{"id":3751,"date":"2022-03-13T19:49:58","date_gmt":"2022-03-13T19:49:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3751"},"modified":"2023-11-24T18:32:59","modified_gmt":"2023-11-24T18:32:59","slug":"liubliana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/liubliana\/","title":{"rendered":"Liubliana (Preludio)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Eduardo S\u00e1nchez Rugeles<\/h4>\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n<p>\u00ab\u00a1El loco, el loco!\u00bb, dijo una voz infantil. Los ni\u00f1itos de la cuadra salieron corriendo. \u00ab\u00a1Corre! \u00a1Corre que ah\u00ed viene el loco!\u00bb, gritaron ri\u00e9ndose, escud\u00e1ndose detr\u00e1s de sus madres asustadas. La escena se repet\u00eda todos los d\u00edas, en horas de la ma\u00f1ana, cuando bajaba a comprar el peri\u00f3dico. Tard\u00e9 en comprender.<\/p>\n<p>La locura es asintom\u00e1tica. Nunca me di cuenta. Ten\u00eda la convicci\u00f3n de que era una persona normal\u2026 Yo solo quer\u00eda matar a Dios.<\/p>\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n<p>Mi infancia fue una mierda. No conservo recuerdos de los a\u00f1os ochenta. Solo s\u00e9 que era el hijo menor de la Nena<em>\u00a0<\/em>Mercedes<em>\u00a0<\/em>Guerrero y que estudiaba la escuela primaria en el Colegio Agustiniano Cristo Rey. M\u00e1s all\u00e1 de eso, el pasado es una mancha. Nuestro colegio era un ej\u00e9rcito de clones. La buena educaci\u00f3n era un privilegio del que goz\u00e1bamos los idiotas. Todos aquellos que mostraban s\u00edntomas de autonom\u00eda y no lograban asimilarse a la dictadura escolar desaparec\u00edan, sin hacer mucho ruido, en institutos mediocres de Los Chaguaramos o Bello Monte. Tambi\u00e9n la adolescencia fue un tr\u00e1mite sencillo, un partido amistoso. Yo pertenezco a una generaci\u00f3n que hizo del aburrimiento virtud. Inspirado por el ejemplo de mi siglo me convert\u00ed en un muchacho ordinario, sin excesos ni defectos. Nunca tuve ambiciones desmesuradas. Nunca tuve sue\u00f1os imposibles. Mi mayor aspiraci\u00f3n en la vida siempre fue convertirme en un hombre com\u00fan.<\/p>\n<p>Cuando digo que mi infancia fue una mierda no pretendo insinuar alg\u00fan tipo de trauma. Mi historia carece de abuelitos s\u00e1dicos o padrastros borrachos. Simplemente tengo la impresi\u00f3n de que, entre 1980 y 1992, no me pas\u00f3 nada. La memoria es una cartograf\u00eda urbana que de manera imprecisa dibuja las calles de Santa M\u00f3nica. Los recuerdos, inestables en su mayor\u00eda, evocan lugares que olvid\u00e9 y que ahora, por alg\u00fan capricho del coraz\u00f3n enfermo, se empe\u00f1an en mostrarse. Surge por ejemplo, solitario, el abasto Aldebar\u00e1n, el insomnio encuentra olor a cilantro en las manos rugosas de la se\u00f1ora Cristalina. Aparecen tambi\u00e9n la panader\u00eda Alc\u00e1zar y la carnicer\u00eda Arco\u00edris, la masa transparente de los cachitos se burla de mi dieta sin grasas, las sombras en el techo dibujan el afiche de una vaca risue\u00f1a que exhibe las partes de su tr\u00e1gico sino: falda, lagarto, muchacho, bofe. El pasado es esta rara sumatoria de fragmentos. Vencido por la arritmia, he tratado de buscar mis primeros a\u00f1os pero solo he tropezado con una pel\u00edcula en Beta, un bal\u00f3n Golty, cosas que no significan nada. Mi ni\u00f1ez es una hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n<p>Los recuerdos con argumento son un asunto de la adolescencia. La memoria consciente tiene la forma del In\u00edrida. Nuestra calle era una serie hidrogr\u00e1fica falsa en la que todos los edificios ten\u00edan el nombre de un r\u00edo perdido por Barinas o por los lados de Guayana. El In\u00edrida quedaba entre el Orituco y el Caura, frente a la entrada del m\u00e1s insignificante de todos los centros comerciales del mundo, el Parsam\u00f3n. Todas las personas que am\u00e9 conviven en mis recuerdos del edificio. Algunos rostros, exiliados de la memoria, incluyen en sus nombres el ep\u00edteto del piso, como si aquellas siglas alfanum\u00e9ricas fueran parte esencial de sus identidades: \u00c1lvaro del 4B; Alfredo, Caspa, del 13B; Dar\u00edo, el Mongopavo del 6B. El In\u00edrida fue para nosotros, los carajitos que jug\u00e1bamos futbolito con potes de Riko Malt y chicha, la base desde la que administr\u00e1bamos el vasto imperio de Santa M\u00f3nica. La frontera norte se prolongaba hasta Cumbres y se perd\u00eda en el laberinto de las Rutas. Los Pr\u00f3ceres, al sur, eran parte de una encrucijada prohibida por la que se llegaba al peligroso Valle. Detr\u00e1s del edificio hab\u00eda una monta\u00f1a gigante y el otro borde, al este, lindaba con el colegio Cristo Rey. De ah\u00ed en adelante nada nos pertenec\u00eda. Los Chaguaramos formaban parte de otra rep\u00fablica.<\/p>\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n<p><em>Si me voy a morir, quiero morirme en Liubliana<\/em>, me dije. El coraz\u00f3n fall\u00f3. Nunca imagin\u00e9 que con cuarenta a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos deb\u00eda resignarme a la derrota. El dolor comenz\u00f3 en el brazo izquierdo. Torpeza motora. Ceguera. Asfixia. Sent\u00ed como si los pulmones se me llenaran de aceite. Antes del infarto ten\u00eda la convicci\u00f3n de mi inevitable finitud. Pensaba, sin embargo, que todav\u00eda me quedaba tiempo.<\/p>\n<p>Despert\u00e9 en una sala de la Cl\u00ednica Metropolitana. Atilio me explic\u00f3 la situaci\u00f3n: el coraz\u00f3n colaps\u00f3. El infarto, en parte, tambi\u00e9n golpe\u00f3 la memoria. Una serie de im\u00e1genes amorfas reforz\u00f3 el efecto sopor\u00edfero de los sedantes. Las voces del pasado tomaron la palabra. Algunas escenas aparec\u00edan como fotogramas antiguos, en negativo, con los bordes perforados: el\u00a0<em>airbag<\/em>empapado de sangre \/ el rostro sereno de Alejandro \/ la ni\u00f1a m\u00e1s hermosa del mundo parada sobre mis zapatos \/ el puente de los Dragones \/ los labios partidos de Mariana \/ la canci\u00f3n maldita \/ la ranchera verde de Vivancos \/ la fachada del In\u00edrida \/ los a\u00f1os de la locura.<\/p>\n<p>Ten\u00eda treinta y dos a\u00f1os cuando me volv\u00ed loco. Durante diez meses estuve internado en el pabell\u00f3n psiqui\u00e1trico del Instituto Profesional Caracas. El tiempo, a su manera, san\u00f3 mi malogrado juicio. Tras la terapia pude volver a ser un hombre. Me acostumbr\u00e9 a vivir con la conciencia del fracaso, con el miedo al pasado, con el horror a los perros, con la vana esperanza de que la ni\u00f1a m\u00e1s hermosa del mundo abriera a patadas la puerta de mi casa. Empe\u00f1ado en recuperar el buen sentido descuid\u00e9 otros asuntos de salud. Cuando vino el infarto hab\u00eda cumplido mi objetivo: me hab\u00eda convertido en un hombre ordinario e invisible.<\/p>\n<p>Atilio fue riguroso: si quer\u00eda vivir, deb\u00eda asimilarme a un reposo absoluto. El Gordo, incluso, habl\u00f3 sobre la posibilidad de una operaci\u00f3n delicada.\u00a0<em>\u00a1Cuarenta a\u00f1os!<\/em>\u00a0Nunca pens\u00e9 que el fin llegar\u00eda a los cuarenta. El reposo se convirti\u00f3 en hast\u00edo, en aburrimiento esencial. Una madrugada calurosa so\u00f1\u00e9 con un viejo puente. Despert\u00e9 tarareando la canci\u00f3n maldita; tras el caf\u00e9 prohibido me sent\u00ed mejor. La ni\u00f1a m\u00e1s hermosa del mundo volvi\u00f3 a cantarme en la oreja. Sin darle muchas vueltas, tom\u00e9 la decisi\u00f3n. Abr\u00ed la\u00a0<em>laptop<\/em>. Iberia.com. Destino: Aeropuerto Brnik, Eslovenia.\u00a0<em>Si me voy a morir, quiero morirme en Liubliana<\/em>, pens\u00e9 antes del hipo, antes del ataque de tos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eduardo-sanchez-rugeles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo S\u00e1nchez Rugeles 1 \u00ab\u00a1El loco, el loco!\u00bb, dijo una voz infantil. Los ni\u00f1itos de la cuadra salieron corriendo. \u00ab\u00a1Corre! \u00a1Corre que ah\u00ed viene el loco!\u00bb, gritaron ri\u00e9ndose, escud\u00e1ndose detr\u00e1s de sus madres asustadas. La escena se repet\u00eda todos los d\u00edas, en horas de la ma\u00f1ana, cuando bajaba a comprar el peri\u00f3dico. Tard\u00e9 en comprender. 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