{"id":2529,"date":"2021-11-23T22:58:42","date_gmt":"2021-11-23T22:58:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2529"},"modified":"2025-07-18T13:51:49","modified_gmt":"2025-07-18T18:21:49","slug":"carmenes-seleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carmenes-seleccion\/","title":{"rendered":"C\u00e1rmenes (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Juan Liscano<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Metamorfosis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tu bloque de hielo flotante<br>tu iceberg tu castillo de escarcha<br>tus labios de cascada helada<br>tu soledad polar<br>en la noche g\u00e9lida del mes de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus labios como dos cuchillos fr\u00edos<br>tu lengua y tu saliva<br>como lento glaciar que resbala<br>tu pubis como un bosquecillo de pinos<br>sobre la estepa nevada.<\/p>\n\n\n\n<p>Para vencer la noche y la helada<br>para ahuyentar la soledad como un hambriento lobo<br>establecimos ritos de sangre<br>de fuego<br>de marcha lunar.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa cantas. Yo canto.<br>Las lenguas de nuestro canto nadan en el viento<br>como dos peces de f\u00f3sforo.<br>T\u00fa cantas desde el fondo de ti.<br>Yo canto desde el fondo de m\u00ed.<br>A nuestros rostros asoman desconocidos rostros.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa cantas desde el fondo de ese nuevo rostro aparecido<br>y tu carne se irisa florece en cristaler\u00eda de nieve.<br>Una luna marina la enciende una luna interior<br>y es como resplandeciente gruta de hielo.<br>Yo canto desde el fondo de m\u00ed y nazco otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Brota una voz desconocida<br>un verbo una lengua de m\u00ed que no sab\u00eda<br>brota un hombre de deseos como una llamarada:<br>delf\u00edn que salta<br>oso que se yergue<br>flecha que da en el blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo canto. T\u00fa cantas.<br>Dejamos de ser los mismos.<br>Los hielos retroceden. Se funden los glaciares.<br>La noche se llena de murmullos de aguas.<br>Nuestras voces nadan en el viento<br>como dos peces de f\u00f3sforo<br>vuelan por el aire azul de luna<br>como dos aves de estrellas.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa cantas desde el fondo de los seres que te pueblan.<br>Te llena el coro de sus voces.<br>Eres la tierra el agua el fuego<br>eres un p\u00e1jaro hembra y un tibio nido.<br>Yo canto desde el fondo de mis verbos:<br>soy la lluvia el cauce la ceniza el humo<br>soy el viento y mis lenguas lamen tus plumas.<br>Eres el eco del viento<br>cuando suena su rumor de fondo del mar entre los pinos<br>y yo soy el pinar.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo canto. T\u00fa cantas.<br>Tu voz suena m\u00eda. Suena tuya mi voz.<br>Eres ahora la lluvia la nieve el granizo de mil pisadas<br>y entonces soy la tierra el agua: lo que eras t\u00fa.<br>Te miras en m\u00ed como un paisaje<br>eres el lecho en mi r\u00edo<br>fluyo<br>te mojo toda<br>soy el agua de erizadas crestas de gallo<br>el agua que canta como un gallo y sacude sus plumas<br>soy el gallo de lumbre que te seca y te enciende<br>y te convierte en ceniza en humo y en distancias.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa cantas. Yo canto.<br>Soy el eco de tu voz. Eres la sombra de mi voz.<br>Nuestros pueblos se juntan en paz.<br>Retrocede el invierno. Reverdece el oto\u00f1o.<br>Amanece la noche<br>el hielo corre r\u00edo de la aurora<br>el polo resplandece como tr\u00f3pico<br>fulgura el eterno verano el equinoccio justo<br>la Edad de Oro<br>y t\u00fa y yo somos clarividencia<br>doble p\u00e1jaro del sol.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Joven rostro milenario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me asomo al agua corriente de su cara<br>a la cambiante luna de su espejo<br>la estoy mirando, la miro al fondo<br>parece otras en ella misma<br>sus rostros pasan, se arremolinan<br>se van a pique surgen de nuevo:<br>el de la infancia afortunada<br>due\u00f1a de guardas y de siervos<br>el de la joven voluntariosa<br>que pudo quemar sus edad en un gesto<br>el maternal y lleno sin una sombra<br>el que equivoc\u00f3 los signos<br>el que tizn\u00f3 el deseo<br>el del acecho, el de las trampas<br>el naufragado, el amanecido<br>el que mir\u00f3 la muerte y la locura<br>con los ojos del vidrio o de la llama<br>el que brill\u00f3 entre las tinieblas<br>el que despunt\u00f3 un d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Rostro sin tiempo el suyo<br>modelado por los dedos de la tormenta.<br>Joven rostro milenario<br>que destruye y reconstruye su apariencia<br>como el tiempo<br>como la noche<br>como el fuego<br>como el agua que siempre da frescura<br>y al pasar se va quedando en agua, siempre.<br>En sus mejillas rozo su infancia.<br>Su juventud<br>persiste en su cabellera.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo hiri\u00f3 su nariz de ave serrana.<br>Carb\u00f3n de luna brilla en sus ojos.<br>Sus p\u00e1rpados tienen el peso de sus alas<br>las huellas de sus ca\u00eddas.<br>El j\u00fabilo y la tristeza se besan en su boca.<\/p>\n\n\n\n<p>Asomado al r\u00edo de su rostro<br>miro profundamente<br>pasar en su semblante todas sus caras.<br>R\u00ede, se alza un vuelo, tiembla el follaje<br>la empa\u00f1a alg\u00fan eclipse<br>oscurece<br>cae una estrella<br>resplandece otra vez<br>resplandece ahora mi risa sobre su risa<br>mi rostro asciende sobre sus rostro<br>sus labios son el reflejo de mis labios.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces aflora el rostro doble de la dicha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manos en el zodiaco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tan s\u00f3lo con un gesto<br>puedes abrir las puertas m\u00e1s herm\u00e9ticas,<br>quebrantas los muros con un dedo,<br>cortas la coraza de mi duda<br>con el filo de tu u\u00f1a m\u00e1s peque\u00f1a,<br>llenas de ti el aire que respiro<br>cuando tus manos hablan, cantan<br>cuando tus manos tocan, anuncian o desnudan<br>no s\u00e9 qu\u00e9 lumbres, qu\u00e9 frutas, qu\u00e9 esculturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus dedos danzan la peque\u00f1a bailarina que fuiste,<br>danzan la primavera, las fiestas de la infancia,<br>danzan la adolescencia hecha a tu imagen,<br>la juventud de un largo y s\u00f3lo d\u00eda,<br>y aquella crepuscular historia<br>del corredor secreto de la alcoba prohibida<br>de la llave del castigo<br>\u2014la llave siempre a punto de sangrar\u2014<br>con que abriste la puerta rechinante<br>de un miedo curioso, retenido.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran sombras en suspenso, rincones poblados,<br>maderas denunciando las pisadas,<br>polvo como arenal de soledades<br>y de pronto el tajo, el rel\u00e1mpago,<br>el brinco de un tigre de silencio<br>la herida aullante, desmelenada, venosa,<br>el pavor con sus mil lenguas trabadas<br>y la fuga, el aire hecho a\u00f1icos,<br>entre espejos deformantes, muros dehiscentes,<br>corredores asaltados por un viento andrajoso<br>que amontona desperdicios contra las paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni\u00f1a hechizada: para huir de un secreto<br>rompiste vidrieras de seculares ventanas<br>y empujando de un golpe tu vida<br>ca\u00edste en la noche, en la grama nocturna,<br>bajo los presagios de la luna;<br>te arrojaste a la calle, al d\u00eda caliente,<br>a las tormentas pr\u00f3ximas del verano,<br>cuyos torbellinos de arena y de espuma negras<br>cubrieron tu adolescencia enamorada,<br>la alcoba maldita, la casa abandonada,<br>la primavera rota en mil cristales.<\/p>\n\n\n\n<p>En la piel de tus palmas<br>el verano puso montes para ocultarte,<br>sequ\u00edas para asfixiarte, desiertos para perderte.<br>En la piel de tus palmas<br>el est\u00edo avent\u00f3 su mies solar,<br>los rubios granos de las bayas<br>que en los mediod\u00edas extenuados<br>estallan con ruidos de c\u00e1scaras partidas.<br>En la piel de tus palmas<br>\u00a1cu\u00e1nto camino veraniego volcado en una playa,<br>cu\u00e1nta escondida senda ca\u00edda en un abismo,<br>cu\u00e1nto riachuelo convertido en cauce seco,<br>cu\u00e1nta fuente clavada, cu\u00e1nto volc\u00e1n, cu\u00e1nta ceniza,<br>cu\u00e1ntos arbolillos de fuego en el viento de la desdicha!<\/p>\n\n\n\n<p>El oto\u00f1o advino sobre el dorso de tus manos<br>a espaldas del feroz est\u00edo<br>y exprimi\u00f3 sus uvas, sus lunares de oro,<br>sus racimos de lumbres y follajes.<br>Las horas eran colinas ondulantes<br>llenas de nuestra nostalgia o de nuestro anhelo.<br>Una quietud apasionada y sin nombre<br>nos junt\u00f3 en una misma entrega l\u00facida.<\/p>\n\n\n\n<p>El oto\u00f1o: resina que gotea de una herida,<br>monte de fermentos y de olores amargos,<br>dunas del crep\u00fasculo, playas del equinoccio.<br>Pudiste alzar la copa con la frente en alto,<br>beber, a veces, junto con el vino,<br>alg\u00fan reflejo de astro, alguna exhalaci\u00f3n.<br>Pudiste contemplar en paz las huellas,<br>las obras que tu deseo o tu esperanza levantaron<br>contra lo que sin cesar nos deshace:<br>rompientes y mareas, ventiscas y tormentas,<br>cuernos del Tiempo, reba\u00f1os del Tiempo enfurecido,<br>simplemente lluvia, lluvia interminable del Tiempo.<br>Estabas ante tus obras y tambi\u00e9n ante tus derrotas:<br>ecos, rompecabeza de sonidos, de recuerdos,<br>im\u00e1genes que volv\u00edan a la superficie del sufrimiento<br>como un atroz ahogado que los l\u00e9gamos soltaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces el oto\u00f1o se hinchaba de gritos.<br>No era ya la estaci\u00f3n templada<br>\u2014rojo fulgor milenario de las yedras\u2014<br>ni era prado tibio el dorso de tus manos,<br>sino la escarcha, la helada, el crudo invierno,<br>ca\u00eddos de un golpe sobre la estepa del recuerdo<br>donde errantes y solitarias aullaban<br>las bestias insomnes de tu pena y de mis celos.<br>El oto\u00f1o clavaba en m\u00ed sus dientes,<br>hincaba en m\u00ed tus u\u00f1as,<br>tus diez car\u00e1mbanos de hielo,<br>tus diez cortantes l\u00e1minas de vidrio,<br>tus diez hojillas de n\u00e1car afilado.<br>Me revolv\u00eda mugiente, cavernoso,<br>era preciso pelear por la dicha,<br>pelear contra el Tiempo, arrancarte del ayer,<br>empezarte otra vez, cubrirte con todo el humus m\u00edo;<br>ronco , gimiente, sordo, intemperante,<br>hasta que al cabo de las nieves holladas,<br>al t\u00e9rmino de los meses amoratados por el fr\u00edo<br>se escuchaba un despertar cristalino,<br>el regreso de los vuelos, de las fuentes<br>y los dedos volv\u00edan a bailar<br>los invisibles triunfos de polen<br>la estaci\u00f3n de la primavera rec\u00f3ndita<br>y era, en oto\u00f1o, otra vez el verano,<br>una t\u00f3rrida vendimia gozosa,<br>los mediod\u00edas llameantes,<br>las parras transformadas en trigales,<br>los climas confundidos en los labios,<br>el solsticio de est\u00edo sangrado por tus palmas,<br>las l\u00edneas de fuego del destino,<br>el calendario como rueda de cambiantes luces,<br>estrella giradora de los vientos:<br>\u00a1y tus manos en el centro del tr\u00e9mulo zod\u00edaco!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El reino de tu cuerpo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi cuerpo es tu cuerpo.<br>Sol en Tr\u00f3pico de C\u00e1ncer.<br>D\u00edas del invierno abrasado<br>de los candentes alisios y las lunas del trueno.<br>Entre jardines colgantes reluce la lluvia:<br>anillos, cristales y rel\u00e1mpagos.<br>Mi cuerpo en tu cuerpo abre sus plumajes<br>agita sus alas, canta, vuela<br>llama las aguas f\u00e9rtiles<br>p\u00e1jaro del verano, p\u00e1jaro heraldo.<br>Mi cuerpo en tu cuerpo se arraiga<br>pone sus huevos, echa semillas, se soterra,<br>sangra su amarga miel, su dulcedumbre que huele a humus.<br>Mi cuerpo en tu cuerpo de aguas madres<br>sol en Acuario, luna de C\u00e1ncer<br>cangrejo azul entre tus r\u00edos nobles<br>crecidos bajo las tormentas equinocciales.<\/p>\n\n\n\n<p>Han vuelto los tiempos del Diluvio.<br>En el llano inundado miro las islas de soledad<br>tierras reci\u00e9n salidas de las aguas<br>sobre las que a\u00fan no se ha posado la paloma de No\u00e9.<br>Estamos solos en medio de la lluvia<br>en medio de los vuelos, en medio de la fuga de los d\u00edas,<br>soles y dobles, habitados el uno por el otro<br>reflejados uno en otro<br>cuerpo exacto que junta la imagen con su objeto<br>y atraviesa, cantando, los espejos del tiempo.<br>Estamos solos en medio del invierno t\u00f3rrido<br>aqu\u00ed en el Tr\u00f3pico, aqu\u00ed entre nieves<br>en todas partes, en ninguna parte<br>ca\u00eddos uno en otro, entrando uno en otro<br>mientras nos rodean el c\u00edrculo de las tempestades<br>las voces de la muchedumbre<br>el resplandor de las ciudades<br>las inocentes parejas del Arca<br>la noche pr\u00f3diga, los soles rumorosos.<\/p>\n\n\n\n<p>El zod\u00edaco gira sobre nosotros<br>mezclando los meses y los signos.<br>C\u00e1ncer navega en Acuario<br>Julio es un r\u00edo en el que t\u00fa te ba\u00f1as<br>Agosto sacude su melena de llamas<br>y te envuelve en un rugiente clima de est\u00edo<br>Septiembre derrama un vino crepuscular<br>Octubre suelta su jaur\u00eda de monteros<br>Noviembre tiene el gusto de tus labios<br>tu olor a enredadera y a tierra reci\u00e9n mojada<br>Diciembre sale de tu cabellera<br>sale de tus ojos, sale de tu risa<br>lleno de balcones soleados donde besarnos<br>y abre un abanico de caminos verdes<br>para que nos fuguemos hacia Enero<br>hacia sus montes de hielo o sequ\u00eda<br>hacia su sol de monta\u00f1a pascual<br>hacia el A\u00f1o Nuevo de rostro doble<br>Enero de dos filos, Enero de dos cuerpos<br>arco de escarcha o de lumbre<br>que hemos cruzado tomados de la mano<br>pas\u00e1ndonos el alma de boca en boca<br>zozobrados en nosotros mismos<br>como peces en celo, fren\u00e9ticos peces que desovan<br>en los mares nupciales de Febrero<br>hasta varar su furia de espumas y de dientes<br>en los puertos de Marzo, playas del equinoccio<br>donde la Primavera y nuestra despedida<br>confundieron en una misma promesa de renuevos<br>sus nombres, sus memorias, sus pasos, sus adioses.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>En la penumbra tu rostro color de luna<br>las alas de tus ojeras<br>la negra planta de tus cabellos<br>y el tr\u00f3pico de tu cuerpo<br>los d\u00edas de verano o de invierno lluviosos<br>las cosechas dadas o las cosechas perdidas<br>el mar rompiendo contra mis litorales<br>t\u00fa: llanura, salinar, monta\u00f1a a la que subo<br>para tocar cerca de tus senos alguna estrella tibia<br>t\u00fa: selva cuyo pesado olor milenario<br>se estira y en m\u00ed se enrosca como una sierpe<br>t\u00fa: guijarro, pluma al viento, trepadora en flor<br>monte por el cual me pierdo<br>yermo por donde padezco<br>huerta florecida en mi costado<br>r\u00eda de la noche, fuente de luna llena<br>Encantada de las aguas.<br>Voy cayendo en ti<br>caigo en tu imagen, en tu espejo<br>hacia la rosa ardiente, secreta de tu boca<br>naufrago en ti, en tu vaiv\u00e9n de ola<br>en tu flujo y reflujo constelados.<br>Mecida en tus corrientes<br>te mueves, ondeas, nadas, flotas<br>tr\u00e9mula medusa de cabellera de obsidiana;<br>eres el mar cuando buscas tu dicha,<br>soy un pez entre tus aguas nocturnas<br>por donde pasan jardines de fucos<br>estrellas, an\u00e9monas, guirnaldas de f\u00f3sforos;<br>eres el mar cuando buscas tu dicha<br>como una herida que vas gozando con los ojos cerrados.<\/p>\n\n\n\n<p>Oh Amada, en el fondo de tu sexo<br>toco hasta sangrar de gozo, tu coraz\u00f3n caliente.<br>Lo voy sacando hasta tus labios<br>lo beso en tu revuelta cabellera<br>lo asomo al d\u00eda que nos mira<br>al aire que respiramos juntos<br>mientras rompen a volar las campanadas<br>del instante de plumas tibias en que desfalleces.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hoy<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Temporada de j\u00fabilo junto a tu cuerpo.<br>Todo es hoy, todo es presencia activa,<br>los n\u00fameros del a\u00f1o suman este mes de trinos,<br>multiplican el brillo de este d\u00eda compacto,<br>restan la angustia en que me divid\u00eda<br>y ahora, colmado de tiempo, de resonancias,<br>frente al mar, frente a las Islas Felices,<br>entro en el resplandor de la primavera.<\/p>\n\n\n\n<p>Suena el instante, da la hora.<br>Largamente huele a lavanda.<br>Un barco se aquieta junto al muelle.<br>Est\u00e1 lleno de pesca crepuscular.<br>Las redes h\u00famedas cuelgan de sus m\u00e1stiles.<br>La estela es apenas un ondulante cabello verde.<br>Cierro los ojos para tocar el fondo,<br>para sentirme en tanta unidad, en tanta paz.<br>Pero zozobro en el recuerdo,<br>me alejo, me quebranto,<br>lo que estoy viviendo se desploma hacia el ayer.<br>Entonces mi mano corre hasta tu cuerpo,<br>me aseguro de ti que est\u00e1s tan cerca,<br>abro los ojos, leo la hora exacta,<br>son hoy, ahora mismo, tiempos vivos, cabrilleantes,<br>y empiezo a ser de nuevo el que te roza,<br>el que visita tus rincones y te piensa.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1bados, s\u00e1bados de luna llena,<br>domingos de cara al sol marino,<br>a los jardines de azaleas y palmeras,<br>semanas cortas de un solo y mismo d\u00eda jubiloso<br>y cuando ardemos juntos: no hay medida;<br>y cuando el sue\u00f1o y el cansancio gozosos:<br>\u00a1todo se vuelva dunas y arenas que se vierten!<br>Nunca sospechaste la dicha que guardabas<br>ni sab\u00edas que las heridas cantaban<br>ni que las espinas pod\u00edan resolverse en polen<br>ni que una fecha igual, un d\u00eda semejante,<br>la misma hora regresaba, repetida,<br>daban lugar a penas o a alegr\u00edas tan contrarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un re\u00edr en la risa del otro,<br>un entrar y salir de los besos,<br>un caernos rec\u00edprocamente al agua,<br>un zambullirnos y nadar el uno en el otro,<br>para, al fin, salir al aire, mutuos, reflejados,<br>y volver a re\u00edr con todo el cielo,<br>con el tiempo, la edad adulta, el porvenir, presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1C\u00f3mo te exijo y te contengo,<br>c\u00f3mo te pido m\u00e1s hasta sangrar de dicha,<br>c\u00f3mo me empe\u00f1o en esta obra de vivirnos,<br>de estar juntos, a solas con el mundo,<br>de estar solos, junto a todo lo que existe!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dicha sangrante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De cosa en cosa tejo tu existencia<br>te persigo en cada forma porque te amo<br>te acepto entre mis propias negaciones<br>me pierdo a veces en tu angustia selv\u00e1tica<br>y al influjo de imprevisibles meleficios<br>te ofrezco un lucero que se vuelve cardo<br>quiero acariciarte y te desgarro.<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos y salimos de las cosas<br>sumados sin cesar al tiempo que nos resta.<br>Te llevo de eco en eco<br>te repito<br>te imagino yacimiento para hacerme minero<br>me transformo en barro<br>para que t\u00fa seas la mano alfarera<br>respiro en tu resplandor y te pienso<br>con la desesperada certidumbre de morir<\/p>\n\n\n\n<p>Sueles perderte en m\u00ed \u00e1vidamente<br>sueles esconderte en mi sue\u00f1o en mi vigilia<br>quieres ser mis labios para que te nombre<br>aceptas ser agua para que te beba<br>asumes por momentos mi existencia<br>te sorprendes contando tu vida con mis dedos<br>y cuando menos lo advierto<br>te alcanzo<br>caigo en ti<br>me sumerjo en tu presencia<br>me convierto en tus sentidos<br>te huelo a m\u00ed y a ti sabe mi gusto<br>hablas en el fondo de mi o\u00eddo<br>veo con tu mirada me toco en tu recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dame tu sombra para esclarecerte.<br>Te defiendo contra m\u00ed contra ti misma<br>aparto de tu paso las horas<br>para que tu cuerpo siempre sea floresta.<br>Acepto que los vientos me gasten<br>que me pudran las lluvias de abonos<br>que me devoren las hormigas de talle esbelto<br>para que t\u00fa puedas ser una escultura milenaria<br>y atravieses los tiempos con gesto interminable.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuerza marina<br>rompe contra mis huesos<br>alimenta tu energ\u00eda con el soplo con que te amo<br>afila en mi costado tus estrellas cortantes<br>mu\u00e9rdeme en los hombros<br>cl\u00e1vame tus u\u00f1as de vidrio<br>apr\u00e9same en la red de tu cabellera<br>dispara tu largo gemido que me hiere los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la ra\u00edz de esta dicha sangrante<br>me arrojo sobre ti fiero inv\u00e1lido afanoso<br>te ara\u00f1o a ciegas para desnudarte<br>rompo la c\u00e1scara que oculta tu almendra dulce<br>te descorazo te despojo de tus armas te encorazono<br>te tomo delicadamente entre mis labios<br>mis manos cantan sobre tu piel<br>mis dedos pulsan una cuerda menor tremulante<br>m\u00fasica de espinas y de plumas suena<br>nada se nos opone ya<br>nada nos separa mientras cae este grano de arena<br>mientras dura su liviana ca\u00edda<br>somos el tiempo<br>somos las playas radiantes del verano<br>y ahora las parejas se acoplan en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marea viva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como la ola pero no como la mar inacabable<br>como la ola solamente que nace y se derrumba<br>como la ola que muere de su propio impulso<br>que se expande rugiente y se estrella espumea destella<br>hasta abolirse en la ribera o regresar a su origen<br>como la ola que es un temblor del tiempo<br>t\u00fa y yo sobre la playa<br>frente a las olas<br>en el tiempo que nos destruye y nos repite.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde<br>despu\u00e9s<br>cuando no estemos<br>\u00bfver\u00e1n otros ojos este mismo movimiento<br>con los ojos de quienes lo contemplamos ahora?<br>\u00bfpodremos asomarnos a aquella mirada?<br>\u00bftendr\u00e1 la nostalgia en otros labios<br>sabor a salitre<br>como ahora la tiene en tus labios?<br>\u00bfdespedir\u00e1n las aguas descendentes<br>este profundo macerado olor sulfuroso<br>levemente carnal y carn\u00edvoro<br>que evoca despojos de l\u00edquenes de algas de mariscos?<br>Si as\u00ed fuese: \u00bflo sabr\u00e1n nuestros polvos<br>lo sabr\u00e1 nuestra muerte?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde lo profundo del oto\u00f1o marino<br>te invito a subir hacia el d\u00eda futuro clar\u00edsimo<br>en que alguna pareja enlazada<br>semejante a la nuestra<br>al contemplar las olas que rompen destellan espumean se abolen<br>pensar\u00e1 en la muerte uniforme general<br>pensar\u00e1 en la suya y en quienes m\u00e1s tarde<br>podr\u00e1n perpetuar la mirada con que se aman ahora<br>la mirada con que tambi\u00e9n ven moverse las olas<br>en el tiempo sin duraci\u00f3n que las repite y las destruye.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso sientan ellos entonces vivir su eternidad.<br>Acaso la sentir\u00e1n como si fuera el firmamento<br>acaso empiecen a ascender hacia su nebulosa<br>como las aguas vivas del mar en tiempos de equinoccio.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/juan-liscano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Liscano Metamorfosis Tu bloque de hielo flotantetu iceberg tu castillo de escarchatus labios de cascada heladatu soledad polaren la noche g\u00e9lida del mes de enero. Tus labios como dos cuchillos fr\u00edostu lengua y tu salivacomo lento glaciar que resbalatu pubis como un bosquecillo de pinossobre la estepa nevada. Para vencer la noche y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2530,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[3,22],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2529"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2529"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2529\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16796,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2529\/revisions\/16796"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2530"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}