{"id":3349,"date":"2022-02-12T19:54:10","date_gmt":"2022-02-13T00:24:10","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3349"},"modified":"2024-11-29T16:29:36","modified_gmt":"2024-11-29T20:59:36","slug":"betina-barrios-ayala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/betina-barrios-ayala\/","title":{"rendered":"Betina Barrios Ayala"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por: <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alirio-fernandez-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez<\/a><\/h4>\n<p><strong>Betina Barrios Ayala (Barquisimeto, 1985)<\/strong> es una escritora, investigadora, docente y librera venezolana. Sus \u00faltimos a\u00f1os los ha vivido entre Caracas, Buenos Aires y Nueva York, donde particip\u00f3 en iniciativas independientes para promover la literatura; tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en conversaci\u00f3n con instituciones p\u00fablicas y privadas: Cultura Chacao<em>, International School of Brooklyn\u00a0<\/em>y la Red de Bibliotecas P\u00fablicas de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente vive en Argentina, desde donde realiza estudios doctorales y lleva adelante el proyecto \u00abAfecto impreso\u00bb. Para Betina Barrios la literatura y la escritura son espacios vitales de los que no puede separarse.<\/p>\n<p><strong>Una casa con patio en el centro por donde se ve\u00edan las estrellas y ca\u00eda la lluvia, <\/strong>es todav\u00eda un lugar vivo en la memoria de la escritora venezolana Betina Barrios. El s\u00f3lido recuerdo de los or\u00edgenes, de aquella numerosa familia paterna entre t\u00edos y primos, revive el feliz ruido infantil de esa casa en Barquisimeto. Se trataba del lugar que reun\u00eda y celebraba los afectos inmediatos de la peque\u00f1a Betina. Pronto vendr\u00eda la separaci\u00f3n de los padres y la ni\u00f1a se ir\u00eda con su madre a vivir a Acarigua un tiempo.<\/p>\n<p>Luego, teniendo seis a\u00f1os, volver\u00eda a Barquisimeto junto con su hermana, para vivir con su padre hasta los once a\u00f1os de edad. \u201cFue una etapa fant\u00e1stica, viv\u00edamos nosotros tres hacia la salida de la ciudad en Las Trinitarias; un t\u00edo ten\u00eda casa en Cubiro; hay espacios de memorias muy verdes, no tan calurosas del Barquisimeto que da hacia Maracaibo\u201d, recuerda Betina. Es tambi\u00e9n el tiempo pasado en que vivi\u00f3 Patricio, un loro que fue una mascota muy querida; todo es un poco borroso ahora, pero fue feliz esa infancia que vivi\u00f3 entre el campo y la ciudad, dando saltos alegres.<\/p>\n<p><strong>La curiosidad profunda por las cosas, ese amor por lo puro,<\/strong> que todav\u00eda definen a Betina Barrios, vienen de la infancia. Surgieron en una casa con un granado en el patio, con tierra y jard\u00edn; era una casa modesta y peque\u00f1a, pero amplia para la infancia de la escritora. Quedaba en Cabudare, ciudad cercana a Barquisimeto; era de los abuelos maternos. All\u00ed la ni\u00f1a, sin llamativos juguetes ni grandes artefactos, se encontr\u00f3 con la tierra, la geometr\u00eda de las flores, las hojas verdes que al tacto se cerraban o a la formaci\u00f3n curiosa de los hormigueros.<\/p>\n<p>En esa casa de Cabudare, el reino de la terredad, el abuelo materno en su oficio de periodista le leg\u00f3 a la peque\u00f1a Betina el hoy extinto tecleo de la m\u00e1quina de escribir, la madera y las cuerdas de la guitarra, las risas, la simplicidad y el trabajo. \u201cY aunque la infancia pasa, la m\u00eda que transcurri\u00f3 muy dentro de la vida de mis abuelos en Cabudare\u2026 esa ni\u00f1a nunca se fue, lo vivo todav\u00eda, ese asombro por lo que est\u00e1 dado y es como el espect\u00e1culo del mundo, simplemente\u201d, recuerda Betina.<\/p>\n<p><strong>\u201cEl castigo que me llev\u00f3 a leer \u00abEl mago de Oz\u00bb, que me hizo lectora, <\/strong>ocurri\u00f3 un d\u00eda en que peleaba con mi hermana \u2013recuerda la escritora- y mi padre me castig\u00f3 dej\u00e1ndome en el cuarto en la parte alta de la litera\u201d. La ni\u00f1a estaba consternada porque sab\u00eda que hab\u00eda lastimado su hermana. El aburrimiento le dio un empuj\u00f3n y la hizo tomar un libro del estante al que llegaba, sin bajarse de la cama. Ese libro le ofreci\u00f3 un mundo paralelo que le dio sosiego. Le preocupaba su hermana y nada la tranquilizaba hasta que abri\u00f3 el libro y comenz\u00f3 a leer.<\/p>\n<p>Betina recuerda que ese d\u00eda, pasado un largo rato, volvi\u00f3 su padre a la habitaci\u00f3n a levantar el castigo y dejarla bajar. La ni\u00f1a le dijo que no, que no hab\u00eda terminado el libro a\u00fan. \u201cNo seas malcriada, ya pas\u00f3, puedes bajar\u201d, le dijo su padre, recuerda Betina. Pero no, no se trataba de una malcriadez; estaba d\u00e1ndose un nacimiento, aunque su padre y quiz\u00e1 ella misma no lo supieran: era el enigm\u00e1tico proceso que convertir\u00eda en lectora a Betina Barrios.<\/p>\n<p><strong>La escritura era un espacio posible para estrechar distancias. <\/strong>Durante toda la etapa de primaria ten\u00eda cuadernos donde escrib\u00eda poes\u00eda y cartas, recuerda Betina Barrios. La peque\u00f1a eleg\u00eda manifestar el amor mediante cartas a su madre, alguna amiga o a la abuela; pero tambi\u00e9n este lenguaje epistolar rom\u00e1ntico lo us\u00f3 para intentar decirles confidencias a personajes inalcanzables para la ni\u00f1a. Escribir era una forma de tocar lo que no se puede, dice la escritora.<\/p>\n<p>Pasar\u00eda mucho tiempo y ahora la mujer se enfrentaba a la experiencia de ser migrante, all\u00ed sobrevino la escritura de nuevo. Betina se estableci\u00f3 en Buenos Aires para atender cuestiones de trabajo y tambi\u00e9n hacer estudios de postgrado. Ella sab\u00eda que quer\u00eda, o necesitaba, hacer cosas distintas y comenz\u00f3 a escribir, otra vez. Abri\u00f3 un blog literario llamado <a href=\"https:\/\/experienceparoles.wordpress.com\/\"><em>experienceparoles<\/em><\/a> desde el que \u201cempez\u00f3 una bit\u00e1cora de escritura que se mantiene, es un espacio vivo, con sus intermitencias, es como mi libro interminable\u201d, dice Betina.<\/p>\n<p><strong>Creo que nunca he trabajo por dinero, me he entregado a cualquier trabajo, <\/strong>pero claro que siempre he trabajado; como camarera, cuidando ni\u00f1os en Nueva York, llevando cuentas y organizando impuestos, he dado clases de yoga, trabaj\u00e9 en campa\u00f1as publicitarias o fotograf\u00eda de moda y un emprendimiento haciendo granolas muy relacionado al yoga, cuenta Betina Barrios. Para la escritora venezolana estos trabajos han sido experiencias importantes en la medida en que se relacionan con lo vivo, con lo humano y las ilusiones de otros, porque eso es lo que le interesa, ah\u00ed ella puede fundar sus propias ilusiones tambi\u00e9n.<\/p>\n<blockquote><p><strong>La escritura es m\u00e1s bien un espacio el\u00e1stico e intermitente.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>La escritura ha sido como un arma con la que he conseguido virtud <\/strong>\u00a0-dice Betina-; pero me cuesta identificar una evoluci\u00f3n o un camino, es m\u00e1s bien un espacio el\u00e1stico e intermitente. La escritora y la mujer son un andar de la mano, donde no hay distancias posibles. Para Betina Barrios la escritura es una especie de pulsi\u00f3n vital sin un norte establecido, es m\u00e1s bien dispersa y brota de la vida en s\u00ed misma. Est\u00e1 convencida de que su literatura busca en lo uniforme y desordenado, a la vez, donde todo parte de lo que va siendo su vida y as\u00ed va como dibuj\u00e1ndola, pero con palabras.<\/p>\n<p>Betina Barrios entiende la literatura de hoy como una enorme abundancia que la interpela, como una gran masa que no se puede atravesar nunca. La literatura es para la autora, sobre todo, un espacio para el encuentro, lleno de redes y mapas que la contiene. A Betina Barrios no le interesa tanto un orden o un prototipo de escritura, sino el asombro que toda obra puede dar. Sobre nuestras letras cree que todav\u00eda est\u00e1 por verse porque quiz\u00e1 mucho de lo que se publica no refleje lo que se est\u00e1 escribiendo. \u201cMe interesa el pulso de la literatura venezolana contempor\u00e1nea que es un espacio heterocr\u00f3nico\u201d.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Lo que busco no tiene proyecto ni medida <\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u201cLo que busco no tiene proyecto ni medida, siguiendo a Jos\u00e9 Emilio Pacheco, \u00a0<\/strong>y as\u00ed hago otras cosas, en raz\u00f3n de la literatura;\u00a0 otros experimentos en cosas como el collage, el subrayado, la m\u00fasica, el video. Todo esto me ayuda a mantener el compromiso con la inquietud\u201d, cuenta Betina Barrios.<\/p>\n<p>Por otro lado, ahora mismo la autora trabaja en una investigaci\u00f3n abierta, \u00ab<u><a href=\"https:\/\/esafectoimpreso.com\/\">Afecto impreso<\/a><\/u>\u00bb que busca mostrar el trabajo de argentinos en el libro venezolano. Ha recibido financiamiento en Argentina, incluso. Y en cierto modo lo que Betina Barrios ha encontrado es que hay mucho que Argentina ha dado a la \u201cendog\u00e1mica literatura venezolana\u201d. Es un proyecto importante en el que la autora trabaja actualmente, pero que se nutre mucho de lo que otros aporten. La acompa\u00f1a como dise\u00f1ador en \u00ab<a href=\"https:\/\/esafectoimpreso.com\/\">Afecto impreso<\/a>\u00bb su pareja, el argentino Germ\u00e1n Su\u00e1rez.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-3351\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Afecto-Impreso-SM-300x266.jpg\" alt=\"\" width=\"537\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Afecto-Impreso-SM-300x266.jpg 300w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Afecto-Impreso-SM.jpg 754w\" sizes=\"(max-width: 537px) 100vw, 537px\" \/><\/p>\n<p>Otro proyecto en el que participa activamente Betina Barrios es \u00ab<a href=\"https:\/\/www.thealliteration.us\/\">Alliteration Publishing<\/a>\u00bb, bajo la direcci\u00f3n de Garcilaso Pumar,\u00a0 una editorial que est\u00e1 en Miami Beach y que est\u00e1 dedicada a la traducci\u00f3n de literatura latinoamericana, desde la que se perfila una colecci\u00f3n sobre est\u00e9tica y arte contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Betina Barrios pone la vida plena primero y tambi\u00e9n hace otras cosas con m\u00edstica, como vacacionar, hacer senderismo, ir en bicicleta, jugar ajedrez o ir al rio y contentarse s\u00f3lo con observar el agua, como \u201ccaribe\u00f1a hasta la pared de enfrente\u201d que es.<\/p>\n<p><strong>En la mochila <\/strong>Betina Barrios Ayala\u00a0 sido \u201cincluida como autora en los vol\u00famenes antol\u00f3gicos:\u00a0<a href=\"https:\/\/lapoeteca.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/01_PNPRC_FNL_260916_WEB.pdf\"><em>I Concurso Nacional de Poes\u00eda Joven Rafael Cadenas<\/em><\/a>\u00a0(Caracas, 2016);\u00a0<em>Todas las mujeres fulanas y menganas\u00a0<\/em>(Miami, 2018) y\u00a0<a href=\"http:\/\/caritasvenezuela.org\/el-puente-es-la-palabra\/\"><em>El puente es la palabra. Antolog\u00eda de poetas venezolanos en la di\u00e1spora<\/em><\/a><em>\u00a0<\/em>(Caracas, 2019).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez Betina Barrios Ayala (Barquisimeto, 1985) es una escritora, investigadora, docente y librera venezolana. 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