{"id":2933,"date":"2022-01-05T14:26:59","date_gmt":"2022-01-05T14:26:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2933"},"modified":"2024-04-04T16:01:54","modified_gmt":"2024-04-04T16:01:54","slug":"san-felix-propiedad-privada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/san-felix-propiedad-privada\/","title":{"rendered":"San F\u00e9lix, propiedad privada"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Sergio Dahbar<\/h4>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>La noticia lleg\u00f3 a Caracas como una tormenta: vendieron un pueblo en Falc\u00f3n para hacer una camaronera. He aqu\u00ed lo que encontr\u00f3 el reportero cuando pas\u00f3 una semana con los pobladores atormentados por un pueblo que ya no tiene cementerio.<\/em><\/p>\n<p>Cuando Anax\u00e1goras S\u00e1nchez, poeta, boticario y espiritista, advir\u00adti\u00f3 que toda la poblaci\u00f3n de San F\u00e9lix hab\u00eda abandonado sus menesteres para ir a saludar la llegada de una avioneta, desa\u00adtendi\u00f3 las medicinas caseras que oscurec\u00edan sus manos para es\u00adcribir unas d\u00e9cimas sat\u00edricas sobre los h\u00e1bitos triviales de sus conciudadanos. Ridiculiz\u00f3 cari\u00f1osamente a la se\u00f1ora que atraves\u00f3 con un solo zapato el campo abierto donde hab\u00eda aterrizado el ave de mal ag\u00fcero, sin olvidar a otra que en el apuro no limpi\u00f3 el jab\u00f3n de sus manos y dej\u00f3 una estela de burbujas a lo largo de la avenida principal. Sin saber que en ese mo\u00admento, 1983, el tripulante de la nave era Juan Jos\u00e9 Mata, el espa\u00f1ol que cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde tantos dolores de cabeza le traer\u00eda al pueblo con la compra de unos terrenos sin frontera, ya Anax\u00e1goras olfate\u00f3 los malos vientos que le despeinaban las ideas y cerr\u00f3 sus versos con una sentencia de tristeza. Hace dos a\u00f1os que muri\u00f3 Anax\u00e1goras y, lamentablemente, no sabr\u00e1 nunca cu\u00e1nta verdad encerraban sus preocupaciones de sabio solitario.<\/p>\n<p>A escasos metros del avi\u00f3n, los pobladores festejaron la llegada del desco\u00adnocido con sus mejores maneras. Una amabilidad que no soporta traiciones los empuj\u00f3 a pasear al recienvenido por esas tierras secas de cardones y tunas que muchos a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00edan habitado los indios caquet\u00edos. Permitieron que aliviara los desmanes del sol bajo un curamidal, precioso \u00e1rbol de hojas ama\u00adrillas, mientras recreaban con orgullo y nostalgia a los h\u00e9roes que nacieron en esos parajes: Le\u00f3n de Febres Cordero y Valmore Rodr\u00edguez. Honraron las bon\u00addades del suelo que les devolv\u00eda con creces arroz, patilla, mel\u00f3n y piment\u00f3n, sin olvidar las ventajas para el pastoreo de cabras.<\/p>\n<p>Juan Jos\u00e9 Mata exhibi\u00f3 honestas intenciones de asentar sus negocios en San F\u00e9lix y prometi\u00f3 \u2013ante la exultante felicidad provocada por su aterriza\u00adje\u2013 la construcci\u00f3n de un aeropuerto para el pueblo. No se fue sin elegir, del c\u00edrculo de desconocidos que lo rodeaba, a Guillermo Coronado, miembro de una vieja familia de la zona, para que supervisara sus transacciones, siempre y cuando aceptara especializarse en Jap\u00f3n. Nora de Tudare, administradora de la Junta Vecinal, no puede espantar el humor a pesar de la tragedia que los acecha. \u00abTodo ha sido muy raro y veloz. \u00cdbamos a conocer Jap\u00f3n y ahora nos quieren dejar sin tierras\u00bb.<\/p>\n<p>Un mes atr\u00e1s \u00c1ngel Ram\u00f3n Coronado, ganadero del hato Puerto Rico, bo\u00adrr\u00f3 la paz de su cuerpo. Desde que vio a unos obreros realizar un levantamien\u00adto topogr\u00e1fico del pueblo, malas turbulencias le muerden el sue\u00f1o. En 30 d\u00edas visit\u00f3 cinco veces Coro para comprender que los pol\u00edticos solo se acercan a San F\u00e9lix en busca de votos. Una y otra ma\u00f1ana, junto a los compadres Arnol\u00addo Quiva \u2013presidente de la Junta Vecinal\u2013 y Rafael D\u00edaz \u2013prefecto\u2013, explic\u00f3 ante diferentes autoridades lo que todos saben ya de memoria: unas tierras que no tienen m\u00e1s de 5.000 hect\u00e1reas se extendieron hasta ocupar 20.000, co\u00admi\u00e9ndose la mitad del pueblo, desde el antiguo Camino Real de los espa\u00f1oles (entre Coro y Maracaibo) hasta las olas del mar Caribe.<\/p>\n<p>\u00abLas playas \u2013se defiende \u00c1ngel Ram\u00f3n Coronado, ahogado por las angus\u00adtias\u2013 son nuestra \u00fanica esperanza. Aqu\u00ed est\u00e1 previsto un desarrollo tur\u00edstico que nos beneficiar\u00e1. \u00bfPara qu\u00e9 querr\u00e1n tantas tierras unos se\u00f1ores que llegan en avionetas y contratan abogados \u00e1giles, llenos de influencias? Esta zona del golfo tiene un valor estrat\u00e9gico fundamental y entreg\u00e1rsela a desconocidos pondr\u00eda en peligro la seguridad del pa\u00eds. En Semana Santa encall\u00f3 un barco en estas costas: los navegantes, un chino y tres venezolanos, lanzaron unas cajas a la costa y las quemaron r\u00e1pidamente. El chino vive ahora en un pue\u00adblo vecino, Mene de Mauroa. Se acerc\u00f3 la Guardia Nacional, les pasaron unos reales y todo muri\u00f3 all\u00ed. Estas son tierras sin ley. Los narcocharros (una fami\u00adlia mexicana llamada Soto Guerrero), perseguidos por sus fechor\u00edas, tambi\u00e9n compraron tierras en la zona oeste de San F\u00e9lix. \u00bfC\u00f3mo sabe el Gobierno que esos individuos no pretenden construir aeropuertos para negocios ilegales?\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los a\u00f1os previos<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda Chiquinquir\u00e1 Rivas Rodr\u00edguez de Coronado solo tiene una certeza: ya no conocer\u00e1 Caracas. Est\u00e1 muy vieja. Oye hablar a los vecinos que todos los d\u00edas se acercan a su casa con rumores turbios y teme por la suerte de los su\u00adyos, quiz\u00e1s porque la edad le ha ense\u00f1ado que ese pueblo no est\u00e1 destinado a conocer una sola esquina en el mapa del estado Falc\u00f3n. \u00abTantas veces se ha mudado San F\u00e9lix de lugar que ha habido a\u00f1os en que viv\u00edamos sobre lo que es hoy el cementerio. En esa \u00e9poca los pobladores enterraban a sus finados en las tierras sobre las que hoy se alza San F\u00e9lix. Esa es la raz\u00f3n por la que aqu\u00ed, cuando llueve, aparecen tantos muertos en las puertas de las casas. Los es\u00adpantamos a escobazos\u00bb.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-2936\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/61531907_369474243687228_6615193231564996608_n-300x170.jpg\" alt=\"\" width=\"651\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/61531907_369474243687228_6615193231564996608_n-300x170.jpg 300w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/61531907_369474243687228_6615193231564996608_n.jpg 540w\" sizes=\"(max-width: 651px) 100vw, 651px\" \/><\/p>\n<p>No hace falta un empuj\u00f3n muy brusco para que Mar\u00eda Chiquinquir\u00e1 reme\u00admore las ri\u00f1as de gallos que ten\u00edan lugar en San F\u00e9lix los primeros domingos del siglo XX. Las tradiciones eran vigorosas e incorruptibles: una ni\u00f1a deb\u00eda conocer el arte de los turrones con semillas de ajonjol\u00ed, los bizcochos, el go\u00adfio, las cachapas, el dulce de lechosa o de c\u00e1scara de naranja y las tortas de auyama. Tambi\u00e9n ten\u00eda la obligaci\u00f3n de aprender a trabajar el hipopo, hebras que desprend\u00edan de la penca de una xer\u00f3fila para fabricar chinchorros. En la actualidad Mar\u00eda Chiquinquir\u00e1 se ha resignado con melancol\u00eda a que ning\u00fan adolescente se interne en esos aprendizajes inici\u00e1ticos, destinados como tan\u00adtas otras costumbres a desvanecerse igual que el brillo del verano. Y se con\u00adsuela con el recuerdo musical de unos patios adornados con novios, matas h\u00famedas, guirnaldas y flores en el pelo, donde guarachas y tangos alejaban y acercaban a los enamorados t\u00edmidos de aquellos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El hombre m\u00e1s viejo del pueblo, Ignacio Quiva, no puede internarse en la historia de San F\u00e9lix sin unas l\u00e1grimas. Los amigos dudan ante las causas de la tristeza que lo gobierna. Unos suponen que su llanto brota cuando reme\u00admora su infinita y precaria existencia. Otros infieren que su cuerpo ya no re\u00adsiste las desventuras que ha vivido el pueblo. Ana, su hija artesana, prefiere acariciarlo con una raz\u00f3n de otra \u00edndole: un amor en la memoria no lo deja sucumbir en paz.<\/p>\n<p>Para Quiva no hay como la espesa tranquilidad que cubr\u00eda a San F\u00e9lix en su infancia. Y a pesar de las limitaciones evidentes del pasado (cuando no ha\u00adb\u00eda red de luz el\u00e9ctrica nacional, el pueblo pose\u00eda una planta que encend\u00edan a las seis de la tarde y apagaban a las diez; si no se apagaba, era se\u00f1al de que algo malo hab\u00eda ocurrido), esa franja de memoria resulta insustituible para \u00e9l. \u00abTodo se ha vuelto m\u00e1s pomposo. Hay carros, la gente no se ve el rostro dentro de esos cascajos de metal. Digno era montar a caballo y visitar a los amigos. Tambi\u00e9n las fiestas se han vuelto m\u00e1s adornadas. En mis tiempos hab\u00eda que recurrir al baile y la palabra. Claro, las novias en aquellos a\u00f1os eran m\u00e1s es\u00adquivas que hoy, no se enfrentaban demasiado al combate. Yo ten\u00eda varias ena\u00admoradas, aunque tampoco era un Juan Tenorio\u00bb.<\/p>\n<p>No le gusta hablar ante extra\u00f1os a Quiva, quiz\u00e1 porque una vida alcanza para decir lo que es necesario y \u00e9l siente que ya comenz\u00f3 a habitar dos. Pero hay fechas que guarda como gemas. El 9 de agosto de 1952 una tormenta au\u00adguraba el apocalipsis. Los vecinos de San F\u00e9lix oyeron una explosi\u00f3n y de repente la estructura de la iglesia se vino abajo. Solo los santos quedaron en pie. El padre de \u00c1ngel Ram\u00f3n Coronado entr\u00f3 corriendo entre los escombros y el barro y rescat\u00f3 al patrono del pueblo, San Nicol\u00e1s de Bari. Los poblado\u00adres enviaron el siguiente telegrama al Consejo Municipal del Distrito: \u00abIglesia destruida, santos sin aver\u00eda\u00bb. La infeliz venta del pueblo tan solo despierta en su existencia una conclusi\u00f3n: los implicados no saben lo que hacen. Con el br\u00edo que a\u00fan resopla en su cuerpo, les ofrece escasas posibilidades a los listos comerciantes. Pero le aterra la situaci\u00f3n de un pa\u00eds que pareciera estar en venta. \u00abEst\u00e1n regalando las tierras\u2026 Los venezolanos tendremos que irnos al pa\u00eds de ninguna parte\u2026\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El tiempo detenido<\/strong><\/p>\n<p>\u00abCompartamos la brisa\u00bb, invitan los due\u00f1os de casa cuando un vecino se acerca en busca de noticias. Cualquier solar es fresco y luminoso para averi\u00adguar las proporciones inusuales de San F\u00e9lix. Nueve calles abiertas, paralelas y perpendiculares, dibujan el pueblo en las tierras \u00e1ridas noroccidentales de Falc\u00f3n. Hay un alcalde, un maestro, un m\u00e9dico, un juez y ni un solo cura. Mu\u00adcho menos un polic\u00eda. Estos \u00faltimos desaparecieron por inactividad y porque ya no soportaban los zancudos. Y nadie reclama su ausencia: los habitantes del pueblo se sienten orgullosos de dormir con las puertas abiertas. \u00abSi no fuera por esta venta ilegal de propiedades \u2013aclara Iraida de Medina\u2013, aqu\u00ed s\u00ed podr\u00edamos decir que vivimos en el cielo\u00bb. Tampoco a\u00f1oran la oficina de tel\u00e9\u00adgrafos y correos, que desapareci\u00f3 muchos a\u00f1os atr\u00e1s por falta de presupuesto.<\/p>\n<p>Ana Graciela Ram\u00edrez no ha tenido tiempo a\u00fan de atesorar las an\u00e9cdotas que tejen y destejen a San F\u00e9lix. Reci\u00e9n tiene 26 a\u00f1os. Est\u00e1 encargada de la Casa de la Cultura, que funciona debido a su desinteresada dedicaci\u00f3n y al entusiasmo de los pobladores. Pocos libros llueven sobre los estantes de su biblioteca, pero no hay infortunio que desesperance las labores comunales en el pueblo. San F\u00e9lix le obsequia mayo a la Virgen. La Legi\u00f3n de Mar\u00eda le rinde culto, la corona, la viste de blanco, estallan tiros y repican las campanas. Lue\u00adgo esperan que los vientos alisios del noreste y sureste tranquilicen la polva\u00adreda que suele resguardar al pueblo de influencias malignas, y el 6 de diciem\u00adbre festejan a San Nicol\u00e1s de Bari. La Junta Comunal env\u00eda una circular para que todos los vecinos colaboren limpiando las calles y pintando las fachadas con colores vivos.<\/p>\n<p>Todo pueblo en el mundo tiene un loco. El de San F\u00e9lix se llama Justo, un hombre que perdi\u00f3 la cabeza de tanto donar sangre. Por eso los habitantes perdonan que de vez en cuando robe algunas menudencias de las casas. Parados en la puerta del \u00fanico billar del pueblo, apoyados en los brazos secos de los cardonales (totocoros), los pobladores desenredan viejos cuentos c\u00e9lebres. Como el de Francisco Pi\u00f1a, el agricultor que se enamor\u00f3 de la voz de Ana Graciela y le suplic\u00f3 que el d\u00eda de su muerte acompa\u00f1ara el f\u00e9retro con un bello canto. Falleci\u00f3 un 31 de diciembre y Ana cumpli\u00f3 la promesa: camin\u00f3 junto a los familiares con su potente voz por las calles, entr\u00f3 en la iglesia y lue\u00adgo enfil\u00f3 hacia el cementerio a la cabeza del funeral sonoro. Otra muerte que no dura demasiado tiempo bajo tierra es la de Anax\u00e1goras. Aunque cerraron sus ojos en Maracaibo, lo enterraron en San F\u00e9lix, un 12 de octubre h\u00famedo. \u00abCuando muere una persona buena \u2013susurra Ana, con melancol\u00eda en la voz\u2013, hay mucha lluvia\u00bb. Y ese d\u00eda llovi\u00f3 como si nunca hubiera ca\u00eddo una gota de agua sobre la tierra.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/sergio-dahbar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Esta cr\u00f3nica fue publicada en El Nacional el 6 de junio de 1988, y forma parte del volumen <em>70 a\u00f1os de cr\u00f3nicas culturales<\/em> (Fundaci\u00f3n Banesco, 2019).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Dahbar La noticia lleg\u00f3 a Caracas como una tormenta: vendieron un pueblo en Falc\u00f3n para hacer una camaronera. He aqu\u00ed lo que encontr\u00f3 el reportero cuando pas\u00f3 una semana con los pobladores atormentados por un pueblo que ya no tiene cementerio. 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