{"id":3400,"date":"2022-02-13T20:53:46","date_gmt":"2022-02-13T20:53:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3400"},"modified":"2023-11-24T18:33:46","modified_gmt":"2023-11-24T18:33:46","slug":"campeones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/campeones\/","title":{"rendered":"Campeones"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Guillermo Meneses<\/h4>\n<div class=\"entry\">\n<p>Luciano hab\u00eda decidido ver a Pura \u00fanicamente los domingos en que Teodoro tuviera que jugar en Caracas; algo como pudor le imped\u00eda hacer el m\u00e1s peque\u00f1o intento por buscar a la muchacha cuando pudiera encontrarse con la mirada burlona del viejo compa\u00f1ero que fue amigo, pero que se hab\u00eda convertido en un petulante y despreciativo conocido. Pensara solamente que Teodoro pudiera verlo mirar a Purita en tono rom\u00e1ntico y melanc\u00f3lico, lo molestaba; y, como los d\u00edas de juego el <em>pitcher<\/em> novato parrandeaba con toda seguridad y no se acercaba a ninguno de sus familiares, Luciano iba a la placita del Tamarindo, buscaba las miradas de la muchacha, y hablaba con ella t\u00edmida y cort\u00e9smente.<\/p>\n<p>En el grupo femenino de la plaza maiquetie\u00f1a Luciano pasaba por abobado e inocent\u00f3n, pero como era obsequioso y serio las mozas lo aceptaban en su compa\u00f1\u00eda y lo dejaban caminar al lado de Pura. Eran ratos dulces y sencillos en los cuales el muchacho charlaba en voz baja insinu\u00e1ndole cari\u00f1os a la morena, ratos tibios bajo la sombra delicada de los atardeceres moribundos donde se encend\u00eda una amarga esencia de mar.<\/p>\n<p>Poco a poco, en el correr de los d\u00edas, se fue acostumbrando al deseo de la Guill\u00e9n y no lo angustiaba ya la imagen de la hembra, porque, como tantos otros sue\u00f1os, la hab\u00eda dejado en un recodo del pensamiento, para \u00abalg\u00fan d\u00eda\u00bb\u2026 En la soledad de su vida las costumbres de Luciano se hab\u00edan hecho tranquilas, sosegadas, llenas de aparente serenidad bajo la cual dorm\u00edan todos los sentimientos hondos. Estaba quieto Luciano, abandonado a su peque\u00f1a vida de obrero cumplidor: no en balde pasaba el tiempo borrando emociones, haciendo vagas las l\u00edneas de los m\u00e1s impetuosos deseos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Mientras tanto, Teodoro avanzaba en su carrera deportiva y, cuando termin\u00f3 el campeonato, era considerado por todos los cronistas caraque\u00f1os como el jugador venezolano de m\u00e1s porvenir.<\/p>\n<p>El cronista Abec\u00e9 en la revista<em> Sociedad<\/em> dec\u00eda: \u00abEl club guaire\u00f1o \u00abNueva York\u00bb present\u00f3 este a\u00f1o dos jugadores nuevos: El <em>outfielder<\/em> Jos\u00e9 Luis Monz\u00f3n y el <em>pitcher<\/em> Teodoro Guill\u00e9n. Poco tenemos que decir con respecto a Monz\u00f3n, bateador err\u00e1tico, <em>fildeador<\/em> mediocre que pasar\u00e1 por el <em>base-ball<\/em> venezolano como tantos otros. En cambio, al hablar de Guill\u00e9n todo halag\u00fce\u00f1o comentario resulta merecido. Es sencillamente prodigioso el papel de este muchacho que en su primer campeonato gana ocho juegos y pierde solamente cuatro, haciendo llegar a su club al fin del campeonato en el segundo puesto. L\u00e1stima que, como los otros jugadores del \u00abNueva York\u00bb, no cuide bien su salud y gaste sus energ\u00edas en parrandas y fiestas que lo anular\u00e1n quiz\u00e1 muy pronto. Nos parece innecesario insistir en la importancia de una vida higi\u00e9nica para el deportista, pero no hay tal. En nuestro pa\u00eds se abandona totalmente el profesional de los deportes a una sempiterna parranda que ha producido en muchos casos la incapacidad de nuestros mejores jugadores\u00bb.<\/p>\n<p>Las observaciones del cronista Abec\u00e9 eran absolutamente verdaderas. Al terminar cada juego del \u00abNueva York\u00bb comenzaba la parranda, guiada por el amo del club en persona, por Luisito Diez. Le gustaba al patiqu\u00edn rodearse de la atm\u00f3sfera popular y viciosa de los jugadores de su club, que lo divert\u00edan con sus canciones y su algazara, con sus groseras sinceridades y su petulancia ingenua. Re\u00eda el patiqu\u00edn adinerado y, en torno suyo, crec\u00eda el bulul\u00fa grosero de los beisboleros.<\/p>\n<p>Solamente el negro Julio y alg\u00fan otro se apartaban de la zarabanda alcoh\u00f3lica y llevaban vida severa que les permit\u00eda, a pesar de los a\u00f1os, conservar un decidido vigor. Negro Julio aceptaba unos cuantos tragos de licor, pero cuando para los otros comenzaba la borrachera \u00e9l desaparec\u00eda en compa\u00f1\u00eda de Vicente L\u00f3pez o Jos\u00e9 Mar\u00eda, rumbo al descanso. Cuando alguno de los muchachos venezolanos se extra\u00f1aba de ese modo de proceder, Negro Julio se hac\u00eda petulante:<\/p>\n<p>\u2014Yo vivo de mi salud. A m\u00ed me pagan por tener fuerte el cuerpo. Yo no soy ning\u00fan sinverg\u00fcenza como ustedes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Bien. El caso es que termin\u00f3 el campeonato, que a Teodoro le dieron un premio, que tom\u00f3 m\u00e1s aguardiente que nunca y que, al cabo de unos d\u00edas, fue llamado por don Luisito. El patiqu\u00edn ricacho lo llamaba para decirle que el \u00abNueva York\u00bb terminaba su vida con el campeonato, que el club no daba sino p\u00e9rdidas, que no era negocio\u2026 El patiqu\u00edn hablaba en tono protector dando vueltas entre sus dedos a la sortija ancha, regalo de la novia.<\/p>\n<p>\u2014Para el otro campeonato encontrar\u00e1s nuevamente empleo; ser\u00e1n unos cuantos meses en que no tendr\u00e1s nada que hacer, pero despu\u00e9s encontrar\u00e1s puesto otra vez en cualquier club. Tienes madera de gran <em>pitcher<\/em>, y yo estoy encantado de que haya sido en mi club donde has jugado por primera vez. Tienes madera de gran <em>pitcher<\/em>.<\/p>\n<p>Teodoro entristeci\u00f3 hasta los huesos mientras o\u00eda las razones de don Luisito. Como una fea pesadilla p\u00e1lida el recuerdo de sus viejos tiempos de alpargatas y miseria, de trabajo duro si quer\u00eda conseguir algo, lo apretaba como un peso negro. Alegr\u00eda, brillo y locura del aguardiente y la parranda se ir\u00edan definitivamente y quedar\u00eda la miseria de la casa pobre, las miradas severas del viejo, la vida paup\u00e9rrima del barrio.<\/p>\n<p>Don Luisito, ahora con la mano ensortijada apoyada en el hombro del muchacho, segu\u00eda hablando, aconsejador y tonto. Luego sac\u00f3 de la cartera un billete y puso entre las manos gruesas de Teodoro los \u00faltimos veinte bol\u00edvares.<\/p>\n<p>\u2014Cuando empiecen a organizarse otras vez los clubs para el campeonato del a\u00f1o que viene, ven por aqu\u00ed y yo te recomendar\u00e9 en cualquier club de Caracas o de aqu\u00ed mismo, de La Guaira. Aunque seguramente no ser\u00e1 necesario, porque ya te conocen.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, s\u00ed. Ya lo creo. Y \u00bfNegro Julio que va a hacer?<\/p>\n<p>\u2014Ahora va para Puerto Rico. Seguramente vuelve el a\u00f1o que viene.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, don Luis. Adi\u00f3s.<\/p>\n<p>\u2014Adi\u00f3s, vale\u2026 Y buena suerte. Creo que no saldr\u00e1s descontento de m\u00ed ni del club \u00abNueva York\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014No se\u00f1or. Lo contrario. Adi\u00f3s.<\/p>\n<p>Y Teodoro se fue; r\u00e1pidamente sali\u00f3 a la calle caliente; bien marcada por la mancha amarilla del sol; como una repugnante sensaci\u00f3n que le pesaba en el centro del cuerpo, se le clavaba la imagen sucia de su pobreza. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda vivir?\u2026 Acaso pordioseando en los botiquines, entre los admiradores, hecho una ruina potente y sucia\u2026 \u00a1maldita vida!\u2026 Camin\u00f3 hacia la pulper\u00eda donde se reun\u00edan habitualmente los jugadores del \u00abNueva York\u00bb y, apenas asomaba en la puerta, lo recibi\u00f3 la oscura voz burlona del negro Julio.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay! Mira la cara triste que trae Teodoro. Ya don Luis le dio el adiosito.<\/p>\n<p>Teodoro intent\u00f3 sonre\u00edr con naturalidad entre el corro de risas que celebraban las chanzas del negro, pero no pudo; ten\u00eda agria y dura en el centro de su cuerpo la repugnante sensaci\u00f3n de su miseria.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, oh, negro! Se acab\u00f3 el \u00abNueva York\u00bb por ahora. \u00bfT\u00fa y que te vas para tu tierra?<\/p>\n<p>\u2014A jugar en Puerto Rico unos meses. \u00bfTe parece malo?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA m\u00ed? \u00a1No juegue!, \u00bfqu\u00e9 puede importarme a m\u00ed que t\u00fa juegues en Puerto Rico o no juegues?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo te importa? T\u00fa sabes que si no me tienes a m\u00ed de <em>catcher<\/em> no sirves para nada. T\u00fa sabes que yo soy el que te controla.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, oh! Ya ver\u00e1s que el a\u00f1o que viene si es que alg\u00fan club venezolano tiene el valor de volverte a contratar\u2026 Porque t\u00fa lo \u00fanico que tienes de raro es que cuestas caro, que cobras, mientras que a los de aqu\u00ed nos arreglan con cuatro puyas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa tienes esperanza de jugar el a\u00f1o que viene?<\/p>\n<p>\u2014Ya veremos, negro. Ya veremos.<\/p>\n<p>El negro Julio se ri\u00f3 de ver col\u00e9rico a Teodoro.<\/p>\n<p>\u2014Bueno. No te calientes. No te calientes, que todo el mundo sabe que eres un buen <em>pitcher<\/em>. Y br\u00edndame un palito con las \u00faltimas puyas que te dio don Luis.<\/p>\n<p>\u2014T\u00f3matelo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPuede ser de brandy?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no, pues?<\/p>\n<p>\u2014Como son los \u00faltimos centavos\u2026<\/p>\n<p>\u2014Da lo mismo que sean los \u00faltimos o los primeros.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Luis, que estaba cerca, pidi\u00f3 tambi\u00e9n brandy.<\/p>\n<p>\u2014Yo no pago m\u00e1s que el de Negro Julio \u2014grit\u00f3 Teodoro.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien \u2014dijo Jos\u00e9 Luis\u2014. Yo lo pago y, si quieres, te pago el tuyo tambi\u00e9n. Y el del negro. Pero toda esa griter\u00eda es porque te botaron del \u00abNueva York\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Esa griter\u00eda es porque me da la gana.<\/p>\n<p>\u2014Mala \u00e9poca para que te vitoquees \u00bfsabes? Porque ahora no eres nadie.<\/p>\n<p>\u2014Veremos a ver si soy o no soy.<\/p>\n<p>De un recio golpe tir\u00f3 a Jos\u00e9 Luis sobre una mesa. Los otros lo sujetaron y todo termin\u00f3 menos la rabia angustiosa que segu\u00eda quemando el cuerpo de Teodoro Guill\u00e9n.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/guillermo-meneses\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Meneses Luciano hab\u00eda decidido ver a Pura \u00fanicamente los domingos en que Teodoro tuviera que jugar en Caracas; algo como pudor le imped\u00eda hacer el m\u00e1s peque\u00f1o intento por buscar a la muchacha cuando pudiera encontrarse con la mirada burlona del viejo compa\u00f1ero que fue amigo, pero que se hab\u00eda convertido en un petulante [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3403,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[3,45],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3400"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3400"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3400\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3401,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3400\/revisions\/3401"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3403"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}