{"id":2779,"date":"2021-12-19T23:10:42","date_gmt":"2021-12-19T23:10:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2779"},"modified":"2023-11-24T18:35:36","modified_gmt":"2023-11-24T18:35:36","slug":"el-ultimo-punto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-ultimo-punto\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo punto"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"entry-title\" style=\"text-align: right;\">Golcar Rojas<\/h4>\n<p>Miedo. Un miedo desconocido hasta ese momento sinti\u00f3 cuando tecle\u00f3 en la computadora \u201cMi t\u00eda\u201d, el t\u00edtulo de una historia que ten\u00eda tiempo deseando, necesitando, escribir.<\/p>\n<p>Ley\u00f3 las dos palabras en el monitor brillante y los dedos se le paralizaron. Como hipnotizado, sus ojos permanec\u00edan fijos sobre las cinco letras.<\/p>\n<p>Incapaz de escribir una sola palabra m\u00e1s, cerr\u00f3 el archivo. Un terror desconocido le impidi\u00f3 siquiera volver a intentar escribir.<\/p>\n<p>No era miedo a un dolor f\u00edsico lo que lo abrumaba, como cuando uno teme quemarse al pasar sobre una hoguera encendida. Tampoco se parec\u00eda al miedo casi animal que experimentaba cuando, en la calle, le gritaban insultos o le amenazaban con golpearlo por ser diferente.<\/p>\n<p>El temor de ese momento, no lo hab\u00eda sentido antes. Se parec\u00eda un poco al vac\u00edo en la boca del est\u00f3mago, cuando miraba hacia abajo desde la azotea de su edificio y sent\u00eda que el vac\u00edo lo llamaba. Lo tentaba. Lo hechizaba.<\/p>\n<p>Era un miedo absolutamente desconocido hasta entonces.<\/p>\n<p>No era como el temor a que sus padres murieran o el p\u00e1nico a los fantasmas de los cuentos del pueblo donde se cri\u00f3.<\/p>\n<p>No era el espanto del jinete sin cabeza a las doce de la noche. O de las brujas que de madrugada llegaban al techo para celebrar all\u00ed sus aquelarres y a quienes espantaban gritando \u201c\u00a1Vengan ma\u00f1ana por sal y remiendos!\u201d<\/p>\n<p>Era el miedo a una certeza.<\/p>\n<p>Al teclear las dos palabras centradas, en negritas y en letras cursivas:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Mi t\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n<p>supo que esa historia lo matar\u00eda.<\/p>\n<p>En ese instante, tuvo como una revelaci\u00f3n, una epifan\u00eda, que le advirti\u00f3 que su misi\u00f3n en la vida ser\u00eda escribir la terrible historia de esa misteriosa t\u00eda.<\/p>\n<p>Pasaron varios d\u00edas. Otras historias cruzaron por su mente y las escribi\u00f3. El archivo \u201cMi t\u00eda\u201d continuaba all\u00ed, en la aplicaci\u00f3n Microsot Office Word de su computadora y, cada vez que iniciaba una historia en un nuevo documento, aparec\u00edan all\u00ed, entre sus archivos, esas dos temidas palabras.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, se arm\u00f3 de valor y abri\u00f3 de nuevo el archivo.<\/p>\n<p>Las cinco letras segu\u00edan all\u00ed: negritas, cursivas, centradas en la p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Con el terror instalado en el cuerpo, escribi\u00f3 el primer p\u00e1rrafo de la oscura historia de su t\u00eda. Lo reley\u00f3 varias veces y lo encontraba m\u00e1s ajeno cada vez.\u00a0 Era una escritura extra\u00f1a, como si no le perteneciera.<\/p>\n<p>Hizo clic en \u201cGuardar\u201d y al cerrar el archivo sinti\u00f3 de nuevo la certeza. Estaba completamente convencido: esa historia ser\u00eda su fin.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os. Miles de historias cruzaron por su mente. Cuentos, cr\u00f3nicas, ensayos, poemas. Unas cuatro novelas. Todo lo que se le ocurr\u00eda, lo escrib\u00eda.<\/p>\n<p>La escritura se torn\u00f3 una obsesi\u00f3n. Sent\u00eda que cada vez que pon\u00eda sus angustias y temores en palabras escritas, los exorcizaba. Se liberaba contando por escrito sus miedos y ansiedades, sus emociones y sentimientos. Sus pasiones.<\/p>\n<p>De vez en cuando, entre una p\u00e1gina y otra; entre una novela y un cuento; entre un poema y un ensayo; retomaba el temido archivo \u201cMi t\u00eda\u201d. Le agregaba uno o dos p\u00e1rrafos a la misteriosa historia que lo atormentaba desde ni\u00f1o y que sab\u00eda que deb\u00eda poner por escrito y la dejaba de lado para acometer otro proyecto literario.<\/p>\n<p>Desde muy peque\u00f1o ten\u00eda un sue\u00f1o recurrente. En ese sue\u00f1o, unas veces un \u00e1ngel, otras, un perro alado o alg\u00fan ser mitol\u00f3gico, le revelaba que su misi\u00f3n en la vida era narrar la extra\u00f1a vida de la t\u00eda.<\/p>\n<p>A los setenta a\u00f1os, era un escritor reconocido y respetado en su pa\u00eds. Pero, nunca olvid\u00f3 que cuando aquel d\u00eda abri\u00f3 el Microsoft Word y en la p\u00e1gina en blanco tecle\u00f3 \u201cMi t\u00eda\u201d: cinco letras en negritas, cursivas y centradas en la l\u00ednea, las visiones de sus sue\u00f1os se agolparon en su mente. Esa era su misi\u00f3n en la vida.<\/p>\n<p>Nunca le importaron los premios o reconocimientos, aunque recibi\u00f3 varios de instituciones que reconoc\u00edan su calidad literaria. Pero jam\u00e1s envi\u00f3 un texto a concurso o lo someti\u00f3 a jurados.<\/p>\n<p>Su af\u00e1n nunca fue la fama y los premios los conoc\u00eda muy bien desde una vez, cuando presenci\u00f3 la discusi\u00f3n de un jurado en la que no tomaron en cuenta jam\u00e1s la calidad de los textos recibidos, sino las tendencias ideol\u00f3gicas y los grados de amistad de los jurados con el autor. Cuando escuch\u00f3 que decid\u00edan darle el premio a un texto mediocre, pero ideol\u00f3gicamente inofensivo y de un autor anodino, pero en buenos t\u00e9rminos con todos, se jur\u00f3 que no participar\u00eda nunca en las farsas de los concursos y los premios.<\/p>\n<p>Las veces que acept\u00f3 reconocimientos, lo hizo porque no conoc\u00eda personalmente a nadie dentro de la instituci\u00f3n que los otorgaba y no mediaba ning\u00fan v\u00ednculo afectivo entre \u00e9l y los encargados de discernir a qu\u00e9 personalidad le conferir\u00edan ese premio.<\/p>\n<p>Su vida transcurr\u00eda entre lecturas y escritura. Nada m\u00e1s le atra\u00eda. Se fue encerrando m\u00e1s en s\u00ed mismo. Viv\u00eda Alejado del mundo. Se tornaba, con los a\u00f1os, cada vez menos comunicativo y m\u00e1s asocial.<\/p>\n<p>La gente se le hac\u00eda extra\u00f1a cuando ten\u00eda contacto personal con ella y s\u00f3lo lograba explicarse y comprenderla, cuando se relacionaba por escrito.<\/p>\n<p>La oralidad fue ocupando cada vez menos espacio en su vida. Las palabras pronunciadas eran las m\u00ednimas para poder relacionarse de manera b\u00e1sica con quienes le rodeaban y para los inevitables tr\u00e1mites cotidianos.<\/p>\n<p>Cuando quer\u00eda decir algo que consideraba importante, ten\u00eda que sentarse frente a su computador y escribirlo. Sent\u00eda que, cuando hablaba de viva voz, no lo comprend\u00edan o lo malinterpretaban. En la mayor\u00eda de los casos, estaba seguro de que la gente ni siquiera lo escuchaba.<\/p>\n<p>Se convirti\u00f3 en un viejo hura\u00f1o, esquivo, silencioso. Cada vez m\u00e1s meditabundo con los a\u00f1os. Era un anciano herm\u00e9tico; aunque al leer sus textos se adivinaba una vida llena de energ\u00eda y esplendor que nada ten\u00eda que ver con ese hombre de cabellos cenizos, manos temblorosas y cataratas en sus ojos enmarcados en lentes redondos de montura de oro 18.<\/p>\n<p>Sus dedos sobre el teclado, parec\u00edan colibr\u00eds en pleno vuelo chupando el n\u00e9ctar de cada letra pulsada. Sus dedos se mov\u00edan mucho m\u00e1s r\u00e1pidos que sus labios y, aunque todo su cuerpo se fue entumeciendo y la cerviz encorvando, esos dedos no perdieron nunca su agilidad y veloz movimiento para plasmar lo que pensaba.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, sentado frente al computador, pensaba en una nueva historia que contar. La vida se le hab\u00eda hecho mon\u00f3tona. Poco o nada animaba su inter\u00e9s. Las historias se le hab\u00edan agotado. Sent\u00eda que todo lo que ten\u00eda que decir lo hab\u00eda dicho y estaba escrito en palabras claras e inconfundibles.<\/p>\n<p>Estaba agotado y se sent\u00eda completamente vac\u00edo. Todo lo que llevaba por dentro: tristezas y alegr\u00edas. Miedos y obsesiones. Sentimientos y emociones. Deseos, aspiraciones, traumas y frustraciones; lo hab\u00eda volcado en sus historias. Su vida y las vidas que hubiera querido vivir estaban esparcidas entres las miles de p\u00e1ginas escritas a los largo de tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 la p\u00e1gina en blanco del archivo que acababa de abrir infructuosamente en Microsoft Word Office, porque no logr\u00f3 poner dos palabras juntas para iniciar una historia.<\/p>\n<p>Recorri\u00f3 con un pulso tembloroso que hac\u00eda esquivo el cursor del mouse, los t\u00edtulos de los archivos. Cuando se pos\u00f3 sobre \u201cMi t\u00eda\u201d, por primera vez sin sentir temor, lo abri\u00f3.<\/p>\n<p>Abajo, en la esquina inferior izquierda de la pantalla, pon\u00eda \u201cP\u00e1gina: 1 de 780 I Palabras: 448.326\u201d.<\/p>\n<p>Esos eran los n\u00fameros que a lo largo de su vida de escritor hab\u00eda acumulado escribiendo la historia misteriosa que siempre supo era su misi\u00f3n de vida.<\/p>\n<p>\u201cMi t\u00eda\u201d entre una historia y otra fue tomando cuerpo y forma. Cobr\u00f3 vida, mientras la suya declinaba.<\/p>\n<p>Ley\u00f3 una a una las 448 mil 326 palabras escritas y, aunque el texto no lo reconoc\u00eda como propio, se le hac\u00eda ajeno desde la primera l\u00ednea hasta la \u00faltima escrita, sinti\u00f3 que su misi\u00f3n, finalmente, estaba cumplida.<\/p>\n<p>Ya no ten\u00eda nada m\u00e1s qu\u00e9 escribir. Todo lo hab\u00eda dicho.<\/p>\n<p>Agotado y en paz, decidi\u00f3 que eso era todo.<\/p>\n<p>Tecle\u00f3 las cuatro l\u00edneas que faltaban para finalizar \u201cMi t\u00eda\u201d y, al poner el dedo \u00edndice sobre la tecla para pulsar del punto que indicaba el final, se desplom\u00f3 sobre el teclado.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/golcar-rojas-por-golcar-rojas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Golcar Rojas Miedo. Un miedo desconocido hasta ese momento sinti\u00f3 cuando tecle\u00f3 en la computadora \u201cMi t\u00eda\u201d, el t\u00edtulo de una historia que ten\u00eda tiempo deseando, necesitando, escribir. Ley\u00f3 las dos palabras en el monitor brillante y los dedos se le paralizaron. Como hipnotizado, sus ojos permanec\u00edan fijos sobre las cinco letras. 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