnudez del pensamiento, el adem\u00e1n que se cubre con la ceguera de sus techos, que labra su propio sepulcro,<\/p>\n<p>contra eso que me deja su bautismo de sal en la frente,<\/p>\n<p>y busca abrir su boca en la m\u00eda?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Tu lengua tallada por el hambre es la m\u00eda, Padre;<\/p>\n<p>la misma donde se oculta mi nombre esperando ser nada m\u00e1s que aliento,<\/p>\n<p>la misma que ya no sabe articular sonidos y retiene solamente este sabor a tiempo que se quema.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3>Del testigo<\/h3>\n<p>No s\u00e9 cu\u00e1les eran sus nombres<br \/>\nal principio.<br \/>\nSe han vuelto borrosos<br \/>\npasando de una boca a otra<br \/>\ncomo mercanc\u00eda de contrabando.<br \/>\nTampoco conozco sus edades<br \/>\nni los rasgos que cos\u00edan<br \/>\nsus rostros.<br \/>\nSolamente s\u00e9<br \/>\nlo que todo el mundo ya sabe<br \/>\nque ellos no ten\u00edan<br \/>\nnada que ver que<br \/>\nmiraron por error<br \/>\nlo que estaba ocurriendo<br \/>\nall\u00ed junto a ellos<br \/>\ny siempre siempre<br \/>\nhay que pagar las miradas que lanzamos.<br \/>\nSolamente recibimos esta ley.<br \/>\nA ellos los ataron<br \/>\npara que no se movieran.<br \/>\nAs\u00ed pudieron escuchar bien<br \/>\nel ruido de sus propios huesos<br \/>\nal romperse<br \/>\ncuando los patearon.<br \/>\nEscuchar bien s\u00ed escuchar bien<br \/>\nhasta que nada m\u00e1s quedara la sordera<br \/>\nel cuerpo haci\u00e9ndose denso<br \/>\ncompacto<br \/>\nolvido.<br \/>\nLos dejaron ah\u00ed<br \/>\ny no s\u00e9<br \/>\nsi sobrevivieron o no.<br \/>\nSus nombres<br \/>\nirreconocibles<br \/>\nsiguen testimoniando.<br \/>\n(Solamente testimonia<br \/>\nlo que se ha vuelto tan ilegible<br \/>\npara s\u00ed mismo<br \/>\nque empieza a pertenecer<br \/>\na la boca de todos<br \/>\nal mundo hambriento y brutal<br \/>\nde los hechos).<br \/>\nTomo esos nombres<br \/>\ny los pongo ahora bajo mi lengua<br \/>\ncomo una moneda vieja<br \/>\ny gastada<br \/>\ncomo un peque\u00f1o sol oxidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><strong>Salvoconducto<\/strong><\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>Mientras escribo el poema, me digo que en \u00e9l<\/p>\n<p>la palabra muerte no dice nada, no tiene densidad,<\/p>\n<p>no hace m\u00e1s honda la boca. El poema no sabe<\/p>\n<p>de la muerte, como tampoco sabe de la m\u00fasica<\/p>\n<p>que llenar\u00e1 mi cr\u00e1neo cuando quede vac\u00edo.<\/p>\n<p>Ese mismo cr\u00e1neo que nadie tomar\u00e1 entre sus manos<\/p>\n<p>para anunciar que data del Siglo XXI, qu\u00e9 per\u00edodo<\/p>\n<p>remoto, qu\u00e9 tiempo b\u00e1rbaro, qu\u00e9 \u00e9poca de luto. Ese<\/p>\n<p>mismo al que nadie hablar\u00e1, llam\u00e1ndolo Yorick, ser<\/p>\n<p>o no ser, pudiera estar atascado en una c\u00e1scara<\/p>\n<p>de nuez y tenerme por rey de espacios infinitos,<\/p>\n<p>y creer que la palabra muerte sirve de algo. Ese mismo<\/p>\n<p>que nadie hallar\u00e1 por azar en una fosa com\u00fan en<\/p>\n<p>Sud\u00e1n o en Serbia, en Vietnam o en Catia. Ese cr\u00e1neo, digo,<\/p>\n<p>ese cr\u00e1neo m\u00edo, que sabr\u00e1 que el poema es s\u00f3lo un relato<\/p>\n<p>que se hace la muerte, que se vale de nuestras manos<\/p>\n<p>para decirse, para verse. Esto lo sabr\u00e1 mi cr\u00e1neo,<\/p>\n<p>ser\u00e1 lo \u00fanico que sepa, cuando permanezca quieto,<\/p>\n<p>sonri\u00e9ndole al barro desde su vientre.<\/p>\n<p>Gusanos breves colgar\u00e1n de sus cuencas,<\/p>\n<p>velar\u00e1n sus sue\u00f1os sin palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>Sin mucho drama, el fantasma de mi padre<br \/>\ncamina a la luz del d\u00eda. Cada ma\u00f1ana se afeita,<br \/>\nse ducha y sale a trotar (quiere para s\u00ed una<br \/>\nmuerte saludable).<\/p>\n<p>Nos vemos a menudo. Habla poco, lentamente,<br \/>\nporque tiene piedras en la voz. Recuerda cada<br \/>\njuguete que me regal\u00f3 cuando yo era ni\u00f1o<br \/>\ny \u00e9l tambi\u00e9n. De resto, se dedica a mirar<br \/>\na su alrededor, a especular, a contar los<br \/>\na\u00f1os como si el tiempo fuera una manzana<br \/>\nmordida. No sabe cuantas veces ha muerto, ni en<br \/>\nqu\u00e9 poemas o cu\u00e1les esquinas. No sabe<br \/>\ncu\u00e1ntos padres ha sido.<\/p>\n<p>Viste su carne intacta con desenvoltura,<br \/>\nsin prisas, seguro de que su ata\u00fad no ser\u00e1<br \/>\nuna copla. Tiene bien escondidos sus huesos,<br \/>\nno vaya a ser que se los robe alg\u00fan santo.<\/p>\n<p>El fantasma de mi padre no es un buen fantasma.<br \/>\nSabe que ning\u00fan tiempo pasado fue mejor.<br \/>\nInsiste en comer y beber, cumple con los ritos<br \/>\nde la respiraci\u00f3n y el sue\u00f1o, se toma el pulso<br \/>\ncon regularidad para medir el la velocidad de las<br \/>\nplantas al crecer. No aparece por las noches<br \/>\nllam\u00e1ndome Hamlet, pidi\u00e9ndome que vengue su muerte.<\/p>\n<p>El fantasma de mi padre olvid\u00f3 hace a\u00f1os el rostro<br \/>\nde su padre, e incluso ha logrado borrar alguna que otra<br \/>\ns\u00edlaba de su nombre; como yo, nunca aprendi\u00f3 a leer bien<br \/>\nla herencia, sus papeles falsos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>IX<br \/>\n(don Luis de G\u00f3ngora y Argote en los infiernos)<\/p>\n<p>\u00bfY d\u00f3nde m\u00e1s iba a estar? De cierto<br \/>\nno all\u00e1 arriba, pasando hambre entre tanto silencio,<br \/>\ntanto santo en \u00e9xtasis, tanta esfera celeste<br \/>\nobsesionada con medir los siglos,<br \/>\nni tampoco aqu\u00ed abajo, domesticando esa<br \/>\nsoledad tan de nadie,<br \/>\nd\u00e1ndole de comer s\u00edlabas<br \/>\ny naufragio.<br \/>\nNo, don Luis tiene que estar<br \/>\nall\u00e1 en los infiernos,<br \/>\nas\u00ed, en min\u00fasculas,<br \/>\nen una gruta espesa como su garganta,<br \/>\ncondenado a no repetir<br \/>\nuna sola palabra, a gastar<br \/>\nirremediablemente lo dicho,<br \/>\na ser testigo de ese lujo secreto<br \/>\nque es la voz cuando se da por vencida<br \/>\ny se vuelve pura ceniza desatada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>XXIII<br \/>\n(san John Coltrane en los infiernos)<\/p>\n<p>Prefiere tocar aqu\u00ed, aunque haya p\u00e9sima<br \/>\nac\u00fastica y apenas se escuche la respiraci\u00f3n<br \/>\n\u00e1spera del saxof\u00f3n. Prefiere montarse en escena a pesar<br \/>\ndel micr\u00f3fono da\u00f1ado, la mala ventilaci\u00f3n, los tragos<br \/>\nsin hielo. Aqu\u00ed, a tan s\u00f3lo quince minutos<br \/>\nde la eternidad, si no menos, entre los yonquis<br \/>\ny las putas trasnochadas, entre los condenados por anfibios<br \/>\no ambidiestros, por faltos de simetr\u00eda, aqu\u00ed, bien lejos de<br \/>\nlos coros celestiales, donde ya no queda espacio<br \/>\npara un ascenso m\u00e1s. Porque esta m\u00fasica solamente<br \/>\npuede subir, fue hecha con esas cosas que se derrumban<br \/>\nsin un crujido, sin pedir perd\u00f3n. No separa la carne del d\u00eda<br \/>\nde los huesos de la noche, no se sienta a la diestra<br \/>\nde nadie. Lluvia dura, viento de hojalata, cielo<br \/>\ninconcluso y terco, m\u00fasica que lleva en el costado<br \/>\nuna herida que no sangra, luz que busca<br \/>\nhacerse polvo entre las manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>XXV<\/p>\n<p><em>A Ezequiel Zaidenwerg<\/em><\/p>\n<p>Mi abuela ten\u00eda un soplo que le endurec\u00eda las venas<br \/>\ny se las volv\u00eda quebradizas; cuando caminaba,<br \/>\nen ellas se abr\u00edan huecos por los que<br \/>\nse escapaba mi infancia. Ning\u00fan material<br \/>\nserv\u00eda para tapar las grietas y detener el derrame.<br \/>\nEntonces ella me hac\u00eda buscar un coleto<br \/>\npara limpiar el charco que se hab\u00eda formado en el<br \/>\npiso. A veces, el soplo tambi\u00e9n le empa\u00f1aba la voz<br \/>\ny las palabras se le quedaban suspendidas,<br \/>\nilegibles. Era necesario esperar por un rato, hasta que<br \/>\nfinalmente se evaporaba la humedad y uno pod\u00eda<br \/>\nescuchar qu\u00e9 hab\u00eda dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Era robusta, pero nunca tan grande<br \/>\ncomo la recuerdo. Ten\u00eda la piel rugosa<br \/>\ny amarga, ten\u00eda el cabello seco, las piernas<br \/>\nespesas, la espalda como una ca\u00edda libre. No<br \/>\nsabr\u00eda decir cu\u00e1l era el color de sus ojos. Mi abuela<br \/>\nera una formaci\u00f3n geol\u00f3gica, un pu\u00f1o de calcio<br \/>\nendurecido bajo el suelo de un pa\u00eds extranjero,<br \/>\nestaba repleta de pasadizos y pliegues, minas<br \/>\ny grutas, hierro y flebitis, huesos que pasaban la noche<br \/>\nmurmurando entre s\u00ed. Mineral tallado por una tristeza<br \/>\nque no comprend\u00eda ni comprender\u00e9. Por eso siempre<br \/>\ncre\u00ed que hablaba el lenguaje de las piedras y<br \/>\nme preguntaba con insistencia por qu\u00e9<br \/>\nno querr\u00eda ense\u00f1\u00e1rmelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Solamente habitaba por completo esa hora del atardecer<br \/>\nen la cual se encienden todas las l\u00e1mparas, pero no<br \/>\nse ve nada: cuando a la luz le da verg\u00fcenza. Iba de un<br \/>\nextremo a otro de la casa, arreglando todo a su paso,<br \/>\nprecedida por el olor a detergente, como si fuera su cortejo,<br \/>\nmurmurando <em>Cara al sol<\/em> con el tono indefenso y un poco<br \/>\ndistante de las canciones para ni\u00f1os, el tono de los que no son<br \/>\nni v\u00edctima ni victimario, de los que ya fueron<br \/>\nperdonados hace tiempo, porque nunca saben lo que<br \/>\nhacen. No reparaba en el peso furtivo de la tierra<br \/>\nque le llenaba la boca. Con esa canci\u00f3n me mandaba<br \/>\na dormir, y yo cerraba los p\u00e1rpados, insomne, tieso,<br \/>\nmientras cruj\u00eda la esclerosis de la tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Nunca descubr\u00ed si ella tambi\u00e9n dorm\u00eda<br \/>\no si, en cambio, esperaba el amanecer<br \/>\noyendo la tos lisa de los p\u00e1jaros, rodeada<br \/>\nde sus muebles, cojines con faralao, figuras<br \/>\nde porcelana, todos tan viejos que ya no<br \/>\nse parec\u00edan a s\u00ed mismos. Una casa como<br \/>\nun espacio vac\u00edo en la memoria. Y en medio,<br \/>\nella, quiz\u00e1s dormida, quiz\u00e1s no, con un amasijo<br \/>\nde ra\u00edces en el pecho, bajo las tetas ca\u00eddas,<br \/>\nlas manos nudosas tanteando en la oscuridad,<br \/>\nbuscando el clavo del que cuelga<br \/>\nlo que so\u00f1amos cada noche.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/adalber-salas-hernandez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adalber Salas Hern\u00e1ndez No s\u00e9 qu\u00e9 es esto que te pronuncia en el azar de mis venas, esto que descubre tu caligraf\u00eda marcando las paredes de mi respiraci\u00f3n, esto que me llama a hurgar bajo la blanca ceguera que te cubre. 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