{"id":3927,"date":"2022-03-20T21:05:41","date_gmt":"2022-03-20T21:05:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3927"},"modified":"2023-11-24T18:32:34","modified_gmt":"2023-11-24T18:32:34","slug":"cronicas-de-francisco-de-sales-perez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cronicas-de-francisco-de-sales-perez\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de Francisco de Sales P\u00e9rez"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Un buen marchante<\/strong><\/h3>\n<p>\u2014\u00a1Un buen marchante!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Un comprador fuerte!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ha llegado un comerciante de los Llanos que est\u00e1 haciendo grandes compras!<\/p>\n<p>Tal es la noticia que circula de boca en boca por todo el comercio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo se llama?<\/p>\n<p>\u2014Nadie sabe.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe d\u00f3nde es?<\/p>\n<p>\u2014Tampoco.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n lo recomienda?<\/p>\n<p>\u2014Se ignora tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u2014Lo \u00fanico que se sabe es que Mr. Schulze le ha saludado con mucho agasajo.<\/p>\n<p>Se sabe tambi\u00e9n que ha tra\u00eddo una carta para Wilson y C\u00eda.; y que le han vendido una factura valiosa.<\/p>\n<p>Se sabe que ha tra\u00eddo trescientas reses, que valen m\u00e1s que trescientas cartas, y que Ot\u00e1\u00f1ez almorz\u00f3 con \u00e9l.<\/p>\n<p>Se sabe que tiene grandes bigotes, y que anda en una mula famosa, y que est\u00e1 alojado en Saint Amand.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn Saint Amand? Pues a buscar al marchante.<\/p>\n<p>No se necesita de otro informe.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cuando se aloja all\u00ed, debe ser un personaje!<\/p>\n<p>Como cosa muy secundaria se averigua que se llama Escalante y que vive en el Orinoco. La distancia da mucho prestigio en el comercio.<\/p>\n<p>Todos los corredores andan en solicitud del se\u00f1or Escalante.<\/p>\n<p>No hay forastero con bigote y mula rucia que no sea detenido en la calle veinte veces.<\/p>\n<p>El portero del hotel est\u00e1 fastidiado de que le pregunten por el se\u00f1or Escalante.<\/p>\n<p>Desde que tocan a la puerta responde con enfado:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No est\u00e1 aqu\u00ed!<\/p>\n<p>Llueven los muestrarios y las tarjetas de los almacenes, con ofrecimientos de cr\u00e9ditos muy especiales.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Escalante est\u00e1 admirado del cr\u00e9dito que tiene en Caracas, donde no lo conocen, al paso que, donde le conocen, no tiene ninguno.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah! \u2014dice en su interior\u2014 \u00a1Nadie es profeta en su tierra!<\/p>\n<p>Aunque no hab\u00eda pensado comprar nada, quiere aprovechar las buenas disposiciones del mercado para hacer una operaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se ajusta un magn\u00edfico flux que le ha hecho Duprat, en veinticuatro horas, y sale a campa\u00f1a provisto de las tarjetas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor d\u00f3nde empezar\u00e1? \u2014\u00c9l no sabe, pero un dependiente, que le espera en la puerta para llevarle a un almac\u00e9n, le saca de dudas.<\/p>\n<p>Llega al almac\u00e9n.<\/p>\n<p>El principal no puede dejar este lance al vendedor: \u00e9l mismo quiere tener el honor de atender al se\u00f1or Escalante, y abandonando su gravedad y su escritorio, sale a recibirlo con el sombrero en la mano y la calva descubierta.<\/p>\n<p>Le ofrece primero un tabaco puro de Alemania, y despu\u00e9s toda la casa.<\/p>\n<p>Escalante, que es pr\u00e1ctico, disputa los precios, y el vendedor, que est\u00e1 entusiasmado, cede a todo, y as\u00ed anotan una factura de aquello que el comprador juzga m\u00e1s realizable.<\/p>\n<p>Por fin se despide el se\u00f1or Escalante, conducido hasta la puerta por el principal, que no queda contento porque la factura no pasa de seis mil pesos.<\/p>\n<p>Sin embargo, al ver la nota no puede menos que exclamar:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 buen marchante!<\/p>\n<p>Al salir de la casa encuentra el se\u00f1or Escalante a dos corredores emboscados, esperando su salida.<\/p>\n<p>\u00bfCon cu\u00e1l se va? \u00a1Qu\u00e9 discusi\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 argumentos!<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 instancias!<\/p>\n<p>El m\u00e1s agresivo vence y se va con \u00e9l.<\/p>\n<p>Lo reciben tambi\u00e9n en triunfo.<\/p>\n<p>Examina, escoge, regatea, compra, en fin, todo lo que quiere, y mucho menos de lo que quisieran venderle.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 buen marchante! \u2014dice tambi\u00e9n el vendedor.<\/p>\n<p>De all\u00ed pasa a otra casa, y se repite la misma escena.<\/p>\n<p>Los ofrecimientos se van multiplicando y Escalante atiende a todo el mundo y no desaira a nadie: quiere que todos queden contentos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 hombre tan simp\u00e1tico!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 caballero!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 buen marchante!<\/p>\n<p>As\u00ed dicen en todas partes.<\/p>\n<p>Los carreteros y los arrieros se disputan las cargas del se\u00f1or Escalante.<\/p>\n<p>No se ve otra marca en los almacenes.<\/p>\n<p>No se atiende a nadie.<\/p>\n<p>Por fin, el se\u00f1or Escalante recoge sus facturas, firma pagar\u00e9s por cincuenta mil pesos y se marcha, ofreciendo volver muy pronto.<\/p>\n<p>Esto acontec\u00eda en marzo del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>Por ocho d\u00edas no se habl\u00f3 de otra cosa entre los comerciantes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto le vendieron ustedes?<\/p>\n<p>\u2014Nada casi\u2026 unos siete mil pesos; \u00bfy ustedes?<\/p>\n<p>\u2014Otra friolera; por ah\u00ed cerca.<\/p>\n<p>\u2014Los quincalleros lo aprovecharon bien.<\/p>\n<p>\u2014Fulano fue quien le hizo la venta.<\/p>\n<p>Estos y otros eran los di\u00e1logos frecuentes.<\/p>\n<p>A m\u00ed no me toc\u00f3 nada de la feria. M\u00e1s vale as\u00ed.<\/p>\n<p>Mi parte ha sido registrar esta cr\u00f3nica en los anales mercantiles.<\/p>\n<p>Los pagar\u00e9s de Escalante se venc\u00edan en septiembre, y con gran asombro de los tenedores no eran descontados; pero, en fin, llegado el vencimiento, se esperaba por momentos el dinero. Todas las mulas rucias se parec\u00edan a la de Escalante.<\/p>\n<p>Todo hombre con bigotes era Escalante.<\/p>\n<p>Las pisadas de toda bestia que entraba a un almac\u00e9n hac\u00eda levantar al principal y cambiar con el cajero una mirada interrogativa, que quer\u00eda decir: \u2014\u00bfSer\u00e1 Escalante?<\/p>\n<p>Al llegar un peri\u00f3dico, se buscaba antes que todo el movimiento de los hoteles para ver en cu\u00e1l de ellos se hab\u00eda alojado Escalante.<\/p>\n<p>Se daba por hecho que hab\u00eda llegado.<\/p>\n<p>No pod\u00eda menos; \u00a1si el plazo ten\u00eda dos d\u00edas de vencido!<\/p>\n<p>Cada hora que corr\u00eda aproximaba m\u00e1s la llegada de<\/p>\n<p>Escalante. \u00bfC\u00f3mo retardarse, debiendo tanto?<\/p>\n<p>Pero pas\u00f3 un mes y comenz\u00f3 a entrar la zozobra\u2026<\/p>\n<p>Pas\u00f3 otro mes y la zozobra se iba convirtiendo en p\u00e1nico\u2026<\/p>\n<p>Escalante y escalofr\u00edo eran cosas relativas.<\/p>\n<p>Los comerciantes, entre s\u00ed, no se atrev\u00edan a nombrar<\/p>\n<p>a Escalante.<\/p>\n<p>Ten\u00edan cierto rubor muy natural; pero al fin llegaron a tocar la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Ninguno de ellos hab\u00eda recibido dinero ni noticias de Escalante. Nadie les daba informes seguros: para unos viv\u00eda en Cabruta, para otros en Nutrias.<\/p>\n<p>Por fin, se resolvi\u00f3 mandar un comisionado, cautelosamente, a averiguar el paradero de Escalante.<\/p>\n<p>Se le encomend\u00f3 mucho tacto para no manifestarle desconfianza.<\/p>\n<p>Deb\u00eda de haber un motivo muy justificado para el retardo. Quiz\u00e1 le hallaba en el camino.<\/p>\n<p>Un mes de espera. \u00a1Un mes de mortal ansiedad!<\/p>\n<p>Era urgente la llegada del emisario. Los fondos estaban haciendo falta para las remesas del pr\u00f3ximo paquete.<\/p>\n<p>Llega por fin.<\/p>\n<p>La noticia se extiende como un acontecimiento de grande importancia.<\/p>\n<p>La impaciencia re\u00fane en su morada a todos los interesados.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hay de Escalante? \u2014preguntan en coro.<\/p>\n<p>\u2014No he podido encontrarle \u2014respondi\u00f3 el comisionado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY las mercanc\u00edas?<\/p>\n<p>\u2014Las realiz\u00f3 muy bien, seg\u00fan noticias.<\/p>\n<p>\u2014Y el dinero, \u00bfse ha perdido?<\/p>\n<p>\u2014No, se\u00f1ores, \u00e9l lo tiene.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY la casa?<\/p>\n<p>\u2014Qued\u00f3 sellada por la autoridad, y traigo aqu\u00ed el inventario de los enseres, mercanc\u00edas y animales que existen.<\/p>\n<p>\u2014Leamos \u2014dijo con avidez uno de tantos, tomando el inventario:<\/p>\n<p>\u00abUna armadura de pino, picada.<\/p>\n<p>Un reloj de sol.<\/p>\n<p>Una pipa desarmada.<\/p>\n<p>Otra \u00eddem sin fondo.<\/p>\n<p>Un anteojo de larga vista sin vidrio.<\/p>\n<p>Dos gruesas pulseras mohosas.<\/p>\n<p>Una gruesa de almanaques del a\u00f1o pasado\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Basta, basta de mercanc\u00edas \u2014interrumpi\u00f3 el m\u00e1s grave\u2014; siga con los animales, que son la riqueza del Llano.<\/p>\n<p>\u00abUn burro despaletado.<\/p>\n<p>Un gallo ciego.<\/p>\n<p>Una perra con seis cachorros.<\/p>\n<p>Una vaca perdida.<\/p>\n<p>Un caim\u00e1n embalsamado\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014No siga, no siga \u2014volvi\u00f3 a decir el viejo.<\/p>\n<p>\u2014Falta lo principal \u2014dijo el emisario.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9? \u00bfQu\u00e9? \u00bfQu\u00e9? \u2014preguntaron todos.<\/p>\n<p>\u2014Ochenta y cuatro mil pesos en deudores.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Vaya! \u2014exclamaron todos\u2014; ya eso es algo.<\/p>\n<p>\u2014Y \u00bfqu\u00e9 tal? \u2014pregunt\u00f3 uno\u2014: \u00bfson cobrables?<\/p>\n<p>\u2014Seg\u00fan informes, la mitad por lo menos se han muerto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY los otros?<\/p>\n<p>\u2014Los otros\u2026 creo que no han nacido.<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3mo, \u00bfson imaginarios?<\/p>\n<p>\u2014Al menos no est\u00e1n ni en las listas de sufragantes, que es donde se encuentra m\u00e1s gente del otro mundo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY las 300 reses?<\/p>\n<p>\u2014No eran de Escalante.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY la mula rucia?<\/p>\n<p>\u2014Era del due\u00f1o del ganado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY la carta para Wilson y C\u00eda.?<\/p>\n<p>\u2014No hubo tal carta.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed la hubo \u2014interrumpi\u00f3 un joven\u2014; yo la he visto, pero\u2026<\/p>\n<p>\u2014Pero \u00bfqu\u00e9 dec\u00eda?<\/p>\n<p>\u2014\u00abEl portador va a comprarles una factura al contado para m\u00ed. Tr\u00e1tenlo bien\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Al contado!\u2014 exclamaron diez voces.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1ores \u2014dijo un mocet\u00f3n atronerado\u2014; el se\u00f1or Escalante nos ha escalado. \u00a1Si nos hubiera escaldado tambi\u00e9n!<\/p>\n<p>\u2014La culpa es nuestra \u2014dijo el que parec\u00eda tener m\u00e1s juicio\u2014; nos desvivimos por vender sin reparar a qui\u00e9n; nos seguimos por lo que hace el vecino sin saber por qu\u00e9 lo hace, y no es lo peor, sino que esos caballeros o pillos de industria arruinan a nuestros honrados compradores del interior, que no pueden competir con ellos.<\/p>\n<p>Los comerciantes se disolvieron cabizbajos y haciendo prop\u00f3sitos de enmienda.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s supieron que Escalante hab\u00eda hecho otra rubiera en Ciudad Bol\u00edvar y otra en Santomas.<\/p>\n<p>Les falta todav\u00eda la m\u00e1s gorda: \u00a1que no est\u00e1n los Estados Unidos y Europa libres de un buen marchante!<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h3><strong>Las necrolog\u00edas<\/strong><\/h3>\n<p>La muerte no es, como se ha dicho, la \u00faltima calamidad de la vida, sino la pen\u00faltima.<\/p>\n<p>Hay otra despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>\u00a1Esa \u00faltima calamidad es una mala necrolog\u00eda!<\/p>\n<p>La muerte impone respeto a todo el mundo menos a esos furibundos necr\u00f3logos, especie de cuervos literarios, que andan olfateando cad\u00e1veres para satisfacer su hambre de publicidad.<\/p>\n<p>Los que escriben necrolog\u00edas, por lo regular, no piensan tanto en elogiar los m\u00e9ritos del muerto como en hacer ostentaci\u00f3n de los suyos.<\/p>\n<p>Lo que parece una l\u00e1grima sobre una tumba suele no ser m\u00e1s que un grito de la vanidad. La tumba es el aprop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Otras veces, el homenaje rendido a un muerto no es m\u00e1s que la adulaci\u00f3n de un vivo.<\/p>\n<p>Sin embargo, los necr\u00f3logos son de gran utilidad.<\/p>\n<p>Yo pregunto: \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la fama de tanto brib\u00f3n muerto si los panegiristas de oficio no hubieran desfigurado su historia, para rehabilitarlos ante la posteridad?<\/p>\n<p>Cualquier renegado puede morir en opini\u00f3n de santo con tal que deje en su testamento con qu\u00e9 pagar media docena de necrolog\u00edas.<\/p>\n<p>Esa manda testamentaria le valdr\u00e1 m\u00e1s ante el juicio de los hombres que las treinta misas de San Gregorio ante el Juez infalible.<\/p>\n<p>\u00bfSab\u00e9is por qu\u00e9? Porque a los hombres se enga\u00f1a, \u00a1pero a Dios no!<\/p>\n<p>Las necrolog\u00edas son la puerta m\u00e1s accesible del Parnaso.<\/p>\n<p>Casi todos los poetas ramplones han hecho su entrada por esa puerta sombr\u00eda.<\/p>\n<p>Yo soy uno de tantos.<\/p>\n<p>Siendo muy joven, sacrificaron en las cercan\u00edas de Puerto Cabello, a un pobre oficial en una emboscada.<\/p>\n<p>Aunque yo no le conoc\u00ed vivo, su cad\u00e1ver me conmovi\u00f3 y escrib\u00ed cuatro disparates.<\/p>\n<p>Cuando yo me vi en letras de molde, me sent\u00ed henchido de vanidad.<\/p>\n<p>No me cansaba de deletrear mi nombre al pie de aquellas l\u00edneas, llenas de puntos suspensivos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda dos renglones as\u00ed:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1\u00a1\u00a1\u00a1\u00a1Oh, alevos\u00eda!!!!!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1\u00a1\u00a1\u00a1\u00a1Oh, crueldad!!!!!<\/p>\n<p>Estas dos hileras de admiraciones me parec\u00edan una calle de sauces, y como a m\u00ed me gusta tanto el campo, me paseaba por ella y exclamaba:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qui\u00e9n creyera que yo ten\u00eda tanto talento! Qu\u00e9 l\u00e1stima que no hubieran asesinado a este oficial cinco a\u00f1os antes, para haber hecho este descubrimiento m\u00e1s temprano.<\/p>\n<p>Y volv\u00eda a leer el peri\u00f3dico y segu\u00eda mi soliloquio.<\/p>\n<p>\u2014La patria ha perdido una de sus m\u00e1s leg\u00edtimas esperanzas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 p\u00e1rrafo! \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 mi dulce novia cuando sepa todo lo que yo ten\u00eda guardado?<\/p>\n<p>Estuve tres d\u00edas creyendo que nadie pensaba sino en mi talento, y que todo el que me ve\u00eda pasar dec\u00eda: \u00abEse es el autor de la necrolog\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s supe que nadie la ley\u00f3; pero el impresor no perdi\u00f3 su tiempo porque yo la le\u00ed diez veces por cada habitante de la ciudad.<\/p>\n<p>Esto le sucede a todo el que lanza al vac\u00edo su primera necrolog\u00eda.<\/p>\n<p>Cada vez que encuentra una persona acatarrada, con los ojos colorados y son\u00e1ndose las narices, dice en su interior: \u00abEse acaba de leer mi necrolog\u00eda\u00bb. Y cuando ve que nadie le habla de su escrito, se lo explica as\u00ed: \u00abNo quieren enternecerse\u00bb.<\/p>\n<p>Las necrolog\u00edas son la man\u00eda de nuestros tiempos. He visto una escrita por cuatro individuos.<\/p>\n<p>No era preciso ver las cuatro firmas para adivinar que all\u00ed se hab\u00edan empleado fuerzas colectivas. Un hombre solo no habr\u00eda coordinado tantos desatinos, por m\u00e1s talento que tuviera.<\/p>\n<p>Vi otra autorizada con los nombres de dos b\u00e1rbaros. Sin embargo, era una obra maestra de literatura.<\/p>\n<p>Se conoc\u00eda que en aquella sociedad hab\u00eda un socio comanditario que daba el capital y dos que daban la cara.<\/p>\n<p>Yo creo que hay gentes que est\u00e1n deseando la muerte de cualquier pr\u00f3jimo por el piadoso placer de decirle que era buen esposo, buen hijo y buen ciudadano.<\/p>\n<p>No importa que haya sido soltero y hu\u00e9rfano, y que su muerte haya rescatado a un pueblo de sus desafueros: tiene que entrar en el molde, quepa o no quepa.<\/p>\n<p>Yo no critico las necrolog\u00edas, sino los desatinos y las impropiedades que se escriben bajo ese t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Muy justo es que se rinda tributo de alabanza a la virtud.<\/p>\n<p>Es una deuda que la sociedad debe pagar al m\u00e9rito muerto para que sirva de est\u00edmulo a los que viven; pero se necesita discreci\u00f3n y verdad y buen gusto.<\/p>\n<p>Escribir vulgaridades es mancillar, m\u00e1s bien que enaltecer, una memoria venerable.<\/p>\n<p>Confundir en una pauta com\u00fan al que mereci\u00f3 reproches y al que mereci\u00f3 alabanzas, es desacreditar los juicios p\u00f3stumos, es acabar con la sanci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>La casa de empe\u00f1os<\/h3>\n<p>Las casas de empe\u00f1os son term\u00f3metros para medir la miseria de un pueblo.<\/p>\n<p>Aunque parezca extravagancia, tuve cierto d\u00eda la curiosidad de penetrar en los misterios de la desgracia.<\/p>\n<p>Para lograr mi objeto me fui a visitar una casa p\u00fablica que tiene en el frente este r\u00f3tulo:<\/p>\n<p>AGENCIA DE NEGOCIOS,<\/p>\n<p>y que yo cambiar\u00eda por este otro:<\/p>\n<p>NEGOCIOS DE URGENCIA.<\/p>\n<p>Declaro que me qued\u00e9 asombrado.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba la crucesita de oro que el padrino hab\u00eda regalado a la ahijada en memoria del bautizo.<\/p>\n<p>\u00a1Con cu\u00e1nto dolor no hab\u00eda sacrificado la amorosa madre aquella prenda que le recordaba uno de los d\u00edas m\u00e1s felices de su vida!<\/p>\n<p>\u00a1Oh!,\u00a0\u00a1la necesidad impone sacrificios muy crueles!<\/p>\n<p>Junto a la cruz estaba un medall\u00f3n de oro que a\u00fan conservaba el retrato del marido ausente.<\/p>\n<p>Acaso la atribulada esposa no se hab\u00eda atrevido a separarlo del relicario.<\/p>\n<p>\u00bfCreer\u00eda que arrancarlo del marco en que la afectuosa mano del esposo lo hab\u00eda colocado\u00a0era como separarlo de su coraz\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfO pensar\u00eda que el medall\u00f3n val\u00eda m\u00e1s con el retrato?<\/p>\n<p>\u00a1Pobrecita!, \u00a1ella ignoraba que en la balanza del inter\u00e9s los afectos no aumentan el peso ni el valor del oro!<\/p>\n<p>Mas all\u00e1 estaba un anillo de compromiso, con la fecha memorable y querida, atado a la colcha que hab\u00eda cubierto el lecho nupcial el d\u00eda de la boda, luciendo el monograma bordado en oro.<\/p>\n<p>Aquellos dos objetos estaban comprendidos bajo el mismo n\u00famero\u00a0y representaba el dolor de dos almas fundidas por el amor, y condenadas al martirio por los rigores de la suerte.<\/p>\n<p>Pero los hijos ped\u00edan pan y era forzoso conseguirlo en cambio de l\u00e1grimas\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Y era preciso, adem\u00e1s dar las gracias al usurero!<\/p>\n<p>\u00a1El sarcasmo a\u00f1adido a la opresi\u00f3n!<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 casualidad! \u2013me dijo el prestamista, radiante de gozo.\u00a0\u2013Ya tengo la colcha muy bien vendida a un banquero para regalarla a una bailarina cuyo nombre tiene las mismas iniciales.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Horror! \u2013exclam\u00e9 en mis adentros. \u2013\u00a1Del t\u00e1lamo nupcial, sagrado como el ara de la fe, va a descender hasta el lecho de todas las impurezas!<\/p>\n<p>\u00a1Oh muerte sublima redentora!, si no aniquilas a los opresores \u00bfpor qu\u00e9 a lo menos, no redimes a los oprimidos?<\/p>\n<p>\u00a1Sea el mundo solo para los despiadados y destr\u00f3cense como lobos hambrientos!<\/p>\n<p>Pero, como siempre, junto a las notas tristes que conmueven el alma se encuentra el rid\u00edculo que provoca la iron\u00eda: all\u00ed en un saloncito inmediato estaba el mobiliario de una escuela.<\/p>\n<p>Presid\u00eda la terrible palmeta junto al pizarr\u00f3n; despu\u00e9s, mesas de escribir, bancos, muestras, tinteros y colgadores.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY esto? \u2013pregunt\u00e9 asombrado. \u2013\u00bfTiene usted escuela? \u00bfEnse\u00f1a usted lo que sabe?<\/p>\n<p>\u2013No, se\u00f1or \u2013me contest\u00f3 el israelita. \u2013Es que los preceptores tienen sus d\u00edas sin sol. Cada vez que se atrasa el pago del sueldo por fuerza han de vender alg\u00fan mueble para no morir de hambre. Cuente usted las mesas de escribir: cada una representa un sueldo no cobrado.\u00a0Cuando el Gobierno mande pagar lo atrasado vendr\u00e1n los preceptores a rescatar sus muebles: y si no vinieren nunca aqu\u00ed quedar\u00e1 eternamente prisionera la instrucci\u00f3n primaria por m\u00e1s que sea obligatoria y gratuita.<\/p>\n<p>\u2013Seg\u00fan veo \u2013le interrump\u00ed ri\u00e9ndome\u2013 lo <em>obligatorio<\/em><em>\u00a0<\/em>es para los alumnos y lo <em>gratuito<\/em><em>\u00a0<\/em>para los profesores.<\/p>\n<p>\u2013Algunas veces puede entenderse as\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Desgraciados profesores! \u2013exclam\u00e9\u2013: \u00a1ellos que dan el pan del alma no obtienen en cambio ni el mezquino pan del cuerpo!<\/p>\n<p>Y segu\u00ed recorriendo los armarios.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba la sagrada imagen de la Virgen junto al cuadro desvergonzado de la bacante.<\/p>\n<p>La vara de marfil con pu\u00f1o de oro del joven libertino junto a la vara de medir del artesano sin trabajo\u2026 \u00a1todav\u00eda llena de cal!<\/p>\n<p>El espejo veneciano que reprodujo fastuosas org\u00edas, resto del esplendor de una meretriz abandonada, junto a la humilde m\u00e1quina de coser de la infeliz obrera.<\/p>\n<p>En el estante de los libros se hallaban en contubernio mudo la sagrada Biblia con las <em>Confesiones<\/em> de Rousseau, <em>La <\/em><em>i<\/em><em>mitaci\u00f3n de Cristo<\/em>, con <em>La <\/em><em>d<\/em><em>oncella de Orleans<\/em> de Voltaire, <em>Los <\/em><em>m<\/em><em>\u00e1rtires<\/em> y <em>Graziela, <\/em>con <em>El <\/em><em>v<\/em><em>ientre de Par\u00eds<\/em> y <em>Nan\u00e1<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a1As\u00ed como viven en el mundo confundidos la virtud y el crimen, la humildad y la soberbia, la opulencia y la miseria, las esperanzas alegres y los recuerdos tristes: as\u00ed se han reunido en aquel infierno de la desgracia millares de objetos, adquiridos algunos con afrentosos servicios, otros con cr\u00edmenes infames y los m\u00e1s con trabajos perseverantes y sacrificios sublimes: pero cada uno representa en la \u00abCasa de empe\u00f1os\u00bb la desesperaci\u00f3n de un momento, la miseria, el dolor!<\/p>\n<p>Cuando sal\u00ed de aquel bazar de las angustias, sumido en tristes reflexiones, pasaba un joven\u00a0enriquecido al acaso con el sudor del pueblo.<\/p>\n<p>El polvo que levantaban los cascos de su soberbio peruano\u00a0me manch\u00f3 el vestido\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Anda! \u2013dije para m\u00ed \u2013\u00a1alg\u00fan d\u00eda vendr\u00e1n tus joyas a reunirse con el espejo veneciano de la meretriz abandonada!<\/p>\n<p>\u00a1Igual origen, igual fin!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>El baladr\u00f3n<\/h3>\n<p>Me voy a ocupar en hacer el bosquejo de un ciudadano que no se ocupa en nada; de un ser que gana su vida amenazando la ajena: especie de piedra suelta con que tropieza todo el mundo, y con la cual no se puede construir nada.<\/p>\n<p>El baladr\u00f3n no es una calamidad nueva: existe desde que se descubri\u00f3 que la insolencia tiene superioridad sobre la moderaci\u00f3n, y m\u00e1s ruido hace un hombre gritando que mil callando.<\/p>\n<p>Entre nosotros no hay plaga m\u00e1s vieja: pero el baladr\u00f3n antiguo era muy distinto del que nos azota hoy.<\/p>\n<p>Aquel era un mocet\u00f3n medio criollo y medio andaluz, rico por su regular y botarate, simp\u00e1tico a las mujeres, repugnante a los maridos, espada pronta, jam\u00e1s pu\u00f1al; mal ciudadano si se quiere, pero gallardo en la agresi\u00f3n y travieso sin maldad. No permit\u00eda que nadie pagara donde estaba \u00e9l, a trueque de que nadie se creyera m\u00e1s valiente y de que todo el mundo estuviera dispuesto a aceptar los compromisos que \u00e9l provocara. Era un buen bailador, billarista y coleador.<\/p>\n<p>\u00c9l llegaba inesperadamente a los bailes <em>de candil,<\/em> embozado en su capote, y <em>por qu\u00edtame all\u00e1 esas pajas,<\/em> o por puro placer, echaba el capote atr\u00e1s, apagaba las luces a garrotazos, cortaba las cuerdas del arpa, hac\u00eda volar la guitarra, lanzaba una imprecaci\u00f3n y se quedaba en medio de la sala desierta, blandiendo su garrote, gozoso de ver que hombres y mujeres, en api\u00f1ado tropel, corr\u00edan despavoridos por dormitorios y pasadizos, como manada de ovejas a la aparici\u00f3n del lobo.<\/p>\n<p>Tal era el baladr\u00f3n de los tiempos pasados; de aquella \u00e9poca de inocencia, o m\u00e1s bien de ignorancia \u2014anterior al revolver, cuando a nadie le ocurr\u00eda reclamar su derecho, porque no le ocurr\u00eda tampoco que pod\u00edan neg\u00e1rselo; cuando la libertad y la igualdad y otra multitud de palabras hermosas, no se ve\u00edan sino en algunas proclamas antiguas, y nadie averiguaba si ten\u00edan alguna significaci\u00f3n, o si eran vocablos sonoros para dar rotundidad a los per\u00edodos.<\/p>\n<p>Pero el pa\u00eds abri\u00f3 un d\u00eda los ojos; empez\u00f3 a tomar y darse cuenta de todo; tradujo las palabras en ideas, puso las ideas en pr\u00e1ctica, import\u00f3 el rev\u00f3lver, y anul\u00f3 para siempre al baladr\u00f3n de los bailes del candil, que no pod\u00eda existir sino al favor de la mansedumbre de aquellos tiempos.<\/p>\n<p>La nueva corriente de ideas encontr\u00f3 resistencia en las ideas antiguas, y el choque produjo la guerra.<\/p>\n<p>Con la nueva era de militarismo, de sangre, de persecuci\u00f3n, de odios y de violencia, brot\u00f3 de nuevo el baladr\u00f3n, en la forma moderna que conserva en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>El baladr\u00f3n es militar forzosamente: sin machete no podr\u00eda amenazar a nadie; es su arma, aunque no la tenga empe\u00f1ada: la milicia es su profesi\u00f3n, al menos no se le ha conocido otra.<\/p>\n<p>Es bueno advertir aqu\u00ed que el baladr\u00f3n no es liberal ni oligarca; de cualquier partido puede salir, pero regularmente est\u00e1 con el que manda, sin que le est\u00e9 vedado ser oposicionista.<\/p>\n<p>Tiene diferentes jerarqu\u00edas.<\/p>\n<p>El m\u00e1s encopetado se pasea por los corredores del palacio de Gobierno, tutea al Ministro en presencia de la gente, atropella al portero y manda trabajar de balde a los empleados subalternos.<\/p>\n<p>Es una especie de poder futuro que supedita a los gobiernos d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Del palacio pasa a la tesorer\u00eda, y de all\u00ed a las casas de juego, que son su tertulia familiar. Se quita el saco para ostentar su rev\u00f3lver de doce mil\u00edmetros, arrebata el mejor asiento a quien lo tenga; pide <em>fichas<\/em> a la casa y no integra su valor; tira siempre la <em>parada<\/em> m\u00e1s grande; dispone del dinero ajeno, sin consulta de sus due\u00f1os; hace apuestas <em>de boca,<\/em> y \u00a1ay de quien se las reh\u00fase!<\/p>\n<p>En todo caso dudoso, decide imperiosamente, y si la duda es con \u00e9l mismo, la resuelve sin apelaci\u00f3n: \u00e9l no admite arbitramento, porque tiene su rev\u00f3lver al cinto, y, con esa ley, le sobra para tener siempre raz\u00f3n.<\/p>\n<p>El baladr\u00f3n de las cantinas es tambi\u00e9n general, pero \u00e9se no tutea al Ministro sino al amo del caf\u00e9; no atropella al portero sino a los mozos y al coime.<\/p>\n<p>\u00c9l cena en todas las mesas y en ninguna paga: bebe cerveza a costa de todo el que le llega; y entre una copa y otra refiere una proeza, un campa\u00f1a, una tropel\u00eda; y como habla tan alto, y es tan condimentado su discurso, y tiene el quepis tirado hacia atr\u00e1s, y escupe levant\u00e1ndose el bigote, y deja ver el pu\u00f1al bajo la solapa del chaleco, todo el mundo le obsequia y le cree sus mentiras y le r\u00ede sus esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p>Este baladr\u00f3n tiene alg\u00fan barniz de educaci\u00f3n; habla bien, es medio poeta y entiende el <em>patois<\/em> franc\u00e9s y la jerga de Curazao, que aprendi\u00f3 en sus \u00e9pocas de ostracismo.<\/p>\n<p>Hay otro baladr\u00f3n de m\u00e1s baja estofa: no pasa de comandante, pero nunca est\u00e1 en servicio; cuando m\u00e1s, en <em>dep\u00f3sito <\/em>para tomar la raci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una especie de perro que se mantiene y se ata para que ladre.<\/p>\n<p>Iba a pedir perd\u00f3n por haberle comparado al perro; pero caigo de pronto en que <em>muerde<\/em> tambi\u00e9n, sino las carnes, el bolsillo, sin piedad.<\/p>\n<p>Este militar no viste nunca el uniforme de ordenanza: no usa m\u00e1s que un chaleco cerrado, con botones dorados, cuando tiene alguno; por lo regular no lo usa, porque su lujo es ostentar el pecho de pavo, que hace brotar el cintur\u00f3n de cuero, cuya hebilla tiene en relieve las armas de Venezuela. Un sombrero de paja tirado con abandono hacia atr\u00e1s y al lado izquierdo, y un fuete en la mano, completan su verdadero informe.<\/p>\n<p>Sus puntos de parada son el mercado p\u00fablico o una plaza de barrio.<\/p>\n<p>Este baladr\u00f3n mantiene a su lado una corte de viciosos, o mejor dicho, una corte que le mantiene sus vicios; este c\u00edrculo se renueva, pero siempre va con \u00e9l.<\/p>\n<p>Cual m\u00e1s, cual menos, andan todos desplom\u00e1ndose hacia sus costados, y tartamudeando maquinalmente esta frase: \u2015\u00a1Ah comandante! \u00a1Este comandante es mucho hombre!\u2026<\/p>\n<p>Es cosa divertida o\u00edrle referir que la acci\u00f3n <em>tal <\/em>se gan\u00f3 por \u00e9l \u2014que ensart\u00f3 catorce con su lanza, y que el quince, de l\u00e1stima, no hizo m\u00e1s que atravesarle las costillas, \u2014que, al jefe <em>cual,<\/em> que pesaba doce arrobas, le hizo dar vueltas en el aire, como una tarabita, \u2014que a un marido le sac\u00f3 <em>el viento<\/em> de una estocada, porque tuvo la osad\u00eda de no querer que le robaran la mujer, \u2014a otro le <em>rompi\u00f3 el bautismo<\/em>, porque salud\u00f3 a su dama, \u2014a otro le <em>quit\u00f3 el apetito<\/em> para siempre, porque no la salud\u00f3, y mil bravatas m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y es lo m\u00e1s c\u00e9lebre que siempre hay entre los oyentes dos o tres que atestig\u00fcen el hecho con la mayor circunspecci\u00f3n, y que jurar\u00edan, de buena fe, que lo han presenciado. \u00a1Tanto lo han o\u00eddo!<\/p>\n<p>Este baladr\u00f3n es el m\u00e1s peligroso de todos, porque arma camorra por cualquier cosa, pide prestado a cuenta de miedo, y no suelta nunca la eterna amenaza \u00abde que en la primera revuelta que se arme va a dar la sangre el pecho, y que no va a dejar ganado que no arree por delante, ni p\u00edcaro a quien no mate\u00bb. \u00c9l llama p\u00edcaro a todo el que no se deja quitar lo que tiene.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed concluyo, aunque dejo en el tintero muchas caricaturas de este personaje, que tiene, por desgracia, tantos originales en el pa\u00eds; pero el lector estar\u00e1 aburrido de los baladrones, como estoy yo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/francisco-de-sales-perez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un buen marchante \u2014\u00a1Un buen marchante! \u2014\u00a1Un comprador fuerte! \u2014\u00a1Ha llegado un comerciante de los Llanos que est\u00e1 haciendo grandes compras! Tal es la noticia que circula de boca en boca por todo el comercio. \u2014\u00bfC\u00f3mo se llama? \u2014Nadie sabe. \u2014\u00bfDe d\u00f3nde es? \u2014Tampoco. \u2014\u00bfQui\u00e9n lo recomienda? \u2014Se ignora tambi\u00e9n. \u2014Lo \u00fanico que se sabe [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2196,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3927"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3927"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3927\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6986,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3927\/revisions\/6986"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}