{"id":3587,"date":"2022-02-26T20:06:49","date_gmt":"2022-02-26T20:06:49","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3587"},"modified":"2023-11-24T18:33:31","modified_gmt":"2023-11-24T18:33:31","slug":"el-bautismo-de-un-libro-es-un-parto-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-bautismo-de-un-libro-es-un-parto-social\/","title":{"rendered":"El bautismo de un libro es un parto social"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Luis Barrera Linares<\/h4>\n<p>A\u00f1os iniciales del siglo XXI. Es jueves en Caracas. Son las seis de la tarde. D\u00eda y hora usualmente escogidos por los editores venezolanos para las presentaciones \u201cen sociedad\u201d de libros reci\u00e9n publicados. En Venezuela suele hablarse de \u201cbautizo\u201d, porque ya es tradici\u00f3n que el ritual implique verter sacramentalmente alg\u00fan l\u00edquido (a veces licoroso, aunque no siempre) sobre el supuesto primer ejemplar de un libro.<\/p>\n<p>Si el autor tiene \u00ednfulas de pertenecer a la clase pudiente, la p\u00f3cima preferida para el ritual es el vino espumante. A lo mejor champ\u00e1n o cava, caso de los escritores con mucho empuje econ\u00f3mico. As\u00ed como suelen pagar o gestionar con poderosas palancas la publicaci\u00f3n de sus antojos literatosos, poco les importa a los muy ricos cualquier minucia adicional que garantice la asistencia e intervenci\u00f3n de la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>El poetariado de las clases media y baja, por lo general, se lleva mejor con alg\u00fan vino blanco barato.<\/p>\n<p>Con el tiempo, esta rutina bautismal et\u00edlica ha dado paso a algunos suced\u00e1neos: por ejemplo, agua proveniente de alguna cascada m\u00edtica, p\u00e9talos de rosas reci\u00e9n cortadas, arena expresamente tra\u00edda del mar de Tasmania. Alguna vez ha habido incluso la cursi escritora de novelas hist\u00f3ricas que quiso rociar un ejemplar de su libro primog\u00e9nito con orina de su tambi\u00e9n primog\u00e9nita ni\u00f1a. La p\u00e1rvula ten\u00eda para ese momento dieciocho a\u00f1os y estuvo all\u00ed totalmente desconcertada, al enterarse del motivo por el cual su madre le hab\u00eda solicitado una porci\u00f3n de su \u201cl\u00edquido excremento miccional\u201d, como lo llaman los bienhablados. Inolvidable ser\u00e1 tambi\u00e9n el exjesuita refistolero que solicit\u00f3 al editor que un sacerdote activo de su ahora excongregaci\u00f3n arrojara una lluvia de polvo de hostias, salutaci\u00f3n sacra de por medio, sobre las p\u00e1ginas impresas de su primer poemario. Casi una extremaunci\u00f3n, pensaron algunos malintencionados asistentes, pero as\u00ed son los antojos.<\/p>\n<p>En fin, para este tipo de bautismo, hay de todo en la vi\u00f1a literaria nacional. Se llama padrino o madrina a la persona seleccionada por el autor o autora para ejecutar el dictamen b\u00edblico y ofrecer un discurso ante la concurrencia. Ya con rostro severo, ya con una risita forzada que m\u00e1s bien parece mueca, el p\u00fablico asistente se aglomera frente a quien habla. Los m\u00e1s tienen los ojos pegad\u00edsimos en el micr\u00f3fono como si escucharan con la mirada, como si auscultaran con morbo los arqueos sorprendentes de un falo descomunal.<\/p>\n<p>El acto de por s\u00ed suele ser aburrido pero, a juicio de muchos, necesario.<\/p>\n<p>\u2014Me gusta bautizar mis libros para que comiencen a andar solos \u2014eso habr\u00eda declarado alguna vez el reconocido escritor Febricio Persa.<\/p>\n<p>Los participantes invitados a la ceremonia van llegando graneados. Unos pocos \u2014el autor, la familia, el editor y las parejas secretas del padre o madre de la criatura\u2014 comentan alegres la fluidez del tr\u00e1nsito capitalino, lo que les ha facilitado arribar al evento con puntualidad de pensionado del Seguro Social. Ellos y los espont\u00e1neos son por lo general los \u00fanicos que aparecen temprano, perfumaditos, reci\u00e9n ba\u00f1ados, con los o\u00eddos dispuestos y la segura disposici\u00f3n para aplaudir. La mayor\u00eda exige formalmente ser disculpada por no haber podido estar a tiempo para el roc\u00edo de lo que fuere sobre el volumen reci\u00e9n nacido. Al contrario de los familiares y espont\u00e1neos, atribuyen siempre su retardo al perenne tap\u00f3n automovil\u00edstico.<\/p>\n<p>As\u00ed es Caracas. Variopinta. Impredecible. Ca\u00f3tica. Bullanguera.<\/p>\n<p>La \u00fanica ciudad del mundo que ofrece diversas alternativas como excusas posibles para justificar la impuntualidad biol\u00f3gica de cada uno de sus habitantes. Una muy com\u00fan ha sido la lluvia feroz y la negativa de los taxistas a hacer su trabajo, bajo la excusa de los atracones vehiculares.<\/p>\n<p>Otros sencillamente recuerdan al resto de los asistentes que cada vez son m\u00e1s los asaltos a mano armada que impiden avanzar con la prisa requerida. Quiz\u00e1s haya marchas pol\u00edticas, protestas o improvisadas guarimbas que agravan el caos citadino y erosionan la rutina urbana. Atentan contra la literatura, murmuran algunos escritores presuntuosos.<\/p>\n<p>Pero, en el caso particular de los bautizos de libros, la realidad es que buena parte de los asistentes se ha demorado exprofeso, a fin de evitar los largos discursos, el ahuecamiento conductual y las escenas artificiosas que se esconden detr\u00e1s de cada acto de esta naturaleza.<\/p>\n<p>Porque, no se ha dicho, pero la presentaci\u00f3n de un nuevo libro en Venezuela es mucho m\u00e1s que arrojar loas y enhorabuenanzas sobre el primer ejemplar.<\/p>\n<p>Como ya se ha se\u00f1alado, por lo general se antepone a la celebraci\u00f3n un extenso discurso de alguien cercano al autor o autora. Y a veces, ante la carencia de afectos o de voluntarios para el parloteo, se encarga de tal misi\u00f3n a alg\u00fan cr\u00edtico que se supone ser\u00e1 benigno en su ch\u00e1chara.<\/p>\n<p>Lo verdaderamente infaltable es que, las m\u00e1s de las veces, hay que escuchar un florido ramillete de loas, adulancias y amapuches verbales que \u2014de acuerdo con el nivel de petulancia o timidez del escritor laureado\u2014 unas veces lo hacen sonrojar y otras lo obligan a intentar esconderse como un congorocho avergonzado, conmovido por las mentirillas que se permite la complicidad del presentante.<\/p>\n<p>Puede adem\u00e1s darse el caso de una serie de afirmaciones que nada o muy poco tienen que ver con el contenido de la publicaci\u00f3n. Hacen esto \u00faltimo aquellos a quienes se ha encomendado la tarea de la presentaci\u00f3n del nuevo reto\u00f1o paginado pero, por desidia, por carencia de tiempo o por simple desgana, no han dispuesto del sosiego suficiente y necesario para leer el mamotreto que han de apadrinar.<\/p>\n<p>En tales situaciones, el orador discurre como en el chiste de la mosca y la vaca: se prepara el alumno para su examen de Zoolog\u00eda del d\u00eda siguiente; sin embargo su acuciosidad apenas le permite estudiar durante toda la noche el tema de la mosca y los atributos que circundan a tan fastidioso animalillo. La sorpresa acogota al estudiante cuando al llegar al sal\u00f3n de clases se encuentra con que la cejijunta, muy estilizada y buenota profesora le ordena desarrollar un ensayo sobre la vaca y sus condiciones de vida. Sorprendido pero dispuesto, el chico no se amilana y comienza su primera l\u00ednea: \u201cLa vaca es un animal usualmente perturbado por la mosca. La mosca tiene las siguientes caracter\u00edsticas\u2026\u201d. Y por esa trocha discursiva se dedica a contar las vicisitudes biol\u00f3gicas del fastidioso d\u00edptero que lo mantuvo despabilado durante la noche anterior.<\/p>\n<p>Emulando a ministros y otros funcionarios p\u00fablicos, as\u00ed suelen hacer algunos presentadores de libros: antes que hablar del contenido del volumen, se dedican, por ejemplo, a contar de su amistad de muchos a\u00f1os con quien lo ha escrito. El cuento resulta entonces m\u00e1s extenso que el libro. Y aprueban el examen de la concurrencia que, desesperada, a punto de asma, deja el alma y los aplaude furiosamente nom\u00e1s escuchar las dos palabras m\u00e1gicas finales: muchas gracias.<\/p>\n<p>Entonces, quien hace de maestro de la ceremonia anuncia el esperado brindis con vino que nadie supo explicar nunca por qu\u00e9 es llamado com\u00fanmente vino de honor. M\u00e1s bien, en algunas ocasiones, la bebida obsequiada deshonra el bolsillo del pobret\u00f3n escritor, debido a que no es extra\u00f1o que el editor lo cargue directa o indirectamente a la faltriquera de los \u201cderechos\u201d de quien lo ha escrito.<\/p>\n<p>Pero abundan las sonrisas por doquier. La efusividad de la celebraci\u00f3n se contagia.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n intrusos, a los que hemos llamado asistentes espont\u00e1neos; aquellos que acuden a todos los eventos de similar naturaleza sin que nadie los haya invitado. Curiosos se\u00f1ores y se\u00f1oras de un solo traje, una sola corbata (en el caso de los caballeros) y una misma sonrisa, quienes siempre est\u00e1n all\u00ed y que incluso son m\u00e1s que bienvenidos cuando acuden muy pocos de quienes realmente han sido convocados. En el argot de los periodistas se les agrupa bajo las siglas SIPEM: Sindicato de Invitados Por Ellos Mismos. A veces se les censura subrepticiamente, entre chismes, como intrusos m\u00e1s interesados en el condumio y el \u201cbebumio\u201d que en el honor.<\/p>\n<p>Mas no deja de ser cierto que regularmente hacen su papel de atentos escuchas ante lo que est\u00e9 diciendo el orador del d\u00eda. No siempre entienden por qu\u00e9 los otros asistentes r\u00eden o comentan algo, pero ellos se suman a las carcajadas y a los runrunes como si en eso les fuera la permanencia en el lugar. En ocasiones, hasta se acercan a los escritores y escritoras a quienes tantas veces han visto en actos similares y que, por lo general, tambi\u00e9n son siempre los mismos. Los saludan y les hacen reverencias. Al margen de que jam\u00e1s hayan abierto alg\u00fan libro, despu\u00e9s de la veneraci\u00f3n forzada y la palmadita o apret\u00f3n de mano, no dudan al expresar:<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 bueno su libro, poeta. Se la comi\u00f3 usted con esos cuentos.<\/p>\n<p>Obviamente, el poeta nunca pregunta a qu\u00e9 libro se refieren. El albedr\u00edo de su egoteca lo lleva regularmente a fingir complacencia absoluta. No puede darse el lujo de mostrarse desestabilizado o dubitativo ante un lector desconocido y amable. Debe hacer demagogia literaria y agradecer el cumplido, a veces hasta con un \u201c\u00a1brindemos por ustedes los buenos lectores, carajo!\u201d. Pero no ha salido el plumista de su moment\u00e1neo regocijo egoc\u00e9ntrico, cuando escucha un grito que desde alguna otra parte de la librer\u00eda lo apela:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Poeta, poeta, qu\u00e9 gusto, poeta! Te felicito por esa de hoy. Qu\u00e9 aciertos los de tu presentador. \u00a1Cu\u00e1nto tiempo sin verte, caray!<\/p>\n<p>\u2014Gracias poeta, es que he estado encerrado, casi no salgo\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY eso, mi poetazo? \u00bfC\u00f3mo que est\u00e1s envejeciendo? \u00a1Cuidado! Usted tiene mucho que dar todav\u00eda, poeta.<\/p>\n<p>\u2014No hombre, vale, ajustando mi libro n\u00famero ciento cincuenta. Me trae de cabeza. T\u00fa sabes que aspiro a llegar a los doscientos&#8230; Jeje, es broma, pero de verdad \u00a1pariendo, poeta!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtro libro? \u00bfCu\u00e1l, mi poeta? \u00bfEl de la conspiraci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014Oye, vale, hace dos a\u00f1os te dije que no era sobre ninguna conspiraci\u00f3n. Lo que he venido haciendo es una compilaci\u00f3n de mis escritos de la prensa, com-pi-la-ci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Es verdad, poeta, disculpa mi desmemoria, cons-pi-ra-ci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y ha decidido marcharse ya el celebrado \u201cpoeta\u201d, a sabiendas de que su colega es sordo y por lo general adivina las palabras que lee en los labios del interlocutor. Y as\u00ed el connotado vate, aunque no sea de verdad poeta sino narrador, a quien los verdaderos versificadores suelen calificar de bate quebrado, sigue recibiendo las felicitaciones de rigor.<\/p>\n<p>Mientras, casi en el limbo, presumiendo que de verdad ha reconocido los rostros de cuantos le hablaron, el poeta que no es poeta, el eterno candidato a ganarse un concurso, sale del sitio con su singular y reiterativo sue\u00f1o, una \u00fanica mirada dirigida a un solo punto, un prop\u00f3sito configurado desde hace varios a\u00f1os, un camino cuyo recorrido no ignora como borrascoso, serpenteante, adoquinado, pero siempre posible. Un punto de llegada donde predomina la bruma. Uno grande, abultado, sustancioso. Un premio de verdad. A eso es aspirante eterno.<\/p>\n<p>Camina, reflexivo, y est\u00e1 seguro de que respondi\u00f3 afablemente ante cada saludo, que tuvo la respuesta adecuada para cualquier pregunta, que en tanto aqu\u00ed manose\u00f3 con fuerza un hombro de hombre, m\u00e1s all\u00e1 hundi\u00f3 sus amorosos dedos en una r\u00edgida cintura femenina. Cuando tuvo oportunidad, vio con atenci\u00f3n desmedida los cuerpos sudorosos de los asistentes: una sola masa que ha sido multitud indiferenciada, mas, en apariencia, no indiferente ante su recorrido de escritor y su nuevo libro.<\/p>\n<p>Todos estaban all\u00ed y ahora vive de nuevo la incertidumbre que le rasga la egoteca despu\u00e9s de cada bautizo de una novela suya. No sabe realmente de qu\u00e9 se trata. Lo siente pero no lo define. Nunca tendr\u00e1 la certeza de reconocer esa cosquilla extra\u00f1a que lo invade cada vez que ve el primer ejemplar. Suspira cuando vierten el l\u00edquido y las hojas se humedecen.<\/p>\n<p>Sin embargo, inevitablemente, el jueves de bautismo se diluye. No hay remedio. Cada ciclo tiene su cierre. Eso s\u00ed, sobrevive en el autor la esperanza de que el evento se repita en cuanto concluya su nuevo proyecto y consiga al pr\u00f3ximo editor.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/luis-barrera-linares\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Barrera Linares A\u00f1os iniciales del siglo XXI. Es jueves en Caracas. Son las seis de la tarde. D\u00eda y hora usualmente escogidos por los editores venezolanos para las presentaciones \u201cen sociedad\u201d de libros reci\u00e9n publicados. 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