{"id":2514,"date":"2021-11-23T20:59:47","date_gmt":"2021-11-23T20:59:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2514"},"modified":"2023-11-24T18:36:24","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:24","slug":"poemas-de-ali-lameda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-ali-lameda\/","title":{"rendered":"Poemas de Al\u00ed Lameda"},"content":{"rendered":"<p>Me he ido en estas sombras consumiendo<br \/>\nmientras mi coraz\u00f3n se me desmaya;<br \/>\ny se hace un campo gris, se hace una playa,<br \/>\no el t\u00famulo de un r\u00edo sin estruendo.<\/p>\n<p>En paz me miro ahora con mi horrendo<br \/>\ncrep\u00fasculo y su f\u00fanebre atalaya,<br \/>\ny enlutado viajero, por la raya<br \/>\nsin final de la muerte me estoy yendo.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s entonces digo a mi congoja,<br \/>\na mi cerebro y su bandera roja,<br \/>\na mi harapo y su flor anochecida,<\/p>\n<p>para irme as\u00ed m\u00e1s puro y m\u00e1s liviano,<br \/>\nsobre el cad\u00e1ver de mi sue\u00f1o humano<br \/>\nfrente a la mar, tambi\u00e9n de despedida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pescador de Corea dice que el mar es bravo, que son<br \/>\nsus espumas como crines col\u00e9ricas, sus gotas como dardos<br \/>\nardientes; sus resuellos, amargos dentellazos.<br \/>\nEl pescador eterno de Corea,<br \/>\nel pescador de la luna de \u00e1mbar,<br \/>\nel pescador de la luna roja<br \/>\nlo dice.<\/p>\n<p>El pescador de Corea dice que el mar es una dulce<br \/>\npatria infinita,; que el mar es como un suave<br \/>\njard\u00edn, como una sombra deleitosa.<br \/>\nEl pescador de Corea dice que el mar de Corea<\/p>\n<p>es como un di\u00e1fano y ondulante jacinto.<br \/>\nEl pescador lo dice.<\/p>\n<p>El pescador, hijo del pescador habla del mar<br \/>\ncomo si hablara de su blusa, como si hablara de una<br \/>\ncanci\u00f3n que ya de tanto cantarse perdi\u00f3 todas<br \/>\nsus palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>COROPA-MANOA<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estas penumbras<br \/>\nselvosas y sus baj\u00edos<br \/>\nabre Coropa sus vastas<br \/>\nflabelos enrojecidos.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de estos gomales<br \/>\nalza, bajo los anillos<br \/>\ndel regio d\u00eda, sus torres<br \/>\nlas del fabuloso rito.<br \/>\nTocan su cielo gigantes<br \/>\ncrestas de jaspe sangu\u00edneo,<br \/>\ny \u00e1rboles de otro sacuden<br \/>\npor donde quiera su brillo.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de esta llanura<br \/>\nsalvaje donde est\u00edo<br \/>\nllena la tierra de aromas<br \/>\ny p\u00e1jaros purpurinos,<br \/>\nest\u00e1 la ciudad que buscas<br \/>\ncon sus techos de berilo,<br \/>\ncon su gran aire sembrado<br \/>\nde platinosos racimos,<br \/>\nCon baldosas de granate<br \/>\ny arcos de luna y jacinto,<br \/>\ny el m\u00faltiple sortilegio<br \/>\nde su esplendor nunca visto.<br \/>\nAl hombre de las espuelas<br \/>\nle dijo de pronto un indio:<br \/>\n-M\u00e1s all\u00e1 de estas junqueras,<br \/>\nde aquel pe\u00f1asco plomizo,<br \/>\nuna ciudad de oro puro<br \/>\nlevanta su poder\u00edo.<br \/>\nDesde aqu\u00ed veo su calles<br \/>\nmulticolores, los finos<br \/>\nmuros que brillando cercan<br \/>\nsu paramento inaudito.<br \/>\nDesde aqu\u00ed miro sus techos,<br \/>\nsus rubios p\u00f3rticos miro,<br \/>\nsus palomas de heliotropo,<br \/>\nsus colgaduras de minio.<br \/>\n-La ciudad de oro destella<br \/>\nlejos del suelo que piso.<br \/>\nSus pavimentos son de oro,<br \/>\nsus muros de oro macizo.<br \/>\nDe oro su templo que ba\u00f1a<br \/>\ncomo un topacio infinito;<br \/>\ny de oro son sus aceras,<br \/>\nsus casas de oro bru\u00f1ido.<br \/>\nCuando la ma\u00f1ana llega<br \/>\nen un tigre zafiro,<br \/>\nun rey que adorna su frente<br \/>\ncon plumaje de oro vivo,<br \/>\nmientras abre la luz grande<br \/>\nsu constelado abanico<br \/>\nse ba\u00f1a en una laguna<br \/>\nde c\u00e1rdenos pececillos.<br \/>\nY luego, muriendo el alba,<br \/>\ncon un dorado polvillo,<br \/>\nnueve doncellas desnudas<br \/>\nvisten su cuerpo florido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Canto a Guaicaipuro \u201cEl Gran Cacique\u201d\u00a0 (primera parte)<\/strong><\/p>\n<p>Hermoso era el Cacique, precioso; que lo diga<br \/>\nla adintelada noche que lo mir\u00f3 creciendo.<br \/>\nSe alzaba sobre el suelo como una gran espiga<br \/>\nmineral, de azulosos cabellos floreciendo.<br \/>\nLunar era el Cacique, de escamas alunadas<br \/>\nera la piel del torso bru\u00f1ido y encendido<br \/>\nque ergu\u00eda en sus celestes regiones invioladas.<br \/>\nSolar era el Cacique, como un sol, y fundido<br \/>\nen un solemne bronce de fundici\u00f3n radiosa.<br \/>\nDe tierra era el Cacique, su brazo era de tierra<br \/>\ndelgada, su cabeza como una negra rosa<br \/>\nespl\u00e9ndida, y su pecho floreal como la sierra<br \/>\npor donde a grandes saltos paseaba su hermosura,<br \/>\nsu desnudez suntuosa de piedra centelleante.<br \/>\nEnorme era el Cacique, su p\u00e1lida estatura<br \/>\ntocaba con su frente la c\u00faspide acechante<br \/>\ndel gran cerro que el valle met\u00e1lico domina.<br \/>\nPeque\u00f1o era el Cacique dorado, no m\u00e1s grande<br \/>\nque un min\u00fasculo talle sutil de clavellina,<br \/>\nni m\u00e1s que el jazminero que su perfume expande<br \/>\ncuando cae el crep\u00fasculo sobre el suelo y lo viste<br \/>\nde agudos resplandores de tornasol y grana.<br \/>\nBrav\u00edo era el Cacique; m\u00e1s que el cuerno que embiste,<br \/>\nm\u00e1s duro que el obscuro macizo de obsidiana<br \/>\nsalvaje en que rompen gimiendo los ciclones,<br \/>\nm\u00e1s que los pedernales rec\u00f3nditos del suelo,<br \/>\nm\u00e1s ardiente que el fuego de rubios dentellones.<br \/>\nFino era, con figura fragante de asf\u00f3delo,<br \/>\nel Cacique. La vida no pudo hacerlo nunca<br \/>\nm\u00e1s fino; y as\u00ed, llama fin\u00edsima saltando,<br \/>\nen la terrible noche qued\u00f3 su copa trunca&#8230;.<br \/>\n\u00a1Por ella la arena todav\u00eda est\u00e1 llorando!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CARORA<\/strong><\/p>\n<p>Un r\u00edo aqu\u00ed, una cinta de brillo ceniciento<br \/>\nbordea este play\u00f3n desconsolado,<br \/>\nsu cujizal costroso de coraz\u00f3n obscuro.<br \/>\nVino al Morere y su \u00e1rido dominio<br \/>\ngeol\u00f3gico, a la noche<br \/>\npor donde el r\u00edo canta,<br \/>\nel escuadr\u00f3n de los conquistadores;<br \/>\ny hall\u00f3 una piedra extra\u00f1a de s\u00edlice ardorosa,<br \/>\nun territorio p\u00e1lido, erizado<br \/>\nde cardones y viejos sarc\u00f3fagos calc\u00e1reos.<br \/>\nCarora duerme ahora bajo sus gigantescas<br \/>\nestrellas de azufrado polver\u00edo.<br \/>\nCiudad de fulminado desconsuelo:<br \/>\n\u00bfes \u00e9ste tu comienzo dolorido?<br \/>\n\u00bfEsta tu infausta g\u00e9nesis en esta<br \/>\norilla desolada por la que cruzo ahora<br \/>\npisando tus sombr\u00edos terrones<br \/>\nsilenciosos?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 llora tu r\u00edo delgado mientras alza<br \/>\nsu gran hoguera roja<br \/>\nla tarde lastimera?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LOS PREDIOS INTOCADOS<\/strong><\/p>\n<p>Antes de que llegara un d\u00eda a este sagrado<br \/>\nsuelo del indio los Descubridores<br \/>\ntodo era aqu\u00ed perfecto, pur\u00edsimo: las flores,<br \/>\nla dulzura del aire azafranado,<br \/>\nlos pe\u00f1ascos, la lumbre con sus multicolores<br \/>\nvellocinos, el agua, las chifurnias, el cuero.<br \/>\nTodo era aqu\u00ed invadido de colmenas,<br \/>\nesponjado por un s\u00f3rdido reguero<br \/>\nradiosos y vasto sobre las arenas<br \/>\ndel d\u00eda, sobre el \u00e1gil<br \/>\nlomo de las serpeantes colinas intocadas,<br \/>\nsobre el ignoto yacimiento fr\u00e1gil<br \/>\ny las altiplanicies nacaradas.<br \/>\nTodo a la mano el hombre lo tuvo aqu\u00ed perfecto:<br \/>\nla paz del yodo, el apio, la lluvia y sus bastones<br \/>\nprol\u00edficos, los densos majales, el insecto<br \/>\nY las preciosas alimentaciones.<br \/>\nDe este modo la noche le era con un sonido<br \/>\ntotal, entre los valles cobrizos y las lomas;<br \/>\npropicio el sol, propicia la rosa de los vientos,<br \/>\nla miel propicia, el sumo de la hoja<br \/>\nazul, sus feculentos<br \/>\njarabes, el cicl\u00f3n, la hormiga roja,<br \/>\nla selva llena de estremecimientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL PRIMER HOMBRE<\/strong><br \/>\n(La leyenda de Ina-Uiki)<\/p>\n<p><em>EL ORIGEN<\/em><\/p>\n<p>En los dulces comienzos efluviantes<br \/>\nel tiempo y la gran noche primitiva,<br \/>\ncuando el mar descansaba sin peces rutilantes<br \/>\ny en la arcillosa c\u00e1scara pasiva,<br \/>\ncon su pr\u00edstino p\u00e9talo intocado<br \/>\nde nieve y heliotropo, dorm\u00edan dulcemente<br \/>\nla flor del jazminero alabastrado<br \/>\ny la catleya de pav\u00f3n fulgente;<br \/>\ncuando era, con sus leves arenas de umbelado<br \/>\nmarfil, el Uenni un lago tranquilo, y la semilla<br \/>\ndel semen primordial yac\u00eda fresca<br \/>\nbajo su enorme c\u00fapula amarilla;<br \/>\ncuando en el glauco abismo de copa gigantesca<br \/>\ntodo, la sal, el p\u00f3rfido, los tules<br \/>\ndel \u00f3palo lechoso, flotaba all\u00ed sin nombre,<br \/>\nla Gran Madre, Ina-Uiki de p\u00f3mulos azules,<br \/>\nform\u00f3 sobre este suelo el primer hombre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA ROSA ANTIGUA<\/strong><\/p>\n<p>A donde el d\u00eda puso sus \u00f3rbitas radiantes<br \/>\nde luz maravillosa, poderosa;<br \/>\na donde el tiempo lleno de abejas delirantes,<br \/>\npuro alzaba al espacio espiga diamantosa,<br \/>\nsu hechizada corola primitiva.<br \/>\nA la tierra y sus negras florestas pla\u00f1ideras,<br \/>\na sus filones arduos como una braza viva;<br \/>\na las incomparables primaveras<br \/>\nde su amorfo dominio calcinado;<br \/>\na la diadema ardiente de ma\u00edz, a la tersa<br \/>\nt\u00fanica de la yuca gloriosa, al abrasado<br \/>\nmediod\u00eda y su rubia gir\u00e1ndula dispersa;<br \/>\na la tierra en que ondeaba fino el a\u00f1il su veste;<br \/>\na su asper\u00f3n, a sus ra\u00edces rudas,<br \/>\na su llanura libre bajo el sol, a la agreste<br \/>\npaz de las dulces razas, plet\u00f3ricas, desnudas;<br \/>\na la embriaguez amada de la tierra que un d\u00eda<br \/>\ndio al hombre el pan, la miel deslumbradora<br \/>\ny el agua y su fluctuante pedrer\u00eda,<br \/>\ntotal y ansioso corre mi coraz\u00f3n ahora<br \/>\npor un camino ignoto de espanto y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Evocaci\u00f3n de Rusia<\/strong><\/p>\n<p>Del tiempo, del oscuro<br \/>\n\u00e1mbito quejumbroso, germinal, estrellada<br \/>\nde la sombra, del polvo, del hielo duro y puro<br \/>\ny la dulce columna iluminada<br \/>\nha nacido una tierra, entre la tierra,<br \/>\nun sonido terrestre como el agua, un violento<br \/>\nmetal de luz ardiendo su constelada guerra:<br \/>\nha florecido un d\u00eda sobre el viento,<br \/>\nsobre las algas, sobre las orillas<br \/>\nque contienen las noches del oc\u00e9ano helado,<br \/>\nsobre las taciturnas colinas amarillas<br \/>\ndel azufre y el f\u00f3sforo extenuado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Canto a Par\u00eds<\/strong><\/p>\n<p>Desde el amargo luto, desde el fr\u00edo<br \/>\nmartirizado lirio ceniciento,<br \/>\njunto a la hoguera de invernal lamento<br \/>\ny el azuloso p\u00e9talo sombr\u00edo<br \/>\nLlega Par\u00eds con el profundo vuelo<br \/>\nde tu terrestre sideral victoria,<br \/>\nllega con el secreto de la gloria<br \/>\nque abierto ya te aguarda nuestro cielo<br \/>\nRompe la niebla del recuerdo oscuro<br \/>\nllena de luz la soledad desierta<br \/>\ny que otra tu luminaria muerta<br \/>\nnos siembre estrellas en el pecho duro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la ilustraci\u00f3n: Poeta Al\u00ed Lameda, por Luis Emeterio Gonz\u00e1lez<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me he ido en estas sombras consumiendo mientras mi coraz\u00f3n se me desmaya; y se hace un campo gris, se hace una playa, o el t\u00famulo de un r\u00edo sin estruendo. 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