{"id":3267,"date":"2022-02-06T19:05:36","date_gmt":"2022-02-06T19:05:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3267"},"modified":"2024-09-10T14:13:31","modified_gmt":"2024-09-10T14:13:31","slug":"olympia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/olympia\/","title":{"rendered":"Olympia (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Manon Kubler<\/h4>\n<p>a 27 a\u00f1os<\/p>\n<p>al azar que me acost\u00f3 sobre los verdes y los yertos p\u00e1rpados de lo que una vez y para siempre me signific\u00f3 bombay; al silencio alt\u00edsimo de mis noches con mahler presidiendo la escena; a las despedidas; a las ofrendas \u00faltimas; a su cuerpo, a su boca, a sus cuevas; a la inconmovible y fr\u00eda piedra de la realidad; a \u00e9ste a\u00f1o, cuando s\u00e9 la hora y el d\u00eda de salida; al muro roto que nos dej\u00f3 solas, cada qui\u00e9n con su noche, con su franco terror por lo invisible, con un hasta ma\u00f1ana que no repetiremos m\u00e1s; al exilio; al destierro voluntario; a la piedad si acaso sirve de algo; al sue\u00f1o que no tardar\u00e1 en llegar; a la memoria y por tanto al olvido; a lo que apenas es un respiro lento y esforzado que me deja aqu\u00ed, sobre esta silla y sin ella para siempre.<\/p>\n<p>a Berl\u00edn, por supuesto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>hagamos usted y yo un largo viaje por la casa de los vivos. de esos ejemplares que, bien conservados preguntan de usted y de m\u00ed. hagamos un alto en el recorrido sobre su cama para sabernos vivas, que somos la parte parecida a las tormentosas rayas de la noche, las que no vemos, las que no probaremos nunca. deme usted la parte de su cuerpo, esa orilla que nadie conoce, ni siquiera las intimidades de su ba\u00f1o ni los pudores discretos de su espejo. quiero acostarme con usted a esta hora para saber que la tengo debajo de una mano, las rodillas en su ri\u00f1\u00f3n, su espalda repartida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>he terminado con el drama. adolezco de la falta, del aullido brutal y mudo a media noche, del insomnio, de la deuda, del rigor entrando a las ventanas o a la edad. ya no tengo historias crudas que merezcan ser contadas, no me animan las formas nimias ni los cuerpos fr\u00edos. la indiferencia ces\u00f3 su delicioso juego de matarme. estoy evaporada de pasiones. pas\u00e9 de la ag\u00f3nica existencia al respaldo de la cama, a los pies en alto del descanso. noto mis transformaciones: las mujeres no me rasgan sus recuerdos no se entierran regreso a la casa, contenta de tener casa sin so\u00f1ar con el fracaso sin aspirar a lo irrevocable al abismo a los brazos inertes, para siempre inertes de un cuerpo maltratado. no me azotan mis filisteos comentarios ni me hieren los idiomas. la lupa de mi lengua no se altera sobre cuerpos inventados no seduce no adora. noto con horror, sin valent\u00eda, que comienzo a ser feliz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>tomada de la mano por mi otra mano, reconociendo l\u00facidamente que al final este intento ser\u00e1 s\u00f3lo una p\u00e1gina muerta, quer\u00eda contarles que no puedo ni un minuto m\u00e1s. he sido arrollada por la presencia por la visita de un extra\u00f1o que desata sus terribles sin permiso. a ratos percibo que una loca y arriesgada invitaci\u00f3n, uno de esos juegos donde el peligro puede tocarse lo dej\u00f3 aqu\u00ed, entre mis s\u00e1banas, entre mi voz, sobre la cama. ahora, posesionado de mis \u00e1mbitos, c\u00f3modo hu\u00e9sped que abusa, pretende para siempre dominar en mis entornos, ahuyentar a mis otros y hacer de mi delgadez su inextirpable nido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>yo estoy r\u00edtmicamente condenada al desacato de la suerte. sucumbo repetidas veces bajo el peso rotundo. ins\u00f3lita habitante del mundo socavado todos y nadie como yo soy una reincidente endiosada y pueril de lo que escribo. de noche me cabalga allan poe por los confines del o\u00eddo medio y la cara que conoc\u00ed es un abismo, un pozo estacionado y melanc\u00f3lico de mis gestos. dos manos pierden sus \u00f3rbitas y de mis dedos se escapan ojos que nunca llegan a contar diez. una de mis rodillas est\u00e1 siempre en desacuerdo con los lugares donde me siento y la espalda, ignorada, me flagela siempre desde atr\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>X<\/p>\n<p>La imagen decadente de la mujer sentada, est\u00e1tica, con un sabor en la boca del d\u00eda anterior, con hambre de dos d\u00edas, con l\u00e1stima de dos d\u00edas. la mujer, la misma, la que duerme con los ojos abiertos para saber si antes de dormir ya estaba dormida. la terca apariencia de esta mujer que sobrepasa cualquier estado, torpe, siempre amando como si quedara tiempo. las heridas colocadas a las puertas de la casa, cada una con su historia y detr\u00e1s ella sentada esperando atajar un dolor particular, el que ya ha vivido. porque es tarde y podr\u00eda jurarse que aparte de ella el edificio se duele enteramente por una puerta que se bate una y otra vez sin saber que en realidad son sus amargos pasos. la mujer, la misma que amando a mediod\u00eda ha tenido pruebas de fr\u00edo y de gracia aparente para provocar largos exilios en sus amantes, como si \u00e9stos temieran contagiarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>XII<\/p>\n<p>mis manos adolecen de la tosca medida de los teutones. cierta impaciencia, el deliberado odio por la espera, me separa bruscamente de los hilos, de las delicadas tramas de la porcelana casi transparente, de los cuerpos tibios, de lo justo, de la livianidad de los objetos, del entreverado mecanismo de p\u00e9ndolas y relojes. la mano pesada y masculina me lleva a destrozar, me conduce a la ira rotunda de lo que no puede tocarse porque caer\u00eda, para siempre, bajo el peso de tanta vulgaridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>XVIII<\/p>\n<p>hubiera preferido otra nacionalidad, la gloria de un pa\u00eds envuelto en verdes, en bruscas brisas. caminar y sonre\u00edr sin la permanencia de la mentira. acorralarme detr\u00e1s de la historia, besar con fuerza la inmovilidad del m\u00e1rmol y la perenne mueca de bustos y heroicas poses. hubiera querido para m\u00ed la elegante condici\u00f3n de representar al mundo en cualquiera de sus formas, atravesar las calles y sonre\u00edr en nombre de la m\u00e1gica de estar casada con los principios estelares, con las sinf\u00f3nicas palabras, con emblemas y figuras de alguna trascendencia. yo que detesto las manifestaciones honrosas de la vulgaridad de mi pa\u00eds. hubiera querido declararme ajena, locamente enamorada de lo que no me pertenece, complacerme en el humo y en los vapores de una catedral alumbrada a medias como \u00e9sta casa, de d\u00eda, hubiera querido la gloria de pertenecer, de la lucha, de lo s\u00f3lido y no de la rid\u00edcula insinuaci\u00f3n. en mi pa\u00eds no hay temperaturas que var\u00eden, ni climas, ni p\u00e1lidas tardes, ni vientos ni rotos nortes. vivo en una ciudadela que hace in\u00fatiles a los pa\u00f1uelos y absurdas a las adorables alas de un sombrero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>XXIII<\/p>\n<p>quiere decir que sucumbo ante el acto m\u00e1s leve de organizaci\u00f3n y decir una de mis verdades a la mujer que amo me horroriza. quiero decir que me atormenta la entrega\u00a0m\u00e1s nimia, como hablar en voz baja a un tel\u00e9fono y sentir que m\u00e1s all\u00e1 es imposible amar. quiere decir que pasar\u00e9 el resto de mi vida con los mismos terrores diurnos, nocturnos, solares y tocar la tierra con las manos me lleva, casi siempre, a la desesperaci\u00f3n. quiero decir que no dejar\u00e9 jam\u00e1s de usurpar, trastocar la realidad para que se sepa de m\u00ed y de mis luchas que suelen ser \u00e9stas, las que no me interesan. quiere decir de mis horarios, de mis trastornos, de esta sola oportunidad de hablar en textos que se queman solos porque me representan y yo me siento singular y sola como un planeta. quiero decir esto, sin m\u00e1s, la reconstrucci\u00f3n estricta de mi voz manchando las paredes en un acto irrevocable de humildad, de desnudez. quiere decir nada, mi nada, la nada. la de esta edad. la del apartamento que no me gusta. la de mi almohada sosteniendo mi nuca para nadie, para esta sombra que hace peso, que me obliga a recorrer los escalones como quien viene perdido de una guerra para vivir o seguir muriendo en otra. la de los ausentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>XXX<\/p>\n<p>su cuerpo helado, m\u00e1rmol, disecci\u00f3n, oscura carne rompiendo desfachada sus manos alocados nudillos, transe\u00fantes sobre un cuerpo agobiado, agobiado y manso, me desvelan, me dominan, me someten a esa rigurosa exaltaci\u00f3n de lo que no existe. donde el invento es perenne, tortuoso, vigilia inadecuada, perpetuo insomnio. para qu\u00e9 hablar de sus caderas para qu\u00e9 decir de sus exactos para qu\u00e9 nombrar el largo cuello la voz amada el grito final.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/manon-kubler\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manon Kubler a 27 a\u00f1os al azar que me acost\u00f3 sobre los verdes y los yertos p\u00e1rpados de lo que una vez y para siempre me signific\u00f3 bombay; al silencio alt\u00edsimo de mis noches con mahler presidiendo la escena; a las despedidas; a las ofrendas \u00faltimas; a su cuerpo, a su boca, a sus cuevas; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3268,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[3,22],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3267"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3267"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13162,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3267\/revisions\/13162"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3268"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}