{"id":2858,"date":"2021-12-25T20:27:30","date_gmt":"2021-12-25T20:27:30","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2858"},"modified":"2023-11-24T18:35:20","modified_gmt":"2023-11-24T18:35:20","slug":"dos-cuentos-de-roberto-martinez-bachrich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-roberto-martinez-bachrich\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Roberto Mart\u00ednez Bachrich"},"content":{"rendered":"<h3>Los colores oscuros<\/h3>\n<p><strong>C<\/strong>uando pap\u00e1 y mam\u00e1 murieron en el accidente, Valeska y yo nos fuimos a vivir con la t\u00eda Tania. La t\u00eda Tania era la \u00fanica hermana de mam\u00e1 y fue suya la decisi\u00f3n de que vivi\u00e9ramos con ella. Los hermanos de pap\u00e1 estuvieron de acuerdo. Un poco por l\u00e1stima a la t\u00eda: hist\u00e9rica, solterona, sin hijos. Un poco tambi\u00e9n \u2013para qu\u00e9 negarlo\u2013 porque criar a dos chicos resultaba costoso y la crisis y la poca disponibilidad de tiempo y los hijos propios&#8230;<\/p>\n<p>La t\u00eda Tania nos recibi\u00f3 con esa dulzona y amarga resignaci\u00f3n propia de algunas t\u00edas. Y nos educ\u00f3 con mano dura, dur\u00edsima. Con ese necio y r\u00edgido m\u00e9todo propio de cierta educaci\u00f3n europea de primera mitad del siglo. La t\u00eda Tania siempre fue un poco bruta, la pobre. No como mam\u00e1.<\/p>\n<p>Valeska y yo hemos salido de viaje por dos meses. El agotamiento de la universidad y los trabajos medio tiempo donde hemos sido explotados, exprimidos, mal pagados y expulsados en la primera reducci\u00f3n de personal, hac\u00edan ese descanso impostergable. Unos pocos ahorros ferozmente guardados de la herencia paterno-materna nos han bastado. No vamos muy c\u00f3modos pero la sola idea de alejarnos de aqu\u00ed convierte en algod\u00f3n cualquier posible penuria. Adem\u00e1s tenemos suficiente dinero para mantener informada a la t\u00eda de nuestras andanzas. Esa ha sido su condici\u00f3n \u00faltima para dejarnos ir.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Ya en Ciudad de M\u00e9xico he tenido que llamar a la t\u00eda para contarle que Valeska conoci\u00f3 a un chico en el aeropuerto con el que est\u00e1 saliendo desde el primer d\u00eda. No es por preocuparla, pero el chico es todo un pat\u00e1n y creo que lo \u00fanico que ve en Valeska es dinero de turista para vivir bien un par de meses.<\/p>\n<p>La t\u00eda se ha agitado mucho y me ha exigido prometerle que apenas llegue Valeska al hotel (se ha ido a las pir\u00e1mides con el chico), la llamar\u00e1. Valeska, claro, no la ha llamado. Y yo tampoco por un par de d\u00edas.<\/p>\n<p>La t\u00eda Tania, desde la muerte de nuestros padres, se viste de puros colores oscuros. Sus vestidos son todos exactamente iguales, apenas var\u00eda el color: p\u00farpura, violeta, marr\u00f3n, azul marino, gris plomo y negro. He pensado comprarle una batola con dise\u00f1os aztecas, pero no lo har\u00e9. S\u00e9 que no se la pondr\u00e1.<\/p>\n<p>Valeska casi no viene al hotel, le he contado hoy a la t\u00eda. Se la pasa con el chico todo el tiempo y anoche ni siquiera durmi\u00f3 ac\u00e1. La t\u00eda me ha vomitado por el auricular toda su perorata sobre el respeto al cuerpo y la educaci\u00f3n de las muchachas decentes. Yo la he escuchado con la paciencia que otorgan los a\u00f1os de brega y luego le he jurado que tratar\u00e9 de devolverla al buen camino.<\/p>\n<p>Pero el buen camino de Valeska, el del embarazo (esta vez he esperado una semana para llamarla), no concuerda con la idea de la santa calzada de la t\u00eda Tania. Se ha horrorizado. Primero ha gritado y despotricado furibunda de esa muchacha puta, si estuviera frente a ella le caer\u00eda a golpes para que aprenda (la t\u00eda Tania, por cierto, era maestra en una escuelita cerca del apartamento; la botaron porque una vez maltrat\u00f3 tanto a una alumna \u201cfaltaderespeto\u201d, que tuvieron que hospitalizarla), por qu\u00e9 me pasan esas cosas a m\u00ed, qu\u00e9 dir\u00eda tu madre si supiera, me echar\u00eda la culpa, dir\u00eda que no los supe guiar. Luego ha pasado unos segundos en silencio y antes de colgar me ha dicho con voz a punto de llanto que el Se\u00f1or act\u00faa de maneras misteriosas. Y que regresemos pronto, para que el nuevo miembro de la familia nazca en buen estado y en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Vladimir dejo de llamar a la t\u00eda un mes. Hoy yo la he llamado porque me preocupa lo que est\u00e1 haciendo mi hermano. La t\u00eda se ha emocionado mucho al o\u00edr mi voz, sin embargo ha estado rega\u00f1\u00e1ndome e insult\u00e1ndome cinco minutos antes de preguntarme c\u00f3mo iba el embarazo. Le he dicho que no iba. Pedro (s\u00ed, el pat\u00e1n) me dej\u00f3 y decid\u00ed abortar. Tener un ni\u00f1o en estas condiciones no ser\u00eda bueno para ninguno de los dos: mi juventud, a\u00fan no me grad\u00fao ni tengo un buen trabajo, etc&#8230; Ha salido algo costoso el asunto, pero bueno, era un gasto impostergable. La t\u00eda me ha dicho puta, loca y diabla no s\u00e9 cu\u00e1ntas veces. Ha llorado mientras me insulta, llegando a adoptar ese grotesco tono de voz, mezcla de odio y tristeza. Ha dicho que soy una monstruosidad y que no entiende de d\u00f3nde sal\u00ed as\u00ed, tu madre era una santa y tu padre&#8230; aqu\u00ed ha callado. Siempre que mi t\u00eda se va a referir a mi padre se le cuartea la voz, se le quiebra la garganta. Le completo la frase asegur\u00e1ndole que mi padre no era ning\u00fan santo y ella lo sabe muy bien. Luego me arrepiento de haberle dicho eso. Nunca son necesarias las flechas calientes en corazones silenciados. Ella no responde, creo que no podr\u00e1 hablar m\u00e1s, as\u00ed que opto por contarle la verdadera raz\u00f3n por la cual he llamado. Quiz\u00e1 no es bueno el momento, su estado, mi situaci\u00f3n&#8230; pero no s\u00e9 si luego, ma\u00f1ana, est\u00e9 de \u00e1nimo para llamarla y decirle. El hecho es que Vladimir se ha estado reuniendo desde hace un par de semanas con muy malas juntas. Ya ha llegado varias veces al hotel completamente drogado. Por si fuera poco, ayer se present\u00f3 con un dineral que no s\u00e9 de d\u00f3nde sac\u00f3, feliz, con los ojos inyectados en sangre y desorbitados. Creo que no s\u00f3lo est\u00e1 consumiendo, sino que tambi\u00e9n vende drogas. Es una situaci\u00f3n muy dura para m\u00ed y no s\u00e9 qu\u00e9 podamos hacer. La t\u00eda ha respirado como bosteza un reptil. Luego ha tirado el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Cinco d\u00edas despu\u00e9s he vuelto a llamarla. A Vladimir lo han metido preso por el asunto de la droga y no s\u00e9 qu\u00e9 hacer. La t\u00eda Tania ha gritado sus respectivos cinco minutos y luego me ha dicho que tendr\u00e1 que venir ella misma a M\u00e9xico a buscarnos. Le he dicho que no es necesario, que bueno, uno de los amigos de Vladimir, el Chirry, tiene un abogado corrupto que lo ha sacado a \u00e9l de l\u00edos similares varias veces. Le aseguro que, despu\u00e9s de todo, el asunto no es tan grave y que no hace falta que viaje. Apenas salga Vladimir nos regresaremos. De cualquier forma ya nos queda muy poco dinero. La t\u00eda no puede creer que seamos los mismos sobrinos que ella cri\u00f3. Ha dicho que cada vez que la llamamos con una tragedia nueva bajo la manga nos desconoce un poco y un poco m\u00e1s. Luego hemos colgado. Imagino a la t\u00eda Tania pase\u00e1ndose de un lado a otro y arrugando y alisando su vestido oscuro por las alfombras del apartamento. Es realmente hermoso el apartamento. Es la gloria, si lo comparo con este cuartucho del hotel.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Valeska me asegur\u00f3 que era l\u00f3gico y justo y necesario \u2013nuestro deber y salvaci\u00f3n, apunt\u00f3 con solemnidad\u2013 que llamara yo a la t\u00eda esta vez. Si hubiese podido escupirme por el tel\u00e9fono lo hubiera hecho, sin duda. Me ha acusado de inhumano y de bestia. C\u00f3mo voy a tenerla dos semanas m\u00e1s sin saber nada despu\u00e9s de lo de la c\u00e1rcel. \u00bfY no se ven\u00edan ustedes dos ya? Le he dicho que sal\u00ed pronto de la c\u00e1rcel. Apenas pas\u00e9 una noche \u2013y por cierto, tengo una inmensa cicatriz en la frente por una pelea gaucha que hubo en la celda\u2013, el abogado del Chirry nos sac\u00f3 a la ma\u00f1ana siguiente. Le he dicho que no nos regresamos a\u00fan porque me sali\u00f3 un jugoso negocio, que nos ha estado dando buen dinero, as\u00ed que nos quedaremos unos d\u00edas m\u00e1s. Ya que estamos aqu\u00ed queremos visitar Canc\u00fan y Acapulco, porque qui\u00e9n sabe cu\u00e1ndo podamos volver a M\u00e9xico. Me ha asegurado que parar\u00e9 mal si sigo en esas cochinadas, que c\u00f3mo se me ocurre, que ella no puede creerlo. Me ha preguntado por Valeska y le he dicho que est\u00e1 saliendo de nuevo con el pat\u00e1n y que se ha puesto una argolla en la nariz que le queda muy bien. Lo que no le queda tan bien es el cabello, se lo ha cortado cortito, cortito, y se lo ha te\u00f1ido de verde; pero bueno, a ella s\u00ed le gusta y eso es lo que importa \u00bfno?<\/p>\n<p>Me ha colgado. Valeska me dijo que a ella tambi\u00e9n le hab\u00eda colgado y yo no se lo cre\u00ed. Pobrecita, la t\u00eda Tania. Ahora debe estar ara\u00f1\u00e1ndose la cara frente al espejo, rasg\u00e1ndose su vestido oscuro y buscando a tientas su rosario a ver si nos arregla la vida a distancia y a fuerza de manosear unas pepas santas con una cruz en el extremo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Un mes m\u00e1s tarde he vuelto a llamar. No le he dado chance a la t\u00eda de que me rega\u00f1e cinco minutos. He ido al grano. Vladimir ha matado a un polic\u00eda. Se les sali\u00f3 de las manos el negocio, al Chirry le pegaron un tiro y Vladimir tuvo que dispararle al polic\u00eda para salvar su pellejo. Ha venido hace un rato al hotel a recoger algunas cosas y ha ido a esconderse no s\u00e9 a d\u00f3nde. Dos cad\u00e1veres, no es para menos. Ahora yo voy a recoger lo que falta y me cambiar\u00e9 de hotel por si acaso. Habr\u00e1 que esperar a que las cosas se calmen un poco, por lo que no podremos volver tan pronto. S\u00ed, ya s\u00e9 que el semestre empez\u00f3 pero, como comprender\u00e1s, estos son motivos de fuerza mayor. Yo por mi parte estoy bien, claro que preocupada por Vladimir y un poco triste, pues he vuelto a terminar con Pedro, esta vez definitivamente. El desgraciado ese me peg\u00f3 y a mi ning\u00fan hombre me va a poner un dedo encima. En realidad no estoy nada bien, estoy muy deprimida y he perdido el apetito y la verdad me siento muy d\u00e9bil, quiz\u00e1 ma\u00f1ana vaya al m\u00e9dico a chequearme. T\u00eda, t\u00eda&#8230; \u00bfno vas a decir nada?<\/p>\n<p>Ella ha dicho con una voz cuya enigm\u00e1tica serenidad me ha impactado, que es el castigo de Dios por su amor\u00edo con mi padre. Lo m\u00e1s extra\u00f1o que ha podido suceder en este mundo es que mi t\u00eda haya admitido abiertamente que s\u00ed tuvo el romance con pap\u00e1, y que lo haya dicho as\u00ed, con la voz entera, sin llantos ni histerias. Creo que est\u00e1 bebiendo otra vez. Y ese s\u00ed que es un signo oscuro y fatalista. Si la t\u00eda Tania est\u00e1 bebiendo de nuevo es porque se le ha ido la fe. Y la t\u00eda Tania sin su fe neur\u00f3tica no es la t\u00eda Tania. Ha moqueado unos segundos m\u00e1s sobre el aparato. Luego se ha cortado la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Agarraron al tipo equivocado, me salv\u00e9 de casualidad, t\u00eda. As\u00ed que estoy muy bien. La que no est\u00e1 nada bien es Valeska. Ha pasado toda la semana encerrada en el cuarto, con unas ojeras que ya parecen remolachas de Chernobyl. No quiere comer nada y est\u00e1 flaca y p\u00e1lida como un espaguetti. En principio no entend\u00eda qu\u00e9 le pasaba, pero esta ma\u00f1ana encontr\u00e9 por casualidad un sobre en el ba\u00f1o que me dio todas las explicaciones necesarias. Valeska tiene HIV. Ella no sabe que yo s\u00e9. No he querido decirle nada porque \u00bfc\u00f3mo aborda uno a su hermana con esa enfermedad? Claro que hay montones de casos que no desarrollan el virus y viven much\u00edsimos a\u00f1os en perfecta salud, pero bueno, igual no s\u00e9 como consolarla. Estas explicaciones y estad\u00edsticas no le interesar\u00edan a Valeska en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Ella que es tan humanista, bueno, t\u00fa sabes t\u00eda, t\u00fa la conoces tan bien como yo.<\/p>\n<p>La t\u00eda Tania no ha dicho una sola palabra. Apenas musit\u00f3 algo como un \u201cMe tengo que ir\u201d, pero no estoy muy seguro de que haya sido exactamente eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Hoy llamamos al hermano de pap\u00e1. Llevamos varios d\u00edas seguidos llamando a la t\u00eda y nadie atiende. Ten\u00edamos muchas cosas que contarle pero ya no podremos. La t\u00eda Tania se ahorc\u00f3 hace una semana. En el entierro todos se preguntaron c\u00f3mo \u00edbamos a saberlo nosotros. Valeska y yo hemos llorado largamente por el tel\u00e9fono. Quiz\u00e1 ya sea hora de regresar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Durante el almuerzo, la conversaci\u00f3n ha girado todo el tiempo en torno a la t\u00eda. Hemos recordado su singular manera de castigarnos cada vez que hac\u00edamos esas cosas que todos los ni\u00f1os normales hacen. Sus asquerosas comidas, su mal aliento. Su insoportable forma de gritar y sus el\u00edpticos sermones.<\/p>\n<p>Valeska abre el escaparate y comienza a sacar uno por uno los vestidos f\u00fanebres de la t\u00eda Tania. Mam\u00e1, en cambio, siempre iba de blanco o amarillo o rosado. Pero no son tan feos estos colores oscuros, despu\u00e9s de todo. Valeska decide no ponerlos en la caja con las cosas que vamos a botar, por lo pronto: biblias, rosarios y un mont\u00f3n de fotos de pap\u00e1 que hemos encontrado debajo del colch\u00f3n.<\/p>\n<p>Valeska me mira de forma extra\u00f1a y me dice que hubiera sido interesante que el tal Pedro existiera.<\/p>\n<p>\u2013Y haber probado y vendido las drogas \u2013le respondo.<\/p>\n<p>\u2013Y la argolla en la nariz y el pelo verde.<\/p>\n<p>\u2013Lo dem\u00e1s no.<\/p>\n<p>\u2013Claro que no.<\/p>\n<p>Hemos vuelto a la universidad. A nuestros empleos no. El dinero de la t\u00eda Tania nos dejar\u00e1 solventes varios a\u00f1os. Es dif\u00edcil creer que haya tanto silencio en el apartamento, tanta paz. Mi madre siempre nos dec\u00eda \u2013y \u00e9ramos muy peque\u00f1os, pero ambos lo recordamos\u2013 aquello de que el que persevera vence. Mi madre s\u00ed que era una sabia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Wave<\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Agora eu j\u00e1 sei<br \/>\n<\/em><em>da onda que se ergueu no mar<br \/>\n<\/em><em>e das estrelas que esquecemos de contar<br \/>\n<\/em><em>o amor se deixa surpreender<br \/>\n<\/em><em>enquanto a noite vem nos envolver.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Antonio Carlos Jobim<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Somos j\u00f3venes e inconscientes, Ver\u00f3nica y yo, y siempre hemos estado orgullosos de ello. Ser\u00e1 por eso que no nos cost\u00f3 ning\u00fan trabajo mentirle a nuestros padres. Ver\u00f3nica le asegur\u00f3 a mi mam\u00e1 que no ir\u00edamos a la playa, que por nada del mundo se nos ocurrir\u00eda \u2013con los indicios de esa horrible tormenta que se aproximaba a la costa\u2013 acercarnos al mar, que no, que nos quedar\u00edamos en casa de su t\u00eda Carmelina en Coro, y que dedicar\u00edamos el fin de semana a pasear por la zona colonial y conocer la ciudad. Por otro lado, yo le jur\u00e9 al padre de Ver\u00f3nica que no ten\u00eda de qu\u00e9 preocuparse, que nos quedar\u00edamos con mi t\u00eda Dulce y mis primas, nada de playa, porque la verdad es que yo detesto el sol y el pegoste de la arena, adem\u00e1s, las playas de por all\u00e1 est\u00e1n llenas de aguamalas en esta \u00e9poca y a m\u00ed esos bichos viscosos me dan un poco de tirria, pero sobre todo, la amenaza de que el hurac\u00e1n Sabrina llegue a las costas falconianas me aterra en demas\u00eda (con frecuencia tengo pesadillas al respecto). En fin, dijimos, Vero y yo tenemos toda una vida por delante para estar corriendo riesgos est\u00fapidos y arruinar nuestro futuro con cualquier imprudencia. Nuestros viejos quedaron absolutamente convencidos y aliviados, as\u00ed que Ver\u00f3nica y yo agarramos autopista.<\/p>\n<p>Apenas llegamos a la posada en Ad\u00edcora, y despu\u00e9s de dejar el perolero, nos ponemos nuestros trajes de ba\u00f1o y tomamos la carretera hacia las playas del norte de la pen\u00ednsula. El clima luce perfectamente normal: el calor espeso de siempre y la ventisca salada propia de cualquier zona costera. Le pregunto a Ver\u00f3nica si Playa Blanca o Saledales, le toca decidir a ella, porque yo eleg\u00ed la posada. Vero me ausculta de cabo a rabo y decide que Playa Blanca, arguyendo que eso de que los m\u00e9danos acaben en el mar es profundamente rom\u00e1ntico y hermoso. A m\u00ed me parece perfecto, pero no s\u00f3lo por las razones de Vero, sino porque en Saledales siempre hay demasiada gente y eso significa someternos al recato y la castidad, cosa poco deseable teniendo a mano los senos erectos y reci\u00e9n operados de Ver\u00f3nica. Tontamente me sonrojo y r\u00e1pido vuelvo a mi color. Lo s\u00e9: frente al mar el deseo se duplica. Hay algo en el aire marino que arranca todas las costras de la costumbre: el agua salada parece inducir irremediablemente a los juegos del cuerpo, el mar nos hace sensuales. Y esto se convierte en toda una delicia cuando la cosa va un poco m\u00e1s all\u00e1 de un par de senos perfectos: es el amor, tan ardiente como un erizo de morcilla tapat\u00eda, tan dulce como un delf\u00edn de crema pastelera vienesa, tan sabroso y envolvente como un pulpo de pi\u00f1a colada, tan grande como una ballena de eucaliptos. S\u00ed, el aire marino duplica la mil veces reformada y empalagosa sintaxis del bobo amor.<\/p>\n<p>Nos detenemos en una licorer\u00eda del camino para apertrecharnos de bebidas. Me toca decidir a m\u00ed, as\u00ed que escojo ginebra y jugo de naranja, aunque s\u00e9 que Vero hubiese preferido vodka con lim\u00f3n, pero se sabe que el lim\u00f3n en la playa mancha e imagino que las comisuras de los labios de Ver\u00f3nica oscurecidas no deben ser tan apetitosas. Luego seguimos y ella descubre, a mitad de camino, un peque\u00f1o restaurante que le parece muy pintoresco. Me sugiere que almorcemos all\u00ed y le digo que mejor en la playa, en cualquier quiosco a la orilla del mar, pero me mira severamente y dice que le toca decidir a ella la suerte de nuestro almuerzo. Acepto un poco fastidiado, porque la verdad me muero de ganas de acostarla inmediatamente en la arena y besarla, acariciarla de polo a polo, lamerle cada resquicio y hacerle el amor hasta que caiga la noche para terminar contando las estrellas en su mirada; pero lo de acatar las decisiones intercaladas siempre ha sido la \u00fanica ley de nuestra relaci\u00f3n y, adem\u00e1s, eso me da el poder de decidir con exactitud lo que haremos cuando la playa est\u00e9, finalmente, frente a nosotros.<\/p>\n<p>Almorzamos sin demasiado apetito porque la comida no est\u00e1 muy buena y el zumbido de una radio ruidosa cuya se\u00f1al va y viene mantiene ocupado al \u00fanico mesonero del lugar, completamente abstra\u00eddo con las noticias de la tormenta. Luego proseguimos nuestra ruta y, unos metros m\u00e1s adelante, unos guardias nos detienen intentando cerrarnos el paso y queriendo alarmarnos con el asunto del hurac\u00e1n. Yo les digo que vamos a buscar a mi t\u00eda Dulce, la pobre, que vive sola en el pr\u00f3ximo caser\u00edo y debe estar muy asustada \u2014es una se\u00f1ora bastante mayor, comprendan\u2014 con el asunto de Sabrina. As\u00ed que nos dejan pasar y un par de kil\u00f3metros m\u00e1s all\u00e1, Playa Blanca aparece ante nuestros ojos completamente sola y paradis\u00edaca. Estaciono el jeep al borde de la carretera y atravesamos a pie los m\u00e9danos que nos separan del mar. La ventisca salada ha aumentado un poco y el sol parece demasiado adormecido para ser mediod\u00eda. Ver\u00f3nica comienza a decir que quiz\u00e1 s\u00ed sea peligroso todo aquello, que si no ser\u00eda mejor devolverse y dejar lo de la playa para otro d\u00eda, que de cualquier forma tenemos la posada para divertirnos de lo lindo los dos juntos, pero yo le estampo un largo y c\u00e1lido beso en la boca y le aseguro que no tiene la m\u00e1s m\u00ednima raz\u00f3n para preocuparse, que est\u00e1 conmigo, que no nos va a pasar nada y que la arena de Playa Blanca es mucho m\u00e1s c\u00f3moda que nuestro triste catre en la posada. Mi deseo efervescentemente animal, sin embargo, no durar\u00e1 mucho rato. Apenas estamos frente al agua el sol parece ocultarse por completo en una densa y oscura nube. El mar est\u00e1 picado y la ventisca se ha convertido en ventarr\u00f3n. Nos detenemos y Vero me abraza asustada. El viento va tomando fuerza y en cuesti\u00f3n de segundos el \u00faltimo m\u00e9dano antes del agua comienza a desplazarse hacia el punto en el que estamos. Ver\u00f3nica se sume en una extra\u00f1a tembladera y a m\u00ed me invade un hondo y paralizante desconcierto. El agua se revuelve furiosa y a cada minuto nace una nueva ola inmensa que revienta a pocos metros de nuestra par\u00e1lisis. Vero me exige que nos vayamos y algunas l\u00e1grimas que la tolvanera hace desaparecer en mil\u00e9simas de segundo brotan de sus ojos. Intentamos retroceder, llegar hasta el jeep, pero la carrera es in\u00fatil. Los m\u00e9danos han decidido fundirse al mar y corren en sentido contrario a nuestra huida. Avanzamos tres pasos y un gran m\u00e9dano informe en perpetuo movimiento nos devuelve al mismo punto. Ver\u00f3nica comienza a llorar de p\u00e1nico mientras su mirada se desfigura. Lo seguimos intentando, jadeantes, y todo es in\u00fatil. El mar convulsiona ferozmente, las olas \u2013cada vez m\u00e1s voluminosas\u2013 chocan entre s\u00ed y producen un estr\u00e9pito espantoso. Mi carro, que apenas se divisa con el arenero en el aire, desaparece de pronto sepultado por un m\u00e9dano. Ver\u00f3nica me abraza con esa fuerza sobrehumana que otorga el desconsuelo. Y nos quedamos all\u00ed, parados, en medio de las cachetadas de arena y el rumor terrible de las olas. Al coro se unen, ahora, montones de truenos que revientan incansables en la b\u00f3veda celeste. Y de repente estalla un aguacero que parece fracturar el firmamento y echarlo abajo a l\u00edquidos pedazos. Entonces el mar parece abrirse, las aguas ensayan una horrible contracci\u00f3n y bajan hacia los lados, dejando en el centro de nuestra visibilidad un lejano y misterioso islote azul que hace coagular en el viento un silencio siniestro. En ese instante nos damos cuenta: es la ola que crece. Una ola enorme, monstruosa, que marcha a toda velocidad hacia nosotros y parece rasgar el aire a su paso produciendo un sonido seco y estruendoso, un rugido insoportable. Es la misma ola con la que yo he so\u00f1ado tantas veces antes, es la misma pesadilla recurrente, que se repite con una rigurosa y macabra perfecci\u00f3n en la realidad: yo, abrazado al cuerpo de una mujer de firmes senos (en el sue\u00f1o la mujer no ten\u00eda cara, no pod\u00eda saber que fuera Ver\u00f3nica), viendo la ola venir, aterrados los dos, paralizados ante el horror final. Entonces s\u00e9 que esta vez no despertar\u00e9. Y me toca decidir a m\u00ed c\u00f3mo ponerle fin a todo esto: si dej\u00e1ndonos arrastrar, aplastar y ahogar por la ola o entreg\u00e1ndonos a la sepultura del inmenso m\u00e9dano blanco que se desplaza furioso desde el otro lado. \u201cPaso\u201d, pienso, pero ya no puedo dec\u00edrselo a Vero.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/roberto-martinez-bachrich\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los colores oscuros Cuando pap\u00e1 y mam\u00e1 murieron en el accidente, Valeska y yo nos fuimos a vivir con la t\u00eda Tania. La t\u00eda Tania era la \u00fanica hermana de mam\u00e1 y fue suya la decisi\u00f3n de que vivi\u00e9ramos con ella. Los hermanos de pap\u00e1 estuvieron de acuerdo. 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