{"id":2676,"date":"2021-12-10T00:10:49","date_gmt":"2021-12-10T00:10:49","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2676"},"modified":"2023-11-24T18:35:52","modified_gmt":"2023-11-24T18:35:52","slug":"santiago-key-ayala-monosilabo-trilitero-y-bibliografo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/santiago-key-ayala-monosilabo-trilitero-y-bibliografo\/","title":{"rendered":"Santiago Key Ayala: monos\u00edlabo tril\u00edtero y bibli\u00f3grafo"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Pedro T\u00e9llez<\/h4>\n<p>Santiago Key Ayala (1874- 1959) fue un bibli\u00f3grafo \u201craro\u201d, pues no s\u00f3lo se ocup\u00f3 de los libros raros y curiosos, sino tambi\u00e9n de los inexistentes. Propuso una clasificaci\u00f3n que inclu\u00eda libros m\u00edticos, quim\u00e9ricos, neonatos, malogrados y ajusticiados; Key justifica esta ampliaci\u00f3n de sus investigaciones:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">El bibli\u00f3grafo est\u00e1 obligado a ocuparse, y lo que es mejor, a preocuparse de esos engendros, de los cuales unos jam\u00e1s existieron; otros, fueron concebidos y no llegaron a nacer; otros no nacieron viables; otros tuvieron muerte accidental y prematura; otros en fin, fueron ajusticiados, sin que esto quiera decir que su destrucci\u00f3n fuere justa, ni siquiera disculpable (Key, 1977).<\/p>\n<p>As\u00ed Key se preocupara por las \u201cMemorias\u201d de Guzm\u00e1n Blanco; las obras colosales de F\u00e9lix Bigote; los manuscritos de Sanz, y las traducciones de Lucrecio; As\u00ed mismo se pregunta por la obra perdida de Romero Garc\u00eda \u2013alguien recordaba un ba\u00fal lleno de originales- una Historia de Venezuela escrita en la Rotunda por el autor de Peon\u00eda; o los recuerdos de Heraclio Mart\u00edn y las series biogr\u00e1ficas de Larrazabal. Todos ellos, entre comillas libros (quim\u00e9ricos, m\u00edticos, nonatos, malogrados o ajusticiados) que merecieron su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es importante recordar, sobre todo aqu\u00ed en Valencia, que fue Key quien dio por finalizada la pol\u00e9mica en torno al \u201craro y misterioso\u201d libro de Joseph Luis de Cisneros <em>Descripci\u00f3n exacta de la provincia de Benezuela<\/em>. Key demostr\u00f3 que fue editado en Valencia de Espa\u00f1a y no aqu\u00ed en 1764, como algunos postulaban.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de esta conferencia es <em>Key, monos\u00edlabo tril\u00edtero y bibli\u00f3grafo, <\/em>pero bien pudimos agregar \u201chemero-bibli\u00f3grafo\u201d, pues se interes\u00f3 igualmente por revistas y peri\u00f3dicos. Realiz\u00f3 breves <em>biograf\u00edas<\/em> de revistas \u201cfenecidas\u201d, como el seminario de Caracas, donde colaboraron el revolucionario Miguel Jos\u00e9 Sanz y el reaccionario Jos\u00e9 Domingo Diez; tambi\u00e9n sigue el rastro a una publicaci\u00f3n hebdomadaria como se dec\u00eda entonces, o semanal: <em>El Canastillo de Costura<\/em> que como su nombre sugiere era destinado a las mujeres;\u00a0 <em>El Orbe<\/em>, un peri\u00f3dico que media 66 x 45 mm en papel satinado, inclu\u00eda editorial, cr\u00f3nica, poes\u00edas, proverbios y \u201cse dejaba leer\u201d literalmente de un tir\u00f3n \u2013\u201cmicrograf\u00eda\u201d titula Key ese ensayo-; el <em>Parlamento<\/em>, de una hoja, y el <em>Centenario de P\u00e1<\/em><em>ez<\/em>, de cuatro, eran diarios pol\u00edticos; <em>El Zulia<\/em> <em>Ilustrado<\/em>, mensual, que circulaba desde 1888: \u201cCon el principal objeto de dar a conocer en el resto del pa\u00eds y en el extranjero al Zulia con todas sus producciones y bellezas\u201d, dice; adem\u00e1s de la <em>Am\u00e9rica Ilustrada y Pintoresca<\/em>, y de la <em>Revista Universal<\/em>. Todas ellas publicaciones del siglo XIX venezolano, del cual Key era un experto.<\/p>\n<p>Las revistas rese\u00f1adas por Key eran tan anacr\u00f3nicas como al lector de hoy podr\u00edan parecerles las publicaciones peri\u00f3dicas donde el mismo Key\u00a0 escrib\u00eda, y en cuyas colecciones reposa la mayor parte de su obra. Recu\u00e9rdese que \u201ca los 60 a\u00f1os solo hab\u00eda publicado folletos, traducciones, muchos art\u00edculos de critica los mas con el seud\u00f3nimo de Jos\u00e9 Montenegro\u201d (Guerrero, 1976). Publicaba en <em>E<\/em><em>l<\/em> <em>Pa\u00eds<\/em>, <em>El <\/em><em>Pregonero<\/em>, <em>El Tiempo<\/em>, <em>El Progresista<\/em>, hoy pr\u00e1cticamente desconocidos. Anota Carre\u00f1o que \u201cadem\u00e1s, ha sido colaborador de <em>Ciencias y Letras<\/em>, <em>Cosm\u00f3polis<\/em>, <em>El Cojo Ilustrado<\/em>, <em>Atenas, Sagitario, Elite, Bit\u00e1cora, Revista Nacional de Cultura<\/em>, y otras\u201d (Carre\u00f1o, 1952). Hasta su muerte \u2013volvemos a Key, vivi\u00f3 85 a\u00f1os- colabor\u00f3\u00a0 en <em>E<\/em><em>l Universal<\/em> y en <em>E<\/em><em>l Heraldo<\/em>, firmando como Montenegro o como S. K. A, para protegerse de un p\u00fablico que cre\u00eda potencialmente agresivo, punto este que desarrollaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Key escribi\u00f3 sobre las revistas y desde las revistas, pues no fue precisamente un hacedor de libros, su obra est\u00e1 descentrada, y sus libros propiamente dichos ser\u00e1n las selecciones de un octogenario. Cuando se publica en 1952 el libro clave <em>Motivos de<\/em><em> conversaci\u00f3n. Monos\u00edlabos tril\u00ed<\/em><em>teros de la lengua castellana<\/em>, su bibliograf\u00eda para la fecha inclu\u00eda 18 \u201centradas\u201d: dos libros nonatos, una traducci\u00f3n de Mart\u00edn-Maillefer, cuatro discursos y una decena de folletos que integrar\u00edan sus obras selectas; para 1952 se mencionan con sus t\u00edtulos quim\u00e9ricos nueve libros in\u00e9ditos y seis m\u00edticos libros \u2013en preparaci\u00f3n- incluyendo una <em>Historia de las exploraciones del alma de Bol\u00edvar<\/em>. Con estos rasgos editoriales Key ser\u00e1 paradigm\u00e1tico de toda una generaci\u00f3n, citemos a Oscar Rodr\u00edguez Ortiz, justificamos lo extenso de la cita:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">La dilataci\u00f3n productiva de Santiago Key y Ayala (sobrevivi\u00f3 temporalmente a todos sus contempor\u00e1neos) y la contracci\u00f3n literaria de Cesar Zumeta act\u00faan como signos del ensayo venezolano y de la vida intelectual de ese tiempo y otros: los libros tard\u00edos o p\u00f3stumos, la duda del libro y el rechazo a la superstici\u00f3n del libro, como la ha llamado Luis Beltr\u00e1n Guerrero. Su coyuntura de silencio fortalece el papel de la cr\u00f3nica y el articulo en el ciclo positivista y modernista y da bulto a la ensay\u00edstica. A ella confluye la actualidad de muchos ordenes: desde la pol\u00edtica a la informaci\u00f3n y la critica. Sus extremos son la paradoja de la literatura venezolana y de la historia de sus signos escritos: una cultura de la necesidad fragmentaria del momento. Inconscientemente hay el reclamo de lo mayor, la angustia de lo que no se fija en libros para permanecer, la exigencia de una obligaci\u00f3n social de concluir en lo palpable, la impertinencia de lo que no cuajo organizado y se disgrego. Pero para el hecho hay una racionalizaci\u00f3n veros\u00edmil: todo el pa\u00eds conspira contra lo org\u00e1nico. Tambi\u00e9n los tiempos fueron y ser\u00e1n malos como excusa. Sin embargo, la concreci\u00f3n literaria tropieza con la gravedad frecuente: el tama\u00f1o inflacionario de las letras del pa\u00eds, el dilema de lo que perdurara. Hay todav\u00eda una pen\u00faltima pena: toda esa literatura que, por dispersa en revistas y peri\u00f3dicos, no ha pasado a la historia o lo hace lentamente, dejando siempre incompleta la verdadera fisonom\u00eda de los g\u00e9neros, la del ensayo entre otras (Rodr\u00edguez, l999).<\/p>\n<p>El boxeo de sombra. En la pen\u00faltima pena se\u00f1alada por Rodr\u00edguez Ortiz, tambi\u00e9n es Key paradigm\u00e1tico: su rostro de ensayista est\u00e1 desdibujado en el disperso conjunto de sus trabajos; se puede decir que su existencia editorial y \u201cbibliogr\u00e1ficamente hablando\u201d se debe a las <em>Obras Selectas<\/em> de Ediciones Edime preparadas por Key en 1955, y donde se reeditan completos los <em>Motivos de conversaci\u00f3n. Monos\u00edlabos triliteros de la lengua castellana<\/em>; de estas <em>Obras Selectas<\/em> hay otra edici\u00f3n de 1977. Se trata de una serie de \u201ccl\u00e1sicos y modernos hispanoamericanos\u201d que inclu\u00eda a Uslar, Pic\u00f3n Salas, e Iragorry. En una rese\u00f1a de la \u00e9poca, escribe Grases:<\/p>\n<p>De los cuatro tomos publicados, cada uno tiene su significaci\u00f3n y val\u00eda. El del Dr. Key Ayala, nos parece el m\u00e1s trascendente por las ense\u00f1anzas que brinda a los lectores actuales (Grases, 1967). Grases le compara con tres de los mejores ensayistas venezolanos (si no los mejores) y considera a Key y\u00a0 su libro \u201cEl m\u00e1s trascendente\u201d, pero su valoraci\u00f3n se refiere a la labor investigativa de Key, y que contrapone al \u201crol\u201d de ensayista:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Otros gustos y otras preferencias atraen a los nuevos escritores, impulsados probablemente por la brillantez de difusi\u00f3n y consagraci\u00f3n, m\u00e1s r\u00e1pidamente lograda con la literatura de creaci\u00f3n, o con el ensayo y la glosa critica. El camino de la investigaci\u00f3n apenas se ve transitado y, desde luego, se advierte un claro menosprecio por los trabajos bibliogr\u00e1ficos que en el com\u00fan sentir equivalen casi, a malograr tiempo y posibilidades de talento (Grases, 1967).<\/p>\n<p>Grases enfrenta al ensayo con las investigaciones bibliogr\u00e1ficas, una reedici\u00f3n del pugilato entre la cr\u00edtica literaria y el g\u00e9nero ensay\u00edstico; lo interesante es que esa misma contradicci\u00f3n est\u00e1 resuelta favorablemente en el seno de la escritura de Key, pues sus \u201cinvestigaciones\u201d no son sino ensayos donde el contenido merece su continente y, la iron\u00eda que les recorre convoca m\u00e1s al goce del lector que a su sabidur\u00eda. Creemos leerle a la luz que el mismo Key irradia a sus \u201cConversaciones\u201d. Pero ya Grases advierte:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">S\u00e9 que se me objetara que es m\u00e1s decisiva siempre la obra de creaci\u00f3n y que con la investigaci\u00f3n y la cr\u00edtica se va a remolque de lo que entrega a la historia el novelista, el poeta, el cuentista, el ensayista o el dramaturgo. Reconozco que tiene raz\u00f3n quien as\u00ed replique, pero no toda la raz\u00f3n, porque la parte que en toda cultura corresponde al trabajo de critica erudita y bibliogr\u00e1fica es, tambi\u00e9n indispensable, no tan s\u00f3lo para que el conjunto cultural tenga fisonom\u00eda arm\u00f3nica y no adolezca de la carencia de elementos del propio haber civilizados es, en cada pa\u00eds, lo que da buena porci\u00f3n de alma y esp\u00edritu a la creaci\u00f3n est\u00e9tica (Grases, 1967).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no estar de acuerdo?<\/p>\n<p>El libro llave de la primera mitad del XX venezolano. M\u00e1s all\u00e1 del boxeo de sombra entre el ensayo y la cr\u00edtica, en las obras de Key \u2013es decir, en las \u201cselectas\u201d- encontramos una convergencia desde la periferia de sus escritos, hacia los \u201cMotivos de conversaci\u00f3n\u201d: desde el culto al h\u00e9roe presente en su <em>Vida ejemplar de Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/em>, y la recopilaci\u00f3n de su descendencia lexicografica, hasta los cateos de bibliograf\u00eda y su aluvi\u00f3n hemerogr\u00e1fico; de las an\u00e9cdotas en Long- Primer a los textos que reflejan \u201cmomentos de vida y literatura\u201d, se preparan tanto el escritor como el lector para los <em>Motivos de<\/em><em> conversaci\u00f3n. Monos\u00edlabos tril\u00ed<\/em><em>teros de la lengua castellana<\/em>. En verdad s\u00f3lo por esos ensayos breves Key se ubicar\u00eda en una posici\u00f3n comparable a la de Uslar, Pic\u00f3n o Iragorry, y con un nivel de escritura ensay\u00edstica quiz\u00e1s m\u00e1s trascendente.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 o cu\u00e1les son los monos\u00edlabos tril\u00edteros? Citemos a Key:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Est\u00e1n constituidos por una vocal entre dos consonantes. Pueden considerarse los \u00e1tomos del idioma. La vocal hace de prot\u00f3n. Las consonantes, de electrones. Adem\u00e1s, la consonante inicial y la final poseen cargas el\u00e9ctricas diferentes, una especie de sexualidad que les impone funciones bien distintas. El n\u00facleo del vocablo es con toda evidencia, la vocal. Ocupa el centro y determina la sonoridad del vocablo. Hija de la idiosincrasia de las lenguas, la sexualidad de las letras se aprecia por su conducta en los ayuntamientos de los cuales se forman las silabas (Key, 1952).<\/p>\n<p>Los tril\u00edteros sobre los cuales nos invita a dialogar son: bah!, boj, cal, can, cid, col, coz, chal, don, dos, faz, fin, gas, haz, hez, hoy, hoz, lar, ley, lid, luz, llar, mal, mar, mes, mil, non, paz, pan, par, pez, pie, pre, pro, pus, ras, red, rey, ron, ros, sal, sed, ser, sol, son, sor, sur, tez, ton, tos, tul, vez, vid, voz.<\/p>\n<p>El libro se inicia con el monos\u00edlabo Pan, y culmina con el monos\u00edlabo Fin. La bella edici\u00f3n de la L\u00ednea Aeropostal Venezolana finaliza con el monos\u00edlabo Key, redactado en homenaje modernista por Luis Villalba- Villalba, quien le denomina: \u201cLlave que abre el escri\u00f1o de su amistad sin salvedades\u201d. Buscamos en el diccionario la palabra \u201cescri\u00f1o\u201d que cre\u00edamos un diminutivo de \u201cescritura\u201d, pero en realidad su significado es otro, y el diccionario reporta dos acepciones: cesta de mimbre que sirve para dar de comer a los bueyes, y una segunda acepci\u00f3n \u2013seguramente preferida por Villalba- la de cofrecito para guardar joyas. Nosotros nos quedaremos con ambas definiciones, tanto joyero, como recipiente para que coman las bestias. As\u00ed, buena parte de nuestros cr\u00edticos e historiadores de la literatura le han le\u00eddo como bueyes, han pasado de largo frente a los valores art\u00edsticos de estos ensayos breves. Pocos son, los que dentro del p\u00fablico han le\u00eddo en \u00e9l un joyero. Entre ellos Carre\u00f1o, Luis Beltr\u00e1n Guerrero, Vicente Gerbasi, Paz Castillo o Carlos Yusti. Todos ellos artistas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Alguien del p\u00fablico opina sobre Key. Eduardo Carre\u00f1o, poeta, pero hoy m\u00e1s (des)conocido tanto por la confusi\u00f3n con el autor de un manual de urbanidad, como por su <em>Vida anecd\u00f3tica de venezolanos<\/em>, que dicho sea de paso, ambos \u2013el de \u201cEduardo\u201d y el otro- son fundamentales para comprender la vida cotidiana en nuestro siglo XIX. El gusto por las an\u00e9cdotas de Eduardo Carre\u00f1o est\u00e1 presente en otros escritores como en el Key que prolog\u00f3 el volumen, y sirvi\u00f3 de fuente para algunos textos. Pues bien, tambi\u00e9n Carre\u00f1o prologo la primera edici\u00f3n de <em>Motivos de conversaci\u00f3n. Monos\u00edlabos triliteros de la lengua castellana<\/em>; all\u00ed escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Caso curioso,\u00a0 Key-Ayala, que lleva en su propio nombre el trilitero Key, manifiesta su mayor simpat\u00eda hacia los monos\u00edlabos sustantivos que asumen relieve y acortan las frases en que figuran. Y entre ellos los que juntan en una silaba tres letras. Dentro de la estrechez de esos l\u00edmites, su ingenio se asutila y saca a relucir tal c\u00famulo de conocimientos, que asombra y maravilla. Encierra en cortas paginas un mundo de ideas (Carre\u00f1o, 1952).<\/p>\n<p>Buscando una tradici\u00f3n para estos textos, Carre\u00f1o declara que \u201csu prosa de pura estirpe castellana, viene en l\u00ednea directa del siglo llamado con toda propiedad de oro\u201d (Carre\u00f1o, 1952).<\/p>\n<p>Otro lector (y escritor) en la misma l\u00ednea de Carre\u00f1o nos precisa que Key: \u201cTiene la estirpe de Graci\u00e1n y de Azor\u00edn, aun cuando no alcanza la gracia en el vocablo de uno, ni la emotividad en el paisaje del otro\u201d (Paz, 1964).<\/p>\n<p>Paz Castillo destacar\u00e1 el volumen que motiva esta charla:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2026 entre los libros de Key Ayala es de particular inter\u00e9s, por su variedad e ingenio, ese tratado gracianesco titulado <em>Monos\u00edlabos tril\u00ed<\/em><em>teros de la lengua castellana<\/em>, en el cual se muestra, desde el mismo ep\u00edgrafe del volumen, el virtuosismo del autor en el idioma. Obra de experiencia y de saber. En ella Don Santiago derrama en cada tril\u00edtero escogido para la prueba, como en un peque\u00f1o vaso h\u00e1bilmente labrado, todas sus observaciones acerca de las palabras, del arte y de la vida. Los p\u00e1rrafos de cada uno de los art\u00edculos que integran el texto, son una urdimbre de conocimientos m\u00faltiples, unidos principalmente por el ingenio del autor y por el esp\u00edritu de la obra (Paz, 1964).<\/p>\n<p>Luis Beltr\u00e1n Guerrero nota en el estilo de Key:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Met\u00e1licos resaltes; sus met\u00e1foras, sus alusiones, constantemente invaden el dominio de la f\u00edsica, ciencia que estudio con predilecci\u00f3n, al lado de Alberto Smith. Pudo tener un m\u00e1s extenso nombre en el \u00e1mbito de las letras castellanas (&#8230;) Nunca public\u00f3 en revistas ni peri\u00f3dicos mas all\u00e1 de las fronteras. El inter\u00e9s de sus escritos, m\u00e1ximo inter\u00e9s, es para venezolanos. Mientras el pa\u00eds sea m\u00e1s respetable, no solo por sus recursos econ\u00f3micos, sino por la moral de sus costumbres y el resplandor de sus ciencias y letras, mas se le apreciara (Guerrero, 1976).<\/p>\n<p>Key opina sobre el p\u00fablico. Defin\u00eda en otros el libro de jornal como aquel: \u201cQue no ve la luz de un golpe, sino por anillos, imprimi\u00e9ndose en el peri\u00f3dico a medida que se escribe\u201d (Key, 1977). Y as\u00ed debi\u00f3 ser el origen de estas \u201cconversaciones\u201d que en 1947 eran 29 motivos para llegar en 1951 \u2013 un a\u00f1o antes de su publicaci\u00f3n en forma de libro- a la cifra de 53. Tambi\u00e9n al publico confiesa que: \u201cHan venido a mi cerebro y a mi pluma como emanaci\u00f3n directa de mi yo mas intimo\u201d. Y ahora pensamos en su met\u00e1fora del \u201clibro jornal\u201d: \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s del \u00e1rbol que el dibujo de sus anillos? Intimidad profanada por el hacha, montejiana hacha de seda, del lector. \u00bfEs que el yo intimo se hace poco a poco, pero se muestra al otro de golpe, talado? En las primeras p\u00e1ginas de las \u201cobras selectas\u201d aclara sus precauciones desde que comenzara a escribir en su adolescencia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Desde esa remota \u00e9poca, para resguardarme, intente una separaci\u00f3n lo m\u00e1s radical posible entre mi persona y el escritor, entre mi yo efectivo y el otro, entre el que me pertenece por entero y el que pertenece al p\u00fablico, se\u00f1or levantisco y arbitrario. (Key, 1977).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">La arbitrariedad de los lectores podr\u00eda llevar a prostituir al escritor, parece temer Key cuando gracianescamente protesta: \u201cEl p\u00fablico pretende disponer del albedr\u00edo de quien escribe para servirse de \u00e9l a su talante, cual ocurre a las infelices mozas del partido\u201d. (Key, 1977).<\/p>\n<p>Los que le conocieron refieren su car\u00e1cter dif\u00edcil, \u201clas peleas con sus contempor\u00e1neos\u201d, esa actitud del cascarrabias est\u00e1 presente cuando envidia a los autores que han logrado crear un seud\u00f3nimo celebre y prestigioso, seud\u00f3nimo que \u201cles sirve de antemural contra el p\u00fablico, mientras, ellos ignorados, y, por lo tanto libres, se\u00f1ores de sus personas, se escurren por entre los dem\u00e1s, cifra de muchedumbres, oscura y aut\u00f3noma. La personalidad literaria de estos varones prudentes y afortunados emerge de las aguas en que se esconden como un periscopio. El due\u00f1o del periscopio se desliza tranquilo mientras el seud\u00f3nimo carga con la curiosidad indiscreta y agresiva de las gentes\u201d. \u00bfSe trata otra vez de la cerradura del cofre, o del disfraz de cesta para bueyes? Cerradura o llave, hoy parecen Jos\u00e9 Montenegro el nombre, y Santiago Key el seud\u00f3nimo de alguien que evit\u00f3 la vida literaria. La condici\u00f3n de monos\u00edlabo tril\u00edtero del t\u00edmido autor, autoriza a este p\u00fablico, todav\u00eda levantisco y arbitrario, a leer (o conversar sobre) estos ensayos a trav\u00e9s de una clave autobiogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>Carre\u00f1o, E. (1952): \u201cSantiago Key-Ayala y su obra\u201d. En: <strong>Motivos de conversaci\u00f3n. Monos\u00edlabos triliteros de la lengua castellana<\/strong>. Ediciones L\u00ednea Aeropostal Venezolana, Caracas.<\/p>\n<p>Gerbasi, V. (1949): \u201cEl dialogo y la cultura. \u00a0Santiago Key Ayala\u201d. En: <strong>Revista Nacional de la Cultura<\/strong> (Caracas) No. 75,\u00a0 P\u00e1gs.: 191-193.<\/p>\n<p>Guerrero, L. (1976): <strong>Candideces<\/strong>. Novena serie. Editorial Arte, Caracas.<\/p>\n<p>Grases, P. (1967): <strong>Gremio de discretos<\/strong>. Ediciones Ariel S.A., Barcelona.<\/p>\n<p>Key, S. (1977<strong>): Obras selectas<\/strong>. Ediciones Edime, Madrid.<\/p>\n<p>Key, S. (1952): <strong>Motivos de conversaci\u00f3n. Monos\u00edlabos triliteros de la lengua castellana. <\/strong>Ediciones L\u00ednea Aeropostal de Venezuela, Caracas.<\/p>\n<p>Paz, F. (1964): <strong>Reflexiones de atardecer<\/strong>. Ediciones del Ministerio de Educaci\u00f3n, Caracas.<\/p>\n<p>Rodr\u00edguez, O. (1999): <strong>Paisaje del ensayo venezolano<\/strong>. Universidad Cecilio Acosta, Maracaibo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pedro-tellez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro T\u00e9llez Santiago Key Ayala (1874- 1959) fue un bibli\u00f3grafo \u201craro\u201d, pues no s\u00f3lo se ocup\u00f3 de los libros raros y curiosos, sino tambi\u00e9n de los inexistentes. 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