{"id":3200,"date":"2022-02-04T18:34:34","date_gmt":"2022-02-04T18:34:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3200"},"modified":"2023-11-24T18:34:27","modified_gmt":"2023-11-24T18:34:27","slug":"decreto-canibal-y-regresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/decreto-canibal-y-regresion\/","title":{"rendered":"Decreto can\u00edbal y Regresi\u00f3n (y otros textos breves)"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Alberto Jim\u00e9nez Ure<\/h4>\n<h3><strong>Decreto can\u00edbal<\/strong><\/h3>\n<p>El Presidente de la Rep\u00fablica, escogido por el pueblo ulterior a la celebraci\u00f3n de elecciones libres y generales, formul\u00f3 su primer decreto: la Legalizaci\u00f3n del Canibalismo. Pretend\u00eda -con ello- resolver dos problemas graves en el pa\u00eds: la hambruna y el desempleo.<\/p>\n<p>Miles de ciudadanos y ciudadanas sin trabajo se dedicaron a cometer asesinatos para desollar a sus v\u00edctimas, congelarlas y ofertarlas. Desapareci\u00f3 la cr\u00eda de ganado vacuno, aves, conejos, chivos, patos y otros animales comestibles. Parec\u00eda que el hombre de aqu\u00e9l lugar y tiempo, quiz\u00e1 no imaginario, ten\u00eda el irremediable destino de convertirse en principal nutriente e igual peligroso enemigo del hombre.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de matar al semejante para permanecer vivo comenz\u00f3 a ser filos\u00f3ficamente fundamentada por los intelectuales adeptos al gobierno, tambi\u00e9n por los profesores universitarios que tem\u00edan ser digeridos y que eran protegidos por la Fuerza \u00danica Armada Nacional (FUAN).<\/p>\n<p>Se establecieron oficiales y populares abastecimientos de partes humanas. Pero, paralelamente, prosper\u00f3 un mercado il\u00edcito en el cual se ofrec\u00edan [a elevad\u00edsimos precios] carnes tenidas por exquisitas: la de funcionarios gubernamentales de alto rango, ni\u00f1os de la Clase Alta, personas de la Clase Media y Culta, y la de reci\u00e9n nacidos.<\/p>\n<p>Cubiertos por funcionarios de la FUAN, los asamble\u00edstas [del Congreso Supremo de la Rep\u00fablica] y ministros acud\u00edan a los mejores restaurantes para pedir los platos m\u00e1s ex\u00f3ticos: \u00abTest\u00edculos de Hijos de Empresarios al Ajillo\u00bb, de \u00abHijos de Diputados con Papas Hervidas\u00bb, \u00abSenos de Hijas de Ministras Rebosadas\u00bb, \u00abFiletes de Nalgas de Magistrado Joven al Horno\u00bb, \u00abCerebro de Opositor al Vino\u00bb y de \u00abAdepto Traicionado [por el Gobierno] a la Ginebra\u00bb<\/p>\n<p>El tradicional proletariado, siempre adulador del Presidente de turno, recib\u00eda todos los viernes y s\u00e1bados -gratis- ciertas cantidades de una mezcla de ron con excremento humano deshidratado [por su gran valor nutritivo, seg\u00fan aseguraba el Ministerio de Sanidad] La Clase Media que no objetaba al gobierno beb\u00eda cerveza cl\u00e1sicamente elaborada, exenta de los esputos de quienes ejerc\u00edan funciones de comisarios castigadores (lo contrario le suced\u00eda a la Clase Media Detractora del Jefe de Estado) Los miembros de la c\u00fapula del mando pol\u00edtico, judicial, legislativo y empresarial tomaban P\u00f3cima Pura [21 a\u00f1os de envejecimiento]<\/p>\n<p>Luego de varios meses, el Presidente [gordo, alto y de cuarenta a\u00f1os de edad] fue plagiado y ejecutado por sus custodias personales, los cuales lo mantuvieron congelado hasta cuando el parlamento le nombr\u00f3 sustituto.<\/p>\n<p>Fue puesto a la venta en el curso de la celebraci\u00f3n del primer a\u00f1o de la promulgaci\u00f3n del Decreto Can\u00edbal. Primero completo, despu\u00e9s en piezas. Pero, nadie quiso comprar su carne. Los frustrados y enfurecidos raptores optaron por tirarla en el Pozo para Desechos Org\u00e1nicos (PDE), situado a pocos kil\u00f3metros de la capital de la naci\u00f3n, donde los pajarracos y ratas come carro\u00f1a pululaban. Sin embargo, los trozos se mantuvieron intactos porque hasta los gusanos evitaron consumirlos<\/p>\n<h3><strong>Regresi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Inicialmente verbal, el altercado culmin\u00f3 en una mutilaci\u00f3n: Pascual, dominado por la ira, agarr\u00f3 una daga que, colocada encima de una mesa antigua, serv\u00eda de adorno junto a sillas de montar caballos y alforjas. Quiso asestar un golpe contra su mujer y, en el \u00faltimo instante, desvi\u00f3 el impacto hacia la cuna de Diana. Ella, de apenas un a\u00f1o, saltaba y jugaba sin percatarse de cuanto ocurr\u00eda. El arma cort\u00f3 su mano izquierda y se clav\u00f3 en una de las barandillas de la camita. La ni\u00f1a grit\u00f3 y se desplom\u00f3. Desesperados, sus padres la recogieron y se apresuraron a llevarla al hospital.<\/p>\n<p>La peque\u00f1a estuvo reclu\u00edda durante quince d\u00edas. Una infecci\u00f3n fulminante la acerc\u00f3 a la tumba. Mejoraron las cosas y Diana volvi\u00f3 a su hogar. Presas de los remordimientos, Mar\u00eda y Pascual aumentaron sus cuidados. A partir de lo cual emprender\u00edan sus discusiones en un parque pr\u00f3ximo a su residencia.<\/p>\n<p>Once meses despu\u00e9s, su madre falleci\u00f3 v\u00edctima de un \u00abinfarto mioc\u00e1rdico\u00bb. Pascual se vio obligado a criar solo a Diana quien, cada cierto tiempo, sollozaba la ausencia de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os transcurrieron apacibles. Pascual olvid\u00f3 el accidente de su hija y la muerte de su esposa. Diana empezaba sus primeros estudios. En la escuela, insistentemente, sus amiguitas le preguntaban c\u00f3mo hab\u00eda perdido la mano. Por esa raz\u00f3n, mediante el empleo de una severidad impropia de su edad, ella inquir\u00eda a su nuevamente atormentado progenitor:<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, dime: \u00bfqu\u00e9 sucedi\u00f3 a mi mano?<\/p>\n<p>Pascual se frotaba la cabeza con sus dedos: sudaba, tragaba saliva, caminaba de un sitio a otro y activaba el reproductor de m\u00fasica. Con su guitarra, Riera (Rub\u00e9n) invad\u00eda todos los confines. Sin ambages, la jovencita formulaba la misma interrogante d\u00eda tras d\u00eda. Para postergar la confesi\u00f3n de culpabilidad, el hombre opt\u00f3 por jurar que \u00able narrar\u00eda la historia cuado ella madurara\u00bb<\/p>\n<p>Diana creci\u00f3 y se convirti\u00f3 en una colegiala triste, automarginada, enemiga de las diversiones y nunca re\u00eda. Sus compa\u00f1eras de estudios se esforzaban por integrarla a sus fiestas y habituales excursiones por las monta\u00f1as. Imp\u00e1vida, ella las escrutaba y se aislaba.<\/p>\n<p>Preocupada por el comportamiento de Diana, una de las profesoras la llev\u00f3 ante un psiquiatra. No consult\u00f3 el asunto con Pascual, su representante. Igual, procur\u00f3 mantener en reserva su inter\u00e9s en ayudar a la desdichada alumna.<\/p>\n<p>Las primeras sesiones fueron lamentables. Diana no hablaba con el m\u00e9dico: entraba al consultorio y, sin expresar sentimiento alguno, observaba las fisuras m\u00e1s rec\u00f3nditas de las paredes. Luego de numerosas visitas, bajo hipnosis, la pubescente comenz\u00f3 a revelar su pasado. La paciencia de Josu\u00e1 Carri\u00f3n, admirador de M\u00e9smer, Freud y Jung, por fin dio resultado. La chica describi\u00f3 el incidente: \u00abEnfurecido, mi padre se dirige rumbo a una mesa antigua y toma la daga. Mam\u00e1 lo insulta, lo acusa de reptil, lo escupe y la reyerta alcanza limites peligrosos.<\/p>\n<p>!Miserable \u2014exclamaba\u2014: s\u00e9 que frecuentas a una meretriz!. Pascual se lanz\u00f3 contra ella y, en el \u00faltimo momento, cambi\u00f3 el curso de su golpe. Bruscamente, mi mano sali\u00f3 disparada por un ventanal hacia el traspatio\u00bb<\/p>\n<p>El Doctor Carri\u00f3n sacudi\u00f3 a la paciente. La abraz\u00f3 y acarici\u00f3 su abundante cabellera. Al oir los alaridos de la muchacha, una enfermera entr\u00f3 r\u00e1pidamente al consultorio. Empero, Josu\u00e1 le orden\u00f3 que no interrumpiera.<\/p>\n<p>\u2014C\u00e1lmate, Diana \u2014le susurr\u00f3 y bes\u00f3 la cabeza\u2014. Superar\u00e1s el conflicto. Te curar\u00e9\u2026<\/p>\n<p>Llam\u00f3 por tel\u00e9fono a la profesora que, de inmediato casi, se reuni\u00f3 con ambos. Diana dorm\u00eda en el div\u00e1n. Sin atenderlos, el especialista despach\u00f3 a los dem\u00e1s enfermos. La docente indag\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa sabe que la martiriza?<\/p>\n<p>Josu\u00e1 le cont\u00f3 la historia y le explic\u00f3 que deb\u00edan buscar al padre de la paciente. Abandonaron el consultorio y, en el autom\u00f3vil de la profesora, marcharon en direcci\u00f3n a la casa de Pascual.<\/p>\n<p>Al llegar, estupefactos, vieron c\u00f3mo varios gendarmes sacaban un cuerpo envuelto en una s\u00e1bana blanca. Periodistas ro\u00f1osos y pesquisas civiles formaban un tumulto frente a la hermosa y reconstruida mansi\u00f3n colonial. A los detectives, pidieron les permitieran ver el cad\u00e1ver:<\/p>\n<p>\u2014Es el padre de Diana \u2014absorta, pronunci\u00f3 la docente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan advirti\u00f3 Josu\u00e1, el rostro del viudo solitario fue cruelmente deformado a pu\u00f1etazos. Los vecinos, \u00abtestigos oculares\u00bb del hecho, afirmaban \u00abque algo impalpable, alguien invisible, lo castig\u00f3 sin piedad hasta asesinarlo\u00bb. Indiferente a los acontecimientos, sin todav\u00eda salir del veh\u00edculo, Diana fumaba un cigarrillo. M\u00faltiples ranas, iguanas, ara\u00f1as y mariposas ocupaban la residencia.<\/p>\n<h3>El bistur\u00ed anest\u00e9sico<\/h3>\n<p>El Congreso de Cirug\u00eda Postmodernista inici\u00f3 con un discurso del Presidente de las Federaciones Latinoamericanas de Medicina, en el Sal\u00f3n para Conferencias del Hotel Paracotos [Caracas].<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varias demostraciones de novedades en el Campo de la Medicina e intervenciones quir\u00fagicas [no simuladas ni proyectadas en video, absolutamente \u00aben vivo\u00bb], realizadas por representantes de distintos pa\u00edses, el Doctor Tales de Venezuela tuvo la oportunidad de presentar lo que calific\u00f3 como Bistur\u00ed Anest\u00e9sico [ten\u00eda un cil\u00edndrico mango, similar al de una inyectadora]<\/p>\n<p>Ya ten\u00eda un voluntario para someterlo a la extirpaci\u00f3n del \u00fanico de sus test\u00edculos afectados, diagnosticado con Atrofia Celular Severa Multip\u00f3lipos.<\/p>\n<p>Las c\u00e1maras de televisi\u00f3n enfocaron el instante cuando Tales mostraba el revolucionario instrumento:<\/p>\n<p>\u2014El paciente no requiere anestesia v\u00eda intravenosa, total o parcial \u2014expres\u00f3 el sorprendente cirujano\u2014. Mi Bistur\u00ed Anest\u00e9sico corta, insensibiliza y esteriliza, simult\u00e1neamente, la zona da\u00f1ada.<\/p>\n<p>Ejecut\u00f3 la incisi\u00f3n, que fue difundida mediante enormes pantallas para el monitoreo de las operaciones. Cuando el paciente quiso desahogar su fort\u00edsimo dolor con un alarido, el m\u00e9dico le tap\u00f3 la boca y aproxim\u00f3 su rostro al suyo. En tono amenazador, le murmur\u00f3 al o\u00eddo:<\/p>\n<p>\u2014Si gritas te corto tambi\u00e9n el otro test\u00edculo, imb\u00e9cil.<\/p>\n<h3><strong>La s\u00faplica del atropellado<\/strong><\/h3>\n<p>\u2014Soc\u00f3rrame, Se\u00f1or, no me dije morir \u2014suplic\u00f3 el atropellado a su victimario, aprisionado bajo una de las llantas de la m\u00e1quina de rodamiento\u2014. La Vida s\u00f3lo me ha deparado infortunios.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo, descansar\u00e1 en paz y ser\u00e1 bienaventurado \u2014le prometi\u00f3 el conductor, quien, luego de abordarlo de nuevo, retrocedi\u00f3 y adelant\u00f3 sucesivamente el veh\u00edculo.<\/p>\n<h3><strong>Pensi\u00f3n de alimentos<\/strong><\/h3>\n<p>\u2014Mi esposa, si quiere que yo firme la \u00abSeparaci\u00f3n de Cuerpos\u00bb, tendr\u00e1 que hacer su oferta de Pensi\u00f3n de Alimentos para los perros con los cuales me quedar\u00e9 \u2014abatido, condicion\u00f3 el hombre su inminente divorcio en el Tribunal de \u00abPrimera Instancia\u00bb en lo Civil, Mercantil y Tr\u00e1nsito.<\/p>\n<p>Enfurecida y en compa\u00f1\u00eda de su abogado, la mujer querellante se levant\u00f3 y emplaz\u00f3 al magistrado a quitarse la capucha que ten\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014No puedo verle la cara, Se\u00f1or Juez \u2014dijo\u2014. Descubra su rostro para advertirle que ninguna ley, de nuestro pa\u00eds u otro, contempla que una persona deba ser obligada a pagar Pensi\u00f3n de Alimentos para mascotas.<\/p>\n<p>El jurista rest\u00f3 importancia a las palabras de la dama. Quit\u00e1ndose su negro birrete, decidi\u00f3 que ella deb\u00eda depositar la mitad de sus remuneraciones mensuales en una cuenta a favor de los caninos.<\/p>\n<p>Al verla iracunda, orden\u00f3 a dos polic\u00edas que la sacaran del Tribunal. Luego devel\u00f3 su faz para lamerse el hocico con su larga lengua.<\/p>\n<h3><strong>Los azotes que liberan de sufrimientos<\/strong><\/h3>\n<p>\u2014Los hombres nacimos libres para serlo, pero fundamos sociedades que nos esclavizar\u00edan \u2014 murmur\u00f3 el individuo que recib\u00eda el d\u00e9cimo de los cincuenta azotes que les dar\u00eda un soldado de El Gobernante, por haber exigido que le respetaran sus Derechos Humanos.<\/p>\n<p>\u2014El castigo templa el esp\u00edritu de quien lo recibe \u2014repet\u00eda el fustigador.<\/p>\n<p>\u2014P\u00e1same tu l\u00e1tigo y, aparte de fuerte, te har\u00e9 libre \u2014prometi\u00f3 el adolorido y ensangrentado penitente\u2014. Te golpear\u00e9 con \u00e9l hasta que nada de ti quede: ser\u00e1 el fin de tus sufrimientos.<\/p>\n<p>El ejecutor fue cautivado por las palabras de la v\u00edctima y detuvo los azotes. Poco tiempo despu\u00e9s, en acto p\u00fablico, los restos de ambos fueron cremados en la Plaza del \u00abPr\u00f3cer Independentista\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>La perversa<\/strong><\/h3>\n<p>Luego de discutir fuertemente con su hermano Antonio por la herencia de su reci\u00e9n fallecido padre, Virginia busc\u00f3 a un ex funcionario de la Polic\u00eda Cient\u00edfica (experto en balimetr\u00eda, destituido por \u00abcorrupto\u00bb) para que la asesorara en el manejo de una pistola autom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Ella le pregunt\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda lograr que una bala rebotase en una pared y se dirigiese, con exactitud, hacia determinado lugar. Al hombre le extra\u00f1\u00f3 la interrogante y, por ello, le pidi\u00f3 dinero extra por informarle y adiestrarla.<\/p>\n<p>Por un lapso de tres meses, fue entrenada para que utilizara, con destreza, el arma [marca Anderson, de fabricaci\u00f3n norteamericana] que su extinto ascendiente guardaba en el escritorio de su despacho jur\u00eddico residencial.<\/p>\n<p>Un s\u00e1bado organiz\u00f3 una \u00abparrillada\u00bb en la casa paterna, que ocupaba con Antonio. Invit\u00f3 a todas sus t\u00edas, t\u00edos, primas y primos. A su hermano lo convenci\u00f3, con actitudes que reflejaban un falso cari\u00f1o, para que estuviese presente.<\/p>\n<p>Durante la realizaci\u00f3n de la fiesta, cuando todos sus familiares se hallaban un poco ebrios, extrajo la Anderson y juguetonamente anunci\u00f3 que asist\u00eda \u2014por divertimento\u2014 a uno de los clubes de tiro de la ciudad.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Que dispare la prima, que lo haga ya y derribe a un p\u00e1jaro! \u2014coreaban algunos de los invitados.<\/p>\n<p>Virginia movi\u00f3 r\u00e1pidamente su mano derecha, con la cual empu\u00f1aba la pistola, y se escuch\u00f3 una fort\u00edsima detonaci\u00f3n. La bala choc\u00f3 contra uno de los macizos bloques de la pared del traspatio. Antonio, que beb\u00eda una cerveza junto a una de sus primas, de pie y bajo un \u00e1rbol de aguacate, cay\u00f3 abatido.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alberto-jimenez-ure\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Jim\u00e9nez Ure Decreto can\u00edbal El Presidente de la Rep\u00fablica, escogido por el pueblo ulterior a la celebraci\u00f3n de elecciones libres y generales, formul\u00f3 su primer decreto: la Legalizaci\u00f3n del Canibalismo. Pretend\u00eda -con ello- resolver dos problemas graves en el pa\u00eds: la hambruna y el desempleo. 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