{"id":2539,"date":"2021-11-23T23:39:37","date_gmt":"2021-11-23T23:39:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2539"},"modified":"2023-11-24T18:36:11","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:11","slug":"josefina-urdaneta-momentos-hostiles-en-la-narrativa-de-los-60","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/josefina-urdaneta-momentos-hostiles-en-la-narrativa-de-los-60\/","title":{"rendered":"Josefina Urdaneta: momentos hostiles en la narrativa de los 60"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Laura Antillano<\/h4>\n<p>Los a\u00f1os 60 definen un momento pol\u00edtico en el pa\u00eds muy particular. Recordemos que, R\u00f3mulo Betancourt, despu\u00e9s de ser elegido presidente realiza lo que se llam\u00f3 el Pacto de Punto Fijo, reuni\u00f3n en la cual los partidos: Acci\u00f3n Democr\u00e1tica (AD), COPEI\u00a0 y Uni\u00f3n Republicana Democr\u00e1tica (URD), llegan a un acuerdo\u00a0 a trav\u00e9s del cual queda fuera\u00a0 de la acci\u00f3n pol\u00edtica legal el Partido Comunista de Venezuela (PCV). AD se divide y de esa divisi\u00f3n nace el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). Cambia totalmente la correlaci\u00f3n de fuerzas, de manera que el PCV, el MIR van a la oposici\u00f3n, nace el movimiento de las guerrillas y las Fuerzas de Liberaci\u00f3n Nacional (FLN), Venezuela entra en un proceso de guerra civil.<\/p>\n<p>Este momento hist\u00f3rico obliga a los intelectuales a tomar posici\u00f3n y nacen una serie de grupos y publicaciones que definen la actitud de un sector de la poblaci\u00f3n pensante del pa\u00eds hacia el enfrentamiento con el Estado. La Revoluci\u00f3n Cubana acaba de iniciarse y est\u00e1 en plena efervescencia. La participaci\u00f3n en las guerrillas urbanas o rurales es una cuesti\u00f3n de conciencia social.<\/p>\n<p>La literatura que recoger\u00e1 posteriormente esos momentos, en lo relativo a la obra de las mujeres en esos a\u00f1os,\u00a0 es variada y a veces discordante. Aparece una suerte\u00a0 de testimonio novelado, de Angela Zago, titulado: \u201cAqu\u00ed no ha pasado nada\u201d y en otro camino, m\u00e1s literario, novelas como la de Antonieta Madrid \u201cNo es tiempo para rosas rojas\u201d, tambi\u00e9n como observatorio minucioso de lo que fue la revuelta de esos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El bot\u00f3n \u201ccomo muestra\u201d que hemos escogido para revisar la literatura de las escritoras de ese contexto es la escritura de Josefina Urdaneta, qui\u00e9n form\u00f3 parte del Grupo 40\u00b0 a la Sombra, en Maracaibo. Era \u00e9sta una de las agrupaciones intelectuales que pon\u00eda de manifiesto un lenguaje y una actitud contestataria frente a las circunstancias del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Dos libros\u00a0 de relatos public\u00f3\u00a0 Josefina Urdaneta en la d\u00e9cada de los sesenta: \u201cEl Llanto Oscuro\u201d y \u201cLos Momentos Hostiles \u201d; por supuesto que en este caso estamos omitiendo su abundante producci\u00f3n de literatura para ni\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEl Llanto Oscuro\u201d comprende ocho relatos y \u201cLos Momentos Hostiles\u201d es una especie de texto \u00fanico fragmentado y subtitulado por puntualizaciones horarias: 3 pm; 11: 20 am, etc; los primeros, y en la segunda parte aparece un solo texto titulado \u201cEstado de Celo\u201d que luego es continuado con la caracter\u00edstica ya definida, (dir\u00edamos que las horas corresponden al estado\u00a0 de \u00e1nimo correspondiente a la circunstancia).<\/p>\n<p>En ambos libros hay una l\u00ednea de escritura que va a las atm\u00f3sferas m\u00e1s que a las acciones, digamos que la prosa de Josefina Jord\u00e1n es siempre una relaci\u00f3n que, esencialmente, nos\u00a0 sumerge en el recuento de detalles con caracter\u00edsticas muy propias, de manera que m\u00e1s que el hecho relatado pasamos como lectores a implicarnos en un estado de \u00e1nimo, un color, una estancia.<\/p>\n<p>En \u201cEl Llanto Oscuro\u201d, cuento por cuento, nos coloca dentro del influjo de un mundo dise\u00f1ado en funci\u00f3n de encierros, puertas cerradas, muros, las ventanas demasiado altas para disfrutar del exterior, o el agobio cotidiano de un trabajo repetitivo \u2013 el chofer de carrito por puesto en \u201cEl Hilo\u201d, las costureras en \u201cRegina y los Hilvanes\u201d-, sus personajes est\u00e1n atrapados en una red invisible, intangible pero definida en contornos de angustia que generan una cierta inmovilidad. La reflexi\u00f3n\u00a0 existe en funci\u00f3n del la b\u00fasqueda de un gesto salvador: en \u201cLa Imagen\u201d el posible aborto de la protagonista; en \u201cVigilia\u201d la b\u00fasqueda del amor; en \u201cEl D\u00eda Buhonero\u201d la muerte del personaje: en \u201cEl Hilo\u201d el disfrute de la tarde del s\u00e1bado, el descanso, la mujer; en \u201cDetr\u00e1s del Muro\u201d, la huida de la casa, la salvaci\u00f3n se define en el lecho de evitar un destino como el de las hermanas: Elsa, Elena y Adalse\u00ednda; en \u201cLa Noche\u201d, la protesta se hace tangible en la sola reflexi\u00f3n de la mujer contra el hombre, su encierro se define en d\u00edas para esperar la noche y noches para esperar el d\u00eda\u201d, pero a pesar de la situaci\u00f3n de miedo frente a ese hombre, su superioridad sobre \u00e9l se manifiesta en la posible l\u00e1stima: \u201cCuando ya no se quiere al hombre se empieza a tenerle l\u00e1stima\u201d \u00bfpodr\u00eda vivir solo? Ya no sabe hacer nada; en \u201cRegina y los Hilvanes\u201d, Ruth se salva, porque dispone su huida con el hombre que atraviesa el filo de la ventana todos los mediod\u00edas; en \u201cLos Momentos Hostiles\u201d el personaje\u00a0 vive un estado de agobio permanentemente en donde el hast\u00edo hace de ingrediente feroz. Pero tampoco hay pasividad frente a la situaci\u00f3n, se produce un especie de lucha prolongada en donde cada agresi\u00f3n recibida niega la resignaci\u00f3n y provoca una respuesta, es caer y levantarse de nuevo, continuamente, en un orden angustioso, y al mismo tiempo se trata, de una revelaci\u00f3n poco menos que ancestral de la esencia femenina del personaje, porque no es la sola defensa personal sino la del hijo, el cachorro, el descendiente, al que hay que advertir que: \u201cLa Vida, m\u00e1s feroz que toda muerte\u201d (Jorge Guill\u00e9n) para ello se requiere de peripecias. De gestos defensivos: \u201cHay que saber apreciar la ocasi\u00f3n oportuna para prevenir a los hijos\u201d (\u2026) \u201cY hay que ense\u00f1ar al hijo a sofocar el llanto\u201d.<\/p>\n<p>\u201c3 pm.<\/p>\n<p>Perfectamente pulcra (s\u00f3lo uso mi t\u00fanica) me<\/p>\n<p>siento a contemplar el desfile de gente en<\/p>\n<p>distracci\u00f3n dominical. Me caracterizo de<\/p>\n<p>ama de casa e imito los gestos de zurcir.<\/p>\n<p>Mi voz me traiciona:<\/p>\n<p>-Yo no coso calzones, yo no coso calzones, yo no coso calzones, yonocosocalzones,<\/p>\n<p>yonocosocalzones\u2026\u201d p.3<\/p>\n<p>Ese personaje femenino que siente el acoso, la predestinaci\u00f3n y se pone de pie en posici\u00f3n retadora, es una constante en toda la narrativa de Josefina, dir\u00edamos que incluso la aproximaci\u00f3n al sacrificio sigue siendo en ella un reto, por la actitud consciente\u00a0 frente a los acontecimientos.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en La Imagen, por ejemplo. Hay una mujer que nos relata el acontecimiento, los otros son personajes que existen en funci\u00f3n de la narradora: su madre, su padre, un hombre y \u2013consideremos el objeto como personaje en funci\u00f3n de su implicaci\u00f3n en el desarrollo de la acci\u00f3n- la estatuilla mutilada.<\/p>\n<p>Los cuatro giran en torno a la vida de la narradora, en funci\u00f3n de la posibilidad de un acontecimiento: La Fecundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cMi padre me pidi\u00f3 un ni\u00f1o entre embriagado y tierno (\u2026) no era la \u00e9poca de mi<\/p>\n<p>fecundaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u00a0 porque s\u00e9 que mi madre se une a la aspiraci\u00f3n fecundante que debe cumplirse<\/p>\n<p>en m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn la \u00faltima de aquellas rocas ca\u00eddas de lo inveros\u00edmil en medio del mar y de la\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 ,<\/p>\n<p>arena, en los labios salados se refugi\u00f3 el silencio y los ojos cegaron de infinito\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa mano p\u00e9trea del hombre me trajo de regreso transformada\u201d.<\/p>\n<p>\u201cUna mujer siempre est\u00e1 ligada a un hombre. Aquel sin frases, me hab\u00eda demostrado<\/p>\n<p>que un ni\u00f1o se atrapa como un ave\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSiempre la fecundaci\u00f3n la refiero a un libro o a un ni\u00f1o y entonces recuerdo vivamente<\/p>\n<p>la imagen de madera que conserva mi madre en un altar improvisado y pobre,<\/p>\n<p>imperecedero con sus flores de papel y sus floreros de latas de conservas.<\/p>\n<p>La recuerdo no s\u00e9 si mutilada; y en el \u201cno s\u00e9\u201d le encuentro un ni\u00f1o o un libro en<\/p>\n<p>alguna mano\u201d.<\/p>\n<p>El personaje se debate entre el deseo de los otros de verla fecundada, y el<\/p>\n<p>propio, de ver o de entender tal productividad en dos sentidos: o un libro<\/p>\n<p>o un ni\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>\u201cY vuelve siempre Mayo y me encuentra desvelada sobre un libro desde<\/p>\n<p>cuyas p\u00e1ginas me siento vigilada por un ni\u00f1o implacable\u201d.<\/p>\n<p>En el cuento se sugieren dos probables fecundaciones: la que\u00a0 efectuar\u00eda el padre \u2013pero \u00e9ste muere- y la que llevar\u00e1 a cabo el hombre, aqu\u00e9l \u201csin frases\u201d que luego desaparecer\u00e1: \u201cEse fue el fin. Era de nuevo la soledad\u201d.<\/p>\n<p>Pero la protagonista del relato, no se somete al producto de la fecundaci\u00f3n, vemos que el mismo final del relato es su \u00faltimo gesto de rebeld\u00eda, est\u00e1 sumergida en su fiebre, encerrada en la habitaci\u00f3n m\u00e1s oscura:<\/p>\n<p>\u201cTal vez la fiebre era la negaci\u00f3n del ni\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>\u201cUn salto me librar\u00eda de los esfuerzos in\u00fatiles y de la gravitaci\u00f3n. Hice el esfuerzo<\/p>\n<p>\u00faltimo y la imagen vino a m\u00ed y me golpe\u00f3 los ojos con sus duros mu\u00f1ones\u201d<\/p>\n<p>(recordemos que la imagen de madera representa la fecundaci\u00f3n pero, al mismo<\/p>\n<p>tiempo, es la imagen de una mujer mutilada)\u201d.<\/p>\n<p>\u201c (\u2026) Ya no encontrar\u00eda al ni\u00f1o de la pistola o la palabra intocada\u201d.<\/p>\n<p>El final se define por el aborto, la fecundaci\u00f3n no debe cumplirse por esa vertiente y el personaje una vez m\u00e1s, se rebela ante la predestinaci\u00f3n. Es la posibilidad de posesi\u00f3n de palabra y el pensamiento, es la convivencia con igualdad de condiciones, lo que nuestro personaje defiende.<\/p>\n<p>Es interesante, sin lugar a dudas, el contextualizar esta escritura en su momento de gestaci\u00f3n, para entender los modos de describir el entorno en la literatura narrativa posterior de las mujeres en Venezuela y Am\u00e9rica Latina, desde una perspectiva de transformaci\u00f3n y constantes, las que se\u00f1alar\u00edan cambios evidentes en el uso del lenguaje, pero probablemente hilos de continuidad\u00a0 inevitables.<\/p>\n<p>NOTAS:<\/p>\n<p>1) Urdaneta Josefina. (1964). \u201cEl Llanto Oscuro\u201d. Ediciones del Grupo 40\u00b0 a la sombra. Maracaibo.<\/p>\n<p>2) Urdaneta Josefina (1968). \u201cLos Momentos Hostiles\u201d. Editorial Arte. Caracas.<\/p>\n<p>3) Ibid,<\/p>\n<p>4) Ibid, p. 12- 14- 16- 19- 21<\/p>\n<p>5) Ibid, p. 21- 22.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/laura-antillano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura Antillano Los a\u00f1os 60 definen un momento pol\u00edtico en el pa\u00eds muy particular. Recordemos que, R\u00f3mulo Betancourt, despu\u00e9s de ser elegido presidente realiza lo que se llam\u00f3 el Pacto de Punto Fijo, reuni\u00f3n en la cual los partidos: Acci\u00f3n Democr\u00e1tica (AD), COPEI\u00a0 y Uni\u00f3n Republicana Democr\u00e1tica (URD), llegan a un acuerdo\u00a0 a trav\u00e9s del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2540,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2539"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2539"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2539\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2541,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2539\/revisions\/2541"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2540"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}