{"id":3088,"date":"2022-01-23T23:23:21","date_gmt":"2022-01-23T23:23:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3088"},"modified":"2023-11-24T18:34:46","modified_gmt":"2023-11-24T18:34:46","slug":"de-la-alborada-a-cantaclaro-literatura-y-compromiso-en-cinco-revistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/de-la-alborada-a-cantaclaro-literatura-y-compromiso-en-cinco-revistas\/","title":{"rendered":"De la Alborada a Cantaclaro: literatura y compromiso en cinco revistas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><strong>Pausides Gonz\u00e1lez Silva<\/strong><\/h4>\n<p>A comienzos del a\u00f1o de 1909, un poema de Leopoldo Lugones titulado <em>La voz contra la roca<\/em> sirvi\u00f3 para inspirar un proyecto de revista que un grupo de j\u00f3venes intelectuales venezolanos -R\u00f3mulo Gallegos, Julio Planchart, Julio Rosales, Enrique Soublette y Salustio Gonz\u00e1lez Rincones, esperanzados por la nueva coyuntura pol\u00edtica en la que andaba envuelto el pa\u00eds- dieron por llamar <em>La Alborada<\/em>. Esta revista llevaba como ep\u00edgrafe \u00abSustituir la noche por la aurora&#8230;\u00bb, un verso del poema mencionado, el cual sirvi\u00f3 como introducci\u00f3n al primer libro del poeta argentino, <em>Las monta\u00f1as del oro<\/em>, publicado en 1897. Tal introducci\u00f3n era una especie de epopeya que cantaba la resurrecci\u00f3n de un \u00abNuevo Mundo\u00bb. En ella se describ\u00eda, en primer t\u00e9rmino, \u00abuna gran columna de silencio y de ideas en marcha\u00bb, en la cual unas fuerzas terrenales y c\u00f3smicas avanzaban en procesi\u00f3n bajo la mirada de un ser supremo, \u00abel poeta\u00bb, en cuya \u00abfrente brilla[ba] la integridad del Verbo\u00bb. En determinado momento de la epopeya esa \u00abgran columna\u00bb se puebla de \u00abvoces\u00bb y clama:<\/p>\n<p>[&#8230;] Sustituir la noche por la aurora, i el falso<br \/>\nculto por la evidencia de la luz; i el cadalso<br \/>\npor el libro; ser astro, ser cumbre, ser progreso;<br \/>\nsentir sobre la\/rente la dicha como un beso<br \/>\nfloral; prender al flanco de la tiniebla el rayo<br \/>\ncual flam\u00edgera espuela; contradecir el fallo<br \/>\nde los siglos; dar cimas a la conciencia augusta;<br \/>\nromper los viejos moldes de la creencia injusta;<br \/>\nconfiscar a la sombra su vasto calabozo;<br \/>\nanegar las tinieblas en un vasto alborozo;<br \/>\ndeshacer para siempre las coronas de espinas<br \/>\nsembrar nuevas rosas sobre el altar en ruinas;<br \/>\ndesencajar las claves del formidable techo<br \/>\nque encubre la sombr\u00eda negaci\u00f3n del derecho;<br \/>\nbautizar con vitales perfumes toda frente;<br \/>\nesprimir frescas uvas sobre el deseo ardiente;<br \/>\ndesafiar las borrascas con la altivez de un cedro<br \/>\nsecular; pedir cuentas a Cesar como a Pedro&#8230;<\/p>\n<p>El poema prosegu\u00eda con una voz po\u00e9tica que elevaba a trascendencia hist\u00f3rica el surgimiento del conductor de esa gran columna, representada en la fulgura del poeta: \u00abMas la semilla en lo hondo del porvenir vegeta. \/ De ella surgir\u00e1 este \u00e1tomo, este sol: \/ \u00a1un poeta!\u00bb. La epopeya, a su vez, identificaba a esa gran columna como el \u00abpueblo de Nuevo mundo\u00bb y terminaba revelando la urgencia de los astros para que se materializara la necesidad de ese conductor, hasta que al final la voz po\u00e9tica que nos hab\u00eda descrito toda la historia decide asumir esa responsabilidad, tomar ese papel de gu\u00eda: \u00abY decid\u00ed ponerme de parte de los astros\u00bb.<\/p>\n<p>Estas referencias al poema de Lugones tienen m\u00e1s de una justificaci\u00f3n, porque a trav\u00e9s de la conexi\u00f3n que la revista guardo con el ep\u00edgrafe se pueden determinar al menos tres aspectos significativos: la trascendencia de lo secular, propio del modernismo, que en la revista se manifest\u00f3 muy palpablemente a trav\u00e9s de la sacralizaci\u00f3n de la naci\u00f3n y de la patria; la filiaci\u00f3n program\u00e1tica que desde las p\u00e1ginas del poema a las p\u00e1ginas de la revista se ci\u00f1\u00f3 a las expresiones de libertad, esperanza y progreso; y por \u00faltimo la funci\u00f3n magisterial del intelectual con la cual \u00ablos alborados\u00bb cumplieron su rol de \u00abconductores\u00bb, de intelectuales ungidos por la autoridad de un destino patrio entrevisto por ellos. En relaci\u00f3n con esto \u00faltimo vale ver que para ese grupo de j\u00f3venes entusiastas la figura del \u00abpoeta\u00bb en el poema no era otra que la del intelectual. Tal ex\u00e9gesis cuadraba muy bien con la intenci\u00f3n civilizatoria y educativa de la revista, y por ende serv\u00eda para insuflar los \u00e1nimos del apostolado patrio al que estaban entregados. Los \u00abpoetas son todos los que luchan por el Bien, por la Verdad, por la Idea\u00bb, dir\u00eda R\u00f3mulo Gallegos un a\u00f1o despu\u00e9s en La proclama, una revista posterior del mismo grupo; y ya antes, en el n.\u00b0 3 de La Alborada, en un art\u00edculo sin firma, pero muy posiblemente de Enrique Soublette, titulado \u00abUna proposici\u00f3n extempor\u00e1nea\u00bb escrib\u00edan: \u00abNosotros no tenemos tiempo para ocuparnos de la Belleza; no; la pol\u00edtica; las transacciones, las angustias domesticas, no nos dejan un minuto para mirar&#8230; \u00a1vaya dig\u00e1moslo!, para mirar el cielo\u00bb.<\/p>\n<p>Comprometidos como estaban a pensar la patria desde una dimensi\u00f3n similar al poema de Lugones, lo importante para ellos era que este les pudo comunicar, o revelar, las pautas a seguir frente a la contingencia que el pa\u00eds viv\u00eda. Castro hab\u00eda sido derrocado por G\u00f3mez apenas semanas antes de la aparici\u00f3n de la revista, el 19 de diciembre de 1908, y en efecto tal hecho constitu\u00eda una situaci\u00f3n de esperanza para muchos. De tal modo que con La Alborada se perfilo en el siglo XX una nueva versi\u00f3n evangelizadora donde ahora no era Dios (no era Castro tampoco, ni G\u00f3mez) el aliento ultimo del discurso, sino la patria y la naci\u00f3n en s\u00ed mismas. Y ante ellas el intelectual era quien detentaba el magisterio moral. Esto se puede constatar con una serie de art\u00edculos publicados en La Alborada bajo el titulo de \u00abLas deficiencias radicales\u00bb. En ellos Enrique Soublette presentaba una organizaci\u00f3n piramidal de la sociedad conformada por \u00abla base\u00bb, \u00abel medio\u00bb y \u00abel v\u00e9rtices. Cada parte corresponde respectivamente al pueblo, al gobierno y a los intelectuales, consagr\u00e1ndole a estos el papel de \u00abcomprenderlo, decirlo, exigir el remedio a los del medio\u00bb. Esta postura se puso de manifiesto en los trabajos de \u00edndole educativa, econ\u00f3mica, social, moral, art\u00edstica y religiosa que estructuraron los ocho n\u00fameros de la revista, publicados entre el 31 de enero y el 28 de marzo de 1909, en los cuales se adopto la formula natural de lo correctivo propio de la voz magisterial, \u00abse debe&#8230;\u00bb, \u00abse deber\u00eda&#8230;\u00bb, \u00abhay que hacer&#8230;\u00bb, etc.<\/p>\n<p>Este fue, digamos, desde la perspectiva de este trabajo, uno de los rasgos primordiales que tuvo la revista y que en si mismo endoso una forma de mirar la naci\u00f3n, disemin\u00e1ndose y resemantiz\u00e1ndose a lo largo del cuerpo de revistas que atraviesan esos a\u00f1os hasta la vanguardia. Es claro el cambio en el \u00e9nfasis que va del discurso nacionalista al discurso est\u00e9tico. Si bien esto no sucedi\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana, en cualquier caso fue un cambio sutil pero constatable, archivado en la diacron\u00eda de las revistas que conforma el periodo que corresponde a la primera mitad del siglo XX. Ello sucede, por ejemplo, en revistas como Atenea, que aparece en 1908ypermanece hasta 1920 dirigida por Ar\u00e9valo Gonz\u00e1lez; o en Sagitario, publicada en 1911, cuyos directores fueron Jes\u00fas Semprum y Alberto Arvelo Torrealba; o Alma Venezolana, que abarc\u00f3 del a\u00f1o 1910 a 1911 y estuvo a cargo de Luis Urbaneja Achelpohl y A. Fern\u00e1ndez Garc\u00eda; y Alma Latina, en Maracaibo, una revista quincenal ilustrada dirigida por Ud\u00f3n P\u00e9rez y Rafael Y\u00e9pez, que apareci\u00f3 entre los a\u00f1os 1915 y 1920. Esta voluntad por lo patrio y lo nacional se diluye cuando lo importante ya no est\u00e1 en pensar la patria, sino en otros asuntos a\u00fan m\u00e1s \u00abmundanos\u00bb, como por ejemplo los debates en torno al arte, los conceptos de vanguardia o la est\u00e9tica por s\u00ed misma (por ejemplo, en un somero examen de la revista Viernes, 1939-1941, no se encontrar\u00eda ni en el m\u00e1s oscuro de sus versos a la palabra \u00abpatria\u00bb, como tampoco la naci\u00f3n seria el aliento de sus p\u00e1ginas como en La Alborada). En este sentido, es paradigm\u00e1tica la discusi\u00f3n que en el a\u00f1o 35 se estableci\u00f3 entre las revistas Gaceta de Am\u00e9rica y Ingenioso Hidalgo. En ellas no es la \u00abPatria\u00bb -as\u00ed, con may\u00fascula solemne- el centre del discurso, sino m\u00e1s bien una finalidad literaria. El tono del debate en estas revistas se formara a partir del discenso entre los que postulan una labor patria de lo literario y los que apuestan por un esteticismo arte purista. Digamos que lo secular a estas alturas del siglo cobra ya otras dimensiones, se distiende con claridad, entre los que piensan en lo social, en la literatura para el pueblo y los que piensan en la literatura como una esencialidad art\u00edstica. M\u00e1s adelante, como se ver\u00e1, la revista Contrapunto le pondr\u00eda coto a estos asuntos, retomando dichos temas desde una perspectiva revisionista.<\/p>\n<p>La Proclama fue una revista posterior a La Alborada; al parecer tuvo un \u00fanico n\u00famero publicado en Caracas el 20 de junio de 1910, y se debi\u00f3 exclusivamente a la iniciativa de Enrique Soublette, quien fung\u00eda en solitario como director. No obstante, son \u00ablos alborados\u00bb casi en pleno los que colaboran en ella. R\u00f3mulo Gallegos escribe sobre el papel de los poetas en la sociedad en un art\u00edculo titulado \u00abLa herencia de Alonso Quijano\u00bb; Salustio Gonz\u00e1lez Rincones escribe un poema titulado \u00abSobre las nubes y las copas\u00bb&#8217;, Julio Planchart traduce unas reflexiones est\u00e9ticas de Auguste Rodin; y Enrique Soublette, adem\u00e1s de escribir el editorial, titulado \u00abProclama primera\u00bb, tambi\u00e9n publica un poema titulado \u00abLa nueva poes\u00eda\u00bb, en el cual expone su ideario social de lo po\u00e9tico (podr\u00eda decirse que el mismo expresa el ideario po\u00e9tico del grupo). La primera estrofa era ya un corte frontal con el modelo del modernismo:<\/p>\n<p>Hasta cuando cantar la molicie<\/p>\n<p>Que se alarga en tapices espesos, dejando<\/p>\n<p>Que la vida su eterno poder desperdicie,<\/p>\n<p>Mientras pasan en blando<\/p>\n<p>Deslizarse momentos al triunfo propicio?<\/p>\n<p>\u00bfHasta cu\u00e1ndo ensenar tenuidades?<\/p>\n<p>\u00bfHasta cu\u00e1ndo dar forma de arte a los vicios<\/p>\n<p>Y hacer m\u00fasicas con vacuidades?<\/p>\n<p>Revista injustamente olvidada y de muy dif\u00edcil acceso, La Proclama se podr\u00eda considerar como una legitima descendiente de La Alborada, solo que ya en esta nueva revista \u00ablos alborados\u00bb se alejan de ese tono esperanzador, lleno de fe, que se silencia por el tono m\u00e1s bien beligerante. \u00abSemanario de combate\u00bb, dec\u00eda la revista seguidamente de su nombre, y m\u00e1s abajo, \u00ab\u00f3rgano de la revoluci\u00f3n de ideas\u00bb. El editorial comenzaba as\u00ed: \u00abVenezolanos&#8230; Venimos a lanzaros una serie de proclamas de guerra\u00bb, y m\u00e1s adelante aclaraba: \u00abLa guerra que proclamamos es la REVOLUCION DE IDEAS. Es necesario modificar, renovar las ideas&#8230;\u00bb. Tal proclama se puede leer como uno de los documentos m\u00e1s cr\u00edticos de comienzos de siglo, y espec\u00edficamente del campo intelectual de los primeros a\u00f1os del gomecismo. All\u00ed mismo se dec\u00edan cosas como esta:<\/p>\n<p><em>\u00bfBajarnos a la tierra? S\u00ed, pero no tanto como vosotros cuando saluddis alque os da el diario de limosnas. Literatura? Bien, si. Literatura de hombres que tiene la virilidad en su sitio, literatura que cumple su alta misi\u00f3n de propagar las verdades, defender la justicia y preparar el advenimiento del Progreso. Literatura de esa, si. Quincaller\u00eda literaria, olla podrida de todo lo ageno [ sic ]; de esa no.<\/em><\/p>\n<p>Estas palabras seguramente debieron arder en m\u00e1s de uno acostumbrado a leer en las revistas saludos y poemas a las autoridades gomecistas, a leer \u00e1lbumes de se\u00f1oritas de la sociedad y literatura, seg\u00fan se dijo una vez en La Alborada, que no hacia m\u00e1s que \u00abmirar al cielo\u00bb. Fueron palabras inauditas enturbiando el reposo azul; con ellas La Proclama estableci\u00f3 desde el principio una ruptura con la sensibilidad literaria del modernismo epigonal y, sobre todo, con aquellas publicaciones que viv\u00edan bajo sicariato ante los gobiernos de turno.<\/p>\n<p>Esta misma intenci\u00f3n se aprecia en una peque\u00f1a fabula que aparece sin firma, titulada \u00abYo pertenezco al Rey\u00bb, en la cual subyace una moraleja que narra los favoritismos y privilegios de las elites. El resto del contenido de la revista lo terminaban de conformar otra fabula titulada \u00abE1 pueblo complaciente\u00bb, sin firma tambi\u00e9n; una secci\u00f3n de peque\u00f1as notas editoriales -una saludaba con mucha iron\u00eda a la desaparecida La Alborada (\u00ab\u00bbLa Proclama\u00bb saluda a un espectro\u00bb), mientras que otra nota, tan solo de cuatro l\u00edneas a una columna, pero en may\u00fasculas y en negritas, se le propon\u00eda a \u00ablas potencias c\u00edvicas\u00bb la fundaci\u00f3n de un partido pol\u00edtico-; y cerraban el numero una secci\u00f3n de caricatura y una p\u00e1gina de anuncios publicitarios, dos grandes diferencias formales en relaci\u00f3n con La Alborada. Si en La Alborada era la voz magisterial la que organizaba el discurso, tal voz parec\u00eda estar dirigida a un horizonte de recepci\u00f3n distinto al de La Proclama; en esta hab\u00eda una voz mucho menos consensual, m\u00e1s conflictiva, dirigida ahora al pueblo o en todo caso a una idea de sociedad civil -esas \u00abPotencias c\u00edvicas\u00bb-, y no a las autoridades ni a las elites del pa\u00eds. La Alborada en esa primera \u00e9poca liberal del gomecismo duro ocho n\u00fameros, \u00abNo hay que confundir la Libertad con la licencia\u00bb les hab\u00edan advertido antes del \u00faltimo; La Proclama, es f\u00e1cil entenderlo, no paso del primero.<\/p>\n<p>VALVULA: ECLOSION DE LO NUEVO<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la palabra que surge mas llena de sentido, al hablar de las revistas venezolanas en esta primera mitad del siglo veinte, sea la palabra transfiguraci\u00f3n. En esta \u00e9poca se revela, como en ninguna otra en el pa\u00eds, toda la tensi\u00f3n de esta palabra aplicada al campo del arte, porque es en esta \u00e9poca donde se operan los cambios definitivos que lo conducir\u00e1n a encontrarse plenamente con el siglo XX, y en el \u00e1mbito de la literatura esto no fue, por supuesto, ninguna excepci\u00f3n. Las est\u00e9ticas del siglo XIX mueren aqu\u00ed como en un proceso de degradaci\u00f3n y sublimaci\u00f3n donde se podr\u00e1 tropezar con todo a la vez. El producto de esa transfiguraci\u00f3n podr\u00e1 palparse ya sin dudas en las revistas y grupos como Sardio, El Techo de la Ballena y Tabla Redonda, que surgen en las d\u00e9cadas del cincuenta y del sesenta; mientras tanto, se tuvo que vivir una \u00e9poca de verdaderos cambios donde todas las est\u00e9ticas se \u00a0cruzaron, siendo la esencia de lo nuevo la piedra filosofal que todos ansiaban encontrar. Ese periodo fue un gran laboratorio de alquimia y en el mortero del mago estuvo todo mezclado, en el se pudo echar cualquier cosa, en el se pudo encontrar de todo; sus dos abrevaderos, tradici\u00f3n y vanguardia, estuvieron ah\u00ed ardiendo en llama viva.<\/p>\n<p>Cuando V\u00e1lvula se publica en 1928, lo hace compartiendo, pero tambi\u00e9n fisurando, un contexto de revistas dominado todav\u00eda por la est\u00e9tica modernista, con sus variantes parnasianas y nativistas. Incluso en varias de ellas el parnasianismo fue una verdadera adicci\u00f3n que alcanzo hasta los a\u00f1os cuarenta. Y no era para menos tal propensi\u00f3n a la hora en que aparece V\u00e1lvula. A sus espaldas quedaba un pasado prodigioso intentando sobrevivir de cualquier modo. Hasta el a\u00f1o 15, a\u00f1o de su desaparici\u00f3n, hab\u00eda estado.\u00a37 Cojo Ilustrado dominando todo el revisterio de una \u00e9poca, junto a revistas subsidiarias de su est\u00e9tica como lo fueron en Coro, por ejemplo, Mes Literario, desde 1906 hasta 1911 probablemente, y La Revista Literaria, que apareci\u00f3 en 1909 y duro hasta 1924; sin embargo, su hegemon\u00eda quedo en oleadas de revistas que cultivaron su misma est\u00e9tica y su mismo estilo mucho despu\u00e9s de su desaparici\u00f3n. Muchas de ellas tuvieron sede en el interior del pa\u00eds. As\u00ed por ejemplo surge tambi\u00e9n en Coro en 1920, permaneciendo hasta 1935 -quiz\u00e1s la mas bellamente editada-, la revista M\u00e9danos y Leyendas, dirigida por Polita de Lima, quien alguna vez fuese bautizada por el Cojo Ilustrado como la \u00abPrincesa del Parnaso venezolano\u00bb; en Maracaibo Alma Latina, mencionada en paginas anteriores, y en Ciudad Bol\u00edvar, desde 1929 hasta 1941, la revista Alondras. En medio de este sensorium irrumpe entonces en 1928 la revista V\u00e1lvula, para ensenar cuales eran las vueltas que hab\u00eda que darle a las manecillas del arte con el fin de que eso nuevo apareciese, sin clausurar, no obstante, el paso a lo que ya estaba. Desde su aparici\u00f3n fue considerada la revista iniciadora de la vanguardia en Venezuela, aunque ya este aspecto venia ventil\u00e1ndose desde las p\u00e1ginas &amp;e Elite, y mucho antes hab\u00eda encontrado, por lo menos, aires de un lenguaje distanciado al de su \u00e9poca, a lo largo de los ocho n\u00fameros que alcanzo a tener la revista Cultura, publicada en el a\u00f1o 1912.<\/p>\n<p>La presencia de V\u00e1lvula en el espectro nacional, si se toma en cuenta no solo su publicaci\u00f3n, sino las reacciones que se dieron en torno a ella, se adelanto por d\u00edas pr\u00e1cticamente a la revuelta estudiantil, surgida en el seno de la Universidad Central de Venezuela en el carnaval de ese ano cuando se celebro la \u00abSemana del Estudiante\u00bb. Por ello, cuando el Gobierno reacciona, lo hace extendiendo ampliamente todos sus tent\u00e1culos sobre este centre y V\u00e1lvula, cuya vitalidad estaba impulsada b\u00e1sicamente por hombres vinculados a esa casa de estudio, como todo lo dem\u00e1s, tuvo que hacer silencio, tuvo que cerrarse. Al hecho se sumo la circunstancia de que varios de sus colaboradores principales, Miguel Otero Silva y Joaqu\u00edn Gabald\u00f3n M\u00e1rquez entre ellos, estuvieron directamente vinculados a los sucesos de esa revuelta, incluso este \u00faltimo ya ven\u00eda de participar en las manifestaciones estudiantiles ocurridas una d\u00e9cada antes, junto a Rodolfo Moleiro y Andr\u00e9s Eloy Blanco, poetas pertenecientes a la \u201cgeneraci\u00f3n del 18\u201d. Esto es importante se\u00f1alarlo si se toma en cuenta la base de escritores de esta generaci\u00f3n con la que conto V\u00e1lvula en su \u00edndice. All\u00ed estuvieron Gonzalo Carnaval, Fernando Paz Castillo, Vicente Fuentes, Julio Morales Lara, Rafael \u00c1ngel Barroeta, Pedro Sotillo, adem\u00e1s de Ramos Sucre, Uslar Pietri y Nelson Himiob, quienes, si bien no estuvieron vinculados directamente a los del 18, han sido emparentados a ellos por alguna u otra cr\u00edtica.<\/p>\n<p>El titulo de la revista apareci\u00f3 en letras min\u00fasculas atravesando diagonalmente el dibujo de Rafael Rivero, en una portada con aliento cubista. La palabra \u00abPlano\u00bb con la que se designaba el \u00edndice, era ya significativa para entender el prop\u00f3sito que tra\u00edan entre manos los de V\u00e1lvula. Ella alud\u00eda a lo abierto, a lo llano, pero tambi\u00e9n a lo angular, a lo geom\u00e9trico, y con estos aspectos se daba ya fe de la actitud de libertad que asum\u00eda la revista para con la literatura y el arte en general. Era abrirle las puertas al campo y era mirarlo cada quien a su manera, afirmando con ello un aspecto crucial para la vanguardia como fue la individualidad art\u00edstica; la moral del artista quedaba abierta a su interior y su voluntad creadora depend\u00eda de ese interior. En tanto reducto de vanguardia, V\u00e1lvula trato de reafirmar este principio. De hecho, durante ese ano de V\u00e1lvula apareci\u00f3 citada en varias ocasiones, por alg\u00fan u otro motivo, la conocida frase de Emilio Zola, aquello de que el arte era la naturaleza vista a trav\u00e9s de un temperamento. El mismo Uslar Pietri la recuerda en un art\u00edculo donde refutaba los argumentos de Carlos Capriles acerca de la vanguardia. Con ella se legitimaba, en el esp\u00edritu de \u00ablos valvulistas\u00bb, la irreverencia a la que quer\u00edan apostar a toda costa. Y no es casual que fuera el mismo Uslar Pietri el autor del manifiesto de V\u00e1lvula titulado \u00abSomos\u00bb. Este aparec\u00eda despu\u00e9s del \u00edndice, y ya su primera frase, \u00abSomos un punado de hombres j\u00f3venes con fe, con esperanza y sin caridad\u00bb, sirvi\u00f3 para levantar muchos escozores en el mundo intelectual de ese ano. Uslar Pietri explicaba tiempo despu\u00e9s que ella \u00abno dec\u00eda lo suficiente, pero expresaba nuestra desaz\u00f3n, nuestro repudio a la hora y al ambiente y nuestra aspiraci\u00f3n de salir y abrir un nuevo tiempo\u00bb (1978). El manifiesto hacia \u00e9nfasis en tres aspectos: \u00abreivindicar el verdadero concepto de arte nuevo\u00bb, la libertad de este, y su, digamos, operaci\u00f3n creadora a trav\u00e9s de la sugerencia y la herramienta fundamental de esta, la imagen. Y con una imagen visionaria terminaba el manifiesto: \u00ab\u00bbv\u00e1lvula\u00bb es la espita de la maquina por donde escapara el gas de las explosiones del arte futuro\u00bb.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los textos que formaron parte de este \u00fanico n\u00famero de V\u00e1lvula centraban su atenci\u00f3n sobre ese aspecto de lo \u00abnuevo\u00bb. Por ejemplo, Israel Pena Arreaza hacia menci\u00f3n de Ad\u00e1n como s\u00edmbolo del hombre nuevo de la ciudad; Pedro Rivero, con su poema, tanteaba seguramente el origen de lo que deb\u00eda ser el nuevo lenguaje, otorg\u00e1ndole una dicci\u00f3n distinta al poema de las \u00abVocales\u00bb de Rimbaud; Antonio Clavo hablaba de una \u00abnueva estrella\u00bb; Gonzalo Carnevali, de una \u00abnueva cima\u00bb; Vicente Fuentes, del \u00abhombre nuevo\u00bb; en el poema de Luis Rafael Castro se personificaba a la Am\u00e9rica Latina y esta terminaba afirmando, al referirse a su sangre, que el sonido de su moneda era nuevo. Dos aspectos importantes acompa\u00f1aban esta urgencia por lo nuevo: una era la apuesta al futuro, la otra era la cr\u00edtica al pasado, cuyo principal objeto eran los hombres que hab\u00edan perdido la voluntad ante el progreso y el cambio. Un ejemplo de lo primero era el poema de Pedro Sotillo \u00abLos venezolanitos\u00bb, un ejemplo de lo segundo estaba en uno de los \u00faltimos textos de la revista, \u201cE1 c\u00edrculo\u201d, de Nelson Himiob, donde se planteaba la imposibilidad de un hombre por trascender sus propios fantasmas, los cuales, m\u00e1s que sostenidos por su vejez, estaban alimentados por la negaci\u00f3n de sus propios esquemas. Las ultimas l\u00edneas del texto eran una imagen clara de esto: \u00abEs que los recuerdos se guindan a su alma como una armadura de papagayo en los alambres de la luz\u00bb.<\/p>\n<p>Ante lo dicho vale la pena mencionar otros textos donde este esp\u00edritu de cambio de \u00ablos valvulistas\u00bb concentre toda su intensidad literaria. Fueron tres cuentos: \u00abAgua Sorda\u00bb, de Carlos Eduardo Fr\u00edas, \u00abEn el principio&#8230;\u00bb, de Arturo Uslar Pietri, y \u00abv\u00e1stago\u00bb -as\u00ed, con min\u00fasculas- de Jos\u00e9 Salazar Dom\u00ednguez. Estos cuentos pudieron servir en su conjunto como una gran met\u00e1fora de lo que el manifiesto de V\u00e1lvula propon\u00eda. A su manera cada \u00a0uno era una lucha contra lo que percib\u00edan como la presencia anquilosada y adusta de los \u00a0viejos esquemas, a la vez que propon\u00edan el nacimiento de un futuro mejor.<\/p>\n<p>El cuento de Carlos Eduardo Fr\u00edas, ambientado en alguna parte del litoral venezolano, se centra en el cambio que se produce en un ni\u00f1o que ha quedado solo luego de la partida de su padre, uno de los mejores Pescadores de la zona. Tres tensiones plantea la narraci\u00f3n en este cuento: cuando el ni\u00f1o se encuentra con unos Pescadores borrachos y ante estos \u00abparec\u00eda mas vulgar, m\u00e1s sucio, m\u00e1s flaco&#8230;\u00bb debido a que \u00abel muchacho ya no era el mismo porque no evocaba la figura de su padre\u00bb; cuando el ni\u00f1o descubre la manera de sobrevivir por su cuenta y saldar su hambre haciendo que los borrachos lancen monedas al agua para el buscarlas; y por \u00faltimo la imagen que contiene toda la espiritualidad de la vanguardia, la del ni\u00f1o saliendo del agua con las monedas en la boca. Algo sucede en \u00e9l cuando emerge del agua y es cubierto por la luz de la luna: cuando \u00abla luna lo visti\u00f3 de sardina\u00bb. Hay en ese emerger un gesto de quien se encuentra consigo mismo; una conciencia de quien asume el riego de contar con su voluntad, dejando atr\u00e1s la de sus mayores, que de hecho quedan all\u00ed representados por los borrachos que se van alejando por la rada, mientras van soltando improperios en la noche; hay en ese emerger, finalmente, ya no del ni\u00f1o, sino del joven buceador, una luz y un agua bautismales.<\/p>\n<p>Esta misma conciencia que despierta es el centro del relate de Uslar Pietri, probablemente el texto m\u00e1s vanguardista de toda V\u00e1lvula. Era un relate que exaltaba al grado m\u00e1ximo las posibilidades de la sugerencia, vaciando el texto de referentes precisos a los cuales pudiese asirse el significado. Si algo puede sacarse en claro de ese texto es la imagen de un nacimiento, el \u00abemerger\u00bb de un algo, y lo m\u00e1s probable es que esa \u00abcosa\u00bb amorfa que va como transcendiendo durante todo el relate hubiese podido aludir al lenguaje mismo. Y al igual que los otros cuentos mencionados lo nuevo aparece dejando atr\u00e1s la caducidad. Algo parece crearse, renacer o transformarse a partir de \u00abla fatiga de una energ\u00eda ya muerta\u00bb. Esa cosa que pudiera ser el lenguaje al final emerge de un liquido y se hace \u00abtransparente\u00bb. As\u00ed, el relato dentro de su dificultad se\u00f1alaba lo mismo que el cuento de Carlos Eduardo Fr\u00edas, el despertar de una conciencia, como la del ni\u00f1o cuando sale del agua con las monedas en su boca y se da cuenta de que puede estar solo ante el mundo.<\/p>\n<p>\u00abv\u00e1stago\u00bb, el cuento de Salazar Dom\u00ednguez, planteaba la misma circunstancia. Quiz\u00e1s fue este el cuento donde la voluntad del cambio estaba m\u00e1s clara. La an\u00e9cdota era sencilla: un peque\u00f1o grupo de indios decide separarse de su comunidad para fundar un nuevo caser\u00edo. El cuento narra b\u00e1sicamente el estado de desidia de la \u00abtribu estancada\u00bb hasta que el peque\u00f1o grupo decide \u00abdesvertebrarse\u00bb de aquellos que solo est\u00e1n sujetos a sus recuerdos. El cuento termina con el asombro del cacique al constatar que a lo lejos, en el \u00abpicacho\u00bb de una montana, estalla \u00abel blancor\u00bb del nuevo grupo, \u00abusurpador de la luz\u00bb. El mensaje era claro y estaba dirigido a las letras venezolanas de ese entonces: era menester practicar una nueva dicci\u00f3n en las palabras de la tribu.<\/p>\n<p>Los cuentos tratados hasta aqu\u00ed, por solo mostrar los m\u00e1s evidentes, de una u otra forma arrojan luz en sus im\u00e1genes ultimas, lo cual no deja de ser relativa a la idea de transfiguraci\u00f3n que se plantea al comienzo de esta parte sobre V\u00e1lvula. El brillo de la luna en \u00abAgua sorda\u00bb, la transparencia de eso que nace en \u00abEn el principio&#8230;\u00bb, la luz usurpada en \u00abv\u00e1stago\u00bb, y hasta los cables de la luz en \u00abE1 circulo\u00bb, el cuento de Nelson Himiob, hablaban de esa apuesta en el futuro que tra\u00eda la revista en sus pertrechos. Uno de los textos mas pol\u00e9micos de V\u00e1lvula, el ensayo titulado \u00abAuto de fe\u00bb, de Leopoldo Landaeta, viejo guerrero de otra generaci\u00f3n literaria m\u00e1s ligada al siglo XIX, pero que para los efectos dram\u00e1ticos de la revista, adem\u00e1s del espaldarazo que significaba, fue como el s\u00edmbolo del cambio y de la rectificaci\u00f3n en las aguas de lo nuevo, se\u00f1alaba en breves l\u00edneas este esp\u00edritu de renovaci\u00f3n que hab\u00eda en V\u00e1lvula, y que mucho ten\u00eda que ver con los textos ya comentados:<\/p>\n<p>Nosotros intelectualistas de la generaci\u00f3n que les precede, nos atiborramos de whisky y de retorica, porque los \u00abmaestros\u00bb paladeaban ese n\u00e9ctar y esa ambrosia; ustedes, mejor iniciados, van al juego de pelota, devoran el espacio, oyen la vibraci\u00f3n del mundo, y, erguidas las antenas espirituales, profesan un cosmopolitismo en que lo domestico, lo criollo, se confunden con la armon\u00eda del universo.<\/p>\n<p>La vida de V\u00e1lvula fue corta, pero su futuro materializa los linderos de las letras venezolanas. V\u00e1lvula se\u00f1al\u00f3 el limite, con ella hubo una conciencia clara, muy a pesar de sus cr\u00edticos, de que a sus espaldas quedaba una \u00e9poca muy distinta a la que hab\u00eda por delante de todos. Los grupos, las revistas y los movimientos que vinieron luego no hicieron m\u00e1s que trazar sus propias v\u00edas sobre lo que ya hab\u00eda sido pavimentado, y fue Viernes la primera revista en transitar con voz madura y plena ese camino.<\/p>\n<p>VIERNES: MADUREZ DEFINITIVA DE UN NUEVO LENGUAJE<\/p>\n<p>Puede ser que no haya habido en los anos de las revistas venezolanas que aqu\u00ed se estudian una de mayor relieve hispanoamericano como la revista Viernes. Si bien V\u00e1lvula dinamito las sensibilidades, en rigor, su alcance fue un hecho meramente domestico. Indigesti\u00f3n para unos, vitalidad para otros, su \u00fanico n\u00famero fue hecho para el consumo nacional, mientras que el fen\u00f3meno de Viernes fue algo parecido al de El Cojo Ilustrado, salvando por supuesto innumerables distancias que no vale la pena tratar en la dimensi\u00f3n de este trabajo. Viernes estuvo en contacto permanente con la gente del grupo Mandr\u00e1gora (Chile), con los responsables de Piedra y Cielo (Colombia), con varios de los pertenecientes a ese ciclo tit\u00e1nico de las revistas literarias en M\u00e9xico, como lo fueron Contempor\u00e1neos, El Hijo Prodigo, Letras de M\u00e9xico y Taller Po\u00e9tico, en sus dos etapas, as\u00ed como con distintos colaboradores de Argentina, Ecuador y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>La revista tuvo 14 entregas que abarcaron 22 n\u00fameros desde mayo de 1939 hasta mayo de 1941. Las entregas correspondieron al siguiente orden de ano, mes y n\u00famero(s), (la numeraci\u00f3n que aparece en redondas representa las entregas):<\/p>\n<ul>\n<li>1939: mayo (n.\u00b0 1) junio (n.\u00b02), agosto (n.\u00b03), octubre (n.\u00b04), diciembre(n.\u00b05).<\/li>\n<li>1940: enero (n. \u00b0 6), febrero (n. \u00b0 7), marzo (n. \u00b0 8), abril (n. \u00b0 9), mayo (n.\u00b0 10).<\/li>\n<li>1940:junio-julio (n.\u00b0 11, 12) (<em>11<\/em>), agosto-septiembre (n.\u00b0 13,14) (<em>12<\/em>), octubre-noviembre-diciembre (n.\u00b0 15, 16, 17) (<em>13<\/em>).<\/li>\n<li>1941: enero-febrero-marzo-abril-mayo (n.\u00b0 18,19,20,21,22) (<em>14<\/em>).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Como es evidente a partir de esta relaci\u00f3n, ya desde el numero de junio-julio de 1940 la revista comenz\u00f3 a tener dificultades hasta el punto tal de desaparecer pr\u00e1cticamente en diciembre de ese ano, para reaparecer por \u00faltima vez cinco meses luego en mayo del 41. Estas 14 entregas estuvieron dirigidas, bajo el cargo de secretario de redacci\u00f3n, por Pascual Venegas Filardo, con la excepci\u00f3n de las tres primeras que estuvieron bajo la supervisi\u00f3n de Vicente Gerbasi.<\/p>\n<p>Bien se sabe que la revista fue la natural consecuencia de un grupo formado alrededor de una pena literaria que sol\u00eda reunirse los d\u00edas viernes (seg\u00fan consta en la \u00abCr\u00f3nica\u00bb del primer n\u00famero, en el n.\u00b0 21 de la calle oeste 4, entre las esquinas de La Bolsa y La Pedrera). Sin embargo, seg\u00fan Venegas Filardo, el grupo tuvo dos cuarteles literarios previos a las reuniones \u00abviernistas\u00bb: la redacci\u00f3n del diario Unidad Nacional y luego el diario El Universal, cuya secci\u00f3n literaria, \u00abArtes y letras\u00bb, dirigida por el mismo Venegas Filardo, sirvi\u00f3 para consolidar las sensibilidades y afinidades del grupo, adem\u00e1s de series \u00fatil como plataforma expresiva. Luego vendr\u00edan los encuentros de los viernes en la tarde, de los cuales no solo surgi\u00f3 el capital literario que sedimento al grupo y expandi\u00f3 el caudal de la literatura nacional, sino tambi\u00e9n uno de los momentos m\u00edticos mas extraordinarios de nuestra historia literaria, porque mas all\u00e1 de la \u00abbotiller\u00eda\u00bb, all\u00ed hablaron, discutieron, sonaron y visionaron en un solo circulo algunos de los poetas m\u00e1s importantes de varias generaciones. En una misma mesa estuvieron Vicente Gerbasi, Pablo Rojas Guardia, \u00c1ngel Miguel Queremel, Luis Fernando \u00c1lvarez, Rafael Olivares Figueroa, Oscar Rojas Jim\u00e9nez, Pascual Venegas Filardo, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Heredia y Otto De Sola. Fue un grupo principalmente po\u00e9tico, y dada la relevancia que adquiri\u00f3 en nuestra historia literaria, podr\u00eda aventurarse la afirmaci\u00f3n de que se trato del primer grupo po\u00e9tico, verdaderamente consolidado, con que conto el siglo XX literario en Venezuela, a pesar del riqu\u00edsimo precedente de los poetas del 18. Sin embargo, tambi\u00e9n participaron activamente narradores y cr\u00edticos, los cuales aparecer\u00edan en la nomina del grupo a partir del quinto n\u00famero de la revista; all\u00ed se agregaron Fernando Cabrices, Ram\u00f3n D\u00edaz S\u00e1nchez, Pedro Grases, Alberto Junyent, Leo Ulrich, Juli\u00e1n Padr\u00f3n, Pedro Sotillo y Abel Vallmitjana.<\/p>\n<p>Viernes, como grupo, participo activamente en la vida cultural de la Caracas de finales del treinta y comienzos del cuarenta mediante actos diversos: recitales, conferencias, programas radiales y hasta dispusieron de su propio sello editorial, de donde salieron publicaciones de gran valor dentro de nuestra literatura. Alrededor de treinta publicaciones llevo a cabo el sello editorial de la revista, entre libros y plaquetas. No ser\u00eda una exageraci\u00f3n afirmar, tan solo si se toma en cuenta la significaci\u00f3n empresarial del grupo, que para ese entonces su sello editorial fue uno de los m\u00e1s importantes de la poes\u00eda venezolana, al lado de otras ediciones como las de los Cuadernos Literarios de la Asociaci\u00f3n de Escritores Venezolanos, las de la Editorial Elite, las de la Editorial Cecilio Acosta o las de la Biblioteca Venezolana de Cultura. En este sentido basta revisar la secci\u00f3n de \u00abNotas y rese\u00f1as\u00bb de la revista para percibir como el grupo fue expandi\u00e9ndose, irradi\u00e1ndose, haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s presente mientras patentaba con su vitalidad su puesto en la historia literaria venezolana.<\/p>\n<p>Afirmaban con ello uno de sus prop\u00f3sitos de grupo se\u00f1alados en el manifiesto de la revista: ser \u00abinterventor de la cultura\u00bb. Ahora bien, esa intervenci\u00f3n tambi\u00e9n tenga que ver con los cambios que quer\u00edan introducir en el \u00e1mbito de lo po\u00e9tico, siendo el rasgo m\u00e1s importante la exploraci\u00f3n que intentaron en relaci\u00f3n con lo on\u00edrico, lo surreal, los sentidos \u00edntimos de lo extra\u00f1o, que condujeron a la b\u00fasqueda de un lenguaje que expresara la tensi\u00f3n de estos aspectos. Por eso, el lenguaje de \u00ablos viernistas\u00bb, entendido en t\u00e9rminos generales, fue considerado como un lenguaje irreverente, subvertidor, herm\u00e9tico. Siendo esto as\u00ed, fue contra estas manifestaciones del grupo, m\u00e1s a\u00fan que ante la revista misma, que reaccionaron los llamados \u00abantiviernistas\u00bb, encabezados al principio por Miguel Otero Silva y Leoncio Mart\u00ednez, quienes acusaron al grupo de evasionista y deshumanizado.<\/p>\n<p>Pero en realidad una cosa fue el grupo y otra la revista. Si bien desde el principio el grupo estuvo conformado por hombres de distintas generaciones (\u00c1ngel Miguel Queremel, quien fallece apenas salido el primer n\u00famero de la revista, estaba ligado a la \u00abgeneraci\u00f3n del 18\u00bb, Pablo Rojas Guardia ven\u00eda de las batallas del 28, as\u00ed como Jos\u00e9 Ram\u00f3n Heredia y Rafael Olivares Figueroa), hubo un celo por forjar dentro de \u00e9l un lenguaje po\u00e9tico y una postura que no fueron del todo homog\u00e9neos en la revista. No solamente ya hab\u00eda en el seno de Viernes algunos poetas que en realidad no profesaban en si el evangelio del grupo, como Olivares Figueroa y Oscar Rojas Jim\u00e9nez, sino que fue usual la colaboraci\u00f3n en ella de poetas y narradores alejados de toda esa b\u00fasqueda \u00abviernista\u00bb, como por ejemplo Alberto Arvelo Torrealba, Juli\u00e1n Padr\u00f3n, Manuel Felipe Rugeles, Pedro Sotillo y Miguel Utrera. Sin embargo, al lado de estos hubo colaboraciones notables de la vanguardia que obviamente correspond\u00edan al esp\u00edritu que persegu\u00eda el grupo; all\u00ed se publicaron poemas de Jorge Carrera Andrade, Humberto D\u00edaz Casanueva, Efra\u00edn Huerta, Vicente Huidobro, Jorge Rojas y Rosamel del Valle. En este sentido, la revista fue coherente con lo que participaba en su manifiesto: que Viernes era un grupo sin limitaciones que se identificaba \u00abcon la-ro-sa-de-los-vien-tos. Todas las direcciones. Todos los vuelos. Todas las formas\u00bb. Y ese mismo p\u00e1rrafo del manifiesto cerraba con una pregunta: \u00ab\u00bfAcaso se yo las normas de mis compa\u00f1eros?\u00bb.<\/p>\n<p>Esta actitud es para la fecha de 1939, adem\u00e1s de crucial para entender la naturaleza de la revista, muy reveladora, porque en ella puede avizorarse la plenitud de una conciencia est\u00e9tica y su historicidad en relaci\u00f3n con un piano mucho m\u00e1s amplio como la vanguardia latinoamericana para tal momento. 1939 podr\u00eda ser el ano en el que se cruzan todas las vertientes. Cronol\u00f3gicamente podr\u00eda ser como el centro gravitatorio de toda la vanguardia latinoamericana. Es el ano de Muerte sin fin, Poemas humanos, La ciudad sumergida, La tortuga ecuestre, La rosa de la espinela y Presagio del amor. Por lo menos hasta entonces no hab\u00eda habido en la poes\u00eda vanguardista latinoamericana un ano en el que convergieran tantas obras prodigiosas y a su vez tan disimiles. Efectivamente, en cada una de estas obras operan elementos diversos que las distinguen entre si, por ejemplo el lenguaje preciosista, cercano a lo gongorino en Muerte sin fin, y espec\u00edficamente en La rosa de la espinela; el trasunto de la sensibilidad como evaluadora de la realidad en Poemas humanos; las im\u00e1genes alucinantes de profunda filiaci\u00f3n surrealista en La tortuga ecuestre, as\u00ed como la mirada hacia la interioridad del ser y su plenitud en La ciudad sumergida y Presagio del amor.<\/p>\n<p>A partir de estos poemarios cabe pensar la vanguardia como un cuerpo hecho de entrecruzamientos que operan -en modos distintos- desde la tradici\u00f3n latinoamericana as\u00ed como desde las influencias europeas. Y justamente esto fue lo que se manifest\u00f3 en la revista: una voluntad por indagar en el hombre a trav\u00e9s de un lenguaje m\u00e1s penetrante \u2013desconcertante y cautivador-, pero tambi\u00e9n la aceptaci\u00f3n de una corriente m\u00e1s palpable vinculada a la tradici\u00f3n criollista. Esta doble perspectiva vali\u00f3 en Viernes como centro de esa \u00abRosa de los vientos\u00bb, y cada colaboraci\u00f3n fue en s\u00ed misma una singladura \u00fanica. Sucedi\u00f3 en la revista algo parecido a V\u00e1lvula, donde lo nuevo, o el ejercicio por lo nuevo, estuvo acompa\u00f1ado de elementos todav\u00eda muy tradicionales; sin embargo, la diferencia estribo en que ya en Viernes esta \u00abmezcla\u00bb ya respond\u00eda a una visi\u00f3n de la vanguardia m\u00e1s amplia, o en todo caso m\u00e1s definida: la tradici\u00f3n sum\u00e1ndose al movimiento.<\/p>\n<p>El valioso catalogo de Viernes fue tambi\u00e9n prueba de ese eclecticismo propio de la vanguardia, porque al lado de los libros de Luis Fernando \u00c1lvarez -quien, con la excepci\u00f3n de su primer libro, Va y ven, publico toda su obra (escasa pero prodigiosa) con el sello Viernes-, al lado de Bosque doliente, de Gerbasi, y Gong en el tiempo, de Heredia, estaban all\u00ed los Octos\u00edlabos, de Oscar Rojas Jim\u00e9nez, incluso un inusitado Estudios de castellano, de Pedro Grases. El impulse vital fue uno solo: asir la realidad desde todas sus instancias; la b\u00fasqueda consisti\u00f3 en dar con la materialidad de las cosas. En V\u00e1lvula, los restos de tradici\u00f3n andaban all\u00ed todav\u00eda respondiendo a un atavismo que no hab\u00edan podido sacudirse todav\u00eda; en Viernes, la relaci\u00f3n cambia: lo nuevo y lo tradicional llegan a compartir sin desvelos un mismo espacio. Sin embargo esto no fue suficiente para que la llamada \u00abgeneraci\u00f3n del 42\u00bb reaccionara desde diversos modos contra lo que pareciese \u00abviernista\u00bb, siendo el grupo Suma el mas critico de ellos. Desde los cuadernos po\u00e9ticos de este grupo, publicados entre 1943 y 1944, se plante\u00f3 una vuelta a la palabra directa, a los t\u00e9rminos m\u00e1s eficaces para decir la realidad, y una vuelta a la prosodia. En este sentido, cultivaron lo hispanizante portando Juan Beroes la insignia del grupo. Viernes se disolvi\u00f3, seg\u00fan dijera Liscano en 1950 en la revista Cantaclaro, por vanidad y burocracia. Sea como haya sido, lo cierto es que la literatura venezolana ya no pod\u00eda ser la misma luego de Viernes y su revista. Lejos estaban ya los d\u00edas de las revistas modernistas, celebrantes de fechas patrias como M\u00e9danos y Leyendas, aunque todav\u00eda se imprimiesen; y aunque todav\u00eda hubiese reminiscencias de ese estilo en las secciones literarias de los llamados magazines como Ecos de Gloria, editada desde 1930 hasta 1946, o en la misma Biliken, que desde 1919 no cesaba de publicar y no lo har\u00eda hasta bien pasados los a\u00f1os cincuenta, ya se impon\u00eda de por s\u00ed una sensibilidad nueva. Por ejemplo, la Revista Nacional de Cultura desde 1938 estaba enrumbada en una direcci\u00f3n plenamente moderna, y despu\u00e9s de Viernes el propio Gerbasi segu\u00eda sus embates editoriales en la direcci\u00f3n de revistas como Revista del Caribe, que se publico de 1941 a 1942, y Bit\u00e1cora, publicada entre 1943 y 1944. Definitivamente algo maduro daba sus frutos. A finales de la d\u00e9cada del cuarenta le tocar\u00eda a la revista Contrapunto recoger la cosecha del nuevo siglo.<\/p>\n<p>CONTRAPUNTO: INSTALACION PLENA EN EL SIGLO XX<\/p>\n<p>El grupo Contrapunto aparece en 1946 y el primer n\u00famero de su revista, hom\u00f3nima del grupo, se publico en 1948. Su presencia en la escena literaria venezolana ocurre 10 anos despu\u00e9s de que la gente de Viernes comenzara a reunirse, y, al igual que con estos, tambi\u00e9n medio un tiempo antes de que la revista surgiera. El nombre de la revista guardaba al menos un doble sentido: era una palabra subsidiaria de la situaci\u00f3n pol\u00edtica y social venezolana que alud\u00eda al firme prop\u00f3sito de enfrentar cr\u00edticamente la situaci\u00f3n cultural del pa\u00eds. Si Viernes busco la manera de subvertir el lenguaje, Contrapunto se trazo la meta de subvertir el discurso pol\u00edtico, social y cultural, en la b\u00fasqueda de valores mas firmes y verdaderos. La naturaleza de la revista fue la palabra \u00abcontestar\u00bb. H\u00e9ctor Mujica dec\u00eda en el editorial del n.\u00b0 1 que hab\u00edan llamado \u00abContrapunto\u00bb a la revista porque ella seria \u00abuna discusi\u00f3n generosa sobre los objetivos de esta contienda que debe realizar la cultura venezolana en sus pr\u00f3ximos anos\u00bb. Sin embargo, mas all\u00e1 de este sentido, el nombre de \u00abContrapunto\u00bb pudo haber sido tornado de la novela de Aldous Huxley <em>Point counterpoint<\/em> (traducida al espa\u00f1ol como Contrapunto) y publicada en 1933, alcanzando seis ediciones para 1948. Pudo haber sido un homenaje velado a este autor, uno de los escritores de cabecera del grupo, junto a Mann, Faulkner, Hemingway y otros, estableciendo con ello una filiaci\u00f3n literaria que, m\u00e1s all\u00e1 de esa voz cr\u00edtica que pretend\u00eda responder y participar con sus ideas en la realidad venezolana, precisaba tambi\u00e9n su naturaleza art\u00edstica y literaria; de hecho, Contrapunto siempre llevo bajo su nombre el lema \u00abRevista de letras y arte\u00bb.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas que unen a las revistas aqu\u00ed tratadas tiene que ver con el momento de reconciliaci\u00f3n nacional que se viv\u00eda en el pa\u00eds a la hora en que ellas entran a la escena. La Alborada lo hace inspirada en el aliento de libertad que derive tras la ca\u00edda de Castro; Viernes, por su parte, estuvo motivada por el aire de renovaci\u00f3n y apertura democr\u00e1tica que trajo el gobierno de L\u00f3pez Contreras; incluso V\u00e1lvula, que sin estar inmersa en un cambio de r\u00e9gimen, participo del esp\u00edritu de esperanza que se plantea en v\u00edsperas de aquella semana estudiantil, y que mucho tuvo que ver con la beligerancia pol\u00edtica de ese ano. Contrapunto no estuvo al margen de estas circunstancias; tanto el grupo como la revista estuvieron a la orden del d\u00eda en lo que se refiere a la situaci\u00f3n pol\u00edtica y social del pa\u00eds. Esta no pod\u00eda ser m\u00e1s propicia para la revista, ya que Venezuela estrenaba con R\u00f3mulo Gallegos en ese ano de 1948 al primer presidente electo en unas elecciones abiertas y universales. El proceso de transici\u00f3n vivido entre los anos de 1945 y 1947, luego del derrocamiento de Medina Angarita, hab\u00eda servido para plantearse las necesidades de cambio y conectarse con el esp\u00edritu cr\u00edtico que reunir\u00eda al grupo. Contrapunto tuvo seis n\u00fameros:<\/p>\n<p>1.1948: marzo (n.\u00b0l), abril-mayo (n.\u00b02),junio-agosto (n.\u00b03), septiembre-noviembre (n.\u00b04)<\/p>\n<p>2.1949: enero-marzo (n. \u00b0 5).<\/p>\n<p>3.1950:n.\u00b06.<\/p>\n<p>Todos los n\u00fameros trajeron en su portada un dibujo con alg\u00fan motivo venezolano de Cruz Diez, quien participo en la revista como director art\u00edstico. Todos los n\u00fameros estuvieron foliados con excepci\u00f3n del primero.<\/p>\n<p>Las directivas de la revista estuvieron conformadas de modos distintos: en el primer n\u00famero por un Consejo de Redacci\u00f3n, integrado por Andr\u00e9s Mari\u00f1o Palacios, H\u00e9ctor Mujica, Luz Machado de Arnao, Antonio M\u00e1rquez Salas y Jos\u00e9 Melich Orsini; mientras que para el segundo, tercer y cuarto n\u00fameros figuran como \u00abDirectores\u00bb H\u00e9ctor Mujica y Rafael Pineda. En el cuarto n\u00famero se anuncia el viaje de H\u00e9ctor Mujica al exterior por motivos de estudios. En el quinto n\u00famero vuelve a aparecer un \u00abConsejo de Redacci\u00f3n, esta vez encabezado por Antonio M\u00e1rquez Salas, Eddie Morales Crespo, Humberto Rivas Mijares, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina y Ernesto Mayz Vallenilla; en el sexto y \u00faltimo n\u00famero aparecieron los integrantes del grupo en pleno, conformando un \u00abComit\u00e9 Editor, Redactor y Responsable\u00bb de la revista los siguientes escritores: Antonio M\u00e1rquez Salas, Jos\u00e9 Ram\u00f3n Heredia, Eddie Morales Crespo, H\u00e9ctor Mujica, Heriberto Aponte, Ernesto Mayz Vallenilla, Humberto Rivas Mijares, Juan Manuel Gonz\u00e1lez, Ram\u00f3n Gonz\u00e1lez Paredes, Oswaldo Trejo Febres, Luis Colmenares D\u00edaz, Oscar Guaramato, Sergio Antillano, Al\u00ed Lameda, Armando Alarc\u00f3n Fern\u00e1ndez, Aquiles Nazoa, Jos\u00e9 Luis Salcedo Bastardo y Pedro Lhaya.<\/p>\n<p>Fue un grupo integrado b\u00e1sicamente por ensayistas y narradores, y seguramente por la mayor\u00eda de narradores que all\u00ed hubo se ha dicho siempre que en la revista se privilegio lo narrativo sobre lo po\u00e9tico; sin embargo, si se hace un escrutinio de los textos creativos, po\u00e9ticos y narrativos, se ver\u00e1 que num\u00e9ricamente el saldo es superior en materia po\u00e9tica. De todas maneras, frente a esto, el ensayo siempre fue superior en n\u00famero y fue donde la revista concentre sus mayores esfuerzos, plante\u00e1ndose siempre la necesidad de una disciplina de estudio y de investigaci\u00f3n de la realidad; por ello la amplitud de sus temas en lo social, lo pol\u00edtico, la est\u00e9tica en todas sus expresiones, y por ello el pragmatismo te\u00f3rico, cuyo af\u00e1n busco abarcar siempre la totalidad de las cosas. El hombre y el mundo en Contrapunto todav\u00eda respond\u00edan a una coherencia, a una unicidad. Ya con los grupos que vienen despu\u00e9s, Sardio, El Techo de la Ballena, Tabla Redonda, la visi\u00f3n del hombre y la aproximaci\u00f3n a la realidad estar\u00edan francamente resquebrajadas.<\/p>\n<p>Otro aspecto a reconsiderar tambi\u00e9n en torno a lo po\u00e9tico es la postura \u00abantiviernista\u00bb que se ha dicho tuvo el grupo. Esto no fue del todo cierto si se toma en cuenta, por ejemplo, lo publicado sobre Huidobro (uno de los dioses tutelares del grupo Viernes) en el primer n\u00famero, a prop\u00f3sito de su fallecimiento; si se toman en cuenta tambi\u00e9n trabajos como el de Antonio de Undurraga en el cuarto numero, donde se ataca el uso del soneto; o sencillamente si se lee la rese\u00f1a que Juan Manuel Gonz\u00e1lez hace del \u00faltimo poemario de Jos\u00e9 Luis Garc\u00eda, en la cual se reivindicaba la est\u00e9tica de Viernes. La revista comparti\u00f3 estas filiaciones \u00abviernistas\u00bb con la est\u00e9tica m\u00e1s reposada que tend\u00eda al nombramiento directo de las cosas, como los poemas de Ida Gramcko o los de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina; incluso con un lenguaje que hac\u00eda uso de giros hispanizantes, como en los poemas de Juan Manuel Gonz\u00e1lez o Francisco Salazar Mart\u00ednez, por ejemplo. En medio de estas est\u00e9ticas aparecen en la revista dos poemas de Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez, pertenecientes a Elena y los elementos, libro para entonces todav\u00eda in\u00e9dito, y considerado despu\u00e9s por la mayor\u00eda de la cr\u00edtica venezolana como el volumen inaugural de la nueva poes\u00eda venezolana. Ya con esto basta para considerar la importancia de la revista, por lo menos desde el punto de vista po\u00e9tico. En este sentido de entrecruzamientos, Contrapunto podr\u00eda ser entendida como la revista que cierra y abre definitivamente un nuevo ciclo en la poes\u00eda venezolana. En ella convergen voces de renovaci\u00f3n que surgen despu\u00e9s de Viernes (un ejemplo de esto es el otorgamiento del Premio de Honor de Poes\u00eda Contrapunto, cuyo veredicto apareci\u00f3 en el quinto numero, a los libros de Juan Beroes, Cantos para el abril de una doncella y Texto de invocaciones); voces que convergen sin escatimar los valores fundamentales del grupo Viernes, al mismo tiempo que aparecen dos poemas (\u00abProfundidad del amor\u00bb en el primer n\u00famero y \u00abBlandiendo un pu\u00f1al de vidrio entre las sienes\u00bb en el quinto) del libro que partir\u00eda entonces las aguas de la poes\u00eda venezolana como lo fue Elena y los elementos.<\/p>\n<p>Sin embargo, fue el esp\u00edritu cr\u00edtico siempre alerta a lo nacional y a la situaci\u00f3n mundial lo que le dio a Contrapunto claramente su r\u00fabrica, y por esto vale la pena detenerse un poco m\u00e1s en ello. En los editoriales de la revista lo dicho al respecto quedo registrado a plenitud. Estos pueden ser le\u00eddos hoy como el testimonio de buena voluntad, honestidad critica y esp\u00edritu de lucha por parte de unos hombres, la mayor\u00eda de ellos estudiantes universitarios, frente a las necesidades del pa\u00eds, un pa\u00eds vivido intensamente a partir del logro alcanzado por unas elecciones democr\u00e1ticas. Esa sensibilidad frente a la novedad de un pa\u00eds por hacerse asemejo a Contrapunto, a pesar de sus diferencias de base, a lo que la gente de la Alborada tambi\u00e9n se propuso. Ambas revistas hablaban del rescate nacional, pero mientras La Alborada fue dogmatica y estuvo sujeta por las limitaciones del positivismo, Contrapunto se plantea una mirada m\u00e1s abierta, revisionista de todo, comprometida solo con lo que consideraba verdad, estuviese donde estuviese, tal como tambi\u00e9n se lo hab\u00edan propuesto otras revistas mucho despu\u00e9s de La Alborada. Podr\u00eda decirse que con esta \u00faltima se inicio una tradici\u00f3n critica que, antes de instalarse en Contrapunto, paso a su modo por las p\u00e1ginas de Cultura Venezolana, publicada entre 1918 y 1934, y se transformo luego en iniciativas como Vida, publicada entre los anos de 1939 y 1940; o la revista Estudios, de Valencia, en 1940; o como la revista de Am\u00e9rica, de M\u00e9rida, publicada entre 1938 y 1939, una de esas revistas que todav\u00eda espera por un estudio concienzudo que le haga justicia y la saque del olvido inconcebible en la que se encuentra.<\/p>\n<p>Fueron tres los editoriales de Contrapunto: el primero pertenece al n.\u00b0 1 de la revista; el segundo corresponde al n.\u00b0 5, cuando la revista cumple un a\u00f1o; y el tercero, suerte de colof\u00f3n, que aparece en el n.\u00b0 6, el ultimo numero de la revista. La diferencia entre los dos primeros y el tercero es notable, ya que en este ultimo el grupo resinti\u00f3 la presi\u00f3n del Gobierno militar que meses atr\u00e1s hab\u00eda derrocado a Gallegos. Como es bien sabido, el gobierno de Gallegos fue muy breve, abarco apenas nueve meses, desde el 15 de febrero hasta el 24 de noviembre de 1948, cuando es derrocado por la Junta Militar encabezada por Carlos Delgado Chalbaud y Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez. De hecho, para cuando la revista cumpli\u00f3 el primer ano, hab\u00edan pasado casi cuatro meses de su derrocamiento y la Junta Militar todav\u00eda no hab\u00eda extendido su sistema represivo. Esto es importante para entender el tono todav\u00eda esperanzador que alienta al segundo editorial. Por ello, la menci\u00f3n que se hace de la \u00abgeneraci\u00f3n del 28\u00bb, dentro del debate sobre el tema generacional que caracterizo a los editoriales, es propicia sirviendo como ejemplo de la oposici\u00f3n que se planteaban, como fundamento a seguir y tambi\u00e9n superar. La revista no saldr\u00eda m\u00e1s hasta el a\u00f1o siguiente (el sexto numero de la revista no se\u00f1al\u00f3 el mes, quiz\u00e1s por el mismo hecho de no haber tenido un momento preciso para su salida), y si se toma en cuenta el esp\u00edritu cr\u00edtico del grupo y la situaci\u00f3n represiva del Gobierno militar, el numero parece haber sido mas una justificaci\u00f3n para la publicaci\u00f3n del editorial que para la divulgaci\u00f3n de los trabajos que conformaron esa \u00faltima entrega. Ese \u00faltimo editorial fue el m\u00e1s breve y el mas caustico y, a diferencia de los otros, es el que realmente toma la forma de un manifiesto. En \u00e9l se nota la urgencia, la premura, el temor y la rabia, pero tambi\u00e9n el esfuerzo por ser optimista y combativo ante una realidad insostenible desde el hacer critico y te\u00f3rico que fue una de las caracter\u00edsticas de la revista. A prop\u00f3sito de haber mencionado anteriormente a la \u00abgeneraci\u00f3n del 28\u00bb, una cosa curiosa fue el juego de palabras que tuvo este editorial de Contrapunto en relaci\u00f3n con el manifiesto de V\u00e1lvula. Como se sabe, V\u00e1lvula comenzaba diciendo: \u00abSomos un punado de hombres j\u00f3venes con fe, con esperanza y sin caridad\u00bb; el ultimo editorial de Contrapunto invirti\u00f3 la afirmaci\u00f3n como en un gesto de desesperaci\u00f3n: \u201cNo somos una generaci\u00f3n de enterradores\u201d. A partir de este n\u00famero, la palabra de Contrapunto sali\u00f3 de las trincheras de la revista, se disperso y se transformo en esfuerzos mas individuales.<\/p>\n<p>CANTACLARO: A PROPOSITO DE GALLEGOS<\/p>\n<p>El ejemplar que se consulto de la revista Cantaclaro ten\u00eda en la parte superior izquierda de la portada una nota mecanografiada que dec\u00eda lo siguiente: \u00abEsta publicaci\u00f3n fue descomisada [sic] en la casi totalidad de su edici\u00f3n por la Gobernaci\u00f3n del Distrito Federal\u00bb. Nada m\u00e1s natural, teniendo en cuenta la situaci\u00f3n pol\u00edtica en Venezuela para la fecha de 1950. Como ya se ha dicho, Contrapunto deja de salir en este ano por la presi\u00f3n del Gobierno. Cantaclaro, que aposto por el gesto frontalmente desafiante, al igual que La Proclama en 1910, no paso del primer n\u00famero por las mismas razones de orden pol\u00edtico. Fue suficiente para el r\u00e9gimen que la revista adoptara como t\u00edtulo el mismo de una de las novelas de Gallegos, el presidente depuesto por la Junta Militar del 48; que llevara en su portada una fotograf\u00eda de este y un texto bajo ella a modo de homenaje; que reprodujera en el interior de su cuerpo el primer cap\u00edtulo de la novela Cantaclaro; adem\u00e1s de identificarse en su manifiesto como un grupo que participaba \u00abde una orientaci\u00f3n izquierdista democr\u00e1tica militante\u00bb. Todo esto basto para que la revista no pasara m\u00e1s all\u00e1 del que fue su \u00fanico numero como tambi\u00e9n para que la misma se\u00f1alara claramente el significado de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan Liscano, desde las mismas p\u00e1ginas de la revista, en un trabajo titulado \u00abSaludo al grupo \u00abCantaclaro\u00bb\u00bb, informaba de primera mano sobre qui\u00e9nes eran los integrantes del grupo:<\/p>\n<p><em>Lo componen poetas, ensayistas, cuentistas en ciernes. Algunos han publicado ya en prensa, otros se inician en este n\u00famero con alguna producci\u00f3n. Se llaman: Miguel Garc\u00eda Mackle, Jes\u00fas Sanoja Hern\u00e1ndez, Jes\u00fas R. Zambrano, Rafael Jos\u00e9 Mu\u00f1oz, Jos\u00e9 y Guillermo Sucre Figarella, Ra\u00fal Ram\u00edrez, Franco Puppio, Julio Segundo y Rafael Grooscors, Rafael Osuna, Luis Jos\u00e9 Silva Luongo, J. Fern\u00e1ndez Doris, Antonio Rodr\u00edguez Llamozas.<\/em><\/p>\n<p>Entre estos, Miguel Garc\u00eda Mackle, Jes\u00fas R. Zambrano y Jos\u00e9 Francisco Sucre Figarella integraban la direcci\u00f3n de la revista.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la provocaci\u00f3n que ya representaba la portada, los tres primeros trabajos que segu\u00edan al manifiesto, titulado \u00abLos tres puntos de Cantaclaro\u00bb, eran una verdadera declaraci\u00f3n de principios frente al hecho socio-pol\u00edtico y cultural del momento. Estaban el trabajo de Liscano y la publicaci\u00f3n del primer cap\u00edtulo de la novela de Gallegos, ya mencionados, m\u00e1s un ensayo de Rafael Jos\u00e9 Mu\u00f1oz, \u00abR\u00f3mulo Gallegos sobre el meridiano de Am\u00e9rica\u00bb. Segu\u00edan a estos trabajos seis ensayos: \u00abHacia la fijaci\u00f3n de una teor\u00eda literaria\u00bb, de Jos\u00e9 Francisco Figarella; \u00abUna ciudad muerta como s\u00edmbolo en Manuel Felipe Rugeles\u00bb, de Rafael Osuna; \u00abLo pol\u00edtico como valor imprescindible\u00bb, de Julio Segundo Grooscors; \u00abE1 humanismo, g\u00e9nesis de la ideolog\u00eda\u00bb, de Jes\u00fas R. Zambrano, \u00abel racional del grupo\u00bb seg\u00fan afirmaba Liscano en el trabajo ya citado; \u00ab0tro aspecto de la actividad literaria de Mart\u00ed\u00bb, de Francisco P\u00e9rez Perdomo, quien para entonces contaba con 20 a\u00f1os; y \u00abLa aventura socr\u00e1tica\u00bb, de Jes\u00fas Sanoja Hern\u00e1ndez. Acompa\u00f1ando a este voluminoso material ensay\u00edstico aparecieron dos cuentos y dos poemas: los cuentos fueron de Ra\u00fal Ram\u00edrez y Manuel Trujillo, mientras que los poemas pertenecieron a Miguel Garc\u00eda Mackle y Guillermo Sucre Figarella.<\/p>\n<p>Un panorama general de estos trabajos arrojar\u00eda conclusiones similares a las dichas anteriormente sobre Contrapunto. De por si es imposible pensar que Cantaclaro no haya surgido bajo el influjo ideol\u00f3gico del grupo Contrapunto, el cual todav\u00eda se encontraba activo y en v\u00edsperas de entregar su sexto numero. Quiz\u00e1s la diferencia estuvo en el hecho de haber adoptado una actitud claramente beligerante, y en ese sentido sus principales protagonistas, entre ellos, Miguel Garc\u00eda Mackle, Jos\u00e9 Rafael Mu\u00f1oz y Jes\u00fas Sanoja Hern\u00e1ndez &#8211; poetas considerados por la cr\u00edtica como due\u00f1os de una tendencia renovadora en nuestra lirica-, fueron consecuentes con esa visi\u00f3n del artista comprometido que ellos propugnaban. Esta actitud por crear una conciencia hist\u00f3rica, por pregonar un profundo aliento c\u00edvico y por su tendencia a la teorizaci\u00f3n, tanto en lo socio-pol\u00edtico como en lo filos\u00f3fico y literario, le dio a la revista un perfil doctrinario en el cual era esencial percibir al intelectual y al artista desde el compromiso con lo nacional y lo americano. La realidad fue la musa de estos hombres, quienes al igual que los de Contrapunto, buscaban su propia formula en el estudio y en la revisi\u00f3n de nuestra historia cultural. Liscano, en su saludo a Cantaclaro, encontraba en la novela de Gallegos el significado de la revista de este grupo, concretamente en el momento cuando Florentino le dec\u00eda a su hermano que para componer sus versos solo le bastaba mirar las cosas de la sabana, porque as\u00ed ellas se los iban diciendo. Encontraba Liscano en ese dialogo lo que pod\u00eda ser, seg\u00fan \u00e9l:<\/p>\n<p><em>la intenci\u00f3n creadora del grupo \u00abCantaclaro\u00bb: mirar las cosas de nuestro mundo, del mundo venezolano, descubrir bajo las yerbas de la realidad de hoy, las rutas de las realidades de ayer, los caminos de nuestro pasado, de nuestra historia, de nuestra tradici\u00f3n, para andarlos por caminos del presente.<\/em><\/p>\n<p>Podr\u00eda afirmarse que entre ese \u00abmirar las cosas de nuestro mundo\u00bb y ese descubrir \u00ablas rutas de las realidades de ayer\u00bb tambi\u00e9n quedaba encerrada la significaci\u00f3n de una \u00e9poca de revistas que transito medio siglo acosando las m\u00e1s diversas b\u00fasquedas y sensibilidades.<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>ALEMAN, Carmen Elena (1988). De la muerte a la vida. Testimonio de Henrique Soublette. 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Pp. 415-430.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pausides Gonz\u00e1lez Silva A comienzos del a\u00f1o de 1909, un poema de Leopoldo Lugones titulado La voz contra la roca sirvi\u00f3 para inspirar un proyecto de revista que un grupo de j\u00f3venes intelectuales venezolanos -R\u00f3mulo Gallegos, Julio Planchart, Julio Rosales, Enrique Soublette y Salustio Gonz\u00e1lez Rincones, esperanzados por la nueva coyuntura pol\u00edtica en la que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3089,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3088"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3088"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3088\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3090,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3088\/revisions\/3090"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3089"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}