{"id":3384,"date":"2022-02-13T20:05:32","date_gmt":"2022-02-13T20:05:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3384"},"modified":"2023-11-24T18:34:03","modified_gmt":"2023-11-24T18:34:03","slug":"dos-cuentos-de-luis-barrera-linares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-luis-barrera-linares\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Luis Barrera Linares"},"content":{"rendered":"<h3>Secuestro<\/h3>\n<div>Ya intu\u00eda Ram\u00f3n Salom\u00f3n Garz\u00f3n que aquello era un secuestro singular. Lamentaba horrores carecer del tren delantero de su boca para poder decir que ir\u00eda armado hasta los dientes al encuentro de los captores del hijo de su socio. Los \u00faltimos resquicios de su blanqu\u00edsima hilera masticatoria hab\u00edan acabado de desplomarse el d\u00eda que entre botellas, sillas y rumores de humo hab\u00eda tenido que enfrentar a los enemigos de un cliente. Soy Garz\u00f3n de apellido y Ram\u00f3n Salom\u00f3n de nombre, habr\u00eda dicho, represento a mi cliente y vengo a cobrar las injurias que ustedes cometieron contra \u00e9l, su persona y su personalidad. No hab\u00eda terminado la \u00faltima palabra cuando sinti\u00f3 que un pu\u00f1o de hierro colado se le ubicaba en medio del labio superior y que la cadena de huesecillos blancos que habitaban sus enc\u00edas se desmoronaba ante el impacto. El tipo que lo hab\u00eda golpeado, se sob\u00f3 el pu\u00f1o y entonces fue cuando le pregunt\u00f3: \u00bfA qui\u00e9n nos dec\u00eda que representa, detectivito de mala racha? Salom\u00f3n call\u00f3 y dej\u00f3 tambi\u00e9n que sus preciosos dientes cayeran al un\u00edsono como cascada de leche fresca. Pero prometi\u00f3 para sus adentros que la venganza ser\u00eda dulce en cuanto pudiera descubrir el ardiloso ardid de aquella turba de v\u00e1ndalos sin recato ni pudor ante la presencia de los extra\u00f1os. Ahora, se disponia a salir al encuentro de una nueva y audaz aventura. Entonces sospech\u00f3 que por primera vez necesitar\u00eda un buen par de muelas para meterle el diente a los tipejos que hab\u00edan secuestrado al hijo de su mejor amigo.<\/div>\n<p>Bruca Manigu\u00e1, su socio, le hab\u00eda telefoneado muy temprano para informarle que era preciso poner en movimiento todo el personal de la \u00aboficina de servicios detectivescos especiales\u00bb, ya que unos se\u00f1ores de malas costumbres le hab\u00edan participado la noche anterior que ten\u00edan secuestrado a su hijo, a la secretaria de la oficina y al mensajero motorizado que diariamente se quebraba las espaldas recorriendo la ciudad de polo norte a polo sur, a objeto de mantenerse en forma obligada cumpliendo con sus deberes. A decir verdad, a Ram\u00f3n le sonaba muy extra\u00f1o lo de la secretar\u00eda puesto que, siendo socio de la empresa, nunca se enter\u00f3 de que tuvieran una. Le daba un cierto dolor de ri\u00f1ones tener que pagar ahora una recompensa por lo que estaba seguro que no era m\u00e1s que un chance de esos que Bruca Manigu\u00e1 encontraba cada vez que juraba amor eterno a su esposa y le agregaba que con esa vaina del sida \u00e9l no ser\u00eda capaz de fornicar extraconyugalmente ni siquiera con una mosca. De todas maneras, el viejo lobo Garz\u00f3n sab\u00eda que la joven zorra esposa de Bruca no le cre\u00eda ni un cent\u00edmetro de sus palabras desmedidas y que si esta vez no hab\u00eda gato por liebre, al menos estaban tratando de venderle una pepita que no era precisamente de oro. Pas\u00f3 de nuevo la mano derecha por su boca fofa, hizo un gesto t\u00edpico de detective privado de pel\u00edcula italiana, tom\u00f3 el paraguas que nunca usaba para parar el agua sino para lucir europeo, y se dispuso a salir a luchar por la justicia, cual superm\u00e1n tropical subdesarrollado.<\/p>\n<p>Bruca Manigu\u00e1 le hab\u00eda dicho que si no encontraba a su hijo, a su amante y a su motorizado, en menos de lo que cantaba un gallo, entonces tomar\u00eda las medidas necesarias para que fuera al otro d\u00eda a despedirse de la \u00aboficina\u00bb, recogiera sus pertenencias y se fuera al mism\u00edsimo a fungir de detective en otras tierras, lo que no hab\u00eda podido fingir en \u00e9stas. Bruca, tambi\u00e9n conosure\u00f1o, de San Miguel, \u2014Tucum\u00e1n, para mayores se\u00f1as\u2014, sab\u00eda que la debilidad de los porte\u00f1os era precisamente que como viv\u00edan en un chantaje permanente, sent\u00edan pavor cuando se les amenazaba con sacar al aire sus trapos sucios (y tambi\u00e9n los limpios, si los tuvieran). Y Salom\u00f3n era obviamente eso, porte\u00f1o, pero de verdad del puerto: presuntamente, era esta una de las pocas verdades que hubiera dicho alguna vez en su vida, aunque jam\u00e1s se atrevi\u00f3 a agregar que realmente su original destreza proven\u00eda de un puerto del Uruguay, donde de ni\u00f1o hab\u00eda aprendido el arte de la demagogia y la fanfarroner\u00eda. Su apellido, incluso, lo hab\u00eda adoptado gracias a la afici\u00f3n de uno de sus abuelos por los vinos y las putas francesas. M\u00e1s tarde, ya adolescente, decidi\u00f3 que sab\u00eda demasiado para seguir en una ciudadela como Montevideo y opt\u00f3 por respirar los buenos aires de un puerto mayor, hasta adquirir la nacionalidad de Evita Per\u00f3n. \u00abQuiero ser Evito, el masculino de Evita, y evitar\u00e9 que alguna vez se sepa que desde el llano adentro vengo\u00bb. Fue lo que pens\u00f3 y grab\u00f3 en su memoria una vez que tom\u00f3 la decisi\u00f3n de llegar a ser capaz de enga\u00f1ar a quienes se cre\u00edan la tapa del frasco del continente latinoamericano. Pero lo acogot\u00f3 la pudibundez de una ciudad como aquella y entonces descubri\u00f3 que todos los caminos conduc\u00edan a Caracas. De \u00e9sta se rumoreaban mil leyendas: fundada por idiotas, habitada por idiotas, y gobernada por idiotas, parec\u00eda el pasto propicio para sus ansias de vaca sagrada. Estaba seguro de que muchas cosas cambiar\u00edan all\u00ed con la presencia de un aut\u00e9ntico conosure\u00f1o como \u00e9l. Su genio y su labia resonar\u00edan y har\u00edan crecer aquella poblada de eunucos que, como buenos herederos de tribus atrasadas, no hab\u00edan sido capaces de desarrollarse en el campo de la investigaci\u00f3n privada. Supon\u00eda que nadie all\u00ed sabr\u00eda que se necesitaba haber ejercido mil profesiones antes de convertirse en detective. Cuando a la salida de la aduana le preguntaron por su profesi\u00f3n, se llen\u00f3 la boca con aire de orgullo para decir: \u00abSoy lo que aqu\u00ed necesiten, desde un vulgar plomero hasta un mofletudo magistrado de la corte, escriba usted la profesi\u00f3n que m\u00e1s le agrade, aunque debe bastarle con mi palabra puesto que, como se sabe en todas partes, las dictaduras acabaron con todos los diplomas y certificados de nuestra raza. Sepa que me gradu\u00e9 con honores pagando buenos honorarios a mis honorables maestros. \u00bfViste?\u00bb.<\/p>\n<p>Y el hombrecito escribi\u00f3 en la planilla de inmigraci\u00f3n lo que se le dec\u00eda. No pod\u00eda creer que hubiera falsedad alguna en aquella cadena segura y certera de palabras bien pronunciadas y puestas todas en su santo lugar. M\u00e1s adelante, las puertas electr\u00f3nicas se abrieron a toda velocidad para dar paso a la gloria inmarcesible que nos llegaba desde las alturas de la Suiza de Am\u00e9rica. \u00abBuenos dias, buenos aires, se\u00f1or, soy de all\u00e1 pero no voseo. Soy una maravilla en lo que usted desee, se\u00f1or. Tengo un amplio curr\u00edculo y una inmensa can\u00edcula para cualquier oficio, ocupaci\u00f3n o profesi\u00f3n. Har\u00e9 lo que usted mande, se\u00f1or. Quiero decirle tambi\u00e9n, se\u00f1or Bruca, que lo que mejor practico es la investigaci\u00f3n privada, que he sido por m\u00e1s de treinta a\u00f1os investigador de la vida privada de mucha gente, soy sabueso y sabroso (Experto en archivo, bal\u00edstica y criminolog\u00eda). Aqu\u00ed vengo a rendirme a sus pies, se\u00f1or, Bruca, s\u00ed, me ha dicho su merced que se llama Bruca Manigu\u00e1, pero supongo que eso debe ser un nombre art\u00edstico o algo parecido, \u00bfno, se\u00f1or? (Abundoso en criptograf\u00eda e implacable en dactiloscopia). Si no lo es, disculpe usted, jefe, claro, ya puedo llamarlo jefe, a partir de este momento es usted mi jefe y asumo mi conducta de subordinado (Ducho en derecho penal y maestro grafot\u00e9cnico). Porte\u00f1o, si, supongo que es porte\u00f1o y debe saber que la gente que m\u00e1s admiro en mi pa\u00eds es la porte\u00f1a. Son seguros, decididos, arriesgados (Nadie me supera en medicina legal y peritaje) No se parecen a los tucumaneses que por el contrario son temerosos, embusteros y aduladores, (implacable en defensa personal). No, no, no se preocupe, estoy bien aqu\u00ed, de pie, ya sabe usted que como bien dijera Don Jacinto Benavente los \u00e1rboles son poemas que mueren de pie quebrado, parados. (\u00bfNo fue \u00e9l), es decir, se\u00f1or, quiero demostrarle que soy desde este momento su m\u00e1s ferviente servidor y que precisamente he venido a este pais a trabajar con hombres como usted, (\u00a1ni qu\u00e9 decir de mis profundos conocimientos en psicolog\u00eda criminal!). Si me necesita, se\u00f1or, ll\u00e1meme, no le importe la hora, ll\u00e1meme y \u00faseme (no encontrar\u00e1 a nadie mejor en retratos hablados), utilice mis servicios, pues, le aseguro que no se arrepentir\u00e1\u2026<\/p>\n<p>Y Bruca, conocedor absoluto de la verborrea de su propia raza, no se detuvo a pedir aclaratorias sobre lo de los habitantes de Tucum\u00e1n; hab\u00eda decidido nombrar a Ram\u00f3n Salom\u00f3n ayudante de \u00f3rdenes, que era un cargo creado en su empresa para que no fuera igual que las dem\u00e1s. Ayudante de \u00f3rdenes quer\u00eda decir entonces cumplidor de mandatos o ejecutor de exhortaciones. Ram\u00f3n Salom\u00f3n sinti\u00f3 que lo estaban nombrando y que eso era lo m\u00e1s importante. De lo dem\u00e1s se encargar\u00eda \u00e9l con su astucia y con sus dotes de buen saltarin. Lo primero que har\u00eda ser\u00eda tratar de desplazar al otro entrometido que hac\u00eda de socio de la oficina. Luego vendr\u00eda el paso final: adue\u00f1arse de lo que a\u00fan no era suyo pero que pod\u00eda llegar a serlo. Tres meses transcurrieron y un socio de la compa\u00f1\u00eda era echado por malversaci\u00f3n de fondos malhabidos. Garz\u00f3n se sent\u00f3 entonces en el sill\u00f3n de su antecesor e intuy\u00f3 que era la oportunidad para fumar su primer habano. \u00abLo dem\u00e1s viene por a\u00f1adidura\u00bb, se dijo, antes de acercar el cenicero y colocar sus zapatos de charol sobre el escritorio.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, era el segundo accionista de la oficina y decid\u00eda a su antojo. Se hab\u00eda aprovechado de las debilidades \u00abculom\u00e9tricas\u00bb (su palabra iba adelante) de Bruca Manigu\u00e1 y de las imbecilidades de uno de los motorizados, a quien hab\u00eda ordenado hacerse llamar \u00abmotorista\u00bb y no motorizado, so pena de ser despedido a la mayor brevedad posible. Nunca hab\u00eda sabido nada de la investigaci\u00f3n privada en realidad a\u00fan no lo sabia, pero al menos ahora era imperturbable al aparentar que s\u00ed conoc\u00eda de eso, y mucho m\u00e1s de lo que cualquiera pudiera imaginar. No obstante, su momento parec\u00eda haber llegado esa madrugada cuando levant\u00f3 el auricular y supo por la voz electr\u00f3nica de su contestadora que el hijo de Bruca hab\u00eda sido sometido al m\u00e1s vil y vilipendiado de los secuestros. Llam\u00f3 inmediatamente, pero nadie respondi\u00f3, hasta que m\u00e1s tarde recibi\u00f3 la noticia definitiva por labios del propio padre que ya luc\u00eda desesperadamente abrumado. Desde el primer d\u00eda. jam\u00e1s hab\u00eda tenido un caso real en sus manos. Siempre le hab\u00eda tocado trabajar con esposas neur\u00f3ticas de esas que mandan a perseguir a sus maridos cuando sospechan que andan en oscuras andanzas. Siempre supo Ramon salir airoso al confesarle a las se\u00f1oras que si era verdad lo de las sospechas y que ya pod\u00edan ir preparando los papeles del divorcio a objeto de convertir en realidad las amenazas. Nunca supuso Salom\u00f3n que su prueba de fuego seria precisamente la recuperaci\u00f3n del hijo de su mas cercano competidor en la oficina. Pens\u00f3 entonces dise\u00f1ar una estrategia por si acaso no pod\u00eda resolver el caso de la casa y sali\u00f3 disparado hacia la oficina a interrogar a su socio. Lleg\u00f3 con las cejas fruncidas como buen detective, se sent\u00f3, pidi\u00f3 al mensajero, segundo motorista de a bordo, un caf\u00e9 sin az\u00facar, y sac\u00f3 su pipa barilochense, antes de sentarse a consolar a Bruca Manigu\u00e1 que no tem\u00eda tanto por el secuestro del ni\u00f1o, sino porque se llegara a descubrir que la secretaria secuestrada ni era secretaria ni estaba secuestrada. Era justamente ella quien hab\u00eda planeado todo, lo hab\u00eda amenazado con llevarse al ni\u00f1o y no devolverlo hasta que Bruca no resolviera facilitarle su vida con un apartamento en el este de la ciudad. Fue entonces la noche anterior cuando decidi\u00f3 poner en pr\u00e1ctica su amenaza. Salieron de paseo y a Bruca se le ocurri\u00f3 que si llevaba al ni\u00f1o, tendr\u00eda la excusa perfecta con su inocente esposa legal. Los dos a\u00f1os del peque\u00f1o eran la mejor prueba de que a\u00fan no ten\u00eda la suficiente malicia como para darse cuenta de que su pap\u00e1 andaba en malas intenciones con aquella morena king size.<\/p>\n<p>\u00abSi los encuentras, si recuperas al chico, todo ser\u00e1 tuyo, lo prometo\u00bb. Vio Salom\u00f3n llegada su hora decisiva para dar el golpe final y llam\u00f3 al motorista para iniciar el plan de rescate: \u00abhay que elaborar la minuta de la hora de las diminutas\u00bb. Orden\u00f3 preparar su pistola de rayos cat\u00f3licos y otra vez llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Bruca para abatirlo con su metralleta interrogativa: \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que la vio, se\u00f1or?, \u00bfno le not\u00f3 movimientos o gestos raros?, \u00bfsabe d\u00f3nde vive?, \u00bfqu\u00e9 hace?, \u00bfpuede describirla?, \u00bfalgo m\u00e1s que agregar, se\u00f1or? \u00a1Hable ahora o calle para siempre, se\u00f1or!\u2026<\/p>\n<p>Cuando el segundo motorista le entregaba la pistola cargada de oraciones, Salom\u00f3n le dijo que esta vez deber\u00eda ser su asistente de investigaci\u00f3n y que era preciso que buscaran al occiso, puesto que ya sospechaba que la secretaria parlamentaria hab\u00eda decidido degollar al peque\u00f1o c\u00f3mplice de las aventuras pasionales de su jefe. De todos modos, salieron a enfrentarse con el lugar donde la noche anterior la muchacha hab\u00eda llevado al ni\u00f1o hasta el ba\u00f1o, para desaparecer con \u00e9l inexplicablemente. Adormilado y neurast\u00e9nico, el due\u00f1o del local inform\u00f3 por una ventanilla que no solia atender vendedores ni cobradores tan temprano. Entonces Ram\u00f3n le aplast\u00f3 la placa sobre la nariz para demostrarle que se trataba de investigar un secuestro y que si no colaboraba se pod\u00eda creer que era c\u00f3mplice del mismo. El hombre se rasg\u00f3 las laga\u00f1as que sobrevivian en sus p\u00e1rpados y comenz\u00f3 a desactivar cada una de las alarmas y a abrir candados hasta que dej\u00f3 las puertas explayadas. Entraron y Salom\u00f3n se acerc\u00f3 a una mesa, baj\u00f3 una de las sillas que descansaban volteadas sobre la misma y aplast\u00f3 su trasero en ella al tiempo que hac\u00eda se\u00f1as a su ayudante para que le vigilara la retaguardia. Mir\u00f3 otra vez al due\u00f1o y engol\u00f3 la voz para recordarle que pod\u00eda permanecer en silencio, que cualquier cosa que dijera podr\u00eda ser usada en su contra, que ten\u00eda derecho a una llamada telef\u00f3nica y a solicitar los servicios de un abogado. Inmediatamente se dio cuenta de que eso pertenec\u00eda a otro cap\u00edtulo del libro televisivo en el que hab\u00eda aprendido la profesi\u00f3n. Inmediatamente, torci\u00f3 el rumbo de su voz pausada para mostrarle una fotograf\u00eda al hombre, que continuaba cay\u00e9ndose del sue\u00f1o. \u00bfLa conoce? \u00bfBonita, verdad? Pues no es ella, no es la que ando buscando, es mi exmujer, se qued\u00f3 en Buenos Aires, prefiri\u00f3 quedarse explorando la mina. Si tiene algo que agregar, si no est\u00e1 de acuerdo con este procedimiento, manifi\u00e9stelo por escrito ante el juzgado quinto de la circuncisi\u00f3n penal.<\/p>\n<p>Salieron con la certeza de que en el lugar hab\u00eda felino enjaulado (la expresi\u00f3n \u00abgato encerrado\u00bb le parec\u00eda demasiado tropical). Mientras estuvieron all\u00ed, se hab\u00eda escuchado un extra\u00f1o rumor infantil que los hac\u00eda pensar que el ni\u00f1o se encontraba en alguna parte del local. Adem\u00e1s el concierto de bostezos de una mujer que despertaba sin conocer la presencia de ellos, los puso sobreaviso. Ram\u00f3n garabate\u00f3 unas cuantas nota: en su agenda mientras afincaba el l\u00e1piz en la espalda de su ayudante y lo conminaba a que aprendiera, puesto que no le iba a durar todo la vida. Hay que permanecer callado, motorista cayetano mientras planificas el paso siguiente no habr\u00e1n de entrar moscas por las hendijas de tu bemba, si as\u00ed lo hicieres, que dios y la patria os lo demanden. Deberemos entrar ahora pero sorpresivamente, busquemos el mejor punto y aparte, la parte trasera, eso es, la parte trasera y \u00a1tras!, iremos adentro, nos deslizaremos como serpientes en saco de clavos, cubriremos cada rinc\u00f3n del local hasta focalizar (oye bien, fo\u2014ca\u2014li\u2014zar) el lugar exacto donde se encuentra el querub\u00edn de tu ex\u2014jefe, \u00a1Muy bien!, ahora ve t\u00fa adelante que yo te cubro, motorista, esta ser\u00e1 tu lecci\u00f3n magistral, yo alistar\u00e9 la pistola de rayos cat\u00f3licos y al menor ruido, \u00a1cataplum!, padre nuestro que est\u00e1s en los cielos, ave mar\u00eda por encima, con dios me acuesto con dios me levanto, si la virgen fuera andina y san jos\u00e9 de los llanos, tra\u2014tra\u2014tra, tracat\u00e1. plum, sam\u2014bom\u2014bas dispara, dispara tus rezos hasta que el tipo o la tipa caigan perforados por las palabras implacables del misal, perd\u00f3n del misil, vamos motorista, no te alimanes, quiero decir, no te amilanes, no tiembles que yo casi defeco, pero valor, valor que valor con balas se paga, busca en esa habitaci\u00f3n, as\u00f3mate en aquella rendija, no hagas caso a los ladridos que en tiempos de tanto ladre, nadie atribuye eso a los perros, \u00a1ag\u00e1chate, que alguien viene!, sssssss, estornuda para adentro, \u00a1idiota!, desv\u00eda hacia atr\u00e1s la direcci\u00f3n de tus vientos esf\u00ednteres, sssssss, det\u00e9n la musiquita fastidiosa de tu motor de sangre, sssssss, okey, ya passss\u00f3, era el tipejo que nos atendi\u00f3, va en direcci\u00f3n hacia el patio, all\u00e1, atr\u00e1s, ah\u00ed debe estar la vagabunda de la secre con el metiche del zagalet\u00f3n de tu ex, sig\u00e1moslo, \u00e9l mismo nos va a llevar hasta la boca del lobo estepario, camina con sigilo, motorista, ahorra miedo para m\u00e1s tarde, lo vamos a necesitar, un paso adelante, dos, aqu\u00ed vamos, tres, el hombre ha salido, una voz se escucha lejana, cuatro, es de mujer, otra m\u00e1s, es de hombre, pero de otro distinto al que vamos siguiendo, cinco, a menos que sea ventr\u00edlocuo y proyecte sus palabras contra la c\u00e1scara del \u00e1rbol que tiene en frente, seis, lleg\u00f3 al lugar y no me lo creas, motorista, no me lo creas pero desde aqu\u00ed, colocado felinamente detr\u00e1s de esta pared veo lo que no creo, siete, una rama, el balurdo palurdo ha levantado una rama con su mano derecha y en medio del \u00e1rbol una puertecilla se abre para dejarlo deslizarse, ocho, como si fuera la boca de monedas de una rocola, va cantando y apenas si le escucho, percibo la melod\u00eda pero no la letra, nueve, sospecho que entona un merengue dominicano, eso me hace pensar que se trata de una mafia internacional de traficantes de ni\u00f1os y secretarias, \u00a1vamos, amigo! desempolva tus f\u00e9tidas posesiones intestinales y d\u00e9jalas aqu\u00ed para que no te vayas a desahogar cuando menos lo pienses, diez. S\u00edgueme, follow me, esta es la rama, este es el \u00e1rbol, estamos en sobretiempo, no s\u00e9 c\u00f3mo ocurri\u00f3, pero por aqu\u00ed fumea, si yo levanto la rama as\u00ed, esto deber\u00eda abrirse, pero no, debe ser que desconozco la combinaci\u00f3n, \u00a1co\u00f1o! lo supon\u00eda, esa fue la lecci\u00f3n en que me reprobaron, apertura de cerraduras secretas, int\u00e9ntalo t\u00fa, amigo, b\u00fascale la vuelta al mo\u00f1o, escucho voces, alguien viene, una sirena, dos sirenas, \u00bfqu\u00e9 vaina es, motorista? \u00a1No me agarres por ah\u00ed!, \u00a1por el pecho no, que me da cosquilla!, otra sirena y otra, golpes, porrazos y cachiporrazos, tipos que salen y se cubren con la puerta de las patrullas, luces rojas incandescentes, un faro que ilumina la noche que comenz\u00f3 a aproximarse mientras los dos sabuesos se las arreglaban y esperaban dentro. Motorista se siente desconcertado. Ram\u00f3n no capita absolutamente nada de lo que ocurre. Cree que de pronto ha ca\u00eddo en una pel\u00edcula de Kojak sin propon\u00e9rselo. Las luces lo encandilan aunque trata de protegerse con el \u00e1rbol, al tiempo que una voz le llega desde las afueras del local, \u00a1salgan, rindase que est\u00e1n rodeados, tienen cinco minutos y llevo tres, tres y medio, tres y tres cuartos, con las manos en la cabeza, sin armas en el pecho, salga usted primero se\u00f1or Salom\u00f3n, ya lo tenemos identificado, no le haga da\u00f1o al ni\u00f1o o lo atrapar\u00e1 una condena afectada por una estimable inflaci\u00f3n del a\u00f1o dosmil, deje a la chica en paz y d\u00edgale a su compinche que deje de moverse tanto, que cese de manejar esa motocicleta imaginaria, que \u00e9l sabe a qu\u00e9 hemos venido\u2026 ! Salom\u00f3n se levant\u00f3 encandilado, puso las manos sobre su testa. Jur\u00f3 no entender nada pero prefiri\u00f3 obedecer. Su t\u00e1ctica de intr\u00e9pido caza secuestradores le hab\u00eda fallado y estaba casi seguro de que se trataba de un malentendido, de modo que orden\u00f3 al motorista copiar sus movimientos como si estuvieran en una gala gimn\u00e1stica.<\/p>\n<p>Pasito a pasito comenzaron a caminar hacia la puerta de donde ven\u00eda la voz: un, un, un, un dos tres, saldr\u00edan para que la voz que los llamaba se diera cuenta de que hab\u00edan cometido una equivocaci\u00f3n, les dir\u00eda que con esas cosas as\u00ed no se jugaba, que \u00e9l formaba parte de una poderosa compa\u00f1\u00eda de investigaciones y que andaba en busca del ni\u00f1o dorado de su ex\u2014socio, a quien una mujer de malas costumbres hab\u00eda secuestrado irresponsablemente, sin asumir, se\u00f1or agente, la obligaci\u00f3n que concierne a toda secretaria fiel a sus principios e infiel a su marido. Cuando Salom\u00f3n Garz\u00f3n abri\u00f3 la puertecilla de patio por donde se le indicaba que saliera, vio con extra\u00f1eza que al lado de la voz del parlante estaba la figura risue\u00f1a de Bruca Manigu\u00e1. Sonri\u00f3 tambi\u00e9n con cierta duda. La mirada que Bruca le ech\u00f3 al motorista, le indic\u00f3 que le hab\u00edan preparado una traici\u00f3n y \u00e9l hab\u00eda mordido el anzuelo cual idiota e inexperto pez gordo. Sinti\u00f3 un ruido de \u00absalid sin duelo l\u00e1grimas corriendo\u00bb, volte\u00f3 y observ\u00f3 que detr\u00e1s de ellos ven\u00eda una mujer sollozante acompa\u00f1ada del primer motorista de a bordo. Era la que hab\u00eda hecho el papel de secretaria, y lo se\u00f1alaba con un dejo de desprecio para indicar que \u00e9l hab\u00eda sido su secuetrador. Mientras, el ni\u00f1o de Bruca dorm\u00eda a pierna tendida en su casa, sin saber que hab\u00eda protagonizado la \u00faltima aventura del socio de su padre. Garz\u00f3n medit\u00f3 por unos segundos y continuaba pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo habr\u00edan logrado el efecto maravilloso del \u00e1rbol que se abr\u00eda accionando una rama. Cuando le colocaban las esposas para ingresarlo en la patrulla, mascull\u00f3 el \u00faltimo mandamiento de los que fracasaban en su oficio: \u00abEl pendejo al cielo no va, lo joden aqu\u00ed y lo joden all\u00e1\u00bb\u2026 S\u00ed, s\u00ed, c\u00f3mo no se\u00f1or carcelero, soy del Puerto de Palos, colega del descubridor, conozco bastante de lenguas extranjeras y puedo ayudar ense\u00f1ando griego cl\u00e1sico a los dem\u00e1s compa\u00f1eros, tambi\u00e9n hablo s\u00e1nscrito y lat\u00edn eclesi\u00e1stico, conozco teor\u00eda, estudi\u00e9 solfeo y acabo de terminar mi curso de\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Resumen Curricular<\/h3>\n<p>No\u00a0soy de las que se repiten ni se arrepienten. Acabo de hacer tres disparos, aunque acert\u00e9 uno solo. Y antes de avanzar, me revuelco en la historia de los hombres con quienes me he juntado durante muchos a\u00f1os. Una sola bala habr\u00eda sido suficiente. Soy profesora. No tengo descendientes ni dese\u00e9 tenerlos. Para evitar la lidia de mi vientre hinchado, y ante la inminencia de un aborto adolescente, tom\u00e9 hace muchos a\u00f1os la previsi\u00f3n de pedirle a un cirujano obstetra que extrajera de mis entra\u00f1as cuanto tuviera que ver con mi aparato reproductor. De manera que voluntariamente me hice est\u00e9ril y desde esa fecha no he hecho m\u00e1s que potenciar mis periplos sucesivos por la geograf\u00eda masculina.<\/p>\n<p>A muy pocos les importar\u00e1 por qu\u00e9 le dispar\u00e9. Seguramente alguien me lo agradecer\u00e1.<\/p>\n<p>Mi nombre es Angelina Alcib\u00edades; debido a la forma convexa de mi nariz, me dicen la Turca. \u00daltimamente me he vuelto tan delgada como un filo de cuchillo. Lo que implica que antes de reencontrar a Wilmarzo ya ven\u00eda en declive. Mis posesiones se reducen al peque\u00f1o apartamento tipo estudio donde he pasado algunas noches con los hombres que me dio la gana y al peque\u00f1o veh\u00edculo europeo en el que me desplazo para cumplir con mi trabajo de profesora universitaria.<\/p>\n<p>No me considero ni puta desbocada ni depravada impenitente ni librepensadora. He sido m\u00e1s bien gozona; he disfrutado el sexo de cualquier naturaleza, por donde bien me complaciera. Eso no lo escond\u00ed jam\u00e1s. Desde mi adolescencia he sido principalmente homoadicta, pero de los treinta y cinco para ac\u00e1 tambi\u00e9n experiment\u00e9 con chicas m\u00e1s j\u00f3venes que yo. Tampoco crean que he devenido en lesbiana. Ha sido sencillamente un asunto de resolver urgencias ante la escasez de machos. Sobre todo, en esta \u00e9poca en que los g\u00e9neros se han confundido y las caricias se han vuelto indefinidas. Tampoco podr\u00eda decir que me haya disgustado como para jurar que no volver\u00eda a hacerlo. Nunca supe ni me import\u00f3 qui\u00e9n decidi\u00f3 sobre la conducta heterosexual. Ya he dicho que soy docente de una universidad. Precisamente all\u00ed los asuntos del sexo se han liberado totalmente. Cuando hacemos nuestras celebraciones, ya al final del sarao, todos quedamos en cueros y tienes que conformarte con la pareja que te corresponda en suerte. Justo as\u00ed comenz\u00f3 mi acercamiento al sexo femenino. Un d\u00eda de Navidad, entre tragos y chistes, hube de quedarme con Raquel, la m\u00e1s joven de las profesoras de nuevo ingreso. Aunque inicialmente sorprendida, ella s\u00ed descubri\u00f3 ese d\u00eda su gusto por las f\u00e9minas, territorio en el que decidi\u00f3 quedarse, despidiendo meses despu\u00e9s a su novio del momento.<\/p>\n<p>Un culpable muerto, como ese que ahora destila sangre por los orificios nasales, es menos da\u00f1ino que alguien que ande por all\u00ed asesinando a otros.<\/p>\n<p>Tengo un doctorado en Pol\u00edticas P\u00fablicas que obtuve en la Universidad de Tubinga, en Alemania. He publicado cinco libros sobre temas latinoamericanos y soy perenne clienta de congresos y reuniones acad\u00e9micas, sobre todo si se realizan fuera del pa\u00eds. Eso significa que tomo un avi\u00f3n por lo menos dos veces al a\u00f1o. Mis viajes de placer acad\u00e9mico los financia la universidad y yo, en compensaci\u00f3n, debo dictar dos horas de clase cada semana. Esto ya deber\u00eda a\u00f1adirlo en pasado. Y ahora, cuando queda poco, puedo asegurar que prob\u00e9 conferencistas y ponentes de diversas nacionalidades, razas y pareceres ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Nac\u00ed dentro de una familia venezolana de clase media. Mi padre fue empleado petrolero y mi madre jam\u00e1s desempe\u00f1\u00f3 oficio alguno. Claro, m\u00e1s all\u00e1 de la cotidianidad oficiosa del hogar y de cuidar a los siete hijos que hubo de concebir, yo la primera de todas y la segunda que se liber\u00f3 de las ataduras con que pap\u00e1 intent\u00f3 criarnos. Mi hermana menor inaugur\u00f3 la modalidad de marcharnos de casa; lo hizo a los trece. Prematuramente, es verdad, pero lo hizo. Yo la secund\u00e9 y unos a\u00f1os despu\u00e9s lo hicieron tres de los varones, quienes decidieron emprender juntos la ruta del exilio hacia Europa. Nada hemos sabido de ellos. Bajo el techo familiar solo sobreviven los dos gemelos nacidos por accidente. Llegaron catorce a\u00f1os despu\u00e9s de que mam\u00e1 diera a luz a quien hasta ese momento era el menor. Los gemelos son chicos a\u00fan, si no en tama\u00f1o, por lo menos en la dependencia viciosa que desarrollaron bajo la r\u00edgida ala protectora de nuestro padre.<\/p>\n<p>Yo me hice a la calle cuando cumpl\u00eda los dieciocho y apenas ingresaba a la universidad a hacer mi licenciatura en Sociolog\u00eda. Ya para esa fecha hab\u00eda estado por lo menos con mis primeros doce hombres, todos compa\u00f1eros de liceo. Con mis hermanos menores, la experiencia inici\u00e1tica no pas\u00f3 de muy superficiales caricias adolescentes.<\/p>\n<p>Supongo que perd\u00ed el candor de la adolescencia, es decir la virginidad, con el primero que estuve, a los catorce. Y digo supongo porque nunca sent\u00ed dolor alguno ni tampoco esa clase de sangramientos descritos en las revistas o por la mayor\u00eda de las amigas que compartieron conmigo ese lapso. A lo mejor nunca fui virgen y nac\u00ed despojada del himen. Lo que se dice gen\u00e9ticamente sin virgo, estuprada innata, desflorada cong\u00e9nita debo haber sido.<\/p>\n<p>Tampoco podr\u00eda decir que la primera vez fue para m\u00ed traum\u00e1tica, inc\u00f3moda o dif\u00edcil. Sencillamente sal\u00edamos del liceo. Ariel, uno de mis compa\u00f1eros, chasque\u00f3 varias veces como si tamborileara, trac, trac, trac, y luego sise\u00f3 insistentemente hasta capturar mi atenci\u00f3n. Me anim\u00f3 para que fu\u00e9ramos a una helader\u00eda vecina antes de dirigirnos a nuestras respectivas casas. Fuimos. El dependiente se luci\u00f3 ante nuestra sonrisa y lo observamos complacido mientras incrustaba dos inmensas esferas en cada cono. \u00c9l, mantecado, yo, fresa. Los helados sab\u00edan a cielo ante el sopor de aquella tarde marabina. No lo he dicho pero, como todos mis hermanos, nac\u00ed en la ciudad de Maracaibo.<\/p>\n<p>Debe haber sido la primera vez que una pareja adolescente se embriaga con helados, sin haber consumido ni una gota de alcohol, pero ambos nos sentimos estimulados. Ariel me incitaba a chuparle las bolas amarillentas de su mantecado y yo le correspond\u00eda frotando mi fresa helada contra sus labios enrojecidos por la temperatura de mi barquilla. No hab\u00edan pasado m\u00e1s de tres succiones de mi parte cuando sent\u00ed que Ariel deslizaba su mano por debajo de la mesa y sus dedos trastabillaban en busca de otras zonas m\u00e1s c\u00e1lidas. No solo hab\u00eda yo dirigido su mano para que tocara exactamente en la rajadura donde supon\u00eda que \u00e9l deseaba hacerlo, sino que adem\u00e1s me hab\u00eda permitido asir con firmeza su dedo medio para ayudarlo a frotar suavemente mi cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>De all\u00ed a que las hormonas hirvieran hubo muy poco tiempo. A los quince minutos, detr\u00e1s de unos ramajes, sobre la grama reseca de un parque cercano, recuerdo mi cuerpo debajo de la flacura de Ariel, en un movimiento de vaiv\u00e9n de caderas que \u00e9l me ense\u00f1aba. Nunca imagin\u00e9 que esa historia de caricias tempranas se prolongar\u00eda hasta hoy.<\/p>\n<p>Esa tarde, luego de los rega\u00f1os y mientras cumpl\u00eda disciplinadamente con la reprimenda que me hab\u00eda asignado pap\u00e1 por llegar tan tarde del liceo, me afirm\u00e9 en la promesa de continuar haciendo el amor con Ariel durante el resto de mi vida. Me sent\u00eda seducida por su h\u00e1bito de producir chasquidos con la lengua. Promesa tonta de adolescente. Ocurri\u00f3 dos a\u00f1os antes de que dej\u00e1ramos la secundaria. Ariel ser\u00eda enviado a hacer estudios en la Escuela Militar. Su pap\u00e1 era coronel del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Yo seguir\u00eda en el prop\u00f3sito que me hab\u00edan encomendado mis padres: aprobar el quinto a\u00f1o para luego aspirar a la universidad. Ya era un hecho que me interesaba la Sociolog\u00eda. Hube de pasar dos a\u00f1os sin Ariel, mas no sin sexo. Fueron los d\u00edas en que me hice adicta. Lo practiqu\u00e9 con m\u00e1s de la mitad de mis compa\u00f1eros de curso, tal y como lo hab\u00eda aprendido de mi primer amante.<\/p>\n<p>Hasta que ca\u00ed en las manos fabulosas de Wilmarzo.<\/p>\n<p>Nada dice ese nombre sobre las habilidades que ten\u00eda. Deber\u00eda haberse llamado Er\u00f3tico. Porque con \u00e9l llegaron las variaciones. Me adiestr\u00f3 en modalidades in\u00e9ditas incluso para mi imaginaci\u00f3n. Hacerlo por detr\u00e1s era lo menos novedoso que hube de descubrir. Wilmarzo era de verdad un maestro de ceremonias porno. Desde el primer encuentro me hab\u00eda propuesto la afrenta de que no nos am\u00e1ramos dos veces del mismo modo. En ese tiempo naci\u00f3 mi premisa de no repetirme ni arrepentirme. Cada vez hab\u00eda que incorporar algo al ritual, algo que lo hiciera diferente a todos los anteriores. As\u00ed nos dedicamos a dise\u00f1ar un imaginativo repertorio de posturas y modalidades.<\/p>\n<p>Como en la m\u00eda ni pensarlo, su casa era el lugar m\u00e1s com\u00fan de encuentro. La madre, divorciada, trabajaba todo el d\u00eda en las oficinas donde los suscriptores pagaban el consumo de agua potable. Jam\u00e1s la se\u00f1ora sal\u00eda temprano de aquella rutina a que la hab\u00eda forzado el padre de \u00e9l, escap\u00e1ndose con la joven esposa del jefe civil de la parroquia. Ella hab\u00eda heredado del matrimonio una inmensa cama tama\u00f1o king que yo jam\u00e1s hab\u00eda visto antes en mi vida. Nos escap\u00e1bamos a media tarde del sopor que generalmente depara el \u00faltimo a\u00f1o del bachillerato; nuestros amor\u00edos duraban por lo menos hasta las cinco o seis de la tarde, lapso fijo en que yo deb\u00eda regresar a casa. Siempre antes de que pap\u00e1 volviera de sus actividades como gerente de mercadeo en la empresa petroqu\u00edmica. Convertimos la inmensa cama subutilizada por aquella se\u00f1ora en nuestro cuadril\u00e1tero particular. Aquel chico me hizo experta en artes amatorias. Cuando lleg\u00e1bamos a su casa, hac\u00eda un gesto ceremonial comiqu\u00edsimo: cruzaba su brazo derecho sobre la barriga, en gesto de caballero ingl\u00e9s, doblaba su tronco hacia adelante fingiendo una reverencia, abr\u00eda una hoja de la puerta y me dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2015Adelante, damisela, la cama ser\u00e1 sutra.<\/p>\n<p>Pero bien sab\u00edamos que no podr\u00eda durar aquella aventura m\u00e1s all\u00e1 de la graduaci\u00f3n. Buscando prolongar tal disfrute mutuo, Wilmarzo decidi\u00f3 poner freno a los estudios y contrariar a su madre para dedicarse a la regencia de una estaci\u00f3n proveedora de gasolina. Yo no pude seguirlo. Hube de aceptar el cupo que, mediante sus influencias, mi padre hab\u00eda logrado para m\u00ed en la universidad.<\/p>\n<p>Lejos de Wilmarzo, casi olvidados ya Ariel y uno que otro compa\u00f1ero ocasional, el campus de la Universidad del Zulia se me hizo peque\u00f1o ante las tropas de chicos en edad de merecer. Con la timidez propia de la reci\u00e9n llegada, miraba aquellos pasillos repletos de cuerpos hermosos. Estaba hambrienta. Desde la planta m\u00e1s alta del edificio de la Escuela de Sociolog\u00eda, llegu\u00e9 a imaginar el lugar como un inmenso bosque de penes endurecidos que desfilaban para que yo escogiera.<\/p>\n<p>Sin embargo, mi primera incursi\u00f3n me pareci\u00f3 insulsa. Ca\u00ed en la cama de un profesor de Administraci\u00f3n. Nom\u00e1s escuchar mi voz mientras requer\u00eda un caf\u00e9, imagin\u00f3 mi raigambre de hembra natural y dispuesta. Eso me confes\u00f3 despu\u00e9s del primer coito. No luc\u00eda mal. Sin embargo, su figura no se correspond\u00eda con lo otro. Varias veces cay\u00f3 en trance de eyaculaci\u00f3n precoz, lo que naturalmente frustraba mis apetencias. Ten\u00eda muy poco tacto (y digo bien, poco tacto) para los momentos pre y pos. Siempre se mostraba angustiado por el temor de que alguien reportara sus andanzas ante la santa sede conyugal. Lo mand\u00e9 donde debes enviar a alguien que no se ajusta a tu talla. Fue el mismo d\u00eda que apareci\u00f3 Gustavo Her\u00e1clito Flobert, miembro del cuerpo de vigilancia de la Universidad.<\/p>\n<p>Flobert no era muy culto para las conversaciones precoitales, pero su miembro ten\u00eda el tama\u00f1o, la fortaleza y la exquisita ordinariez de un asno.<\/p>\n<p>Muy a pesar de mis deseos por retener a Gustavo con mis plenas facultades amatorias, el tiempo sigui\u00f3 transcurriendo. Sin darme cuenta, pas\u00e9 a ser lo que la directora de la Escuela denominaba \u00abun historial de concupiscencia a punto de concluir\u00bb, un \u00abcurr\u00ed-culo a punto de extinguirse\u00bb. Casi un expediente policial que en poco tiempo pasar\u00eda a ser \u00abcaso cerrado\u00bb.<\/p>\n<p>Mis hormonas comenzaron a asumir per\u00edodos de descanso. Los chicos del liceo se volvieron espuma en alg\u00fan punto de mi ya vieja juventud. El recuerdo del profesor de Administraci\u00f3n result\u00f3 tan vol\u00e1til como lo fueron sus orgasmos. Flobert se mantuvo atado a mi rutina luego de que regres\u00e9 de Alemania. No obstante, su juventud lo condujo hacia parcelas femeninas menos gastadas por el uso y el abuso. En cuanto a Ariel, mi inolvidable primer maestro, cre\u00ed que se hab\u00eda convertido ya en un hermoso pero muy lejano cap\u00edtulo de mi hoja de vida. Solo que con \u00e9l ha reaparecido hace poco Wilmarzo. Peliblanco, repleto de melancol\u00eda, muy flaco, aunque todav\u00eda con la actitud sard\u00f3nica de aquella temporada king size en casa de su madre.<\/p>\n<p>Pero Wilmarzo ha regresado para no volver.<\/p>\n<p>No ha sido mi culpa.<\/p>\n<p>Tampoco la suya.<\/p>\n<p>Un azar nos condujo al reencuentro en el centro de la ciudad. Nada m\u00e1s verlo, mis recuerdos volvieron a los tiempos hermosos de amantes juveniles. Algo gastada su piel; bastante disminuido en su contextura. Mirada lejana, apagada, tristona. Una vez que percib\u00ed aquellos ruiditos que produc\u00eda al golpear su lengua contra el paladar, no dud\u00e9 de que fuera Ariel. Siguieron unos siseos alargados. Cuando volte\u00e9, me abord\u00f3 con una mirada l\u00e1nguida. Al verlo m\u00e1s de cerca, le correspond\u00ed con una sonrisa de duda. Sin despojarse de su gesto lastimero, tambi\u00e9n me sonri\u00f3. Abalanz\u00f3 su flacura sobre m\u00ed. Acept\u00e9 por no saber qu\u00e9 hacer. Se qued\u00f3 quieto un rato, echado sobre mi hombro, su osamenta presion\u00e1ndome firmemente. Devolv\u00ed la cinta de mi memoria hasta el justo momento en que entr\u00e1bamos a la helader\u00eda.<\/p>\n<p>\u2015\u00a1Qu\u00e9 de tiempo, mi querido Ariel! \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?<\/p>\n<p>\u2015Soy Wilmarzo \u2015me aclar\u00f3\u2015, nunca m\u00e1s he vuelto a ver a Ariel.<\/p>\n<p>\u2015Disculpa, me confund\u00ed \u2015. Lo abrac\u00e9 yo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Intu\u00ed que ambos habr\u00edan conversado alguna vez sobre sus travesuras con mi cuerpo. No me import\u00f3. Me cercior\u00e9 de que ahora el Wilmarzo que no era Ariel estaba llorando. Supuse que el reencuentro hab\u00eda despertado ese extra\u00f1o deseo que despu\u00e9s de cierta edad nos invade; nos incita a preguntarnos c\u00f3mo estar\u00e1n quienes compartieron con nosotros la juventud y a quienes por alguna causa no volvimos a ver. Me confes\u00f3 que era precisamente Ariel quien alguna vez le hab\u00eda comentado sobre los chasquidos.<\/p>\n<p>Aunque ya sesentona y \u2015como he dicho antes\u2015 en la decadencia de mis facultades, no lo pens\u00e9 demasiado. Vinimos a mi casa, hablamos hasta el cansancio, nos relatamos nuestros respectivos \u00abcurr\u00edculos\u00bb. Yo, de profesora solterona pero feliz y envejecida en las aulas, con mis bater\u00edas sexuales casi en extinci\u00f3n. \u00c9l, desheredado por su madre, deambulando de prost\u00edbulo en prost\u00edbulo, sobreviviendo como dependiente de tiendas. Precisamente, me cont\u00f3 que acababa de ser echado de la \u00faltima en que hab\u00eda logrado conseguir empleo. No me explic\u00f3 el motivo. Tampoco quise indagar m\u00e1s. Bebimos y celebramos. Hasta que de nuevo escuch\u00e9 un tipo de invitaci\u00f3n juvenil que me era familiar.<\/p>\n<p>\u2014Adelante, damisela encantadora, el tiempo es oro y la cama es sutra.<\/p>\n<p>Acept\u00e9.<\/p>\n<p>Guardaba el rev\u00f3lver como recuerdo de mis relaciones con Flobert. Lo dej\u00f3 olvidado antes de marcharse y nunca pens\u00e9 que yo deber\u00eda utilizarlo alguna vez. Jam\u00e1s hab\u00eda disparado ni siquiera una pistola de juguete. Por eso fall\u00e9 los dos primeros disparos; el tercero lo impact\u00f3 justo en el p\u00f3mulo derecho.<\/p>\n<p>Fue luego de hacer el amor. Me lo dijo y me enfurec\u00ed. Principalmente porque antes manifest\u00f3 haber comenzado a odiarme, luego de que frustr\u00f3 su carrera universitaria y no le correspond\u00ed. Me asegur\u00f3 adem\u00e1s no haber pensado nunca en una venganza, pero que igual celebraba aquel reencuentro.<\/p>\n<p>\u2015Y lo celebro \u2015dijo\u2015 porque me ha permitido compartir contigo la enfermedad que me ha venido consumiendo desde hace tres a\u00f1os. A lo mejor nos encontramos de nuevo all\u00e1 arriba, Turca, a lo mejor.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s sabr\u00e9 a qu\u00e9 enfermedad se refer\u00eda.<\/p>\n<p>Busqu\u00e9 el arma mientras \u00e9l permanec\u00eda reposando en la cama.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed est\u00e1. Un mont\u00f3n de huesos convertido en cad\u00e1ver. No imagin\u00f3 que \u00e9l viajar\u00eda unos minutos antes que yo. Avanzar\u00e9 tras \u00e9l para no arrepentirme ni repetirme.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/luis-barrera-linares\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Secuestro Ya intu\u00eda Ram\u00f3n Salom\u00f3n Garz\u00f3n que aquello era un secuestro singular. Lamentaba horrores carecer del tren delantero de su boca para poder decir que ir\u00eda armado hasta los dientes al encuentro de los captores del hijo de su socio. 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