{"id":2922,"date":"2021-12-31T15:45:11","date_gmt":"2021-12-31T20:15:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2922"},"modified":"2024-11-29T16:30:16","modified_gmt":"2024-11-29T21:00:16","slug":"daniel-centeno-maldonado-una-semblanza-de-su-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/daniel-centeno-maldonado-una-semblanza-de-su-vida\/","title":{"rendered":"Daniel Centeno Maldonado"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por: <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alirio-fernandez-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez<\/a><\/h4>\n<p><strong>Daniel Centeno Maldonado (Barcelona, 1974)<\/strong> es un escritor, periodista, editor y profesor universitario venezolano que est\u00e1 radicado en los Estados Unidos. Estudi\u00f3 periodismo en Venezuela, luego hizo estudios de postgrado y doctorado en Espa\u00f1a. Vive alternativamente entre el mundo editorial, ahora como Director de la revista Car\u00e1tula; la labor docente, como profesor de la Universidad Houston; periodista y escritor que nunca deja de buscar el placer de la vida para narrar algo que valga la pena contarle a la gente. Como el fil\u00f3sofo alem\u00e1n que acab\u00f3 en la locura, Daniel Centeno Maldonado cree que la vida sin m\u00fasica ser\u00eda un error.<\/p>\n<p><strong>Mi recuerdo m\u00e1s poderoso siempre fue el mar, <\/strong>porque yo nac\u00ed en Barcelona, estado Anzo\u00e1tegui y ah\u00ed estuve hasta los diecisiete a\u00f1os, dice desde el exilio Daniel Centeno Maldonado. Para \u00e9l no era posible concebir un universo sin mar. Vivir cerca del Paseo Col\u00f3n en Puerto La Cruz, donde la urbe \u2013de d\u00eda y de noche- besa el agua salada, le hizo creer de ni\u00f1o que todas las ciudades ten\u00edan su propio mar. Es la magia de crecer en un lugar donde el agua va y viene, trayendo no solo el pescado, ese alimento predilecto, sino que \u201cte tra\u00eda historias, te tra\u00eda gente y cultura\u201d.<\/p>\n<p>Para Daniel, en sus momentos m\u00e1s duros como migrante, precisamente cuando la vida no parece tan alegre, el presagio aparece y le susurra que vaya al mar. No importa ya que sea en una tierra ajena, sigue siendo el mar de su ni\u00f1ez. Entonces, empieza a caminar, pisa la arena, pero no se trata de un ba\u00f1ista. Escucha el viento, le trae el secreto que todas las costas comparten. Es un hombre busc\u00e1ndose a s\u00ed mismo en la contemplaci\u00f3n de las olas. Se sienta en la orilla, hunde los pies, el vaiv\u00e9n lo calma, cierra los ojos y vuelve a sus ra\u00edces, a una playa del oriente venezolano a quince minutos de lo que fue su casa. As\u00ed vuelve a lo que \u00e9l es en verdad.<\/p>\n<p><strong>Mi esposa y mi madre dicen que sigo siendo un adolescente<\/strong>, y es as\u00ed, -dice Daniel-; algunos creen que eso se nota en <em>La vida alegre<\/em>. El escritor guarda un raro placer, es coleccionista de juguetes; con ellos ha llenado toda su casa, en parte para conservar una \u00e9poca ya lejana. Lo que pocos saben es que el hombre y escritor que conviven en Daniel Centeno Maldonado no hubiesen sido posibles sin ese adolescente t\u00edmido que fue. Ese que eligi\u00f3 el encierro para leer a Poe o Apollinaire, en lugar de las aventuras con sus amigos en busca de noviecitas.<\/p>\n<p>Reconoce que le debe mucho a ese guachim\u00e1n de la casa en que se convirti\u00f3, pues, no sal\u00eda y se quedaba siempre leyendo. As\u00ed fue como sus padres delegaron en \u00e9l las funciones de guardi\u00e1n. El joven construy\u00f3 su cueva, ah\u00ed ley\u00f3 en desorden, pero placentera y ca\u00f3ticamente. Esas lecturas y horas de encierro adolescente fueron providenciales para tener una vida mejor que la so\u00f1ada.<\/p>\n<p><strong>Me inici\u00e9 temprano en la lectura y escrib\u00eda a escondidas<\/strong><strong>. <\/strong>Recuerda que su padre, m\u00e9dico de profesi\u00f3n y lector, ten\u00eda un gran biblioteca, pero que ninguno de los cuatro hijos le\u00eda. Un d\u00eda en una feria del libro en Puerto La Cruz, el ni\u00f1o Daniel de ochos a\u00f1os quer\u00eda una enciclopedia infantil; le gust\u00f3 un Quijote que ven\u00eda suelto. Su padre se neg\u00f3 porque hab\u00eda dado por causa perdida que los hijos leyeran, m\u00e1s a\u00fan que alguno fuera escritor. El ni\u00f1o insisti\u00f3 y el padre le hizo prometer que leer\u00eda todo el Quijote.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o dej\u00f3 los libros en un rinc\u00f3n y no los ley\u00f3. Pasaron los d\u00edas y su padre le pregunt\u00f3 por el Bachiller Sans\u00f3n Carrasco, Daniel no supo de qui\u00e9n le hablaba su padre. As\u00ed se gan\u00f3 el m\u00e1s importante castigo de su vida: todos los mediod\u00edas, despu\u00e9s de almuerzo, el ni\u00f1o ten\u00eda que leer el Quijote a su padre durante la siesta que hac\u00eda en el chinchorro. As\u00ed fue como el peque\u00f1o Daniel le ley\u00f3 a su padre los dos tomos del Quijote. As\u00ed se hizo lector, sin el que ser\u00eda posible despu\u00e9s el escritor.<\/p>\n<p><strong>Es dif\u00edcil mantener el equilibrio con el escritor <\/strong>porque adem\u00e1s soy editor, profesor y periodista, dice Daniel Centeno Maldonado. Reconoce que una faceta puede matar a otra de esas tres, pero ha sobrevivido a eso salvando lo mejor que puede de esos cuatro perfiles profesionales. Desde joven intuy\u00f3 que iba a ser importante saber de esos distintos oficios. As\u00ed es como Daniel ahora mismo puedes ser profesor universitario en los Estados Unidos, mientras dirige la revista literaria Car\u00e1tula y sigue escribiendo cuando le place.<\/p>\n<p>Como periodista comenz\u00f3 temprano en Caracas: cuando terminaba sus estudios universitarios, hizo de redactor en la corresponsal\u00eda de El Tiempo de Puerto La Cruz. Ah\u00ed cubri\u00f3 econom\u00eda, pol\u00edtica, deportes, cultura, sucesos y aqu\u00ed aprendi\u00f3 la importancia de equivocarse. Agradece la libertad y apoyo que le dieron en un medio de provincia del que no reniega y que le sirvi\u00f3 cuando trabaj\u00f3 en el diario ABC de Madrid, donde se fogue\u00f3 con periodismo europeo.<\/p>\n<p>Todo esto le sirvi\u00f3 para acumular cierta experiencia ante proyectos editoriales, como el de la direcci\u00f3n en Alfaguara. Lo que sigue intentando cada d\u00eda es ser un jugador regular en est\u00e1s diferentes \u201cligas\u201d: la de escritor, editor, periodista y profesor; sin que alguna envilezca al hombre.<\/p>\n<p><strong>El hombre que soy ve al escritor con miedo, <\/strong>y es que yo no tengo esa disciplina del escritor que siempre tiene una nueva historia que escribir, dice con desenfado Daniel. S\u00ed cree que van a venir otros libros, pero no un torbellino de libros, al ritmo de uno al a\u00f1o ni mucho menos, no es ese el tipo de escritor en que se ha convertido.<\/p>\n<p>No es gratuito el nacimiento del escritor en \u00e9l, m\u00e1s bien se lo debe -en parte- a ciertos personajes de la tradici\u00f3n cultural y acad\u00e9mica venezolana, que rechazaban la posibilidad de que un periodista se convirtiera en escritor. Pero todo eso fue como trozos de le\u00f1a que echaron para encender ese candelero que yo ten\u00eda adentro, recuerda Daniel.<\/p>\n<p><strong>Pedro Navaja, de Rub\u00e9n Blades tambi\u00e9n es narraci\u00f3n <\/strong>\u00a0-dice Daniel- as\u00ed como cierto periodismo o la juglaresca, incluso la biblia. La narrativa de Daniel Centeno Maldonado parte de una idea sencilla: el hombre siempre est\u00e1 narrando. Ahora lo que \u00e9l ve es la oportunidad y el riesgo de si vale o no la pena de contar una historia que funciona en su cabeza.<\/p>\n<p>Su primera novela es <em>La vida alegre<\/em> y fue rechazada hasta que el editor de Carlos Fuentes la ley\u00f3 y crey\u00f3 que esa historia val\u00eda la pena d\u00e1rsela al p\u00fablico. Su narrativa no se centra en localismos, no cree en eso, pero hace uso de aspectos locales como el lenguaje oriental venezolano, por ejemplo, para dejar una marca particular en la historia que ofrece en <em>La vida alegre<\/em>.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De alguna u otra forma siempre estoy escribiendo, \u00a0<\/strong>porque soy profesor de cine y literatura en la Universidad de Houston, dice Daniel. La labor docente le exige un tipo de di\u00e1logo e interacci\u00f3n constante con sus estudiantes. Pero cuando encuentra la combinaci\u00f3n de espacio y \u00e1nimo, retoma un proyecto que est\u00e1 haciendo desde el periodismo hace unos a\u00f1os. Son perfiles en torno a la m\u00fasica, \u00a0de los que ya tiene uno de Rub\u00e9n Blades, otro de Oscar De Le\u00f3n; y ahora mismo trabaja en uno sobre la banda venezolana Desorden p\u00fablico.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s est\u00e1 terminando un libro de cuentos y por ah\u00ed se le aloj\u00f3 en la cabeza una novela a la que le llegar\u00e1 su momento. Es un escritor que abre y cierra un proyecto para avanzar. Reconoce que corrige mucho, es lento e indisciplinado. Junto a todo esto, no deja de ir a conciertos que incluyen una variedad que va desde Eric Clapton o The Rolling Stones hasta Argenis Carruyo. No deja de escuchar m\u00fasica de todos los g\u00e9neros, comprar aparatos de sonido y si puede viajar, arma la maleta y adi\u00f3s.<\/p>\n<p><strong>En la mochila <\/strong>Daniel Centeno Maldonado cuenta con: <em>Periodismo a ras del boom: otra pasi\u00f3n latinoamericana de narrar\u00a0 <\/em>(2007), <em>Retratos hablados: 50 conversaciones de aqu\u00ed y de all\u00e1<\/em> (2010), <em>Ogros ejemplares <\/em>(2015) y <em>La vida alegre<\/em> (2020).<\/p>\n<h4>Novela<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-vida-alegre-cap-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La vida alegre<\/a> (cap\u00edtulo I)<\/p>\n<h4>Cr\u00f3nica<\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/john-kennedy-toole-genio-de-neon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">John Kennedy Toole: Genio de ne\u00f3n<\/a><\/p>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la fotograf\u00eda: <b>Andreina Mujica<\/b><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alirio Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez Daniel Centeno Maldonado (Barcelona, 1974) es un escritor, periodista, editor y profesor universitario venezolano que est\u00e1 radicado en los Estados Unidos. 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