{"id":275,"date":"2021-07-30T14:18:31","date_gmt":"2021-07-30T18:48:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=275"},"modified":"2025-08-27T09:42:29","modified_gmt":"2025-08-27T14:12:29","slug":"gallegos-romulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gallegos-romulo\/","title":{"rendered":"R\u00f3mulo Gallegos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Por: Gabriel Gonz\u00e1lez<\/h4>\n\n\n\n<p>Si yo le presento a este joven de 25 a\u00f1os que estira la mano a todas las generaciones de Venezuela desde el incierto a\u00f1o de 1909, usted pensar\u00e1: \u201cYa lo conozco, el novelista que fue presidente\u201d, y \u00e9l responder\u00e1 desprevenido de su porvenir: \u201cSoy el director del Ferrocarril Central\u201d. \u201cLarguirucho, tersas las mejillas, negro el cabello, chispeante la pupila, con la mirada de veinte a\u00f1os aventureros\u201d \u2014como lo retrat\u00f3 Julio Rosales. R\u00f3mulo \u00c1ngel del Monte Carmelo Gallegos Freire era de una familia pobre, hu\u00e9rfano de madre a los dos a\u00f1os y con cuatro hermanos y un padre humilde.<\/p>\n\n\n\n<p>Curs\u00f3 tres a\u00f1os de Derecho en la Universidad de Caracas y renunci\u00f3 a la carrera para trabajar en el ferrocarril hasta 1912, cuando Rub\u00e9n Gonz\u00e1lez, ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, lo present\u00f3 a G\u00f3mez para nombrarlo director del Colegio Caracas (hoy Andr\u00e9s Bello) y la tarea de docente lo ocup\u00f3 hasta 1930. Sin contar que fue uno de los ministros de educaci\u00f3n m\u00e1s ef\u00edmeros de L\u00f3pez Contreras.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a escribir temprano. Su prosa buscaba las tonalidades de la geograf\u00eda y las voces de nuestro pa\u00eds. Pero es en 1909 cuando asoma el grande escritor a bordo de la revista <em>La Alborada,<\/em> all\u00ed se muestra su calidad de pensador, sus preocupaciones literarias, pedag\u00f3gicas y pol\u00edticas. Al n\u00famero 8, en mayo, ya el gomecismo la hab\u00eda clausurado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese a\u00f1o escribi\u00f3 dos monumentales obras teatrales: <em>El motor <\/em>y <em>Los \u00eddolos<\/em>. El profesor Orlando Rodr\u00edguez ha dicho que ya para entonces Gallegos pod\u00eda considerarse el dramaturgo m\u00e1s importante del continente. Pero all\u00ed el desd\u00e9n torci\u00f3 su destino: ning\u00fan director quer\u00eda representar el drama de los intelectuales de aquellos tiempos. Dec\u00edan que el tema era venezolano y necesitar\u00eda actores locales. Porque casi todo lo que se presentaba en los principales teatros caraque\u00f1os lo montaban compa\u00f1\u00edas extranjeras, bajo la anuencia del r\u00e9gimen. El vigoroso movimiento sainetero ten\u00eda locaciones marginales. Por eso <em>Las sombras <\/em>del alborado Salustio Gonz\u00e1lez Rincones, estrenado en el Teatro Caracas a finales de 1909, marca un hito en aquellos muchachos escritores para los que el exilio o el suicidio parec\u00eda ser la salida de un pa\u00eds en ruinas. Es s\u00f3lo en 1915 cuando Gallegos pudo ver la puesta en escena de <em>El milagro del a\u00f1o<\/em>. Y declin\u00f3 en el teatro.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que como narrador pod\u00eda recibir honorarios y por eso comienza a publicar en <em>El Cojo Ilustrado<\/em> sus primeros cuentos. En 1910 aparece <em>Las rosas<\/em> y en 1911 <em>Entre las ruinas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al a\u00f1o siguiente se cas\u00f3 con Teotiste Arocha, su gran amor de siempre, una muchacha de Charallave que conoci\u00f3 en el pueblito de El Valle. Y sigui\u00f3 con ella una carrera llena de cari\u00f1o familiar y de padre ejemplar. Acaso una de las cartas m\u00e1s hermosas de la literatura venezolana es aquella de 1959 para su hijo Alexis, quien estudiaba en Oklahoma. Deber\u00eda circular hoy entre la juventud venezolana, por el est\u00edmulo a la \u00e9tica y a la disciplina del aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Con <em>El \u00faltimo Solar <\/em>en 1920 se inaugura el Gallegos novelista<em>. <\/em>Pero su \u00e9xito lo conquista con <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em> cuando inaugura su ciclo de novelas de la tierra<em>.<\/em> Mariano Pic\u00f3n Salas dice que all\u00ed logr\u00f3 conjugar \u201clas minor\u00edas cultas de estilo europeo y el pueblo adormecido aun en la embrujada noche del atraso y de las supersticiones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La cosa fue as\u00ed. Viaj\u00f3 a Espa\u00f1a en 1928 para una operaci\u00f3n de rodilla de su esposa. Con su empe\u00f1o perfeccionista iba modificando lo que originalmente titulaba <em>La Coronela<\/em>. Un d\u00eda de desesperaci\u00f3n casi echa al mar los originales. Teotiste logr\u00f3 salvar los manuscritos, y fue en Espa\u00f1a que encontr\u00f3 la versi\u00f3n definitiva. El editor no apost\u00f3, as\u00ed que la primera edici\u00f3n sali\u00f3 en Barcelona del bolsillo del escritor. Gan\u00f3 el premio \u201cLibro del Mes\u201d y el editor corri\u00f3 a pagar la segunda impresi\u00f3n. En Maracay, el secretario presidencial ley\u00f3 las p\u00e1ginas en voz alta; al finalizar, <a href=\"https:\/\/bibliofep.fundacionempresaspolar.org\/dhv\/entradas\/g\/gomez-juan-vicente\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">G\u00f3mez<\/a> exclam\u00f3: \u201c\u00a1Esto no es contra m\u00ed, porque es muy bueno!\u201d Pero en 1931, a cuatro a\u00f1os de expirar los 27 de la dictadura, Gallegos extra\u00f1amente se autoexili\u00f3. Vinieron <em>La trepadora, Cantaclaro, Canaima <\/em>y otras novelas. Y el cine mexicano y Mar\u00eda F\u00e9lix.<\/p>\n\n\n\n<p>Ning\u00fan escritor venezolano recibi\u00f3 tantos homenajes. El premio de novela de habla hispana m\u00e1s importante lleva su nombre. Por raro que parezca hay obras suyas in\u00e9ditas por m\u00e1s de cien a\u00f1os: <em>Los \u00eddolos <\/em>y la versi\u00f3n<em> Los predestinados<\/em> (salvo una facs\u00edmil del manuscrito); y <em>El motor <\/em>mecanografiado que se reproduce en la biblioteca del Centro de Estudios R\u00f3mulo Gallegos.<\/p>\n\n\n\n<p>El secreto de su escritura quiz\u00e1 est\u00e9 en esta frase: \u201cYo escrib\u00ed mis libros con el o\u00eddo puesto sobre las palpitaciones de la angustia venezolana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Teatro<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-motor\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El motor (primer acto)<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cuento<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-piano-viejo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El piano viejo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-hora-menguada\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La hora menguada<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-crepusculo-del-diablo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El crep\u00fasculo del diablo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-gallegos\/\">Pataruco\/Pegujal<\/a><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Novela:<\/h4>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pernalete-otras-calamidades\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00d1o Pernalete y otras calamidades<\/a> (Do\u00f1a B\u00e1rbara III, 3)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tambor\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tambor<\/a> (Pobre negro, cap\u00edtulo I)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/copla-errante\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La copla errante<\/a> (Cantaclaro, Primera parte)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/reinaldo-solar-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Reinaldo Solar<\/a> (cap\u00edtulo I)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tierra-bajo-los-pies\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tierra bajo los pies<\/a> (cap\u00edtulo I)<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">En Biblioteca<\/h4>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=317&amp;preview=true\" target=\"_blank\">La rebeli\u00f3n y otros cuentos<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-ultimo-solar\/\" target=\"_blank\">Reinaldo solar<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-trepadora-2\/\" target=\"_blank\">La trepadora<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dona-barbara\/\" target=\"_blank\">Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cantaclaro\/\" target=\"_blank\">Cantaclaro<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/canaima\/\" target=\"_blank\">Canaima<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-trepadora\/\" target=\"_blank\">Pobre negro<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-brizna-de-paja-en-el-viento\/\" target=\"_blank\">La brizna de paja en el viento<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gabriel Gonz\u00e1lez Si yo le presento a este joven de 25 a\u00f1os que estira la mano a todas las generaciones de Venezuela desde el incierto a\u00f1o de 1909, usted pensar\u00e1: \u201cYa lo conozco, el novelista que fue presidente\u201d, y \u00e9l responder\u00e1 desprevenido de su porvenir: \u201cSoy el director del Ferrocarril Central\u201d. \u201cLarguirucho, tersas las 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