{"id":3456,"date":"2022-02-17T23:55:36","date_gmt":"2022-02-17T23:55:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3456"},"modified":"2024-04-24T22:11:17","modified_gmt":"2024-04-24T22:11:17","slug":"miel-del-alacran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/miel-del-alacran\/","title":{"rendered":"La miel del alacr\u00e1n (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jaime Ballestas<\/h4>\n<p><strong>El fantasma<\/strong><\/p>\n<p>Haci\u00e9ndole una concesi\u00f3n a los hados masoquistas que a veces se posan en mi esp\u00edritu, cada diez a\u00f1os suelo destinar unos d\u00edas a visitar las viejas casas que habitaba en el pasado.<\/p>\n<p>Como guerrero entrenado en los campos de la aberraci\u00f3n y del absurdo, me enfrento a esta locura dispuesto a todo, a\u00fan consciente como estoy de las peligrosas cargas emocionales que conlleva, y el riesgo de que estas visitas me hagan perder la perspectiva de los inestables momentos del presente.<\/p>\n<p>No es normal regresar a los sitios en donde uno vivi\u00f3. Aunque por lo general la gente entristecida con los dolores del adi\u00f3s se hace la promesa de no olvidar a los amigos y regresar semanalmente al sitio donde se estuvo por tanto tiempo, misteriosamente, y por una de esas fuerzas cuyo conocimiento s\u00f3lo es asequible a los que manipulan los resortes de nuestras motivaciones ocultas, a los pocos d\u00edas de la mudanza nos olvidamos para siempre del juramento hecho y de aquel lugar al cual jam\u00e1s volvemos por ninguna circunstancia.<\/p>\n<p>En este viaje a mis tiempos y lugares idos suelo trasladarme caminando para observarlo todo con mayor detenimiento. Mi primera impresi\u00f3n al llegar a las calles donde se levantan los viejos edificios y las casas de otros tiempos es violenta. Todo lo veo m\u00e1s peque\u00f1o. Es como si las lluvias de tantos inviernos las hubieran encogido de una manera irremisible; hasta me cuesta imaginarme que puedan vivir adentro sus actuales habitantes.<\/p>\n<p>Me detengo en las esquinas en que sol\u00eda hacerlo y por m\u00e1s que busco no me tropiezo con un solo rostro conocido; encuentro siempre edificaciones nuevas, y los cambios de color en los dem\u00e1s inmuebles -demasiado opacos o demasiado chillones- hacen el lugar tan insoportable que r\u00e1pidamente decido guarecerme en el interior del que fue mi antiguo hogar.<\/p>\n<p>Una vez enfrente, abro la puerta con la llave que siempre he conservado, y sin llamar paso adelante como si nada hubiera ocurrido desde entonces. Adentro todo es m\u00e1s peque\u00f1o a\u00fan, casi asfixiante. Me encuentro unos muebles muy distintos a los que tuve, pero reaccionando al impacto insoportable de la estrechez y aquella decoraci\u00f3n extra\u00f1a me siento en la sala del recibo.<\/p>\n<p>Los actuales ocupantes al verme entrar se alarman de inmediato, pero al notar en mi rostro la expresi\u00f3n de curiosidad y ese semblante vac\u00edo y atemporal de los que vuelven a sus viejas moradas, se tranquilizan. Generalmente alguien se me acerca y t\u00edmidamente me pregunta c\u00f3mo he entrado, qu\u00e9 hago all\u00ed y qu\u00e9 es lo que deseo. Yo casi sin tomarles en cuenta a\u00fan ensimismado observo el lugar y les respondo:<\/p>\n<p>&#8211; Nada, no se preocupen por m\u00ed, he vivido aqu\u00ed durante muchos a\u00f1os. Y los sorprendo a\u00fan m\u00e1s al preguntarles por los rincones, por los m\u00e1s m\u00ednimos detalles, si taparon las goteras y arreglaron los grifos oxidados. Muchas de las personas al o\u00edrme hablar de esa manera se asustan creyendo que est\u00e1n enfrente de un fantasma y se quedan helados cuando todav\u00eda con la mirada transportada yo paso al interior de la vivienda.<\/p>\n<p>Siempre me dirijo al que era mi cuarto; me recuesto en la cama como antes, y me quedo observando el techo en busca de alg\u00fan lejano pensamiento que se haya quedado prisionero entre las viejas telara\u00f1as, o tal vez una palabra de esas que yacen arrinconadas entre los peque\u00f1os huecos del cemento en las paredes. Ellos afuera no hayan qu\u00e9 hacer conmigo. La idea de llamar a la polic\u00eda se les pasa de la mente al ver la calma y la tranquilidad con que yo lo observo todo abstray\u00e9ndome de su presencia completamente secundaria. Luego piensan que estoy loco, pero reflexionan impresionados por mis gestos suaves y elegantes y al notar que conozco hasta los m\u00e1s ocultos vericuetos de la casa.<\/p>\n<p>Es bastante interesante, pero al final casi todos me confunden con un alma en pena. Mientras camino hipnotizado reproduciendo los instantes que viv\u00ed en aquellos cuartos y pasillos, varias veces detr\u00e1s de m\u00ed he escuchado la voz de alg\u00fan anciano cuando dice que soy un esp\u00edritu que habita all\u00ed desde hace muchos a\u00f1os y que recuerda haber o\u00eddo durante bastantes noches el ruido de cadenas y luces que titilan en plena madrugada; me siguen, pero luego se detienen cuando alguien entre ellos les advierte:<\/p>\n<p>&#8211; No lo molesten, si a los fantasmas se les deja solos y uno se acostumbra a ellos se fastidian y se van. As\u00ed permanezco algunas horas, recordando, revisando, deslumbr\u00e1ndome en cada sitio, reconstruyendo mis pisadas, revisando las viejas romanillas, tocando las aldabas, curioseando en las canales y los ba\u00f1os que encuentro \u00ednfimos y en muy mal estado. Ellos me ven de reojo, temerosos, algunas veces fuertemente abrazados y pose\u00eddos por el p\u00e1nico, otros armados, listos para rematarme al menor gesto sospechoso y enviarme a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 del otro mundo.<\/p>\n<p>Pero una vez cumplida mi tarea, con la misma calma que he llegado, sin ni siguiera despedirme me voy hacia la puerta y tranc\u00e1ndola me retiro para siempre de aquel lugar en el que parece que se detuvo el tiempo. Me alejo silencioso. Ellos aglomerados en la puerta se persignan y me miran partir sin comprender qu\u00e9 es lo que ha ocurrido.<\/p>\n<p>As\u00ed suelo pasearme por mis viejas casa, como un fantasma; como lo que soy, uno de esos cap\u00edtulos de la historia que no s\u00e9 por qu\u00e9 injusticia de la vida siempre se disuelven en la nada.<\/p>\n<p><strong>La fuga <\/strong><\/p>\n<p>Hace un a\u00f1o, en una obscura noche en que era vilmente maltratado por el insomnio, tom\u00e9 la decisi\u00f3n de liberar mi cuerpo de la presencia intranquila de mi esp\u00edritu. Para ello deber\u00eda poner en pr\u00e1ctica una vieja teor\u00eda zoroastriana aprendida en Madras durante los a\u00f1os de mi juventud, mediante la cual, previa una concentraci\u00f3n, se va sacando lentamente el esp\u00edritu del cuerpo hasta dejarlo completamente vac\u00edo, y luego, coloc\u00e1ndole a un lado, se le pone a disfrutar de la absoluta quietud de su concha inerme antes de regresar a ella.<\/p>\n<p>Considerando que nunca hab\u00eda logrado poner en pr\u00e1ctica plenamente el doloroso m\u00e9todo aprendido del viejo Pilai, mi profesor de ociosidades orientales, dud\u00e9 un poco al principio. Debo reconocer que por cobard\u00eda; remotamente recordaba lo que me hab\u00eda dolido sacarme apenas un octavo del alma en mis primeras pr\u00e1cticas de aquellos tiempos. Ya que a diferencia de una arraigada creencia popular, en estos ejercicios m\u00e1gicos el alma no sale de un solo golpe. Seg\u00fan la t\u00e9cnica hind\u00fa debe irse sacando poco a poco, apenas sin moverse y respirando muy suavemente para que no se raye con las paredes del organismo de donde va saliendo.<\/p>\n<p>Pero a pesar de mis temores, viendo que no hab\u00eda forma de conciliar el sue\u00f1o, tom\u00e9 la decisi\u00f3n y me concentr\u00e9 para salir un rato. No obstante que los primeros momentos fueron de una gran tensi\u00f3n, apenas iniciaba la labor y al ir sintiendo c\u00f3mo me iba escapando paulatinamente de m\u00ed mismo, me entusiasm\u00e9 bastante y super\u00e9 el impacto del tremendo dolor inicial y el desagradable crujido del alma al despegarse del conjunto de la materia org\u00e1nica.<\/p>\n<p>Aproximadamente a la hora ya estaba completamente afuera, sorprendido y feliz de mi gran habilidad para volverme un desalmado. Ya repuesto, me sent\u00e9 (yo dir\u00eda m\u00e1s bien que flot\u00e9) en un viejo sill\u00f3n que se encuentra al lado de mi cama y desde all\u00ed, maravillado vi el milagro de mi cuerpo descansando sonriente y sudoroso en el lecho. Parec\u00eda un cad\u00e1ver y apenas si respiraba. Sin hacer mucho ruido para no despertar a nadie baj\u00e9 hasta la cocina. Como sent\u00eda hambre trat\u00e9 de prepararme un emparedado, pero riendo me di cuenta de que no era posible. El recuerdo de mi apetito me hab\u00eda hecho olvidar la peculiar condici\u00f3n en que me encontraba. Sal\u00ed al jard\u00edn y camin\u00e9 por todos los rincones en una larga hora plena de maravillosa ausencia de olores y sentidos. Me puse a meditar sobre varios problemas que tendr\u00eda que resolver al d\u00eda siguiente, y al rato, sintiendo un poco de sue\u00f1o decid\u00ed regresar al cuarto para reincorporarme a mi persona.<\/p>\n<p>Lamentablemente all\u00ed empez\u00f3 el problema. Al tratar de entrar por el mismo costado por el cual hab\u00eda salido, fracas\u00e9. A\u00fan cuando cuidadosamente puse en pr\u00e1ctica toda la t\u00e9cnica que me hab\u00edan ense\u00f1ado no obtuve ning\u00fan resultado positivo. Me coloqu\u00e9 del otro lado empujando con suavidad y nada. Empuj\u00e9 de nuevo, esta vez con fuerza, pero tampoco. Definitivamente no pod\u00eda volver a entrar dentro de m\u00ed. Ya pr\u00f3ximo a la desesperaci\u00f3n trat\u00e9 de despertar el cuerpo, col\u00e9rico y con una rid\u00edcula voz que no se o\u00eda sino en m\u00ed mismo. Quise gritar, pero todo fue in\u00fatil, nadie me oy\u00f3. La fuerza de mis existentes pulmones se perdi\u00f3 en el vac\u00edo retumb\u00e1ndome sin salida en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de la conciencia.<\/p>\n<p>Recuerdo claramente que mi cuerpo apenas si respiraba y vi angustiado c\u00f3mo su pulso se iba apagando a cada momento mientras se acentuaba su fr\u00eda rigidez. Trat\u00e9 de producir ruido para pedir auxilio, pero todos fueron gestos c\u00f3micos e in\u00fatiles que se dieron en el infinito mundo de mi imaginaci\u00f3n; ya al final, llorando como un ni\u00f1o me dej\u00e9 abandonar y ca\u00ed a un lado de m\u00ed mismo qued\u00e1ndome adormitado fuertemente agarrado a mi querido cuerpo.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana me despert\u00f3 el grito de mi mujer angustiada confirm\u00e1ndome lo que tem\u00eda: la presencia de mi cad\u00e1ver en la cama.<\/p>\n<p>Lo dem\u00e1s ha sido puro recuerdo. Tal vez el h\u00e1bito de imaginar y de recordar. Una pesadilla \u00fanica que no puedo expresar. El velorio. El entierro. Toda aquella gente llorando. Otras riendo y yo en el medio sin poderles decir que estaba vivo.<\/p>\n<p>As\u00ed vi c\u00f3mo se acumularon todos los signos precursores de una horrorosa conmoci\u00f3n en mi existencia. Sab\u00eda que desde entonces vivir\u00eda para siempre s\u00f3lo, completamente solo. No volver\u00eda a hablar con nadie. No recibir\u00eda ni dar\u00eda nada.<\/p>\n<p>Hoy maldigo el insomnio de aquella noche abominable en la que mi ociosidad sin l\u00edmites y las malditas artes orientales me llevaron a ser lo que nunca quise: un an\u00f3nimo sin voz, un ser inexistente, una opini\u00f3n invisible que se pierde en silencio confundida con la inmensa muchedumbre que se arrastra por todos los rincones del planeta.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La ruptura <\/strong><\/p>\n<p>Soy uno de los que hablan solo. Pero adem\u00e1s soy de los que se contestan. Esto no tendr\u00eda nada de particular si no fuera porque a consecuencia de ese h\u00e1bito de hablar y contestarme solo, generalmente entro en violentas discusiones y termino insult\u00e1ndome, y enfurecido conmigo mismo me quito la palabra dejando nuevamente de ha hablar solo por largo tiempo.<\/p>\n<p>As\u00ed llevo ya seis meses sin dirigirme la palabra. La situaci\u00f3n es por lo dem\u00e1s insoportable porque como despu\u00e9s de todo soy yo mismo, y en el fondo me guardo respeto y consideraci\u00f3n, me molesta no poder cambiar impresiones ni comentar sobre tantas cosas importantes que son de mi incumbencia.<\/p>\n<p>Las otras personas no se dan cuenta de mi pelea. Como vivimos en un mundo de apariencias y de enga\u00f1os, todos me ven sonriente y de m\u00e1s unido sin saber que dentro de m\u00ed existe una terrible discrepancia, una absoluta falta de comunicaci\u00f3n, la cual, estoy convencido, a la larga me llevar\u00e1 a un rompimiento total.<\/p>\n<p>Algunas veces trato de reconciliarme. De decirme que uno no debe tomar las cosas de esa manera; pero corto r\u00e1pidamente. El rencor que me han dejado los insultos que me ha dado y las ofensas tan graves que me hice en la \u00faltima discusi\u00f3n no me permiten perdonar. Con otros tal vez, pero conmigo, conoci\u00e9ndome, no es posible olvidar lo que me he hecho.<\/p>\n<p>Tengo varios amigos \u00edntimos a los cuales les he planteado la desagradable situaci\u00f3n por la que estoy atravesando, que como es l\u00f3gico me tiene tenso y malhumorado. Ellos han tratado de interceder, de conciliar. Me explican que la vida es corta y el amor por uno es lo m\u00e1s grande en este mundo; que la armon\u00eda interior es la base de la felicidad y el bienestar de la familia y la sociedad. Pero soy muy terco, conozco el problema a fondo y a pesar de que los oigo prefiero no tomar en cuenta su opini\u00f3n. No puedo permitir que yo mismo me haya hecho esto, porque crear\u00eda un precedente muy grave que a la larga redundar\u00eda contra mi dignidad.<\/p>\n<p>Desde la \u00faltima vez que discut\u00ed solo apenas me he cruzado un s\u00ed o un no en momentos de mucha trascendencia. Pero la mayor parte del tiempo prefiero dejarme llevar por los instintos y no me pongo a analizar los pro y los contra de centenares de problemas. S\u00e9 que esta situaci\u00f3n no se puede prolongar demasiado porque la diferencia de criterios que hay es tan grave que pr\u00e1cticamente ya no es posible hacer nada por unirme. A pesar de que por muchos a\u00f1os trat\u00e9 de soportarme, de ceder y disimular para no agudizar m\u00e1s estas diferencias, hoy por hoy, muerta la ilusi\u00f3n de los a\u00f1os juveniles y el amor de los primeros tiempos, y pasada la \u00e9poca en que admiraba ciegamente mis virtudes y mis m\u00e9ritos, he llegado a la conclusi\u00f3n de que lo m\u00edo no es posible. Es necesaria una separaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>No quiero alarmarme, pero secretamente he consultado un abogado para que me explique los detalles de este complejo caso. \u00bfPara qu\u00e9 seguir mortific\u00e1ndome? \u00bfCu\u00e1l es el objeto de alargar este martirio, de ver esa carota arrugada cada d\u00eda ante el espejo? De verdad que estoy cansado de todas mis impertinencias y no aguanto m\u00e1s ese car\u00e1cter. Estoy convencido de que esto no tiene raz\u00f3n de ser. Por eso, la pr\u00f3xima vez que me dirija la palabra ser\u00e1 para pedirme la ruptura.<\/p>\n<p>Soy una persona joven y s\u00e9 que a\u00fan puedo rehacer mi vida.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jaime-ballestas-otrova-gomas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jaime Ballestas El fantasma Haci\u00e9ndole una concesi\u00f3n a los hados masoquistas que a veces se posan en mi esp\u00edritu, cada diez a\u00f1os suelo destinar unos d\u00edas a visitar las viejas casas que habitaba en el pasado. 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