{"id":3522,"date":"2022-02-26T12:45:43","date_gmt":"2022-02-26T12:45:43","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3522"},"modified":"2023-11-24T18:33:33","modified_gmt":"2023-11-24T18:33:33","slug":"dos-cuentos-de-juan-carlos-vasquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-juan-carlos-vasquez\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Juan Carlos V\u00e1squez"},"content":{"rendered":"<h3><strong>La voz de mam\u00e1<\/strong><\/h3>\n<p>Apur\u00e1ndose con gritos corr\u00edan para abordar el tren A en direcci\u00f3n Down Town Brooklyn hacia el John FitzGerald Kennedy Airport. La soledad de la madrugada era apremiante. Dar\u00edo, de vez en cuando, sacaba de su bolsillo una peque\u00f1a botella de vodka para beber y calentarse, Nadia a su lado se desentend\u00eda poni\u00e9ndose otro abrigo m\u00e1s grande y bufanda. Despu\u00e9s de recorrer m\u00e1s de tres mil cuatrocientos kil\u00f3metros para visitarlo y estar con \u00e9l era la hora de partir. C\u00f3mo se divirtieron cada d\u00eda en el barrio latino, caminando por Times Square, por el puente de Brooklyn, sentados mientras contemplaban a las embarcaciones desfilar por el r\u00edo Hudson.<\/p>\n<p>La temperatura hab\u00eda descendido y ella reflexionaba cuando chocaba con su aliento et\u00edlico, no ignoraba sus acciones, solo trataba de evitar hacer m\u00e1s juicios de valor sobre la actitud de su hijo.<\/p>\n<p>\u2014Funciona, Ma \u2014repet\u00eda Dario, lleno de satisfacci\u00f3n al probar\u2014, el fr\u00edo no surte efecto si bebes \u2014Y hubo un silencio raro en el que ella se qued\u00f3 pensando.<\/p>\n<p>\u00abTantos a\u00f1os sin verlo, parece ser el mismo; aunque voltea m\u00e1s violentamente hacia los lados, tiene el cabello largo, bebe y dice lo que piensa sin miedo a las consecuencias, no es justo, yo tambi\u00e9n lo har\u00e9\u00bb. Antes de irse ten\u00eda que dejarle claro algunas cosas que no se atrevi\u00f3 a decirle en el pasado.<\/p>\n<p>\u2014Sabes\u2026 \u2014refut\u00f3 mirando hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>La idea le vino en la oscuridad cuando el tren se detuvo entre dos estaciones. Quer\u00eda que se protegiera, ella no hab\u00eda estado antes ni estar\u00eda ahora para hacerlo.<\/p>\n<p>\u2014Tu seguridad me preocupa, si no te cuidas nadie lo har\u00e1 por ti. Te regalar\u00e9 una pistola para tu cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>Dar\u00edo se sorprendi\u00f3, no era el instante para hablar de aquello, pero ella no se dio cuenta de su rostro inc\u00f3modo y prosigui\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014La vida no es la misma si no hay respeto; divi\u00e9rtete, pero ten los ojos abiertos.<\/p>\n<p>Dar\u00edo intent\u00f3 cambiar el tema.<\/p>\n<p>\u2014H\u00e1blame de pap\u00e1\u2026 De ni\u00f1o le recuerdo cantando. Y hace tanto que no lo veo.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3 sarc\u00e1sticamente y le pidi\u00f3 un trago.<\/p>\n<p>\u2014Pero si t\u00fa no bebes.<\/p>\n<p>\u2014Hijos\u2026 Pobres hijos tanto crecen, tanto enga\u00f1o y a\u00fan creen en sus padres. Era repugnante lo de tu padre.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qu\u00e9 te refieres? \u2014pregunto Dar\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Con el pasar de los a\u00f1os empez\u00f3 a enfadarse por todo, pero yo no me quedaba atr\u00e1s, le respond\u00eda incrust\u00e1ndole mis u\u00f1as en los ojos, te preguntar\u00e1s ahora por su ceguera, hoy sabes que no fue el accidente que te contamos. Cuando tu padre se calmaba insist\u00eda en tener sexo para reconquistarme, adem\u00e1s era un exhibicionista, pero de eso no quiero hablar.<\/p>\n<p>\u2014Pero, Mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Yo lo odi\u00e9 desde ah\u00ed \u2014le asever\u00f3 con m\u00e1s firmeza\u2014. Nunca odi\u00e9 tanto a alguien como lo odi\u00e9 a \u00e9l. Pero te ten\u00eda a ti, y como s\u00e9 del desajuste de los hijos de padres divorciados abandon\u00e9 mis impulsos m\u00e1s l\u00fagubres. Tenerte en familia fue una cruz. A veces te maldigo, pero en lo que te veo, viene todo ese sentimiento est\u00fapido de madre que es inevitable y que no podr\u00eda describir. Volver a dormir con ese t\u00edo, entre aquellas discusiones horrorosas. Como para que el tiempo pasase r\u00e1pido, pero pasaba a c\u00e1mara lenta. Y ahora verte as\u00ed, convertido en todo un alcoh\u00f3lico, felicitaciones, heredaste todo de mi hermano, te hablo de V\u00edctor, el que se dispar\u00f3 en la cara cuando se enter\u00f3 de la cirrosis.<\/p>\n<p>Dar\u00edo sinti\u00f3 verg\u00fcenza, pero ella condescendiente con la l\u00e1stima que le produc\u00eda, quiso remediar contando algo. Tambi\u00e9n ten\u00eda sus sentencias, unas m\u00e1s peque\u00f1as, otras m\u00e1s grandes. En lo m\u00e1s profundo, sab\u00eda que no se diferenciaba mucho, su moral, aunque lo escond\u00eda estaba hecha trizas.<\/p>\n<p>\u2014No todo lo malo parte de tu padre y de ti \u2014dijo\u2014, llegu\u00e9 a fantasear con Mario, el vecino, aquel se\u00f1or mayor de cuerpo escultural, atleta, canoso y de ojos claros. Una vez lleg\u00f3 a besarme, pero no a la cama. Ese d\u00eda era s\u00e1bado y tu padre venia temprano del trabajo. Aquella noche, despu\u00e9s de llegar y dormirse, tuvo el siguiente sue\u00f1o. Tra\u00eda un regalo, una caja blanca con lazo rojo, al abrirlo salt\u00f3 una serpiente y se le enred\u00f3 en el cuello, mat\u00e1ndolo. Al despertar fue lo primero que me cont\u00f3, desde entonces tuve miedo de sus videncias y prefer\u00ed olvidar el enga\u00f1o con m\u00e1s rutinas; lavar ropa, cocinar, limpiar y cambiarte tus asquerosas ropas llenas de excrementos.<\/p>\n<p>Dar\u00edo se qued\u00f3 pensativo, se dio cuenta de que el tiempo termina por mostrar los verdaderos hechos y trat\u00f3 de explicarle sus errores.<\/p>\n<p>\u2014Muchas veces fui fiel a tus recomendaciones, pero no siempre se cumple todo al pie de la letra. Yo, Ma, siempre supe que pap\u00e1 era un enfermo, pero me negu\u00e9 a aceptarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dar\u00edo no sab\u00eda si las palabras desalentadas de su madre eran cinismo o si de verdad exist\u00eda ahora un cambio profundo en sus interpretaciones. Toda su vida hab\u00eda tenido una madre moralista y llena de buenas costumbres ahora no reconoc\u00eda en ella a esa mujer del pasado. Cambi\u00f3 de atuendo, de actitud en pocos momentos, o siempre hab\u00eda sido as\u00ed y lo ocultaba.<\/p>\n<p>El tren avanzaba, hac\u00eda pausas en cada estaci\u00f3n, abr\u00eda y cerraba las puertas, se llenaba y se quedaba vac\u00edo, \u00e9l estaba inquieto. A su frente un hombre que le\u00eda muy concentrado un libro de poes\u00eda levant\u00f3 la mirada, una mujer que discut\u00eda con otra en ruso mir\u00f3 su reloj con preocupaci\u00f3n. Por el altavoz el conductor dec\u00eda que se detendr\u00eda entre las estaciones para evitar encontrarse con otro tren retardado. Una anciana hind\u00fa al o\u00edr la informaci\u00f3n dio un golpe en el asiento, pero en pocos minutos el tren se puso en movimiento. Ahora de expreso pasaba a local y de local a expreso \u00abPlease, be patient\u00bb. Ya amanec\u00eda, la gente copaba los vagones, las ratas se ocultaban por los movimientos continuos del tren sobre los rieles dej\u00e1ndose ver parcialmente.<\/p>\n<p>Dar\u00edo no hallaba qu\u00e9 decir y experiment\u00f3 el m\u00e1s fuerte de los resentimientos.<\/p>\n<p>\u2014Ma, \u00bfpor qu\u00e9 no me dijiste lo que ten\u00eda que hacer y c\u00f3mo hacerlo?<\/p>\n<p>\u2014Eras tan, pero tan tonto\u2026 \u00bfTanto rodeo? \u00bfQuieres dinero?<\/p>\n<p>\u2014Todos queremos Madre \u2014aclar\u00f3 pensando que se lo dar\u00eda, pero ella le propuso otra cosa.<\/p>\n<p>\u2014Prostit\u00fayete, vende droga, b\u00fascate la vida, haz algo, si tanto te gusta la calle aprende a sobrevivir en ella. \u00bfVes a ese hombre sentado al otro lado del vag\u00f3n? El que lleva aretes y viste de rosa con zapatillas lilas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Si!<\/p>\n<p>\u2014Te est\u00e1 mirando, ve y ofr\u00e9cele servicios por retribuci\u00f3n monetaria, puede que te invite a ir con \u00e9l. Yo te esperar\u00e9.<\/p>\n<p>Mientras transcurr\u00edan los minutos hizo una retrospecci\u00f3n de lo que hab\u00edan sido sus viajes en el tren los d\u00edas anteriores. J\u00f3venes hasta el Village, hombres de negocios rumbo al distrito financiero, minor\u00edas hasta Brooklyn, todos, entre predicadores, limosneros, vendedores.<\/p>\n<p>Fuera, en las plataformas de espera, hab\u00eda m\u00fasicos del subterr\u00e1neo y hasta un mendigo que cobraba dos d\u00f3lares por fotografiarse con los visitantes.<\/p>\n<p>Mientras pensaba, \u00e9l hizo exactamente lo que ella le indic\u00f3 y regres\u00f3 tan pronto como pudo desat\u00e1ndose de su angustiante prueba.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTienes dinero?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, tengo.<\/p>\n<p>\u2014No te preguntar\u00e9 lo que tuviste que hacer para conseguirlo. Ves qu\u00e9 f\u00e1cil y sin tener que rendirme cuentas \u2014Pero \u00e9l insisti\u00f3 en contarle.<\/p>\n<p>\u2014Al principio fue asqueroso, luego r\u00e1pido y placentero\u2026 pero me sucede algo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Ma, son solo choques de car\u00e1cter f\u00edsico. Pero tambi\u00e9n pagan por sinceridad emocional. Dice que nunca nadie fue tan claro y cort\u00e9s, y me dio cien m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014A veces pienso que si yo hubiese sido antes lo que hoy, tu esp\u00edritu fuera m\u00e1s vivo \u2014arguy\u00f3 ella\u2014, pero mis reflexiones m\u00e1s profundas ven\u00edan en la cocina y t\u00fa estabas llorando a mi alrededor. Qu\u00e9 soberana obstinaci\u00f3n, y a cocinar, castigarte. Ahora siento que la vejez es dura, cuando no es una cosa es la otra. A veces leo un libro y no puedo concentrarme, he golpeado a tu sobrina con un palo, mi vida es b\u00e1sicamente luchar contra el nerviosismo para no matar a alguien.<\/p>\n<p>Dar\u00edo se dio cuenta del d\u00eda cuando el tren sali\u00f3 a la superficie porque el resplandor lo ceg\u00f3 hab\u00eda amanecido.<\/p>\n<p>\u2014Bebe \u2014\u00e9l le dijo\u2014, aunque eres tan meticulosa, eres divertida, bebe, Ma.<\/p>\n<p>\u2014Supongo que despu\u00e9s de tanto, es l\u00f3gico, sin sucesos de trabajo y con tu padre ciego, no me morir\u00eda sin decirte lo que digo. Estoy m\u00e1s tranquila, m\u00e1s libre.<\/p>\n<p>\u2014Morirte, pero \u00bfqu\u00e9 dices? \u2014ella no contest\u00f3. Le cansaban las preguntas est\u00fapidas.<\/p>\n<p>Se aproximaban al aeropuerto, un hombre de raza negra bailaba, hab\u00eda abordado en Nassau Station Brooklyn y no cesaba de moverse, de parlotear irreverencias con actitud agresiva. Nadia no se intimidaba, solo pensaba qu\u00e9 otra cosa recomendarle a Dar\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Antes nos comunic\u00e1bamos con miedo, ya no, eso me alegra. Qu\u00e9date por estas calles, s\u00e9 que no te matar\u00e1n. Ser\u00e1 la botella y esa est\u00e1 en cualquier parte. Al contrario de lo que piensas te ir\u00e9 a visitar al hospital y llevar\u00e9 a tus amigos, menos a la mujercilla rubia aquella, con cuerpo de garza y que tantos dolores de cabeza me hizo pasar al inducirte tanto tiempo al vicio sexual. Me disculpo por eso de ponerme jerarqu\u00edas, aunque soy una anciana tengo el alma de chica, me gusta el desmadre, el vicio, solo que me canso con rapidez y me enerv\u00f3\u2026 por eso paro.<\/p>\n<p>Llegaron hasta la pen\u00faltima estaci\u00f3n, se bajaron, hicieron transbordo para tomar el segundo tren hasta el Gate ocho. Afuera, el fr\u00edo, la gente con maletas. \u00c9l arrastraba el equipaje con un nuevo ardor estomacal, ella temblaba por el fr\u00edo. Los dolores se acrecentaban, las despedidas, quejas muy fuertes, inexactitudes, as\u00ed eran los \u00faltimos d\u00edas de oto\u00f1o.<\/p>\n<p>Nadia no repar\u00f3 en gastos, vio a su hijo de arriba a abajo, le compr\u00f3 todo lo que deseaba y le quit\u00f3 la sentencia. Ahora ser\u00eda libre en su monos\u00edlabo, abraz\u00e1ndose mientras se despiden. El avi\u00f3n parti\u00f3 y alz\u00f3 el vuelo hacia el sur del continente mientras que Dar\u00edo tom\u00f3 su ruta experimentando el silencio entre las multitudes. Los techos se llenaban de la nieve, que con rapidez empezaba a caer, las temperaturas se desplomaban. Visualiz\u00f3 Queens en todo su esplendor, mientras los rascacielos de Manhattan acrecentaban su tama\u00f1o al aproximarse. Aquel elemento \u00f3ptico le dio la m\u00e1s clara certeza de la distancia. Mientras su madre se iba, suspir\u00f3: volv\u00eda a jugarse la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Tres d\u00edas<\/h3>\n<p>Como todos poseo orgullo y debilidades; pienso cosas, reclamo, me voy, vuelvo y t\u00fa vuelves con todo, cuando regreso. Hasta en el desequilibrio asomas la cara y me da risa en el tembleque, estoy cansado. Todo es cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n, no te dejes enga\u00f1ar por los sentidos, siempre hay algo que se est\u00e1 fracturando y ense\u00f1ar\u00e1 la sorpresa. Atr\u00e9vete a imaginar. No importa que sea un juego corto, solo hasta que los temperamentos se carguen y volvamos a agredirnos verbalmente. S\u00ed, es verdad, entonces regresaremos irremediables a elegir la personalidad que m\u00e1s odia el uno del otro, como un c\u00edrculo, como la rutina que tanto odiamos y que solo cumplimos por la conciliaci\u00f3n del sexo. (San Francisco, California, 2007)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Abro los ojos, me pongo de lado, veo la silueta de Marisa, me alegro de que nos hayamos reconciliado. Trato de decirle algo, pero est\u00e1 profundamente dormida. De madrugada la o\u00ed delirar en un par de ocasiones. Eran casi las tres de la madrugada. La hab\u00eda observado infinidad de veces, nunca me hab\u00eda sentido tan feliz. Al menos he desarrollado una nueva capacidad casi prodigiosa, y eso me permite hablar de lo que ella quiere y, a la vez, pensar en otra cosa. Anoche traje vodka; aprendi\u00f3 con esa bebida qu\u00e9 es la subida, la crisis, la alucinaci\u00f3n. La vi sacudir la cabeza. Aunque fing\u00eda indolencia, no le importaba explicarme que se vomitar\u00eda encima.<\/p>\n<p>La Etamina, Zyprexa y quiz\u00e1 el Dopamine, forman un c\u00f3ctel estupendo, cuanto menos para hacer un viaje astral. \u00a1C\u00f3mo nos re\u00edmos!, aunque le temblaba todo el cuerpo, se dej\u00f3 amar.<\/p>\n<p>Marisa y yo, al menos, hemos padecido diez rupturas; algunas por razones muy justificadas\u2026 otras sin causas aparentes. El primer obst\u00e1culo fue la familia, el segundo: amantes diversos; y la m\u00e1s reciente, una extra\u00f1a vocaci\u00f3n de sacerdotisa que casi arruina nuestro amor. En pijama me reproch\u00f3 no haberse curtido en caminos espirituales. Anoche la escuch\u00e9, en tiempos de crisis esto lo aprendes pronto. Han pasado doce horas desde entonces y ella sigue descansando, pronto todo se repite. Despierta, me abraza. Otra vez me veo siguiendo sus pasos por un laberinto de pasillos. Luego dormir con la radio encendida. Recuperar alg\u00fan tema de discusi\u00f3n; que mis h\u00e1bitos, que sus h\u00e1bitos, que soy un desorganizado. Incapaces de buscarle soluciones, nos besamos. Anoche, a su manera, salimos de la rutina. Mientras la vi alejarse hacia la habitaci\u00f3n ten\u00eda un clamoroso p\u00e1nico del futuro, empu\u00f1aba la botella de vodka y una jeringa casi se le sal\u00eda del pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>Ignoro lo que har\u00eda en aquellos minutos. Ignoro si deb\u00eda acompa\u00f1arla. Qu\u00e9 m\u00e1s le contar\u00eda si todo se lo hab\u00eda contado. De la enfermedad, de los ingresos, del caj\u00f3n abarrotado de pastillas; porque nuestras vidas hab\u00edan sido una monta\u00f1a rusa, subiendo, bajando, perdiendo trabajos, busc\u00e1ndole justificaci\u00f3n a mis viajes sin fecha de retorno.<\/p>\n<p>Desde el sal\u00f3n la escuch\u00e9 cantar, luego tir\u00f3 algo contra el piso y me llam\u00f3. Al ver que no iba, me pregunt\u00f3 si con el tiempo resultar\u00edamos favorecidos. No s\u00e9 a qu\u00e9 se refer\u00eda. Entonces volvi\u00f3 a cantar. Anoche me acost\u00e9 y la vi con sus ojos semiabiertos, rasg\u00e1ndose la cara. Ten\u00eda un motor de inyecci\u00f3n que la gobernaba. Viajaba como siempre, ella hac\u00eda y deshac\u00eda, yo la miraba tratando de entender todos sus gestos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tiempo ha pasado desde aquella noche?<\/p>\n<p>Ya no pierde peso, ya no me dice nada, se le fue mitigando el hambre de forma paulatina. Ya no hay excursiones secretas al refrigerador. Su cuerpo pesado, amorfo, desajustado. No tengo instrumentos para hacer nada. Un d\u00eda m\u00e1s, un d\u00eda menos, seg\u00fan se mire. Siento deseos de abrazarla, de acariciar su cabello, de reparar nuestra intimidad. He vuelto a re\u00edr duro. No s\u00e9 si lo suficiente. Hurgo en mi memoria un dicho, una cita, algo que la haga re\u00edr. Me siento, me planto a beber. Me emociona tanto el trago que surge la m\u00fasica. Me demoro en decir algo, pero se lo digo gritando y uso una de sus pastillas buscando estrategias. Me causa temor el que no hable nada. Entonces no puedo m\u00e1s y la toco, la tomo por un brazo y la empujo hasta colocarla boca arriba. No me reconoce, se ha encerrado, no quiere ning\u00fan contacto con el mundo exterior. Si me lanzara una s\u00edlaba no la molestar\u00eda m\u00e1s pero no lo hace, le reprocho.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Que siempre colaboro! \u2014insisto en molestarla para que reaccione. Le pido nuestros ahorros. Marisa puede decir misa, pero igual despilfarra. Inventar\u00e1 algo. Como yo escribo poes\u00eda, aquella vez me dijo que la m\u00fasica tambi\u00e9n era poes\u00eda. Me mostr\u00f3 un pentagrama con una concatenaci\u00f3n de notas y sali\u00f3 corriendo para comprar un piano.<\/p>\n<p>Una semana sin comer. All\u00ed comenz\u00f3 otro de los tantos episodios desfavorables que no quiero repetir. Cu\u00e1ntas veces lo hice. Ahora estaba seguro de lo que deseaba. R\u00e1pido me puse de su lado y la abrac\u00e9 explic\u00e1ndole que ya no me ir\u00eda. Nunca me hab\u00eda prohibido nada y la \u00fanica forma que ten\u00eda de vencer un pecado era ceder ante ellos. Yo hab\u00eda cedido ante todos como Marisa. Ahora mi \u00fanica tentaci\u00f3n era su amor y su cuerpo.<\/p>\n<p>Afuera empezaba a escucharse agitaci\u00f3n, el ruido de los motores de los autos. \u00bfCu\u00e1ntos estar\u00edan en la misma confrontaci\u00f3n? Yo quer\u00eda elaborar un nuevo proyecto de vida por eso utilizar\u00eda todo el tiempo necesario para analizar mi relaci\u00f3n con Marisa. Ninguna teor\u00eda de la vida me parec\u00eda tan interesante comparada con la vida misma. S\u00e9 que muchas veces la he molestado, pero siempre nos hemos puesto de pie y hemos recorrido los caminos juntos. Mientras pienso, una aguda punzada me atraviesa, me hace temblar. De repente brota una bruma de l\u00e1grimas, abro mi mano y la pongo sobre su espalda, la frialdad me asombra, un aleteo me perturba en los o\u00eddos. Ella que siempre tuvo una temperatura tan alta. El color escarlata de sus labios se disipa y se torna oscuro. Entonces acerco mis labios a sus labios, la levanto, la vuelvo a poner sobre la cama.<\/p>\n<p>Dif\u00edcilmente puedo sacarla de su posici\u00f3n. Le quito la ropa, la cubro con las s\u00e1banas, la peino con mis dedos. Trato de reparar la falta de color de sus labios, pint\u00e1ndolos. Poco a poco fui sintiendo surgir una risa desde lo m\u00e1s profundo de mi est\u00f3mago. Me puse a jugar con un largo cortapapeles que ten\u00eda forma de caparaz\u00f3n de armadillo. Comenzaba a preguntarme hasta qu\u00e9 punto resistir\u00eda. La puesta del sol alumbraba de un dorado extra\u00f1o las ventanas superiores de la casa y me sent\u00eda totalmente feliz. Antes bastaba que volteara para observar a Marisa sacar un cigarro de la pitillera. Las hojas secas comenzaban a caer con la brisa y la incertidumbre, junto a una risa nerviosa, hacia una ilusi\u00f3n que trataba de descifrar.<\/p>\n<p>Marisa ten\u00eda las orejas tiesas con las puntitas negras. En aquel momento<\/p>\n<p>por primera vez vi m\u00e1s all\u00e1 de la vanidad, de la farsa, de la estupidez, del vac\u00edo; me hab\u00eda dado cuenta del profundo amor que sent\u00eda por Marisa.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a retroceder, empec\u00e9 a sentirme agotado, seguro de no haber logrado nada. Trat\u00e9 de pensar que cuando se tiene una experiencia inquietante la mente hace toda clase de malas pasadas. Pude distinguir mi ira. Marisa y su inmovilidad la hab\u00edan provocado. Marisa y su diario cotidiano. Ese corto y delgado hilo que divide un amor grandioso de lo cursi. La cabeza me daba vuelta y sent\u00ed un mareo acompa\u00f1ado de n\u00e1useas. Recorr\u00ed la habitaci\u00f3n con la mirada. Arrugu\u00e9 la nariz al oler un aire mohoso y viciado mientras recuperaba recuerdos. El calor se incrementaba, la gordura en su rostro. Centrada en el techo, \u00bfqu\u00e9 ve\u00eda? Notaba una nube de desesperaci\u00f3n suspendida. Era demasiado doloroso. Esta vez la sacud\u00ed m\u00e1s fuerte. Le habl\u00e9 durante m\u00e1s de dos horas sin detenerme. De la primera carta, de los poemas, de las mezclas. Su elecci\u00f3n, a mi entender, era simple, pero quer\u00eda convencerla. Estaba obligado a escuchar algo de sus propios labios. Le grit\u00e9, le exig\u00ed con m\u00e1s fuerzas sacudi\u00e9ndola por en\u00e9sima vez, con tal violencia que cay\u00f3 de la cama. La cabeza me daba vueltas, respir\u00e9 con dificultad, m\u00e1s bien resollaba. Sent\u00eda que se agotaban todos los tiempos. Horas en que me sent\u00eda m\u00e1s d\u00e9bil de tanto insistir en sus se\u00f1as y me tambale\u00e9 hacia atr\u00e1s, y el calendario.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s no conceb\u00eda un solo minuto m\u00e1s. Examin\u00e9 mi aspecto, temblaba. Marisa estaba unida a mi existencia. Mi ensue\u00f1o transcurri\u00f3: corr\u00edamos juntos y nos acerc\u00e1bamos de prisa. Ella se iba descomponiendo en su recorrido, plante\u00e1ndose nunca m\u00e1s ponerse en cuerpo. Entonces mi carrera bajaba de intensidad hasta quedar en medio, esperando un diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p>Haciendo guardia cre\u00ed ver entre la tensa calma una sombra que correteaba. Aquel silencio fue sustituido por un sonido extra\u00f1o, como si miles de organismos min\u00fasculos y pegajosos lucharan por un bocado dentro de sus ojos para arrancarle la mirada, gritos fuera, golpes violentos contra la puerta, mi indignaci\u00f3n de no saber c\u00f3mo ni por qu\u00e9.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/juan-carlos-vasquez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La voz de mam\u00e1 Apur\u00e1ndose con gritos corr\u00edan para abordar el tren A en direcci\u00f3n Down Town Brooklyn hacia el John FitzGerald Kennedy Airport. La soledad de la madrugada era apremiante. 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