{"id":3404,"date":"2022-02-13T21:08:12","date_gmt":"2022-02-13T21:08:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3404"},"modified":"2023-11-24T18:33:46","modified_gmt":"2023-11-24T18:33:46","slug":"la-cita-de-la-senora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-cita-de-la-senora\/","title":{"rendered":"La cita de la se\u00f1ora"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Guillermo Meneses<\/h4>\n<p>(Un bar moderno, con rosas bien educadas, sabiamente entreabiertas por los cuidados de la florista. Un bar envuelto en blanca luz de ne\u00f3n, donde los cocteles son un poco productos de laboratorio y donde el sentimentalismo es semejante a una suite de Debussy en tiempo de fox.<\/p>\n<p>El barman \u2013interrumpe su gesto de encender un cigarrillo\u00a0 para inclinar la cabeza ante el primer cliente de la tarde. Aprieta el gorro sobre el cabello planchado, se acerca a la mesa.)<\/p>\n<p>BARMAN.- A su orden, madame.<\/p>\n<p>(Distinguida, la melena bien rizada, con melanc\u00f3lico brillo que se opaca a la sombra de un enorme sombrero negro. Es elegante, aunque hay en ella cierta apagada sensaci\u00f3n de vejez que no llega a cursiler\u00eda. Y es, tambi\u00e9n, so\u00f1adora, aunque podemos hallar en sus ojos cierta expresi\u00f3n que se confundir\u00eda \u2013si as\u00ed lo dese\u00e1ramos- con alguna misteriosa borrachera\u2026 o con la locura\u2026 o, simple y llanamente, con la necesidad de usar anteojos, dominada por la coqueter\u00eda. De todas maneras, una se\u00f1ora distinguida y hermosa, oto\u00f1al, elegante.)<\/p>\n<p>(El barman insiste.)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Sirva usted dos copas\u2026 Dos copas de ese coctel dulce y helado que fabrica usted\u2026<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfDos copas?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- (Enojada) He dicho dos copas. Ha entendido usted bien.<\/p>\n<p>BARMAN.- Pero\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfLe molesta a usted servir lo que se le pide sin preguntar?<\/p>\n<p>BARMAN.- Perdone usted, madame. Pero como no veo m\u00e1s que a usted.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- (Tranquila) Bien. Puedo explicarle. Servir\u00e1 usted dos copas\u2026 y muy pronto, porque mi compa\u00f1ero va a llegar en seguida.<\/p>\n<p>BARMAN.- Perfectamente, madame.<\/p>\n<p>(El barman va y viene. Da \u00f3rdenes. Hace de camarero, sirve directamente a sus clientes este barman que posee el peque\u00f1o negocio pulido donde las rosas est\u00e1n bien educadas. En la punta de sus dedos viene por fin la bandeja con las copas nikeladas, repletas de licor.<\/p>\n<p>BARMAN.- Aqu\u00ed est\u00e1n sus dos cocteles, madame.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Gracias. El m\u00edo aqu\u00ed, frente a m\u00ed. La otra copa\u2026 \u00bfme hace usted el favor?&#8230; cerca de las flores, a mi derecha. \u00c9l\u2026 \u00e9l, \u00bfsabe usted?&#8230; Mi compa\u00f1ero\u2026 va jugando con la copa mientras la aleja de s\u00ed hasta ponerla, justamente, al lado del florero.<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfAs\u00ed?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- As\u00ed. Justamente\u2026 Cuando llegue, que ser\u00e1 muy pronto, le agradar\u00e1 encontrar su coctel en el sitio donde lo hubiera colocado si antes hubiera estado al lado m\u00edo\u2026 Si antes hubiera llegado a mi lado y conversado cosas tontas, poniendo en las palabras m\u00e1s sencillas la m\u00e1s intencionada pasi\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>BARMAN.- Claro. Y, si me permite pregunt\u00e1rselo\u2026 \u00bfqui\u00e9n es \u00e9l?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00c9l es\u2026 \u00c9l es un gran pintor. Se llama Leonardo.<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfLeonardo?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- No tiene usted por qu\u00e9 asombrarse. Ha habido muchos Leonardos pintores, desde aquel famoso Leonardo da Vinci. Pero mi Leonardo es el m\u00e1s grande de los pintores.<\/p>\n<p>BARMAN.- Perdone usted una vez m\u00e1s mi est\u00fapida curiosidad.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- No hay nada que perdonar. Pero\u2026 \u00bfme deja usted sola?&#8230; A \u00e9l le gusta encontrarme sola, frente a la copa de coctel, frente a\u2026<\/p>\n<p>BARMAN.- Con permiso.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Hasta luego.<\/p>\n<p>(El barman se retira. Asegura para sus adentros que la se\u00f1ora est\u00e1 absolutamente loca y sonr\u00ede entre p\u00edcaro y piadoso cuando ella comienza a hablar a solas mientras sorbe la copa de coctel. Se acerca sigiloso. La se\u00f1ora habla a dos voces. Inventa muy paso, muy lento, el apasionado di\u00e1logo en el que son personajes ella y Leonardo. Esto escucha el barman curioso y sonriente.)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Leonardo.<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Querida.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Me hiciste esperar tanto\u2026<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Te he encontrado, justa, en la posici\u00f3n que m\u00e1s linda te hace.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Tal como me pintaste la \u00faltima vez.<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- La copa de cristal sujeta entre los dedos. El borde de la copa junto a la boca entreabierta.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Los ojos\u2026<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Mirando un sue\u00f1o maravilloso.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- La sonrisa.<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Apenas dibujada en el rinc\u00f3n de los labios.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- El cabello salvaje\u2026<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Como si lo hubiera enredado el viento de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Tal como t\u00fa quisiste verme siempre.<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Gracias querida, muchas gracias\u2026 Eres t\u00fa, son tu rostro y tu cuerpo, como una dulce melod\u00eda triste y encantadora.<\/p>\n<p>(El barman se inquieta. Hace la mujer el juego de las voces con tal sinceridad, que el insigne fabricante de cocteles duda a veces si no ser\u00e1 cierta la presencia de alguien al lado de la dama del gran sombrero negro. Vuelve a escuchar.)<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Querida, siempre dije que t\u00fa, que tu cuerpo, eran m\u00fasica pura. Cantan los colores y las formas de tu carne la m\u00e1s bella y profunda canci\u00f3n. La canci\u00f3n que yo he hecho en mis cuadros.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfRecuerdas?&#8230; Nos encontramos por vez primera en lo alto de las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Corr\u00eda el viento doblando las yerbas y desmelenando las ramas de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Hab\u00eda en el aire olor de tierra mojada y de flores.<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- T\u00fa re\u00edas.<\/p>\n<p>(Ante el asombro del barman ella lanza una carcajada)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00a1Como ahora, querido!<\/p>\n<p>LA OTRA VOZ.- Re\u00edas y se hac\u00eda met\u00e1lico y fogoso el atardecer. Temblaban las nubes llenas de tu risa.<\/p>\n<p>(La se\u00f1ora vuelve a re\u00edr en larga risa fresca)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Lo mismo que hoy, Leonardo.<\/p>\n<p>(La se\u00f1ora se toma de un trago el segundo coctel, el reservado para Leonardo. El barman decide intervenir.)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfQu\u00e9 desea usted?<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfOtro coctel, madame?<\/p>\n<p>(Ella responde rabiosa, como despertando de un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>BARMAN.- Cre\u00ed que me llamaba. La escuche re\u00edr. Me di cuenta de que estaban las copas vac\u00edas y\u2026<\/p>\n<p>(Madame llora, delicadamente, desconsoladamente.)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfQu\u00e9 ha hecho usted, barman?<\/p>\n<p>(El barman se azora, habla con inquietud.)<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfQu\u00e9 he hecho yo, se\u00f1ora?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Ha roto usted mi cita\u2026<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfSu\u2026? \u00bfSu cita?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Se ha ido Leonardo. Usted lo ha hecho ir.<\/p>\n<p>BARMAN.- Se\u00f1ora, crea que lo lamento extraordinariamente.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Pero, \u00bfpor qu\u00e9, barman, ha hecho usted eso?&#8230; \u00c9l estaba aqu\u00ed. \u00bfNo lo mir\u00f3 usted? Mientras se tomaba su coctel estaba dici\u00e9ndome c\u00f3mo nos conocimos all\u00e1 en las altas monta\u00f1as, donde el viento dobla con sus fuerzas las delgadas yerbas y las ramas de los arboles\u2026 Contaba \u00e9l como yo re\u00eda y el atardecer se hac\u00eda met\u00e1lico y temblaban las nubes llenas de mi risa. (Solloza la madama con largo llanto quieto) \u00bfPor qu\u00e9 barman, ha hecho usted eso?&#8230; Leonardo se fue.<\/p>\n<p>(El barman no encuentra que hacer con las manos. Se aprieta el gorrito, mueve los pies, se rasca una oreja. Por fin habla.)<\/p>\n<p>BARMAN.- Perdone usted, se\u00f1ora, he sido inconcebiblemente torpe. He debido saber desde el primer momento que estaba usted metida en un negocio sumamente delicado.<\/p>\n<p>(Ella insiste mon\u00f3tona)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Se fue Leonardo, barman. Ha partido.<\/p>\n<p>BARMAN.- Ciertamente.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- No hay nadie al lado m\u00edo, barman\u2026 y su copa est\u00e1 vac\u00eda.<\/p>\n<p>BARMAN.- S\u00ed.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- La tom\u00f3 a sorbos lentos, como si quisiese estar mucho tiempo conmigo y luego lleg\u00f3 usted, con su pregunta impertinente.<\/p>\n<p>BARMAN.- Llegu\u00e9 yo y\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Y ahora, no est\u00e1 Leonardo\u2026<\/p>\n<p>BARMAN.- No encuentro palabras para rogar a usted\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- (Categ\u00f3rica) \u00a1Las palabras no sirven para nada!<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00a1Caramba!&#8230; Pues sirven a veces\u2026 para vivir los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Es que no ha sido un sue\u00f1o, \u00bfsabe usted?&#8230; \u00c9l estaba aqu\u00ed y si no hubiera sido por la impertinente intervenci\u00f3n de usted, por su empecinamiento en saber de todas las cosas, hubiera estado junto a m\u00ed largo tiempo y me hubiera besado, como aquel d\u00eda que nos conocimos, los cabellos mojados de lluvia.<\/p>\n<p>BARMAN.- Se\u00f1ora\u2026 \u00bfdesea usted otro coctel?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- S\u00edrvalo.<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfDos copas?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- No se repite f\u00e1cilmente la cita del recuerdo.<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00a1Caramba! \u00a1Pues qui\u00e9n sabe\u2026!<\/p>\n<p>(Mientras prepara su nueva f\u00f3rmula, el barman siente que se sumerge en un abismo que va de la demencia a la burla. Dentro del sentimentalismo moderno del bar moderno \u2013Debussy en ritmo de fox-, hay un sitio para esa loca que habla sola e inventa di\u00e1logos con un inexistente enamorado. La entrada de un cliente nuevo, pone en movimiento de manera estrafalaria, la m\u00e1quina de pensar que existe bajo el gorrito blanco del barman.)<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfQu\u00e9 desea usted, se\u00f1or?<\/p>\n<p>(El reci\u00e9n llegado bosteza, se arrellana en su silla)<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Un coctel.<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfLe molestar\u00eda a usted, adem\u00e1s, vivir esta tarde una extra\u00f1a aventura?<\/p>\n<p>EL NUEVO.- \u00bfUna aventura?&#8230; Encantado, barman.<\/p>\n<p>(El hombre no tiene la menor idea de la \u201caventura\u201d donde se ha metido. A medida que habla el barman, presiente que lo anda rondando el absurdo.)<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfLe agradar\u00eda a usted ser, por unos momentos, cierto pintor llamado Leonardo y asistir a una cita con aquella se\u00f1ora que, por cierto, espera la llegada de un antiguo amante?<\/p>\n<p>EL NUEVO.- \u00a1Caramba, barman!&#8230; No la conozco. Ni siquiera s\u00e9 su nombre.<\/p>\n<p>BARMAN.- Ac\u00e9rquese. Ll\u00e1mela usted \u201cquerida\u201d y d\u00edgale que la conoci\u00f3 una tarde, en las altas monta\u00f1as. D\u00edgale usted, textualmente, que la risa de ella incendiaba las nubes y hac\u00eda vibrar el aire cargado de lluvia\u2026<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Es hermosa.<\/p>\n<p>BARMAN.- Espera a su amante.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Pero, barman\u2026<\/p>\n<p>BARMAN.- Va usted a decir que s\u00ed. Yo pondr\u00e9 su coctel, el que le corresponde a usted, junto al florero, al lado de las rosas. Usted tomar\u00e1 la copa, sencillamente, naturalmente\u2026 y le dir\u00e1 \u201cquerida\u201d.<\/p>\n<p>(El reci\u00e9n llegado se decidi\u00f3. De un golpe, sin pensarlo m\u00e1s, ha lanzado su afirmaci\u00f3n.)<\/p>\n<p>EL NUEVO.- \u00a1Vamos!<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00a1Vamos!&#8230; Pero, oiga usted\u2026 extremada delicadeza, \u00bfentendido?<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Cr\u00e9ame que la cosa es seria.<\/p>\n<p>(El barman atraviesa el peque\u00f1o laberinto de cristal que forman las mesas. Llega hasta la Se\u00f1ora mientras El Nuevo observa.)<\/p>\n<p>BARMAN.- Madame\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Gracias\u2026<\/p>\n<p>BARMAN.- Aqu\u00ed junto a las rosas la otra\u2026 \u00bfBien?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Gracias de nuevo. Y, si \u00e9l viene, no intervenga usted, barman, por favor\u2026 Y, si observa usted las copas vac\u00edas, ret\u00edrese usted en silencio y, en silencio, ponga usted nuevas copas.<\/p>\n<p>(El caballero reci\u00e9n llegado se acerca a la mesa. El barman se coloca lo suficientemente cerca como para seguir escuchando. El caballero toma asiento tranquilamente.)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Leonardo\u2026<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Querida\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Regresaste\u2026<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Ten\u00eda que regresar. T\u00fa lo sabes\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Est\u00e1bamos hablando tan \u00edntimamente y lleg\u00f3 ese barman a interrumpir nuestra cita.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- El encuentro de la monta\u00f1a, cuando tus cabellos estaban llenos de lluvia\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- (Con miedo) Y mi risa\u2026<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Y tu risa incendiaba las nubes y temblaba en el aire.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- (Riendo) En verdad, eres t\u00fa, Leonardo.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- \u00a1Claro, querida!<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- No tomes tu coctel tan apresuradamente. Siempre tomaste a sorbos lentos, alargando el momento de nuestra intimidad.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- \u00bfAs\u00ed?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- M\u00e1s lento. El tiempo pasa con excesiva rapidez.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Todos estos a\u00f1os\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfEstos a\u00f1os, Leonardo?&#8230; Ayer nos vimos, como siempre.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- \u00bfAyer?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Como siempre. Nunca has faltado a una cita, desde el d\u00eda de nuestro encuentro en la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Cierto, querida.<\/p>\n<p>(Asustado El Nuevo se traga de un sorbo el coctel. Ella se enoja)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Ya vaciaste tu copa y yo apenas he probado la m\u00eda. Est\u00e1s tomando como si fuera necesario que nos separ\u00e1ramos muy pronto.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Y as\u00ed es, querida.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfNo pides otro coctel?<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Tengo que irme.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfNo te acompa\u00f1o hoy?<\/p>\n<p>EL NUEVO.- Tal vez no ser\u00eda conveniente.<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfNo vas a tu casa? \u00bfTienes alg\u00fan cliente a quien atender?<\/p>\n<p>EL NUEVO.- (Inventando miles de excusas para detener la loca aventura donde se ha metido). Alguien me aguarda para\u2026<\/p>\n<p>(Ella interrumpe celosa)<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- \u00bfEst\u00e1s haciendo el retrato de una mujer?<\/p>\n<p>EL NUEVO.- No. En realidad\u2026<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- (Interrumpiendo ahora dolorosa) No me enga\u00f1es, Leonardo. No soportar\u00eda una mentira de tu parte. Siempre has sido noble y sincero.<\/p>\n<p>EL NUEVO.- (Decidi\u00e9ndose como quien se lanza a un precipicio) Vamos a casa, entonces. \u00a1Nada nos separa! \u00a1Vamos!<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- Vamos.<\/p>\n<p>(El barman acude sol\u00edcito y sonriente. Cobra las monedas. Hace reverencias. Atiende a la dama\u2026.)<\/p>\n<p>BARMAN.- \u00bfEstoy perdonado, madame?<\/p>\n<p>SE\u00d1ORA.- (Muy alegre) Perdonado. Adi\u00f3s. O, tal vez, hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>(La pareja desaparece. El barman, tras sus cristales pule una cenicera mientras silba una melod\u00eda cualquiera, seguramente Debussy en ritmo de fox).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Meneses (Un bar moderno, con rosas bien educadas, sabiamente entreabiertas por los cuidados de la florista. Un bar envuelto en blanca luz de ne\u00f3n, donde los cocteles son un poco productos de laboratorio y donde el sentimentalismo es semejante a una suite de Debussy en tiempo de fox. 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