{"id":3048,"date":"2022-01-20T23:39:17","date_gmt":"2022-01-20T23:39:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3048"},"modified":"2023-11-24T18:35:00","modified_gmt":"2023-11-24T18:35:00","slug":"la-mirada-en-el-cielo-de-un-loco-caballero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-mirada-en-el-cielo-de-un-loco-caballero\/","title":{"rendered":"La mirada en el cielo de un loco caballero"},"content":{"rendered":"<h4 dir=\"auto\" style=\"text-align: right;\">Alberto Hern\u00e1ndez<\/h4>\n<p><strong>1.-<\/strong><\/p>\n<p>El \u00faltimo instante de Alonso Andrea de Ledesma pudo haber estado centrado en el luminoso cielo de Santiago de Le\u00f3n de los caracas, o en el polvo que comenzaba a ocultarle los ojos. Ese \u00faltimo rato, esa precipitaci\u00f3n, producto de un disparo de arcabuz en la frente, pudo haber revelado el car\u00e1cter tenaz de quien durante toda su existencia, como muchas otras, fue un aventurero hidalgo, un so\u00f1ador, un afiebrado lector de Amadis de Gaula, p\u00e1ginas de autor an\u00f3nimo que ampliaban el mundo de quien se cre\u00eda caballero andante o so\u00f1aba que de llegar a serlo se convertir\u00eda en eterno jinete entre la algarab\u00eda de una revuelta de la que saldr\u00eda cad\u00e1ver llevado en hombros por sus enemigos, quienes respetar\u00edan el coraje de esa suerte de fantasma senil que los retaba.<\/p>\n<p>Esa visi\u00f3n enso\u00f1ada, alucinada, dio pie para que m\u00e1s tarde, en supuesto ajuste de cuentas con personajes reales o ficticios, un ex convicto escribiera una pieza literaria que a\u00fan sigue siendo motivo de discusiones, y que dio pie a que otros autores tomaran como modelo el que Cervantes igualmente tom\u00f3 para continuar ensayando, creando, inventando, desde la calentura de las letras, otros sujetos actantes que seguramente existieron mucho antes de Alonso Andrea de Ledesma y tambi\u00e9n de ese don Quijote que sigue atacando molinos de viento en nuestra imaginaci\u00f3n y que seguramente existi\u00f3 en alg\u00fan lugar de la realidad que Cervantes convirti\u00f3 en leyenda, porque se lee, porque nos lo creemos como inventado pero que nos hace reales en la medida en que sabemos que la locura ya es cosa normal en el pasado y actual mundo en el que ellos vivieron, y nosotros vivimos y nos vive.<\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n que escribe el profesor \u00c1ngel Rosenblat para la sexta edici\u00f3n de Losada\u00a0 (Buenos Aires, Argentina, 1975), usa dos fragmentos tomados del Quijote, que podr\u00edan servir para entrarle a un personaje que ha marcado parte de la historia colonial de Venezuela. Ese Alonso Andrea de Ledesma aparece como un retrato que m\u00e1s tarde ser\u00eda convertido en la novela m\u00e1s importante de la lengua castellana, escrita por otro aventurero bautizado como Miguel de Cervantes y Saavedra, quien \u2013seg\u00fan muchas voces- concibi\u00f3 su novela gracias a escritos o relatos que le llegaron desde el Nuevo Mundo a la celda donde pagaba una culpa ajena.<\/p>\n<p>Rosenblat cita:<\/p>\n<div dir=\"auto\" style=\"padding-left: 30px;\">-Parece cosa de misterio \u00e9sta; porque, seg\u00fan he o\u00eddo decir, este libro fue el primero de caballer\u00edas que se imprimi\u00f3 en Espa\u00f1a, y todos los dem\u00e1s han tomado principio y origen d\u00e9ste; y as\u00ed me parece que, como dogmatizador de una secta tan mala, le debemos sin excusa alguna, condenar al fuego.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"padding-left: 30px;\">-No, se\u00f1or \u2013dijo el barbero-, que tambi\u00e9n he o\u00eddo decir que es el mejor de todos los libros que de este g\u00e9nero se han compuesto; y as\u00ed, como a \u00fanico en su arte, se debe perdonar.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"padding-left: 30px;\">-As\u00ed es verdad \u2013dijo el Cura-, y por esta raz\u00f3n se le otorga la vida por ahora.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"padding-left: 30px;\">(Don Quijote, I, cap. VI)<\/div>\n<div dir=\"auto\">\n<p>Este primer texto pareciera sostenerse en la idea actual de que Alonso Andrea de Ledesma estaba destinado a ser parte de un libro como protagonista.<\/p>\n<p>La otra muestra tra\u00edda por Rosenblat a\u00f1ade:<\/p>\n<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"padding-left: 30px;\">-Quiero, Sancho, que sepas que el famoso Amad\u00eds de Gaula fue uno de los m\u00e1s perfectos caballeros andantes. No he dicho bien fue uno: fue el solo, el primero, el \u00fanico, el se\u00f1or de todos cuantos hubo en un tiempo en el mundo.<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"padding-left: 30px;\">(Don Quijote, I, cap. XXV)<\/div>\n<div dir=\"auto\">\n<p>Y as\u00ed como el personaje de Cervantes dijo tal cosa, podr\u00eda la conseja hist\u00f3rica ser afectada, toda vez que el Amad\u00eds de Gaula, pura ficci\u00f3n, pura enso\u00f1aci\u00f3n, fue parte de la vida de quien s\u00ed fue en verdad de carne en hueso. De manera que la ficci\u00f3n en aquella Breta\u00f1a se hizo realidad en esta Caracas, que luego se verti\u00f3 invenci\u00f3n en la llanura castellana.<\/p>\n<p>Todo lo que se hab\u00eda escrito sobre el caballero Alonso Andrea de Ledesma era historia, documento \u00b4fiel\u00b4. Faltaba la novela, aun cuando Mario Brice\u00f1o Iragorry haya tanteado el asunto a trav\u00e9s de aquellas l\u00edneas en El caballo de Ledesma, m\u00e1s ensayo, cartas cruzadas, cr\u00f3nica aleg\u00f3rica, sabrosa y contenciosa que recreaci\u00f3n literaria, cuento o novela.<\/p>\n<p><strong>2.-<\/strong><\/p>\n<p>Pero imaginemos que el Manco de Lepanto nunca se enter\u00f3 de la existencia de Ledesma. Entonces, un paralelismo, un reflejo inusitado, dio pie para que dos sujetos, uno real y otro ficticio, pudieran encontrarse ante los ojos de los curiosos lectores: los que leen la historia colonial de Venezuela y los que se adentran en las aventuras de un anciano enhorquetado en un caballo al que llamaban Rocinante, y quien se espantaba, como se dice en los llanos, a correr por la planicie castellana en busca de l\u00edos, un amor inalcanzable, fantasmas y gigantes que s\u00f3lo exist\u00edan en su imaginaci\u00f3n, la cercana loca imaginaci\u00f3n que a\u00f1os antes \u201csufriera\u201d Ledesma en el Valle de Caracas cuando enfrent\u00f3 solo o acompa\u00f1ado de algunas sombras la entrada de unos piratas que ven\u00edan a alterar la tranquilidad de la comarca.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed entra esta novela de Eduardo Casanova, El camino de Ledesma, donde la ficci\u00f3n enriquece la realidad. Donde todo es posible porque la novela es eso, todo lo posible. Ledesma es otro sujeto visto desde la mirada de Casanova. Es el \u00b4verdadero\u00b4 Ledesma porque es uno inventado, con sus retazos de realidad, pero m\u00e1s recreado porque se trata precisamente de convertirlo en literatura para quitarle la costra de la \u00b4historia\u00b4 que lo falsea y farsea. Es decir, Alonso Andrea de Ledesma, en estas p\u00e1ginas de Eduardo Casanova, encuentra su camino, sus caminos, desde que sali\u00f3 de la Puebla de Ledesma hasta Santo Domingo en el Caribe, luego de una traves\u00eda que fue m\u00e1s sufrimiento que alegr\u00eda. Tierra que apareci\u00f3 cuando el mundo, tan redondo como sus ojos, se hizo presente en la curva del horizonte en los lomos no tan altos de aquella \u00ednsula que no era Barataria porque no exist\u00eda a\u00fan y por \u00e9sta, la del Nuevo Mundo era riqu\u00edsima. Y despu\u00e9s, Tierra Firme, donde puso pies y manos desde casi todos los puntos visibles en la que supo lidiar con flechas, piedras y mucha sangre. Pero tambi\u00e9n con su demencia cuando hac\u00eda de las estrellas los muertos que hab\u00edan sido en vida sus afectos.<\/p>\n<p><strong>3.-<\/strong><\/p>\n<p>La lectura configura un espacio, un tiempo. La vieja Espa\u00f1a de nacimiento y la nueva Espa\u00f1a, la colonizada, martirizada, el sitio para la muerte. Ledesma las cruz\u00f3 en su sangre y en sus iluminaciones, que eran demencias nocturnas en las voces de su hermano y sus amigos muertos. En la mirada agrietada del pirata ingl\u00e9s Amyas Preston, en la de su escudero el joven Gaspar de Silva, hijo de Garci-Gonz\u00e1lez de Silva, en su flaco caballo P\u00e9nculo, en su perro Corredor, en su lanza oxidada, en aquel mayo de 1595, en el Amad\u00eds comido por los bichos, en todos los caminos desde Coro, pasando por El Tocuyo hasta el valle de Caracas. Toda una vida para llegar a la muerte con aviso, con la suerte echada desde el lomo quebrado de su montura. Y desde la porf\u00eda de fabricar espadas para la muerte ajena. Y hasta la siembra y cr\u00eda. Y hasta la nada, cuando sus ojos fijos en el cielo colmaron la l\u00e1stima de los invasores y lo convirtieron en h\u00e9roe, en un mito que sigue siendo novelesco, que sigue en las andaduras de los tantos fantasmas que a\u00fan habitan el valle donde cay\u00f3 muerto y corre hoy d\u00eda un r\u00edo que no es el mismo de antes.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Hern\u00e1ndez 1.- El \u00faltimo instante de Alonso Andrea de Ledesma pudo haber estado centrado en el luminoso cielo de Santiago de Le\u00f3n de los caracas, o en el polvo que comenzaba a ocultarle los ojos. 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