{"id":3007,"date":"2022-01-16T15:38:04","date_gmt":"2022-01-16T15:38:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=3007"},"modified":"2023-11-24T18:35:02","modified_gmt":"2023-11-24T18:35:02","slug":"ilegales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ilegales\/","title":{"rendered":"Ilegales"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Javier Dom\u00ednguez<\/h4>\n<p>Galarza mir\u00f3 de nuevo a la avenida, detall\u00f3 a los comerciantes informales instalados al borde de la acera. Les observ\u00f3 por tres d\u00edas y s\u00f3lo le llam\u00f3 la atenci\u00f3n un vendedor de perros calientes que se hac\u00eda llamar S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Llegaba cerca del mediod\u00eda a su punto y se quedaba ah\u00ed hasta el final de la tarde. Usaba un carrito hecho con l\u00e1minas de acero inoxidable, con compartimientos para cocinar las salchichas, otro para calentar los panes, otro para los vegetales, en otro, aislado del calor, colocaba el queso, las papas fritas y las salsas. El fuego proven\u00eda de un quemador que se alimentaba con el gas de una bombona peque\u00f1a, ubicada en una cesta met\u00e1lica, soldada a un costado del carrito. Adem\u00e1s, le hab\u00eda adaptado una sombrilla, ruedas y una motocicleta, as\u00ed, al terminar la faena se trasladaba sin muchos inconvenientes por las calles. Todos esos detalles despertaron la curiosidad de Galarza, porque s\u00f3lo los ilegales se tomaban tantas molestias para vender algo.<\/p>\n<p>Al tercer d\u00eda decidi\u00f3 pasearse por la acera para mirarlos a todos m\u00e1s de cerca. Escogi\u00f3 la hora m\u00e1s concurrida para diluirse entre la gente. Cuando pas\u00f3 frente a S\u00e1nchez escuch\u00f3 su voz. El hombre dijo una frase escueta, com\u00fan, pero reconoci\u00f3 su acento. Escuch\u00f3 algo familiar en el timbre de su voz, en su forma de arrastrar las palabras. S\u00e1nchez se volvi\u00f3 un sospechoso, Galarza deb\u00eda corroborar si el tipo simp\u00e1tico de los perros calientes era o no un <em>objetivo.<\/em><\/p>\n<p>Pens\u00f3 en seguirlo al final de la tarde, pero no quiso correr el riesgo de que lo descubriera, as\u00ed que esper\u00f3 al d\u00eda siguiente. Si S\u00e1nchez no regresaba, entonces se habr\u00eda delatado. Pero volvi\u00f3 al otro d\u00eda y al siguiente tambi\u00e9n. Galarza se pase\u00f3 de nuevo entre los comerciantes y volvi\u00f3 a escucharlo, sus sospechas crecieron. \u00bfPor qu\u00e9 regresaba al mismo sitio todos los d\u00edas? Concluy\u00f3 que S\u00e1nchez se hab\u00eda adaptado al entorno, tal vez cre\u00eda haberse mimetizado. Decidi\u00f3 seguir evalu\u00e1ndolo como a un <em>objetivo<\/em>.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez saludaba todos los d\u00edas a sus vecinos de la acera: bromeaba con la gente del carro de las parrillas, con los del puesto vecino que preparaban arepas. Compart\u00eda la sombra de un \u00e1rbol enorme con un vendedor de ropa, el \u00e1rbol les proporcionaba el cobijo perfecto para trabajar debajo del sol del mediod\u00eda. Unos metros m\u00e1s all\u00e1 se ubicaba el de los discos piratas y uno de zapatos deportivos. Incluso, hab\u00eda otro vendedor de perros calientes a cincuenta metros de S\u00e1nchez y algunas veces compart\u00edan insumos de trabajo como pan, salchichas, salsas o repollo. Todos ellos se ubicaban en el mismo lugar a lo largo de una avenida, no les hac\u00eda falta se\u00f1alizaci\u00f3n o marcas para identificar su espacio de trabajo. Los obreros de la planta ensambladora que estaba al frente, tambi\u00e9n conoc\u00edan a los vendedores habituales y sol\u00edan llamarlos por su nombre.<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1S\u00e1nchez! Prepara tres con todo. \u2014 Le gritaban los obreros desde un pasillo al aire libre antes de salir.<\/p>\n<p>A Galarza le sorprendi\u00f3 la comodidad con la que se desenvolv\u00eda el <em>objetivo<\/em>. Quiz\u00e1s llevaba suficiente tiempo en ese lugar como para sentirse as\u00ed. Los fugitivos regulares sol\u00edan quedarse por un d\u00eda o dos en un sitio y luego buscaban otro punto para trabajar, pero seguro S\u00e1nchez lo sab\u00eda y por eso adopt\u00f3 una rutina, para no llamar la atenci\u00f3n de los agentes.<\/p>\n<p>Muchos fugitivos se dedicaban a vender comida. Galarza lo vio como una casualidad, pero cuando se agot\u00f3 su provisi\u00f3n de pastillas alimenticias y prob\u00f3 los alimentos locales lo entendi\u00f3: la carne real ten\u00eda sabor, daba m\u00e1s energ\u00eda, agudizaba los sentidos.<\/p>\n<p>De los perros calientes le atra\u00eda el olor, la textura, la peque\u00f1a explosi\u00f3n en el paladar y contrario a lo que le hab\u00edan dicho en su entrenamiento, no se envenen\u00f3 ni se deshidrat\u00f3. Morder un pan con salchicha se sent\u00eda como una peque\u00f1a gloria. Comida chatarra le dicen los nativos, pero \u00e9l los prefiere a los suplementos alimenticios que us\u00f3 durante toda su vida.<\/p>\n<p>Galarza convirti\u00f3 la hora del almuerzo en una peque\u00f1a ceremonia. Disfrutaba ocupar una mesa, ubicar el plato, los cubiertos, el vaso, tomar jugo (las gaseosas le desagradaban). Los peque\u00f1os negocios de <em>almuerzos ejecutivos<\/em>, le permit\u00edan realizar su rito diario. Se cuidaba de no asistir con regularidad a los mismos lugares para que no le reconocieran.<\/p>\n<p>Le gustaba saborear cada elemento del platillo por separado, los un\u00eda, probaba de nuevo, tomaba un trago de jugo y agradec\u00eda por ese instante. En casa, el almuerzo era s\u00f3lo un tr\u00e1mite que el reloj indicaba a las doce y se cumpl\u00eda con dos pastillas proteicas; a las cuatro de la tarde una como merienda; a las seis otra para cenar, acompa\u00f1ada de los suplementos digestivos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n le gustaba aspirar el aire limpio (o menos viciado que el de su casa). La intensa luz solar lo revitalizaba. A veces, al mediod\u00eda, se paraba en el medio del estacionamiento del centro comercial que estaba detr\u00e1s de S\u00e1nchez y se quedaba ah\u00ed un rato, sintiendo picaz\u00f3n. Esa sensaci\u00f3n se deb\u00eda a las c\u00e9lulas de su piel quem\u00e1ndose, pero eso no le importaba, prefer\u00eda eso a las cremas que deb\u00eda untarse en casa a diario para protegerse de la radiaci\u00f3n. Sin embargo, no logr\u00f3 perder la palidez caracter\u00edstica de su sitio de origen.<\/p>\n<p>Las tentaciones abundaban y seduc\u00edan con facilidad. Galarza comprendi\u00f3 por qu\u00e9 los ciclos de permanencia se hicieron tan cortos, a veces de s\u00f3lo horas. Pero eso no evit\u00f3 que las deserciones de los agentes se incrementaran. Se esperaba que hubiese algunas de vez en cuando, se consideraban como el nivel entr\u00f3pico indispensable para funcionar, un indicador que nunca molest\u00f3.<\/p>\n<p>Pero la cantidad de agentes que no regresaba comenz\u00f3 a salirse de control y ahora el Ministerio ten\u00eda que lidiar con los ilegales usuales y los agentes desertores. Galarza trabaj\u00f3 recuperando pr\u00f3fugos regulares hasta que ejecut\u00f3 a dos de ellos sin autorizaci\u00f3n y sus supervisores lo suspendieron. Cumpli\u00f3 parte de su castigo y pidi\u00f3 que lo reintegrasen para trabajar recuperando a los agentes fugitivos. Galarza aleg\u00f3 que los desertores conoc\u00edan las t\u00e1cticas de b\u00fasqueda y sab\u00edan c\u00f3mo ocultarse, pero \u00e9l ten\u00eda la experticia necesaria para ubicarlos con rapidez. El Ministerio accedi\u00f3 a reincorporarlo, siempre y cuando respetase las normas de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, algunos casos pod\u00edan necesitar hasta quinientas horas para resolverse. Por eso decidi\u00f3 alargar las estad\u00edas hasta culminar cada misi\u00f3n. Al principio, esto le trajo problemas con los supervisores, pero cuando comenz\u00f3 a presentar los resultados, dejaron de molestarlo.<\/p>\n<p>Inici\u00f3 su b\u00fasqueda dentro de los grandes grupos de vendedores ambulantes. Los ilegales regulares sol\u00edan unirse a ellos porque pod\u00edan trabajar sin las trabas burocr\u00e1ticas de costumbre; no necesitaban documentos, ni cuentas bancarias, todas sus transacciones se hac\u00edan en efectivo. Y para los nativos los buhoneros eran pr\u00e1cticamente invisibles. Por lo tanto, ten\u00eda sentido que los agentes desertores procediesen de la misma forma.<\/p>\n<p>Para ingresar al comercio informal se requer\u00eda dinero. Por eso, los ilegales trabajaban al principio haciendo cualquier cosa. As\u00ed ahorraban y se adaptaban al medio ambiente, no les importaba dormir en la calle las primeras noches. Muchos de ellos disfrutaban ver las estrellas y la luna. Se quedaban absortos admirando esa luna extra\u00f1a, completa, sin los fragmentos del sat\u00e9lite flotando su alrededor. En casa, cuando el cielo nublado lo permit\u00eda, se apreciaban sus restos como migas, como si un gigante inter espacial la hubiese mordido.<\/p>\n<p>Algunos se empleaban por temporadas en la construcci\u00f3n. Tomaban los trabajos pesados que nadie quer\u00eda. Como esas labores quedaron a cargo de los robots despu\u00e9s del 2050, a los ilegales les costaba mucho esfuerzo ejecutar ciertas tareas y su falta de experiencia los dejaba en evidencia al mover una carretilla o al mezclar el cemento. Los superiores de Galarza le recomendaron vigilar a estos trabajadores durante sus primeras misiones, porque identificar\u00eda con facilidad a los <em>objetivos<\/em>. Captur\u00f3 a varios en ese sector, hasta que un d\u00eda tuvo problemas con dos de ellos.<\/p>\n<p>Los fugitivos se desempe\u00f1aban como ayudantes de alba\u00f1iler\u00eda y cargaban sacos de cemento y cajas de materiales en una construcci\u00f3n. Galarza tuvo sus sospechas apenas los vio. Trabajaban con el torso desnudo y el color de la piel los delataba, \u00e9l reconoci\u00f3 enseguida esa palidez gris\u00e1cea, as\u00ed como el estabilizador temporal en la mu\u00f1eca.<\/p>\n<p>Ese brazalete parec\u00eda un adorno para los nativos, pero para los ilegales era un accesorio indispensable para soportar la estad\u00eda durante los primeros meses, incluso a\u00f1os. Ese dispositivo ayudaba a adaptarse al entorno y evitaba que enloquecieran.<\/p>\n<p>Se requer\u00eda tiempo para que la mente aceptase por completo el viaje. Sin la pulsera, \u00e9sta se resist\u00eda a creer que se encontraba en el pasado y los estados de vigilia empezaban a confundirse con los sue\u00f1os y los recuerdos. Las personas hasta alucinaban y muchas veces negaban encontrarse en el siglo XX o XXI, el dispositivo liberaba peque\u00f1as dosis de calmantes al torrente sangu\u00edneo que serv\u00edan para tranquilizar al usuario. Al mismo tiempo, la pulsera llevaba un pin que se insertaba en la piel y funcionaba como un filtro para las toxinas de los alimentos, sin ese filtro, el organismo pod\u00eda rechazar la comida y hasta el agua.<\/p>\n<p>Cuando Galarza quiso arrestarlos, \u00e9stos le golpearon y huyeron. El trabajo los hab\u00eda fortalecido. El agente Galarza, en el suelo, presion\u00f3 un bot\u00f3n en su estabilizador y envi\u00f3 una se\u00f1al al de los pr\u00f3fugos, los dispositivos liberaron una descarga el\u00e9ctrica que les tir\u00f3 al piso.<\/p>\n<p>Galarza se incorpor\u00f3 y camin\u00f3 adolorido hacia ellos, les dijo que volver\u00edan con \u00e9l o de lo contrario ser\u00edan ejecutados. Los hombres, a\u00fan atontados, dijeron que prefer\u00edan morir que regresar. No tem\u00edan a la c\u00e1rcel, si no a perder la vista de la luna, el aire limpio, la luz del sol y por encima de todo, el sabor de la comida. Vivir en sus \u00e9pocas ya parec\u00eda un castigo, as\u00ed que no hab\u00eda forma de empeorar nada de eso. Uno de ellos ven\u00eda del 2115 y el otro del 2134.<\/p>\n<p>Entonces, Galarza les dijo que los ejecutar\u00eda en vista de que ya hab\u00edan reconocido su culpa y por lo tanto no necesitaban de un juicio. Antes de proceder, les explic\u00f3 que viajar al pasado pon\u00eda en peligro a la raza humana, cualquier peque\u00f1a modificaci\u00f3n en la l\u00ednea del tiempo pod\u00eda tener consecuencias inesperadas en el futuro (es decir, en el presente de Galarza). Los ilegales no dijeron nada, permanecieron en el piso escuchando la perorata hasta que el agente envi\u00f3 otra se\u00f1al a los estabilizadores y les provoc\u00f3 un infarto.<\/p>\n<p>Sus superiores le reprendieron cuando regres\u00f3 al Ministerio. No correspond\u00eda a \u00e9l realizar ejecuciones, ese mal ejemplo pod\u00eda ser replicado por otros agentes. \u00a0El uso de la fuerza quedaba estrictamente limitado a la defensa propia. Galarza aleg\u00f3 que ya hab\u00edan confesado, ten\u00eda una grabaci\u00f3n que lo demostraba, adem\u00e1s, para ellos no bastaba la deportaci\u00f3n. Volver\u00edan a fugarse a la primera oportunidad.<\/p>\n<p>\u2014 Eran irrecuperables.<\/p>\n<p>\u2014 De cualquier forma, usted no ten\u00eda la autoridad para decidir eso. \u2014 Afirmaron los superiores. \u2014 Su misi\u00f3n consist\u00eda en traerlos al Ministerio y luego el Sistema Judicial har\u00eda el resto. El Ministerio no puede arriesgarse a que otros agentes lo imiten y se forme una banda de justicieros saltando por el tiempo.<\/p>\n<p>Lo suspendieron mientras se decid\u00eda si continuar\u00eda o no como agente activo. Galarza tom\u00f3 la sanci\u00f3n con calma y se march\u00f3 a su m\u00f3dulo residencial (un habit\u00e1culo de un solo ambiente en el que dorm\u00eda, cocinaba y ve\u00eda el holovisor).<\/p>\n<p>Le torturaban las noticias sobre las fugas, hasta el presentador de un noticiero que sol\u00eda ver desapareci\u00f3, nadie lo not\u00f3 al principio porque los productores recrearon su holograma usando grabaciones. Pero los rumores de su huida se esparcieron.<\/p>\n<p>Galarza llam\u00f3 a los compa\u00f1eros del Ministerio para que lo tuvieran al tanto de la situaci\u00f3n. Confirm\u00f3 lo que se dec\u00eda en las noticias: hab\u00eda bandas organizando escapes masivos con aparatos de fabricaci\u00f3n casera. Debido a las limitaciones t\u00e9cnicas de tales dispositivos, el salto se hac\u00eda sin precisar con exactitud a qu\u00e9 \u00e9poca del siglo XX o XXI llegar\u00edan. Los agentes desertores hab\u00edan aportado conocimientos para mejorar los saltos, pero todav\u00eda quedaban huecos muy amplios en los par\u00e9ntesis temporales.<\/p>\n<p>En las noches se revolcaba pensando que perd\u00eda el tiempo encerrado en su m\u00f3dulo. <em>Perder el tiempo<\/em>, la expresi\u00f3n siempre le son\u00f3 extra\u00f1a, pero ahora, cuando le llegaban los chismes de que sus colegas tambi\u00e9n se escapaban, la sent\u00eda como un peso atado al cuello. Cada fugitivo representaba <em>una p\u00e9rdida de tiempo<\/em> para el presente, porque su presencia en el pasado ya introduc\u00eda cambios en la l\u00ednea temporal. Incluso alguien que respirase en el pasado dejaba una huella de carb\u00f3n que no debi\u00f3 haber estado ah\u00ed. Las consecuencias eran imprevisibles.<\/p>\n<p>El clima empeor\u00f3 con los meses, los casquetes polares entraron en una fase de fusi\u00f3n irreversible y muchas ciudades costeras se perdieron en inundaciones, pero poca gente se alberg\u00f3 en los refugios dispuestos para el desastre. Despu\u00e9s de varias semanas se quedaron casi vac\u00edos. Nadie pod\u00eda explicar en d\u00f3nde se encontraban los refugiados. Se dec\u00eda que se hab\u00edan marchado a otras ciudades con familiares o amigos. Aunque el problema de espacio en las ciudades imped\u00eda a muchos darse el lujo de la solidaridad. Los campos tampoco, \u00e9stos s\u00f3lo se usaban para la actividad agr\u00edcola a trav\u00e9s de permisos especiales a los que acced\u00edan los grandes inversionistas. Se hab\u00eda creado la expectativa de que los refugiados har\u00edan colapsar a los centros urbanos. Por lo que muchos inversionistas compraron y alquilaron terrenos, esperando con ansias el momento en el que los gobiernos se viesen obligados a recompr\u00e1rselos para construir albergues para los refugiados. Pero transcurrieron los meses y los vaticinios de la crisis del espacio nunca se dieron. Se lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que los refugiados se hab\u00edan fugado al pasado y \u00e9stos hab\u00edan causado alteraciones en la l\u00ednea del tiempo hasta afectar el clima. Entonces, los gobiernos concluyeron que todo se reduc\u00eda a resolver el problema de los pr\u00f3fugos del tiempo.<\/p>\n<p>Galarza solicit\u00f3 reintegrarse al servicio activo. Deseaba contener a los ilegales, especialmente a sus colegas, ellos sab\u00edan esconderse mejor que los dem\u00e1s, pero \u00e9l ten\u00eda la experiencia necesaria para encontrarlos. Sus superiores le escucharon y decidieron hacerle varias pruebas sicol\u00f3gicas antes de tomar una decisi\u00f3n. Un jueves por la tarde le notificaron sobre su reincorporaci\u00f3n. Galarza imagin\u00f3 que ya quedaban pocos agentes de d\u00f3nde escoger, pero no le import\u00f3, s\u00f3lo deseaba volver al trabajo.<\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s hizo su primer salto a finales del siglo XX. Le hab\u00edan asignado un sector de una ciudad en Suram\u00e9rica. Le recomendaron buscar entre los comerciantes informales que pululaban en la ciudad.<\/p>\n<p>Tard\u00f3 unas semanas en encontrar al primer agente entre los vendedores callejeros de libros usados. Le pareci\u00f3 absurdo regresar, hacer el papeleo y esperar a que lo autorizaran para un nuevo salto, as\u00ed que se qued\u00f3 sin avisar a nadie. Ya ten\u00eda un <em>objetivo<\/em> probable, as\u00ed que lo sigui\u00f3, mir\u00f3 su rutina y una tarde se acerc\u00f3 a las cajas de libros, tom\u00f3 uno y dej\u00f3 que el <em>objetivo<\/em> le hablara. Confirm\u00f3 sus sospechas por un comentario que le hizo sobre un ejemplar de <em>El proceso<\/em> de Kafka que \u00e9l hojeaba.<\/p>\n<p>\u2014 Me gustan estas historias en libros de papel \u2014 dijo el hombre \u2014 en el futuro no las habr\u00e1 de esta forma, ser\u00e1n reemplazadas por versiones interactivas. Usted tomar\u00e1 <em>El proceso<\/em> y podr\u00e1 escoger entre ser Josef K. o el juez del tribunal y vivir\u00e1 toda la novela como si estuviese ah\u00ed. Parece muy divertido, pero en realidad usted experimentar\u00e1 la versi\u00f3n de un programa, no la suya. Aunque leer es siempre un simulacro, le quitar\u00edan el placer de recrear la historia en su cabeza. \u00bfSe imagina eso? En el futuro hasta los sue\u00f1os ser\u00e1n una aplicaci\u00f3n de la inteligencia artificial.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfY usted c\u00f3mo sabe eso?<\/p>\n<p>\u2014 Lo le\u00ed en una revista, ese ser\u00e1 el futuro, \u00bfva a llevar el libro?<\/p>\n<p>Lo que termin\u00f3 por delatar a aquel hombre, adem\u00e1s de haber descrito la experiencia de la lectura con tanto detalle, fue la frase <em>inteligencia artificial<\/em>, a\u00fan faltaban varios a\u00f1os para que desplazara a la palabra <em>computadora<\/em> del habla com\u00fan.<\/p>\n<p>Esa noche despu\u00e9s de que el vendedor recogi\u00f3 sus libros, Galarza lo sigui\u00f3 hasta un callej\u00f3n en donde le dispar\u00f3 un dardo tranquilizante por la espalda. El hombre dio unos pasos m\u00e1s y se detuvo. Galarza se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p>\u2014 Arnold Gil.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfDe d\u00f3nde vienes?<\/p>\n<p>\u2014 De Puerto Ordaz, capital de La Nova Amaz\u00f4nia brasileira.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfY cu\u00e1l es tu trabajo?<\/p>\n<p>\u2014 Vendo libros usados debajo de un puente.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfY antes de eso?<\/p>\n<p>\u2014 Trabaj\u00e9 como agente del Ministerio Temporal, en deportaciones.<\/p>\n<p>\u2014 De acuerdo, s\u00edgueme.<\/p>\n<p>Gil sigui\u00f3 a Galarza hasta el final de la calle y desde ah\u00ed hicieron el salto hasta el Ministerio. Galarza entreg\u00f3 al prisionero. Luego de la reprimenda por exceder el tiempo autorizado, tuvo que hacer pruebas f\u00edsicas y sicol\u00f3gicas. Todo sali\u00f3 bien y se le consider\u00f3 apto para ejecutar un nuevo trabajo.<\/p>\n<p>Antes de saltar, Galarza se reuni\u00f3 con sus supervisores y les sugiri\u00f3 que se le enviase a una \u00e9poca anterior a la \u00faltima. Imagin\u00f3 que los rumores sobre la desaparici\u00f3n de Gil se esparcir\u00edan y pod\u00edan poner sobre aviso a los desertores de los a\u00f1os subsiguientes. Propuso escoger un intervalo en la l\u00ednea de tiempo que no ser\u00eda visitado por agentes. Eso dar\u00eda la idea de que exist\u00eda una \u00e9poca a la que el Ministerio no llegaba, podr\u00edan incluso esparcir rumores sobre limitaciones t\u00e9cnicas para alcanzar ciertos a\u00f1os. Sugiri\u00f3 suplir al mercado negro con componentes para hacer saltos a ese per\u00edodo en espec\u00edfico. Eso deb\u00eda producir una acumulaci\u00f3n de desertores en ese hueco temporal y entonces se podr\u00eda hacer una redada. Esp\u00edas ocasionales har\u00edan visitas s\u00f3lo para verificar si la estrategia funcionaba, nada de capturas ni ejecuciones.<\/p>\n<p>Los supervisores se mostraron de acuerdo con el plan. A Galarza se le nombr\u00f3 jefe del equipo de tareas para recuperar desertores. \u00c9l pidi\u00f3 trabajar a solas al inicio, luego evaluar\u00eda a algunos agentes para cumplir diversas fases del proyecto.<\/p>\n<p>Todos estuvieron de acuerdo y s\u00f3lo se le exigi\u00f3 someterse a un examen sicol\u00f3gico cada vez que volviese de una misi\u00f3n. Galarza accedi\u00f3 y salt\u00f3 de nuevo al pasado como se hab\u00eda programado.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su experiencia con Gil, prob\u00f3 entre los vendedores callejeros de cosas usadas. Los ilegales sent\u00edan una extra\u00f1a y nost\u00e1lgica admiraci\u00f3n hacia las antig\u00fcedades. As\u00ed identific\u00f3 a una pr\u00f3fuga que vend\u00eda ropa de segunda mano, otro que reparaba electrodom\u00e9sticos da\u00f1ados para revenderlos. Los ilegales hab\u00edan descubierto un resquicio de felicidad en ese pa\u00eds, en los a\u00f1os previos al Acuerdo del Orinoco, el que dividi\u00f3 al territorio en dos bloques como forma de pago a sus acreedores. El bloque al norte administrado por China y el bloque al sur por Rusia a trav\u00e9s de una base en Brasil.<\/p>\n<p>Una forma sencilla de identificar a los <em>objetivos<\/em> consist\u00eda en hacer comentarios al voleo para engancharse con ellos en una conversaci\u00f3n intrascendente. Si se daba el intercambio, Galarza buscaba una inflexi\u00f3n de la voz por la que se escapase el acento, tambi\u00e9n evaluaba el lenguaje corporal de los sospechosos: si notaba en la cara la huella de una <em>saudade<\/em> pasando como un fantasma, entonces hab\u00eda que indagar por su lugar de origen, por sus familiares, por alg\u00fan recuerdo de la ni\u00f1ez. Aprendi\u00f3 a ganarse su confianza habl\u00e1ndoles sobre los objetos que vend\u00edan. Cualquier pregunta sobre la calidad de la tela de la ropa, la respond\u00edan dando tirones a los pantalones con la excusa de mostrar su resistencia, a veces ca\u00edan en una especie de trance kinest\u00e9sico con la tela, disfrutaban de la textura, del olor y hasta del sonido del jean al estirarlo con fuerza. \u00a0Los nativos no sent\u00edan ning\u00fan apego hacia su mercanc\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del valor econ\u00f3mico, s\u00f3lo se apuraban por venderla, a cualquier precio en algunos casos, pero m\u00e1s nada.<\/p>\n<p>Por eso le cost\u00f3 reconocer a S\u00e1nchez, quiz\u00e1s porque vend\u00eda perros calientes y \u00e9stos se devoraban en pocos minutos una vez puestos en manos de los clientes o porque elaborarlos no requer\u00eda mayor destreza que la de manejar correctamente la pinza. Adem\u00e1s, los panes no emit\u00edan m\u00fasica, ni en las salchichas hay historias secretas y fascinantes de otros mundos, lo \u00fanico llamativo es el perro caliente terminado, con su ensalada de repollo y zanahoria, las papitas fritas y el ba\u00f1o de queso amarillo que lo convert\u00eda en un diminuto carnaval de colores destinado a desaparecer antes de que se pudiese crear alg\u00fan lazo entre S\u00e1nchez y el objeto. Quiz\u00e1s la fijaci\u00f3n de S\u00e1nchez tuviese que ver con el sabor, pero nunca lo vio comiendo uno, tal vez hasta \u00e9l mismo se hab\u00eda aburrido de ellos. Galarza no encontr\u00f3 nada en particular que confirmara sus sospechas.<\/p>\n<p>Luego de varios d\u00edas observando quiso desistir, ya hab\u00eda invertido suficiente tiempo con el sujeto y no pod\u00eda darse el lujo de equivocarse, no despu\u00e9s de haber ignorado la fecha de regreso y consumido todos sus recursos, prefer\u00eda buscar otro sospechoso y capturarlo, as\u00ed no regresar\u00eda sin resultados. Lo ten\u00eda decidido, pero justo esa tarde, varios de los obreros de la planta enfrente se acercaron al carrito de S\u00e1nchez y quiso echar un \u00faltimo vistazo de cerca, as\u00ed que se uni\u00f3 a la bandada de clientes. Entre los gritos y risas de los comensales Galarza se acerc\u00f3 y levant\u00f3 el \u00edndice para se\u00f1alar que deseaba uno.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfCon todo? \u2014 Pregunt\u00f3 S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Galarza asinti\u00f3, no quer\u00eda arriesgarse a que lo reconociera por su acento. Comi\u00f3 con parsimonia y observ\u00f3 los frascos de salsas que S\u00e1nchez limpiaba continuamente, al igual que a una peque\u00f1a plancha que hab\u00eda adaptado en una esquina del carrito para sofre\u00edr carne picada con cebolla y pimentones, que luego serv\u00eda en el pan en lugar de la salchicha, despu\u00e9s de cada pedido remov\u00eda los restos de la superficie con una esp\u00e1tula. Era una alternativa que ofrec\u00eda en lugar de los perros calientes por un poco m\u00e1s de dinero. En la esquina opuesta a la plancha hab\u00eda un termo enorme de pl\u00e1stico con jugo de naranja, una opci\u00f3n extra\u00f1a comparada con la usual y c\u00f3moda gaseosa, tal vez a S\u00e1nchez le desagradaba el refresco tanto como a \u00e9l. En <em>casa<\/em> todas las bebidas eran artificiales excepto el agua. Hizo otra se\u00f1a a S\u00e1nchez para que le sirviera un vaso de jugo y \u00e9ste actu\u00f3 con rapidez para d\u00e1rselo. Lo sabore\u00f3 con prolongado deleite. Galarza arroj\u00f3 el vaso y la servilleta a la papelera, dej\u00f3 ver su brazalete de seguridad, mir\u00f3 a S\u00e1nchez y \u00e9l no hizo ning\u00fan gesto al ver el estabilizador.<\/p>\n<p>Galarza pag\u00f3 y dej\u00f3 su mano extendida con los billetes, mostr\u00f3 de nuevo su pulsera. S\u00e1nchez tom\u00f3 el dinero, lo cont\u00f3 y le entreg\u00f3 el cambio. El agente dio media vuelta y se march\u00f3 pensando que S\u00e1nchez no pod\u00eda calificarse como un <em>objetivo<\/em>, otros agentes hab\u00edan retirado personas por equivocaci\u00f3n y no se pod\u00eda pronosticar el impacto de esas arrugas en la l\u00ednea del tiempo. As\u00ed que prefiri\u00f3 dejarlo pasar. Cruz\u00f3 la calle, camin\u00f3 hasta la siguiente esquina y al doblar mir\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p>Observ\u00f3 que S\u00e1nchez limpiaba las superficies del carrito con un pa\u00f1o amarillo, lo deslizaba despacio y retiraba las migajas de pan, los restos de repollo o papitas, las marcas h\u00famedas de los vasos, las salpicaduras de las salsas. Tom\u00f3 una botellita con atomizador y esparci\u00f3 un l\u00edquido azulado sobre el metal, pas\u00f3 la punta de un cuchillo entre las uniones de las l\u00e1minas, sec\u00f3 todo con hojas de papel absorbente. Sonri\u00f3 al ver su reflejo en el metal. Galarza tambi\u00e9n sonri\u00f3, hab\u00eda encontrado la se\u00f1al definitiva, dobl\u00f3 en la esquina y se ocult\u00f3.<\/p>\n<p>Al finalizar el d\u00eda, S\u00e1nchez recogi\u00f3 los bancos y dem\u00e1s accesorios de trabajo, movi\u00f3 el carrito y con una escoba limpi\u00f3 su \u00e1rea. Cuando se dispon\u00eda a subir a la moto, Galarza lo sujet\u00f3 por un brazo y le hundi\u00f3 un objeto por un costado.<\/p>\n<p>\u2014 No te muevas. \u2014 Orden\u00f3.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez no opuso resistencia, ni siquiera volte\u00f3 a mirarlo.<\/p>\n<p>\u2014 La plata est\u00e1 en el carrito.<\/p>\n<p>\u2014 T\u00fa sabes que no busco eso. Camina.<\/p>\n<p>Galarza lo llev\u00f3 al estacionamiento del centro comercial al lado. A esa hora ya todos los comercios hab\u00edan cerrado y caminaron hasta un rinc\u00f3n detr\u00e1s de una caseta de energ\u00eda. Ah\u00ed lo solt\u00f3 y le apunt\u00f3 con el arma: un objeto peque\u00f1o y rectangular. S\u00e1nchez levant\u00f3 las manos y se apoy\u00f3 contra la pared. No quit\u00f3 la vista del dispositivo.<\/p>\n<p>\u2014 Reconoces esto \u00bfno? \u2014 dijo Galarza agitando el arma. \u2014 \u00a0Debo notificarle que se encuentra bajo arresto. Se le acusa de los cr\u00edmenes de inmigraci\u00f3n temporal y deserci\u00f3n. Regresar\u00e1 conmigo o deber\u00e9 ejecutarle.<\/p>\n<p>\u2014 No puedes ejecutarme y t\u00fa lo sabes. \u2014 Dijo S\u00e1nchez sin disimular su acento.<\/p>\n<p>\u2014 A menos que mi vida se vea en peligro.<\/p>\n<p>\u2014 El \u00fanico que lleva un arma y hace amenazas eres t\u00fa. Por eso te buscamos.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfBuscarme?<\/p>\n<p>\u2014 Te nos has escapado por mucho tiempo.<\/p>\n<p>Entonces S\u00e1nchez presion\u00f3 con un dedo la palma de su mano derecha y un pulso el\u00e9ctrico desde el estabilizador temporal de Galarza le hizo desplomarse. S\u00e1nchez se acerc\u00f3 al cuerpo tembloroso del agente y le quit\u00f3 el arma.<\/p>\n<p>\u2014 Todav\u00eda no sabemos c\u00f3mo proteger a los <em>viajeros frecuentes<\/em> de la esquizofrenia, el brazalete sirve por un tiempo o para un salto o dos, pero los saltos continuos terminan afectando a las personas. Cuando mataste a esos dos hombres imaginamos que hab\u00edas ca\u00eddo, pero tus supervisores no lo creyeron. Te aprecian en el Ministerio, por eso acordaron la suspensi\u00f3n. El Departamento de Conducta pens\u00f3 que tenerte ocioso pod\u00eda empeorar tu estado, as\u00ed que suger\u00ed continuar con tu juego del cazador implacable, eso nos ahorrar\u00eda mucho tiempo y recursos, hasta podr\u00edamos recuperar algunos ilegales durante el proceso. Pero cediste, le agarraste el gusto al sol, al aire, probaste la comida y te quedaste sin autorizaci\u00f3n. El Ministerio emiti\u00f3 su veredicto de inmediato. Lo traigo conmigo por si lo quieres ver. Te volviste irrecuperable. Ni siquiera has confirmado si soy un ilegal regular o un agente. S\u00f3lo deseabas ejecutarme. \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>S\u00e1nchez tom\u00f3 el arma y le apunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014 Por cierto, la emigraci\u00f3n se legaliz\u00f3. Preferimos darle un salto seguro a la gente. O al menos a los que puedan pagarlo. Ya nadie quiere quedarse all\u00e1. \u2014 Dijo S\u00e1nchez antes de ejecutar la sentencia.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/javier-dominguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Dom\u00ednguez Galarza mir\u00f3 de nuevo a la avenida, detall\u00f3 a los comerciantes informales instalados al borde de la acera. Les observ\u00f3 por tres d\u00edas y s\u00f3lo le llam\u00f3 la atenci\u00f3n un vendedor de perros calientes que se hac\u00eda llamar S\u00e1nchez. 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