{"id":3910,"date":"2022-03-20T19:19:47","date_gmt":"2022-03-20T19:19:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3910"},"modified":"2023-11-24T18:32:35","modified_gmt":"2023-11-24T18:32:35","slug":"dos-cuentos-de-tulio-febres-cordero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-tulio-febres-cordero\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Tulio Febres Cordero"},"content":{"rendered":"<h3>Las vocales en congreso<\/h3>\n<p>Cierto d\u00eda amaneci\u00f3 un gran cartel\u00f3n pegado en la propia roca del Parnaso, el cual dec\u00eda lo siguiente:<\/p>\n<p>Rep\u00fablica de las Letras.- Se convoca al pueblo para un congreso extraordinario que ha de reunirse en esta altura a m\u00e1s tardar antes de que se generalice el volapuk.<\/p>\n<p>Firmaba el presidente Apolo y refrendaba el llamamiento la musa Cal\u00edope, Secretaria del Estado en el departamento del tono \u00e9pico.<\/p>\n<p>En la rep\u00fablica de las letras \u00bfqui\u00e9n es propiamente el pueblo? Claro est\u00e1 que las letras. Pues todo el alfabeto lio petacas y fuese cuesta arriba hasta dar con el empinado lugar de las sesiones, donde las cinco vocales, a fuer de vocales, asumieron la representaci\u00f3n nacional y se constituyeron en junta.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n preside? fue la primera cuesti\u00f3n parlamentaria.<\/p>\n<p>Para evitar quisquillas y largos debates, sugiri\u00f3les Apolo la idea de que probase primero cu\u00e1l era la m\u00e1s rica en palabras sin el auxilio de las otras, y que desde luego ser\u00eda directora del congreso la vocal triunfante.<\/p>\n<p>Dicho y hecho. La A, seguida de toda la corte de consonantes, escal\u00f3 la tribuna. Las otras vocales prometieron no meter su cucharada en el discurso.<\/p>\n<p>\u2014Camaradas: \u00bfHablar tan amarrada?&#8230; \u00a1C\u00e1scaras! Mal parada anda la chanza, ca faltan trazas hasta para lanzar las m\u00e1s claras palabras. Harta ma\u00f1a va gastada para nada. Salga, salga ya a la plaza la galana E, a arrancar a la garganta charla tan tartaja. Camaradas, batan palmas: \u00a1va ganada la parada!<\/p>\n<p>Ruidosos aplausos partieron de las barras, en tanto que la E sub\u00eda temblorosa a aquel potro de tormentos.<\/p>\n<p>\u2014Ser\u00e9 breve. Debe tenerse presente ke meterse en este tren es perderse, desde ke el ser ke me precede merece preferentemente ser el jefe. Ven, entrem\u00e9tete, endeble I, ke debe ser de verse ese destemple.<\/p>\n<p>Entre las risas y exclamaciones del auditorio, subi\u00f3 a la tribuna la raqu\u00edtica vocal aludida y, contra toda regla de urbanidad, habl\u00f3 sin quitarse su redondo e inapeable sombrerito, o sea, el punto.<\/p>\n<p>\u2014Nihil&#8230; nihil&#8230; Dif\u00edcil, s\u00ed, dif\u00edcilisim&#8230;<\/p>\n<p>No cay\u00f3 la I en la cuenta de que hab\u00eda menester de una O para completar la palabra, de suerte que fue interrumpida bruscamente por esta vocal.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No soporto robos! O somos o no somos (rugi\u00f3 la O con ronco acento). Yo como no topo voz con poco lo compongo. Con los otros tonos, hombro con hombro, codo con codo, todos somos c\u00f3nsonos, sonoros. \u00a1Oh dolor! solos, s\u00f3lo somos como pozo con poco fondo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de largo y atronador aplauso, que muy merecido se lo ten\u00eda la O por haber probado elocuentemente que en la uni\u00f3n est\u00e1n la fuerza y la armon\u00eda, todos los ojos buscaron con ansiedad a la U, la m\u00e1s obesa y cachazuda de las vocales, la cual con gran majestad se encaminaba ya a la tribuna. El auditorio era todo o\u00eddos.<\/p>\n<p>La \u00faltima vocal requiri\u00f3 el pulm\u00f3n, trag\u00f3 saliva, mir\u00f3 al soslayo y solt\u00f3 la lengua:<\/p>\n<p>\u2014Runr\u00fan, runr\u00fan, runr\u00fan&#8230;<\/p>\n<p>La rechifla fue estupenda. No qued\u00f3 pecho sano en el Parnaso. Dicen que el \u00faltimo mono siempre se ahoga, y fue la pobre U la que vino a pagar el pato.<\/p>\n<p>Por eso, caro lector, cuando alg\u00fan orador disparata o queda mal en la tribuna, se oye en el p\u00fablico ese tremendo cuanto elocuente runr\u00fan, que no es otra cosa que el ins\u00f3lito discurso de la U en el nunca bien ponderado congreso de las vocales. (1886)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Las cinco \u00e1guilas blancas<\/h3>\n<p>Cinco \u00e1guilas blancas volaban un d\u00eda por el azul del firmamento; cinco \u00e1guilas blancas enormes, cuyos cuerpos resplandecientes produc\u00edan sombras errantes sobre los cerros y monta\u00f1as.<\/p>\n<p>\u00bfVen\u00edan del Norte? \u00bfVen\u00edan del Sur? La tradici\u00f3n ind\u00edgena s\u00f3lo dice que las cinco \u00e1guilas blancas vinieron del cielo estrellado en una \u00e9poca muy remota. Eran aquellos d\u00edas de Caribay, el genio de los bosques arom\u00e1ticos, primera mujer entre los indios Mirripuyes, habitantes del Ande empinado.<\/p>\n<p>Era la hija del ardiente Zuh\u00e9 y la p\u00e1lida Ch\u00eda; remedaba el canto de los p\u00e1jaros, corr\u00eda ligera sobre el c\u00e9sped como el agua cristalina, y jugaba como el viento con las flores y los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Caribay vio volar por el cielo las enormes \u00e1guilas blancas, cuyas plumas brillaban a la luz del sol como l\u00e1minas de plata, y quiso adornar su coraza con tan raro y espl\u00e9ndido plumaje. Corri\u00f3 sin descanso tras las sombras errantes que las aves dibujaban en el suelo; salv\u00f3 los profundos valles; subi\u00f3 a un monte y otro monte; lleg\u00f3, al fin, fatigada a la cumbre solitaria de las monta\u00f1as andinas. Las pampas, lejanas e inmensas, se divisaban por un lado; y por el otro, una escala cicl\u00f3pea, jaspeaba de gris y esmeralda, la escala que formaban los montes, iba por la onda azul del Coquivacoa.<\/p>\n<p>Las \u00e1guilas blancas se levantaron, perpendicularmente sobre aquella altura hasta perderse en el espacio. No se dibujaron m\u00e1s sus sombras sobre la tierra. Entonces Caribay pas\u00f3 de un risco a otro por las escarpadas sierras, regando el suelo con sus l\u00e1grimas. Invoc\u00f3 a Zuh\u00e9, el astro rey, y el viento se llev\u00f3 sus voces. Las \u00e1guilas se hab\u00edan perdido de vista, y el sol se hund\u00eda ya en el ocaso.<\/p>\n<p>Aterida de fr\u00edo, volvi\u00f3 sus ojos al Oriente, e invoc\u00f3 a Ch\u00eda, la p\u00e1lida luna; y al punto det\u00favose el viento para hacer silencio. Brillaron las estrellas, y un vago resplandor en forma de semic\u00edrculo se dibuj\u00f3 en el horizonte.<\/p>\n<p>Caribay rompi\u00f3 el augusto silencio de los p\u00e1ramos con un grito de admiraci\u00f3n. La luna hab\u00eda aparecido, y en torno de ella volaban las cinco \u00e1guilas blancas refulgentes y fant\u00e1sticas. Y en tanto que las \u00e1guilas descend\u00edan majestuosamente, el genio de los bosques arom\u00e1ticos, la india mitol\u00f3gica de Los Andes modul\u00f3 dulcemente sobre la altura su selv\u00e1tico cantar.<\/p>\n<p>Las misteriosas aves revolotearon por encima de las crestas desnudas de la cordillera, y se sentaron al fin, cada una sobre un risco, clavando sus garras en la viva roca; y se quedaron inm\u00f3viles, silenciosas, con las cabezas vueltas hacia el Norte, extendidas las gigantescas alas en actitud de remontarse nuevamente al firmamento azul.<\/p>\n<p>Caribay quer\u00eda adornar su coroza con aquel plumaje raro y espl\u00e9ndido, y corri\u00f3 hacia ellas para arrancarles las codiciadas plumas, pero un fr\u00edo glacial entumeci\u00f3 sus manos: Las \u00e1guilas estaban petrificadas, convertidas en cinco masas enormes de hielo.<\/p>\n<p>Caribay da un grito de espanto y huye despavorida. Las \u00e1guilas blancas eran un misterio, pero no un misterio pavoroso. La luna oscurece de pronto, golpea el hurac\u00e1n con siniestro ruido los desnudos pe\u00f1ascos, y las \u00e1guilas blancas se despiertan.<\/p>\n<p>Erizanse furiosas, y a medida que sacuden sus monstruosas alas el suelo se cubre de copos de nieve y la monta\u00f1a toda se engalana con el plumaje blanco.<\/p>\n<p>Este es el origen fabuloso de las Sierras Nevadas de M\u00e9rida.\u00a0 Las cinco \u00e1guilas blancas de la tradici\u00f3n ind\u00edgena son los cinco elevados riscos siempre cubiertos de nieve. Las grandes y tempestuosas nevadas son el furioso despertar de las \u00e1guilas; y el silbido del viento en esos d\u00edas de p\u00e1ramo, es el remedo del canto triste y mon\u00f3tono de Caribay, y el mito hermoso de Los Andes de Venezuela.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tulio-febres-cordero\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las vocales en congreso Cierto d\u00eda amaneci\u00f3 un gran cartel\u00f3n pegado en la propia roca del Parnaso, el cual dec\u00eda lo siguiente: Rep\u00fablica de las Letras.- Se convoca al pueblo para un congreso extraordinario que ha de reunirse en esta altura a m\u00e1s tardar antes de que se generalice el volapuk. Firmaba el presidente Apolo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3911,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3910"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3910"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3910\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6487,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3910\/revisions\/6487"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3911"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}