{"id":3728,"date":"2022-03-12T15:40:42","date_gmt":"2022-03-12T15:40:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3728"},"modified":"2023-11-24T18:32:59","modified_gmt":"2023-11-24T18:32:59","slug":"torres-pajaros-libro-uroboro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/torres-pajaros-libro-uroboro\/","title":{"rendered":"La Torre P\u00e1jaros es un libro ur\u00f3boro"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por Juan Rivas<\/h4>\n<p>Los habitantes de una torre padecen por un virus que los hace vomitar p\u00e1jaros. Este gui\u00f1o cortazariano se hace patente desde el ep\u00edgrafe con el que inicia la novela. El peculiar fen\u00f3meno de vomitar conejos, en \u201cCarta a una se\u00f1orita en Par\u00eds\u201d de Julio Cort\u00e1zar, ha recibido numerosas interpretaciones filos\u00f3ficas y hasta pol\u00edticas. Yo en alg\u00fan lado le\u00ed que el autor, una noche, ten\u00eda agruras, y de ah\u00ed se le ocurri\u00f3 la idea. Todas las interpretaciones caben en una obra sabi\u00e9ndola leer.<\/p>\n<p>En La torre p\u00e1jaros, de Luis Manuel Pimentel, podemos ver una visi\u00f3n aleg\u00f3rica de la pandemia actual que vivimos, y de la que no hemos acabado de salir. Y c\u00f3mo esta misma situaci\u00f3n puso de relieve los eternos problemas, del capitalismo, de la alienaci\u00f3n social y de la violencia de Estado. \u201cComadre, es posible que este virus se haya metamorfoseado en un nuevo sistema de vida\u201d, dice una de las vecinas a otra, mientras ambas est\u00e1n cubiertas de p\u00e1jaros que las picotean. Esto sucede en el primer cap\u00edtulo que se llama, adecuadamente, \u201cLa transformaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Esta transformaci\u00f3n se da de manera sist\u00e9mica, altera el orden estructural de la vida de todos los habitantes de la torre y de la torre misma. La novela es muy breve: sesenta y tantas p\u00e1ginas que traspasan los l\u00edmites del cuento largo por su gama de personajes y escenas. O sea que es una obra condensada que habla de un microcosmos. Y a veces parece que la novela misma se comporta como un microorganismo porque se retroalimenta, ya que el inicio y el final est\u00e1n conectados por el ep\u00edgrafe de Cort\u00e1zar. Es un libro ur\u00f3boro, una historia que se muerde la cola. As\u00ed como la torre se nutre a s\u00ed misma; los p\u00e1jaros siembran semillas en las macetas, llenan a la torre de vida. Se hace un ecosistema perfecto: el agua se condensa y se precipita. Todo es felicidad, hasta que deja de serlo. Al mundo exterior no le agrada la idea, peligrosa a sus intereses si se la considera:<\/p>\n<p>Implica la reuni\u00f3n del hombre con la naturaleza; el hombre descubriendo (o re descubriendo) que la vida no es pagar servicios ni andar en carro ni salir a trabajar todas las ma\u00f1anas, o que por lo menos la vida no es nada m\u00e1s eso. El regreso al tiempo originario, a la visi\u00f3n c\u00f3smica del universo y la naturaleza, se hace patente en mujeres que caminan ataviadas de aves; en los hombros, en el cabello, como divinidades paganas de la fertilidad. La torre misma se vuelve para el mundo que la rodea un t\u00f3tem llamativo y misterioso. Un organismo aut\u00f3nomo de la ciudad que los rodea. El mundo de asfalto y humo no soporta ver que est\u00e1 creci\u00e9ndole un lunar de vida y vegetaci\u00f3n. Esta torre de flora y fauna se aleja tanto de su contraparte gris y exterior que adentro Cristo de ella, \u201cel se\u00f1or Cristo\u201d, es un vecino m\u00e1s que vive con sus hijos Jos\u00e9, Cristo Jr. y Mariel. Esto lo se\u00f1alo sin af\u00e1n de caer en controversias teologales\u2026<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-3731\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/pajarosinicio-226x300.png\" alt=\"\" width=\"482\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/pajarosinicio-226x300.png 226w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/pajarosinicio.png 483w\" sizes=\"(max-width: 482px) 100vw, 482px\" \/><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, volvamos con los p\u00e1jaros. Vomitar p\u00e1jaros puede ser realismo m\u00e1gico, alegor\u00eda del virus, no lo puedo asegurar. Pero este desfile incesante de aves da la ocasi\u00f3n perfecta para tapizar la obra de colores. El narrador llega a describirnos lo que ve mediante comparaciones tipo, y cito: \u201carte psicod\u00e9lico de los a\u00f1os 70\u201d; y adjetivos como \u201cpolicrom\u00eda\u201d. Con las ilustraciones a l\u00e1piz de Ram\u00f3n Pimentel, con su tipograf\u00eda sobria, con todas las p\u00e1ginas en blanco y negro, es una obra llena de color. Hay color en la fauna y en la flora. Nombres y nombres de p\u00e1jaros, de flores, de frutos. Esta variedad en el vocabulario tambi\u00e9n inunda los sentidos: el olor de la tierra mojada dentro de la torre, de la lluvia, del whiskito que se toman los vecinos alrededor de una fogata que huele y sabe a que todo se va a complicar.<\/p>\n<p>Entre las ilustraciones y algunas escenas de venganza sangrienta, y por ello mismo muy satisfactoria, la novela se vale del horror imaginario, del terror monstruoso y fant\u00e1stico, para combatir el terror y los terrores verdaderos del Estado y la polic\u00eda pisoteando al pueblo.<\/p>\n<p>Al aparecer los p\u00e1jaros en las vidas de los personajes, nos dice la contraportada del libro, sus vidas ya no fueron las mismas. Las de nosotros, tampoco; y eso, como demuestra esta genial novela, no tiene por qu\u00e9 ser algo forzosamente malo.<\/p>\n<h6>* Ilustraciones de Ram\u00f3n Pimentel<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Rivas Los habitantes de una torre padecen por un virus que los hace vomitar p\u00e1jaros. 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