{"id":2478,"date":"2021-11-20T20:52:24","date_gmt":"2021-11-20T20:52:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2478"},"modified":"2023-11-24T18:36:25","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:25","slug":"dos-cuentos-de-eduardo-liendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-cuentos-de-eduardo-liendo\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Eduardo Liendo"},"content":{"rendered":"<h3>El cocodrilo rojo<\/h3>\n<p>Me arrecha que me miren \u00bfqu\u00e9 me ven? \u00bfnunca hab\u00edan visto un cocodrilo? Todo el mundo viene y me molesta, me jalan por la cola, me meten un dedo en la nariz. S\u00ed, lo hacen ahora despu\u00e9s que se me cayeron los dientes. Algunos dicen que estoy loco, eso me desquicia y les grito: cocodrilo, cocodrilo, cocodrilo. Yo estaba bien en la playa con Amatista, ella me cortaba las u\u00f1as, me cepillaba las escamas, me lustraba la cola. Ten\u00eda un cuerpo calientico y yo la tranquilizaba con la cola cuando las rodillas le comenzaban a temblar, ella me dec\u00eda Ram\u00f3n, y yo, ning\u00fan Ram\u00f3n cocodrilo, cocodrilo, cocodrilo. Cuando estaba en la playa estaba bien, a veces me escamaba o me volteaba panza arriba para ver el cielo; era un cielo rojito, se iba incendiando, incendiando, hasta que el diablo met\u00eda sus barbas en el agua. Yo con el diablo siempre me he entendido, es como un compadre, nos sentamos, conversamos de las almas envenenadas y de los cuernos que le pone su mujer con un autobusero; es un pobre diablo, \u00e9l me dice, \u00abmira Ram\u00f3n \u00e9ste s\u00ed es el infierno\u00bb. Es una vaina seria cuando uno es de playa, porque se acostumbra a ese suelo blandito que le lame las plantas y uno va marcando sus patas por aquella arena y despu\u00e9s se voltea y le dice a Amatista por aqu\u00ed pas\u00e9 yo, ese rastro soy yo.<\/p>\n<p>Ella me contestaba, tienes que hacerte un porvenir Ram\u00f3n, en Caracas busca trabajo en una construcci\u00f3n, y se me recostaba as\u00ed, as\u00ed pegadita, hasta que la cola se me iba templando, templando. \u00bfY cu\u00e1ndo te vas mi amor? Y yo, ning\u00fan amor cocodrilo, cocodrilo, cocodrilo.<\/p>\n<p>Me vine por la carretera arrastrando mi cola hasta que llegu\u00e9 aqu\u00ed, a la gente no le gustan mis escamas pero a la comadre Teotiste s\u00ed, ella me dijo: \u00absi quieres te acuestas en esta esterilla que donde caben quince caben diecis\u00e9is\u00bb. Yo aplan\u00e9 el \u00c1vila con mi cola, el italiano me dijo p\u00f3ngase esas botas y t\u00fambeme aquel cerro. Yo ven\u00eda con mi cola plaf, plaf, plaf, Paraulata con su pala y lo dejamos todo parejito plaf, plaf, plaf. Amatista dec\u00eda en Caracas busca trabajo en una construcci\u00f3n, yo aplan\u00e9 la playa con mi cola plaf, plaf, plaf.<\/p>\n<p>Ahora monto en autob\u00fas, y siempre la puerta me aplasta la cola \u00bfy qu\u00e9 carajo me miran? \u00bfpor qu\u00e9 se r\u00eden? y despu\u00e9s esa tipa se restruja, se restruja, se le pone caliente esa pierna, se mete mi cola roja en las rodillas y empieza a brincar hasta que se queda tranquilita, toca el timbre y se va. Este es el infierno Amatista, me empujan, me arrecha que me empujen, los carajitos me pisan la cola y gritan \u00a1mira un cocodrilo! \u00a1un cocodrilo! Y yo, ning\u00fan cocodrilo, Ram\u00f3n, Ram\u00f3n, Ram\u00f3n. Por la noche me tiro en la esterilla y tampoco puedo descansar, est\u00e1n todos revueltos en el rancho y cuando Pantale\u00f3n viene borracho siento a Teotiste, qu\u00e9 vaina es \u00e9sta digo, c\u00e1llate coraz\u00f3n, y me agarra la cola y la soba y la soba y la soba hasta que se endereza, y la chupa y la chupa y la chupa hasta que se vac\u00eda.<\/p>\n<p>A veces me pongo a dar vueltas por ah\u00ed como si fuera loco, casi ni arrastro la cola para que no me vean, cuando me canso entro en el botiqu\u00edn y pido una cerveza pero siempre hay alg\u00fan borracho que me mira y se frota los ojos, me arrecha que me miren, se frota los ojos y grita: \u00a1un cocodrilo! \u00a1mesonero un cocodrilo!&#8230; pero si me dejan tranquilo escucho la rockola: Voy por la vereda tropical la noche llena de quietud. \u00bfTe acuerdas Amatista? cuando pase\u00e1bamos por el malec\u00f3n, cuando ten\u00eda una cola roja nuevecita, cuando te lamia la arena de los pies. Y llega Paraulata y me dice: \u00abS\u00e9cate esas l\u00e1grimas de cocodrilo, vamos a poner otra canci\u00f3n\u00bb: Yo ten\u00eda una luz que a m\u00ed me alumbraba y ven\u00eda la brisa y suaz&#8230; y me la apagaba.<\/p>\n<p>Voy arrastr\u00e1ndome por esas calles en plena madrugada. No s\u00e9 c\u00f3mo subo esas escalinatas que nunca terminan plaf, plaf, plaf. Me tiro en la esterilla y Teotiste viene calladita a sobarme la cola, cuando siente que est\u00e1 como muerta me da un chancletazo en la trompa y me dice: \u00abt\u00fa tambi\u00e9n llegaste borracho desgraciado eres m\u00e1s in\u00fatil que el pip\u00ed del Papa\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora dicen que estoy loco, que vivo babeado, que se me fueron los tapones; la verdad es que \u00e9sta no es vida para un cocodrilo, yo soy de arena y sol, me gusta sentarme en una piedra y que la vista se me pierda lejos, lej\u00edsimo, hasta donde la mirada se gasta en el agua. En la playa soy igual a todos, igual a Amatista y a los caracoles. Por eso escondo mi cola roja debajo de la mesa y meto el espinazo dentro de esta franela, Paraulata me dice, quitate ese complejo Ram\u00f3n, y yo, ning\u00fan complejo, cocodrilo, cocodrilo, cocodrilo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda entr\u00e9 en el restaurant escond\u00ed bien la cola pero al ratico dijo una mujer en la mesa de al lado, \u00abmi amor no sientes un olor a cocodrilo\u00bb y desde el frente me miraron dos m\u00e1s y una le dijo a la otra en el o\u00eddo, \u00abhuele a cocodrilo\u00bb, y una vieja le dio un codazo a su marido y murmur\u00f3, \u00abesto est\u00e1 hediondo a cocodrilo\u00bb. Despu\u00e9s pas\u00f3 el mesonero tap\u00e1ndose la nariz con una servilleta y me pis\u00f3 la cola; entonces para no arrancarle la canilla de un mordisco, sal\u00ed arrastr\u00e1ndome y me perd\u00ed por la avenida, plaf, plaf, plaf.<\/p>\n<p>\u00a1Ay Amatista, esto est\u00e1 lleno de trampas para cocodrilos! Lo peor es que ya no puedo regresar se me perdi\u00f3 el camino, me encandilan mucho las vidrieras del centro comercial, me gusta subir y bajar la escalera mec\u00e1nica aunque alg\u00fan carajito me tuerza la cola, para colmo ya hasta prefiero las salchichas a los camarones. A veces pienso en regresar a la quebrada y esperar las lluvias, perderme contigo en el gamelotal, escamarme en la arena, volver a ser Ram\u00f3n. Ya hasta miedo me da quitarme la franela. A veces sue\u00f1o que a las palmeras se las llev\u00f3 el viento. Me despierto sudando, me toco las escamas y digo: no est\u00e1 muerto cocodrilo estaba de parranda, todav\u00eda puedes aguantar, todav\u00eda te quedan dos colmillos.<\/p>\n<h4><\/h4>\n<h3><strong>La valla<\/strong><\/h3>\n<div class=\"entry\">\n<p>Desde la tarde que me suspendieron la incomunicaci\u00f3n y sal\u00ed del calabozo para recibir en el patio un poco de sol y de brisa salobre, la valla adquiri\u00f3 su dimensi\u00f3n de reto. Cuando regres\u00e9 al calabozo ya me hab\u00eda penetrado la obsesi\u00f3n de la fuga. Mi coraz\u00f3n no estaba resignado a soportar la servidumbre del tiempo detenido. Por eso, el reto de la vida ten\u00eda la forma de esa cerca met\u00e1lica, de no m\u00e1s de cinco metros de altura, enclavada en el patio de la prisi\u00f3n. Del otro lado se encontraba la continuidad del tiempo y la promesa de una libertad azarosa y mezquina. Era mi deber intentarlo. Cada vez que sal\u00eda al patio durante esa hora vespertina, mi intenci\u00f3n se fijaba en tratar de precisar cu\u00e1l pod\u00eda ser el punto m\u00e1s vulnerable de la valla, seg\u00fan la colocaci\u00f3n del guardia (el puma) y el momento m\u00e1s propicio para saltarla. Era una jugada que requer\u00eda de tres elementos para ser perfecta: ingenio, velocidad y test\u00edculos. Para no considerar la acci\u00f3n descabellada, deb\u00eda descartar tambi\u00e9n la mala suerte. Por ese motivo escog\u00ed, para intentarla, el d\u00eda m\u00e1s beneficioso de mi calendario: el 17.<\/p>\n<p>Entre mi proposito de fugarme (y seguramente el de otros compa\u00f1eros que caminaban pensativos por el patio) y su feliz consumaci\u00f3n, se interpon\u00eda la dura y atenta mirada del puma que siempre manten\u00eda la submetralladora sin asegurador. Era un hombre en el que f\u00e1cilmente se pod\u00edan apreciar la fiereza y la rapidez de decisi\u00f3n. Por su aspecto f\u00edsico resultaba un llamativo h\u00edbrido racial: una piel parda, curtida por el mucho sol, ojos grises de brillo met\u00e1lico y el pelo marr\u00f3n ensortijado.<\/p>\n<p>La \u00fanica ocasi\u00f3n que me aproxim\u00e9 con temeridad hasta la l\u00ednea l\u00edmite, marcada a unos dos metros antes de la valla, se escuch\u00f3 un seco y amenazador grito del puma: \u00a1alto! (Supe por otros prisioneros m\u00e1s antiguos, que alguien al intentar saltarla, recibi\u00f3 una r\u00e1faga en las piernas). Despu\u00e9s del incidente hice algunos esfuerzos por cordializar con el guardi\u00e1n, tratando, de este modo, de ablandar su atenci\u00f3n, pero el puma no permit\u00eda el dialogo ni siquiera a distancia. Estaba hecho para ese oficio, sin remordimientos. Lo m\u00e1ximo que obtuve de \u00e9l, fue que en un d\u00eda de navidad me lanzara un cigarrillo a los pies desde su puesto.<\/p>\n<p>Durante cinco a\u00f1os, mi plan de fuga se qued\u00f3 en la audacia de lo imaginado. Por mi buena conducta fui transferido del calabozo a una celda colectiva, hasta que el almanaque puso fin a la espera y obtuve la costosa libertad de forma legal y burocr\u00e1tica. Regres\u00e9 as\u00ed a la normalidad calumniada que tanto despreciamos.<\/p>\n<p>De nuevo el tiempo hab\u00eda recuperado su perdido sentido y mis reflejos comenzaron a adaptarse nuevamente a la prisa de la ciudad. La memoria de los d\u00edas inm\u00f3viles se fue desdibujando. Pero una noche, durante un sue\u00f1o intranquilo, reapareci\u00f3 la valla con su reto. Al principio logr\u00e9 asimilarlo como uno de esos indeseables recuerdos que con mucho empe\u00f1o logramos finalmente desgrabar. Pero la misma visi\u00f3n comenz\u00f3 a repetirse cada vez m\u00e1s intensa, hasta transformarse en un signo alarmante que surg\u00eda en cualquier situaci\u00f3n. Eso me hizo detestar mi suerte: la libertad no era m\u00e1s que una simulaci\u00f3n, porque yo hab\u00eda quedado prisionero de la valla y del miedo a saltarla.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana decid\u00ed visitar la prisi\u00f3n y solicit\u00e9 hablar con el puma (Plutarco Contreras, era su nombre). Me recibi\u00f3 cordialmente y hasta mostr\u00f3 agrado cuando le dije que ten\u00eda buena readaptaci\u00f3n a la nueva vida, que me desempe\u00f1aba como vendedor de enciclopedias y estaba a punto de casarme. Tambi\u00e9n a m\u00ed me sorprendi\u00f3 favorablemente no encontrar en sus ojos la antigua dureza. Volv\u00ed a verlo en varias ocasiones y se estableci\u00f3 entre nosotros un relaci\u00f3n amistosa. Una vez lo esper\u00e9 hasta que termin\u00f3 sus obligaciones, conversamos un rato y yo le ofrec\u00ed como regalo un llavero de plata con la cara de un puma. Antes de irme, con recelo le ped\u00ed un favor, \u00e9l estuvo de acuerdo y comprensivo con mi solicitud.<\/p>\n<p>Cuando entramos al patio, su mano descansaba con afecto en mi hombro. Despu\u00e9s \u00e9l se coloc\u00f3 en su sitio habitual de vigilancia, mientras yo (exactamente como lo hab\u00eda pensado durante a\u00f1os) me trep\u00e9 por la valla met\u00e1lica y salte hacia el otro lado del tiempo. Al caer, sent\u00ed una s\u00fabita liberaci\u00f3n. Me di vuelta para despedirme, y apenas tuve tiempo de ver la terrible mirada del puma que me apuntaba con el arma.<\/p>\n<p>\u2014Lo siento \u2014dijo antes de disparar\u2014 yo tambi\u00e9n esper\u00e9 mucho tiempo esta oportunidad.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eduardo-liendo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cocodrilo rojo Me arrecha que me miren \u00bfqu\u00e9 me ven? \u00bfnunca hab\u00edan visto un cocodrilo? Todo el mundo viene y me molesta, me jalan por la cola, me meten un dedo en la nariz. S\u00ed, lo hacen ahora despu\u00e9s que se me cayeron los dientes. 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