{"id":2545,"date":"2021-11-25T21:52:44","date_gmt":"2021-11-25T21:52:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2545"},"modified":"2023-11-24T18:36:11","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:11","slug":"el-ensayo-literario-en-hispanoamerica-su-expresion-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-ensayo-literario-en-hispanoamerica-su-expresion-en-venezuela\/","title":{"rendered":"El ensayo literario en Hispanoam\u00e9rica. Su expresi\u00f3n en Venezuela"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Cesia Ziona Hirshbein<\/h4>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este papel de trabajo va encaminado al desarrollo de la tesis sobre la importancia del ensayo en Latinoam\u00e9rica desde los momentos mismos de la fundaci\u00f3n de una expresi\u00f3n literaria que se manifiesta despu\u00e9s de la colonia. Intenta igualmente servir de aporte al estudio gen\u00e9rico (asunto inevitable) de la expresi\u00f3n literaria conocida con el nombre de ensayo.<\/p>\n<p>La circunstancia tan sugestiva del t\u00edtulo nos obliga a recordar el origen de la palabra ensayo. En su sentido primitivo presagia la incompletez, el hacer una prueba, intentar o m\u00e1s bien tentar como lo sugiere Chesterton -con su acostumbrado tono ir\u00f3nico- en el ensayo titulado \u00abSobre el ensayo\u00bb, y donde compara este g\u00e9nero con una serpiente que es tentativa en todos los sentidos de la palabra. \u00abEl tentador est\u00e1 siempre tentando su camino\u00bb, nos dice el ensayista ingl\u00e9s. Y este enga\u00f1oso aire de incompletez hace que nosotros tambi\u00e9n estemos tentados por la serpiente, y queramos aclarar que, de igual modo, estoy ensayando aqu\u00ed algunos caminos para perfilar este g\u00e9nero, ya que es una de las formas m\u00e1s interesantes de la literatura y pensamiento latinoamericano en general y del venezolano en particular.<\/p>\n<p>Para empezar ensayar\u00e9 algunas caracter\u00edsticas que nos acerquen al g\u00e9nero, pues aunque muchos tratan de definirlo, buscar ciertas fronteras o especificaciones, pareciera ser el ensayo una forma de expresi\u00f3n que no acepta ni l\u00edmites ni definici\u00f3n precisa. Shipley en su <em>Diccionario de Literatura<\/em> afirma que \u00abnunca se ha determinado con exactitud en qu\u00e9 consiste el ensayo\u00bb. Y es que a\u00fan m\u00e1s que la gran mayor\u00eda de las formas literarias, \u00e9sta se resiste a una definici\u00f3n estricta.<\/p>\n<p>En efecto, el ensayo es camale\u00f3nico y tiende a adoptar la forma que m\u00e1s le convenga. De naturaleza reflexiva e interpretativa, es tambi\u00e9n flexible, subjetivo y donde existe muy especialmente la participaci\u00f3n del lector, sobre todo por su intimidad. Es a la vez interesante observar que usa los m\u00e1s variados y sorprendentes recursos literarios: recordemos los ensayos dialogales de Osear Wilde, el intenso ensayo en forma de memorias de Unamuno dedicado a Salamanca, o las conversaciones imaginarias de Stevenson; tenemos tambi\u00e9n ensayos en forma de sue\u00f1os, apuntes, diarios o ep\u00edstolas. En cuanto al contenido, a\u00fan cuando generalmente se lo asocia con el tema literario, existencial y el filos\u00f3fico, es importante destacar que acepta cualquiera de las m\u00faltiples e infinitas vetas del conocimiento humano; igual como hay ensayos sobre la verdad, sobre el entendimiento humano, los hay sobre la energ\u00eda nuclear, la biolog\u00eda, el \u00e1tomo o tambi\u00e9n sobre un abrigo de piel, un grano de especias, un desv\u00e1n elisabetano o unas papitas fritas, por s\u00f3lo citar algunos ejemplos. Montaigne (el primero y m\u00e1s grande de los ensayistas) dec\u00eda hacia 1580: \u00abTomo al azar cualquier tema que se me presenta. Todos me son igualmente buenos&#8230; Penetro en \u00e9l, no con amplitud sino con la mayor profundidad que puedo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que afirme que en el ensayo todo depende del enfoque, del modo original con el que se acerque la pluma de un escritor al texto, no del tema que circunstancial o coyunturalmente haya escogido (por azar, como dice Montaigne), pues es el autor quien con su perspicacia, talento y estilo peculiar crea el inter\u00e9s y el sabor del tema. Por eso creo que es l\u00edcito llamar al ensayo \u00abprosa de ideas\u00bb, de igual modo, \u00abpoema en prosa\u00bb, pues son los ensayistas en el sentido que lo estamos apuntando, quienes transfiguran esas ideas en im\u00e1genes, visiones y vivencias, y \u00e9ste quiz\u00e1s sea uno de sus aspectos m\u00e1s interesantes, pues es el hacedor de im\u00e1genes el que fija la diferencia entre un ensayo y un art\u00edculo period\u00edstico, un tratado, una cr\u00f3nica o una monograf\u00eda.<\/p>\n<p>Pero por el otro lado, igualmente su tarea, as\u00ed como lo afirma el profesor Han Stavans en su libro antol\u00f3gico <em>Lat\u00edn American Essays<\/em>, es la de confrontar, discutir, contradecir y pensar. Surge seg\u00fan esto una confrontaci\u00f3n inevitable: \u00bfes el ensayo arte? Pues como bien lo apunta Walter Pater -otro de los fundadores del ensayo actual- el arte trata siempre de independizase de la mera inteligencia; de convertirse en percepci\u00f3n pura, de liberarse de sus responsabilidades con respecto a su asunto o material, y donde forma y contenido presentan un solo efecto a la \u00abraz\u00f3n imaginativa\u00bb. Por su lado Oscar Wilde afirma que el objeto del Arte no es la verdad simple, sino la belleza compleja.<\/p>\n<p>De manera que hemos llegado a lo que considero el punto neur\u00e1lgico del g\u00e9nero: Si el objetivo primordial del ensayo es el de conscientizar y confrontar, \u00bfd\u00f3nde insertamos el aspecto literario? Pues bien, lo literario est\u00e1 precisamente en la simbiosis entre forma y contenido, y ah\u00ed es donde se presenta en forma contundente su diferenciaci\u00f3n del tratado, en el cual priva el contenido por encima de todo. Debo decir que en efecto, en el ensayo se expresa en efecto un pensamiento, pero es un pensamiento creador e informal, impulsado por la imaginaci\u00f3n, que es art\u00edsticamente creadora y busca siempre una nueva forma. Y solamente adquiere existencia literaria por la intencionalidad est\u00e9tica, por ese af\u00e1n de crear belleza.<\/p>\n<p>Puedo ya decir que el ensayo es literatura inclusive y aun cuando su tema no sea literario, pues lo resaltante en este g\u00e9nero es la finalidad literaria en s\u00ed, aquello que los estructuralistas no se han cansado en llamar la literaturidad del texto, aquello que hace que un texto sea literario.<\/p>\n<p>Con estas consideraciones iniciales, debo subrayar que \u00e9sta as\u00ed llamada \u00abreflexi\u00f3n original\u00bb ha sido en Hispanoam\u00e9rica en general y en Venezuela en particular, una de las manifestaciones de la creaci\u00f3n literaria de mayor alcance para la expresi\u00f3n del pensamiento y la cultura nacional. Y es importante decir que ning\u00fan g\u00e9nero literario ha sido tan adecuado para demarcar la psicolog\u00eda latinoamericana, sus patrones laber\u00ednticos y sus m\u00e1s profundos secretos.<\/p>\n<p><strong>El ensayo hispanoamericano. Su expresi\u00f3n en Venezuela<\/strong><\/p>\n<p>Es importante, al introducir el ensayo en Venezuela, enmarcarlo dentro de Hispanoam\u00e9rica, ya que el nuestro -el venezolano- se inserta en forma arm\u00f3nica y muy destacada en el del resto del continente del sur. Adem\u00e1s, entre las figuras m\u00e1s connotadas que fundan modernamente en toda Latinoam\u00e9rica este g\u00e9nero literario est\u00e1n los venezolanos Andr\u00e9s Bello, Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, Francisco de Miranda y Sim\u00f3n Bol\u00edvar, quienes junto a Fray Teresa Servando de Mier, Fray Camilo Henr\u00edquez y Fern\u00e1ndez de Lizardi, \u00abfecundos, vastos y enormemente influyentes\u00bb, son los padres del g\u00e9nero.<\/p>\n<p>A partir de 1810, las luchas independentistas con sus evidentes preocupaciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas se van a convertir en el tema fundamental de la literatura de la \u00e9poca, y el ensayo, por su idiosincrasia reflexiva y concientizadora, es el texto m\u00e1s id\u00f3neo para expresar los conflictos y las preocupaciones de este momento hist\u00f3rico tan convulso. Es una literatura de combate, lo que inevitablemente hace que el pensamiento y la acci\u00f3n est\u00e9n unidos en la mayor\u00eda de ellos. El escenario, en efecto sirve para los cuadros hist\u00f3ricos y muestra el desaf\u00edo de una literatura que se sumerge en el humus de la guerra, y donde en esa transici\u00f3n (desde el punto de vista cultural) del barroco al romanticismo de fines del siglo XVIII y principios del XIX se sorprende con rasgos ya de raigambre muy americana. Sin romper con la tradici\u00f3n hisp\u00e1nica, la escritura literaria de esta \u00e9poca abre un nuevo camino a la reflexi\u00f3n y la expresi\u00f3n de los problemas m\u00e1s candentes del momento. Es importante aclarar que estos hombres de la \u00e9poca independentista a\u00fan no son conscientes, al escribir, de la categor\u00eda de ensayo, y expresan sus ideas en un texto que algunos llaman \u00abproto-ensayo\u00bb, y que en alguna medida se emparenta todav\u00eda con el tratado, el art\u00edculo, la ep\u00edstola y la oratoria, pero que resalta por una forma que ya es propiamente literaria. (Lo que llamaba la intencionalidad del texto).<\/p>\n<p>Se levantan voces que hablan de la tolerancia religiosa, de los derechos individuales, de la libertad intelectual y la sociedad igualitaria y republicana. El esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n se muestra en todo su alcance ya que circulaban -a\u00fan cuando en forma clandestina- libros de orientaci\u00f3n moderna para la \u00e9poca: la Encyclop\u00e9die, las obras de Bacon, Descartes, Cop\u00e9rnico, Gassendi, Boyle, Leibniz, Locke, Condillac, Buffon, Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Lavoisier, Laplace.<\/p>\n<p>Es de rigor destacar a Sim\u00f3n Bol\u00edvar y a don Andr\u00e9s Bello. En primer lugar tenemos al Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar (1783-1830) que como lo se\u00f1ala Teodosio Fern\u00e1ndez (Los g\u00e9neros ensay\u00edsticos hispanoamericanos) Bol\u00edvar es autor de m\u00e1s de tres mil cartas y doscientos discursos, arengas o proclamas; y a\u00f1ado, algunos escritos que podr\u00eda catalogar como de cr\u00edtica literaria poco conocidos y \u00fanicos en su g\u00e9nero para la \u00e9poca. Todo esto conforma un extraordinario testimonio de su decisiva participaci\u00f3n en los hechos no s\u00f3lo militares sino tambi\u00e9n pol\u00edtico-sociales que entonces determinaron el destino de Hispanoam\u00e9rica. De su obra han merecido particular atenci\u00f3n Mi delirio sobre el Chimborazo, una apasionada y po\u00e9tica reflexi\u00f3n sobre su misi\u00f3n libertadora, tambi\u00e9n el famoso Manifiesto de Cartagena de 1812 fundamental para el conocimiento de su pensamiento pol\u00edtico, en esa misma categor\u00eda est\u00e1n la Carta de Jamaica de 1815 y el Discurso en el Congreso de Angostura de 1819. Son interpretaciones de la realidad hispanoamericana de excepcional lucidez donde asoma la fe en el poder de la raz\u00f3n (la Ilustraci\u00f3n). Oigamos este fragmento de una carta que le escribe el Libertador al poeta Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Olmedo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>Ya que Vd. ha hecho su gasto y tomado su pena, har\u00e9 como aquel paisano a quien hicieron rey de una comedia y dec\u00eda: \u00abYa que soy rey, har\u00e9 justicia&#8230; he o\u00eddo decir que un tal Horacio escribi\u00f3 a los Pisones una carta muy severa, en la que castigaba con dureza las composiciones m\u00e9tricas; y su imitador, M. Boileau, me ha ense\u00f1ado unos cuantos preceptos para que un hombre sin medida pueda dividir y tronchar a cualquiera que habla muy mesuradamente en tono melodioso y r\u00edtmico&#8230; prep\u00e1rese Vd. para o\u00edr inmensas verdades, o, por mejor decir, verdades prosaicas, pues Vd. Sabe muy bien que un poeta mide la verdad de un modo diferente de nosotros los hombres de prosa. Seguir\u00e9 a mis maestros&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Perm\u00edtaseme ahora extenderme en la figura de don Andr\u00e9s Bello (1781-1865), -reconocido por los cr\u00edticos como el primer ensayista moderno latinoamericano \u2013 no s\u00f3lo por el respeto universal que provoca su obra, movida como est\u00e1 por el amor a la belleza y por el placer de conocer, sino tambi\u00e9n por ese inter\u00e9s suyo de ense\u00f1ar, encaminar y alumbrar. Adem\u00e1s, ese af\u00e1n de compartir e impartir sus conocimientos se une en \u00e9l a su \u00abfe literaria\u00bb que define en el \u00abDiscurso de Instalaci\u00f3n de la Universidad de Chile\u00bb (1843), en donde defiende la libertad, pero dentro del orden. Debemos subrayar que ese equilibrio literario de Bello est\u00e1 dirigido finalmente hacia Am\u00e9rica, hacia nuestra Am\u00e9rica. En efecto, su tema es Am\u00e9rica, la audiencia a la que se dirige es americana, americanos son sus sentimientos y sus conceptos; incluso, durante su permanencia en Inglaterra, la vocaci\u00f3n por lo americano se hace en \u00e9l m\u00e1s profunda y decidida. La nostalgia del desterrado aviv\u00f3 en \u00e9l ese sentimiento. En cuanto a Inglaterra es importante hacer notar que ese estilo \u00abmoderno \u00bb de hacer ensayo, que hab\u00eda empezado con la generaci\u00f3n de Andr\u00e9s Bello debe asociarse en efecto a la tradici\u00f3n de ensayistas brit\u00e1nicos tales como Francis Bacon, Charles Lamb, William Hazlitt, Thomas de Quincey, Stevenson, Thomas Carlyle, Ruskin, Walter Pater entre otros.<\/p>\n<p>Dentro del marco latinoamericano, mientras Bello figura como cauto, moderado y con sentido del orden, en cambio el argentino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) resulta apasionado, impetuoso y desigual. De su fecunda obra ensay\u00edstica hay un libro que destacar, el <em>Facundo<\/em> (Santiago, 1845), donde plantea la antinomia Europa frente a Am\u00e9rica. De la misma \u00e9poca es Juan Montalvo (1832- 89), quien aparte de escribir sobre la realidad americana, compone ensayos al estilo del ingl\u00e9s Francis Bacon con t\u00edtulos como \u00abDe la nobleza\u00bb, \u00abDe la belleza en el g\u00e9nero humano\u00bb, \u00abLos h\u00e9roes\u00bb (Sim\u00f3n Bol\u00edvar) y \u00abLos banquetes de los fil\u00f3sofos\u00bb. Como lo afirma Jos\u00e9 Miguel Oviedo (<em>Breve historia del ensayo hispanoamericano<\/em>, p\u00e1g.22), \u00abhay una clara l\u00ednea que va del Facundo (1845) de Domingo Faustino Sarmiento al <em>Mart\u00edn Fierro<\/em> (1872) de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez y de \u00e9ste a <em>Don Segundo Sombra<\/em> (1926) de Ricardo G\u00fciraldes\u00bb, y contin\u00faa diciendo que \u00abel influjo de <em>El laberinto de la soledad<\/em> (1950) de Octavio Paz sobre la novela mejicana es tambi\u00e9n evidente, as\u00ed como el magisterio de Reyes sobre algunos poetas contempor\u00e1neos de su pa\u00eds. Hay una viva interrelaci\u00f3n entre los g\u00e9neros que se cultivan en Hispanoam\u00e9rica y en esa red de est\u00edmulos y ecos es de justicia reconocer el papel seminal que cumple el ensayo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y este ensayo latinoamericano se desarrolla vivamente, entrelazando una tem\u00e1tica com\u00fan a todos ellos: la de la preocupaci\u00f3n por la identidad nacional a trav\u00e9s de una expresi\u00f3n t\u00edpicamente americana. Es la elaboraci\u00f3n de un pensamiento, que sin desligarse de los contenidos universales, reflejan un modo de ser, de reaccionar frente a las cosas t\u00edpicamente latinoamericano. Hay que entender pues ese inicial auge del ensayo como un fen\u00f3meno asociado a las reflexiones sobre la realidad socio-hist\u00f3rica de un continente que quer\u00eda cobrar total autonom\u00eda tanto pol\u00edtica como culturalmente, Am\u00e9rica frente a Europa y frente a los Estados Unidos. Aparece pues este tipo de literatura flexible y vers\u00e1til para una sociedad que estaba cambiando r\u00e1pidamente, en una necesidad de expresar un pensamiento nuevo como instrumento pues, de la b\u00fasqueda de la identidad y expresi\u00f3n original de las nuevas naciones. Expresi\u00f3n que se une a la tem\u00e1tica que quiere a trav\u00e9s de la palabra conseguir la autonom\u00eda frente al dominio pol\u00edtico-cultural de los Estados Unidos, hecho que era evidente en esos momentos. Jos\u00e9 Mart\u00ed, Rub\u00e9n Dar\u00edo, Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 resumen despu\u00e9s de Bol\u00edvar, un llamado continental de liberaci\u00f3n; por un lado frente a los gigantes europeos y por el otro a los del Norte del Continente americano. Quiero subrayar c\u00f3mo ambas tem\u00e1ticas, la de la preocupaci\u00f3n por una expresi\u00f3n americana original y la de la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos de la Am\u00e9rica del Sur, han quedado como unas constantes permanentes en el ensayo de los escritores hispanoamericanos m\u00e1s destacados de estos inicios y de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la \u00e9poca de la definici\u00f3n de las nacionalidades, casi inmediatamente surge la generaci\u00f3n positivista, favorecida especialmente por el \u00e9xito de las teor\u00edas de la ciencia, que en Venezuela (no tanto como en el Brasil por supuesto) va a consolidar \u00abun grupo homog\u00e9neo y literariamente organizado\u00bb, como lo afirma el escritor venezolano Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina. La historia, la sociolog\u00eda, la filosof\u00eda, el derecho, la psicolog\u00eda, la antropolog\u00eda, las ciencias naturales y la cr\u00edtica literaria entran al mundo del ensayo dentro de una nueva concepci\u00f3n metodol\u00f3gica, novedosa entre los intelectuales latinoamericanos de fines del siglo XIX y principios del XX, concepci\u00f3n que se refleja tambi\u00e9n en un ensayo que va a profundizar en los temas hist\u00f3ricos y tambi\u00e9n sociol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Paralelamente con el positivismo, el modernismo cobra vigencia literaria en toda Latinoam\u00e9rica con la publicaci\u00f3n de las <em>Prosas profanas<\/em> en 1896 de Rub\u00e9n Dar\u00edo. Se\u00f1ala Oviedo que hacia 1900 nace el ensayo hispanoamericano contempor\u00e1neo. Junto a los poemas de Dar\u00edo tenemos el largo ensayo de Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3, Ariel publicado precisamente ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Desde la c\u00faspide del as\u00ed llamado movimiento modernista, el m\u00e1s esteticista es el venezolano Manuel D\u00edaz Rodr\u00edguez (1871-1927), quien con sus signos llenos de sugestivas im\u00e1genes, publica su \u00abelegante\u00bb obra titulada, <em>Camino de perfecci\u00f3n<\/em> (1908), modelo de la prosa ensay\u00edstica del momento a la vez que un penetrante retrato cr\u00edtico del mismo modernismo. Su contempor\u00e1neo Rufino Blanco-Fombona (1874-1944) escribir\u00e1 su diario titulado <em>Camino de imperfecci\u00f3n<\/em>, en un contrapunteo parad\u00f3jico de los destinos que se bifurcan pero que confluyen en un inter\u00e9s com\u00fan, la preocupaci\u00f3n por Venezuela.<\/p>\n<p>En estos principios del siglo XX se van dando cambios en el g\u00e9nero, a\u00fan cuando \u00e9stos no son estructurales. La preocupaci\u00f3n del destino de \u00abnuestra Am\u00e9rica\u00bb sigue presente entre los intelectuales pero con un agregado: \u00ables duele cada uno de sus pa\u00edses de origen\u00bb. Sienten la necesidad de explicar y analizar -sin olvidar el contexto latinoamericano- la crisis socio-pol\u00edtica ya propiamente de sus pa\u00edses. Es de destacar que en esos momentos el g\u00e9nero evoluciona tambi\u00e9n hacia la reflexi\u00f3n \u00edntima, y paralelamente al tema americano surgen nuevos intereses, de tal modo que intercaladas a las especulaciones de \u00edndole hist\u00f3rica, pol\u00edtica y social se entretejen temas m\u00e1s novedosos como el del conflicto entre el escritor y su arte, el est\u00e9tico propiamente dicho, el personal y el existencial entre otros.<\/p>\n<p>De este per\u00edodo, en cuanto a Venezuela, debo mencionar a Mario Brice\u00f1o Iragorry (1897-1958) quien dedic\u00f3 la mayor parte de su vida a estudiar los aspectos m\u00e1s sobresalientes de nuestros or\u00edgenes, evoluci\u00f3n, destino y transformaci\u00f3n como nacionalidad. Igual tendencia hist\u00f3rica, pero m\u00e1s biogr\u00e1fica se observa en Augusto Mijares (1897-1979) sobre todo con sus textos sobre El Libertador, aporte fundamental a la biograf\u00eda e interpretaci\u00f3n del h\u00e9roe. Este cuadro que cubre los primeros cincuenta a\u00f1os del siglo XX, lo cerramos -convencionalmente- con la important\u00edsima figura de Mariano Pic\u00f3n Salas (1901-1965) cuya obra ha sido revalorizada en forma amplia y profunda por las nuevas generaciones de j\u00f3venes ensayistas quienes descubren y reconocen en \u00e9l al padre del ensayo venezolano actual. Entre los latinoamericanos debo mencionar al escritor dominicano Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a y al \u00abmaestro\u00bb mejicano Alfonso Reyes.<\/p>\n<p>Se va estructurando as\u00ed un cuadro ensay\u00edstico latinoamericano de gran vigor, con una escritura siempre art\u00edstica y con un gran sentido de lo est\u00e9tico. En todos ellos destac\u00f3 en forma evidente la imaginaci\u00f3n y la habilidad de mezclar el ensayo con otras formas literarias, de ah\u00ed que se van a crear ciertas dificultades en establecer fronteras entre el g\u00e9nero ensay\u00edstico y los otros g\u00e9neros literarios. Y es as\u00ed como \u00e9l se podr\u00e1 inclinar hacia la cr\u00f3nica de viajes, a veces hacia las memorias, diarios o confundir con el cuento corto. En este sentido a veces un cuento puede pasar por un ensayo; transgredi\u00e9ndose as\u00ed la delgada l\u00ednea divisoria entre la ficci\u00f3n y la no-ficci\u00f3n; y el ejemplo m\u00e1s interesante lo podemos deleitar en la obra de Jorge Luis Borges (1899-1986) algunos de cuyos ensayos pueden leerse como cuentos y viceversa. Igual \u00abproblema\u00bb presentan muchos textos del poeta cubano Jos\u00e9 Lezama Lima (1910-1976), quien junto a Borges, adem\u00e1s de ser gran poeta y novelista, es ensayista inolvidable.<\/p>\n<p>Finalmente puedo decir que estos nombres a\u00f1adidos a los de Alejo Carpentier (1904-1980), Miguel \u00c1ngel Asturias (1899-1974), Julio Cort\u00e1zar (1914-1984), Octavio Paz (1914-1998) y los m\u00e1s actuales como los venezolanos Rafael Cadenas, Jos\u00e9 Balza, Luis Beltr\u00e1n Guerrero, Francisco Rivera, Osear Rodr\u00edguez Ortiz, Domingo Miliani y Eugenio Montejo junto a \u00c1ngel Rama y Ariel Dorfman demuestran la potencia y la vitalidad de un g\u00e9nero atento tanto a las preocupaciones sociales y pol\u00edticas del momento, como a las est\u00e9ticas y culturales de cada hora, al empezar a explorar m\u00e1s a fondo el potencial de la forma.<\/p>\n<p>Al concluir con estos nombres (y perd\u00f3nenme las ausencias de otros) el recorrido hecho, ha sido para mostrar el esplendor del ensayo y su importancia en nuestra inquietante historia cultural, que necesariamente se expresa a trav\u00e9s de este g\u00e9nero literario. Y que responde a la necesidad de germinar una expresi\u00f3n aut\u00e9nticamente propia, original. Tierra americana donde nace una extraordinaria flor ensay\u00edstica a trav\u00e9s de escritores que son los legitimadores de nuestro pensamiento m\u00e1s original. Pensamiento que busca afanosamente la corroboraci\u00f3n de nuestra identidad e independencia cultural.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>Adorno, Theodor W., \u00abEl ensayo como forma\u00bb en Notas de literatura, Barcelona: Ariel, 1961.<\/p>\n<p>Bioy Casares, Adolfo, \u00abEstudio preliminar\u00bb en Ensayistas ingleses, Buenos Aires: Jackson, 1953.<\/p>\n<p>Blanco-Fombona, Ensayos hist\u00f3ricos, Caracas: Bilioteca Ayacucho, 1981.<\/p>\n<p>Chesterton, Gilbert K., \u00abEl ensayo\u00bb en Ensayos, M\u00e9xico: Porr\u00faa, 1985.<\/p>\n<p>D\u00edaz Rodr\u00edguez, Manuel, Camino de perfecci\u00f3n y otros ensayos, Caracas: Edime, 1968.<\/p>\n<p>Fern\u00e1ndez, Teodosio, Los g\u00e9neros ensay\u00edsticos hispanoamericanos, Madrid: Taurus, 1990.<\/p>\n<p>Gaos, Jos\u00e9, (Introducci\u00f3n y selecci\u00f3n de), Antolog\u00eda del pensamiento de lengua espa\u00f1ola en la edad contempor\u00e1nea, M\u00e9xico: S\u00e9neca, 1945.<\/p>\n<p>Herrera, Earle, El reportaje, el ensayo, Caracas: Equinoccio, 1983.<\/p>\n<p>Luck\u00e1cs, Georg, \u00abSobre la esencia y forma del ensayo\u00bb en El alma de las formas y teor\u00eda de la novela, Barcelona: Grijalbo, 1975.<\/p>\n<p>Macht de Vera, Elvira, El ensayo contempor\u00e1neo en Venezuela, Caracas: Monte \u00c1vila Editores, 1994.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez Estrada, Ezequiel, \u00abEstudio preliminar\u00bb en Ensayos de Miguel de Montaigne, Buenos Aires: Jackson, 1953.<\/p>\n<p>Mijares, Augusto, Hombres e ideas en Am\u00e9rica (ensayos), Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n Nacional de Venezuela, 1946.<\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas, Mariano, Crisis, cambio, tradici\u00f3n (Ensayos sobre la forma de nuestra cultura), Caracas: Edic. Edime, s\/f.<\/p>\n<p>Oviedo, Jos\u00e9 Miguel, Breve Historia del ensayo hispanoamericano, Madrid: Alianza Editorial, 1990.<\/p>\n<p>Stevenson, Roben Luis, Ensayos literarios, Madrid: Hyperion, 1983.<\/p>\n<p>Uslar Pietri, Arturo, Veinticinco ensayos, Caracas: Monte \u00c1vila Editores, 1969.<\/p>\n<p>Vitier, Medardo, Del ensayo americano, M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1945 (Colecci\u00f3n Tierra Firme).<\/p>\n<p>VV. AA., Ensayos venezolanos, Caracas: Editorial Ateneo de Caracas, 1979.<\/p>\n<p>\u2014, Ensayistas venezolanos del siglo XX. Una antolog\u00eda, Introducci\u00f3n, selecci\u00f3n, notas y bibliograf\u00eda de \u00d3scar Rodr\u00edguez Ortiz, Caracas: Colecci\u00f3n Medio Siglo de la Contralor\u00eda General de la Rep\u00fablica, 1989, ts. I y II (Serie Letra Viva).<\/p>\n<p>\u2014, Latin American Essays, Edited by Han Stavans, \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb de Han Stavans, Nueva York: Oxford University Press, 1997<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cesia-ziona\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cesia Ziona Hirshbein Introducci\u00f3n Este papel de trabajo va encaminado al desarrollo de la tesis sobre la importancia del ensayo en Latinoam\u00e9rica desde los momentos mismos de la fundaci\u00f3n de una expresi\u00f3n literaria que se manifiesta despu\u00e9s de la colonia. Intenta igualmente servir de aporte al estudio gen\u00e9rico (asunto inevitable) de la expresi\u00f3n literaria conocida [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2546,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2545"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2545"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2545\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9295,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2545\/revisions\/9295"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2546"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2545"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2545"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2545"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}