{"id":3719,"date":"2022-03-11T00:03:21","date_gmt":"2022-03-11T00:03:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3719"},"modified":"2023-11-24T18:33:00","modified_gmt":"2023-11-24T18:33:00","slug":"dos-cuentos-de-sol-linares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-sol-linares\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Sol Linares"},"content":{"rendered":"<h3><strong>El pupitre de un c\u00ednico<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 20px;\"><em>Y es as\u00ed como el \u00abdestino\u00bb, que no puede querer nada, es quien ha querido lo que nos sucede. E. M. Cioran<\/em><\/p>\n<p>Es consabido que la definici\u00f3n que se tenga de una palabra cualquiera depende en gran medida del diccionario que se emplee para aclarar tal y cual duda. Se oye incoherente porque si a ver vamos son los diccionarios los objetos que m\u00e1s est\u00e1n de acuerdo con el significado de las mismas, y nadie esperar\u00eda otra cosa de esta saludable convenci\u00f3n, cuya intencionalidad es producir una comunicaci\u00f3n eficiente, aunque no es defecto del diccionario que los hombres no se entiendan entre s\u00ed, salvo en casos de genuina excepcionalidad, como \u00e9sta:<\/p>\n<p>El d\u00eda anterior la maestra hab\u00eda mandado a traer un diccionario en espa\u00f1ol. Ten\u00eda previsto ense\u00f1ar a usarlo de la forma correcta, en orden alfab\u00e9tico. Tambi\u00e9n se refiri\u00f3 a \u00e9l como el libro m\u00e1s importante de todos. Hoy, Walberto lo trae consigo. Guarda el morral en la parrilla inferior del pupitre y espera a que la maestra llegue y d\u00e9 las instrucciones apropiadas. Est\u00e1 ansioso. Exagera un poco su expectativa, se muestra aireado y coquetea con un adulto confort. Usar\u00e1 el diccionario que sustrajo la antev\u00edspera de la biblioteca de su abuelo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTienes un diccionario en espa\u00f1ol que me prestes? \u2014le pregunt\u00f3 Walberto al anciano.<\/p>\n<p>\u2014Busca t\u00fa mismo, estoy ocupado.<\/p>\n<p>Al anciano lo entreten\u00eda la lectura de Rojo y Negro, cuya cualidad interesante la hac\u00eda el hecho de que, d\u00e1ndole vuelta al libro, en su cara invertida, varios autores \u2014entre ellos William Somerset Maugham y Hernando Valencia Goelkel\u2014 daban una introducci\u00f3n explicativa sobre la vida y la obra de Henri Beyle, mayormente conocido como Stendhal. Walberto desliz\u00f3 la vista por los libros. En el entrepa\u00f1o del medio, posicionados en una esquina, hab\u00eda un grupo de diccionarios viejos, de solapas rasgadas, a manera de un sindicato de minusv\u00e1lidos. Destac\u00e1banse un peque\u00f1o diccionario biling\u00fce de espa\u00f1ol-franc\u00e9s tapiado con estame\u00f1a, un diccionario integral para crucigramistas y una enciclopedia de ciencias naturales. No encontr\u00f3 un diccionario en espa\u00f1ol excepto uno forrado por entero de papel contact, haci\u00e9ndolo defectuoso, pues hab\u00edan enterrado con \u00e9l toda informaci\u00f3n a favor. Tambi\u00e9n carec\u00eda de las primeras hojas, justamente aquellas donde los libros suelen llevar impresos la editorial, la fecha, el lugar de publicaci\u00f3n y el t\u00edtulo. Lo abri\u00f3 someramente y constat\u00f3 que cumpl\u00eda con el protocolo de un diccionario cualquiera. Jam\u00e1s dud\u00f3; nunca lo hubiera hecho de un libro de su abuelo, impidi\u00e9ndose la m\u00ednima sospecha de su futuro bochorno.<\/p>\n<p>No despu\u00e9s de diez minutos la maestra atraviesa la puerta con aire jovial. Acondiciona su escritorio y dice:<\/p>\n<p>\u2014Saquen su diccionario \u2014coloca el suyo sobre la mesa. Suena a barril.<\/p>\n<p>Walberto se pavonea, saca el diccionario de la mochila con un sentimiento de bienestar; disfruta la sincron\u00eda de tener lo que la maestra le pide. Piensa en la palabra pararrayos, que en el diccionario biling\u00fce del abuelo se escribe paratonnerre. Se le viene encima una cantidad de palabras. Palabras turr\u00f3n, floteadas de miel, o salpicadas de pepitas, bellas berenjenas, palabras tr\u00edpodes, algunas veces b\u00edpedas, arenosas, trocadas, otras simples, saladas, y por ah\u00ed tambi\u00e9n se le vienen palabras citrinas, como so\u00f1ador, que en el diccionario biling\u00fce del abuelo se escribe songeur, y as\u00ed, terribles o aparatosas palabras. En esto se entretiene. Jam\u00e1s se le hubiera ocurrido pensar, por lo tanto, que sobresalir a veces sucede como un total accidente.<\/p>\n<p>Cada ni\u00f1o saca de su bolso el respectivo diccionario, la mayor\u00eda de bolsillo. A veces son notables librotes con ostentosas solapas. Quien no lo trajo se arrima a su compa\u00f1ero inmediato para depender de \u00e9l durante toda la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014Para buscar cualquier palabra en el diccionario \u2014dice la maestra\u2014 es preciso fijarse en la secuencia de palabras que est\u00e1n apuntadas en el borde superior derecho de cada p\u00e1gina. Por ejemplo, para buscar la palabra amor, nos guiaremos por los signos de la A y la M, pues las palabras aparecen seg\u00fan el orden alfab\u00e9tico. \u00bfQued\u00f3 claro?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2014mienten unos, y se mezclan con quienes ya conocen la forma correcta de emplear un diccionario.<\/p>\n<p>\u2014Empecemos por saber el significado de la palabra diccionario. Busquemos por la letra D. Luego de la D viene la I, y luego de la I, \u00bfqu\u00e9 viene?<\/p>\n<p>\u2014La C \u2014dijeron unos.<\/p>\n<p>Walberto hace lo propio. Da r\u00e1pidamente con la palabra \u00abdiccionario\u00bb. He aqu\u00ed la definici\u00f3n que encuentra:<\/p>\n<p>Diccionario, s: Mal\u00e9volo artefacto literario para restringir el crecimiento de un idioma volvi\u00e9ndolo envarado e inflexible. Sin embargo, el presente diccionario es una de las obras m\u00e1s \u00fatiles que su autor, el doctor Juan Sat\u00e1n, ha creado jam\u00e1s. Est\u00e1 pensado para que sea un compendio de todo lo conocido hasta el d\u00eda de su conclusi\u00f3n y sirve para manejar un destornillador, reparar un vag\u00f3n rojo o solicitar un divorcio. Es un buen sustituto del sarampi\u00f3n y har\u00e1 que las ratas salgan de sus agujeros para morir. Es un disparo letal para los gusanos y hace llorar a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Walberto despabila. Algo est\u00e1 mal o est\u00e1 muy bien. Cualquiera de las dos opciones es absolutamente peligrosa. \u00bfPeligrosa? En ese momento se pregunta si debe comenzar a preocuparse. Encuentra el concepto algo burlesco, incoherente, aunque encantador.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n quiere leer el significado de la palabra diccionario? \u2014Dice la maestra.<\/p>\n<p>Una ni\u00f1a, sentada en el pupitre cerca de la ventana, levanta la mano. Lee: Diccionario m: Conjunto de palabras de una o m\u00e1s lenguas o lenguajes especializados, com\u00fanmente en orden alfab\u00e9tico, con sus correspondientes explicaciones.<\/p>\n<p>\u2014Muy bien. Aqu\u00ed tenemos un primer concepto. Cada vez que necesiten conocer el significado de una palabra, deben remitirse a un diccionario. Contiene todas las palabras de nuestra lengua, por lo tanto, se me hace el libro m\u00e1s importante de todos. Ahora usted, Pedro. Busque la palabra amor.<\/p>\n<p>En seguida el chico emprende la b\u00fasqueda, guiando la mirada con sus dedos. Murmura entre dientes amor, amor, amor, como si la estuviera invocando. Cada quien hace lo mismo.<\/p>\n<p>\u2014Amor \u2014dice Pedro\u2014: Vivo afecto entre una persona o cosa. Blandura. Suavidad.<\/p>\n<p>Walberto queda sin aliento en el pupitre. Relee una y otra vez el significado de la palabra que aparece en su libro. Su diccionario no define la palabra amor en el sentido estricto que ha le\u00eddo su compa\u00f1ero. Por el contrario, dice: Amor: la locura de creer demasiado en otro antes de conocer algo de uno mismo.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o siente que sus piernas desfallecen. Mira la portada del diccionario, pero es in\u00fatil, est\u00e1 forrada con papel contact. No encuentra pistas de su libro porque las primeras p\u00e1ginas han sido arrancadas toscamente.<\/p>\n<p>\u2014Muy bien, Pedro. Es correcto \u2014alaba la maestra\u2014. Ahora, busquemos todos la palabra a\u00f1o.<\/p>\n<p>La orden fue seguida al pie de la letra.<\/p>\n<p>\u2014A ver, Laura. Qu\u00e9 dice el diccionario de la palabra a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014Tiempo que emplea la Tierra en recorrer su \u00f3rbita. Doce meses.<\/p>\n<p>Todos est\u00e1n de acuerdo con la definici\u00f3n excepto Walberto, que comienza a hipear del susto. Su diccionario dice textualmente: A\u00f1o: un per\u00edodo de trescientas sesenta y cinco decepciones.<\/p>\n<p>\u2014Correcto, Laura, puedes sentarte. Ahora usted Antonio, busque la palabra nariz.<\/p>\n<p>La secuencia de acciones es igual a la anterior. Todos buscan la palabra \u00abnariz\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Nariz: \u00d3rgano olfativo, su parte externa forma en el rostro una prominencia entre la frente y la boca.<\/p>\n<p>Walberto suelta un d\u00e9bil quejido. Est\u00e1 en problemas. Ahora lo sabe. No entiende c\u00f3mo un libro como \u00e9ste haya podido entrar en la biblioteca de su abuelo. Su diccionario parece estar en desacuerdo con cualquier otro diccionario:<\/p>\n<p>Nariz: Protuberancia del rostro humano, que comienza entre los ojos y termina en los asuntos ajenos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVen cu\u00e1n sencillo es buscar una palabra en el diccionario? \u2014Dice la maestra\u2014. A ver t\u00fa, Walberto. Busca la palabra ruido.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o queda en blanco. Le chasquean los dientes. Su diccionario le har\u00e1 caer en rid\u00edculo. Ahora no sabe de qui\u00e9n fiarse despu\u00e9s de que la maestra dijera que es el libro m\u00e1s confiable de todos. \u00bfC\u00f3mo es posible que un diccionario se preste para confundir a la gente?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 espera, Walberto? Busque la palabra ruido.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o busca la p\u00e1gina seg\u00fan el orden alfab\u00e9tico. Lee: Ruido: Una hediondez del o\u00eddo. M\u00fasica sin domesticar. Producto principal y s\u00edmbolo de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os repasan la palabra en su diccionario y levantan la mirada en direcci\u00f3n a la maestra, a quien se le ha congelado una sonrisa en la boca. Por momentos queda en silencio. Es un concepto certero y sin embargo un poco vulgar, tal vez atrevido. Supone que es un asunto de editoriales. Ordena a Laura a leer la misma palabra de su diccionario, quien se levanta de buena gana.<\/p>\n<p>\u2014Ruido: Sonido inarticulado y confuso. Pendencia, alboroto.<\/p>\n<p>La maestra ladea la cabeza en se\u00f1al de insatisfacci\u00f3n. No est\u00e1 tan lejos una definici\u00f3n de la otra, aunque la de Walberto sigue siendo un poco grosera.<\/p>\n<p>\u2014Walberto, por favor, busque la palabra honesto.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o busca con rapidez y dice lentamente:<\/p>\n<p>\u2014Honesto: afligido por un impedimento en la conducta.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os se echan a re\u00edr porque la palabra honesto significa decente, recatado, honrado, razonable. Aunque hay uno que otro ni\u00f1o que no r\u00ede, sobre todo porque ha buscado la palabra por la O y es verdad que en este caso la palabrita no existe. La maestra frunce el ce\u00f1o. Su jovialidad se esfuma y queda en su lugar un rostro lavado y duro.<\/p>\n<p>\u2014H\u00e1game el favor, Laura, busque la palabra guillotina.<\/p>\n<p>\u2014Guillotina: M\u00e1quina para decapitar. M\u00e1quina de cortar papel.<\/p>\n<p>\u2014Usted \u2014le ordena la maestra a Walberto\u2014, busque la misma palabra.<\/p>\n<p>Languidece. Comienza a odiar al diccionario, que lo ha puesto a rivalizar con la sabidur\u00eda de su maestra. Lee, desvanecido:<\/p>\n<p>Guillotina: M\u00e1quina que hace que los franceses se encojan de hombros con toda raz\u00f3n. En su obra L\u00edneas Divergentes de la Evoluci\u00f3n Racial, el erudito profesor Brayfrugle arguye, partiendo del predominio de aquel gesto (el encogimiento) entre los franceses, que estos descienden de tortugas, y que tal gesto es simplemente una supervivencia del h\u00e1bito de retraer la cabeza hacia el interior del caparaz\u00f3n.<\/p>\n<p>La maestra se cruza de brazos. Un rostro amenazante desdibuja su quijada dulce.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe est\u00e1 burlando de m\u00ed, Walberto?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1De ninguna manera, se\u00f1orita! \u2014solloza el peque\u00f1o desde el pupitre, mientras sus compa\u00f1eros reclutan risitas en la boca.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLe produce placer llevar la contraria, Walberto?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Por Dios que no, se\u00f1orita!<\/p>\n<p>\u2014Laura, busque la palabra gato.<\/p>\n<p>\u2014Gato: Mam\u00edfero dom\u00e9stico. F\u00e9lido que caza ratones. M\u00e1quina con un engranaje para levantar grandes pesos.<\/p>\n<p>\u2014Usted, Walberto, busque la palabra gato.<\/p>\n<p>\u2014Pero&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Busque la palabra gato!<\/p>\n<p>\u2014Gato: Aut\u00f3mata suave e indestructible, provisto por la Naturaleza para que reciba las patadas cuando las cosas andan mal en el c\u00edrculo dom\u00e9stico.<\/p>\n<p>La maestra baja del escritorio de un brinco.<\/p>\n<p>\u2014Conque quiere d\u00e1rselas de muy listo.<\/p>\n<p>\u2014Es que&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Busque la palabra nacimiento, ya mismo!<\/p>\n<p>Walberto aprieta los dientes y ah\u00ed mismo se le destraban los dedos. Busca y busca. Esta vez se toma su tiempo. No le conviene una palabra m\u00e1s. Est\u00e1 asustado. Tiene las orejas calientes. Est\u00e1 asustado y sin embargo tiene ganas de re\u00edr. Nunca quiso sobresalir de esta forma. Es un ni\u00f1o malo, indestructible. La palabra nacimiento salta a sus ojos. Lee mentalmente la palabra y siente ganas de re\u00edr, cada vez se vuelve uno con el libro, se aprieta a su poder.<\/p>\n<p>\u2014Lea \u2014ordena la maestra.<\/p>\n<p>Nacimiento: El primero y m\u00e1s deplorable de todos los desastres. Su naturaleza no parece ser uniforme. C\u00e1stor y P\u00f3lux nacieron de un huevo. Palas sali\u00f3 de un cr\u00e1neo. Galatea fue una vez un bloque de piedra. Peresilis, que escribi\u00f3 en el siglo d\u00e9cimo, aseveraba que \u00e9l hab\u00eda surgido del suelo, en el mismo lugar en que un sacerdote hab\u00eda volcado agua bendita. Es sabido que Arimaxus provino del agujero que un rayo hab\u00eda hecho en la tierra. Leucomed\u00f3n fue hijo de una caverna del Etna, y yo personalmente vi salir a un hombre de una bodega.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Usted! \u2014Grita la maestra, se\u00f1al\u00e1ndolo con el dedo \u00edndice, \u00fanico en su especie\u2014 \u00a1Ni\u00f1o maleducado, grosero! \u00a1Venga conmigo a la Direcci\u00f3n!<\/p>\n<p>Walberto cierra el libro. Camina con pasos mal\u00e9volos. Reta a Laura con la mirada. Esto es m\u00e1s peligroso que tener piojos. La maestra camina delante de \u00e9l inescrupulosamente. Ya en la oficina, cuenta a la Directora la sublevaci\u00f3n del ni\u00f1o, su comportamiento grosero y reprimible, todo lo que ha inventado para hacerla sufrir y dejarla en rid\u00edculo delante de sus alumnos.<\/p>\n<p>\u2014Preg\u00fantele cualquier palabra, la que sea \u2014le pide la maestra a la Directora.<\/p>\n<p>La Directora observa a un ni\u00f1o que no puede levantar la mirada de sus zapatos. No sabe que est\u00e1 ocultando su descubrimiento, un placer intenso y despiadado. La Directora piensa en una palabra neutral:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tal la palabra aire?<\/p>\n<p>Walberto hace lo propio.<\/p>\n<p>\u2014Aire: Sustancia nutritiva provista por la generosa Providencia para el engorde de los pobres.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh! \u2014Boquea la Directora.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLo ve? \u00bfLo ve? P\u00eddale que le diga otra palabra. Otra palabra.<\/p>\n<p>A la Directora no se le ocurre ninguna palabra, por lo cual la maestra tiene que intervenir.<\/p>\n<p>\u2014Hip\u00f3crita \u2014dice la maestra\u2014. Busque la palabra hip\u00f3crita.<\/p>\n<p>\u2014Hip\u00f3crita: El que, profesando virtudes que no respeta, se asegura las ventajas de simular ser lo que desprecia.<\/p>\n<p>La Directora abre la boca levemente. Est\u00e1 de acuerdo con esa afirmaci\u00f3n y al mismo tiempo le es aborrecible. La maestra se cruza de brazos.<\/p>\n<p>\u2014Busque la palabra arrepentimiento.<\/p>\n<p>\u2014Arrepentimiento: Fiel interlocutor y seguidor del castigo. Habitualmente se manifiesta en una forma de la conducta compatible con la continuidad del pecado.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah\u00ed est\u00e1! \u2014Grita la maestra\u2014 \u00a1Es un c\u00ednico!<\/p>\n<p>En esto arrebatan el libro de Walberto que no posee ning\u00fan tipo de informaci\u00f3n sobre su naturaleza. Ninguna sabr\u00e1 que se trata de un libro raro en su especie, titulado El diccionario del Diablo, escrito por un norteamericano llamado Ambrose Cwinnett Bierce, periodista sat\u00edrico y mis\u00e1ntropo, cuya fecha de muerte a\u00fan se desconoce. En su primer intento el libro hab\u00eda sido titulado The Cynic&#8217;s Word Book (El vocabulario del C\u00ednico), pero m\u00e1s tarde se titular\u00eda El diccionario del Diablo. Entregan el libro a Walberto y entre la maestra y la directora se da un ferviente debate alrededor del castigo que amerita su comportamiento, cosa que no oye Walberto por buscar en el diccionario una palabra que nunca hab\u00eda escuchado mencionar:<\/p>\n<p>C\u00ednico: Canalla cuya visi\u00f3n defectuosa hace ver las cosas como son, no como deber\u00edan ser. De ah\u00ed surgi\u00f3 la costumbre que rein\u00f3 entre los escitas de arrancar los ojos a los c\u00ednicos para mejorarles la visi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Queda suspendido por una semana \u2014dicta por fin la Directora.<\/p>\n<p>Walberto suspira, agradece, hace una reverencia y se marcha. \u00bfQu\u00e9 es una semana, en comparaci\u00f3n con que le saquen los ojos?<\/p>\n<h3><strong>El pelo de Dudamel<\/strong><\/h3>\n<p>Federica retrajo su rostro, mir\u00f3 el contenido de la caja que un joven quer\u00eda venderle desde hac\u00eda pocos minutos bajo una fronda del parque. Era un muchacho com\u00fan, de mirada \u00e1vida, cariado por un impecable nerviosismo. La chica miraba la caja sin poder decidirse.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 comprar\u00eda yo una cosa tan inaudita? \u2014Dijo.<\/p>\n<p>\u2014Es m\u00e1gica.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe vio la cara de tonta?<\/p>\n<p>\u2014Si la agita, escuchar\u00e1 una m\u00fasica de esas raras que dan sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Si se refer\u00eda a la melod\u00eda que sale de una caja musical despu\u00e9s de dar cuerda a la manivela, esto no lo parec\u00eda. Adentro de la caja, una mara\u00f1a de pelo oscura, rizada y vigorosa dorm\u00eda entre las paredes de cart\u00f3n, aterida en una apretada irrealidad.<\/p>\n<p>\u2014Ag\u00edtela \u2014incit\u00f3 el joven.<\/p>\n<p>Federica obedeci\u00f3, no sin sentir que tocaba a las puertas de un pulpo. Retrajo su mano apenas toc\u00f3 los rizos. Tuvo la impresi\u00f3n de que aquella peluca estaba viva, tramada en el v\u00f3rtice de una singular exaltaci\u00f3n, como una burbuja llena de aplausos. Atraves\u00f3 nuevamente la caja con su mano pregunt\u00e1ndose si no ser\u00eda esto un artificio para robarla. Pero ya era tarde. Los dedos hab\u00edan penetrado la anudada y espesa cabellera, en cuyo fondo la esperaba el sentimiento de un arbusto despierto, anonadado, repleto de nidos. Fue en ese instante, para sorpresa suya, que de la profundidad de la peluca sali\u00f3 el verbo somnoliento de un oboe.<\/p>\n<p>\u2014Oh -susurr\u00f3.<\/p>\n<p>Si se trataba de una broma era bastante buena. Federica desafi\u00f3 al muchacho con una sonrisa aireada, examinando la naturaleza del truco en un rostro poco o nada intr\u00e9pido. El joven luc\u00eda tan sorprendido como ella, aunque de modo mec\u00e1nico. Indecisa, se mordi\u00f3 el labio inferior. Alarg\u00f3 el cuello ceremoniosamente \u2014sobre todo para darse un valor visual ante el chico\u2014 y repiti\u00f3 la operaci\u00f3n. Esta vez se desprendi\u00f3 el di\u00e1logo de un corno.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSer\u00e1 posible?<\/p>\n<p>El viento movi\u00f3 algunos rizos de la peluca, provocando el aliento dulce de un arpa que choc\u00f3 contra la frente lisa y brillante de Federica. Antes de extinguirse le dio tiempo de embellecerla. Entonces Federica gimi\u00f3 mansamente. Si se hubiera visto al espejo jurar\u00eda que su boca hab\u00eda escupido un encaje. Enyes\u00f3 su conmoci\u00f3n con dos o m\u00e1s parpadeos, en las piedras que forraban el margen de las caminer\u00edas encontr\u00f3 lo que necesitaba para rendirse, con lo que decidi\u00f3 extraer la peluca de la caja. Hecho esto le dio vuelta, invirtiendo en ello extremo cuidado, no fuera que de esa peluca se cayera toda una orquesta. Cosa que ocurri\u00f3, de un modo taimadamente, porque un agudo pero tierno canturreo penetr\u00f3 la atm\u00f3sfera del parque y de la peluca emergi\u00f3 el contenido de rasgados y sentidos violines. Poco a poco se abri\u00f3 paso un viol\u00edn en entera soledad, compungido, delirante, removido de algo, como un coraz\u00f3n arrancado y con ra\u00edces.<\/p>\n<p>\u2014Oh, por Dios\u2014exclam\u00f3, como arrodillada\u2014. Es el concierto para viol\u00edn de Tchaikovsky. \u2014\u00a1Lo hab\u00eda escuchado tantas veces en la soledad de su casa, desnuda, masticando furiosamente chocolates rellenos de co\u00f1ac!<\/p>\n<p>Al viol\u00edn lo acompa\u00f1\u00f3 el sol rojizo de la tarde, ardiendo sobre todo en la comisura de las hojas. Dijo el viol\u00edn su aflicci\u00f3n, como diciendo por primera vez \u00absoy el \u00fanico viol\u00edn que sufre\u00bb. Dijo cosas que penden de un hilo, no la de un amor solazado sino la de uno incapaz de darse o aceptarse, la de un amor contenido para nadie porque nadie puede, as\u00ed dijo el viol\u00edn sus cosas cobardes, cosas de az\u00facar caliente, cosas de grito pisoteado bajo un poste de luz, de s\u00e1bana rasgada, de alguien dolido que hace g\u00e1rgaras y sufre. Un momento despu\u00e9s entraba el resto de la orquesta elev\u00e1ndose como una gran ola: no, siempre estuvo all\u00ed, condenada a hacer todav\u00eda m\u00e1s grande el sufrimiento, el amor sin nadie. Lo acompa\u00f1\u00f3 hasta donde pudo. Luego el viol\u00edn sigui\u00f3 chillando sostenidamente y a veces bajaba la voz para arrastrarse. Desoj\u00f3 uno a uno los p\u00e9talos de la rabia, hasta que qued\u00f3 s\u00f3lo la mancha de una profunda dulzura.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu desmayado de Federica confirm\u00f3 al joven que su negocio llegar\u00eda a feliz t\u00e9rmino. La mujer dedic\u00f3 a la peluca su m\u00e1s devota mirada delante de un muchacho que comenzaba a perder la paciencia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo funciona? No veo conexi\u00f3n de bater\u00edas.<\/p>\n<p>\u2014Ya le dije, es m\u00e1gica.<\/p>\n<p>El precio que ped\u00eda por ella era bastante elevado, sin embargo Federica regate\u00f3, movida todav\u00eda por la incertidumbre de transar un fiasco. \u00abNo me est\u00e1 vendiendo un piano\u00bb, dijo; \u00abusted me est\u00e1 vendiendo una peluca\u00bb. En el fondo se resist\u00eda a que su debilidad le saliera costosa. El desde\u00f1o que sent\u00eda hacia la m\u00fasica que sonaba en la peluca caus\u00f3 en el joven una predisposici\u00f3n a tomar lo que se le ofreciera, de modo que Federica pag\u00f3 un precio muy por debajo de lo concretado, tras lo cual el joven desapareci\u00f3 atravesando un meandro del parque.<\/p>\n<p>Una vez sola, experiment\u00f3 un sentimiento acobardado. Temi\u00f3 haber sido estafada por su debilidad hacia Tchaikovsky. Sonri\u00f3, con la risa difusa de alguien que no merece un adagio. Parada entre dos hileras de lirios se anim\u00f3 a observar de nuevo el interior de la caja, por primera vez siendo due\u00f1a de un objeto para el cual no hab\u00eda nacido. Meti\u00f3 su mano en ella y la exacerb\u00f3, trayendo como consecuencia una estridencia n\u00edtida, nost\u00e1lgica y estrujada, como la m\u00fasica de un est\u00f3mago lleno de vientos y caricias. Algo parecido a una gaita escandinava amain\u00f3 cuando Federica tapaba la caja y la guardaba en su bolsa de mano. Tom\u00f3 el camino hacia la salida del parque, si se daba prisa pod\u00eda llegar antes del anochecer a casa de sus amigos y compartir con ellos su fascinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por primera vez en mucho tiempo se encontr\u00f3 disfrutando del crep\u00fasculo, una luz tenue enduraznaba a los \u00e1rboles, de pronto cogidos en la actitud de quien se prepara para dormir. Los lirios cerraban sus dedos y los papiros sosten\u00edan sus cabezotas desgre\u00f1adas cerca, siempre, de los farallones. Federica se sinti\u00f3 rosada, ligeramente, como un rosado atravesado por una pluma. Por donde quiera que posara los ojos hab\u00eda una fotograf\u00eda esper\u00e1ndola, tal vez por esto no repar\u00f3 en el hombre que, viniendo en direcci\u00f3n contraria, la interpelaba a distancia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHa visto pasar a un joven por aqu\u00ed? \u2014vociferaba.<\/p>\n<p>Federica entendi\u00f3 que se dirig\u00eda a ella cuando estuvo lo suficientemente cerca, haci\u00e9ndose repetir la pregunta una o dos veces.<\/p>\n<p>\u2014Es un parque, se\u00f1or \u2014dijo\u2014. He visto pasar a muchos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>El hombre frunci\u00f3 el rostro en un gesto doloroso. Lo detuvo un paso indeciso y una cercana noci\u00f3n de fatalidad. Se tap\u00f3 la cara con las manos y se fue en llanto debajo de ellas.<\/p>\n<p>\u2014Me han robado \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Lo han robado! \u2014Dobl\u00f3 Federica\u2014. \u00bfLe han hecho da\u00f1o, se\u00f1or?<\/p>\n<p>\u2014Estaba sentado en aquella banca \u2014se\u00f1al\u00f3\u2014. Jalon\u00f3 tan duro de m\u00ed que cuando me levant\u00e9 del suelo ya se hab\u00eda echado a correr.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 raro, siempre hay cuidadores rondando.<\/p>\n<p>Cuando el hombre dej\u00f3 de llorar, era un hombre alto, dominado por una espalda curvada que lo hac\u00eda jorobarse sin remedio. Un sombrero gris aplastaba mechones de pelo cano y proteg\u00eda a un rostro maduro y desva\u00eddo. Fundamentalmente los surcos de la frente compon\u00edan en aquel rostro la se\u00f1al de una profunda amargura, a la vez que intransigencia, sin que la corbata y el saco lleno de pelos de gato corrigieran su aspecto de champi\u00f1\u00f3n. Las manos que lo hab\u00edan escondido minutos atr\u00e1s eran selectas, sus dedos finalizaban en arcos y, las u\u00f1as, levantadas ligeramente, no hac\u00edan sino exagerar esta impresi\u00f3n de dedos voladores.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 he hecho \u2014se oy\u00f3 decir al hombre\u2014. Qu\u00e9 he hecho.<\/p>\n<p>\u2014No se aflija \u2014dijo Federica viendo que el hombre no se repon\u00eda\u2014. Pongamos la queja. Afuera del parque hay una caseta policial.<\/p>\n<p>Ante esta insinuaci\u00f3n el hombre se trab\u00f3, y como viera que la chica amenazaba con arrastrarlo hasta la caseta, se la quit\u00f3 de encima.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, tal vez vaya por mis propios medios.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 seguro? Podemos intentarlo \u2014medit\u00f3 un instante, luego pregunt\u00f3-: \u00bfqu\u00e9 le han robado?<\/p>\n<p>\u2014Nada que le incumba \u2014dijo \u00e1speramente el hombre y guard\u00f3 silencio. Sacudi\u00f3 el sombrero contra las piernas\u2014. Nunca lograr\u00e9 entender c\u00f3mo es que nace un hombre grande y otro peque\u00f1o al mismo tiempo. Luego los peque\u00f1os no hacemos sino ver la luz de los grandes \u2014se puso el sombrero\u2014. Simplemente estoy perdido.<\/p>\n<p>Dicho esto dio la espalda y se march\u00f3. Federica escolt\u00f3 al hombre con la mirada hasta que sali\u00f3 del parque y lo tap\u00f3 la ciudad. Luego se dirigi\u00f3 a la parada. Tom\u00f3 el autob\u00fas que la llevar\u00eda esa noche a casa de Lourdes y Rolando. Olvid\u00f3 el incidente tan pronto record\u00f3 la peluca. Se pregunt\u00f3 si era apropiado mostrarla. Un objeto como aquel, as\u00ed de ardiente e ins\u00f3lito, val\u00eda la pena exhibirlo. Adem\u00e1s estaba cansada de ser el p\u00fablico de L. y R. en sus fanfarroner\u00edas. No hab\u00eda oportunidad en que Lourdes no sacara la obra completa de Mafalda que Quino le firm\u00f3 en Buenos Aires, ni hablar de los monumentales vol\u00famenes de la obra completa de Marx und Engels impresos en Berl\u00edn que Rolando luce en su biblioteca, todo a despecho de su condici\u00f3n monoling\u00fce, cosa que no le impide leer en cada reuni\u00f3n el pr\u00f3logo que hace el Instituto de Marxismo-leninismo intitulado Vorwort zur deutschen Ausgabe sin escupir.<\/p>\n<p>Federica ard\u00eda en deseos de llegar. Esta noche patrocinar\u00eda un espect\u00e1culo. Ciertamente no encontraba soluci\u00f3n al problema de no poder responder preguntas en relaci\u00f3n al origen y autenticidad de la peluca; hab\u00eda cometido el error de comprarla sin saber a qui\u00e9n, por qu\u00e9, de d\u00f3nde. Tal vez inventara un cuento, una tienda \u00e1rabe, un paquete enviado a su direcci\u00f3n, etc. De todos modos sus temores eran infundados. En casa de Lourdes y Rolando sobran objetos bellos de origen dudoso, al menos el robo de libros es una proeza com\u00fan de la que estos amigos se jactan, siendo la an\u00e9cdota que cobra m\u00e1s valor aquella que implica toda suerte de obst\u00e1culos de seguridad.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 del bus en la Av. Cuatricentenaria, a esa hora todav\u00eda secuestrada por buhoneros y hortelanos. En la entrada del edificio llam\u00f3 al interruptor. Rolando respondi\u00f3 en el quinto piso y oprimi\u00f3 el pasador el\u00e9ctrico. El timbrado hizo ceder la rejilla principal. Federica atraves\u00f3 el pasillo y subi\u00f3 al ascensor. En el apartamento, L. y R. rodeaban una mesilla servida con embutidos, vinos y salchichas. El televisor estaba encendido como un invitado molesto, a quien le prestaban atenci\u00f3n de forma inusual. Federica coloc\u00f3 la caja en la mesada de la cocina. Llegado el momento, har\u00eda alarde de su nueva y extraordinaria adquisici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014A que no sabes \u2014dijo Rolando.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ha sido tan horroroso! \u2014moque\u00f3 Lourdes.<\/p>\n<p>Cuando el rostro de Federica se torn\u00f3 lo suficientemente interesado, Rolando continu\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Robaron a Dudamel.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA Gustavo Dudamel? \u2014Federica entorn\u00f3 las cejas\u2014. \u00bfEl director de orquesta?<\/p>\n<p>Ambos asintieron con la cabeza.<\/p>\n<p>-Ay, Dios \u2014exclam\u00f3, y se llev\u00f3 a la boca una rebanada de salchicha\u2014. \u00bfC\u00f3mo es eso? \u00bfSe encuentra bien?<\/p>\n<p>\u2014Yo lo vi demacrado \u2014dijo L.\u2014 Todav\u00eda nervioso cuando dio la rueda de prensa.<\/p>\n<p>\u2014No me pareci\u00f3 \u2014dijo R. \u2014. Yo lo sent\u00ed tranquilo. Ha recibido mucho apoyo. Apenas hace unos minutos se pronunci\u00f3 el Director de la Orquesta Filarm\u00f3nica de los \u00c1ngeles y la de Gotemburgo.<\/p>\n<p>\u2014El Ministro de Interior y Justicia \u2014continu\u00f3 L.\u2014 dijo que ya ten\u00edan identificado al hombre. Un violinista retirado \u2014hizo una pausa\u2014. \u00a1Se ve tan raro as\u00ed sin pelo, Dudamel!<\/p>\n<p>Federica trag\u00f3 la salchicha sin masticar. Fue como tragarse un paraguas abierto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSin pelo?<\/p>\n<p>En ese instante, la imagen del Ministro de Cultura tom\u00f3 parte en la pantalla del televisor. Eran im\u00e1genes de reposici\u00f3n, en la que se hac\u00eda acompa\u00f1ar por distintas figuras del \u00e1mbito cultural. Entre ellas resalt\u00f3 el cr\u00e1neo brillante del Maestro Abreu y algunos instrumentistas de la Orquesta Sinf\u00f3nica Sim\u00f3n Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>\u2014A esta hora \u2014dijo el Ministro\u2014, cuando son las cinco y media de la tarde, le decimos al pa\u00eds que ya tenemos identificado al sujeto que anoche, en horas de la madrugada, perpetr\u00f3 este hecho bochornoso para el pa\u00eds y para el mundo.<\/p>\n<p>El sof\u00e1 recibi\u00f3 el cuerpo crispado de Federica. Pas\u00f3 de un estatus muerto a uno fren\u00e9tico. Saber ahora que hab\u00eda masajeado a un pelo con due\u00f1o le arrebat\u00f3 todo el vigor. Escuch\u00f3 al Ministro hasta la palabra mundo. De ah\u00ed no supo m\u00e1s. La fotograf\u00eda que mostr\u00f3 la pantalla denunciaba al hombre que hab\u00eda visto en el parque hace menos de una hora, el hombre del sombrero con aspecto de champi\u00f1\u00f3n. La voz del Ministro se desvaneci\u00f3. La voz de Lourdes, de Rolando. No s\u00f3lo hab\u00eda comprado una peluca robada; hab\u00eda comprado el pelo de G. Dudamel. Adem\u00e1s, \u00a1con cu\u00e1nta bochornosa maestr\u00eda lo hab\u00eda regateado! La salchicha baj\u00f3 por el es\u00f3fago. A menos de dos metros del mueble, sobre la mesada de la cocina, estaba el pelo de Dudamel. En efecto, era el mismo pelo rollizo, apretado y brillante del Director de Orquesta. Imagin\u00f3 a Dudamel, ahora tr\u00e1gicamente calvo. Su cara lavada y blanca, como de leche, le asalt\u00f3 por completo. En alg\u00fan lugar de su conciencia fue mirada por unos ojos verdes y achinados.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a sonar la cuarta sinfon\u00eda de Brahms cuando, yendo a reponer m\u00e1s vino, Lourdes roz\u00f3 la caja en la mesada de la cocina.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/sol-linares\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pupitre de un c\u00ednico Y es as\u00ed como el \u00abdestino\u00bb, que no puede querer nada, es quien ha querido lo que nos sucede. E. M. Cioran Es consabido que la definici\u00f3n que se tenga de una palabra cualquiera depende en gran medida del diccionario que se emplee para aclarar tal y cual duda. 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