{"id":2729,"date":"2021-12-15T23:30:13","date_gmt":"2021-12-15T23:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2729"},"modified":"2023-11-24T18:35:39","modified_gmt":"2023-11-24T18:35:39","slug":"la-permanencia-del-ensayo-en-juan-carlos-santaella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-permanencia-del-ensayo-en-juan-carlos-santaella\/","title":{"rendered":"La permanencia del ensayo en Juan Carlos Santaella"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p class=\"has-drop-cap has-text-align-justify\" data-adtags-visited=\"true\">La noche est\u00e1 relacionada con el descanso para muchos de los que habitamos este complejo mundo. Para otros, que implica la minor\u00eda, est\u00e1 sujeta a lo inasible y para otro grupo de menor cuant\u00eda la noche est\u00e1 tocada por la creaci\u00f3n como bien lo afirmaba el poeta Vicente Gerbasi. Quiz\u00e1s existan otras connotaciones, sin embargo me quedo con esta \u00faltima apreciaci\u00f3n. La noche puede ser continuidad, desalojo, silencio exterior, pero estallido en su opuesto. La noche puede ser oscuridad y a su vez una absoluta claridad huidiza, es, tratar de ver lo que com\u00fanmente no est\u00e1 al alcance de las pupilas. La noche est\u00e1 ligada a los sentimientos, en ella, \u00a0sobrevienen muertes filos\u00f3ficas. En este orden de ideas el ensayista Juan Carlos Santaella expone, en su libro <em>Breve tratado de la noche<\/em> (Grupo Editorial Eclepsidra, 1995), \u00a0a la noche como <em>presencia y esencia<\/em>, entonces la noche <em>es<\/em>.\u00a0 La noche escruta. En este libro Santaella se pasea por los v\u00ednculos de la noche con \u00abel abandono\u00bb, \u00abel amor\u00bb, \u00abel infierno\u00bb, \u00abla ciudad\u00bb, \u00abla melancol\u00eda\u00bb, \u00abel sue\u00f1o\u00bb, \u00abel alma\u00bb, \u00abla locura\u00bb, \u00ablas palabras\u00bb, \u00abla soledad\u00bb y \u00abel silencio\u00bb. Con acierto y en ese estricto orden aparecen cada uno de los temas mencionados. Es decir, costumbres, cultura, emociones, lo antropol\u00f3gico, lo cosmog\u00f3nico y hasta lo filos\u00f3fico se re\u00fanen para contagiar al lector de una atracci\u00f3n desde y hacia la noche. Lo incomprensible de la noche se aborda desde su <em>ascenso\/descenso<\/em>, por medio del cual, en ese transcurrir del contagio, las libertades est\u00e1n en el \u00e1nimo de desentra\u00f1ar la vida con sus diferencias y sus irracionalidades que, de hecho, son v\u00e1lidas para extraer el sentido profano de lo esquivo e indisoluble de los que padecen de la <em>noche<\/em>.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" data-adtags-visited=\"true\">\u00a0\u00a0Santaella discurre en un tiempo con la sutileza de la reflexi\u00f3n para materializarlo con la palabra. Entonces el ensayo se emparenta con lo po\u00e9tico, por ejemplo, Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez con el poemario <em>Lo huidizo y lo permanente<\/em> (1969) en el \u00abpoema V\u00bb nos confiesa: <em>Me pongo a templar en la noche llena de sonidos\u2026 <\/em>Santaella, por su parte, cristaliza el tiempo y la reflexi\u00f3n \u00a0con sus ensayos, igualmente nos acaricia con su verbo. Es su abecedario que recorre estancias, parajes y estaciones siempre desde la literatura. Su palabra es un acopio condensado de una experiencia que deviene del estudio por la literatura con un estilo rodeado de connotaciones y visiones centradas en su unidad discursiva.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\" data-adtags-visited=\"true\">\u00a0 Para Santaella la literatura es un componente de presencias ineludibles, es decir, la literatura es opuesto a un concepto establecido, cerrado y herm\u00e9tico. Ella, en cambio, se va haciendo en el transcurso del poema, del relato o la novela, y agrego, desde el ensayo, porque tambi\u00e9n le corresponde su espacio en este entramado de las expresiones discursivas. Bien lo explica Santaella en \u00a0<em>La literatura y el miedo\u2026<\/em> (Fundarte, 1990) la presencia entre ese <em>goce est\u00e9tico<\/em> y sus alternativas de la experiencia del saber. Nos detenemos ac\u00e1, pues merece el comentario: es el c\u00f3ctel entre conocimiento y pasi\u00f3n o entre la investigaci\u00f3n y el gozo por describir ese secreto del que es posible, dada la apertura de una movilizaci\u00f3n desde la contemplaci\u00f3n y los hallazgos con las condiciones de una experiencia posible. Por consiguiente, se obedece a ese otro salto a lo impensable: las respuestas con la desnudez de la palabra. Es el deleite por la escritura, en tanto nos declara su atenci\u00f3n en la otra historia que no es a la que estamos acostumbrados a ver. Historias evidenciadas en la imagen, en la descripci\u00f3n o narraci\u00f3n de una historia de un personaje o la voz del poeta que traslada su estremecimiento por la intervenci\u00f3n de una respiraci\u00f3n diferente. Dicho de otra manera, al hablar de libertad y goce intelectual para decir del ensayo es cuando se origina la excitaci\u00f3n del \u00abconcepto\u00bb a efecto de liberar el registro intelectual que nos exige el g\u00e9nero. Y a partir de all\u00ed cualquier eje transversal o tem\u00e1tico se forja placentero ante el lector: la vida es atravesada por las ideas contenidas del autor en su obra y de \u00e9ste a la libre interpretaci\u00f3n. Creaci\u00f3n y lectura se articulan: <em>el ensayo <\/em>reflejo de expresi\u00f3n aut\u00f3noma.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0Cabe decir, para esclarecer el tema aqu\u00ed tratado, que la noche se emparenta con el miedo, pues el miedo \u00a0va contenido en la vida, en la acci\u00f3n, m\u00e1s aun, el miedo se confronta con aquella escritura porque hoy d\u00eda ese miedo aturde como aturde la incertidumbre de lo que est\u00e1 en la calle. Ese miedo es tangible y palpable. Ahora, est\u00e1 el otro miedo, el que se resguarda en la intimidad de cada habitante de una ciudad, pueblo o comarca. Este es, el miedo que no se ve, si bien se siente en la pupila de quien habla porque no existe nada cierto en lo que vendr\u00e1. El escritor permanece en y con la palabra. La palabra, este instrumento por excelencia para la inflexi\u00f3n de situaciones que despiertan al lector.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0\u00a0Por lo expuesto, importa mucho destacar la preocupaci\u00f3n de Santaella por el ensayo en tanto sea expresi\u00f3n genuina de reflexi\u00f3n, lo que a su vez exige una visi\u00f3n diferente producto de lecturas. Una visi\u00f3n de mundo que se encuentra entre la tentativa y el deseo de <em>ser<\/em> en un espacio incierto por momentos. Hablamos del espacio del hombre en su intimidad, en su soledad. Igualmente est\u00e1 lo que buscamos en el afuera. El afuera y lo \u00edntimo se contienen en su doble tr\u00e1nsito. Elementos que coexisten y se complementan por la gracia de la realidad que se construye desde los hallazgos. No existe llave alguna que descomponga una historia por construir. La historia va por otro sendero, en todo caso contiene variantes y bifurcaciones que el hombre debe sortear. Ese futuro no es teor\u00eda por m\u00e1s que se pretenda acercarla por v\u00eda de los postulados, no. As\u00ed no funciona el asunto. As\u00ed pues, poemas, relatos y novelas no son casualidades. Es una materia \u00fanica que deviene de la contemplaci\u00f3n de alguien que escribe desde la nada e interpreta. Esto tampoco se decreta. En otras palabras: acontece de lo que imaginamos en el interior de un acto de absoluta libertad del gesto por la escritura. En consecuencia, el ensayo es una expresi\u00f3n que arropa <em>alma, cuerpo y libertad<\/em>.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0\u00a0El concepto de palabra po\u00e9tica, lo sabemos, va m\u00e1s all\u00e1 de un objeto ling\u00fc\u00edstico o semi\u00f3tico. En este caso, es un criterio que impulsa otros componentes. Los anteriores no se niegan, pese a lo cual no es lo acabado ni lo \u00fanico. La palabra es di\u00e1logo en el poema, di\u00e1logo con el lector y di\u00e1logo con una realidad que se recrea a cada instante que se funda en la constante confrontaci\u00f3n con su valor. El sentido de la comunicaci\u00f3n adquiere otra dimensi\u00f3n. Santaella en <em>La l\u00e1mpara encendida<\/em> (Academia Nacional de la Historia, 1988) en \u00a0torno a la palabra expone: <em>Sin la palabra, la historia no tendr\u00eda sentido y por lo tanto no habr\u00eda transformaciones ni exigencias trascendentes. <\/em>(p. 37) Dicho esto, la palabra se reconcilia ante los personajes, ante un paisaje y ante un poema. Se establece una relaci\u00f3n que implica \u00a0un universo de acciones y sensaciones que se retienen en la contingencia de la palabra misma. Palabra que se articula con\u00a0 la contemplaci\u00f3n y los recuerdos para, luego, restablecerse en las perspectivas del instante <em>amoroso-sensible<\/em>. Instante \u00fanico entre palabra, autor y lector.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0Montaigne plantea la presencia de las propiedades en la manzana en tanto re\u00fane su matiz, olor, aroma y fulgor, ahora puede que en ella se contengan otras propiedades que no son perceptibles a los ojos, pero que igual existen y se mantienen ocultas. Esto para resaltar las propiedades inherentes a\u00a0 la naturaleza en sus diferentes manifestaciones y sus <em>facultades sensitivas<\/em>, vayamos a la heredad de la palabra. Tanto que desconocemos de sus propiedades y sus facultades en relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n literaria y por qu\u00e9 no, en la vida cotidiana. \u00bfCu\u00e1ntos no descubrimos en el ejercicio de la escritura? Es el otro discurso de la palabra con sus relaciones y combinaciones para el surgimiento de m\u00faltiples voces. Es all\u00ed cuando deviene el atributo del redescubrimiento: miedos, ausencias, abandonos, recuerdos, sue\u00f1os y sensualidades son capaces de ser visualizados porque no s\u00f3lo se imagina porque se mantienen en la memoria, sino que se transforman en \u00a0el nacimiento de una realidad que se exclama con la palabra. A esa proximidad llega el poeta, el narrador y el ensayista por cuanto su recurso por excelencia es la palabra. La palabra en ejercicio de su libertad. La inseguridad embarga un cuerpo porque se desconoce o ignora de ese algo. No podr\u00e1 decirse jam\u00e1s o acercarnos a una realidad si se desconoce de la palabra. La respiraci\u00f3n del <em>relato-poema<\/em> proviene de la esencia de la palabra en constante metamorfosis. En cada lectura de una novela, un relato, un poema o un ensayo concurren esas \u00a0<em>facultades sensitivas. <\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-justify\">\u00a0 A Juan Carlos Santaella lo ubicamos en esta direcci\u00f3n. Sus ensayos vislumbran esta posibilidad. El registro de la vida comienza con la palabra dicha \u2014bien porque se escriba o se materialice oralmente\u2014 lo cierto es que las figuras ret\u00f3ricas y sus giros apuntan a un sentido diferente al que se acostumbra en cuanto a escritura creativa se trata. En ese momento cobra valor el artificio del vocablo. El \u00a0intercambio va en direcci\u00f3n de un nuevo orden. \u00a0Hacia las connotaciones de lo que se escribe. Santaella lo articula desde su escritura. La llave de la historia no est\u00e1 concentrada en las ideolog\u00edas, creemos que la clave est\u00e1 en la relaci\u00f3n de la palabra y su comprensi\u00f3n, quiz\u00e1s sea ingenua esta afirmaci\u00f3n pero en la medida que se le proporcione cabida al ejercicio de la creaci\u00f3n escrita y su repercusi\u00f3n directa en los lectores en esa medida se estar\u00e1 ante un acto genuino de conciencia. \u00a0El escritor creativo propicia un quiebre con las ideas y suprime lo ideol\u00f3gico. El hombre se recrea justo en la libertad de pensamiento que le induce escribir y dejar escribir. Dudar se convierte en el hallazgo de naturaleza amorosa. Por ello, la escritura creativa \u00a0es una llama\u00a0 laboriosa e incandescente.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-ygnacio-ochoa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<h6>*Fuente: tomado de criticateatral.wordpress.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa La noche est\u00e1 relacionada con el descanso para muchos de los que habitamos este complejo mundo. Para otros, que implica la minor\u00eda, est\u00e1 sujeta a lo inasible y para otro grupo de menor cuant\u00eda la noche est\u00e1 tocada por la creaci\u00f3n como bien lo afirmaba el poeta Vicente Gerbasi. Quiz\u00e1s existan otras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2739,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2729"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2729"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2729\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2733,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2729\/revisions\/2733"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2739"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}