{"id":360,"date":"2021-07-31T21:02:01","date_gmt":"2021-07-31T21:02:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=360"},"modified":"2023-11-24T18:40:52","modified_gmt":"2023-11-24T18:40:52","slug":"tambor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tambor\/","title":{"rendered":"Tambor"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">R\u00f3mulo Gallegos<\/h4>\n<p>Guaruras y carrizos del aborigen vencido se alejaron gimientes hacia las internadas selvas profundas y por la ruta de los ciclones, en las sentinas de los barcos negreros, vino el tambor africano.<\/p>\n<p>Tam, tam, tam&#8230;<\/p>\n<p>Tambor de San Juan, tambor de San Pedro, tambor de la Virgen de la Coromoto&#8230; All\u00e1 se quedaron las divinidades b\u00e1rbaras, pero el alma pa gana aqu\u00ed tambi\u00e9n celebra con danzas sensuales las v\u00edsperas santificadas.<\/p>\n<p>Y es un grito del \u00c1frica enigm\u00e1tica el que estremece las noches de Am\u00e9rica:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Air\u00f3! \u00a1Air\u00f3! Por las minas de Buria y de Aroa, donde el negro abri\u00f3 el socav\u00f3n; por Barlovento y la costa de Maya, donde el negro sembr\u00f3 el cacao; por los valles de Aragua y del Tuy, donde el negro plant\u00f3 la ca\u00f1a, bajo el l\u00e1tigo de los capataces.<\/p>\n<p>Tam, tam, tam&#8230;<\/p>\n<p>Resuenan los parches del curveta y del mina. Y el alma negra vuelca en el grito sensual que le arranca la m\u00fasica b\u00e1rbara, la entonaci\u00f3n lamentosa que enturbia la alegr\u00eda de las razas humilladas:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Air\u00f3! \u00a1Air\u00f3! \u00a1Air\u00f3! \u00a1Manita, oh! V\u00edsperas de San Juan. Noche de recibirla cantando con reflejos de candiles en los rostros negros, vueltos hacia las blancas estrellas.<\/p>\n<p>\u2014Ya viene la noche escura.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ya viene, ya!<\/p>\n<p>\u2014La noche del gran San Juan.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Anj\u00e1, mir\u00e1!<\/p>\n<p>\u2014Escura como mi negra.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ni m\u00e1, ni m\u00e1!<\/p>\n<p>\u2014\u00bf Qu\u00e9 har\u00e1 mi negra tan sola ?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Llor\u00e1! \u00a1Llor\u00e1! Tam, tam, tam&#8230;<\/p>\n<p>Ya cierran el c\u00edrculo en torno de los tamboreros que parecen invocar los esp\u00edritus de la noche, en blanco los ojos, entreabierta la boca toda dientes blanqu\u00edsimos, mientras las manos \u00e1giles les arrancan a los parches del mina y del curveta el alma fren\u00e9tica de la m\u00fasica negra.<\/p>\n<p>Cotizas de estreno, enaguas almidonadas, pa\u00f1uelos de Madr\u00e1s oprimiendo las gre\u00f1as rebeldes, brazos desnudos, buenos para el mordisco de la lujuria, algunos con verdugones del l\u00e1tigo de los capataces. Sombrero de cogollo y muda limpia de listado los hombres; al pecho, sobre la franela, terciado el escapulario de la Virgen del Carmen, junto con la mugrienta almohadilla del amuleto donde cada cual lleva un trozo de su propio cord\u00f3n umbilical disecado, para que lo libre de da\u00f1os y pe ligros la madre, viva o muerta, a la que as\u00ed siempre se mantiene unido.<\/p>\n<p>Calor africano, hirviendo en estrellas la noche del veranito de San Juan.<\/p>\n<p>Ya el curveta y el mina marca el comp\u00e1s de baile, y la negrada prorrumpe:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Air\u00f3! \u00a1Air\u00f3! Una mujer avanza dentro del c\u00edrculo, en el centro del cual da comienzo al baile. Sus pies apenas se mueven en un palmo de tierra, pero el ritmo de la danza ya le sacude las caderas haciendo sonar las enaguas, ya le estremecen los pechos, ya lo respira la boca sensual, ya le resuellan las narices dilatadas, ya est\u00e1 en el blanco de los ojos en \u00e9xtasis.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Toma tu tuna, San Juan! \u2013grita, hacia la noche estrellada, imit\u00e1ndola las mujeres.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Toma tu pi\u00f1a, San Juan! \u2013responden los hombres a coro.<\/p>\n<p>Las frutas del tiempo, que as\u00ed le ofrendan al santo, mezclando lo piadoso con lo irreverente para la malicia de las risotad as en que todos prorrumpen, bajo el repiqueteo de los tambores fren\u00e9ticos que estremecen la noche cabal\u00edstica.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Air\u00f3! \u00a1Air\u00f3! Es porque la mujer que baila dentro del c\u00edrculo ya elige a uno de los hombres que todav\u00eda lo forman, plant\u00e1ndosele por delante y cant\u00e1ndole:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Suelta el chivato, manito! El chivato de San Juan.<\/p>\n<p>A lo que responde el hombre elegido, a tiempo que sale a bailar:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Asuj\u00e9tame la chiva, que ya estoy donde las dan! Ahora es la pareja eterna, que se busca y se esquiva, la danza vital que lanza a la hembra contra el macho. El hombre huye y la mujer lo persigue, acos\u00e1ndolo, at aj\u00e1ndolo, tratando de meterle la zancadilla con que debe derribarlo, mientras los dem\u00e1s corean, descargando la voz un\u00edsona en el comp\u00e1s de los tambores:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1San Juan, San Juan, San Juan!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Toma tu tuna, San Juan!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Toma tu pi\u00f1a, San Juan!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1San Juan, San Juan, San Juan! Hierven arriba las estrellas de las noches del tr\u00f3pico. La luz de los candiles pone reflejos alucinantes en los rostros enardecidos. Sube hacia los silencios supremos de la noche ardorosa el griter\u00edo de la sensualidad jadeante. Sudan los cuerpos y huele a negro todo el aire.<\/p>\n<p>Ahora no se oye sino el tam tam de los tambores. La mujer ha recogido su danza al palmo de tierra que ocupan sus pies y es el hombre quien viene por ella, imitando la rueda del gallo, alas sus largos brazos, quebr\u00e1ndose sobre la cintura a uno y otro lado, punteando el paso menudo con alardosa agilidad, cada vez m\u00e1s cerca de la presa codiciada, para saltar atr\u00e1s con un esguince r\u00e1pido cuando ella trata de meterle la zancadilla.<\/p>\n<p>Lo ha logrado, por fin. Rueda el hombre por tierra. Se alza el grito un\u00e1nime:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Air\u00f3! \u00a1Air\u00f3! Y la hembra victoriosa desata la danza triunfal en torno de su v\u00edctima derribada, a tiempo que el coro repite:<\/p>\n<p>\u2014San Juan, San Juan, San Juan.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Toma tu tuna, San Juan!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Toma tu pi\u00f1a, San Juan!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1San Juan, San Juan, San Juan! Y empieza el baile general, sobre el mismo tema de parejas que se buscan y se esquivan, trenzando la danza en torno de los tambores fren\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Tam, tam, tam&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tumba la vaca! \u00a1Tumba el becerro!<\/p>\n<p>\u2014Coge la chiva que se va pal cerro. Tam, tam, tam&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Air\u00f3! \u00a1Air\u00f3!<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gallegos-romulo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/p>\n<h6>*Pobre Negro (cap\u00edtulo I)<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>R\u00f3mulo Gallegos Guaruras y carrizos del aborigen vencido se alejaron gimientes hacia las internadas selvas profundas y por la ruta de los ciclones, en las sentinas de los barcos negreros, vino el tambor africano. 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