{"id":2868,"date":"2021-12-25T21:00:04","date_gmt":"2021-12-25T21:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2868"},"modified":"2023-11-24T18:35:20","modified_gmt":"2023-11-24T18:35:20","slug":"tres-cuentos-de-armando-jose-sequera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tres-cuentos-de-armando-jose-sequera\/","title":{"rendered":"Tres cuentos de Armando Jos\u00e9 Sequera"},"content":{"rendered":"<h3><strong>La bicicleta blanca de Amsterdam<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 240px; text-align: left;\"><em>En el fondo, la cuesti\u00f3n para todos nosotros era vivir una hora m\u00e1s y una sola hora en un mundo en que todo se ha reducido al crimen es ya algo extraordinario.<\/em><br \/>\n<em><strong>Louis Ferdinand Celine, <\/strong><strong>Viaje al Fin de la Noche.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Mucha gente piensa que s\u00f3lo en Nueva York, en Los Angeles, en Londres o en Par\u00eds ocurren cosas dignas de contarse, pero usted y yo sabemos que no es as\u00ed.<\/p>\n<p>En Caracas y, por supuesto, en cualquier lugar del mundo donde haya un ser humano, hay historias que contar, acontecimientos que rese\u00f1ar.<\/p>\n<p>Perm\u00edtame presentarle un ejemplo: trasl\u00e1dese conmigo a Caracas, a la avenida Libertador y transitemos por ella a eso de las nueve de una noche de Octubre de 1979.<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 que est\u00e1 oscuro y que la visibilidad no es del todo buena pero, mire bien, por ella camina un periodista que retorna a casa.<\/p>\n<p>Va embebido en la idea de un art\u00edculo sobre c\u00f3mo el concepto de \u00abcompartir\u00bb cambia seg\u00fan las circunstancias y las personas que lo expresen. Un problema: no maneja del todo el t\u00e9rmino y no es mucho el tiempo de que dispone para escribir el art\u00edculo. En el diario donde trabaja, apenas si hay una o dos horas para documentarse, digerir y excretar \u2014m\u00e1s que escribir\u2014, un texto.<\/p>\n<p>Llegado a este punto, perm\u00edtame abandonar la distancia que brinda la tercera persona del singular, ahora que Usted sabe lo que voy pensando esa noche.<\/p>\n<p>De improviso, emergen del pozo de oscuridad entre dos faroles, unos pasos menudos, ratoniles.<\/p>\n<p>En un instante, mis ideas se trastornan como una manada que olfatea a un predador. Temo enfrentar el ataque de un ladr\u00f3n armado de rencores, o el de un polic\u00eda borracho, trocado en asaltante, o hallarme cara a cara con un asesino fan\u00e1tico, cebado en sangre como el tigre de un inolvidable cuento asi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Ni por equivocaci\u00f3n se me ocurre pensar en una joven, casi una ni\u00f1a, desproporcionadamente maquillada, fr\u00e1gil y temblorosa, que me toma del brazo:<\/p>\n<p>\u00a1Si te preguntan qui\u00e9n soy, di que soy tu mujer o tu hermana\u2026!<\/p>\n<p>Huele al peor pachul\u00ed. A ese dulz\u00f3n que, en ocasiones, promueve un enjambre de estornudos.<\/p>\n<p>Sin dejar de caminar, la detallo por encima de mi susto y su miedo: sus manos son delgadas, huesudas en extremo. Si no se ocultase bajo sucesivas capas de maquillaje, mostrar\u00eda un rostro agradable. No hermoso, pero s\u00ed agradable.<\/p>\n<p>Va vestida con lo que, a su juicio y posibilidades econ\u00f3micas, resulta sensual y atrayente: una blusa amarilla, descotada, cuya tela se abandona en pliegues mutables; que generan m\u00e1s conmiseraci\u00f3n que concupiscencia.<\/p>\n<p>Lleva, adem\u00e1s, una minifalda naranja que apenas cubre el \u00faltimo conf\u00edn de sus nalgas y, a partir de all\u00ed, exhibe un par de piernas poco frondosas, enfundadas en unas medias pantys negras, ocultas hasta casi las rodillas por unas botas de indefinible color oscuro.<\/p>\n<p>\u00a1Yo s\u00e9 que soy una rata, papito, pero no me sueltes! \u00a1Por favor\u2026! \u2014con cada frase, se aferra m\u00e1s a m\u00ed.<\/p>\n<p>La noche es una t\u00edpica noche del tr\u00f3pico: estrellada, a\u00fan por encima del resplandor urbano y nada fresca. Pese a ello, la chica se estremece con regularidad, como quien transita por una pesadilla.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u00bfEst\u00e1s enferma? \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s as\u00ed? \u00bfEs miedo lo que tienes? \u2014la acribillo a preguntas.<\/p>\n<p>\u00a1Sigue caminando! \u00a1Tenemos que hacer como si de verdad fu\u00e9ramos juntos!<\/p>\n<p>Mientras habla, no deja de mirar hacia atr\u00e1s, a los lados, entre las sombras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 edad tienes t\u00fa? \u2014me sorprende mi propia voz, pues esperaba insistir sobre el motivo de su angustia.<\/p>\n<p>\u2014Cumplo quince en enero.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe persigue alguien, alguien que te quiere hacer da\u00f1o?<\/p>\n<p>En menos de doscientos metros, se desahoga a borbotones. Parec\u00eda estar esperando la pregunta exacta.<\/p>\n<p>Me entero que, segundos antes, ella ha visto pasar con lentitud cinematogr\u00e1fica a una radiopatrulla de la polic\u00eda que la atemoriza. Sus ocupantes se llevaron, dos noches atr\u00e1s, a una amiga suya. \u2014\u00bb\u00a1yo me escap\u00e9 por un pelo!\u00bb\u2014, la condujeron a las afueras de la ciudad y all\u00ed la violaron. Seg\u00fan el parte forense, adem\u00e1s le introdujeron una o varias botellas y otros objetos por la vagina y el ano, antes de estrangularla con un cable.<\/p>\n<p>\u00a1En los peri\u00f3dicos sali\u00f3 todo hoy, no s\u00e9 si t\u00fa la viste, la pobre Mary! \u00a1Ellos saben que yo s\u00e9 qui\u00e9nes son!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9nes son?<\/p>\n<p>\u00a1Son un cabo y un distinguido, ellos pasan por aqu\u00ed todas las noches y se llevan a quien les gusta, sea mujer o sea transformista!<\/p>\n<p>En los diarios de ese d\u00eda, el hallazgo del cuerpo hab\u00eda colmado las necesidades amarillistas. La polic\u00eda se\u00f1alaba a un ex\u2014novio de Mary, basquetbolista, como el presunto asesino. Anunciaba la hip\u00f3tesis de un crimen por celos, al enterarse el basquetbolista que su antigua novia, de la que a\u00fan estaba enamorado, se dedicaba a la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si lo que la chica dice es cierto, lo que en verdad ocurri\u00f3 nada m\u00e1s lo sabemos ella, los asesinos y ahora yo.<\/p>\n<p>Al pensarlo, me descubro bajo un peso aterrador.<\/p>\n<p>No me pasa por la mente la idea de la primicia period\u00edstica, la gran noticia conque sue\u00f1a todo profesional de la prensa para obtener celebridad, sino uno de esos l\u00edos de los que sabes cuando entras, pero no cu\u00e1ndo sales.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds medianamente civilizado, la situaci\u00f3n comportar\u00eda sus riesgos, pero habr\u00eda una m\u00ednima posibilidad de hacer justicia. Aqu\u00ed, lo que pod\u00eda ganar era una persecuci\u00f3n de por vida, un exilio perpetuo, una bala an\u00f3nima en la calle o, lo que es peor, una acusaci\u00f3n de injuria.<\/p>\n<p>Conociendo los m\u00e9todos de la polic\u00eda, pod\u00edan adem\u00e1s se\u00f1alarme como el asesino, ya que en sus manos estar\u00eda la elecci\u00f3n, m\u00e1s que la determinaci\u00f3n del culpable.<\/p>\n<p>No cuesta nada \u2014y eso lo sabe la mayor\u00eda de los polic\u00edas con m\u00e1s de dos d\u00edas en el cuerpo\u2014, fabricar pruebas falsas, comprar un juez o asesinar impunemente a presuntos culpables pretextando un inexistente intercambio de disparos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, te colocan una pistola en una mano, la disparan y te meten dos bolsas de coca\u00edna en los bolsillos de los pantalones. Una de mis piernas flaquea, la muy cobarde.<\/p>\n<p>En ese mismo instante, caigo en cuenta de que hemos recorrido un buen trecho como una pareja normal.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s segura de que fueron ellos, de que ellos te vieron? \u2014tambi\u00e9n descubro que no he hecho otra cosa, al hablarle, que hacer preguntas. No he intentado consolarla ni mucho menos proponerle alguna salida.<\/p>\n<p>\u00a1Claro: a m\u00ed fue a quien agarraron primero! \u00a1Mary vino a defenderme y yo me escap\u00e9, mientras ella peleaba para que no la metieran en la radiopatrulla!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSeguro que los de la radiopatrulla son los mismos que viste hace unos minutos?<\/p>\n<p>Claro que son los mismos! \u00a1Cr\u00e9emelo!<\/p>\n<p>Mientras cavilo, ella me cuenta que se trata de una pr\u00e1ctica usual entre los polic\u00edas de la zona, excepto lo del asesinato.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Casi siempre nos llevan a fiestas de ellos, en apartamentos de solteros pero, a veces, nos llevan a una jefatura y nos meten en un calabozo! \u00adNos desnudan y abusan de nosotras varios de ellos y despu\u00e9s nos obligan a hacerlo con los presos que les paguen!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfViste la placa de la radiopatrulla, te fijaste si ten\u00eda alg\u00fan n\u00famero?<\/p>\n<p>Una luz roja giratoria se interpone entre su respuesta y yo, me lame el rostro groseramente. Para ser sincero, mis test\u00edculos son presa de una s\u00fabita ingravidez.<\/p>\n<p>Al darse cuenta de que, justo en ese momento, disminuye la longitud de mi zancada, la chica me hunde las u\u00f1as en el brazo, a trav\u00e9s de la chaqueta, a la manera de un quinteto de espuelas.<\/p>\n<p>Aprovechamos que a unos cinco metros m\u00e1s adelante est\u00e1 abierto el portal de un edificio para guarecernos. Desde all\u00ed contemplamos, tomados de la mano, c\u00f3mo se adelanta la luz y se extrav\u00eda en la avenida.<\/p>\n<p>Ambos recobramos la respiraci\u00f3n. Nuestro propio resuello nos ensordece.<\/p>\n<p>\u2014Otras veces nos usan en la misma radiopatrulla y nos dejan botadas por ah\u00ed, en cualquier sitio, incluso desnudas, para que nos aproveche cualquiera.<\/p>\n<p>El verbo \u00abusan\u00bb me dispara a los pensamientos en los que ven\u00eda envuelto al encontrarme con\u2026 Por cierto, no he preguntado su nombre.<\/p>\n<p>\u2014Omaira, para lo que gustes \u2014dice, con inconsciente picard\u00eda profesional.<\/p>\n<p>Recuerdo que en los Sesenta y con una intenci\u00f3n c\u00edvica, Provo, un grupo anarquista holand\u00e9s, invent\u00f3 lo de la bicicleta blanca de Amsterdam.<\/p>\n<p>Una bicicleta pintada de blanco aguardaba a sus usuarios en cualquier sitio de la ciudad. Cuando alguien la requer\u00eda, la utilizaba y la dejaba en su lugar de destino, donde quedaba a disposici\u00f3n de otra persona que la necesitase. Se trataba de una verdadera propiedad colectiva. De un compartir algo. En este caso, la polic\u00eda practicaba el mismo concepto, pero en circunstancias inusitadamente tr\u00e1gicas.<\/p>\n<p>Sin hilvanar frases, sumido cada uno en sus pensamientos, Omaira y yo recorremos otros doscientos o trescientos metros. Una sudoraci\u00f3n fr\u00eda congela sus manos.<\/p>\n<p>Cada tantos pasos me mira y mueve la cabeza como esbozando negaciones.<\/p>\n<p>De improviso, presiona mi brazo, a manera de despedida, lo suelta y echa a correr hacia una calle contigua.<\/p>\n<p>Varios ladridos van denunciando su paso, hasta que el silencio se cierra tras ella, como el cortinaje de un teatro.<\/p>\n<p>La oscuridad absorbe, con mayor lentitud, la estela de pachul\u00ed que abandona en su huida.<\/p>\n<p>Antes de llegar a casa, entro a un bar, a enjuagarme con una cerveza, los atrofiados sabores del susto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Nubes en el cielo<\/h3>\n<p>Donde Pedro viv\u00eda no llegaba el agua por tuber\u00edas.<\/p>\n<p>Era un lugar muy alto en la monta\u00f1a. Tan alto que al pueblo lo llamaban El Cielo.<\/p>\n<p>El nombre era ir\u00f3nico: en El Cielo hab\u00eda mucha pobreza y demasiado fr\u00edo. Nada de la calidez celestial que creemos hay en ese oasis que llamamos Para\u00edso.<\/p>\n<p>La neblina envolv\u00eda a El Cielo por las tardes, las noches y las primeras horas del d\u00eda como un abrigo pero, en vez de rechazar al fr\u00edo, era ella quien lo llevaba.<\/p>\n<p>Pese a las bajas temperaturas, sus habitantes deb\u00edan levantarse tempranito para acarrear agua desde cientos de metros m\u00e1s abajo, donde el l\u00edquido formaba un manantial.<\/p>\n<p>Un s\u00e1bado, habiendo amanecido Pedro con sus padres en la calurosa ciudad entre la monta\u00f1a y el mar, vio que de los aparatos de aire acondicionado que hab\u00eda en las casas y apartamentos brotaban gotas de agua.<\/p>\n<p>Estas gotas corr\u00edan por mangueras y formaban charcos en el suelo. Charcos grandes o peque\u00f1os, seg\u00fan el tiempo que los aparatos estuvieran encendidos.<\/p>\n<p>Pero la gente de la ciudad, a la que el agua le llegaba por extensas redes de tuber\u00edas, no la valoraba. Preguntando, Pedro averigu\u00f3 que se trataba de agua pura, como la que flu\u00eda de las nubes.<\/p>\n<p>En su casa no se precisaba un aparato de estos sino otro que extrajese el fr\u00edo estancado bajo la piel como un lagarto dormido. Y, aunque lo hubiesen necesitado, eran tan pobres que no pod\u00edan comprar uno.<\/p>\n<p>Pensando esto, a Pedro se le ocurri\u00f3 una idea. Su abuelo hab\u00eda trabajado en una hacienda ganadera y le hab\u00eda ense\u00f1ado c\u00f3mo usar una soga para enlazar novillos y potros.<\/p>\n<p>\u00c9l no hab\u00eda ido nunca a una hacienda ganadera y s\u00f3lo hab\u00eda enlazado al perro, al gato, a maderos inm\u00f3viles, a sus amigos y al propio abuelo.<\/p>\n<p>Record\u00f3 que, en alg\u00fan lugar de la casa, se guardaba una soga.<\/p>\n<p>Se acord\u00f3 tambi\u00e9n que, por las noches y en las ma\u00f1anas muy temprano, las nubes pasaban por los costados de su casa y a veces ante la propia puerta.<\/p>\n<p>Al regreso, por la tarde, cuando encontr\u00f3 la soga, hizo un lazo en un extremo y practic\u00f3 un rato atrapando a su hermana, al gato, al perro y a su mam\u00e1.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente se levant\u00f3 muy temprano, se coloc\u00f3 su \u00fanico abrigo y, pese al fr\u00edo, se apost\u00f3 en la puerta de la casa.<\/p>\n<p>Tiritaba.<\/p>\n<p>Cuando al fin vio venir hacia \u00e9l a una nube redonda, suavemente blanca, cargada del agua m\u00e1s pura del mundo, le sali\u00f3 al paso.<\/p>\n<p>Levant\u00f3 la soga lentamente y, aprovechando que la nube viajaba desprevenida, la captur\u00f3 por uno de los muchos salientes que presentaba.<\/p>\n<p>La nube dio un chillido, como el de un p\u00e1jaro que choca contra una telara\u00f1a, pero se qued\u00f3 quieta.<\/p>\n<p>Luego se dej\u00f3 conducir por Pedro hasta la parte trasera de la casa.<\/p>\n<p>Desde ese momento, la familia de Pedro no tuvo que bajar por agua al manantial.<\/p>\n<p>Todas las ma\u00f1anas orde\u00f1aban la nube, como a una vaca, y el agua que ella les proporcionaba bastaba para toda la familia.<\/p>\n<p>Muchos vecinos quisieron tener tambi\u00e9n su propia nube, pero a partir de que Pedro capturara una, las dem\u00e1s se cuidaron de pasar por las calles de El Cielo.<\/p>\n<p>Una madrugada, a Pedro lo despert\u00f3 un ruido raro. Un lamento \u2013lo hab\u00eda o\u00eddo en una grabaci\u00f3n\u2013 como el que hac\u00edan las ballenas.<\/p>\n<p>Pedro se levant\u00f3 y descubri\u00f3 que el ruido o lamento proven\u00eda de la parte posterior de la casa. Del lugar donde se hallaba la nube.<\/p>\n<p>Hac\u00eda much\u00edsimo fr\u00edo. Se puso su abrigo y sali\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando me cont\u00f3 su historia me dijo que, de inmediato, supo que quien produc\u00eda el ruido era la nube y que en verdad se trataba de un lamento.<\/p>\n<p>La nube lloraba y, al hacerlo, destilaba agua por un costado.<\/p>\n<p>No supo c\u00f3mo pero en su mente aparecieron sucesivas frases, igual que los subt\u00edtulos de una pel\u00edcula, y se enter\u00f3 que la nube estaba triste porque hab\u00eda perdido su libertad.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Pero te necesitamos! \u2013exclam\u00f3 Pedro\u2013. T\u00fa nos das el agua que usamos.<\/p>\n<p>\u2013Cuando estamos libres \u2013dijo la nube en la mente de Pedro\u2013, damos agua. Si estamos prisioneras, l\u00e1grimas. Lo que ustedes beben son mis l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>A Pedro se le hizo un nudo en la garganta y se estremeci\u00f3, tanto de fr\u00edo como de verg\u00fcenza. Pens\u00f3 que si \u00e9l estuviera prisionero tambi\u00e9n echar\u00eda de menos su libertad.<\/p>\n<p>\u2013No sab\u00eda eso \u2013se excus\u00f3.<\/p>\n<p>Sin pensarlo mucho, fue hasta el costado de la nube aprisionado por la soga y la liber\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Gracias! \u2013dijo ella, no en la cabeza de Pedro sino con su voz l\u00edquida\u2013. No te preocupes por el agua que, de ahora en adelante, mientras est\u00e9s aqu\u00ed, nunca te faltar\u00e1.<\/p>\n<p>Esa es la raz\u00f3n por la que en casa de Pedro y en el pueblo de El Cielo ya nadie baja hasta el manantial a buscar agua.<\/p>\n<p>\u00a1Pero me falta cuento!<\/p>\n<p>He olvidado contar que, desde ese episodio, la nube pasaba todas las ma\u00f1anas por la casa de Pedro y descargaba el agua que la familia requer\u00eda.<\/p>\n<p>Al ver esto, los vecinos hablaron con la mam\u00e1 de Pedro y ella con su hijo y \u00e9ste con la nube para explicarle que la falta de agua no era s\u00f3lo un problema de su familia.<\/p>\n<p>La nube habl\u00f3 con sus parientes y amigos y por eso, si usted alguna vez pasa por el pueblo de El Cielo, tendr\u00e1 la visi\u00f3n m\u00e1s maravillosa del mundo.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas, mientras el sol se despereza y junto a cada casa, cientos de personas reciben el agua que voluntariamente les proporcionan las nubes.<\/p>\n<p>Algunas familias han puesto tanques en el techo y otras han hecho pozos subterr\u00e1neos para que las nubes no tengan que visitarlos a diario, aunque igual casi todas lo hacen.<\/p>\n<p>En El Cielo ya no son pobres porque el que tiene agua y es amigo de las nubes cuenta con las mayores riquezas que existen: la amistad y el amor de la naturaleza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<h3>Acto de amor de cara al p\u00fablico<\/h3>\n<p><strong>Tierra<\/strong><\/p>\n<p>Hace muchos a\u00f1os, tantos que no caben en la memoria de ning\u00fan individuo, ocurri\u00f3 la historia de un arpa de la que resultaba imposible extraer melod\u00eda alguna.<\/p>\n<p>Pertenec\u00eda al emperador Shih Huang Ti, el constructor de la Gran Muralla , y la hab\u00eda fabricado el mago m\u00e1s poderoso de toda China \u2013incluida Manchuria\u2013, con madera de las ramas de un \u00e1rbol kiri que, por la majestuosidad de su estatura, merec\u00eda compar\u00e1rsele con Fu Sang, el \u00c1rbol de la Inmortalidad.<\/p>\n<p>Su copa era tan elevada que quien subiera a ella pod\u00eda dialogar con los astros.<\/p>\n<p>Sus ra\u00edces se hund\u00edan a tal profundidad en la tierra que mil hombres tirando de \u00e9l simult\u00e1neamente, en una misma direcci\u00f3n, no lo habr\u00edan movido de su posici\u00f3n original, ni siquiera el espacio ocupado por la circunferencia de un planeta de polvo, de esos que a contraluz se muestran errantes, cabalgando sobre un rayo de sol.<\/p>\n<p>A cientos de metros debajo suyo, rodeado por el espeso tejido que formaban las ra\u00edces, dorm\u00eda desde hac\u00eda siglos un drag\u00f3n de plata.<\/p>\n<p>Este \u00e1rbol se mantuvo inc\u00f3lume durante casi mil a\u00f1os, en el desfiladero de Lung Men hasta que, vali\u00e9ndose de un hechizo, el mago se atrevi\u00f3 a mutilar algunas de sus ramas bajas.<\/p>\n<p>Para evitar el despojo, el kiri tens\u00f3 su madera cuanto le fue posible y solidific\u00f3 su savia hasta un nivel comprometedor para su vida, pero in\u00fatilmente. Lo \u00fanico que consigui\u00f3 fue impregnar de su esp\u00edritu indomable los fragmentos extirpados a su enorme cuerpo.<\/p>\n<p>En un primer momento, el mago pretendi\u00f3 fabricar una pareja de aut\u00f3matas, pero la solidez nudosa del material le oblig\u00f3 a cambiar de idea.<\/p>\n<p>Luego pens\u00f3 construir un mueble para guardar sus sue\u00f1os y los de todos los habitantes de la comarca, pero tambi\u00e9n a ello se opuso la madera.<\/p>\n<p>Al fin, contemplando la obstinada curva de la rama m\u00e1s ancha, se le ocurri\u00f3 tallar un arpa capaz de torcer con su canto el rumbo del roc\u00edo matutino sobre los crisantemos y de tornar al fabuloso leopardo negro en un vendaval de escarcha.<\/p>\n<p>Al cabo de varios d\u00edas de sublime labor, el arpa desafiaba la belleza de las v\u00edrgenes de jade y eclipsaba la claridad del mismo rey del cielo. La alejaba de la perfecci\u00f3n el peor de los defectos que puede habitar en un objeto creado para hacer m\u00fasica: al rasgar sus cuerdas, permanec\u00eda muda e indiferente al esfuerzo de los ejecutantes. No hab\u00eda mano ni encantamiento que le extrajese un acorde.<\/p>\n<p><strong>Fuego<\/strong><\/p>\n<p>Shih Huang Ti se caracteriz\u00f3 por ser un gobernante de grandes decisiones.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de iniciar la construcci\u00f3n de la Gran Muralla , para defenderse de las invasiones t\u00e1rtaras, dividi\u00f3 al pa\u00eds en treinta y seis provincias. Uniform\u00f3 las leyes y tambi\u00e9n las pesas y las medidas. Desarm\u00f3 a los se\u00f1ores feudales, traz\u00f3 canales y carreteras y simplific\u00f3 la escritura.<\/p>\n<p>El lado negativo de su gobierno lo emparenta con Amr Ben El Ass\u00ed, lugarteniente de Omar, quien hizo quemar la Biblioteca de Alejandr\u00eda y con Nabonasar, monarca de Babilonia que mand\u00f3 a destruir todas las historias y relatos de los reyes que le antecedieron, para que la historia comenzase con \u00e9l.<\/p>\n<p>Ti orden\u00f3 la cremaci\u00f3n de todos los libros escritos antes de su ascenso al poder, como castigo a los autores que se hab\u00edan atrevido a criticar su pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Muy pocas obras escaparon a la acci\u00f3n del fuego.<\/p>\n<p>Sin embargo y como ocurre cada vez que los tiranos le dan la espalda a la historia, la cat\u00e1strofe gener\u00f3 una actividad literaria de enorme intensidad.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os posteriores a la quema se recopil\u00f3 y public\u00f3 de nuevo todo cuanto hab\u00edan devorado las llamas y adem\u00e1s de las tablillas de madera sobre las que se \u201crayaban\u201d los manuscritos, se emple\u00f3 la seda como soporte para los libros y se escribi\u00f3 no s\u00f3lo con pluma de bamb\u00fa, sino tambi\u00e9n con pincel de pelo de camello.<\/p>\n<p>De esta \u00e9poca tambi\u00e9n data un invent\u00f3 que perdura hasta nuestros d\u00edas, la llamada tinta china, mezcla de holl\u00edn de pino y cola, cuyo prop\u00f3sito es el de preservar por m\u00e1s tiempo lo escrito.<\/p>\n<p>C\u00f3mo lleg\u00f3 el arpa indomable a poder de Ti es algo que permanecer\u00e1 oculto hasta el \u00faltimo de los d\u00edas del hombre.<\/p>\n<p>La conjetura m\u00e1s admisible es que fue obsequiada al emperador por el propio mago que la fabric\u00f3 o por alg\u00fan se\u00f1or feudal que quer\u00eda congraciarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>De lo que s\u00ed hay seguridad en las cr\u00f3nicas chinas es de que, durante varias d\u00e9cadas, el instrumento form\u00f3 parte del tesoro de Ti y de que los m\u00e1s grandes arpistas del Imperio, sin excepci\u00f3n, se embadurnaron de fracaso, al acometer su inexpresivo cordaje.<\/p>\n<p><strong>Aire<\/strong><\/p>\n<p>Cada vez que aparec\u00eda un nuevo ejecutante para el arpa, \u00e9sta era trasladada desde la habitaci\u00f3n donde se le guardaba, hasta el centro de la Gran Sala Imperial.<\/p>\n<p>Siguiendo unas estrictas reglas de protocolo, alrededor del arpista se ubicaban el emperador y su s\u00e9quito.<\/p>\n<p>Pero en lugar de la m\u00fasica de agua y terciopelo que anunciaba su presencia, el arpa nada m\u00e1s ofrec\u00eda acordes toscos, sonidos hura\u00f1os que indignaban los dientes o notas desde\u00f1osas, en nada parecidas a las melod\u00edas que los maestros intentaban desprender.<\/p>\n<p>Sin que nadie lo hubiese propuesto ni impuesto, estas sesiones hab\u00edan desarrollado un curioso ritual que iba m\u00e1s all\u00e1 del protocolo: se iniciaban con un largo saludo y una venia al emperador.<\/p>\n<p>Prosegu\u00edan con un inventario de m\u00e9ritos propios y de vituperios elegantes contra los colegas predecesores. El maestro de turno explicaba porqu\u00e9 hab\u00edan fracasado todos antes que \u00e9l y porqu\u00e9 \u00e9l no habr\u00eda de hacerlo.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, extend\u00eda las manos a uno y otro lado de las cuerdas y por \u00faltimo sonre\u00eda orgulloso, hasta el momento en que el cordaje exudaba el primer sonido torpe.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los rostros, incluso el del emperador, se arrugaban a partir del segundo o del tercero aunque, por la regularidad del fiasco, muchos de los cortesanos se anticipaban al discorde inicial.<\/p>\n<p>Tal como el arco que Atenea obsequi\u00f3 a Ulises y al cual s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda tensar su cuerda, apostar una flecha y asaetear con ella a enemigos y piezas de caza. Tal como Exc\u00e1libur, la espada que puso a prueba su propia paciencia, aguardando en una piedra la mano de Arturo, de igual manera el arpa rebelde parec\u00eda tener una sola persona en el mundo apta para convertirla en un manantial de resonancias, en una lluvia de vibraciones.<\/p>\n<p>Por esa persona esperaron Shih Huang Ti y su corte durante casi toda su existencia terrenal.<\/p>\n<p><strong>Agua<\/strong><\/p>\n<p>Un d\u00eda como cualquier otro se present\u00f3 un nuevo maestro llamado Pai Ya y era tal su arte que a su nombre lo suced\u00eda un apodo: <em>El Pr\u00edncipe de los Arpistas<\/em> .<\/p>\n<p>Aunque cuando se present\u00f3 ante el emperador su fama era considerable, tambi\u00e9n lo era la de la mayor\u00eda de quienes le hab\u00edan antecedido.<\/p>\n<p>Por ello, su nombre no escap\u00f3 a las mofas y a los poemas de factura popular en los que se pon\u00eda en duda su habilidad.<\/p>\n<p>Al contrario de los m\u00fasicos que se hab\u00edan marchado con el prestigio hecho a\u00f1icos, Pai Ya no se molest\u00f3 por las burlas ni hizo valer su condici\u00f3n de hu\u00e9sped imperial para acallar los comentarios que se suscitaban a su paso.<\/p>\n<p>A quienes le apremiaban para que enfrentase a sus gratuitos detractores les obsequiaba con una sonrisa medida, les dedicaba una leve inclinaci\u00f3n de su torso y les envolv\u00eda en la misma frase:<\/p>\n<p>\u2014El \u00fanico comentario que me importa es el del arpa.<\/p>\n<p>Tal respuesta fue llevada en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n a o\u00eddos del emperador, en boca de quienes consideraban una afrenta que el comentario del soberano no contase para el artista.<\/p>\n<p>Para fortuna de Pai Ya, Shih Huang Ti convalec\u00eda de una dolencia y no prest\u00f3 mayor atenci\u00f3n a los que pretend\u00edan adularle con chismorreos y maledicencias.<\/p>\n<p>Al momento de acometer el arpa, Pai Ya no se comport\u00f3 como los dem\u00e1s ejecutantes.<\/p>\n<p>Con gran humildad salud\u00f3 al emperador y al resto del auditorio y luego se concentr\u00f3 totalmente en ella.<\/p>\n<p>Durante los primeros minutos de un tiempo que pareci\u00f3 inmovilizarse, suspenderse en el aire como el vaho que precede al arco iris, Pai Ya se dedic\u00f3 a acariciar las cuerdas y el cuerpo de madera.<\/p>\n<p>En lugar de un discurso simult\u00e1neo al intento de domesticarla, Pai Ya recorri\u00f3 en silencio, experimentando un evidente deleite t\u00e1ctil, toda la estructura del instrumento, como quien recorre las intimidades de un ser amado.<\/p>\n<p>En torno suyo, se apagaron los sarcasmos, se oscurecieron las dudas y un mismo sentimiento se adue\u00f1\u00f3 de cada uno de los presentes.<\/p>\n<p>El primer contacto mel\u00f3dico de Pai Ya con las cuerdas dio paso a una armon\u00eda que en principio apenas result\u00f3 audible, como si el lugar de donde proced\u00eda se abriese tras un inmemorial letargo.<\/p>\n<p>En pocos minutos, la m\u00fasica se elev\u00f3 por encima de las cabezas, engendr\u00f3 un anillo voluptuoso alrededor de cada oyente y evit\u00f3 que nuevas bocanadas de tiempo penetraran en la estancia.<\/p>\n<p>Pai Ya despert\u00f3 en el arpa todos los sonidos conque la naturaleza desborda a la imaginaci\u00f3n, desde el murmullo que se produce en el horizonte cuando cambian las estaciones, hasta el crepitar de las hierbas en crecimiento y el vigilante mutismo de las piedras.<\/p>\n<p>Hizo escuchar el torrente de los principales r\u00edos, descendiendo por los montes y descansando en las acequias. Dej\u00f3 o\u00edr el n\u00edtido paso de la brisa sobre las monta\u00f1as y las cabelleras de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Dio vida sonora a cascadas, a p\u00e9talos que se abren, a insectos que transportan el polen de uno a otro lado de un bosque.<\/p>\n<p>Arroj\u00f3 sobre su arrobado auditorio el susurro de los granos de arroz mientras se forman en las espigas y mostr\u00f3 el tr\u00e9molo saludo que tributan las aves a cada nuevo amanecer.<\/p>\n<p>Pai Ya hizo que el arpa cantase al amor y a la guerra, a la majestuosidad de lo excepcional y a la peque\u00f1a magnificencia de lo cotidiano, a la tempestad y al cielo abierto, al drag\u00f3n que cabalga sobre el rayo y al tigre que acecha entre los arbustos, a la luz que disecciona las sombras y a las sombras que desvanecen los \u00faltimos fulgores del atardecer.<\/p>\n<p>Cuando concluy\u00f3, el emperador, a\u00fan extasiado por lo que acababa de o\u00edr, pregunt\u00f3 al arpista cu\u00e1l era el secreto de su \u00e9xito.<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or \u2014respondi\u00f3 Pai Ya\u2014, todos los dem\u00e1s fracasaron porque s\u00f3lo se cantan a s\u00ed mismos. Yo dej\u00e9 que el arpa escogiera los temas de su m\u00fasica y luego me confund\u00ed con ella. Lo que ustedes presenciaron fue un acto de amor. Como si estuviese con una mujer amada, en esos momentos no habr\u00eda sabido decir si el arpa era Pai Ya o Pai Ya era el arpa.<\/p>\n<\/div>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/armando-jose-sequera-y-su-maquina-de-inventar-literatura\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la fotograf\u00eda: Gecza\u00edn Tovar<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La bicicleta blanca de Amsterdam En el fondo, la cuesti\u00f3n para todos nosotros era vivir una hora m\u00e1s y una sola hora en un mundo en que todo se ha reducido al crimen es ya algo extraordinario. Louis Ferdinand Celine, Viaje al Fin de la Noche. Mucha gente piensa que s\u00f3lo en Nueva York, en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2869,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[33,3,43],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2868"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2868"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2868\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3718,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2868\/revisions\/3718"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2869"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}