{"id":2631,"date":"2021-12-04T23:32:34","date_gmt":"2021-12-05T04:02:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2631"},"modified":"2025-01-20T19:21:47","modified_gmt":"2025-01-20T23:51:47","slug":"uslar-pietri-el-hombre-que-fue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/uslar-pietri-el-hombre-que-fue\/","title":{"rendered":"Uslar Pietri: el hombre que fue"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right; padding-left: 30px;\">Rafael Victorino Mu\u00f1oz<\/h4>\n<p><strong>Pre\u00e1mbulo<\/strong><\/p>\n<p>Cuando se escoge hablar de un autor, se tienen diversas razones, pero creo que b\u00e1sicamente estas razones se pueden reducir a dos: la importancia del autor para una literatura (venezolana, latinoamericana, en este caso) y la importancia que tiene ese autor para uno, de manera personal, \u00edntima. Me animan ambas razones, sin que sepa cu\u00e1l de las dos pesa m\u00e1s. Y es indudable hablar de la importancia de Uslar para las letras de Venezuela y del mundo de habla hispana, es casi llover sobre mojado, valga el lugar com\u00fan.<\/p>\n<p>Paralelamente, me inclino tambi\u00e9n por hablar desde mi experiencia, aclarando que lo hago a la manera de Montaigne: lo que digo no es la medida de las cosas sino la medida de lo que yo pienso de las cosas. En este sentido, comienzo por confesar que hay dos autores por los cuales me anim\u00e9 a escribir, porque quer\u00eda ser como ellos cuando fuera un escritor grande. Uno fue Cort\u00e1zar, pero antes fue Uslar; de hecho, el primer libro de literatura <em>seria<\/em> que tuve fue <em>Camino de cuentos<\/em>, que lleg\u00f3 a mis manos por un avatar que a\u00fan no lleg\u00f3 a recordar o a comprender.<\/p>\n<p>Sin perder de vista su unicidad presento, pues, un conjunto de ensayos donde sucintamente abordo algunos de los diversos aspectos de la vida de Uslar: pol\u00edtico, novelista, cuentista, articulista, ensayista, poeta, dramaturgo, historiador, lector, <em>televisivo <\/em>o <em>audiovisual<\/em>, docente, viajero; haciendo la salvedad de que es dif\u00edcil separar todas estas facetas: el Uslar novelista es historiador y es docente tambi\u00e9n. Adem\u00e1s de que el conjunto se unifica por la figura central, el hombre, que es recogido en el \u00faltimo ensayo del volumen, se debe se\u00f1alar que la escritura de Uslar Pietri est\u00e1 atravesada de largo a largo por su pasi\u00f3n por la historia, que es como una especie de hilo conductor o de eje transversal.<\/p>\n<p>Coincido plenamente con Avenda\u00f1o (2006), quien se\u00f1ala que hay varios Uslar en uno. De igual modo, al hacer la presentaci\u00f3n de nuestro autor en el acto de entrega del premio Alberdi-Sarmiento, conferido a nuestro compatriota, el mismo Borges dice: \u201cpresentar a Uslar Pietri es presentara muchos hombres, porque nuestro hu\u00e9sped puede decir, como Walt Whitman, el escritor americano por antonomasia: soy amplio y contengo muchedumbres.\u201d Sin embargo, la personalidad de nuestro autor es una sola: en todo lo que fue y todo lo que hizo siempre actu\u00f3 movido por las mismas ideas y convicciones y con la misma ecuanimidad.<\/p>\n<p>Asimismo, aclaro que no a todos los Uslar que fueron los conozco en igual medida. El Uslar m\u00e1s cercano es el de los cuentos, al pol\u00edtico le conoc\u00ed bien a trav\u00e9s de los medios; por otra parte, el de los poemas lo he le\u00eddo apenas, casi nada al de las obras teatrales, y me interes\u00e9 muy poco por su programa de televisi\u00f3n y por su columna en la prensa, el tiempo que duraron mientras tuve uso de raz\u00f3n (adem\u00e1s, cuando yo era peque\u00f1o, en mi casa cambiaban el canal apenas comenzaba a sonar la m\u00fasica, que hoy d\u00eda s\u00e9 que es de Vivaldi). As\u00ed que no todos los Uslar est\u00e1n aqu\u00ed, acaso de una manera impl\u00edcita algunos asomen a estas p\u00e1ginas. Particularmente, el Uslar historiador no recibe tratamiento aparte en ning\u00fan cap\u00edtulo, ya que la historia, nuestra historia, est\u00e1 en todo lugar y en todo momento de su obra, quiz\u00e1s de manera menos intensa en los cuentos.<\/p>\n<p>Cierto que tambi\u00e9n hay otros Uslar, hay otras facetas de nuestro autor que merecen destacarse. \u00bfPor qu\u00e9 no hablo de ellos en detalle? En algunos casos, porque no creo que el teatro de Uslar est\u00e9 ni a la altura de sus novelas, cuentos o ensayos ni est\u00e9 a la altura de dramaturgos como Cabrujas. Lo m\u00e1s notable de Uslar pienso que est\u00e1 en lo que quiero abordar aqu\u00ed. Si Arturo Uslar Pietri hubiera sido s\u00f3lo el autor de <em>Ch\u00fao Gil <\/em>o de poemas como <em>Manoa <\/em>o <em>D\u00eda a d\u00eda<\/em>, no ser\u00eda m\u00e1s que un autor de \u00e9sos que uno menciona, como al pasar, diciendo \u201cpor aquella \u00e9poca tambi\u00e9n escrib\u00edan\u2026\u201d, ser\u00eda el personaje de la foto que acompa\u00f1a a los otros conocidos sin que uno sepa qui\u00e9n es en realidad. De hecho, sus poemas y obras teatrales, apenas conocen reediciones. De igual modo, aunque fue un gran docente, no es \u00e9sa precisamente la faceta por la cual lo recordaremos.<\/p>\n<p>As\u00ed, lo que he hecho en realidad en este volumen es como una antolog\u00eda personal de los distintos Uslar Pietri. Los voy presentando en el mismo orden en que los fui descubriendo y conociendo. Me ha sucedido que en la medida que he ido adquiriendo experiencia, como lector y como persona, he sentido predilecci\u00f3n ya por uno ya por otro: al principio fue el de los cuentos, el de las ficciones; despu\u00e9s pas\u00e9 al de las novelas; actualmente leo m\u00e1s sus ensayos, sobre todo sus cr\u00f3nicas de viajes. Ignoro si a todos nos pasa lo mismo como lectores, en relaci\u00f3n con los g\u00e9neros; lo cierto es que he encontrado un Uslar para cada momento de mi vida.<\/p>\n<p><strong>Uslar cuentista<\/strong><\/p>\n<p>Al primer Uslar que conoc\u00ed fue al cuentista. Parad\u00f3jica y coincidencialmente, su primer libro tambi\u00e9n es de cuentos: <em>Barrabas y otros relatos <\/em>(1928), aunque ya antes hab\u00eda publicado algunos art\u00edculos y poemas, como refiere Arr\u00e1iz (2005):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">En 1920 (\u2026) publica su primer art\u00edculo el 28 de agosto en el diario <em>El Comercio <\/em>de Maracay\u2026 en 1922 publica unos primeros y olvidables versos en el semanario <em>Paz y Labor<\/em> (p\u00e1g. 13).<\/p>\n<p>Con respecto al volumen antes mencionado, <em>Barrabas<\/em> <em>y otros relatos<\/em>, distintos cr\u00edticos (como Miliani, 1969, y Araujo, 1988) no dudan en afirmar que marca un importante hito en la renovaci\u00f3n de la narrativa breve venezolana del siglo XX, en un momento que todav\u00eda aparece dominado por el criollismo y donde a\u00fan no se manifiesta en toda su plenitud la vanguardia. El mismo Miliani (1991: 358) afirma que Uslar Pietri \u201ccon su primer libro de cuentos (\u2026) llevaba la firme vocaci\u00f3n renovadora que lo orientar\u00eda hacia el realismo m\u00e1gico\u201d.<\/p>\n<p>En su momento Uslar Pietri se\u00f1al\u00f3 que exist\u00eda, para la fecha en la cual sale a luz <em>Barrabas<\/em>, una clara conciencia de \u00e9poca (valga el t\u00e9rmino que tomo prestado de Rene Wellek), en relaci\u00f3n con el necesario deslastrarse de una literatura, una cultura y una \u00e9pocas que luc\u00edan como anquilosadas. Sobre esto, Uslar (citado por Miliani, en Diccionario Enciclop\u00e9dico de las Letras de Am\u00e9rica Latina, 1995) anot\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2026 algunos de los que \u00e9ramos j\u00f3venes escritores venezolanos sent\u00edamos la necesidad de traer un cambio a nuestras letras. La escena literaria del mundo estaba entonces llena de invitaciones a la insurrecci\u00f3n y nuestro pa\u00eds nos parec\u00eda estagnado\u2026 hab\u00eda que realizar una obra que reflejara, en su condici\u00f3n nueva, la presencia de una nueva conciencia no s\u00f3lo de la literatura, sino de la condici\u00f3n venezolana (p. 4799).<\/p>\n<p>Sin embargo, y a mi juicio, en ese libro, publicado cuando el autor apenas cuenta con 22 a\u00f1os, algunos cuentos todav\u00eda no dejan asomar plenamente la verdadera prosa de Uslar Pietri. Me refiero a textos que dejan en quien lo lee una lejana reminiscencia de Maupassant, como en <em>No s\u00e9<\/em>, o de Poe, como <em>La caja<\/em>. De igual modo, a\u00fan cuando se afirma que este libro puede constituir un importante precedente en la narrativa venezolana, de cara a su renovaci\u00f3n, pesan en \u00e9l acentos costumbristas y criollistas, en cuentos como <em>El ensalmo<\/em>. En este sentido, Miliani (1969) se\u00f1ala que en <em>Barrabas y otros relatos <\/em>se pueden detectar la influencia modernista, del criollismo y a la vez de la vanguardia.<\/p>\n<p>No en balde, en las antolog\u00edas de cuento donde aparece alg\u00fan texto de Uslar, siempre se ha preferido los de otros libros, como <em>Lluvia<\/em>, por ejemplo, o <em>Maichak <\/em>o <em>El gallo<\/em>, donde ya muestra nuestro autor una voz clara y de contornos definidos. Con todo, en <em>Barrabas y otros relatos <\/em>hay textos interesantes, donde, tal como se afirma, se produce un paulatino, aunque no total, alejamiento del campo, se introduce el tema de la ciudad o, a\u00fan, se concede buena parte de la atenci\u00f3n a la psicolog\u00eda de los personajes antes que al paisaje, o a la mera an\u00e9cdota, tal como se observa en el propio texto que da t\u00edtulo al volumen o en <em>Ahora y en la hora de nuestra muerte<\/em>, que sin ser una precisamente una joya de la narrativa, dista a\u00f1os luz de Urbaneja Achelpohl.<\/p>\n<p>Esto no significa necesariamente que en su primer libro, o aun en los otros, Uslar Pietri haya soslayado nuestro paisaje, o nuestro folklore, en suma, nuestras ra\u00edces; antes bien, se siguen presentando tales elementos tan caros a los criollistas y costumbristas. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda, entonces, la novedad de Uslar? Parte de la respuesta la tiene Araujo (1988):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">[Uslar Pietri] va a rescatar de manos del criollismo la tem\u00e1tica rural para tratarla m\u00e1s adentro, en la almendra misma del hombre del nuevo mundo\u2026 Uslar se ha liberado ya de aquella trampa (\u2026) positivista y que Gallegos y \u00e9l estereotipan en la violencia irracional del mulato y del mestizo (pp. 93-94).<\/p>\n<p>En esto coincide Jim\u00e9nez Em\u00e1n (1989), quien, en el pr\u00f3logo de la antolog\u00eda del cuento venezolano, que \u00e9l compil\u00f3 y que publica la Biblioteca Ayacucho, se\u00f1ala lo siguiente: \u201c[Uslar Pietri] logra innovar las atm\u00f3sferas tel\u00faricas y otorgarles un aliento integrador\u201d (p. XXVI).<\/p>\n<p>Yo dir\u00eda algo m\u00e1s: en los primeros cuentos, aun en los de raigambre costumbrista, no se nos presenta tampoco el conflicto civilizaci\u00f3n-barbarie que s\u00ed se da en Gallegos o Urbaneja Achelpohl; el llano y el llanero de Gallegos son el llano y el llanero vistos por un hombre que fue a pasear un d\u00eda a caballo y se qued\u00f3 deslumbrado y despu\u00e9s escribi\u00f3 una novela en la que el h\u00e9roe viene de la ciudad a poner orden y a rescatar a los personajes que se hunden en la vor\u00e1gine de la selva o del llano, como se hund\u00eda Lorenzo Barquero en el tremedal. En el caso de Uslar, la manera de ver y de tratar los asuntos de nuestra tierra es desde dentro: ni el punto de vista ni los personajes son extra\u00f1os a la tierra que pisan, como\u00a0 se ve en el cuento <em>El pr\u00f3jimo <\/em>o en una de sus mejores piezas, <em>La lluvia<\/em>.<\/p>\n<p>Por otra parte, los libros de cuentos publicados por Uslar Pietri aparecen bastante espaciados a lo largo de toda su vida. Posteriores al ya referido <em>Barrabas y otros relatos<\/em> (publicado como ya se dijo en 1928, bajo el sello de Tipograf\u00eda Vargas en Caracas), le siguieron otros vol\u00famenes, en cuanto a cuentos se refiere: <em>Red <\/em>(1936, publicado en Caracas por \u00c9lite), <em>Treinta hombres y sus sombras <\/em>(1949, Buenos Aires, Losada), <em>Pasos y pasajeros <\/em>(1966, Madrid, Taurus), <em>Los ganadores<\/em> (1980, Barcelona, Seix Barral). Casi un libro por d\u00e9cada, y a veces hasta m\u00e1s tiempo entre uno y otro libro de cuentos.<\/p>\n<p>Yo tuve la curiosa suerte de hacer el recorrido cuent\u00edstico de Uslar exactamente al rev\u00e9s, desde los cuentos de <em>Pasos y pasajeros<\/em>, pasando por <em>Red<\/em>, luego <em>Treinta hombres\u2026 <\/em>hasta<em> Barrabas. <\/em>Este es el orden en el que nos lo presenta el C\u00edrculo de Lectores, en la recopilaci\u00f3n titulada <em>Camino de cuentos,<\/em> que dicho sello hace de la obra narrativa breve de nuestro autor y que aparece fechada en 1975, cuando a\u00fan no estaba en prensa el \u00faltimo volumen de cuentos que nos dej\u00f3 (ignoro si fue el mismo Uslar quien sugiri\u00f3 presentarlos en ese orden cronol\u00f3gico inverso). Del \u00faltimo libro que publicara- <em>Los ganadores<\/em>&#8211; apenas aparecen en la recopilaci\u00f3n dos relatos (\u201cCuando yo sea grande\u201d, \u201cEl camino desandado\u201d); quiz\u00e1s para la fecha era lo que hab\u00eda avanzado Uslar en la escritura de ese libro.<\/p>\n<p>Este itinerario de lectura me hizo que tuviera una idea quiz\u00e1s distinta del autor. Los recorridos pueden ser determinantes en nuestro juicio. As\u00ed que comenc\u00e9 por los cuentos en los que Uslar ya era una voz firme y segura; y termin\u00e9 en los acaso menos notables. De hecho, hoy que releo el volumen y reviso el \u00edndice, donde hace cosa de veinte a\u00f1os marqu\u00e9 los que me hab\u00edan gustado, abundan m\u00e1s en <em>Pasos y pasajeros <\/em>o en <em>Red <\/em>que en <em>Barrabas. <\/em>Los cuentos que\u00a0 m\u00e1s recuerdo y he recordado, as\u00ed como rele\u00eddo, son <em>Sime\u00f3n Calamaris, La hembra <\/em>y<em> La lluvia<\/em>.<\/p>\n<p>Aunque suelo asumir que es una necedad tratar de explicar (o explicarse uno mismo) los gustos en cualquier asunto (vinos, mujeres o canciones, parafraseando a Strauss), creo que la raz\u00f3n, en los dos primeros cuentos mencionados (<em>La hembra <\/em>y <em>Sime\u00f3n<\/em> <em>Calamaris<\/em>), tiene que ver con el hecho de que fueron le\u00eddos cuando yo contaba unos quince a\u00f1os y con el hecho de que se trata de relatos de <em>iniciaci\u00f3n<\/em>, historias de j\u00f3venes o adolescentes o ni\u00f1os que se enfrentan por primera vez a algo: a la muerte, a los padres, al amor, al desenga\u00f1o amoroso, al \u201cmundo ancho y ajeno\u201d, entre otras cosas. Este tema tambi\u00e9n aparece en otros cuentos de Uslar Pietri: <em>El viajero<\/em>, <em>El camino<\/em>, <em>Cuando yo sea grande<\/em>.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de temas, debo referir que es en los cuentos en donde Uslar tiende menos a lo hist\u00f3rico, y no es porque no est\u00e9 presente; al contrario, cuentos como <em>El rey zamuro<\/em>, <em>El enemigo<\/em>,<em> No s\u00e9<\/em>, <em>Gavil\u00e1n colorao<\/em>, est\u00e1n ambientados en diversos momentos hist\u00f3ricos de nuestro pa\u00eds, sobre todo en las distintas guerras intestinas vividas a los largo del siglo XIX. Pero, a diferencia de lo que sucede en las novelas, me parece que en estos cuentos la historia de Venezuela no es m\u00e1s que un marco o una escenograf\u00eda, acaso un tel\u00f3n de fondo contra el cual se recorta, n\u00edtido, el relato que Uslar quiere contarnos. No dir\u00eda yo que son relatos <em>hist\u00f3ricos<\/em>, o no lo son a la manera de sus novelas, y de las novelas de quienes le siguieron en este af\u00e1n de novelar la historia. Sobre este asunto volveremos luego.<\/p>\n<p>La ciudad (<em>Yo soy Mart\u00edn<\/em>) y la violencia (<em>La noche en el puerto<\/em>), sobre todo la de los grupos subversivos de los \u201860 (como se ve en <em>El novillo amarrado al botal\u00f3n<\/em>), tambi\u00e9n est\u00e1n presentes en los cuentos de Uslar, un poco menos tambi\u00e9n lo est\u00e1 la sexualidad (el ya\u00a0 mencionado <em>Sime\u00f3n Calamaris<\/em>, pero tambi\u00e9n m\u00e1s sugerentemente en <em>El hombre de la isla<\/em>). Estos tres temas se entrecruzan de una manera sin igual en uno de sus relatos m\u00e1s logrados: <em>Ca\u00edn y nuestra se\u00f1ora de la buena muerte<\/em>. La ciudad como fondo, la guerrilla urbana, cierta tensi\u00f3n sexual, se exponen o afloran en los di\u00e1logos que sostienen un hombre y una mujer que se han encontrado cuando \u00e9sta viene huyendo despu\u00e9s de un atentado, en el que acaso ha participado, y se introduce en la habitaci\u00f3n de pensi\u00f3n donde vive aqu\u00e9l. El relato discurre casi enteramente en los di\u00e1logos de los personajes, en sus vac\u00edos, en sus silencios, en lo que dicen entre l\u00edneas y en lo que dejan de decir.<\/p>\n<p>Otro elemento interesante de la cuent\u00edstica de Uslar Pietri es que recoge de las tradiciones orales, del folklore, del relato del pueblo, de la leyenda de nuestros abor\u00edgenes y\u00a0 recrea y revive para nosotros las historias con su estilo y lenguaje. Tenemos al cl\u00e1sico, m\u00edtico, personaje de Juan Bobo, y al Jos\u00e9 Gabino, arquetipo del indigente que deambula en todos los pueblos, que sobrevive pidiendo un poco aqu\u00ed, robando algo all\u00e1; de igual modo, retoma nuestra f\u00e1bula de t\u00edo Tigre y t\u00edo Conejo, un poco a imitaci\u00f3n de quien fuera su amigo y compa\u00f1ero de generaci\u00f3n, Antonio Arr\u00e1iz; Uslar tambi\u00e9n trabaja con las formas y en la forma de los mitos y leyendas de nuestros abor\u00edgenes, en <em>Maichak<\/em>: \u201chistoria de un indio de la regi\u00f3n sur de Venezuela (Estado Bol\u00edvar), atravesado por los dilemas de la tierra\u201d (Jim\u00e9nez Em\u00e1n, 1989: XXVI) (sic).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los personajes, con los poco convencionales personajes, cabe decir algo m\u00e1s, destacado por Beatriz Gonz\u00e1lez (1975), quien en el pr\u00f3logo de <em>Camino de cuentos<\/em> se\u00f1ala que \u201cpareciera que los personajes viven como si estuvieran muertos, vac\u00edos de conciencia hist\u00f3rica, son\u00e1mbulos en su miseria y podredumbre\u2026 una perspectiva desencantada y esc\u00e9ptica\u201d. Esto \u00faltimo le recuerda a la autora al M\u00e9xico despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, y a m\u00ed me recuerda a Juan Rulfo; si no fuera porque los libros de Uslar Pietri m\u00e1s bien son anteriores, hasta pensar\u00eda en una influencia. Volviendo con los personajes, para la autora citada, en el tratamiento que les da Uslar dentro de los cuentos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2026 se privilegian los estados de soledad, de b\u00fasqueda (<em>La lluvia<\/em>), de enajenaci\u00f3n (<em>Fuego fatuo<\/em>), de locura (<em>El patio del manicomio<\/em>), delirio (<em>La siembra de ajos<\/em>), desubicaci\u00f3n, marginalidad (<em>El gallo, Los herejes<\/em>), persecuci\u00f3n, orfandad y muerte (p. III).<\/p>\n<p>Contrario a lo que acaso pueda interpretarse de este conjunto de rasgos, los personajes de Uslar est\u00e1n perfectamente delineados en su psicolog\u00eda; lo cual ser\u00eda com\u00fan en una novela, pero constituye una circunstancia peculiar trat\u00e1ndose de cuentos. \u00c9sta es, sin duda, otra de sus grandes virtudes como cuentista: dibujar un personaje sin abusar de la paciencia del lector y sin distraerse demasiado de lo que est\u00e1 contando, sin olvidar que lo importante en el cuento es el hecho.<\/p>\n<p>\u00c9stas y otras razones me llevan a estar plenamente de acuerdo con Araujo (1988) cuando se\u00f1ala:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Con <em>Las lanzas coloradas<\/em>, Uslar Pietri se consagra como un buen novelista, y all\u00ed queda. Con sus cuentos, con su vasta obra cuent\u00edstica (fundamentalmente <em>Red <\/em>y <em>Pasos y pasajeros<\/em>), Uslar se consagra y se mantiene como un cuentista universal de la estirpe de Maupassant en Europa y de Horacio Quiroga en Hispanoam\u00e9rica (p. 97).<\/p>\n<p>Ahora bien, aun cuando Araujo habla de una vasta obra cuent\u00edstica, si comparamos el n\u00famero de vol\u00famenes de ensayos (cerca de treinta) con el de cuentos (s\u00f3lo cinco), dan ganas de preguntarse por qu\u00e9 Uslar cultiv\u00f3 menos el g\u00e9nero con el que inici\u00f3 y el que le dio mejores dividendos literariamente hablando. Quiz\u00e1s las razones tengan que ver con el mismo g\u00e9nero: se afirma que el cuento es el m\u00e1s dif\u00edcil de todos; en el mundo abundan m\u00e1s las novelas que los libros de cuento, en una relaci\u00f3n de 20 a 1, no s\u00e9 si m\u00e1s. Se pueden escribir varias novelas en un a\u00f1o, tal como lo demostr\u00f3 Balzac, pero no varios libros de cuentos.<\/p>\n<p>Vila Matas (2000) refiere, entre las muchas circunstancias que llevan a un autor a preferir el silencio, el hecho de que a cierta edad un escritor le puede comenzar a parecer una fatuidad imaginar algo (pongamos por caso, la forma del sombrero que usa un personaje) y despu\u00e9s describirlo. Es como un ejercicio sin sentido, que supone un esfuerzo mayor que el de escribir un ensayo o un estudio, que requiere m\u00e1s de asiduidad, o de constancia que de inventiva.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s a Uslar le pas\u00f3 un poco, ya que el cuento es el g\u00e9nero que demanda m\u00e1s imaginaci\u00f3n (m\u00e1s imaginaci\u00f3n que investigaci\u00f3n). Al llegar a los cuarenta a\u00f1os, ya ten\u00eda tres libros de cuentos. Pasaron 17 a\u00f1os y luego otros 14 m\u00e1s, para que vieran luz el cuarto y el quinto volumen de relatos. Despu\u00e9s sigui\u00f3 escribiendo, principalmente ensayos (y hasta una novela), pero parece que ya no quiso nada m\u00e1s con ese g\u00e9nero, aunque no s\u00e9 si habr\u00e1 quedado alg\u00fan cuento in\u00e9dito, para solaz de sus lectores.<\/p>\n<p><strong>Uslar novelista<\/strong><\/p>\n<p>A Uslar Pietri se le atribuyen com\u00fanmente dos paternidades y un padrinazgo en la literatura. Sobre la primera, una paternidad m\u00e1s bien por adopci\u00f3n, la renovaci\u00f3n de la cuent\u00edstica en Venezuela, ya algo se habl\u00f3 en el aparte anterior; la otra paternidad, acaso tambi\u00e9n adoptiva, es la de la nueva novela hist\u00f3rica, venezolana, latinoamericana y hasta de habla hispana, de lo cual hablaremos aqu\u00ed, en este cap\u00edtulo. Por \u00faltimo, se considera tambi\u00e9n que Uslar Pietri tuvo el honor de haber bautizado a una criatura, de haberle dado nombre a una vertiente de nuestras letras: el realismo m\u00e1gico; pero \u00e9ste es un asunto sobre el cual no voy a discurrir por ahora.<\/p>\n<p>Al parecer, no se puede hablar de nueva novela hist\u00f3rica sin hablar de Uslar. De igual modo, no se puede hablar de las novelas escritas por Arturo Uslar Pietri sin de inmediato tildarlas, absolutamente a todas, de <em>hist\u00f3ricas<\/em>, sea lo que sea que eso signifique; tercero, la mayor\u00eda de las afirmaciones que se pueden hacer en relaci\u00f3n a dichas novelas tiene relaci\u00f3n con su <em>historicismo. <\/em>Esto nos lleva a plantearnos varias cuestiones que trataremos de resolver, en nuestro af\u00e1n de acercarnos al Uslar novelista, ya que en la medida que clarifiquemos los conceptos con base en los cuales justipreciamos la obra de nuestro autor, estaremos exponiendo dicha apreciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las preguntas, entonces, que subyacen a esta discusi\u00f3n, ser\u00edan a mi modo de ver y en ese mismo orden: \u00bfqu\u00e9 significa que una novela sea <em>hist\u00f3rica<\/em>? \u00bfAcaso hay novela que puede no ser hist\u00f3rica o, bien, ser <em>no <\/em>hist\u00f3rica? \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda antes, en contraposici\u00f3n, en relaci\u00f3n con la novela hist\u00f3rica? \u00bfEn qu\u00e9 radica la novedad de la nueva novela hist\u00f3rica, valga la redundancia? \u00bfQu\u00e9 hay en las novelas de Uslar que nos permita llamarlas as\u00ed: hist\u00f3ricas, o incluso considerarlas nueva novela hist\u00f3rica? \u00bfSurge, en efecto, con Uslar Pietri un nuevo (sub)g\u00e9nero?\u00a0 Intentaremos responder algunas de estas cuestiones, acaso no en ese mismo orden y acaso no sea necesario responderlas todas expl\u00edcitamente.<\/p>\n<p>Pero comencemos, antes, por revisar el m\u00e1s dif\u00edcil y elusivo- por lo amplio- de los conceptos: la novela; partiremos de la propia noci\u00f3n de nuestro autor, ya que sus postulados en cuanto a la novela bien pueden y\/o deben corresponder con lo que se plantea como novelista y asimismo iluminar nuestra pesquisa. Al respecto, en sus <em>Letras y hombres de Venezuela <\/em>(1993) se\u00f1ala:<\/p>\n<p>Hay que esperar a Cervantes y a su dominio del tiempo y del espacio, y a su intuici\u00f3n de la condici\u00f3n humana y de sus contradicciones para que nazca la novela moderna (p. 249).<\/p>\n<p>As\u00ed que, como primera premisa, podemos sentar que para Uslar Pietri la novela est\u00e1 \u00edntimamente ligada la naturaleza humana, a sus paradojas. Curiosamente, este t\u00edmido concepto de novela, lo expresa nuestro autor al momento de hablar del cuento: en el libro referido, hay sendos cap\u00edtulos, referidos a ambos g\u00e9neros en la literatura venezolana; pero si bien en el de cuento comienza por dar su definici\u00f3n, en oposici\u00f3n incluso a la novela, en el cap\u00edtulo de la novela venezolana, prescinde de definiciones.<\/p>\n<p>No obstante esta omisi\u00f3n, cualquiera que haya sido su raz\u00f3n o su intenci\u00f3n, en otros momentos discurre Uslar Pietri sobre la raz\u00f3n de ser que, desde su punto de vista, debe asumir la literatura, sea novela, cuento o ensayo. En su Discurso de incorporaci\u00f3n a la Academia Venezolana de la Lengua Correspondiente de la Real Espa\u00f1ola emiti\u00f3 los siguientes conceptos, al hablar de la <em>verdadera misi\u00f3n<\/em> de la literatura venezolana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2026 le queda a \u00e9l\u00a0 [al escritor], y a nadie m\u00e1s que a \u00e9l, el encargo de de expresar las concepciones generales, las intuiciones b\u00e1sicas, la formulaci\u00f3n de las direcciones y de las explicaciones que el pa\u00eds requiere para sentir que tiene una unidad y un camino, es decir, que tiene un ser\u2026 una unidad superior y m\u00e1s duradera que ellos mismos, que posee un esp\u00edritu (\u2026) cuya expresi\u00f3n\u00a0 suprema, inconfundible y permanente, est\u00e1 en su arte, en su pensamiento y en su literatura (\u2026). A nuestros escritores y nuestros artistas (\u2026) corresponde (\u2026) crear un pensamiento nacional y una emoci\u00f3n nacional (Uslar, 1993:\u00a0 91).<\/p>\n<p>De alguna manera, pienso yo, estas tesis hayan m\u00e1s cabida en lo que hizo en sus novelas y en lo que intent\u00f3 con sus ensayos. No es una intuici\u00f3n gratuita; previas a las afirmaciones citadas anteriormente, Uslar hab\u00eda emitido juicios en relaci\u00f3n con las novelas, y particularmente en relaci\u00f3n con los personajes de la novela venezolana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Si pudi\u00e9ramos hacer un censo de los personajes de la novela venezolana, resultar\u00eda impresionante el n\u00famero de a\u00f1orantes, ab\u00falicos, so\u00f1adores y fracasados que la pueblan. Todos los que encarnan las ideas de reforma terminan en fracaso o en repudio (Uslar, ob. Cit.; p. 283).<\/p>\n<p>Asimismo, contin\u00faa en su cr\u00edtica diciendo que \u201cson excepciones los pocos casos que podr\u00edan encontrarse de una actitud afirmativa, estimulante y verdaderamente realista en nuestros grandes narradores\u201d (Uslar, ob. Cit.; p. 284). Es oportuno aclarar que aun cuando Uslar habla de narradores, precedente e intencionalmente hab\u00eda enumerado novelas y novelistas. As\u00ed que, por contraste de estos dos esp\u00edritus y de estas dos visiones, una optimista y otra pesimista, surge impl\u00edcitamente la visi\u00f3n de la novela uslariana, que ambicionaba acrisolar en su esencia el alma y el ser de un pa\u00eds: Venezuela, mostrando a la vez el camino a seguir.<\/p>\n<p>Es inevitable, pues, que con estas ideas en relaci\u00f3n con la funci\u00f3n de la novela y de la literatura en general, haya Uslar buscado respuesta en la historia venezolana, para encontrar la ra\u00edz de esa alma. Este irse hacia atr\u00e1s en la historia responde a una doble motivaci\u00f3n en Uslar Pietri: por un lado, como dec\u00edamos antes, se indaga en las ra\u00edces de lo que somos como pueblo; por el otro, este movimiento en retrospectiva surge, de acuerdo con Araujo (1988: 84), \u201cpara rehuir el costumbrismo\u201d y para rehuir, consecuentemente, de Gallegos. Se\u00f1ala el citado autor que, tanto Uslar Pietri con <em>Las lanzas coloradas <\/em>como Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez con <em>Cubagua,<\/em> \u201cbuscaron hacia atr\u00e1s, en las ra\u00edces, lo que la literatura de su tiempo no les daba: qu\u00e9 eran ellos, qu\u00e9 es Venezuela, qu\u00e9 somos nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Uslar, a pesar de lo dicho anteriormente, al parecer no estaba muy c\u00f3modo con el hecho que sus novelas fueran simplificadas diciendo que eran hist\u00f3ricas; en este sentido, expresa sus desacuerdos tanto con el uso de la etiqueta para sus obras como con la noci\u00f3n misma de novela hist\u00f3rica, llegando incluso a dudar de la existencia de los g\u00e9neros. Esto nos lleva tanto a revisar tanto la primera de las interrogantes que nos planteamos l\u00edneas atr\u00e1s (qu\u00e9 significa el que una novela sea hist\u00f3rica) como algunas de las subsiguientes.<\/p>\n<p>Respecto a la novela hist\u00f3rica, Uslar (1998) comienza por se\u00f1alar:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">A\u00fan aceptando (\u2026) que se puede hablar de novela hist\u00f3rica, se tropieza de inmediato con la dificultad de definir el g\u00e9nero.<\/p>\n<p>El hecho de referirse al pasado no constituye un criterio suficiente. Todos los relatos se refieren al pasado, aun aquellos que en el momento de escribirse parecieron m\u00e1s contempor\u00e1neos\u2026 El tiempo de una manera fatal las ha convertido en testimonio hist\u00f3rico (p. 188).<\/p>\n<p>As\u00ed que nos encontramos en un dilema que puede ser planteado silog\u00edsticamente: si todas las narraciones son de alg\u00fan modo hist\u00f3ricas, no es necesario que se denomine hist\u00f3rica particularmente a ninguna. M\u00e1s adelante, para reforzar su punto de vista, Uslar (1998) se\u00f1ala que \u201cel tema verdadero de la novela es el tiempo\u201d (p. 190) y a\u00f1ade:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">De este modo toda novela es historia porque voluntariamente o no, se propone detener y preservar un momento del acaecer, lo que constituye la tentativa absurda de sustraer del tiempo un fragmento del tiempo (p. 192)<\/p>\n<p>Para nuestro autor, la visi\u00f3n que muchas veces se entreve en una novela <em>hist\u00f3rica<\/em> no se corresponde precisamente con el momento que pretende novelar sino, m\u00e1s bien, con el momento del novelista, lo cual le restar\u00eda mucho valor hist\u00f3rico. As\u00ed, dice, el <em>Cid <\/em>de Corneille es m\u00e1s c\u00f3nsono con la Francia del autor que con la Espa\u00f1a de la reconquista.<\/p>\n<p>Aludiendo impl\u00edcitamente a Walter Scott y expl\u00edcitamente a los rom\u00e1nticos, Uslar afirma que este inter\u00e9s por la reconstrucci\u00f3n arqueol\u00f3gica del pasado la trajeron ellos- los rom\u00e1nticos- que reinventaron todo con m\u00e1s imaginaci\u00f3n que verosimilitud: \u201creinventaron toda una Edad Media tan teatral y convencional como la m\u00e1s gratuita imaginaci\u00f3n\u201d. As\u00ed que las novelas que aparentemente son hist\u00f3ricas terminan, a su juicio, siendo las menos hist\u00f3ricas, siendo las que menos dicen de la sociedad y de la \u00e9poca en la que se desarrollan los hechos.<\/p>\n<p>A estas alturas, aun sin haber terminado de responder todas las preguntas que inicialmente me plante\u00e9, no puedo evitar que surja otra, que acaso tambi\u00e9n se estar\u00e1n formulando en este momento mis lectores: \u00bfpor qu\u00e9, si ten\u00eda esa opini\u00f3n acerca de la novela hist\u00f3rica, decidi\u00f3 Uslar emprender algunas en ese g\u00e9nero, si es que existe, o con ese tema? Pienso que la respuesta en parte est\u00e1 en las l\u00edneas que hemos citado del autor, pero hay que leerlas con un espejo, y esto de seguro nos ayudara con las otras interrogantes que a\u00fan tenemos pendientes.<\/p>\n<p>En primer lugar, lo que Uslar cuestiona m\u00e1s que una forma de novelar, es un g\u00e9nero o una etiqueta que por ser tan amplias nada dicen en realidad de una obra; segundo, se puede admitir que la intenci\u00f3n de nuestro autor, con <em>Las lanzas coloradas<\/em>, por ejemplo, no es hablarnos de c\u00f3mo era ese tiempo, sino c\u00f3mo lo vemos, c\u00f3mo lo ve \u00e9l. Haya o no similitudes, que bien puede haberlas, con la Venezuela de la \u00e9poca de la independencia, es su visi\u00f3n como hombre, como ciudadano, como venezolano, lo que nos quiere contar. \u00bfSu visi\u00f3n de qu\u00e9? En sus propias palabras, muestra su visi\u00f3n de \u201cun esp\u00edritu (\u2026) cuya expresi\u00f3n\u00a0 suprema, inconfundible y permanente, est\u00e1 [la] literatura\u201d (Uslar, 1993:\u00a0 91).<\/p>\n<p>Uslar busca \u201cla acci\u00f3n del pasado en el presente y la transformaci\u00f3n continua del presente en el pasado\u201d (ob. Cit.). En las novelas <em>hist\u00f3ricas<\/em> de Uslar el tema no es la historia, ni el pasado de Venezuela o de Am\u00e9rica; el tema es el presente de Venezuela y de Am\u00e9rica, s\u00f3lo que est\u00e1 expresado en una suerte de par\u00e1bola intemporal. Araujo (1988), respecto a <em>Las lanzas coloradas<\/em>, sostiene: \u201cUslar no busca or\u00edgenes, sino momentos de eclosi\u00f3n del ser\u201d (p. 192), del ser de una naci\u00f3n. M\u00e1s que una narraci\u00f3n hist\u00f3rica, <em>Lanzas coloradas <\/em>es una novela ontol\u00f3gica, aunque no estoy muy seguro de que no haya novelas que no sean en alg\u00fan modo tambi\u00e9n ontol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Disculp\u00e9seme por insistir, al modo de los socr\u00e1ticos, con tanta may\u00e9utica, pero, cabe tambi\u00e9n preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9 entonces Uslar Pietri ubica la acci\u00f3n y los personajes en otras \u00e9pocas distintas de la suya, si tal era la intenci\u00f3n? Ya en parte la respuesta fue dada l\u00edneas atr\u00e1s: rehuir del criollismo y de Gallegos, que se enfocaban en el momento presente; pero, tambi\u00e9n cabe acotar, que Uslar s\u00ed emprendi\u00f3 narraciones ambientadas en su momento presente: el inacabado ciclo de <em>El laberinto de la fortuna<\/em> (en el que ensaya con la novela pol\u00edtica), as\u00ed como la mayor parte de sus relatos, son una prueba fehaciente de ello.<\/p>\n<p>En efecto, volvamos a la idea de que en sus novelas no importa la historia de una \u00e9poca o de un momento, c\u00f3mo eran y si eran tal como los presenta el novelista; como dir\u00eda \u00e9l en sus propios t\u00e9rminos, no importa la reconstrucci\u00f3n arqueol\u00f3gica del pasado. Esto cabe afirmarlo de un modo m\u00e1s o menos tajante para <em>Las lanzas coloradas <\/em>o <em>La isla de Robinson<\/em>, en las que no se puede o se debe reconstruir nada a partir de ellas, ya que no tratan de ser veros\u00edmiles o fieles a la historia; incluso en buena parte de la trama, de ese itinerario espiritual que es <em>La isla de Robinson<\/em>, pr\u00e1cticamente lo que permite vincularlo con alg\u00fan momento o \u00e9poca en particular, la historia de Venezuela, importa menos que la historia de un hombre, que vivi\u00f3 en un lugar y en un momento.<\/p>\n<p>Pero este mismo juicio no se puede sostener con <em>Oficio de difuntos <\/em>o con <em>El camino de El Dorado<\/em>, que s\u00ed son bastante mim\u00e9ticas en el sentido que refiere Auerbach. Para no caer en contradicciones con respecto a sus propios postulados, Uslar Pietri dice que sus novelas no son novelas sino reconstrucciones hist\u00f3ricas (Arr\u00e1iz Lucca, 2001: 46). Aunque \u00e9l lo dijo en un sentido general, a m\u00ed me parece que el t\u00e9rmino es v\u00e1lido para aplicarlo en esas dos obras- <em>Oficio de difuntos <\/em>y <em>El camino de El Dorado<\/em>&#8211; en las que el estricto apego a la cronolog\u00eda y a los hechos, menor capacidad de fabulaci\u00f3n, incluso menor profusi\u00f3n en el lenguaje, hacen pensar en un texto de historia antes que una novela.<\/p>\n<p>As\u00ed que en el supuesto, ya varias veces negado, de que sigamos usando el t\u00e9rmino de novela hist\u00f3rica para referirnos a las novelas de Uslar, habr\u00eda que, por un lado, hacer la discriminaci\u00f3n que ya hicimos, o por otro lado, matizar el concepto adjetiv\u00e1ndolo con un <em>nueva<\/em>, lo que no ser\u00eda del todo descabellado. Esta denominaci\u00f3n se ha dado particularmente a <em>Las lanzas <\/em>coloradas, que es la obra de Uslar a partir de la cual se dio en usar la etiqueta de nueva novela hist\u00f3rica y con la cual se atribuye a nuestro autor la reinvenci\u00f3n del g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Si bien ya no cabe usar, para nosotros, el t\u00e9rmino novela hist\u00f3rica, s\u00ed podemos referirnos a un conjunto de novelas en las que el autor ubica las acciones y personajes en el pasado, en el marco de alg\u00fan acontecimiento significativo o trascendental. En esta clase de textos la visi\u00f3n que hab\u00eda predominado era la rom\u00e1ntica, en la que se resaltaban las cualidades de los h\u00e9roes y se elevaba a categor\u00eda de epopeya cualquier gesta o cualquier batalla. En este caso, estar\u00edamos hablando de obras como <em>Ivanhoe <\/em>de Walter Scott y, en nuestro pa\u00eds, de la <em>Venezuela<\/em><em> heroica <\/em>de Eduardo Blanco.<\/p>\n<p>En efecto, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier denominaci\u00f3n que queramos darle, estas obras guardan pocas similitudes con <em>Las lanzas coloradas<\/em>. Al respecto dice Araujo (1988):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Uslar no pod\u00eda falsear el sentido hist\u00f3rico del mundo sobre el cual trabajaba, pero pod\u00eda alumbrar la historia con un nuevo sentido. Comienza por despojar la historia venezolana de algunos trajinados mitos: no construye una novela de h\u00e9roes- Bol\u00edvar apenas es una sombra- sino de grupos humanos, de masas que se mueven, chocan, se desplazan (p. 85)<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos en los mismos t\u00e9rminos Anderson Imbert (1957) se refiere a la obra del venezolano:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00bfNovela hist\u00f3rica? Bol\u00edvar no aparece. Sin embargo, la figura de Bol\u00edvar encuadra la novela\u2026 Pietri pasa al lado de los precipicios abiertos por la literatura rom\u00e1ntica; pero no se desbarranca nunca\u2026 Pietri nos presenta movimientos de muchedumbres, no de h\u00e9roes (pp. 414-15).<\/p>\n<p>En el mismo orden de ideas, Medina (2006: 753-54) afirma que en esta obra de Uslar Pietri \u201clos personajes hist\u00f3ricos no son concreciones, sino sombras que se yerguen sobre la realidad\u201d; no se delinea el contorno del personaje, sino que se le desdibuja, pues, intencionalmente, en un juego de claroscuros y de sombras; incluso el mismo Bol\u00edvar \u201cnunca deja de ser una sombra\u201d.<\/p>\n<p>Volviendo a un comentario que ya insinu\u00e9 antes, en las restantes novelas de Uslar Pietri, no hay tal profusi\u00f3n de lenguaje como la que se presenta en <em>Lanzas coloradas<\/em>. Es una novela muy rica en im\u00e1genes, desde el mismo t\u00edtulo, muy visual y muy pl\u00e1stica, completamente impresionista, si cabe. Es la sensaci\u00f3n que tuve en la primera lectura y en una relectura m\u00e1s reciente. Tiempo despu\u00e9s, revisando la biograf\u00eda que hace Arr\u00e1iz Lucca (2005) vengo a saber que la intenci\u00f3n inicial de Uslar fue hacer un gui\u00f3n para un audiovisual; en sus propias palabras:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">No una pel\u00edcula con escenarios y argumento\u2026 lo que hay que lograr no es un episodio de Bol\u00edvar visto en la pantalla, sino al contrario una interpretaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica del Libertador\u2026 un poema fotogr\u00e1fico al Libertador (citado por Arr\u00e1iz Lucca, 2005: 28).<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante el mismo Uslar a\u00f1ade que quer\u00eda hacer \u201cuna pel\u00edcula sin protagonistas\u201d (citado por Arr\u00e1iz Lucca, 2005: 29); pero esta intenci\u00f3n inicial se trastoc\u00f3 y se convirti\u00f3 en novela, pienso yo que para bien, ya que le catapult\u00f3 a un nivel de reconocimiento que no ten\u00eda antes. De ese discurso, h\u00edbrido de cine con novela, surgi\u00f3 una propuesta literaria bastante interesante que, sin embargo para mi disgusto, Uslar pr\u00e1cticamente no retoma y explota en narraciones posteriores, con la excepci\u00f3n quiz\u00e1s del relato <em>La lluvia<\/em>.<\/p>\n<p>Creo haber respondido m\u00e1s o menos a casi todas las preguntas que me plante\u00e9, quedando sin resolver la inc\u00f3gnita de si surge, en efecto, a partir de <em>Las lanzas coloradas<\/em> un nuevo estilo de novelar, si lo que hicieron en su momento Herrera Luque o Denzil Romero, as\u00ed como Ana Teresa Torres o Laura Antillano responde a esta visi\u00f3n, sigue ese camino abierto por Uslar Pietri. Responder a tal pregunta es una empresa vasta que rebasar\u00eda los alcances de este peque\u00f1o ensayo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, debo aclarar que si bien no he revisado las distintas concepciones que los te\u00f3ricos y estudiosos(as) manejan en torno a la novela hist\u00f3rica, y m\u00e1s particularmente de la reciente novela hist\u00f3rica en Venezuela, ha sido por una raz\u00f3n: he querido proceder de una manera inductiva, acerc\u00e1ndome al concepto desde la obra, acerc\u00e1ndome a la visi\u00f3n de la nueva novela hist\u00f3rica partiendo desde la propia obra de Uslar Pietri, y no al rev\u00e9s, partiendo del concepto o de la teor\u00eda para examinar su presencia en la praxis literaria.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, mi actitud se debe al hecho que los distintos te\u00f3ricos que hablan de la nueva novela hist\u00f3rica (Menton, Rama, Anderson Imbert, entre otros) no mencionan a Uslar ni como precursor ni como iniciador; ambos ubican el boom de la nueva novela hist\u00f3rica en la d\u00e9cada del \u201970 y los dos primeros mencionados consideran que es partir de <em>El reino de este mundo <\/em>de Carpentier (publicada en 1949) cuando se gesta este g\u00e9nero. Dada la posici\u00f3n de Uslar al respecto, quiz\u00e1s esta omisi\u00f3n le habr\u00eda dejado indiferente.<\/p>\n<p>Debo reconocer que si bien es cierto que la primera novela de nuestro autor no guarda mucha similitud para con lo que los cr\u00edticos preconizan como t\u00edpico en la nueva novela hist\u00f3rica hispanoamericana- distorsiones y anacronismos intencionales o por omisi\u00f3n, ficcionalizaci\u00f3n de los personajes hist\u00f3ricos, metaficcionalidad, intertextualidad, lo carnavalesco y par\u00f3dico, polifon\u00eda discursiva (ver Alcayaga, 2006)- tambi\u00e9n es cierto que <em>Las lanzas coloradas<\/em> no se parece en nada a la anterior novela hist\u00f3rica, como vimos. Para cerrar esta digresi\u00f3n final, podr\u00edamos decir que <em>Las lanzas coloradas <\/em>constituye, simplemente, una nueva, o distinta, forma de novelar la historia.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-3817\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Arturo-Uslar-Pietri-1-300x158.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"335\" srcset=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Arturo-Uslar-Pietri-1-300x158.jpg 300w, https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Arturo-Uslar-Pietri-1.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 636px) 100vw, 636px\" \/><\/p>\n<p><strong>Uslar ensayista<\/strong><\/p>\n<p>Por definici\u00f3n y por efecto acumulativo, Uslar es fundamentalmente un ensayista. Su prosa de ensayo abarca tantos vol\u00famenes como el resto de su obra reunida. En efecto, si nos atenemos al listado que hace Arr\u00e1iz Lucca (2005) y sumamos siete novelas, cinco libros de cuentos, seis libros de cr\u00f3nicas de viajes (algunos tambi\u00e9n un poco ensay\u00edsticos), tres poemarios y dos vol\u00famenes con sus obras de teatro, no llegamos a\u00fan a los 31 libros de ensayo que contabiliza Arr\u00e1iz.<\/p>\n<p>Aunque, \u00e9l incluye como ensayos los tres vol\u00famenes de <em>Valores humanos <\/em>as\u00ed como sus recopilaciones de art\u00edculos de prensa, por ejemplo la publicada en 1955 por Edime, que recoge la columna <em>Pizarr\u00f3n<\/em>. Sin \u00e1nimos de parecer purista, seg\u00fan mis criterios estas recopilaciones de los programas televisivos no son ensayos propiamente, deber\u00edan constituir listado aparte, ya que se acercan m\u00e1s al g\u00e9nero did\u00e1ctico. Casi otro tanto ocurre a veces con el Uslar de la prensa, a quien por razones de gusto no le\u00ed mucho; se me hac\u00eda menos interesante, aun menos ensayista, que el de los libros. Pero respeto el criterio de Arr\u00e1iz para proceder de esa manera.<\/p>\n<p>Ahora bien, cualquiera que sea la visi\u00f3n de los g\u00e9neros que se tenga, en relaci\u00f3n con su prosa no narrativa, es decir, con los textos que pueden ser tenidos por ensayos, no hay dudas de que en Uslar Pietri predomina un tema fundamental: la patria, Venezuela (pero tambi\u00e9n Am\u00e9rica, sentida como una patria), en sus tres vertientes: la historia, sus letras y su pensamiento; en buena medida escribe sobre otros temas que nos tocan y nos afectan: la econom\u00eda y el petr\u00f3leo se presentan recurrentemente. En relaci\u00f3n con la otra gran pasi\u00f3n de su vida, como \u00e9l mismo dec\u00eda, la pol\u00edtica propiamente dicha, aunque no es la m\u00e1s importante tampoco es la m\u00e1s desde\u00f1ada de sus preocupaciones como ensayista, as\u00ed como tampoco la educaci\u00f3n, ya que Uslar era un docente por naturaleza.<\/p>\n<p>Con todo, para m\u00ed uno de los aspectos m\u00e1s valiosos de la lectura de los ensayos de Uslar es el gran valor informativo que poseen; Uslar Pietri fue, sin duda, un gran erudito, un gran conocedor de nuestra historia y un excelso divulgador de la misma. Uslar siempre estuvo, incluso al momento de escribir ensayos, atento a su tarea de docente, y atento a la tarea formadora de las letras, en concordancia con su visi\u00f3n de que corresponde a la literatura, y a los escritores, la formaci\u00f3n de un pensamiento nacional; de all\u00ed que la historia, pasada pero tambi\u00e9n presente, la de su tiempo y del nuestro, es la gran protagonista.<\/p>\n<p>Es en sus ensayos, contrario a lo que dije de los cuentos, donde Uslar da rienda suelta a su m\u00e1s secreto anhelo: ser un historiador, pero un historiador no de esos cientificistas que tratan los hechos con pinzas y que carecen de lo m\u00e1s fundamental a la hora de escribir: el estilo; Uslar es un historiador apasionado, de \u00e9sos que da gusto escuchar y leer, porque <em>cuentan<\/em> la historia como un cuento y no como una mera enumeraci\u00f3n de hechos y fechas; es un historiador de los de antes, en el buen sentido, a lo Suetonio. Antes que leer cualquier manual de historia, prefiero leer a Uslar. Por ejemplo, su texto sobre Samuel Robinson me parece perfecto para introducirnos al ideario del maestro del Libertador.<\/p>\n<p>Ya anteriormente hab\u00eda tenido la oportunidad de abordar la ensay\u00edstica de Uslar. En esa oportunidad se\u00f1al\u00e9 precisamente que Uslar era un docente escritor, un esp\u00edritu apol\u00edneo, met\u00f3dico, mesurado y, sobre todo, ordenado; m\u00e1s un erudito que un ensayista: su af\u00e1n did\u00e1ctico predomina y a la opini\u00f3n personal se superpone muchas veces el deseo de aprovechar el momento para ense\u00f1ar algo. Esto es notable sobre todo en los ensayos literarios, en los hist\u00f3ricos, en sus cr\u00f3nicas de viajes y en sus programas de televisi\u00f3n. De all\u00ed que sus argumentaciones cedan espacio a sus exposiciones.<\/p>\n<p>Por otra parte, aun a pesar de lo abundante que fue su incursi\u00f3n en este g\u00e9nero, y aun a pesar de que s\u00ed lo hace en otros casos y otros g\u00e9neros, Uslar Pietri no expone su concepci\u00f3n sobre el ensayo, o al menos yo no la he podido leer. Quiz\u00e1s esta actitud obedece un poco a lo que dice Rodr\u00edguez Ortiz (1983):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Que se sepa, todas y cada una de las consideraciones sobre el ensayo padecen la prueba de la definici\u00f3n desde la primera l\u00ednea\u2026 No es extravagante entonces que las concepciones sobre el ensayo salven mal su prop\u00f3sito y decepcionen. Es m\u00e1s, su fin deliberado est\u00e1 destinado al fracaso. El g\u00e9nero acostumbra a defenderse proclamando arbitrariedad\u2026 toda consideraci\u00f3n sobre el ensayo es una proclama indirecta de est\u00e9tica y un grito contra las averiguaciones (pp. 9-10).<\/p>\n<p>As\u00ed, al parecer, Uslar a sabiendas de esta situaci\u00f3n, como que se ahorr\u00f3 el problema o la verg\u00fcenza de pasar por all\u00ed y no dijo lo que cre\u00eda del g\u00e9nero, que a m\u00ed me hubiera gustado saberlo, as\u00ed como me gusta conocer el ars po\u00e9tica de todos los ensayistas, lo que piensan de la forma a la que apelan para darle rienda suelta a su pensamiento.<\/p>\n<p>De lo poco que dice, se puede entrever que nuestro autor valoraba bastante este g\u00e9nero. Particularmente, en una de las entrevistas que sostuviera con Arra\u00edz (2007), Uslar Pietri critica a Gallegos por no tener una obra de pensamiento: \u201cla obra de pensamiento de R\u00f3mulo Gallegos no existe. Nada, ni un art\u00edculo\u201d (p. 37), afirma rotundamente, a la par\u00a0 que lo catalogaba de ser un hombre d\u00e9bil y perezoso.<\/p>\n<p>En esta entrevista observamos algo que Uslar no practica en demas\u00eda como ensayista, volviendo al tema de la condici\u00f3n docente (expositiva o informativa) de Uslar en sus ensayos. As\u00ed como vemos a un hombre menos ecu\u00e1nime y m\u00e1s vehemente en ese juicio sobre Gallegos, creo que tambi\u00e9n fue en los textos de opini\u00f3n pol\u00edtica en los que m\u00e1s se nota a un hombre exaltado, apasionado y vehemente, inclusive.<\/p>\n<p>Se sabe de su permanencia en puestos pol\u00edticos, en \u00e9pocas no muy claras ni muy gloriosas, como sus cargos durante el gobierno de G\u00f3mez, su silencio ante P\u00e9rez Jim\u00e9nez, su presencia en la Comisi\u00f3n Delegada del Congreso Nacional durante el <em>Porte\u00f1azo<\/em>; lo cual siempre le reprochar\u00edan sus oponentes pol\u00edticos y literarios (imagino que los pol\u00edticos lo acusaban de intelectual y los literatos, de pol\u00edtico). Todos estos hechos lo habr\u00edan hecho sentirse obligado muchas veces a justificarse, ante los otros y ante s\u00ed mismo; su capacidad argumentativa al respecto ser\u00eda m\u00e1s ejercitada. Es, pues, en los ensayos de contenido pol\u00edtico en los que leo a un hombre que opina y no s\u00f3lo a un hombre que ense\u00f1a.<\/p>\n<p>Ahora bien, en su novel\u00edstica y en su cuent\u00edstica creo que es posible encontrar momentos culminantes (relatos como <em>La lluvia <\/em>y la novela <em>Las lanzas coloradas<\/em>), as\u00ed como momentos malogrados (<em>Un retrato en la geograf\u00eda<\/em>, por ejemplo), pero en el ensayo tuvo una gran regularidad y homogeneidad. Se me har\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil, por ello, hacer una antolog\u00eda de cuentos de Uslar que una antolog\u00eda de ensayos. Con todo, recuerdo particularmente algunos textos, como el ya mencionado sobre Samuel Robinson (en <em>Letras y hombres de Venezuela)<\/em>, o uno, muy narrativo y muy emotivo, sobre Borges, que forma parte del conjunto <em>Fantasmas de dos mundos<\/em>.<\/p>\n<p>En l\u00edneas generales, en sus ensayos Uslar siempre se va a lo profundo, a lo que considera lo esencial, sin detenerse en lo aparentemente superficial, se va a lo ontol\u00f3gico antes que a lo fenomenol\u00f3gico; su l\u00ednea es, pues, de acuerdo con lo que hemos venido diciendo, la interpretaci\u00f3n de la historia, de la cultura, del esp\u00edritu de nuestros pueblos, un poco a lo Mari\u00e1tegui o a lo Octavio Paz. Sin embargo, su visi\u00f3n de la historia es un poco la que ha sido siempre: la de los hombres representativos, por ello mismo un poco rom\u00e1ntico y un poco grandilocuente.<\/p>\n<p>Para mi gusto, creo que tambi\u00e9n hace falta el ensayo sobre lo cotidiano, un poco a la manera de Key Ayala, o a la manera del creador del g\u00e9nero, Michel de Montaigne. Las observaciones que hace Uslar Pietri sobre lo cotidiano, lo corriente, lo de todos los d\u00edas, est\u00e1n principalmente en sus libros de viajes; me parece que se trataba de un agudo y tenaz observador (el texto <em>La ciudad de nadie<\/em>, sobre Nueva York, es sencillamente excepcional), pero que no conced\u00eda demasiada importancia a nuestra<em> petit histoire<\/em>.<\/p>\n<p>Otro asunto que ech\u00f3 de menos en la obra ensay\u00edstica de Uslar Pietri, coincidiendo con lo que dice Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina (s\/f) en el pr\u00f3logo de <em>Mundo nuevo nuevo mundo <\/em>(1998), es un poco de sentido del humor, quitarle algo de solemnidad al asunto, incluso hablar de lo balad\u00ed o intrascendente; si bien, como se\u00f1ala el citado autor, Uslar Pietri \u201cha utilizado la eficacia del ensayo en la mayor parte de las modalidades\u201d (p. XV), con la excepci\u00f3n ya se\u00f1alada.<\/p>\n<p>Sobre este particular, las diversas modalidades que asume el g\u00e9nero que nos ocupa, Rodr\u00edguez Ortiz (1983) se\u00f1ala:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Hay, entre otros, el [ensayista] doctrinario, el poem\u00e1tico, el cr\u00edtico, el est\u00e9tico, el social, el concentrado, el par\u00f3dico, el difuso, el largo, el costumbrista, el narrativo, el afor\u00edstico, el dram\u00e1tico, el mediano, el epigram\u00e1tico (p\u00e1g. 11).<\/p>\n<p>A \u00e9stos, yo a\u00f1adir\u00eda: el ensayista apol\u00edneo, el ensayista docente y Uslar Pietri, que no es lo mismo pero es igual.<\/p>\n<p><strong>Uslar pol\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>Uslar Pietri pr\u00e1cticamente transit\u00f3 toda la vida pol\u00edtica de Venezuela del siglo XX, abrazando, a lo largo de este tr\u00e1nsito, todas las posturas, tesis pol\u00edticas, cargos y funciones que pueden ejercerse, falt\u00e1ndole tan s\u00f3lo uno: la presidencia, que podr\u00eda haber sido el destino natural de quien recorre el camino de la administraci\u00f3n p\u00fablica de la manera que \u00e9l lo hizo, aunque su suerte final en materia de pol\u00edtica y en el ejercicio de cargos p\u00fablicos termin\u00f3 siendo lo contrario de lo que al principio fue. Creo que primero fue un funcionario ac\u00f3lito y despu\u00e9s un hombre con conciencia, hasta finalmente convertirse en una especie de conspirador, en el buen sentido de la palabra. Pero ya veremos en detalle lo que ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Como se sabe, Uslar Pietri naci\u00f3 despuntando el siglo XX, el 16 de mayo de 1906, en los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno de Cipriano Castro (quien hab\u00eda asumido desde 1899). A los pocos a\u00f1os, en 1908, el General Juan Vicente G\u00f3mez, en un golpe de dados, se har\u00eda con el poder, y all\u00ed permanecer\u00eda hasta 1935. Es decir, la mayor parte de la infancia, adolescencia, juventud y hasta el inicio de su edad adulta, Uslar Pietri vivir\u00eda en un pa\u00eds donde predominaba la monol\u00edtica figura de un dictador.<\/p>\n<p>Las vinculaciones de Uslar Pietri con el poder y con la administraci\u00f3n p\u00fablica las tuvo desde muy temprano. En primer lugar, sus padrinos fueron el mismo Cipriano Castro y su esposa, Zoila de Castro, para entonces Presidente de la Rep\u00fablica y primera dama, respectivamente. Por otra parte, el padre de nuestro autor, el coronel Arturo Uslar Santamar\u00eda, estuvo al servicio del Estado, primero con Castro y despu\u00e9s con G\u00f3mez (tras una breve estad\u00eda en la c\u00e1rcel), ocupando diversos cargos de no muy excesiva relevancia p\u00fablica pero s\u00ed de gran importancia para la familia de nuestro escritor, ya que eran la fuente del sustento familiar. Por \u00faltimo, con los hijos del General Juan Vicente G\u00f3mez nuestro autor tendr\u00eda una relaci\u00f3n de amistad durante la adolescencia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan se\u00f1ala Arr\u00e1iz Lucca (2005):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Aquel adolescente sol\u00eda sentarse a la mesa del general G\u00f3mez con mucha frecuencia\u2026 De modo que la adolescencia de Uslar est\u00e1 vinculada con la experiencia del trato frecuente del poder absoluto (p\u00e1g. 13).<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar pues que, ya en su juventud, la primera postura asumida por nuestro escritor haya sido la de un conservador, acaso timorato y medroso por la suerte que podr\u00eda correr el padre, como ya dijimos, un funcionario menor bajo el r\u00e9gimen gomecista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2026 la participaci\u00f3n pol\u00edtica de Uslar en contra de la dictadura gomecista supon\u00eda da\u00f1os a su familia que el joven no quiso asumir. Adem\u00e1s, la amistad con los hijos de G\u00f3mez (\u2026) segu\u00eda en pie (p\u00e1g. 17).<\/p>\n<p>As\u00ed que mientras se va calentando el panorama pol\u00edtico, con miras a la manifestaci\u00f3n pol\u00edtica de la llamada <em>generaci\u00f3n del \u201828<\/em>, Uslar discretamente se hace a un lado, guarda silencio y no apoya p\u00fablicamente a este movimiento, donde estaban algunos de los que eran sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n literaria y de universidad. Si bien militaban en el mismo bando en relaci\u00f3n con literatura (se hac\u00edan ver a s\u00ed mismos como la vanguardia), en pol\u00edtica Uslar estaba en la acera del frente, o quiz\u00e1s m\u00e1s bien en la del medio.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s y durante los sucesos de la semana del estudiante en febrero de 1928, y lo que ocurri\u00f3 en abril de dicho a\u00f1o, mientras los participantes terminaron en la c\u00e1rcel, detenidos o porque se entregaron, y algunos luego fueron al exilio, Uslar se limita a la preparaci\u00f3n de la publicaci\u00f3n de su primer libro. En palabras del mismo autor, y para tratar de hacer entender su actitud, establece una diferencia entre la generaci\u00f3n literaria, muy reducida, con la cual s\u00ed tuvo vinculaci\u00f3n, y lo que despu\u00e9s se llam\u00f3, de manera general, la generaci\u00f3n del \u201828, que \u201cfueron aquellos estudiantes que protestaron contra G\u00f3mez en Caracas\u201d (citado por Arr\u00e1iz Lucca, 2007: 11).<\/p>\n<p>Respecto a este momento, tan pol\u00e9mico en su vida, Uslar a\u00f1ade:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Cuando el movimiento tom\u00f3 un cariz pol\u00edtico, a m\u00ed se me plante\u00f3 un problema: \u00bfdeb\u00eda seguir, sabiendo que esto le iba a ocasionar a mi padre, que era funcionario del gobierno en Aragua, problemas graves y de consecuencias impredecibles? [&#8230;] era preferible cargar con la responsabilidad de abstenerme. Entonces, me apart\u00e9. No ca\u00ed preso y continu\u00e9 mi carrera en la universidad hasta finalizarla (Eskenazi, 1988).<\/p>\n<p>Probada su fidelidad, si no al r\u00e9gimen por lo menos a la familia y a los amigos, en el a\u00f1o 1929, una vez que Uslar concluye su doctorado en Ciencias Pol\u00edticas, es nombrado Agregado Civil de la Legaci\u00f3n de Venezuela y, tambi\u00e9n, Secretario de la Delegaci\u00f3n de Venezuela ante la Sociedad de las Naciones, raz\u00f3n por la cual viaja a Par\u00eds.<\/p>\n<p>Hay diversas versiones con respecto a esta partida. Arr\u00e1iz Lucca (2005) refiere lo siguiente<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Sobre los intr\u00edngulis de su nombramiento, nada se sabe, pero es evidente que los v\u00ednculos entre Uslar y los hijos de G\u00f3mez han debido contribuir con la designaci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, no se trataba de un cargo de importancia\u2026 [y] No era un absoluto desconocido para (\u2026) el general G\u00f3mez (p\u00e1g. 22).<\/p>\n<p>En tanto que Spinato (2001) asegura que fue otra la raz\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2026 la inocente atracci\u00f3n del joven en una \u00f3rbita que no se limit\u00f3 a la protesta literaria, indujo su familia a alejarlo de la vida cultural caraque\u00f1a. Temerosos de que su actitud pudiera afectar al respeto y las cargas de que gozaban muchos de sus familiares, sus padres hicieron que se le enviara a Francia como Agregado Civil de la Legaci\u00f3n Venezolana. De este modo Arturo Uslar Pietri se sustrajo a las represiones y a los encarcelamientos de los meses sucesivos&#8230;<\/p>\n<p>Uslar permanecer\u00e1 en ejercicio hasta 1934, desarrollando su labor con discreta eficiencia y aprovechando al m\u00e1ximo la estancia en Europa para viajar y conocer otros sitios as\u00ed como entrar en contacto con la flor y nata de la vanguardia art\u00edstica del mundo. En ese a\u00f1o es llamado a regresar a Venezuela, donde le esperan nuevos cargos, as\u00ed como el inicio de sus coqueteos con la pol\u00edtica, por la cual se dej\u00f3 seducir, aunque sin olvidar del todo su vocaci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>De vuelta en nuestro pa\u00eds, es designado Presidente de la Corte Suprema de Justicia del estado Aragua, donde permanecer\u00e1 por muy poco tiempo: renuncia a principios de 1935, pero no pasa a ejercer ning\u00fan otro cargo ni durante lo que queda del gobierno de G\u00f3mez (que fallece, <em>oficialmente<\/em>, el 17 de diciembre de 1935) ni hasta unos meses despu\u00e9s de que asumiera el general Eleazar L\u00f3pez Contreras. Sin embargo, \u00e9stos no son meses vac\u00edos en cuanto a la actividad pol\u00edtica de Uslar Pietri, al contrario, se comienza manifestar su inter\u00e9s en participar m\u00e1s activamente, no s\u00f3lo como un mero funcionario, sino como un hombre que tiene ideas, gracias a que en el nuevo gobierno de L\u00f3pez Contreras hubo una mayor apertura pol\u00edtica y libertad de expresi\u00f3n, para nuestro autor y para muchos venezolanos que hab\u00edan permanecido callados por largos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Al respecto, un hecho importante lo constituye el comienzo de su actividad como articulista de la prensa, en el editorial del 27 de diciembre del diario <em>El Universal<\/em>. En dicho editorial Uslar, por primera vez, realiza un an\u00e1lisis directo de la realidad de nuestra naci\u00f3n,\u00a0 haciendo un llamado a la unidad. Igualmente, se vincula a la redacci\u00f3n del diario <em>Ahora<\/em>, donde tambi\u00e9n elabora los editoriales, entre ellos el c\u00e9lebre texto titulado <em>Sembrar el petr\u00f3leo<\/em>, del 14 de julio de 1936. En los referidos editoriales, Uslar mayormente abordaba los asuntos pol\u00edticos de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>A la par de esta actividad en la prensa, Uslar se vincula con agrupaciones pol\u00edticas, espec\u00edficamente hablamos de la Organizaci\u00f3n Revolucionaria de Venezuela (ORVE), donde tambi\u00e9n estaban R\u00f3mulo Betancourt (quien luego se desvincul\u00f3 para fundar el Partido Democr\u00e1tico Nacional, germen de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica), Mariano Pic\u00f3n Salas, Alberto Adriani, entre otras figuras destacadas de la intelectualidad venezolana (Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundaci\u00f3n Polar, 1997; tomo 3: 512); gracias a este \u00faltimo, reci\u00e9n nombrado Ministro de Hacienda, Uslar Pietri regresa a ocupar un cargo en la administraci\u00f3n p\u00fablica, como jefe de la secci\u00f3n de Econom\u00eda del referido Ministerio.<\/p>\n<p>As\u00ed, Uslar inicia, a la par de un largo silencio como escritor (entre 1936 y 1945 no publica un solo libro), una larga permanencia en la administraci\u00f3n p\u00fablica, ininterrumpida hasta la ca\u00edda de Medina Angarita. Despu\u00e9s de la ya mencionada secci\u00f3n de Econom\u00eda, llegar\u00e1 a ocupar diversos cargos, varios de ellos ministeriales, durante los a\u00f1os referidos. As\u00ed fue, sucesivamente: director de Informaci\u00f3n y director de Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, en la Chanciller\u00eda; Director del Instituto T\u00e9cnico de Inmigraci\u00f3n y Colonizaci\u00f3n; Ministro de Educaci\u00f3n, todo esto durante el gobierno del General Eleazar L\u00f3pez Contreras. Cuando asume Medina Angarita, Uslar Pietri sigui\u00f3 siendo hombre de confianza, de la m\u00e1s alta confianza, ya que es nombrado Secretario de la Presidencia de la Rep\u00fablica; por unos meses es el Ministro de Hacienda pero despu\u00e9s regresa a ocuparse nuevamente de la Secretar\u00eda de la Presidencia; cuando ocurre el golpe de estado del 18 de octubre, Uslar Pietri era el Ministro de Relaciones Interiores.<\/p>\n<p>En todos estos cargos, que Uslar desempe\u00f1\u00f3 con su caracter\u00edstica eficiencia, particip\u00f3 en importantes decisiones y acciones que contribuyeron a configurar una nueva etapa en la vida republicana de nuestra naci\u00f3n. Por ejemplo, estando en la Canciller\u00eda, como Director de Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, promueve la negociaci\u00f3n del primer Tratado Comercial con Estados Unidos (Arr\u00e1iz Lucca, 2005: 42); como Ministro de Educaci\u00f3n, reformula el proyecto de la primera Ley de Educaci\u00f3n, la cual es aprobada (tomado de http:\/\/www.me.gov.ve). Es interesante se\u00f1alar que Uslar es uno de los primeros en tomar en cuenta las ideas de avanzada que, en su momento, esbozo don Sim\u00f3n Rodr\u00edguez; esto se refleja en el esp\u00edritu de la Ley antes referida.<\/p>\n<p>Al frente de este despacho, Uslar obtuvo otros importantes logros: la ampliaci\u00f3n de la matr\u00edcula; la preocupaci\u00f3n por el mejoramiento del magisterio, tanto en sus condiciones socio econ\u00f3micas como en su formaci\u00f3n; la reforma de la escuela primaria, que se dividi\u00f3 en dos etapas; la ense\u00f1anza de la historia de Venezuela como una asignatura independiente de la historia universal (comunicaci\u00f3n Nro. 1975, del 15 de septiembre de 1939); la creaci\u00f3n de la Biblioteca Venezolana de Cultura. La gesti\u00f3n de Uslar Pietri al frente del Ministerio de Educaci\u00f3n posiblemente ha sido una m\u00e1s significativas del siglo XX, aun a pesar de que apenas contaba 33 a\u00f1os cuando entra a ese despacho.<\/p>\n<p>Paralelamente al ejercicio de estos cargos, Uslar Pietri participa activamente en y con agrupaciones pol\u00edticas en ciernes. Adem\u00e1s de su ya mencionada presencia en la fundaci\u00f3n de ORVE, Uslar se integra en 1937 a las filas del Partido Agrario Nacional, cercano al gobierno de L\u00f3pez Contreras; asimismo, en 1943, se encuentra entre los l\u00edderes y fundadores del Partido Democr\u00e1tico Venezolano (PDV), que tambi\u00e9n era un partido de gobierno. Uslar es el gran ide\u00f3logo del partido y del Estado y mantiene una viva pol\u00e9mica con el m\u00e1s ac\u00e9rrimo de los opositores de la Presidencia de Medina Angarita: un tal R\u00f3mulo Betancourt.<\/p>\n<p>Es interesante se\u00f1alar que, durante el gobierno del antes mencionado, Isa\u00edas Medina Angarita, es cuando Uslar Pietri estuvo m\u00e1s cerca de la cima del poder. No s\u00f3lo porque desde el puesto de Secretario de la Presidencia pod\u00eda mover muchos hilos, sino porque parec\u00eda ser el sucesor natural para ocupar la primera magistratura del pa\u00eds; estamos hablando de una \u00e9poca en la cual se somet\u00eda a elecci\u00f3n, por sufragio directo y universal, sino que era <em>designado<\/em> por quien ocupara el cargo, es decir, el presidente de la Rep\u00fablica eleg\u00eda a su sucesor. As\u00ed, como dec\u00edamos, parec\u00eda que Uslar era el hombre, pero ten\u00eda un handicap: no era militar y no era andino, rasgos que eran una constante de los presidentes de Venezuela desde Cipriano Castro hasta el que era para ese entonces, Isa\u00edas Medina Angarita.<\/p>\n<p>En una entrevista, el mismo Uslar habla de ese momento:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Era muy dif\u00edcil que me escogiera a m\u00ed: yo no soy tachirense, y la tradici\u00f3n de militares tachirenses se impon\u00eda, hubiera sido un atrevimiento, una osad\u00eda contra los instrumentos del poder. Un d\u00eda [Medina Angarita] me dijo: \u201cVamos a hablar Arturo, vamos a hablar de la sucesi\u00f3n de la Presidencia. T\u00fa deber\u00edas ser el Presidente de Venezuela, tienes todas las condiciones para serlo, pero desgraciadamente en las circunstancias actuales yo soy el heredero de Cipriano Castro, a pesar de que mi padre muri\u00f3 peleando contra \u00e9l, y no ser\u00eda posible que yo rompiera esa tradici\u00f3n. Vamos a ver en qui\u00e9n pensamos\u201d (Arr\u00e1iz Lucca, 2007: 20)<\/p>\n<p>No le habr\u00e1 dejado un muy buen sabor a Uslar el haber tenido que coadyuvar en la elecci\u00f3n de alguien para que ocupara el cargo que \u00e9l hubiera querido para s\u00ed. El elegido result\u00f3 ser Di\u00f3genes Escalante, quien s\u00ed hab\u00eda sido militar y era, por dem\u00e1s tachirense; con su nombramiento estuvieron de acuerdo inclusive los factores que m\u00e1s adversaban a Medina, como la Acci\u00f3n Democr\u00e1tica de Betancourt. El eventual sucesor:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Inicia su campa\u00f1a electoral\u00a0 en agosto de 1945, pero a las pocas semanas, empieza a manifestar se\u00f1ales inequ\u00edvocas de enajenaci\u00f3n mental. Obligado a renunciar a su candidatura\u2026 vive hasta su muerte, recluido en un hospital psiqui\u00e1trico\u00a0 de Miami, retirado de toda actividad (Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundaci\u00f3n Polar, 1997; tomo II, p\u00e1g. 232).<\/p>\n<p>El estado mental del eventual sucesor a la presidencia desatar\u00e1\u00a0 la grave crisis pol\u00edtica que desemboca en el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, historia que ya todos conocemos, incluso hasta en sus m\u00e1s m\u00ednimas consecuencias. En este estado de cosas, Uslar termina yendo al exilio, a Nueva York. Interrumpe as\u00ed su permanencia en la administraci\u00f3n p\u00fablica pero retoma la interrumpida actividad literaria. Como \u00e9l mismo lo confiesa, si no hubieran derrocado a Medina el 18 de octubre, \u00e9l no hubiera sido un escritor sino un pol\u00edtico, un Betancourt m\u00e1s; ese golpe lo devolvi\u00f3 a las letras de golpe, como \u00e9l mismo dijo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Si no hubiera habido el 18 de octubre lo m\u00e1s seguro es que yo no hubiera hecho mi obra de escritor, o la mayor parte de ella, que es por lo que la gente m\u00e1s o menos me considera y respeta. Hubiera sido un pol\u00edtico profesional, me hubiera tragado la pol\u00edtica, hubiera figurado en el dudoso cat\u00e1logo de los presidentes venezolanos\u2026 el 18 de octubre hizo que me reorientara y me devolviera a lo que fundamentalmente soy. Soy un hombre de pensamiento (citado por Arr\u00e1iz Lucca, 2005: 61)<\/p>\n<p>Uslar regresa a Venezuela, en 1950, tras un exilio de 5 a\u00f1os. Pero no regresa para integrarse a la pol\u00edtica de inmediato, al menos \u00e9sas no eran sus intenciones. Adem\u00e1s de comenzar con su programa de televisi\u00f3n, altern\u00f3 sus labores al frente de la agencia de publicidad ARS y del Papel Literario de <em>El nacional<\/em>. No deber\u00eda resultar extra\u00f1o este alejamiento de la pol\u00edtica y de la administraci\u00f3n p\u00fablica en tales circunstancias: haber vivido un golpe de Estado, haber sufrido la c\u00e1rcel (aunque s\u00f3lo por un mes), luego el exilio, no muy buenas condiciones econ\u00f3micas (sus bienes fueron confiscados), ser sometido a la verg\u00fcenza p\u00fablica (se le acusaba de corrupci\u00f3n).<\/p>\n<p>Pero, a\u00fan as\u00ed, a m\u00ed no deja de sorprenderme, no s\u00f3lo el hecho de que Uslar ha regresado al pa\u00eds despu\u00e9s de un golpe de Estado a un gobierno leg\u00edtimamente constituido (el gobierno de Gallegos, quien se impuso en las elecciones de 1948 y luego fue derrocado), sino su silencio ante dicho golpe y ante los diversos hechos acaecidos entre el momento de su regreso y la ca\u00edda de P\u00e9rez Jim\u00e9nez en 1958: el asesinato de Delgado Chalbaud (en 1950), a la saz\u00f3n presidente de la Junta de Gobierno; el desconocimiento, por parte de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez, de los resultados de las elecciones de 1952, donde hab\u00eda resultado electo J\u00f3vito Villalba. Uslar, como en el \u201828, call\u00f3 o se hizo a un lado (y si algo dijo, no fue p\u00fablicamente, no lo he le\u00eddo o no ha llegado hasta nosotros). No es mi inter\u00e9s juzgar, menos a\u00fan sin estar en sus zapatos; s\u00f3lo doy constancia de mi perplejidad.<\/p>\n<p>Durante las dos peores dictaduras que padeci\u00f3 Venezuela en el siglo XX, Uslar pareci\u00f3 dormir el sue\u00f1o de los justos, pol\u00edticamente hablando, sin mayores preocupaciones. Primero, como funcionario de gobierno con G\u00f3mez; luego, durante el gobierno de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, Uslar aparec\u00eda en televisi\u00f3n (en 1953 comienza la producci\u00f3n de su programa para la pantalla chica) y en otros espacios de la vida nacional, sobre todo de la cultura y la academia: en 1951 fue electo como Individuo de N\u00famero de la Academia Venezolana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Espa\u00f1ola; en 1954 le confieren el Premio Nacional de Literatura, junto con Pic\u00f3n Salas; en 1955 ingresa a la Academia de las Ciencias Pol\u00edticas y Sociales.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en 1952, cuando es eliminada la autonom\u00eda universitaria, Uslar sucribe, junto a otros profesores, una carta de protesta, y al a\u00f1o siguiente renuncia a su c\u00e1tedra (Miliani, en Diccionario Enciclop\u00e9dico de las Letras de Am\u00e9rica Latina, 1995); y a principios de 1958, faltando pocos d\u00edas para la ca\u00edda del r\u00e9gimen, parece despertar del letargo; sale del silencio y suscribe, junto con otros, el <em>Manifiesto de los intelectuales <\/em>(14 de enero). Va nuevamente a la c\u00e1rcel, pero esta vez es menos de una semana. De all\u00ed sale el 23 de enero, para sumarse a los que redactaban el acta constitutiva del nuevo gobierno en el Palacio de Miraflores. Es \u00e9l quien le habla, por radio, a la naci\u00f3n en aquel momento. Es a \u00e9l a quien consultan acerca de la conformaci\u00f3n de la junta de gobierno, de la cual no quiso formar parte.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o marca tambi\u00e9n el regreso a la vida pol\u00edtica y en el debate p\u00fablico, desde su columna <em>Pizarr\u00f3n<\/em> que hab\u00eda retomado. As\u00ed, Uslar suscribe su nombre a la plancha del partido URD, para ser senador por el Distrito Federal. A la postre, es electo, en diciembre de 1958; y permanecer\u00e1 como senador hasta 1973, cuando decide no presentarse nuevamente a elecci\u00f3n. A lo largo de su vida parlamentaria, participa en la Comisi\u00f3n Especial para la redacci\u00f3n de la Nueva Constituci\u00f3n de 1961; asimismo, apoya la creaci\u00f3n del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA, luego CONAC) y del Instituto Nacional de Cooperaci\u00f3n Educativa (INCE).<\/p>\n<p>El momento culminante de su vida en la pol\u00edtica nacional lo marca la participaci\u00f3n en las elecciones de 1963. Es interesante se\u00f1alar que su plataforma para ser candidato no son las letras sino la televisi\u00f3n, ya que como \u00e9l mismo se\u00f1al\u00f3 en alg\u00fan momento, de cada diez venezolanos, nueve le conoc\u00edan por su programa. Sin embargo, en vista de que la oposici\u00f3n no logr\u00f3 un consenso, Uslar se presenta a las elecciones apoyado por partidos minoritarios (como el Frente Nacional Democr\u00e1tico, que \u00e9l mismo fundara junto con Ram\u00f3n Escovar Salom) y obtuvo un 16%. El vencedor en los comicios es Ra\u00fal Leoni (con apenas un 32%). El sue\u00f1o de Uslar Pietri de ser presidente nuevamente se hab\u00eda esfumado.<\/p>\n<p>Como no quer\u00eda ir para atr\u00e1s ni permanecer en segundo plano- ya hab\u00eda sido ministro y casi presidente-, qu\u00e9 otra cosa pod\u00eda aspirar. Se qued\u00f3 viendo el poder desde lejos y suspirando como por un amor imposible. Renuncia al partido que naci\u00f3 para avalar su candidatura. Se limita a apoyar, tibiamente, la candidatura de Miguel \u00c1ngel Burelli Rivas, en 1967. Y en 1975 acepta la propuesta de Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez de ser embajador ante la UNESCO, a la que renuncia en 1978, cuando era Vicepresidente del Consejo Directivo de este organismo internacional. Despu\u00e9s de eso comienza a alejarse progresivamente de la pol\u00edtica, o m\u00e1s bien, de los partidos y de los cargos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con su credo pol\u00edtico, Uslar nunca fue de izquierda, ni siquiera de cerca. Pero tampoco parec\u00eda ser claramente de derecha; menos a\u00fan con la derecha venezolana, con la cat\u00f3lica derecha venezolana (claro que Uslar no era exactamente un ateo). En algunos de sus discursos dej\u00f3 entender que deb\u00eda haber liberalismo pero tambi\u00e9n debe existir la intervenci\u00f3n del Estado, de un Estado fuerte, sobre todo en un pa\u00eds como Venezuela (Smith con Keynes). En <em>Golpe y Estado en Venezuela<\/em>, su postrer libro, recoge sus ideas sobre el tema.<\/p>\n<p>Los ochenta ven reaparecer a Uslar Pietri en la pol\u00edtica pero desde un nuevo rol: desde la oposici\u00f3n, haciendo duras cr\u00edticas al sistema, tanto en la prensa como en la televisi\u00f3n. Ya para ese momento hab\u00eda abandonado, definitivamente, todo intento de ocupar alg\u00fan cargo, incluyendo la presidencia.\u00a0 Sin embargo, esto no le impide aceptar tampoco la propuesta de estar al frente de la Comisi\u00f3n Presidencial para el Estudio del Proyecto Educativo Nacional, invitaci\u00f3n que le extendiera el para entonces presidente Jaime Lusinchi.<\/p>\n<p>El ep\u00edlogo de la participaci\u00f3n de Uslar Pietri en la vida pol\u00edtica nacional parece un final de Shakespeare, con la conformaci\u00f3n de un grupo que se dio en llamar <em>Los notables<\/em>, quienes comienzan por enviar una carta a la Presidencia; en esa misiva, entre otras cosas, aseguraban que se hac\u00eda necesario el cambio del sistema pol\u00edtico venezolano, sustentado en el Pacto de Punto Fijo. Luego, en otra carta, se insta a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia a renunciar. \u00c9stos renuncian. Por fin, solicitan la destituci\u00f3n del Presidente, Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez. Y, en efecto, la Corte Suprema de Justicia ordena a aqu\u00e9l que se separe del cargo.<\/p>\n<p>Casi a la inversa de lo que hacen muchos dirigentes de hoy d\u00eda (que comienzan lanzando piedras a la polic\u00eda y terminan siendo los que ordenan a la polic\u00eda arremeter contra los estudiantes), el de Uslar fue un largo y extra\u00f1o periplo, el que lo llev\u00f3 a ser de un funcionario ac\u00f3lito a una suerte de conspirador, en el buen sentido, como ya dijimos; pas\u00f3 de ser un ocupante de cargos p\u00fablicos y aspirante a la presidencia, a un cr\u00edtico feroz del sistema. As\u00ed como muchas veces pasamos, casi sin transici\u00f3n, a odiar a la persona que am\u00e1bamos, cuando \u00e9sta nos ha abandonado.<\/p>\n<p>LISTA DE REFERENCIAS<\/p>\n<p>Alboukrek, A. y Herrera, E. (2001). <strong>Diccionario de escritores hispanoamericanos (del siglo XVI al siglo XX)<\/strong>. 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