{"id":3620,"date":"2022-02-28T13:40:23","date_gmt":"2022-02-28T18:10:23","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3620"},"modified":"2024-11-29T16:29:17","modified_gmt":"2024-11-29T20:59:17","slug":"luis-enrique-belmonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/luis-enrique-belmonte\/","title":{"rendered":"Luis Enrique Belmonte"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por: <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alirio-fernandez-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez<\/a><\/h4>\n<p><strong>Luis Enrique Belmonte (Caracas, 1971)<\/strong> es, ante todo, <em>el hijo de Fior<\/em>. Tambi\u00e9n es un escritor venezolano, m\u00e9dico de profesi\u00f3n, psiquiatra y m\u00fasico. Luis Enrique es un hombre ecl\u00e9ctico, con visiones enigm\u00e1ticas acerca del ser y el hacer. Algunos lo consideran el mejor poeta de su generaci\u00f3n, aunque \u00e9l nunca suscribir\u00e1 tal cosa. Es un poeta que suele estar presente en la mayor\u00eda de antolog\u00edas de poes\u00eda venezolana. Vive en Madrid desde hace a\u00f1os, no obstante su conexi\u00f3n con Venezuela y el oriente del pa\u00eds, de donde proviene, nunca la ha perdido. Cree en la poes\u00eda, los amigos, la m\u00fasica como expresi\u00f3n superior del arte y en la sencillez como gu\u00eda.<\/p>\n<blockquote><p><em>Creo en la poes\u00eda, los amigos, la m\u00fasica como expresi\u00f3n superior del arte y en la sencillez como gu\u00eda.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Hablar del hombre es hablar del ni\u00f1o, <\/strong>cree este escritor venezolano, quien le concede a la infancia un valor relevante dentro de todo lo vivido. Un d\u00eda recibi\u00f3 la noticia de que ese trece de julio en que naci\u00f3, un martes a las trece horas, en La Candelaria, hab\u00eda un alboroto en la Cl\u00ednica Razetti porque estaba de visita el presidente Caldera. Quiz\u00e1 por eso su padre, en el apuro, dej\u00f3 la c\u00e1mara en el techo del carro y se fue a la habitaci\u00f3n. Por tanto, no hubo foto del reci\u00e9n nacido Luis Enrique. As\u00ed vino al mundo el poeta, sin dejar registro de su llegada.<\/p>\n<p>Creci\u00f3 en Sebuc\u00e1n y lo marc\u00f3 mucho haber vivido en una zona, aunque urbana, abundante en \u00e1rboles: jabillos, apamates, caobos y, sobre todo, \u00e1rboles de mango. Es el hijo menor de Fior, una psic\u00f3loga oriental que es esot\u00e9rica, y Rafael Belmonte, un m\u00e9dico neum\u00f3logo nacido en Casanay. Luis Enrique Belmonte reconoce el peso de las genealog\u00edas y para decir qui\u00e9n es tiene que nombrar el lugar de sus ancestros. Todos, espa\u00f1oles e indios, provenientes del oriente del pa\u00eds, de Margarita, Canchunch\u00fa, Carupano, Caripe. De ah\u00ed su herencia chaima.<\/p>\n<blockquote><p><em>Para decir qui\u00e9n soy, tengo que nombrar el lugar de mis ancestros.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>El ni\u00f1o que nunca entraba por la puerta de su casa,<\/strong> ese era que el peque\u00f1o Luis Enrique porque sol\u00eda subirse a una mata de mango y permanecer horas echado en lo alto comiendo la fruta que estaba a su alcance. Despu\u00e9s de mucho tiempo y tanta distancia, porque ahora vive en Europa, \u00e9l rememora la seguridad y el refugio que ese lugar le daba. Solamente cuando anochec\u00eda advert\u00eda que se hab\u00eda hecho tarde y a trav\u00e9s de ramas, como el hombre primitivo, entraba por una ventana o un balc\u00f3n, de vuelta a su casa.<\/p>\n<p><strong>El gran privilegio que fue descubrir la m\u00fasica<\/strong> marc\u00f3 la configuraci\u00f3n del hombre que es Luis Enrique Belmonte. El escritor sabe que la m\u00fasica le dio la posibilidad de acceder a un lenguaje de lo sublime y lo bello. Sin ese contacto desde la temprana juventud su poes\u00eda no habr\u00eda sido posible. Recibi\u00f3 clases de iniciaci\u00f3n musical de una mujer, M\u00f3nica Alegr\u00eda, que era hija de uno de los embajadores de Salvador Allende. Ella tra\u00eda ideas muy innovadoras en torno a la m\u00fasica, de las que se nutri\u00f3 Luis Enrique.<\/p>\n<p>Del sistema de Aldemaro Romero, la Filarm\u00f3nica de Caracas, que tra\u00eda m\u00fasicos de todo el mundo, Luis Enrique conseguir\u00eda una s\u00f3lida formaci\u00f3n como violinista, destacando la presencia de un profesor polaco. Los s\u00e1bados en casa de este hombre fueron un modo m\u00e1gico para entrar en contacto con la tan lejana Polonia, incluida la comida, lo cual despert\u00f3 el inter\u00e9s cultural en el jovencito. Su madre, Fior fue determinante en la m\u00fasica: ella es el viol\u00edn y la poes\u00eda.<\/p>\n<p>En cambio su padre es la conciencia social, el m\u00e9dico de los pobres que le ense\u00f1aba \u2013con el ejemplo- el modo de ser \u00fatil. De su padre leg\u00f3 la resistencia y el aguante. Por eso es que de joven Luis Enrique fue un entusiasta, que cre\u00eda en las luchas estudiantiles y sociales. Ese contacto desde el bachillerato y en la universidad para pelear espacios de reivindicaciones hizo de Luis Enrique un hombre con una sensibilidad atenta que lo constituye todav\u00eda hoy.<\/p>\n<p><strong>La maestra rural que alfabetiz\u00f3 -a lomo de mula- a mucha gente <\/strong>era mi abuela y ella ten\u00eda una colecci\u00f3n de autores que sacaba el Ministerio de Educaci\u00f3n, cuenta Luis Enrique. Un d\u00eda el peque\u00f1o tom\u00f3 un libro que vino a ser de Rub\u00e9n Dar\u00edo y choc\u00f3 con un poema, \u00abLa calumnia\u00bb que lo cautiv\u00f3 y lo convirti\u00f3 en lector. Ya de adolescente confirm\u00f3 su credo lector una noche que empez\u00f3 a leer \u00abLa isla del tesoro\u00bb de Louis Stevenson, sin dormir y renunciando al viaje de playa que ten\u00eda planificado junto a sus amigos. La experiencia de lectura se define por aquello a lo que renuncias para ganar otras cosas, dice Luis Enrique.<\/p>\n<blockquote><p><em>La experiencia de lectura se define por aquello a lo que renuncias para ganar otras cosas.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Cuando estaba por graduarse, entre pasant\u00edas, guardias y de m\u00e9dico rural en el Alto Orinoco fue leyendo Don Quijote: un libro que lleg\u00f3 en el momento clave, para transformarlo definitivamente. Y ser\u00eda, en medio de este universo de lecturas, en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela, que Luis Enrique se encontr\u00f3 con la poes\u00eda de C\u00e9sar Vallejo, renunci\u00f3 a presentar un examen y empezaron los intentos de escritura. A C\u00e9sar Vallejo le debemos, entonces, la conversi\u00f3n que sufri\u00f3 Luis Enrique Belmonte, que lo inici\u00f3 en la escritura.<\/p>\n<p><strong>Las experiencias laborales, que tambi\u00e9n han hecho al hombre, <\/strong>incluyen al ni\u00f1o que vend\u00eda mangos en la calle y al adolescente que vend\u00eda fuegos artificiales en la \u00e9poca del liceo. De ah\u00ed a la adultez el salto lo llev\u00f3 a trabajar en torno a la m\u00fasica y poder vivir de eso. En este rango ha hecho de todo: ha sido violinista (aunque se reconoce m\u00e1s como violinero) en orquestas y en bandas musicales, ha hecho m\u00fasica acad\u00e9mica y popular. Dentro de las expresiones del arte ha escrito guiones y, siendo jovencito, tambi\u00e9n fue actor.<\/p>\n<p>Como m\u00e9dico rural y residente la experiencia de atenci\u00f3n en hospitales p\u00fablicos y en la selva dej\u00f3 huella importante en Luis Enrique. Luego como psiquiatra ha estado internado en centros para psic\u00f3ticos, como uno m\u00e1s, lidiando con la locura y aprendiendo de ella. Tambi\u00e9n ha hecho investigaci\u00f3n en el \u00e1rea gastron\u00f3mica y del arte popular, de donde atesora ese arraigo profundo de estas formas del arte. Esta experiencia le permiti\u00f3 acercarse a artistas del vidrio, de la madera o la tapara y a ese valor clave del cuenco originario.<\/p>\n<blockquote><p><em>Como psiquiatra he estado internado en centros para psic\u00f3ticos, como uno m\u00e1s, lidiando con la locura y aprendiendo de ella.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>El hombre que soy no se siente un escritor,<\/strong> si se entiende la escritura como una labor profesional, afirma Luis Enrique. No se concibe como un hombre de letras, que viva de la literatura o como el escritor que tambi\u00e9n hace de un intelectual que es capaz de opinar sobre todo. Se define m\u00e1s bien como \u00abun aprendiz y un investigador de universos po\u00e9ticos\u00bb. De lo que se trata es de escribir los silencios, la pausa, las disgregaciones, el barranco, los ascensos; es el trabajo en torno al compromiso que es a una po\u00e9tica, dice el escritor.<\/p>\n<p>En cuanto a su propia literatura, Luis Enrique comprende lo que hace como \u00abun oficio artesanal, como de orfebre, de escribir poemas con un compromiso y respeto por las palabras, trabajar en su concentraci\u00f3n sonora y conseguir maneras en que pueden incidir en lo sensorial y los significados, en la medida en que pueden ser llave de otro mundo\u00bb. El escritor le concede importancia al reto que hay en escribir un poema, pero cree que lo determinante es construir una po\u00e9tica, una mirada.<\/p>\n<p><strong>Un hacedor de artefactos verbales y po\u00e9ticos <\/strong>es lo que cree que est\u00e1 llamado a hacer, desde su poes\u00eda, porque reconoce que las po\u00e9ticas van cambiando. Probablemente esa exploraci\u00f3n que hace Luis Enrique Belmonte desde las periferias, los restos y lo que es apartado o abandonado sea una permanencia en su creaci\u00f3n literaria. Dice que la idea de S\u00e1nchez Pel\u00e1ez de que, al final, se trata es de <em>convertir la piedra en \u00e1ngel <\/em>constituye una parte fundamental de su trabajo po\u00e9tico. Para \u00e9l la labor de escritor como un tallista sobre la materia es importante para conectar con espacios de la psique que a veces parecen muy lejanos o inalcanzables.<\/p>\n<blockquote><p><em>La labor de escritor como un tallista sobre la materia es importante para conectar con espacios de la psique, que a veces parecen muy lejanos o inalcanzables.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Mi relaci\u00f3n con el arte literario es azarosa y viva,<\/strong> as\u00ed que hay muchas cosas burdas que son enlatadas y vendidas, pero para m\u00ed -no como experto- eso no tiene nada que ver con la poes\u00eda, dice Luis Enrique. El escritor ve la literatura como algo lejano al af\u00e1n por estar y ser visto. Celebra cierto momento de la literatura venezolana, pese a las presiones del mercado, porque ve un compromiso con la b\u00fasqueda dentro del arte literario.<\/p>\n<p><strong>Yo estoy maravillado de la eclosi\u00f3n de voces y el entusiasmo, una generaci\u00f3n m\u00e1s abierta y tolerante y ecl\u00e9ctica<\/strong>, dice Luis Enrique en torno a la actualidad de la literatura venezolana. Aunque no niega que persiste el punto ciego del centralismo en la literatura nacional, dejando al margen a ciertos escritores que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la capital.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El ahora de Luis Enrique Belmonte<\/strong> lo encuentra, de nuevo, escribiendo poes\u00eda, lo que no hac\u00eda desde 2019 por decisi\u00f3n propia. Trabaja a partir de un conjunto de poemas in\u00e9ditos que son la totalidad de un libro que se titula <em>Waterloo<\/em>. No deja de caminar para inventar trayectos en la ciudad. Tambi\u00e9n ha estado haciendo m\u00fasica, como siempre; pero ahora mismo le apasiona una actividad art\u00edstica y es tocar <em>Sonata y partitas para viol\u00edn solo<\/em> de Bach a su novia, la persona que quiere, me cuenta el poeta.<\/p>\n<p>A Luis Enrique le gusta celebrar con amigos \u00edntimos, pasando una noche entera, comiendo y bebiendo, siempre con m\u00fasica. Y con esa forma especial de la alegr\u00eda que son los amigos, cosa que es tambi\u00e9n un arte: <em>el arte de la amistad<\/em>, me dice Luis Enrique Belmonte, antes de despedirse.<\/p>\n<p><strong>En la mochila<\/strong> Luis Enrique Belmonte lleva estas publicaciones: <em>Cuando me da por caracol (1997); Cuerpo bajo l\u00e1mpara (1998); In\u00fatil registro (1999); Paso en falso (2004); Salvar a los elefantes (2006; 2015; 2017); Pasadizo. Poes\u00eda reunida 1994-2006 (2009); Compa\u00f1ero paciente (2012); 40 consejos para un perro callejero (2018); Provisorio. Antolog\u00eda 1997-2019 (2019); Archeus (2020)<\/em><\/p>\n<h4>Poes\u00eda<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tres-poemas-ineditos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tres poemas in\u00e9ditos<\/a><\/p>\n<h4>En Biblioteca<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pasadizo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Pasadizo<\/a> (poes\u00eda reunida 1994-2006)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez Luis Enrique Belmonte (Caracas, 1971) es, ante todo, el hijo de Fior. Tambi\u00e9n es un escritor venezolano, m\u00e9dico de profesi\u00f3n, psiquiatra y m\u00fasico. Luis Enrique es un hombre ecl\u00e9ctico, con visiones enigm\u00e1ticas acerca del ser y el hacer. 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